domingo, 19 de octubre de 2014

LA ESCUELA DE ENFERMERÍA DE LA UNIVERSIDAD VASCA



EUZKO IRAKASTOLA NAGUSIAREN ERITZAINTZA ESKOLA

1.- INTRODUCCIÓN
La creación de una universidad vasca había sido una aspiración que venía gestándose desde finales del siglo XIX. En la primera década del siglo XX este movimiento a favor de la universidad pública vasca, va tomando cuerpo. En este sentido, destacan la moción del Ayuntamiento de San Sebastián en 1914, las diferentes iniciativa promovidas por Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos, que incluso llevan a la elaboración de estatutos para esa futura universidad1.

FOTO 1. Sello de la campaña pro-universidad vasca Eusko Ikastola Nagusi Alde, 1932-33 de Eusko Ikaskuntza. Fuente: Fundación Sabino Arana. Sello de la campaña pro-universidad vasca Eusko Ikastola Nagusi Alde, 1932-33 de Eusko Ikaskuntza. Fuente: Fundación Sabino Arana. Sala para militares heridos 1937

Angel de Apraiz, catedrático de la Universidad de Salamanca y a la postre responsable máximo de su creación, fue uno de los principales motores de este movimiento a favor de la Euzko Irakastola2.

Dentro de este movimiento, la  Facultad de Medicina era considerada como un pilar básico, en ocasiones único, para este fin, considerando las modernas instalaciones del Hospital de Basurto como lugar idóneo para su ubicación, considerando la formación y competencia del cuadro médico del centro3.


FOTO 2. Carteles a favor del Estatuto vasco, con la universidad vasca como elemento central. Fuente: Ubierna J.: Euskal Herriko kartelak: askatasunaren irudiak. vol. 1. Txalaparta, Tafalla: 1997

De hecho, el Dr. Areilza, como director del Hospital Civil de Basurto ya creó en 1919 un Cuerpo de Alumnos Internos, un Archivo de Historias Clínicas, sala de autopsias y un museo de anatomía patológica, como pasos imprescindibles para la creación de la ansiada Facultad de Medicina. Su muerte en 1926 hizo que el proyecto perdiera a su líder carismático y sufriera la negativa del gobierno para su desarrollo4. Sin embargo, en ningún momento se plantea crear en torno a esa futura Facultad de Medicina ninguna Escuela de Enfermería.

Por tanto, el principal escollo para la gestación de esta universidad pública vasca era, además de las contingencias políticas, el económico. Por ese motivo se pusieron en marcha diferentes iniciativas para captar fondos, entre las que cabe destacar la emisión de sellos pro-universidad realizada en 1932-33.

También la campaña a favor del Estatuto de Autonomía Vasco aprobado en Referéndum en 1933, primera votación celebrada en la península, en la que las mujeres ejercitaron su derecho al voto, la reivindicación de la universidad vasca ocupó un lugar central.

2.- OBJETIVO
Analizar el contexto y circunstancias en que surge la Escuela de Enfermería de la Universidad Vasca / Euzko Irakastola Nagusia en 1936-1937.

3.- METODOLOGÍA
Para el análisis, se realiza una revisión sistemática de las bases documentales buscando referencias sobre la creación de esa Escuela de Enfermería y del contexto histórico y social en el que surge.

4.- CONTEXTO HISTÓRICO Y SOCIAL
El estallido de la guerra civil el 18 de julio de 1936 divide al País Vasco en función de su alineación con el gobierno de la República o con los militares sublevados. De este modo, inicialmente Gipuzkoa y Bizkaia se alinean con la República y Álava, excepto los valles del norte del territorio, con los sublevados. Considerando que unos de los gérmenes del alzamiento armado era Navarra, las columnas del Ejercito del General Mola avanzan hacia Gipuzkoa por el valle del Baztán – Bidasoa, tomando Irún y el 13/9/1936 San Sebastián.

