miércoles, 6 de agosto de 2014

AL SERVICIO DE LAS IDEAS 2ª Edición



Al Servicio de las ideas

La Enfermería en los Procesos Populares de Liberación en Iberoamérica

El aspecto del libro es fenomenal y cuando lo he empezado a leer me ha parecido fantástico, con el prólogo del Profesor y Dr. José Siles. Traducción Genival Fernandes de Freitas y María Cecilia Santos Popper. Con la introducción de Eduardo Galeano.

Los Autores Beatriz Morrone y Lilian Capurro por Argentina; Caridad Dandicourt Thomas y Milagros León Villafuertes por Cuba; Gloria Gallego Caminero y Rubén Mirón González por España; Alfredo Bermúdez González por México; Alma Carrasco, Pilar González Ortuya y Mirtha Delfino Viñoly por Uruguay.

FOTO 001 Beatriz Morrone. Portada del libro

EL LIBRO
Hay que empezar diciendo que “Al servicio de las ideas” es un libro que, dada la extensión, la importancia de los contenidos, los artículos y la bibliografía que nos ofrece, es muy difícil, por no decir imposible, de resumir. Aunque es muy probable que ni todos los autores, ni todos los que puedan llegar a leer este pequeño resumen, queden satisfechos con el extracto, he creído importante darlo a conocer para abrir nuevos trabajos de investigación que engrandezcan nuestra profesión enfermera. Desde aquí quiero recomendar hacerse con un ejemplar y leerlo con calma, porque nos ayudará en gran medida a entender mucho mejor la Historia de la Enfermería en Iberoamérica y España.
El libro consta de 348 páginas con siete capítulos, a cada cual más interesante, y con el prólogo de un grande de la Historia de la Enfermería Española, el Dr. enfermero y catedrático José Siles.

RESUMEN
El Profesor y Dr. José Siles González en el prólogo de la obra comienza explicándonos en que consiste esta extensa obra. La idea central que ha sido “esparcida” por la coordinadora de esta obra, Beatriz Morrone, versa sobre la relación entre la enfermería, la ideología y los movimientos populares, la invisibilidad o tangibilidad de la lucha enfermera en el contexto Iberoamericano en los procesos de resistencia ante la avalancha de autoritarismo que, especialmente a mediados de los setenta del siglo XX, tiene lugar en dicho escenario.

Aunque la obra sólo se ciñe a 5 países, el reto es enorme; sin embargo los autores describen y explican con brillantez y estilo ágil las realidades de sus correspondientes países permitiendo al lector quedarse con el detalle de cada país sin que en ningún momento se pierda la perspectiva general de esta controvertida e interesante temática.

FOTO 002 University Scholl of Nursing 1952. Washington

Lo cierto es que la enfermería ha actuado como un catalizador de la sociedad, y, asimismo, ha participado en los procesos de liberación, lucha antiautoritaria, y, por supuesto en aras de potenciar su propia socialización para hacerse más visible ante la sociedad.

Sí, este libro me permite reafirmarme en la idea de que existen pocas profesiones como la enfermería, profesiones que sean tan sensibles a la ideología y a los sistemas políticos. Una Enfermería plena y madura capaz de desarrollar todo su potencial sólo se puede dar en sistemas democráticos en los que la mujer, la profesión y los propios ciudadanos tengan conciencia de su derecho y deber de participar no sólo en política, sino en la planificación y co-gestión de su salud.

Enhorabuena a los autores y especialmente a la compiladora, mi colega y amiga, Beatriz. Dr. José Siles, España 3013. Traducido por Dr. Genival Fernandes de Freitas.

Soltando Amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina. Publicado el viernes día 25 de mayo de 2012

Al servicio de las ideas. Publicado el jueves día 3 de octubre de 2013

En la Introducción nos narra Eduardo Galeano: Este libro que los lectores reciben es producto del trabajo solidario y esperanzado de diez autores iberoamericanos que se expresan mediante siete capítulos, exteriorizando momentos de la enfermería en cinco países: Argentina, Cuba, España, México y Uruguay.

De esta manera pretendemos compartir nuestras investigaciones, con la seguridad que no hay “una verdad”, como nos inculcaron, y que es impostergable la necesidad de involucrarnos abriendo canales de discusión que provoquen renovadas preguntas sobre las marchas, contramarchas, luchas, resistencias y exilios. En fin, abrirnos a debates que de-construyan falacias e inicien profundos diálogos emancipadores.

ARGENTINA
En el capítulo I de Lilian Capurro titulado: Hay otra Historia. “Un Hospital, una Universidad y una incipiente Asociación de Enfermería; en el entramado social de la ciudad de Mar del Plata entre los años 1975 a 1977.

La Reforma Hospitalaria se caracterizó por ubicar al paciente “En el centro de la organización… hacia él estaba orientado todo esfuerzo de mejoramiento” (…) además el hospital “cumplía acciones de prevención y protección de la salud, trabajando con la comunidad”; no había “patrones” ni “dueños” solo responsables del cuidado de la salud de los pacientes.

El nivel de conducción de “Enfermería contaba con profesionales con formación universitaria”, otro avance para la época, además de la implementación del servicio social y la escuela de Enfermeras.

El sector de enfermería es el que se encuentra más expuesto a las situaciones de estrés, al estar en primera línea de trabajo, con horarios rotativos, dobles turnos, menos estímulos de actualización o perfeccionamiento y compartiendo los mismos serios problemas económicos que la población asistida. Ya por 1974 el hospital soportaba un alto índice de ausentismo, por lo que el ingreso de auxiliares era muy bien recibido por los colegas en los diferentes sectores donde estos cubrirían tareas.

