martes, 15 de abril de 2014

EL SANATORIO MARÍTIMO y EL HOSPITAL PORTUGUÉS DE HENDAYA




EL SANATORIO MARÍTIMO DE HENDAYA

Entre los establecimientos que sostiene la Asistencia Pública de París, y que se elevan a un total de ochenta y tres (1910), de los cuales treinta y dos se hallan instalados fuera de la urbe, encontrándose diseminados en diversos puntos de Francia; se encuentra el “Sanatorio de Hendaya” (1899), destinado a los niños procedentes de las escuelas públicas parisienes, establecimiento interesante, que aunque no ofrece ninguna atrayente particularidad arquitectónica, pues está dispuesto con suma sencillez, puede ser considerado como modelo de esta clase de instituciones por su excelente organización.

Foto 001 Sanatorio Marítimo de Hendaya

Situado frente al mar, lindando con la playa, y a no muy grande distancia de los hoteles y sillas que hermosean aquella parte de la costa, ya de por si muy bella; sin embargo, pasa seguramente inadvertido para muchos de los excursionistas y veraneantes que en aquellos preciosos sitios se recrean.

Contrastando con la magnificencia de hoteles que, como el Euskalduna, junto al mar se alza majestuoso atrayendo principalmente la atención, el Sanatorio, más modesto, está constituido por sencillos pabellones separados por jardines, y en ellos están instaladas las distintas dependencias que le integran, siendo las principales las destinadas a dormitorios, comedores, salas de clase, de baños, cocina, oficinas, etc., así como las destinadas a lazareto, en las que, como veremos más adelante, son colocados los niños durante los primeros días de su estancia en el establecimiento.

El Sanatorio Marítimo de Hendaya empezó a funcionar en 1906. Tiene este Sanatorio capacidad y elementos suficientes para albergar a 644 niños, aunque en aquella primera época la máxima capacidad ocupada fue de 585. Estos niños proceden todos de las escuelas públicas de Paris, y son enviados por la Administración general de la Asistencia Pública para que residan en el Sanatorio hasta lograr la tonificación que su organismo necesita.

Foto 002 Hotel Residencia Euskalduna, Hendaya

Hijos, muchos de ellos de obreros, de empleados modestos y de humildes industriales, mal alimentados y viviendo en condiciones muy deficientes en cuanto a higiene; llevando sobre sí, en gran parte la influencia hereditaria del alcoholismo, la sífilis o la tuberculosis, dichos niños han de mostrar necesariamente los estigmas de la anemia, la debilitación y el empobrecimiento orgánico, y son candidatos seguros a enfermedades que tal vez puedan evitarse colocando a estos niños en mejores condiciones de resistencia.

Cuando en virtud de las investigaciones encomendadas a la inspección médica escolar estos niños van siendo seleccionados, dispónese su traslado al Sanatorio; una vez que llegan a éste son conducidos al lazareto o pabellón de aislamiento, donde permanecen por espacio de veintiún días, y si al cabo de ellos no han presentado ninguna manifestación de enfermedad infectocontagiosa, pasan a reunirse con los demás niños, para hacer con ellos la vida común; vida que consiste en permanecer la mayor parte del tiempo al aire libre, jugando en la playa o haciendo excursiones por las inmediaciones de ésta, bordeando la costa y estando siempre respirando la atmósfera marina.

No por eso queda descuidada su instrucción, pues la enseñanza se hace compatible con el fortalecimiento orgánico, no supeditando éste a aquélla, sino dando a la regeneración física una importancia capital.

Foto 003 Sanatorio Marítimo de Hendaya

Aunque el régimen de fortalecimiento está basado principalmente en la vida al aire libre, el baño es considerado como elemento importante en la labor tonificadora, y se emplea constantemente, utilizando el de mar desde Febrero a Octubre, haciéndose uso durante los meses de invierno del servicio de baños y duchas con que cuenta el Sanatorio.

Los niños están agrupados en diversas secciones, según sexo y edad, y al frente de ellos se encuentran enfermeras-institutrices encargadas de la vigilancia, e independientemente cada sección emprende sus paseos o recreaciones, conforme a lo dispuesto por la dirección del establecimiento.

En el Sanatorio pueden permanecer los niños desde la edad de tres años hasta los de doce, estando allí el tiempo necesario para lograr la tonificación favorable de su organismo, pues así es como únicamente pueden ser útiles estos establecimientos, estando funcionando todo el año y no limitando la estancia en ellos a unos cuantos días, durante los cuales el efecto conseguido es insignificante o nulo.

A este respecto debemos tener en cuenta las opiniones de las autoridades en la materia. Los pediatras que han estudiado los efectos de clima marino, al estimar la beneficiosa acción de éste, no precisamente por la composición de la atmósfera marina químicamente considerada, sino por la ventaja de tener a los niños haciendo su vida al aire libre en atmósfera exenta de polvo, reconocen unánimemente la inutilidad de las curas cortas, de uno o dos meses, en las que la mejoría es manifiesta de momento; pero una vez que el niño vuelve a las condiciones de medio en que anteriormente vivía, se pierden todos los beneficios obtenidos, sin conseguir ninguna ventaja en definitiva, pues como dice Salge: “sólo se consigue enseñar al niño el camino de su curación sin que le sea permitido seguirle hasta el fin”.

En Hendaya no sucede así. En el Sanatorio pueden permanecer los niños continuamente por espacio de un año y más tiempo, si es preciso; lo mismo en verano que en invierno, y de allí no salen hasta que están verdaderamente fortalecidos y pueden volver a Paris en excelentes condiciones de resistencia, después de una cura climatoterápica que puede considerarse como verdaderamente eficaz.

Foto 004 Pabellones Sanatorio Marítimo de Hendaya

De esta manera, en el verano, con la vecindad de una sociedad cosmopolita y elegante, y en el invierno, contemplando desierta aquella hermosísima playa, antes tan concurrida y animada, los niños parisienes pobres disfrutan de aquella vida higiénica sabiamente regimentada, sin sentir la nostalgia de la gran urbe, en la que más tarde han de gastar sus energías, y en la que seguramente habrían enfermado, si la beneficencia pública no hubiese acudido solícita a cambiarles de ambiente.