Para octubre de 1936, tras la práctica conquista de la provincia de Gipuzkoa el frente se estabiliza en torno a los límites de la provincia de Bizkaia, es decir, a unos 50 kilómetros de Bilbao. Hasta la caída de Bilbao se producen intensos combates, e incluso los primeros bombardeos aéreos sobre la población civil, como los ocurridos en Durango o en Gernika. Ese clima bélico que se respira en Bilbao lo recoge perfectamente Robert Capa en sus fotografías5.

FOTO 3. Carnet de la Facultad de Medicina. Fuente: Museo Vasco de Historia de la Medicina y de las Ciencias José Luis Goiti. Enfermera Hija de la Caridad curando a un enfermo

Bajo el sonido de las bombas, el 1 de octubre se aprueba Estatuto por las Cortes republicanas. Seis días más tarde, el 7 de octubre, se constituía el primer Gobierno Vasco, presidido por el nacionalista José Antonio Aguirre, que jura solemnemente su cargo en Gernika.

Este Gobierno de Euzkadi, presidido por el Lehendakari Aguirre, organiza en un tiempo récord y en las condiciones más adversas, las estructuras básicas que identifican a un estado moderno, organizando un Gobierno con las carteras de Defensa; Justicia y Cultura, Gobernación, Hacienda, Industria, Trabajo previsión y comunicaciones, Asistencia social, Sanidad, Obras públicas y Agricultura6.

Se crea su ejército, el Euzko Gudarostea que incluía la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, la policía Ertzaiña, que incluía una moderna sección motorizada, los servicios sanitarios, tanto militares como civiles, la Cruz Roja de Euzkadi, servicios sociales, educación

FOTO 4. El ejército Euzko Gudarostea que incluía la Marina de Guerra Auxiliar de Euzkadi, la policía Ertzaiña

La sociedad vasca de la época era sociedad muy tradicional, en la que las mujeres ocupan papel subordinado a los hombres en el conjunto de la sociedad, pero dominan el ámbito doméstico y familiar. Destaca que, dentro del entramado nacionalista, las mujeres se organizaran para desempeñar ese papel secundario asignado en la sociedad vasca.

Años antes del estallido de la guerra, las mujeres se organizan y crean Emakume Abertzale Batza, organización estructurada en una red de mujeres vinculadas al Partido Nacionalista Vasco, muy eficiente, con gran participación de mujeres de muchos municipios. Crearon organismos tales como Osakolea y Aurtzaintokiak, para atender a enfermos, a excluidos sociales o a hijos e hijas de las mujeres más jóvenes para que éstas pudieran participar en la vida social, el sistema educativo o en las propias actividades públicas de la organización. Pusieron un especial empeño en el desarrollo de la educación primaria y crearon la figura de las Gexozañak (enfermeras) que durante la guerra también se encargaron de prestar asistencia sanitaria a los heridos7,8.

FOTO 5. Orden de creación de la Escuela de Enfermeras del Hospital Civil de Bilbao Adscrita a la Facultad de Medicina de Bilbao. Fuente: Arretxea L. Documento original en el Centro Documental de la Memoria Histórica. Salamanca. Inauguración de la Euzko Irakastola Nagusia. Fuente: Fundación Sabino Arana. Casa de Socorro del ensanche, Bilbao. Sala de Curas. Quirófano 1920. Juan Gondra

4.- LA CREACION DE LA EUZKO IRAKASTOLA NAGUSIA – UNIVERSIDAD VASCA
A propuesta del Consejero de Justicia y Cultura, Jesús Mª Leizaola, y con pleno apoyo del Lehendakari, sólo 2 días después de tomar posesión el nuevo Gobierno Vasco, ambos firmaban el Decreto que formaba la comisión que debía encargarse de la creación de la Universidad Vasca, publicado octubre de 1936, Diario Oficial del País Vasco el 12 de octubre de 1936. Esta comisión se organizó en 2 secciones, una para elaborar la organización y estatutos de la universidad vasca y otra para impulsar la puesta en marcha de la Facultad de Medicina, considerada elemento estrella y la infraestructura ya existente en el Hospital Civil de Basurto9.