Si bien el trabajo se tornaba monótono por falta de incentivos y gratificaciones, debemos considerar que la jornada habitual de ocho horas, apenas permitía a cada enfermera brindar cuidados a los pacientes cuyo número oscilaba entre 36 y 42, en los sectores de Clínica Quirúrgica y Clínica Médica respectivamente. Realizar las tareas específicas: toma de guardia y entrega, medicación, controles e higiene, registros, asistencia al ingreso del paciente, cuidados en el agravamiento en el estado de los internados y colaboración con el médico; transformaba al trabajo en extenuante. Considerando que en los turnos de tarde y noche solo eran cubiertos por un agente por sector que podía ser enfermero/a y en la mayoría de los casos era auxiliar de enfermería.

FOTO 003 Fachada del Hospital Interzonal General de Agudos. Tarjeta de salutación en la que se aprecia el isotipo del Círculo de Enfermería Marplatense. Título especialista en instrumentación quirúrgica, Escuela de Enfermeras Eva Perón

Escuelas de Enfermería. El primer antecedente histórico en nuestro país relacionado con las escuelas de Enfermería surge en Buenos Aires en 1885, “Cecilia Grierson funda la primera escuela de Enfermería del país (…) “la institución fundada se denominó Escuela de Enfermeros y Enfermeras hasta 1892 que se municipalizo y paso a depender de la Asistencia Pública fue también la primera de Sudamérica, surgida de la mano del laicismo y la corriente higienista.

En el capítulo II de Beatriz Morrone titulado: “Profesionales y militantes políticas: las graduadas de la “Escuela de Enfermería de la Fundación Eva Perón (1948 – 1955)”. La Fundación Eva Perón (FEP) creo su Escuela de Enfermeras (EEFEP) con el fin de formar un cuerpo profesional moderno y renovado mediante el cual pudiera ser identificada su acción sanitaria. En un libro dedicado a la FEP editado por la Subsecretaría de Publicaciones en los años 1951 y 1955, se describen las características de la escuela, de los hospitales y las tareas que las nuevas enfermeras realizan.

La FEP se refiere a la Escuela de Enfermeras como una delas “obras más queridas de Evita”, prestando sus egresadas servicio tanto en el país como en el exterior.

Teresa Adelina Fiora organizó la Escuela de Enfermeras. Esta mención de la escuela como una de las “obras más queridas de Evita”, no es un tema menor teniendo en cuenta la distinción entre todos los proyectos, nada menos, que de la mujer más poderosa y amada por la clase trabajadora en Argentina.

En la Revista “Enfermería”, financiada por el ministerio y dirigida por Teresa Molina dice así: Enarbola la bandera de la formación “ética”, “resguardo moral”, “vocación”, “la fe”, e inscribe todos sus argumentos y acciones a partir de la devoción religiosa católica, sintetizado en el “Juramento de imposición de tocas”.

FOTO 004 Escuela de Enfermeras Eva Perón

En el día del cumpleaños de Eva, 7 de mayo, en 1951 se inauguró oficialmente la Escuela de Enfermería en el Hospital Presidente Perón, situado en Sarandí, Partido de Avellaneda.

Se había organizado los estudios de las alumnas con doce materias:
… durante el primer año las alumnas estudiaban Higiene y Epidemiología; Anatomía y Fisiología; Semiología; Patología general y Terapéutica y Defensa Nacional y Calamidades Públicas.
En el segundo año estudiaban Primeros Auxilios; Enfermería Médica y quirúrgica; Obstetricia; Ginecología y Puericultura; Dietética y Medicina Social. Continuaban luego “con un posgraduado que llevaba dos años más para completar e incluía una residencia y práctica hospitalaria en el Policlínico Presidente Perón en Avellaneda u otros hospitales de la Fundación Eva Perón (FEP) en Lanús, San Martín y Ramos Mejía. Las alumnas se especializaban en cursos que incluían radiografía, fisioterapia, neurología y psiquiatría entre otros. Se pretendía formar profesionales, capaces de trabajar en áreas alejadas, sin médicos si fuera necesario. Las enfermeras aprendían a manejar los vehículos de la Fundación: ambulancias; ambulancias hospitales (cada una con diez camas y una sala de cirugía); ambulancias equipadas para la cirugía de urgencia; jeeps, motocicletas; y vehículos para transportar equipos médicos o enfermos. YA en septiembre de 1950, la Escuela de Enfermeras estaba totalmente integrada a la Fundación (…).

Las características de las enfermeras de la FEP trasluce el cambio de perfil que las despega del estereotipo religioso que hasta ese momento impregnó todos los espacios de ejercicio. Las virtudes de sumisión, sacrificio, obediencia y vocación fuertemente instalados se ven amenazados por la imagen de las graduadas de la FEP.

Estas enfermeras de la FEP aparecen en las fotos sin médicos a su lado y podían ser reconocidas como profesionales por su actitud, sin la necesidad de estar vestidas de blanco. Al integrarse a los proyectos de la fundación su campo e influencia se expandió por fuera de las paredes de los hospitales y de la atención de la enfermedad.

FOTO 005 Evita rodeada de enfermeras, en un clima cálido y afectuoso, en una de sus frecuentes visitas a la Escuela de Enfermeras Eva Perón

La ruptura con el estereotipo irritó intensamente y confrontó con varios frentes. Por un lado, con los integrantes de la extinta Sociedad de Beneficencia que dirigían las escuelas en las cuales los médicos eran directores y en donde se formaban según la FEP: “Enfermeras que no eran mucho mas que sirvientas, sin entrenamiento profesional”. Luego con los médicos, profesionales conservadores, que veían cómo las enfermeras adquirían autonomía y revalorización social, porque “se pretendía formar profesionales, capaces de trabajar en áreas alejados, sin médicos si fuera necesario”.