De desear es que esta labor profiláctica de regeneración orgánica pueda propagarse extendiéndose a otras ciudades y países, pues sólo así podrá tenerse la satisfacción de haber logrado disminuir una de las más importantes cifras entre las que integran la mortalidad infantil, y al mismo tiempo se habrá asegurado la existencia de ciudadanos vigorosos que contribuyan a detener, en su marcha progresiva, la degeneración de la raza, que por desgracia tan ostensiblemente se manifiesta. (Dr. Vázquez Lefort) (1).

Antecedentes históricos
Durante el siglo XIX y parte del XX hubo un profundo cambio, tanto económico cómo político. El nuevo modelo de vida se asoció al crecimiento rápido de la población en las grandes ciudades. El hacinamiento, la mala alimentación y la pobreza estaban servidos. Los niños y las niñas fueron los más vulnerables y los que más sufrieron (2).

FOTO 005 Niñas en el comedor del Sanatorio Marítimo de Hendaya

La infancia de los sectores más humildes estaba determinada desde su nacimiento por un conjunto de situaciones adversas generadas por el medio familiar, económico, urbanístico y sanitario. Además se agrava con la incorporación temprana al trabajo, al abandono de cientos de niños y sobretodo a la mendicidad que era lo único que podían hacer para subsistir.

Ante todos estos problemas que se presentaban surgió un movimiento en favor de la higiene y la salud de los más necesitados. Había que erradicar los focos potencialmente infecciosos: viviendas en los barrios pobres de las ciudades, centros de trabajo de las clases populares, colegios y los centros públicos de reuniones. La escuela iba a ser utilizada como lugar privilegiado para que intervinieran los higienistas, y los sanatorios infantiles como grandes centros de tratamiento para paliar las enfermedades o predisposiciones a ellas.

Las obras benéficas llamadas sanatorios de montaña y hospitales marinos se presentaban como redentoras de la infancia humilde y abandonada.

A estos centros se les llamó de diferentes nombres, estaban calificados en función del objetivo específico que pretendían. Se les llamó: sanatorios marítimos, preventorios, escuelas flotantes, hospicios marinos, escuelas sanatorios y casas de curación. Las diferencias entre ellos aparecían por las normas de admisión o por su organización. Unos eran temporales, otros permanentes, otros dedicados a niños enfermos, otros a los que se podrían poner enfermos y algunos a ambos casos.

FOTO 006 Construcción del Sanatorio Marítimo de Hendaya, inauguración con las autoridades, sala de estiramiento y pabellones

La beneficencia pública francesa no permaneció al margen y abrió el Sanatorio Marítimo de Hendaya. Este establecimiento admitía a los niños de tres a doce años y sus puertas estaban abiertas durante todo el año.

Cómo vivían en el Sanatorio Marítimo de Hendaya
La vida de los internos en el Sanatorio Marítimo de Hendaya se iniciaba a las seis de la mañana, levantándose y realizando su aseo personal con la ayuda del personal sanitario, y de las enfermeras que les cuidaban; se incluía el lavabo de boca, nariz y oídos con los utensilios de limpieza asignados y numerados. A continuación, se pasaba a tomar un desayuno nutritivo, reposando una media hora. Más tarde, acompañados por enfermeras se trasladaban a la playa donde tomaban el baño de agua y/o sol, según se disponía en el régimen diario de cada escolar.

Además, éstos jugaban en la playa de forma espontánea y a veces en juegos organizados por el personal, los bañeros adscritos al sanatorio cuidaban del buen orden y armonía.

Después, se iniciaban las clases divididas por sexos e impartidas por personal docente adecuado. Se intentaba adaptar los conocimientos al nivel educativo de cada niño, formándose grupos homogéneos. La enseñanza de la escritura, lectura y cálculos básicos era el objetivo perseguido. Seguidamente, se pasaba a la comida aislando a los niños y niñas, ya que en dicho hospital no eran partidarios de la coeducación. La alimentación se componía a base de carne y todos los niños tomaban vino en las comidas. Concluido el almuerzo se les permitía reposar y luego se volvía a la playa hasta la hora de la merienda. Concluía el día de los niños, paseando y jugando entre los pinares cercanos hasta la hora de la cena. Posteriormente, se comunica a todos el momento del acto de silencio y los acogidos ocupaban sus camas para el descanso.

FOTO 007 Pabellones del hoy Hôpital Marin de Hendaye, antiguo Sanatorio Marítimo de Hendaya

La estancia normal era de tres a cinco meses como mínimo y en la mayoría de ellos se disponía de enfermería, cocinas, gimnasio ortopédico, salas de baños y desinfección y una estancia dedicada específicamente para niños catalogados como infecciosos.

Habitualmente el personal de los centros se componía de un médico director, más otros doctores ayudantes residentes internos, enfermeras profesionales, personal subalterno y mujeres jóvenes que desempeñaban sus trabajos de forma voluntaria. Los maestros acudían durante un número de horas determinadas o en algunos casos residían en el propio sanatorio marítimo.

Hoy en día en el mismo lugar se encuentra el Hospital Marítimo de Hendaya (Hôpital Marin de Hendaye), con todos sus bloques renovados y en la mitad de todos ellos sigue la incripción de “1906” y la “Infirmerie”.

CRUZADA DE MUJERES PORTUGUESAS
La Cruzada de Mujeres Portuguesas (CMP), fue un movimiento de la beneficencia femenina creada el 20 de marzo de 1916 por iniciativa de un grupo de mujeres encabezado por Elzira Dantas Machado, esposa de Bernardino Machado, el entonces Presidente de la República Portuguesa, con la misión de prestar asistencia moral, asistencia sanitaria y material a los necesitados que intervinieron en la Primera Guerra Mundial y la consiguiente movilización de los hombres para el ejército.