El 18 de novimebre de 1936 se publicó en el Diario Oficial del País Vasco el decreto según el cual queda creada con carácter oficial la Universidad Vasca.
Se crea Osakintza – Facultad de Medicina y el Lehendakari Aguirre preside el 1 de diciembre de 1936, en el Hospital Civil de Basurto, el acto de apertura de la Universidad1.

FOTO 6. Facultad de Medicina, 1936. Fotografía prestada por Danielle Labajos de Bertolin, a través de Juan Gondra

5.-  E SCUELA DE ENFERMERIA DE LA EUZKO IRAKASTOLA NAGUSIA
La preocupación por la necesidad de formar enfermeras tituladas para el Hospital Civil de Basurto está vinculada a los orígenes del propio hospital y se ve reflejada en las palabras del Dr. Wenceslao López Albo que, en los años veinte, llegó a escribir que la falta de enfermeras formadas era de nefastas consecuencias y que no debería autorizarse la creación de ningún nuevo hospital general si no llevaba consigo una Escuela de Enfermería10. Aunque las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl prestaban cuidados en el Hospital, era sentida la necesidad de conseguir una mayor profesionalización de la enfermería.

El Reglamento del Hospital de 1933 ya contemplaba la creación de una Escuela de Enfermería, pero chocaba con la falta de una regulación de los estudios de enfermería. Un grupo de médicos abrió en la Calle Bidebarrieta, fuera del Hospital, una Escuela en la que se impartía la formación teórica, impartiéndose las prácticas en el propio Hospital bajo la tutela de las Hermanas de la Caridad. Esta Escuela subsistió muy poco y sólo salieron 2 promociones de la misma10,11.

El 18 de Febrero de 1937, el Consejero de Justicia y Cultura, Jesús María Leizaola, firma la orden por la que se crea la Escuela de Enfermería, adscrita a la Facultad de Medicina, como profesión auxiliar de la Medicina.

Su formación se articula en 2 cursos, el primero de enfermera polivalente y un curso de especialización de enfermeras en Medicina Social1, en sintonía con el papel de la enfermeras visitadoras y la actividad social, especialmente de protección de la infancia que se desarrollaba desde los servicios de protección social.

Ese mismo día el periódico Eguna, publicaba un artículo en el que .defendía la necesidad de formación de nivel superior para las enfermeras, por encima de las gexozaiñak, para dar respuesta a las necesidades de cuidados surgidas de los avances técnicos de la medicina7.

FOTO 7. Escuela de Enfermería. Fotografía Juan Gondra

Aunque se tiene constancia de que 276 mujeres estaban inscritas para el primer curso1, no se ha localizado más información, ni sobre la organización de esta Escuela ni sobre sus programas formativos, existiendo la sospecha fundada de que ese primer curso no llegó a celebrarse. La caída de Bilbao el 19 de junio de 1937 puso fin a la Euzko Irakastola Nagusia y a su Escuela de Enfermería. La mayor parte de la documentación y de los archivos se destruyeron1.

6.- CONCLUSIONES
Es destacable la creación de una Universidad en medio de un conflicto bélico y a menos de 50 km del frente. Pese a la necesidad de tener enfermeras para la atención de los heridos por los combates, frente a otros programas de formación más breves (enfermeras de sanidad militar, margaritas…).

Se apuesta por una formación de calidad integrada en el ámbito universitario, que hubiera supuesto un claro avance para la profesión enfermera.

FOTO 8. Escuela de Enfermería. Escuela de enfermería: prácticas en quirófano. Enfermera (Fundación Sabino Arana). Enfermeras (La sanidad militar en Euzkadi)