Confrontó asimismo con otros grupos conservadores que nucleaban a muchas enfermeras y docentes de enfermería quienes se escandalizaban por esta enfermería fuera del modelo sumiso y obediente a la iglesia, y que se manifestaba involucrada fuertemente con el proyecto peronista, leal a Eva Perón y sus ideas.

En varios ámbitos producía irritación comprobar que estas enfermeras estaban integradas a los proyectos de la Fundación, a los que adscribieron y por los que militaban abonando al cambio de paradigma.

CUBA
En el capítulo III de Caridad Dandicourt Thomas y Milagros León Villafuertes titulado “Cuidados de Enfermería en las diferentes etapas de la Guerra de Liberación en Cuba”. Nos narran: Entre los primeros pobladores establecidos en el archipiélago cubano el cuidado a la salud era ejercido por los behiques o bohiques, considerados sacerdotes-médicos, que combinaban sus prácticas cuidadoras y sanadoras con ritos mágicos y religiosos, en los que utilizaban el poder curativo de ciertas plantas, resinas y otras sustancias derivadas de los vegetales.

FOTO 006 Aborígenes cubanos

Para los aborígenes la enfermedad era un estado anómalo; la conocían con el nombre de axe. Al estado febril lo designaba como sechon o secon, sinónimo de calor, la anemia no les fue extraña, pues la llamaba hipa, que quiere decir “la palidez del doliente”. Estos no estaban desprovistos de conocimientos higiénicos sanitarios, ya que realizaban el aseo de manera frecuente y como medida preventiva aislaban a los enfermos para evitar el contagio y enterraban a los muertos en áreas lejanas a los vivos.

Aplicaron también el tratamiento quirúrgico, practicaban entre otras operaciones la extracción de los ojos, la castración, la reducción de fracturas, la aplicación de sangrías y las prácticas obstétricas. Entre sus principales métodos terapéuticos se encuentra el hidroterápico, que usaban en varias enfermedades, pues el agua era esencial en la salud y la enfermedad. Otro de sus métodos terapéuticos era el evacuante, para el que empleaban plantas medicinales como la hierba santa, el manzanillo, las guayabas maduras y verdes, la piña, el bejuco, el tabaco, el sasafrás, la verbena, el betumen, el guaguasi, el goaconax, la jagua, la guacima, el guayacán y la palma cristi.

El oficio de comadronas, que en su mayoría eran negras y mestizas, se institucionalizó con la fundación de la Academia de Parteras en 1828, donde de alguna manera se garantizó con el aumento del conocimiento científico de las mismas, mejorar el cuidado y la supervivencia de la madre y el hijo.

FOTO 007 Rosa Castellanos “La Bayamesa”. Capitana Adela Azcuy. Mariana Grajales y Coello. María Isabel Rubio Díaz. Mambises cubanos. Clara Barton

Desde el comienzo de la guerra por la independencia de Cuba, iniciada el 10 de octubre de 1868, se da otra señal de la práctica de enfermería, con la participación de la mujer cubana que en su condición de hija, esposa, hermana y madre, se entrega por completo a la causa de la patria como integrantes empíricos del Cuerpo de Sanidad Militar Mambisa, creado a pocos meses de iniciada la lucha. La difícil situación que tuvieron que afrontar en la manigua, por la presencia de diferentes enfermedades infectocontagiosas, las inclemencias del tiempo y la falta de recursos, no les impidió desempeñar un rol importante en el cuidado de la salud de los heridos y enfermos.

Las medidas sanitarias mambí eran rudimentarios, pero no impidió que cumplieran sus funciones de mantener la higiene en los campamentos, luchar contra las epidemias, cuidar, alimentar a enfermos y heridos, ayudan a los médicos y sanitarios en las curas, formaban parte del transporte de heridos y en no pocas ocasiones ejercían la función de combatiente en el campo insurrecto, desafiando el peligro con entereza y gallardía inestimable, en los hospitales ambulatorios y de sangre, enclavados en lugares intrincados del monte o la sierra, donde se curaba a los heridos.

Desarrollo de la Enfermería de Oncología en Cuba. Publicado el día 18 de abril de 2009

Los Cuidados de Enfermería dedicados por los Hombres en Cuba. Publicado el domingo día 9 de octubre de 2011

Escuela de Enfermeras del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Cuba. Publicado el lunes día 29 de julio de 2013

Edelmira Fernández Más “Enfermera Cubana”. Publicado el domingo día 4 de agosto de 2013

La Escuela de Enfermeras Miss Mary O´Donnell del Hospital nuestra Señora de las Mercedes, Cuba. Publicado el miércoles día 4 de septiembre de 2013

ESPAÑA
En el capítulo IV de Gloria Gallego Caminero titulado “Enfermería al servicio de las ideas. Religiosas y Militantes”. Nos relata: La producción científica tiene cada vez más posibilidades de publicación en revistas especializadas en la Historia de la Enfermería como Híades o Temperamentum, o en otras de carácter más general como Cultura de los Cuidados, Index de Enfermería, Hemeroteca Cantárida o Enfermería Avanza. Casi todas ellas disponibles, en formato On-line y todas catalogadas en bases de datos de libre acceso, como Cuidem, Cuidatge o SCielo.

Resumiendo, se puede afirmar, que la Historiografía de la enfermería en España se ha ido afirmando en los últimos 20 años, impulsada fundamentalmente por docentes/investigadores asociados en redes y que ha crecido estimulada por el desarrollo de los manuales de las asignaturas de curriculum de Enfermería, y por los contenidos de las maestrías/másteres, los doctorados y las publicaciones periódicas de carácter científico.