El 12 de junio de 1919 fueron galardonadas con la Gran Cruz de la Orden Militar de la Torre y la Espada, Valor, Lealtad y Mérito.

FOTO 008 Cruzada de Mujeres Portuguesas

Ana de Castro Osório, decía que fue una organización que “tuvo la gran ventaja de mostrar a los hombres cuanto podían y cuanto valían moral e intelectualmente, las mujeres de nuestro país”.

Insiste en poner de manifiesto los valores intrínsecos de las portuguesas y su inequívoca vocación patriótica, ya que “Las mujeres de nuestra tierra correspondiendo, como han correspondido, en todas las clases y en todas las familias, a la llamada que se les hizo en nombre de la patria, amenazada y ofendida por aquellos que se juzgan los más fuertes, muestran de qué forma han sido injustamente comprendidas e injustamente tratadas por los hombres, responsables de haber creado una humillante situación dentro de su propio país…”.

FOTO 009 Boletín de la Cruzada de Mujeres Portuguesas

Los trabajos que llevaría la Cruzada de Mujeres Portuguesas, se organizaron internamente en siete comisiones:
Comisión Administrativa, presidida por Luisa Braamcamp Freire; Propaganda y organización del trabajo femenino: Adelaide Fernandes Costa; Asistencia a las mujeres y madres de los movilizados: Joana Queiroga de Almeida; Comisión Hospitalaria: Alzira Costa; Comisión de Enfermería y creación de cursos de enfermeras laicas profesionales: María Isabel Guerra Junqueiro Mesquita de Carvalho; Comisión de Asistencia a los militares movilizados: Rita Norton de Martos; Comisión de asistencia infantil: Alice Braga Martins; Comisión receptora de donativos: María Barreto.


HOSPITAL PORTUGUÉS DE HENDAYA

Este hospital se pudo preparar y organizar gracias a la obra y al personal de la Cruzada de las Mujeres Portuguesas (CMP).

El Hospital Portugués de Hendaya, situado en Hendaya plage, en el sur de Francia, fue creado para dar apoyo a los soldados portugueses en Francia en la Primera Guerra Mundial. Fue instalado en el Casino de la Ciudad construido junto al mar. Éste edificio fue cedido por la Sociedad Empresaria del mismo Casino por interferencia del arquitecto Henry Martinet, gran amigo del Presidente de la República de Portugal, Dr. Bernardino Machado.

FOTO 010 Enfermeras y mujeres de la Cruzada de Mujeres Portuguesas

El Hospital Portugués de Hendaya era una formación sanitaria autónoma, organizada, mantenida y dirigida técnica y administrativamente por la Comisión de Hospitalización de la Cruzada de las Mujeres Portuguesas. Dependía del Ministerio de la Guerra y del Mando del Cuerpo Expedicionario Portugués. Como organismo le fue entregado la Cruz Roja Portuguesa (3).

El Hospital Portugués de Hendaya dependía del Instituto Policlínico, y se destinaba a recibir y tratar oficiales, soldados, heridos y enfermos del Cuerpo Expedicionario Portugués. Era dirigido por la Señora Delegada del Cuerpo Expedicionario Portugués, y coadyuvada por un Oficial Militar como Comisario.

La dirección del Hospital estaba a cargo de un Oficial Médico o de un Médico Civil, con condiciones de graduación (o similar militar) a un Oficial Superior, el cual proponía el personal de asistencia clínica. Estaba compuesto por 7 médicos, 15 Enfermeras profesionales y personal de asistencia clínica escogido, siempre que fuese posible, en el personal del Policlínico, siendo después propuesta la Comisión de Hospitalización de la Cruzada de las Mujeres Portuguesas (3).

El Hospital Militar Portugués de Hendaya tenía a su servicio 12 Enfermeras equiparadas a Teniente o Alférez.

La 1ª Orden de Servicio de este Hospital data del 18 de abril de 1918 y en él se hace referencia a que esta formación sanitaria está “destinada al tratamiento de Oficiales y clases de tropa de enfermos recuperables del Cuerpo Expedicionario Portugués”, con todo las primeras (3) Enfermeras (orden de servicio nº 5 de 26 de abril de 1918) sólo entran a su Servicio el 26 de abril de 1918, hasta ahí el servicio de Enfermería fue asegurado  por un 2º Sargento Enfermero.
Fuente: AHM CEP – 1 División. 35º Sesión. Caja 94.

FOTO 011 Hospital Militar Portugués

Entre los cuidados que eran prestados a los militares destacamos la determinación relativa a los baños de mar (Orden nº 48 de 8 de junio de 1918 del Director del Hospital).

1º: Las clases de tropa que quisieran tomar baño de mar sólo podrían hacerlo después de previa inspección médica y vestidos con el bañador apropiado.

2º: El baño será a las 6.30 horas para todas las clases de tropa y no durará más de 15 minutos.

3º: Es necesario que las clases de tropa no se bañen sudadas, ni seguir en el mar después de sentir escalofríos.

4º: Las clases de tropa serán acompañadas durante el baño por un Sargento que recomendará el cumplimiento de estas recomendaciones.

5: Las clases de tropa que tomasen regularmente estos baños serán dispensadas de los baños de tina (bañera) bisemanales.
Fuente: AHM CEP, 1ª Divisón. 35 Sesión. Caja 94

FOTO 012 Hoy el Hospital Militar Portugués

Al fin de la Gran Guerra, el 30 de marzo de 1920, y en secuencia del Congreso de la Paix en París, y por determinación del Dr. Alfonso Costa, perteneció Portugal a la Sociedad “Casion & Sports” de Hendaya como consecuencia del uso y adaptación del Casino a Hospital Militar Portugués.