7.- BIBLIOGRAFÍA
1.- UPV/EHU [Sede web] Amets baten oinordekoak gara- Heredamos un sueño. [Fecha de acceso 13/9/2012] Disponible: http://www.ehu.es/ametsbatenoinordekogara/
2.- Apraiz A.: Universidad vasca: conferencia. Azalean / En portada: Conferencias organizadas por la “Junta de Cultura Vasca” para el ciclo de 1918. Bilbaína de Artes Gráficas Juan J. Rochelt.Bilbao: 1919.
3.- La Asamblea del domingo en la diputación en pro de la universidad de Bilbao. El liberal. Nº11. 015. Bilbao. 8/2/1932. pp.1
4.- Euskonews Media [Sede web] Gárate J. Los estudios de Medicina en el País Vasco. Conferencia en los Cursos de Verano de la Sociedad de Estudios Vascos. 1929. [Fecha de acceso 13/9/2012] Disponible en:
5.- Flickr[sede web] Capa R. Sirenas sobre Bilbao. Mayo: 1936. [Fecha de acceso 13/9/2012] Disponible en: http://www.flickr.com/photos/arrebatos/3714749300/
6.- De la Granja JL. El nacimiento de Euskadi: el Estatuto de 1936 y el primer Gobierno Vasco. Historia Contemporánea, 2007, 35: pp. 427-450
7.- Emakume gixarte lana. Eguna.Bilbao. 1937. Nº 18/2/1937. Pag1. [Fecha de acceso 13/9/2012] Disponible en: http://www.hemeroketa.com/tmp/1355178906673.pdf
8.- Garmendia MC (ed.) 36'ko Gudaldian Su-Izkillatutako Idazle Gaztea. Euskarazaintza. Donostia.1998. pp104.
9.- Granjel M. La facultad de Medicina de 1936. Osasunaz. Cuadernos de Sección. Ciencias Médicas. 1992:2: pp. 33-48.
10.- Gondra J, Villanueva A. Los Hospitales civiles de Bilbao. Homenaje al Hospital de Basurto en su centenario 1908 – 2008. Departamento de Sanidad. Gobierno Vasco. Bilbao. 2008- pp. 523-524.
11.- Euskonews Media [Sede web] Gondra JM. La profesionalización de la Enfermería en Bilbao. Apuntes históricos. [Publicado 14/5/2004. Fecha de acceso 13/9/2012] Disponible en: http://www.euskonews.com/0254zbk/gaia25401es.html.
12.- El Asociacionismo en la Enfermería y su influencia en el desarrollo de la profesión. 150 años del Colegio de Enfermeras de Madrid (1862-2012). Páginas 627-634.

AUTORES:
Jesús Rubio Pilarte. Diplomado en Enfermería. Licenciado y doctorando en Sociología. Profesor de la Escuela Universitaria de Enfermería de Donostia. UPV/EHU.

Manuel Solórzano Sánchez. Diplomado en Enfermería. Hospital Universitario Donostia. Osakidetza.


sábado, 11 de octubre de 2014

HISTORIA DE LA ENFERMERÍA EN LA POLICÍA ARMADA, NACIONAL Y DEL CUERPO NACIONAL DE POLICIA



Creación de la especialidad sanitaria y funciones profesionales

AUTOR:
Jerónimo González Yanes (Tenerife, 1953), es Abogado, Doctor en Historia, Licenciado en Periodismo y Diplomado en Enfermería. En el ámbito castrense es Teniente (RV) del Cuerpo Militar de Sanidad – Enfermería, siendo su último destino en la UME (UIEN – Los Rodeos). Este es su séptimo libro, habiendo publicado dos más relacionados con la Enfermería: Historia de la Enfermería Militar Española y Historia de la Enfermería en la Defensa: Ejército de tierra. Regulación normativa y marco jurídico de funciones profesionales; así como numerosos artículos, entrevistas y reportajes en revistas especializadas del sector.

FOTO 001 Jerónimo González Yanes. Emblema Centenario del Practicante 1857 – 1957. Emblema de la Policía Armada: Practicante

Historia de la Enfermería Militar Española. Publicado el día 6 de Febrero de 2009

Historia de la Enfermería en la Defensa. Ejército de Tierra. “Regulación normativa y marco jurídico de funciones profesionales”. Publicado el día 13 de julio de 2014

Ejerció la Enfermería durante más de 30 años, primero como sanitario local de APD y, más tarde, en Atención Primaria. Luego, durante un tiempo ejerció el Periodismo hasta consagrarse de lleno en la abogacía, sin olvidar la defensa de la Profesión Enfermera y sus profesionales.