Todo ello está siendo posible porque la Historia de la Enfermería en España, está bien documentada. Las fuentes primarias son ricas, abundantes y están bien conservadas. Provienen de una larga tradición configurada a partir de historias personales, de relatos de vida cotidiana, sobre expertos autodidactas, parteras tradicionales o religiosos. Regulada desde antiguas normativas monacales, conventuales, militares, con carácter estatal, regional o municipal, ha sido estudiada, y practicada con técnicas y métodos  que partieron de exámenes como los que realizaban el Protomedicato, los Colegios de Cirugía, las Escuelas, o las Facultades.

FOTO 008 Conventos por congregación, Mallorca 1915. Primeras congregaciones dedicadas a la Enfermería en España. Hijas de la Caridad, atendiendo a los pobres, lienzo decimonónico

Exámenes basados en planes de estudios diferentes, que conducían a títulos varios: Matrona, Sangrador, Ministrante, Practicante, Enfermera, Ayudante Técnico Sanitario, Diplomado Universitario en Enfermería y Grado de Enfermería, que es el título oficial para toda la Comunidad Económica Europea (CEE), que hoy se imparte en nuestras universidades, y que posibilita la libre circulación de profesionales en Europa. El Grado de Enfermería dará acceso directo a las especialidades y a los programas másteres conducentes a los programas de doctorado.

La Historia de la Enfermería tiene un enorme interés, porque parte de historias pensadas y vivida desde mentalidades, valores y compromisos dispares. Una historia que en muchas ocasiones permanece invisible, y que debe ser reconocida cuanto más sea posible, identificando y analizando nombres, apellidos, imágenes y situaciones en su contexto, estructura y mentalidad.

Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en Mallorca. Altruismo, compromiso y consecuencias para la salud de la población.

En Mallorca, después de la Primera Guerra mundial (1914-1918) la pobreza se acentuó debido a la falta y encarecimiento de los productos básicos -que el contrabando vendía a las potencias europeas-, a los bajos jornales y a una fiscalidad basada en arbitrios, que penalizaban el consumo y los artículos de primera necesidad. La subsistencia era el principal problema de la mayoría de la  población y la emigración a Iberoamérica una alternativa optada por muchos españoles de entonces. En Baleares la emigración se dirigió sobre todo a Argentina, Cuba y Uruguay y llegó a ser de tal alcance, que la Isla de Formentera, fue denominada l’Illa de les dones (la Isla de las mujeres), puesto que la mayoría de los hombres habían emigrado a América.

Los obispos mallorquines establecieron en la segunda mitad del siglo XIX, una tupida red de conventos femeninos que alcanzó casi toda la Isla. Se trataba de una política de fundaciones con un nuevo perfil de acción: la vida apostólica; una opción, que otorgaba un nuevo papel social a la mujer religiosa, más allá de las paredes de los conventos de clausura, que desde el Concilio de Trento había sido de obligado sometimiento. Fue una opción tomada por muchas mujeres mallorquinas, que comprometieron sus vidas firmemente, sin que apenas podamos observar abandonos al examinar los censos conventuales de los archivos de las instituciones religiosas. La gran mayoría permanecía en el convento hasta la muerte.

En 1915, sólo en Mallorca había diez congregaciones femeninas dedicadas a la vida apostólica y cada uno de los 104 conventos reunía a un grupo de religiosas dedicadas al trabajo social, la enseñanza de los párvulos y de las niñas. Los cuidados de enfermería estaban muy centrados en la visita domiciliaria.

Las religiosas eran: Hijas de la Misericordia, Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl, Agustinas, Trinitarias, Hermanas de la Providencia, Misioneras Sdos Corazones, Religiosas de la Pureza y otras.

La particularidad de las congregaciones autóctonas mallorquinas, respecto a las del resto de España era la doble dedicación docente y sociosanitaria y, sobretodo, la abundancia y la intensidad de la atención que las religiosas prestaban domicilio a domicilio. En esos años, todas eran nacidas en Mallorca y solían pertenecer a familias de campesinos acomodados, artesanos, comerciantes, arrendatarios, etc. Ésta era una de las diferencias que las de vida apostólica mantenían con respecto a las monacales; monjas de clausura, dedicadas a la vida contemplativa, que fueron más frecuentes en épocas anteriores.

En la Isla no hubo Escuela de Enfermeras hasta 1930. Los títulos oficiales de Enfermera no se reguló hasta el año 1915, cuando a instancias del Instituto religioso femenino de las Siervas de María, Ministras de los enfermos. A pesar de ello las enfermeras laicas no se pueden considerar un recurso considerable ni en Mallorca ni en España hasta la Guerra Civil y la posguerra.

Las Hermanas de la Caridad (HCSVP) son las religiosas de vida apostólica de mayor antigüedad en Mallorca, y una de las primeras congregaciones españolas dedicadas al cuidado de los enfermos. Se trata de un instituto de inspiración marcadamente vicenciana y pronta fundación. Aparecen el 1798 en Felanitx (Mallorca) con independencia de la genuina congregación francesa (Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, 1633), que había llegado a España pocos años antes en 1798. Después de las Hermanas Darderas, fundadas en Barcelona el 1731 (Foto 008), era el segundo grupo religioso de fundación local dedicado al cuidado de enfermos (Fargues & Tey 2001).

El modelo de Felanitx fue seguido en Mallorca por otros grupos de mujeres piadosas que, siguiendo la estrategia política de los obispos y siempre bajo la dirección de un eclesiástico que actuaba como “protector”, llegaron a constituir, a partir de pequeñas fundaciones, que más tarde se unifican, la mencionada red asistencial, que llegó prácticamente a todos los rincones de la isla (Gallego et. al. 2007).