Hay que recordar que el Casino había sido ofrecido gratuitamente a la Comisión de Hospitalización de la Cruzada de las Mujeres Portuguesas y que en él había funcionado un “Hospital de Beneficencia”, para tratar a los Soldados franceses venidos del frente y que había cerrado por orden del Gobierno francés como consecuencia de su proximidad a la frontera.
Fuente AHM. División1-35-1270-5

Reglamento del Hospital Militar de Hendaya
Artículo 1º: El Hospital Militar de Hendaya, auxiliar nº 1 del Policlínico de Lisboa, es una formación autónoma organizada y mantenida por la Comisión de Hospitalización de la Cruzada de las Mujeres Portuguesas, destinado a recibir y tratar a los Oficiales y Soldados heridos y enfermos del Cuerpo Expedicionario cuando sean recuperables.

A través del análisis del reglamento del Hospital Militar Portugués de Hendaya (decreto 2:493 del Ministerio de la Guerra)
Y de otros documentos que reportan el reclutamiento y las actividades de los enfermeros que irán a prestar los cuidados de Enfermería existentes en dicho Hospital militar.

Foto 013 Ministerio de la Guerra. Reglamento del Hospital Portugués de Hendaia

La Cruzada de las Mujeres Portuguesas (CMP) y de acuerdo con sus estatutos (decreto 2:493 del Ministerio de la Guerra) refiere:
En el artículo 22 que: “Compete a la Comisión de hospitalización proveer en todo momento del material, personal y cuidados que precisen, respecto a la hospitalización de todos los heridos y convalecientes de Guerra.
Y el artículo 23 refiere que “Compete a la Comisión de Enfermería crear cursos de Enfermeras, para prepararlas adecuadamente y principalmente para levantar el nivel moral de los profesionales”.

ARTÍCULO DE PERIÓDICO
Ministerio de la Guerra
2ª Dirección General
5ª Repartición
Decreto 1:141
Manda el Gobierno de la República Portuguesa por el Ministerio de la Guerra aprobar y publicar el reglamento del Hospital Militar de Hendaya.
“Pasos” del Gobierno de la República, 18 de noviembre de 1917. El Ministro de la Guerra, Jose Mendes Ribeiro Norton de Matos.

CONCLUSIONES:
Muchos niños pobres, sin recursos, procedentes de las escuelas públicas parisinas, se curaron de sus enfermedades gracias a las instituciones benéficas públicas francesas que les acogieron en los Sanatorios Marítimos.

La alimentación, la higiene y las buenas condiciones que se encontraban en estos establecimientos, hicieron que se pudieran controlar enfermedades casi mortales como la tuberculosis y la anemia, tan padecidas por estos niños sin recursos.

Demostraron que un tratamiento inferior a los seis meses de estancia no era efectivo, pero que con uno superior se llegaba a la total curación. En 100 niños y niñas de entre tres y quince años, se identificaron: el 6% de agudos de convalecencia; 23% de anemia; 5% de la escoliosis también anémico; 21% de retraso en el crecimiento; 40% de tuberculosis escrofulosos y glandular o pulmonar; que sólo el 4% y el 5% de los niños “no tenían nada en absoluto”, ninguna enfermedad, pero se podían beneficiar de la asistencia sanitaria gratuita por ser pobres o no tener las necesidades básicas cubiertas.

Las Enfermeras-Institutrices realizaron una gran labor con sus cuidados de enfermería, en beneficio de los niños más necesitados.

FOTO 014 Soldados y Enfermeras del Hospital Militar Portugués

Durante la Primera Guerra Mundial la Cruzada de las Mujeres Portuguesas (CMP) y las Enfermeras de esta formación sanitaria, a pesar de haber funcionado durante un periodo de tiempo muy corto, fueron de una gran valía gestionando todo un Hospital de Recuperación/Convalecencia de apoyo a los militares heridos y enfermos portugueses.

En esta organización destacan dos Comisiones, una de Hospitalización y otra de Formación de Enfermería.

Estas Enfermeras realizaron un trabajo agotador, muchísimas veces muy peligroso, trabajando mucho y descansando poco. Muchas de estas enfermeras, unas profesionales y otras voluntarias, se enfrentaron directamente con el horror de los combates, carnicerías y deshechos humanos, llegando a pagar algunas de ellas un precio muy alto, su propia vida.

FOTO 015 Hoy el Hospital Militar Portugués

AGRADECIMIENTO ESPECIAL A LOS ENFERMEROS/AS:
Fernando Pérez Camacho. Capitán Enfermero Retirado

Jorge Eurico Gonçalves de Sousa Ferreira. Departamento de Enfermagem da Criança e do Jovem. Curso de Especialização em Enfermagem de Reabilitação Doutoramento em Enfermagem. Escola Superior de Enfermagem de Lisboa (ESEL).

Maria Alice dos Santos Curado. Enfermagem de Saúde Infantil e Pediátrica. Bacharelato em Enfermagem. Curso de Estudos Superiores Especializados em Enfermagem de Saúde Infantil e Pediátrica. Mestrado em Desenvolvimento da Criança - Variante de Desenvolvimento Motor. Licenciatura em Estatística e Gestão de Informação. Escola Superior de Enfermagem de Lisboa (ESEL).

FOTOGRAFÍAS
Fotos: Cruzada de Mujeres Portuguesas.
Fotos: Archivo personal Manuel Solórzano. Fotos realizadas el 13 de abril de 2014
Fotos: Compradas tarjetas postales. Cartes Postales Mercado del anticuario Bayona

BIBLIOGRAFÍA
1.- España Médica. Año II, Madrid, 20 de noviembre de 1912, número 66. Biblioteca Nacional de España.

2.- Juan Félix Rodríguez Pérez. El Futuro del Pasado nº 4, 2013, pp. 175 – 190 (ISSN: 1989-9289)

3.- La Enfermería en el Hospital Militar de Hendaya. 1º Simposio Nacional de Historia de Enfermería. Investigación en la Historia de la Enfermería. Lisboa 29, 30 y 31 de mayo de 2013. Autores Originales: Jorge Eurico Ferreira e Maria Alice Curado

4.- Historia

AUTORES:
Raúl Expósito González
Enfermero del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. SESCAM
Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

miércoles, 9 de abril de 2014

HISTÓRIA DA ENFERMAGEM



A ciência de cuidar é uma actividade que existe desde que existe a humanidade, sobre a qual infuem as circunstâncias socio-culturais características de cada lugar e momento da história. Dentro deste contexto socio-cultural, as crenças, e dentro delas a religião, assim como o conceito dominante de doença em cada momento, vão ser determinantes para analizar a evolução da ciência de cuidar.