Estudioso de la naturaleza y los fenómenos evolutivos del ser humano. En la actualidad, su principal interés radica en la localización de un eslabón perdido de la especie humana, probablemente ubicado en el continente australiano, lugar al que prepara concienzudamente un largo viaje para cuando le llegue el retiro.

Para la petición del libro os podéis dirigir a:

FOTO 002 Portada y contraportada del libro de Jerónimo González Yanes

HISTORIA DE LA ENFERMERÍA EN LA POLICÍA ARMADA, NACIONAL Y DEL CUERPO NACIONAL DE POLICIA

Creación de la especialidad sanitaria y funciones profesionales

El libro consta de 100 páginas distribuidas de la siguiente manera: Prólogo. Introducción. El Águila de San Juan. Capítulo I: Contexto histórico y normativa jurídica inicial. Capítulo II: El marco jurídico de funciones: contexto civil y militar. Capítulo III: Nueva reglamentación policial y sanitaria. Capítulo IV: Cambio de imagen, unificación y policía civil. El Cuerpo Nacional de Policía. Facultativos y Técnicos el CNP. Otros Cuerpos Policiales. Patrón e Himno de las Fuerzas de Policía Armada. Decálogo del policía. Vademécum: Legislación relacionada con la Enfermería castrense durante los  Siglos XVIII, XIX, XX y XXI. Y Bibliografía.

En el prólogo nos cuenta Emilio García González, abogado y facultativo del CNP lo siguiente: De forma inesperada recibí de mi buen amigo Jerónimo el encargo de prologar este excelente libro: “Historia de la Enfermería en la Policía Armada, Nacional y del Cuerpo Nacional de Policía”, y lo primero que pensé fue en por qué ha pensado en mí para esta labor, más propia de reconocidos eruditos que de un simple funcionario policial.

Pues bien, al margen de la amistad que le ha hecho depositar en mí una confianza que no merezco, mis cábalas me llevan a dos posibles motivos: el primero el de mi pertenencia a la Policía Armada, cuerpo en el que ingresé en 1971, e igualmente, por los avatares que en el libro se detallan del Cuerpo de Policía Nacional y del Cuerpo Nacional de Policía.

Sobre esta obra debo señalar que en ella se conjuga la experiencia profesional del autor como Practicante-ATS, con otras tres facetas de su extensa formación universitaria: la periodística, de la que encontramos repetidas muestras a modo de crónica, fundida en la de historiador, –no en vano es doctor en esta disciplina– con el refuerzo de su condición de abogado, destacando en todo momento su afán investigador.

A mi juicio, con el impulso inicial de su actividad en el ámbito sanitario, la causa principal del nacimiento de este documentado libro es la misma que ya fructificó en el anterior sobre la Enfermería Militar Española, que no puede ser otra que el deseo del autor de difundir el mejor y más completo conocimiento de esa importante institución cuyas ramas, por las razones que en la obra se detallan, llegaron hasta la Policía Armada y siguen actualmente en el Cuerpo Nacional de Policía.

Sin embargo, puede afirmarse que la obra no se queda en la Historia de la Enfermería en la Policía Armada, Policía Nacional y Cuerpo Nacional de Policía, como su título señala, sino que vas más allá y ofrece una visión histórica de aquel cuerpo policial uniformado, arrancando de sus antecedentes en el Cuerpo de Seguridad y Asalto, más conocido como Guardia de Asalto, y reflejando con todo detalle su desarrollo hasta lo que hoy es el Cuerpo Nacional de Policía; por tanto, ofrece también una completa perspectiva histórica de esta institución policial, yendo más allá de ella al incluir referencias sobre los profesionales sanitarios tanto en el Ejército de Tierra, en la Armada como en el Ejército del Aire e incluso alguna pincelada sobre los practicantes que ejercían en los botiquines de la Marina Mercante; por tanto, un análisis exhaustivo de dicha actividad profesional en estos ámbitos.