FOTO 009 Enfermeras religiosas Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Enfermeras participantes en las Brigadas Internacionales

Las religiosas de vida apostólica constituyen la primera enfermería organizada que realizó actividades que hoy consideramos competencia de las enfermeras profesionales, por lo que su labor puede considerarse como un recurso pre-profesional que acabó siendo profesional también, cuando en los años 60 y 70 del siglo XX, se exige la titulación de ATS para el ejercicio de la enfermería en las instituciones sanitarias públicas, y las religiosas acceden a los títulos y obtienen plazas en los centros asistenciales con los mismos requisitos que el resto de sus colegas de profesión.

Por otra parte, la vida conventual no significaba ninguna independencia respecto al control habitual de los varones de la familia sobre las mujeres en el siglo XIX –padres, hermanos o maridos-, ya que el “protector”, que siempre era un varón del clero secular, ejercía, según la normativa (Reglas de Vida) un férreo control sobre la vida de las comunidades y de las propias religiosas, ejerciendo en términos de Foucault, un poder pastoral.

Con ello la Iglesia se aseguraba un control social, que también interesaba a los políticos conservadores, basado en unas escuelas dedicadas a educar religiosamente a las madres de familia y en la prestación de unos servicios de enfermería valiosos, que se hicieron extensivos, sin discriminación a toda la población que lo demandase.

Al examinar las reglas de vida de las religiosas (Foto 008) y la política de la organización de las HCSVP se observa, además del sometimiento al protector que hemos comentado, la dureza de unas normas que las obligaba a jornadas de rezos y trabajo con pocos momentos para el sueño o el descanso (se levantaban a las cuatro y media de la madrugada), imposibilidad de aceptar comida u obsequio alguno en las casas que visitaban. Además e incomprensiblemente, se buscaba la mortificación de las religiosas con el alejamiento de las profesas de sus familias, de manera que, la mayor parte de las que trabajaron en una localidad eran nacidas en otras poblaciones de la isla (Gallego 2012). Los cambios de un convento a otro, eran tan frecuentes, que es difícil encontrar al mismo grupo de religiosas en los diferentes padrones municipales de población donde se indica el nombre de las religiosas, que en los años en los que se realizó el Padrón municipal, residieron en cada convento.

Esas reglas, que desde finales del siglo XVIII regulaban la vida de las HCSVP eran claras sobre sus obligaciones. El trabajo de las religiosas debía buscar “la felicidad” (La “felicidad” fue uno de los “leitmotiv” de la Ilustración), de los feligreses intermediando:

el ejercicio de las obras de misericordia al prójimo, y más particularmente de la asistencia a los enfermos y la enseñanza espiritual y corporal de las niñas”.

Estas normas indicaban como debía de ser el trabajo de les enfermeras:
Irán a visitar a los enfermos y siempre acudirán a asistir a cuantos lo pidanAceptarán gustosamente cualquier ocupación y pasar días continuos y noches enteras al lado de los enfermos dándoles alimento, sacando inmundicias, curándoles las llagas, matándoles los piojos y haciéndoles otros servicios y sacrificios similares para su alivio y consuelo”.

Los cuidados y el mantenimiento de la higiene, también quedaban asegurados por las reglas:
Pondrán grandísimo esmero en servir bien a los enfermos... dándoles buenos alimentos, limpios y bien cocinados, sacando las inmundicias con mucha frecuencia... tener el lecho, la habitación y todas las cosas de su servicio bien arregladas, limpias y lavadasY si en la casa hay niños pequeños procurarán despiojarlos, vestirlos, lavarlos...”. (Amengual 1987, 141)

Las religiosas apenas han dejado testimonios personales que nos permitan conocer detalles sobre las particularidades de la atención que prestaban, por lo que la investigación, para recabar algún indicador de la acción de las religiosas se ha basado en los registros originales que se conservan en el archivo de las HCSVP. Se echa en falta en el archivo correspondencia o testimonios personales que pudieran ofrecer información de carácter cualitativo.

En el Libro de Curia o en los diarios de los conventos la información que se da no satisface el interés de la investigación sobre aspectos profesionales, ya que hace referencia, sobre todo a temas espirituales o religiosos.

Si nos centramos en la zona rural, en uno de los pueblos de Mallorca, Manacor, y se relacionan de nuevo los datos de las visitas domiciliarias, que recogían las religiosas, se observa, según el padrón municipal de 1930 (no se realizaba cada año), que la media de las visitas a domicilio (diurnas y nocturnas) atendidas por las 25 HCSVP residentes a esa villa -ninguna de ellas nacida en el pueblo- entre 1928 y 1932, llegaban a ser de 2,85 los servicios atendidos por hogar y año. De manera que en una zona rural (Manacor) las religiosas en esos años realizaron cerca de tres servicios, por hogar y año (Gallego et al 2012). Una frecuencia de atención domiciliaria inimaginable hoy.

FOTO 010 Pinturas y óleos de las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl

En el capítulo V de Rubén Mirón González titulado “La Enfermería Profesional en España: Origen, Avance y Represión (siglos XIX y XX)”. Nos describe: El actual índice de publicaciones en la Historia de la Enfermería en España hace posible que contemos con un importante corpus de conocimientos en los que sustentar futuros trabajos de investigación. Hecho que se hace patente con el número de participaciones que se han ido presentando desde 1991 en el Congreso Nacional e Internacional de Historia de la Enfermería, bajo la dirección de la Asociación Nacional de Investigadores de la Historia de la Enfermería fundada en 1999.