Desde as suas origens, os cuidados estiveram directamente vinculados à satisfação das necessidades mais básicas para o mantimento dos individuos, como a alimentação, a busca de segurança, refúgio, amparo... e vinculados a dois periodos de vida em que a dependência a outras pessoas é evidente: a infância e a velhice. Por tanto, os primeiros cuidados estão relacionados com o inicio do ciclo vital, com o atendimento na hora do parto e de cada uma das novas incorporações na comunidade, centrado na satisfação das necessidades básicas. Se, além disso, consideramos que as primeiras civilizações desenvolveram a sua actividade num ambiente hostil, em que o número de inimigos naturais da raça humana era considerável, as diferenças fisicas entre homens e mulheres propiciaram uma divisão sexual no trabalho. Isto é, os homens dedicavam-se ao trabalho externo que requer maior esforço fisico e as mulheres ocupavam-se do âmbito mais próximo, especialmente de tudo o que está mais relacionado com o cuidado, circunstância essa que marcou o devenir da história.

FOTO 001 Iatreia, Asclepeia y Xenodoquio

Este vinculo da mulher com o cuidado e o inicio do ciclo de vida propicia o aparecimento de mulheres que se dedicam ao cuidado mais além do domicílio. Sabe-se que no Império Romano já havia mulheres que prestavam cuidados durante o parto e ao recém nascido assim como na Idade Média, em que se reconhecia às mulheres como cuidadoras, pelas suas particularidades relacionadas com a fecundidade, por ser portadora de cada novo membro familiar, pelas responsabilidades do alumbramento, e encarregadas de proteger e alimentar o novo rebento.

Também desde as suas origens, o conceito de doença ou deficiência fisica tinha um componente mágico, devido ao sistema de mitos, crenças e superstições que o homem antigo inventa, como modelo de control ideológico para reduzir o temor, para explicar os fenómenos da natureza que não se podia explicar. Neste contexto, a doença é interpretada como um mal produzido por espíritos ou um castigo dos deuses. Cada doença ia unida à superstição, o doente era atendido por familiares e estes recurriam ao bruxo, curandeiro ou xamã.

São figuras, bruxas, curandeiros… combinam uma série de rituais com a sua capacidade para observar os fenómenos naturais, recopilando informação destes casos atendidos que depois aplicariam nos novos casos. Deste modo, predomina o pensamento mágico no atendimento da doença.

Neste contexto, a Igreja Católica, aproveitando que o pensamento Cristiano promove o altruismo, a caridade e a atenção aos doentes e desválidos como o caminho a seguir para alcançar a salvação eterna, começa a monoporizar os cuidados, adaptando e transformando a doença em quetões religiosas. Ou seja, mantém-se o pensamento mágico, mas altera-se a focagem, muda a forma, mas não o fundo.

Assim, na Idade Média os hospitais ou instituições fechadas surgem em um dos laterais das igrejas e catedrais que se vão construindo com o exercicio de caridade dos nobres e ricos, tão predicada pela igreja, como caminho de salvação. Estas instituições, dedicadas à atenção das pessoas mais desfavorecidas da sociedade da época, tiveram um importante papel durante as grandes epidemias que assolaram a Europa. As inumeráveis carências que se acumulavam nestes recintos se unia uma dieta inadequada que originava doenças carenciais na época, às que se sumavam as doenças da pel agravadas por parásitos.

Os cuidados nesses centros eram prestados por religiosos de diferentes ordens, mas não devemos esquecer de que a mulher continuava a ser a principal provedora de cuidados no âmbito doméstico. Deste modo, no século III da nossa era, obispo e Cesárea, Santo Basilio forma uma ordem dedicada à criação de hospitais para cuidar das pessoas doentes e desprotegidos. A regra de Santo Benito, no século VI será a que marca definitivamente a formação das ordens religiosas na Europa.

Os hospitais medievais abarcam quatro tipos de instituições, as leprosarias; os asilos e Hospícios para pobres; os albergues e as instituições dedicadas ao cuidado dos doentes indigentes. Todos eles situavam-se perto de catedrais e de rios. Mais tarde também os gremios construiram e conservaram hospitais. O peso do cuidado sempre caía sobre as Irmãs das distintas ordens ao serviço dos hospitais e sobre as pessoas de serviço empregadas na instituição.

No inicio da Idade Média, época donde as misérias e a fome por falta de alimento estava na ordem do dia, a população ficava à mercê das grandes epidemias que assolaram a Europa. Surgem os caminhos de peregrinação a Jerusalém, Terra Santa, e a Santiago de Compostela, em que morreram muitos peregrinos. Precisam-se de mais hospitais e enfermeiros para atender aos caminhantes. A Igreja fomentou a construção de hospitais sustentados pelas cobranças que oportunamente se levavam a cabo. Aparecem então as ordens militares vinculadas à enfermagem, à atenção e proteção dos doentes peregrinos. Estas últimas foram uma consequência das cruzadas à Terra Santa. Não existe muita informação sobre os cuidadas que deram estes guerreiros enfermeiros, mas há constância de que construiram e equiparam grandes hospitais e que eles, os Cavaleiros, cuidavam aos doentes.

Surgem assim as primeiras ordens militares como Os Cavaleiros Hospitalares de São João de Jerusaalém; os Cavaleiros Teutónicos; a Ordem de Malta, os Cavaleiros de São Lázaro e os Cavaleiros do Santo Sepulcro, os famosos Templários. No auge das ordens militares religiosas também chegam a Espanha e aparecem a Ordem de Calatrava, a Montesa ou os Cavaleiros de Santiago.