Pero además de este recorrido extenso incluye el desarrollo de la formación universitaria de los profesionales de la Enfermería con sus diversas denominaciones académicas y sus vicisitudes, con especial hincapié en el momento de la creación en 1977 de las Escuelas Universitarias de Enfermería que, en términos generales, supuso obviamente un importante avance en el prestigio y consideración de la profesión, reflejándose igualmente otro hito –desconocido con carácter general– cual es el del reconocimiento de la “facultad de prescribir o indicar la dispensación de los medicamentos” que, como bien señala el autor, de forma “alambicada” se atribuye a estos profesionales en la Ley 28/2009, incluyéndolos bajo la ambigua expresión de “otras profesiones sanitarias” que se añaden a las de “medicina, odontología y veterinaria”.

Volviendo a la Policía Armada, cuerpo que como se señala en el libro no tenía carácter militar, conviene destacar que a pesar de ello estuvo integrado en las Fuerzas Armadas hasta 1978, tenía estructura y organización militar y sus miembros estaban sometidos al Código de Justicia Militar, salvo para el enjuiciamiento de los delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones que quedaban sujetos a la Jurisdicción Ordinaria.

FOTO 003 Teniente, Brigada, Sargento y Teniente ATS de Policía Armada

Dicho lo anterior, debo hacer dos matizaciones: la primera que la razón por la que se suprimió la competencia en materia de tráfico a la Policía Armada, cuyas funciones había recibido del Cuerpo de Vigilantes de Caminos, extinguido por la Ley de 8 de marzo de 1941, fue la falta de recursos de todo tipo con la que venían prestando dicho servicio.

Todo ello cambió cuando estas funciones se asignaron a la Guardia Civil por el teniente general Camilo Alonso Vega, siendo ministro de la Gobernación y habiendo sido anteriormente director general de dicho Cuerpo. Desde su creación el 26 de agosto de 1959, por la Orden de la Dirección General de la Guardia Civil Nº 32, la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil contó con los mejores medios e incluso sus miembros disfrutaron de excelentes condiciones retributivas.

En resumen, este libro es una importante aportación sobre el nacimiento y el desarrollo histórico de los servicios sanitarios en la Policía, y en particular de la Enfermería, con inclusión de datos sobre dichos servicios en el seno de las Fuerzas Armadas, todo ello visto desde un profesional del ramo cuya formación universitaria multidisciplinar le ha permitido conjugar con rigor la crónica con las referencias históricas y las constantes referencias de orden jurídico; todo ello en el marco de la propia institución policial enriquecida con valiosas aportaciones sobre el nacimiento, evolución y desarrollo de la misma desde 1941 hasta el presente, por lo que tengo que felicitar a mi buen amigo Jerónimo y agradecerle que su trabajo me haya permitido conocer la evolución del escudo nacional español, anécdotas interesantes como que la coronación de la reina Isabel se celebró el día de San Juan Bautista e incluso datos sobre la composición y distribución de la Guardia de Asalto, propiamente dicha, que me eran desconocidos.

Mención especial debo hacer a la inclusión del “Himno de la Policía Armada” compuesto en 1948 por el comandante Andrés Gonzales y el músico Mayor José Martín, por lo que su lectura me ha resultado gratificante, amena y enriquecedora.

En la Introducción nos cuenta que en el año 2003 publicó el libro Historia de la Enfermería Militar Española, donde citó al servicio sanitario de este Cuerpo policial, dentro del apartado otros “Cuerpos específicos”, aunque de manera somera y a título más bien referencial dado que se había transformado en un cuerpo civil –con la propia integración y transformación de los cuerpos policiales en un único ente: el Cuerpo Nacional de Policía–, y el texto de referencia era un estudio de la Enfermería Militar stricto sensu.

Ahora, algunos años después, y tras recabar material legislativo por otros motivos profesionales, he considerado oportuno sacar a la luz un capítulo de la historia de la Enfermería, en este caso en el campo policial, centrándome fundamentalmente en su nacimiento y posterior regulación normativa, competencias profesionales, lugares de actuación, empleos, hasta su posterior evolución.