Hasta el siglo XV los hospitales españoles no solo fueron los centros de referencia para los enfermos, sino que se extendió a lactantes, huérfanos, peregrinos, desvalidos, soldados, prostitutas o “locos”. Grupos sociales que compartían la pobreza como factor común y la gratitud era la mayor remuneración que se podía esperar de ellos. Hospitaleras, sirvientas, nodrizas, parteras, sanadoras, freyras y mujeres al cargo de los enfermos constituyeron el sector femenino de una asistencia sexualizada propia de la época donde hospitaleros, enfermeros, barberos y freyres entre otros se hacían cargo del sector masculino, existiendo diferencias salariales entre ambos sexos.

Los centros hospitalarios eran fundados por obispos, canónigos, cofradías, curas y reyes. El concepto cristiano hizo que fueran apareciendo otros establecimientos como hospederías, leproserías, casas de la caridad o monasterios rurales. Esto hizo que desde la Edad Media los cuidados enfermeros se institucionalizaran bajo un prisma vocacional-cristiano-caritativo donde las hermandades y las órdenes religiosas fueron los organismos que acogieron estas acciones.

El primer manual para la formación de los enfermeros es “Instrucción de Enfermeros” y editado por los Hermanos Obregones en 1617. Desde el siglo XVI hasta mediados del XIX la creación y expansión de las órdenes o congregaciones religiosas creció de forma exponencial. Los Hermanos de San Juan de Dios, las Hijas de la Caridad, las Siervas de María Ministras de los enfermos crecen y se reparten por España. Estas personas que ayudaban, consolaban y servían al prójimo a la vez que hallaban a Dios en el sufrimiento y en el dolor de sus semejantes.

Por otro lado ordenes seglares como las Beguinas de Flandes fueron perseguidas en algunos países católicos debido a un modo de vida calificado de impropio por la misma Iglesia. Las beguinas, o begardos, estaban constituidos por un grupo de mujeres sin hábitos con los únicos votos de castidad y obediencia.

La necesidad de formar personal cualificado en el cuidado de los enfermos en los países protestantes se estaba convirtiendo en una necesidad. En este contexto nacieron las diaconisas de Kaiserswerth en Alemania. El médico luterano Theodor Fliedner fundó junto a su primera esposa y enfermera, Fredeika Munster, el Instituto de las Diaconisas Kaiserswerth, destinado a la formación de unas cuidadoras domiciliarias caracterizadas por cierta libertad femenina como en el caso de las beguinas. El sistema de formación de las diaconisas se extendió rápidamente.

La Sociedad de Hermanas Protestantes de la Caridad fue fundada por Elisabeth Gurney Fry, que visitó Kaiserswerth, igual que Florence Nightingale.

No podemos olvidarnos del suizo calvinista Jean Henri Dunant que fue el fundador de la Cruz Roja en 1864. Creándose posteriormente en España las Damas Enfermeras de la Cruz Roja.

Mientras tanto, en España, los escritos de Concepción Arenal daban la luz de alarma sobre una Beneficencia desamortizada en inicios de laicización, que veía como enfermeras poco cualificadas y practicantes irresponsables se hacían cargo de las salas hospitalarias.

La Escuela de Enfermeras de Santa Isabel de Hungría (1896) fue fundada por Federico Rubio y Gali. Como ya había apuntado Concepción Arenal sobre la necesidad de crear una escuela de enfermeras y así unificar una profesión que se encontraba disgregada en enfermeras, enfermeros, practicantes y mozos. En este contexto nació la primera escuela de enfermeras laicas. Rubio tuvo que contentar a las clases más conservadoras del país, pero sobre todo a la jerarquía de la Iglesia Católica, pidiendo a sus alumnas que cumplieran con la iglesia en Semana Santa teniendo que realizar sus correspondientes confesiones ante los párrocos. Estamos ante medidas que pretendían suavizar los conflictos existentes en la época sobre la laicización de la asistencia sanitaria que se iniciaba desde las aulas, en cambio la coeducación no pudo ser camuflada puesto que era una evidencia desde el momento que se les dio acceso a las mujeres al Instituto.

FOTO 011 Enfermeras de la Escuela de Santa Isabel de Hungría realizando una ofrenda floral a su difunto fundador. Monumento inaugurado en 1906 en el Parque del Oeste de Madrid. Fotos Fundación María Teresa Miralles Sangro

El primer año de la escuela recibió a 32 alumnas, 22 internas y 10 externas, siendo suprimidas las segundas en 1902. El programa estaba enfocado a obtener enfermeras hospitalarias en el ámbito quirúrgico, de este modo se daría respuesta a la deficiencia formativa de unos profesionales poco concienciados sobre su importante labor a la hora de disminuir las tasas de infección y morbilidad hospitalarias.

Federico Rubio vivió de primera mano la importancia de esta formación demostrada por Nightingale en la guerra de Crimea y llevada a cabo en el Hospital Santo Tomás de Londres. Siguiendo las corrientes europeas, el currículum estaba compuesto por conocimientos elementales de higiene, infección, desinfección y asepsis. Por otro lado aprenderían habilidades técnicas en curas, vendajes e inyecciones; sin olvidar en ningún momento la enseñanza de tareas domésticas propias de la mujer en la época.

MÉXICO
En el capítulo VI de Alfredo Bermúdez González titulado “Una política disciplinar, velada en una educación profesionalizante, el caso de las Enfermeras y Enfermeros de México”. Nos relata: Muy claro ha quedado en las evidencias científicas que la enfermería nacional tiene su auge a principios del siglo veinte y no por una labor altruista del doctor Eduardo Liceaga como se ha pensado, sino por la verdadera razón de que al buscar su derrotero científico los médicos para ejercer su medicina, se dieron cuenta que hacía falta una figura profesional que se hiciera cargo del cuidado de las personas, y que marcara la diferencia de quienes hasta el momento lo hicieran sin ningún método y solo bajo indicaciones del galeno que curaba y establecía un tratamiento.