FOTO 002 Hotel Dieu

Os priemiros hospitais que se conhecem são: o Hotel Dieu de Lyon (França, ano 542); Hotel Dieu de Paris (França, ano 650); e Hotel do Santo Espirito de Roma (Itália, ano 717). Em Espanha o priemiro que se conhece é o Hospital de Mérida, fundado pelo Bispo da cidade.

Em Hispania com a Monarquia Goda, reinado dos visigodos, entre o século V e o VIII, aparece o “Foro Julgar ou Livro dos Juizes”, neste livro já aparece o nome dos nossos antepassados, os “sangradores”. No século XIII no reinado de Castilha e segundo o Código “Las siete partidas” do Rei Alfonso X, o Sábio, figuram com o nome de “alfajemes”, também são vulgarmente chamados por barbeiros; deviam de fazer a barba e sangrar em lugares afastados de praças e ruas.
Já os nossos antepassados começam a formar grémios e confrarias com um importante crescimento de profissionais independentes como nós.

FOTO 003 Fuero Juzgo o Libro de los Jueces

Existem dcumentos escritos que confirmam que no século XIV são fundadas as primeiras Confrarias de Barbeiros e Cirurgiões tendo como base a advocação dos Santos Padroeiros, São Cosme e São Damião. Estas confrarias eram instituições de carácter religioso – benéfico embora nos seus status ditassem normas de exercicios profissionais, já que para poder exercer de médico-cirurgião, os barbeiros deviam ser examinados por dois cirurgiões da confraria.

Baseando-nos no descrito anterior sabemos que cada Grupo, Grémio, Associação, etc., dá-se conta que não é só “cuidar” mas que é necessário saber cuidar. Por isso, organizam-se em grupos e antes de poder pertencer a uma confraria tinham que passar um exame e serem examinados. Dão-se conta que têm que estudar e que não é suficiente só saber.

Por exemplo, em 1310, em Valencia, a Confraria de Barbeiros e cirurgiões tinha para todos os candidatos um exame teórico e prático. Segundo demonstra a recolhida de exames em 1408, em Barcelona, os exames de Valencia e os da Confraria Profissional de San Cosme e São Damião de cirurgiões e Barbeiros eram os mesmos.

Em Madrid, no ano 1385, unificaram-se 11 hospitais em um, o “Hospital Geral”, dividido em duas casas: uma para os contagiosos e outra para os doentes não contagiosos. Em 1524, Carlos V estabelece os “Hospitais Reais” onde se especificam as funções e tarefas do pessoal, entre eles, do enfermeiro chefe e os enfermeiros assistentes. A assistência sanitária também era realizada em Confrarias, grémios e irmandades.

A capacidade para exercer a profissão ficou decretada pelos Reis D. Fernando e Dona Isabel, a 9 de Abril de 1500, numa Real Pragmática dictada em Segóvia, onde se dizia que:

Mandamos, que os Barbeiros e os Examinadores chefes, daqui adiante, não consintam nem haja lugar que nehum barbeiro, nem outra pessoa alguma, possa pôr uma loja para cortar ou sangrar, nem pôr sanguessugas, nem ventosas, nem tirar dentes nem mós, sem ser examinado primeiramente pelos ditos professores Barbeiros chefes, sob a pena que qualquer que realizasse qualquer das coisas supracitadas sem ser examinado, dito está, seja inabilitado perpétuamente para usar o dito oficio, e mais tem que pagar dois  mil “maravedís” de pena para a nossa Câmara, etc.

Sabemos o que estudavam os nossos antepassados. Em 1541 tinham um livro de estudo que se titulava de “Livro da arte das parteiras e o procedimento das grávidas e das mulheres que dão à luz e das crianças. Em 1583 “Tratado da utilidade da venae festionisin”; no mesmo ano o “ Tratado da utilidade da sangraria”; em 1604 “Pragmática  pela que se dá a ordem no exame aos Cirurgiões Romancistas”; em 1617 “Instruções de enfermeiros e consolo aos doentes aflitos". E verdadeira práctica de como se devem aplicar os remédios que ordenam os médicos. Muito importante para que os doentes sejam bem curados e vantajoso para os praticantes de Medicina”; etc...

Pela Real Cédula de Felipe V, a 29 de Janeiro de 1711, criou-se a Classe de Sangradores consideram-se o primeiro passo para a coordenação dos distintos ofícios e profissionais que formaram um todo nas diferentes ramos da ciência dedicadas à cura de doentes.

Em 1843 foram aprovados os “auxiliares prácticos de medicina e cirurgia na arte de curar” e em 1946 foram os “ministrantes” (ministradores).

FOTO 004 Libro del arte de las comadres y del regimiento de las preñadas y paridas y de los niños 1541. Tratado de la utilidad de la venae festionisin

Ditas leis foram substituídas pela Real Ordem de 9 de Setembro de 1857, a designada “Ley Moyano” (pelo ministro do Fomento Don Claúdio Moyano), que amparado pela Lei Orgânica de Saúde de 1855, regulou as profissões médicas auxiliares, reconhecendo as praticantes e parteiras como praticantes de um oficio.

Em 1896 o Dr. Ederico Rubio e Gali, abre a primeira Escola Seglar de Enfermagem de Santa Isabel de Hungria.

No País Vasco
Falar de barbeiros da população, sangradores, ministrantes ou de damas enfermeiras leva-nos a outras épocas da profissão de Enfermagem. Aconteceram muitas mudanças desde os barbeiros do século XIV até aos actuais profissões de enfermagem.
Gipuzkoa não ficou alheio ao que acontecia noutros lugares vizinhos, sendo a história dos cuidados semelhante à história do mundo a que pertencia. Da enfermagem intuitiva possou-se à que se recebia oralmente pelas pessoas mais experientes de cada familia ou comunidade, sendo entre os séculos X e XV quando se começa a identificar as pessoas que, primeiro pela nobreza, caridade e carinho e, mais tarde, por um salário dedicar-se-ão a atender as necessidades básicas dos afectados por uma doença.