Destacar a su vez, la tardía reglamentación de este Cuerpo si se compara con el resto de las Fuerzas Armadas españolas, pero ello tiene su explicación, pues sus botiquines, enfermerías u otras dependencias sanitarias estaban atendidas por funcionarios enfermeros, es decir que estaban en posesión de los títulos de Practicantes en Medicina o Ayudantes Técnicos Sanitarios, según denominación académica de la época.

Quizás por ello titule al presente trabajo como Historia en la Policía Armada, que fue donde se germinó la idea de una escala específica para estos profesionales, que finalmente se materializó en la Especialidad de Ayudantes Técnicos Sanitarios de Policía Armada.

Poco tiempo duró la experiencia y denominación anterior, pues al Cuerpo policial, con los cambios democráticos del momento, le modificaron la denominación por la de Cuerpo de Policía Nacional. Pero también fue efímero este nombre, porque años después se convirtió, al unificarse con el Cuerpo Superior de Policía, en el Cuerpo Nacional de Policía, que parece más bien un juego de palabras, pero que lejos de serlo es el resultado de una profunda transformación en la política de seguridad estatal, además de convertir al Cuerpo objeto de estudio en una policía totalmente civil.

Intento describir el itinerario histórico y legislativo en un lenguaje lo más sencillo posible, aunque para los profesionales del Derecho esa cuestión a veces se nos convierte en un reto de difícil solución, pero como el texto va dirigido, principalmente, al sector de la Enfermería en general y a los profesionales relacionados con la sanidad policial y castrense en particular, espero que su lectura les resulte cuando menos útil y amena.

FOTO 004 El Águila de San Juan. Placa-emblema del Cuerpo Nacional de Policía

El Águila de San Juan
El distintivo del Cuerpo de la Policía Armada fue el “águila de San Juan” nimbada en oro, que portaba en sus garras el yugo y las flechas, simbolizando el mandato de la protección de los valores e ideales, del que hacía gala el régimen del general Francisco Franco y que procede del escudo de los Reyes Católicos. En 1978, cuando se transforma en el Cuerpo de la Policía Nacional, continúa dicho emblema, pero suprimiéndose el yugo y las flechas de las garras del águila. Posteriormente, con la unificación y nacimiento del actual Cuerpo Nacional de Policía, desaparecerá totalmente.

Pero este escudo con el águila como hemos visto se pierde en el tiempo, denominándose en alguna ocasión por parte de algún iluminado o manifiestamente indocumentado, como escudo fascista, franquista o inconstitucional. Nada más lejos de la realidad, pues tiene otras raíces más profundas en la Historia de España.

En los tiempos de los Reyes Católicos se unen los escudos de Castilla y Aragón, incorporando el águila que tenía el escudo heráldico de Isabel I de Castilla, seguidora del evangelio de San Juan y que se hizo coronar Reina de Castilla el día de San Juan. El águila, definida desde la heráldica, era un águila real pasmada, de sable, nimbada en oro, con el pico y las garras de gules y un halo de oro.

Así seguirá siendo durante los siglos posteriores, sin ninguna referencia a Francisco Franco, que por esa época “ni estaba, ni se le esperaba”. Es verdad que el águila de San Juan fue incorporada como soporte al escudo de España, siendo un elemento destacado.

Además del águila, en el escudo que hablamos, durante la dictadura y posterior transición, se sustituyó el cuartel de Dos Sicilias por el de Navarra, se incorporaron las columnas de Hércules y la cinta con el lema “Plus Ultra”, de versiones anteriores del escudo nacional, y la divisa de los Reyes Católicos “Tanto Monta” fue sustituida por: “Una, Grande y Libre”.

Hubo tres momentos en el pasado reciente en los que se modificaron los modelos oficiales, estos son: en 1938 (aprobado el 2 de febrero de de ese año, en la zona nacional), el de 1945 (publicado el 11 de octubre), y el de 1977 (de 21 de enero de ese año).