La creación de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia de la dirección de la Facultad de Medicina en 1945, la constitución del Colegio Nacional de Enfermeras en 1946 y la aprobación de la Licenciatura en Enfermería en 1968, fue importantísimo para el país.

Lo ecléctico de una profesión. Un ejemplo de ello es la situación que vivieron durante todo el siglo XIX las órdenes religiosas, desde la expulsión de todos los hermanos hospitalarios y el permiso de los reformistas, hasta su total expulsión de las Hijas de la Caridad y esto porque no había otra, de no haberlo hecho así, las epidemias no se hubieran hecho esperar o las que ya han quedado registradas en la historia, hubieran tenido otra magnitud.

FOTO 012 La Cruz Blanca Constitucionalista 1914

Es necesario recuperar que desde la Iglesia y sus órdenes religiosas femeninas, se interesaron por la salud de los pobres mexicanos y ha quedado escrito como tal, sin embargo es necesario que se dé a conocer la verdadera realidad y para ello es necesario recurrir a las corrientes historiográficas de las que tanto habla Peter Burke, o al seminario permanente del Historiador frente a la Historia del Instituto de Investigaciones Históricas.

Josefina Muriel nos relata una serie de datos cuando son expulsadas las órdenes femeninas religiosas del país a finales del siglo XIX, estos mismos datos nos confrontan cuando revisamos los indicadores enfermeras pacientes, un importante desfasamiento con las cifras, que verdaderamente y cobijadas por la iglesia, lo que verdaderamente hacían eran milagros, no era posible que antaño se pudiera brindar cuidado en un hospital colonial con 412 enfermos, y asistido tan solo por 16 Hijas de la Caridad, para ayudarles a recuperar su salud.

Durante la Revolución Mexicana y a iniciativa de otro pilar de la enfermería nacional, se funda por Elena Arizmendi la Cruz Blanca Neutral para dar atención en el frente de Batalla a los rebeldes, ya que la Cruz Roja Nacional solo atendía a los federales. Era Elena una mujer con ideas firmes que de alguna forma se acerca a Francisco I Madero para solicitarle de su apoyo y poder establecer esta institución de ayuda a los desprotegidos en el principal movimiento intestino de México durante el siglo XX.

Las Rebeldes y la formación de la Cruz Blanca Mexicana. Publicado el domingo día 5 de febrero de 2012

100 Años de la Enfermería en México. Artículo publicado el día 14 de abril de 2009

La Fiebre Amarilla en México. Publicado el domingo día 23 de octubre de 2011

URUGUAY
En el capítulo VII de las compañeras Alma Carrasco, Pilar González Ortuya y Mirtha Delfino titulado “Memoria viva de la Enfermería Uruguaya durante la reciente dictadura cívico-militar”.  Comienza así: La verdad es una reconstrucción colectiva de la realidad, cada uno tiene una partecita y asombra lo que somos capaces de desvelar. Alma Carrasco.

La memoria construye nuestra identidad, la memoria nos permite identificar, reconocer, aprehender y aprender para no repetir pesadillas, pero también para seguir haciendo las cosas que nos dan felicidad, la memoria nos permite comprender para avanzar recuperando los más nobles valores para una convivencia amorosa y comprometida con el bien colectivo, la memoria nos enseña a estar siempre alerta, reconociendo peligros, la memoria nos empuja a la organización y reorganizarnos para no estar desprevenidos. Este trabajo va a la memoria de todas las enfermeras y enfermeros que lucharon y luchan en el día a día por un mundo mejor”. Extraído del Proyecto “Memoria Viva de la Enfermería Uruaya: salir del silencio para gritar la verdad”, de Pilar González y Elena Ríos.

Se acude al relato-memoria de colegas y mujeres que fueron protagonistas de la clausura de la Escuela Universitaria de Enfermería (E.U.E.); del peregrinaje hacia lo que la dictadura llamó Escuela Universitaria de Enfermería Dr. Carlos Nery; de quienes estuvieron detenidas en la llamada Cárcel Nery y de las que compartieron ediliciamente en calidad de estudiantes de la Escuela de Nurses Dr. Carlos Nery.

La dictadura militar clausuró la E.U.E. como institución universitaria, integrada en la Facultad de Medicina de la Universidad de la República y con ello obturó no sólo el desarrollo de una profesión, sino que marcó con dolor y miedo a un colectivo importante en cuanto a su compromiso social, en el cuidado de la salud y la vida de nuestra gente.

Enfermería, joven profesión, se incorpora en el escenario universitario (1950) como un grupo proactivo de estos procesos sociales que impulsaban los cambios en la dirección de la conquista de la salud como un derecho y un bien público, mediante la participación popular. Esta orientación se desarrollaba desde la formación de grado a través del Departamento de Salud Pública y Ciencias Sociales, que incorporó la metodología participativa como herramienta fundamental para el trabajo con la comunidad y los grupos poblacionales. Este departamento era quien formaba a las enfermeras en el área comunitaria. Aquí fue donde comenzaron las actividades y primeras experiencias de trabajo interdisciplinario vinculado con la educación para la salud y actividades en el ámbito rural donde la población vivía en condiciones de pobreza: de participación, de subsistencia, de protección, de entendimiento, entre otras cosas.

La E.U.E. se constituyó en uno de los servicios pioneros de la extensión universitaria, desplegando sus prácticas comunitarias por todo el territorio nacional, sobre todo en áreas rurales y en poblaciones de contexto crítico.