Só no século XVI é que se encontram escritos destinados a formar e a organizar pessoas que cuidem dos  doentes, dedicando especial atenção a tudo o que possa estar relacionado com o parto e, talvez por causa desta actividade, relacionou-se com o mundo feminino. É nesta época que se faz a primeira referência de enfermeiras como complemento de labor que desde o século IX vinham a desenvolver as ordens religiosas, como já se descreveu anteriormente. Esta última  relação entre as enfermeiras e a religião dava ao seu trabalho um sentido espiritual, em que predominavam os sentimentos como reflexo de vocação. A necessidade de preparar adequadamente pessoas para estas necessidades deu como resultado a quase completa sumissão à administração religiosa, que era a responsável de administrar os cuidados por conhecer os remédios mais eficazes. A enfermeira, subsidiária dos religiosos, não tinha opção  a aumentar os seus conhecimentos e por isso era considerado doméstico, sem valoração social.

Nos séculos XVII e XVIII as regras que as distintas ordens religiosas tinham para o cuidado de pessoas doentes mantiveram-se vigentes, e a mudança de actitude das enfermeiras não se produziu até ao sécilo XIX quando começaram a sumar os conhecimentos adquiridos.

Em Bizkaia, desde o tempo em que Don Diego Lópes de Haro fundou a vila e lhe concedeu a Carta de “Pueba”, a 15 de Junho de 1300, existiam como hospital medieval o Hospital Madalena ou o Hospital de São Lázaro, criando-se o Hospital dos Santos Juanes até ao final do século XV. Está escrito no Regimiento General de 6 de Dezembro de 1645, onde se estabelece que estas instituições funcionavem unicamente como “refúgio de naturais e vizinhos de Bilbao, necessitados, velhos e miseráveis”.

Em Álava, embora haja dados de hospitais de eremitas desde 1167, o caso mais conhecido é o dos hospitalários do Hospital de Santiago Apóstole de Vitória que o regiam como “hospital de Curas”, conhecidos desde 1466 (provavelmente estiveram presentes desde a fundação do hospital em 1419). Também se encontram em 1514 referências sobre o Hospital de São José.

Em Gipuzkoa, desde 1485 até 1900, o número de centros hospitalários ou de socorro era muito escasso, havia só oito centros. Existem dados de 1945 sobre o Hospital de São Lázaro no bairro de São Martin, subúrbios de São Sebastião. De 1535 até 1719 conhece-se a existência do Hospital de Santo Antonio Abad no arrabalde de Santa Catalina. Posteriormente, em 1787, este hospital passou para a Rua 31 de Agosto e em 1888 transferiu-se para a Avenida de Navarra em Manteo. O Hospital de Tolosa inaugurou-se em 1860.

Como consequência das já citadas leis dos anos 1855 e 1857, começaram a criar-se as primeiras associações profissionais da história da enfermagem no País Vasco. Quando os praticantes sairam à luz, integraram-se nos colégios de Sangradores, diferenciando-se destes só pela titulação até que em 1867 se proibiu exercer a actividade se não tinham o visto bom outorgado pelas faculdades de medicina depois de dois anos de estudo e práticas nos hospitais.

Durante a segunda guerra carlista em todas as frentes de batalha havia um cirurgião sangrador que, normalmente, era o praticante que estava contratado pela junta de freguesia de cada povoação. A larga duração das distintas guerra faz com que seja no Ministério da Guerra onde exista maior documentação sobre o particular, dado que era o encarregado de nomear os cirurgiões sangradores de cada frente de batalha.
 
FOTO 005 Hospital del País Vasco

Em 1904 regularam-se as carreiras profissionais de praticantes e enfermeiras e, dois anos depois, a chegada, a Espanha, da Rainha Victória Eugénia foi de grande importância já que trouxe com ela a filosofia de Nightingale e de imediato a Secção de Homens da Cruz Vermelha complementou-se com a Secção de Senhoras, fundada pela rainha. Constituição do Colégio de Praticantes de Guipúzcoa.

Em 1915 publica-se o “Boletim de Praticantes” e o reconhecimento legal das enfermeiras religiosas do Dr. Rubio.
Em 1917 nasce a Federação de Colégios de Praticantes Vasco-Navarra. Celebrada a reunião a 24 de Setembro de 1918, com a presidência do senhor Iglesias, e com o presidente do Colégio anfitrião, o senhor Martinez de Pinillos, como Vicepresidente. À reunião acudiram representantes dos seis colégios nortenhos (Álava, Gipuzkoa, Logroño, Navarra, Santander y Vizcaya) além do Sr. Monfledo, inspector Provincial de Saúde de Logronho, acordando por aclamação os seguintes acordos:

·        Trabalhar pela dignificação da profissão
·        Criar “A União de Praticantes do norte de Espanha”
·        Exigir obrigatóriamente a inscrição num Colegio (ordem médica)
·        Exigir que se ocupem todos os postos de trabalho que ordenava a Lei
·        Perseguir a intrusão
·        Pedir que se suprimam as restrições sobre as assistências aos partos

Propôr a todos os colégios de Espanha a criação de “O Corpo de Praticantes Espanhóis”

Em 1918 nasce a União de Praticantes do Norte de Espanha (Álava, Gipuzkoa, Logroño, Navarra, Santander e Vizcaya). E cria-se a Federação Nacional de Praticantes.

No ano 1927 criou-se a “A enfermeira oficial” e dois anos mais tarde, em 1929, estableceu-se como obrigatório a inscrição num Colégio (ordem de enfermeiros) alterando de foma notável a configuração do panorama de saúde geral e da enfermagem em particular. Em 1928 as parteiras integraram-se no Colégio de Praticantes.