FOTO 013 Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela” dependiente de La Universidad de La República, UdelaR. Montevideo, Uruguay

Por otro lado, la E.U.E. tenía la particularidad de contar con un régimen de internado, donde vivían las estudiantes que provenían del interior del país y de Montevideo. La Universidad les daba educación, alojamiento y alimentación en forma gratuita, lo que posibilitaba el acceso a jóvenes procedentes en su mayoría de la clase trabajadora que no podrán haber accedido a la Universidad.

La Profesora Soledad Sánchez, Directora de la E.U.E. al momento de la clausura dice: “Lo más subversivo para la dictadura era nuestro Plan de Estudios que tenía actividades en la comunidad a través de las cuales contribuíamos al desarrollo comunitario… También cuenta que un día llegaron 700 efectivos de las fuerzas armadas, invadiendo todo el Hospital de Clínicas y todos sus pisos y con especial atención los pisos tres y cuatro donde funcionaba la Escuela y el internado… ellos buscaban armas”.

Desde la Escuela de Nurses Dr. Carlos Nery, su directora la nurse Cecilia Cianciarullo, expresa su preocupación por que “en el seno de esta Escuela existirían algunas alumnas cuyas actividades estarían perturbando la imparcialidad con que deben ser efectuadas las actividades docentes”, razón por la cual se dirige al Jefe de Policía a quien le eleva la lista completa de estudiantes, para que le “proporcione un informe confidencial, sobre los antecedentes de cada una, destacando los casos en que pudieran existir vinculaciones ideológicas que pudieran confirmar las referidas versiones” (Sánchez 2002: 196). Se estaba ante la caza de brujas (comunistas y sindicalistas) que caracterizó este período.

FOTO 014 Enfermeras del Hospital de Clínicas de Montevideo, Uruguay

La enfermería universitaria uruguaya en las décadas de los 50 y 60 alcanzó un desarrollo científico, técnico, ético y humano de reconocimiento internacional, lo que queda evidenciado por la cantidad de profesionales que venían a realizar cursos y pasantías a la E.U.E. desde la región, así como el reclutamiento desde el exterior. Asimismo la metodología de análisis prospectivo fue utilizada para la elaboración del Plan de Estudios 71, que luego fue utilizada por otros servicios.

La incorporación de la formación de las enfermeras universitarias en la UdelaR dio respuesta a la necesidad de contar con enfermeras calificadas para insertarse en el Hospital de Clínicas Dr. Manuel Quintela y también para dotar a los centros de salud de enfermeras comunitarias. Enfermería pasó a involucrarse en el demos universitario con un movimiento de investigación, extensión y docencia de servicio, con compromiso social y con participación interdisciplinaria.

La cultura educativa en la institución apostó a formar una enfermera libre pensadora, con capacidad crítica constructiva, comprometida con el cuidado integral de la salud y las condiciones de vida de las personas, familias y comunidades.

Enfermeras de Uruguay. Parte de su historia. Publicado el sábado día 11 de agosto de 2012

PARA TERMINAR
Este libro se ciñe a la función de dotar de voz a la enfermería que ha participado en diversos frentes ideológicos y que ha luchado, con distinta suerte, por la liberación de ataduras que muchas veces iban mucho más allá de lo meramente profesional.

Sí, este libro me permite reafirmarme en la idea de que existen pocas profesiones como la enfermería, profesiones que sean tan sensibles a la ideología y a los sistemas políticos. Una enfermería plena y madura capaz de desarrollar todo su potencial sólo se puede dar en sistemas democráticos en los que la mujer, la profesión y los propios ciudadanos tengan conciencia de su derecho y deber de participar no sólo en política, sino en planificación y co-gestión de su salud. Dr. José Siles González.

AGRADECIMIENTO:
Gloria Gallego Caminero

BIBLIOGRAFÍA
Al Servicio de las ideas”. La Enfermería en los Procesos Populares de Liberación en Iberoamérica. Autores: Beatriz Morrone y Lilian Capurro por Argentina; Caridad Dandicourt Thomas y Milagros León Villafuertes por Cuba; Gloria Gallego Caminero y Rubén Mirón González por España; Alfredo Bermúdez González por México; Alma Carrasco, Pilar González Ortuya y Mirtha Delfino Viñoly por Uruguay. Ediciones Suárez, segunda edición ISNB: 978-987-1990-08-5

ENFERMERÍA AVANZA
Soltando Amarras. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina. Publicado el viernes día 25 de mayo de 2012

Al servicio de las ideas. Publicado el jueves día 3 de octubre de 2013

Desarrollo de la Enfermería de Oncología en Cuba. Publicado el día 18 de abril de 2009

Los Cuidados de Enfermería dedicados por los Hombres en Cuba. Publicado el domingo día 9 de octubre de 2011

Escuela de Enfermeras del Hospital Psiquiátrico de La Habana. Cuba. Publicado el lunes día 29 de julio de 2013

FOTO 015 Sala de Gripe española, Walter Reed Hospital. Washington 1919

Edelmira Fernández Más “Enfermera Cubana”. Publicado el domingo día 4 de agosto de 2013

La Escuela de Enfermeras Miss Mary O´Donnell del Hospital nuestra Señora de las Mercedes, Cuba. Publicado el miércoles día 4 de septiembre de 2013

Caridad en el arte. Publicado el viernes día 1 de noviembre de 2013

Las Rebeldes y la formación de la Cruz Blanca Mexicana. Publicado el domingo día 5 de febrero de 2012

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Enfermeras de Uruguay. Parte de su historia. Publicado el sábado día 11 de agosto de 2012

AUTOR del Resumen:
Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)