Os acontecimentos de 1936 encontraram o país carente de uma estrutura médico-sanitária capaz de fazer frente a muitas necessidades que diariamente se apresentavam. Foi necessário improvisar hospitais e aprovisionar os existentes de um mínimo de pessoas dispostas a atender os doentes e feridos. Alguns conventos foram convertidos em hospitais militares, sendo numerosas as ordens religiosas que se apresentaram a este fim: Filhas da Caridade de São Vicente de Paúl, Filhas da Caridade de santa Ana, Irmãs de São José, Carmelitas da Caridade, Mães do ensino, Irmãs Mercedarias, Irmãs da Consolação, Mães do Sagrado Coração, Mães Irlandesas, Servas de Maria, Servas de Jesus, Mães Clarissas, Irmãs da Cruz, Irmãs dos Pobres...

Perante a grande quantidade de mulheres que prestaram serviços nos hospitais, em que frequentemente a sua vontade era bastante superior aos seus conhecimentos, organizaram-se pequenos cursos em que se formaram 5.506 Damas auxiliares de Saúde Militar através da realização de 116 pequenos cursos, e o Estado Maior, em Maio de 1938, criou o documento de identidade para Damas auxiliares, alcançando-se , quando terminou a guerra civil, 12.307 titulações entre enfermeiros e auxiliares.

FOTO 006 Damas enfermeiras da Cruz Vermelha 1917

Em 1937 cria-se A Cruz Vermelha do País Vasco de conformidade com o estabelecido no Decreto de Governo Provisional do País Vasco. Era também designada como Associação para o socorro de feridos em acto de guerra, calamidades e sinistros públicos.

Em 1940 as empresas “Michelín” e “Cementos Rezola” foram as primeiras em Guipúzcoa em ter um praticante no seu quadro laboral. Em 1942 cria-se o Seguro Obrigatório de Doença. E em 1944 criam-se os Colégios Oficiais de Auxiliares Sanitários com Secções independentes para Praticantes, Enfermeiras e Parteiras. Sede Pedro Egaña.

No ano 1953 unificaram-se os títulos profissionais de Parteira, Praticante e Enfermeira no Titulo de Ajudante Técnico Sanitário (ATS). Em 1954 e por Ordem de 20 de Março do Ministério da Governação. Aprova-se o Regulamento do Conselho Nacional de Auxiliares Sanitários. No mesmo ano e por Ordem de 30 de Junho, aprovam-se os Estatutos dos Colégios Provisionais de Auxiliares Sanitários que se dividem em três secções: Praticantes, Parteiras e Enfermeiras. Em 1955 constituiu-se o colégio de Parteiras de Guipúzcoa.

FOTO 007 Damas enfermeiras da Cruz Vermelha 1917

Em 1958 e por Ordem de 13 de Janeiro obriga-se aos Ajudantes Técnicos Sanitários a inscrição num colégio (ordem), devendo “colegiar-se” na Secção de Praticantes os ATS masculinos; na secção de Enfermeiras, os ATS femininos e na secção de Parteiras, os ATS femininos especializados na assistência em obstetra. Em 1977, a 1 de Abril, unificaram-se os Colégios de Praticantes, Enfermeiras y Parteiras. Em 1978, a 10 de Outubro, publicaram-se os Estatutos da Organização Colegial de Ajudantes Técnicos Sanitários, pelo Real Decreto 1856/1978 de 29 de Junho.

Já em 1978 celebram-se as primeiras eleições democráticas com o Colégio unificado, e em 1983 publica-se o Mapa Sanitário da Comunidade Autónoma do País Vasco, e ordenação sanitária territorial do País Vasco.

Em 1979 e por Real Decreto, aprova-se a conversão da Escola de Ajudantes Técnicos Sanitários (A.T.S.), em Escola Universitária de Enfermagem.

Em 1997 a 20 de Novembro a unidade docente de enfermagem de Donostia transforma-se na actual Escola de Diplomados de Enfermagem de São Sebastião - Euskal Herriko Unibertsitatea -Universidade do País Vasco.

Também existiram praticantes de farmacia, ministrantes, enfermeiros, barbeiros, praticantes de cirurgia menor, enfermeiro do paviñhão de contagiosos, etc.

FOTO 008 Manuel Solórzano. Escola Superior de Enfermagem de Lisboa. 2013

O que é a enfermagem?
Declaração de posição do CIE adoptada em 1998 e revisada em 2004.

“O âmbito da prática de Enfermagem não se limita a determinar tarefas, funções ou responsabilidades, mas sim inclui a prestação de cuidados directos e a avaliação dos seus resultados, a defesa dos pacientes e da saúde, a supervisão e a delegação em outros, a direcção, a gestão, o ensino, a realização  de investigações e a elaboração de uma politica de saúde para os sistemas de atenção de saúde. Além disso, como o âmbito da prática é dinâmico e responde às necessidades de saúde, ao desenvolvimeno do conhecimento e aos avanços tecnológicos, é preciso um exame periodico para certificar-se de que continua a ser coerente com as necessidades de saúde actuais e favorece uns melhores resultados de saúde.”

FOTOS
FOTOS 001, 002, 003, 004, 005 y 008. Archivo Manuel Solórzano

FOTO 006 Arnaldo Garcez (1885-1964) (1917), “O Corpo Expedicionário Português em França”, CasaComum.org. Disponível: http://hdl.handle.net/11002/fms_dc_149645 (2014-4-2)

FOTO 007 Arnaldo Garcez (1885-1964) (1917), “O Corpo Expedicionário Português em França”, Casa Comum.org, Disponível: http://hdl.handle.net/11002/fms_dc_149292 (2014-4-2)

TRADUTORES / TRADUCTORES DEL TRABAJO. COLABORAÇAO
Agradecemos a coloboração à Dra. Sofia Cunha, Licenciada em Optometria e Ciências da Visão e ao Fernando Perez Camacho, Capitão Enfermeiro reformado da Força Aérea e Presidente Honorífico da SEEOF. “Sociedade Espanhola de Enfermagem Oftalmologica”

TRABAJO ORIGINAL
La Voz de Enfermería en la Enciclopedia Auñamendi.
Primera parte
Segunda parte

AUTORES:
Jesús Rubio Pilarte
Enfermeiro e sociólogo.
Professor da E. U. de Enfermagem de Donostia. EHU/UPV

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)