Por tanto, resulta totalmente incorrecto referirse al uso del escudo de España con el águila de San Juan con los términos “anticonstitucional o, incluso, inconstitucional”, dato significativo de la grave ignorancia histórica de muchas personas y, lo que es peor, de bastantes medios de comunicación, pues este escudo con esa águila era el diseño que figura en todos los lugares oficiales y documentos cuando se presidían los debates, redacción y promulgación de la Constitución española de 1978.

A partir de ese momento, se continúa con el mismo hasta unos años después, figurando –además– sobre el preámbulo del texto del ejemplar solemne que firmo el Rey Juan Carlos I de la Constitución, conservándose dicho ejemplar en el Congreso de los Diputados.

Así se mantuvo hasta 1981, que mediante la Ley 33/1981, de 5 de octubre, del Escudo de España, se sustituyó dicho escudo por el actual, donde desaparece el águila con el yugo y las flechas en sus garras (que proceden de los Reyes Católicos, como se ha dicho), el emblema de “Una, Grande y Libre”, y la corona imperial es sustituida por la real, además de incorporar la flor de lis borbónica.

Es muy probable que, estas modificaciones, se hayan hecho más por desconocimiento histórico que por necesidad real.

Por último…, reiterar que la propia Carta Magna de 1978 no hace mención, en ninguno de sus artículos, al escudo de la Nación, sólo en su artículo cuarto proclama lo siguiente sobre su bandera: La bandera de España está formada por tres franjas horizontales, roja, amarilla y roja, siendo la amarilla de doble anchura que cada una de las rojas”.

Capítulo I
Contexto histórico y normativa jurídica inicial

Este cuerpo policial nace con el nombre de Cuerpo de Policía Armada y de Tráfico, creado por el Gobierno del general Francisco Franco tras la Guerra Civil española (y conocido popularmente como los grises), en virtud de las Leyes de 3 de agosto de 1939 y de 8 de marzo de 1941, siendo su misión fundamental “la vigilancia total y permanente, así como la represión cuando fuera necesario”, pero tenían otras…

Este Cuerpo de Policía Armada es el heredero natural del antiguo Cuerpo de Seguridad y Asalto (conocida como Guardia de Asalto), que había sido fundado en 1932 por las autoridades republicanas. Miguel Maura Gamazo, ministro de la Gobernación del Gobierno provisional de la II República, adaptó los recursos humanos provenientes del anterior Cuerpo de Seguridad a las circunstancias del momento, pues no gozaban de la confianza de los nuevos líderes políticos.

Su misión, en síntesis: “…hacer frente a las alteraciones del orden en las ciudades…”. En un primer momento, ni durante su corta existencia, se ha encontrado en la normativa consultada ninguna cita al Servicio de Sanidad en estos Cuerpos policiales.

En principio y dado el carácter militar de la Policía Armada la asistencia médica se la prestaba el Cuerpo de Sanidad Militar del Ejército de Tierra, siendo a partir de este momento cuando se incorporan los primeros oficiales médicos del Ejército de Tierra a las Unidades y Guarniciones de la Policía Armada, pudiéndose considerar el comienzo de un tímido Servicio Sanitario en el seno de esta Institución.

Las competencias profesionales en este ámbito policial desarrolladas, de forma genérica, fueron:
La vigilancia de las condiciones higiénico sanitarias de las instalaciones, la emisión y control de las bajas y altas médicas, así como las propuestas de reconocimiento por los Tribunales Médicos Militares”.

Por tanto, dicho Servicio de Sanidad se desarrollará paulatinamente ampliándose sus competencias y siendo sus actividades más específicas, como las de:
“Calificar la aptitud física del personal que ingrese en las Fuerzas de Policía Armada, vigilar su salud, cuidar su asistencia facultativa y proponer para la declaración de inutilidad física a quienes se hallen incluidos en alguna de las causas previstas en el cuadro de exclusiones de aquellas”.

Las cabeceras de las Circunscripciones y determinadas Unidades y Guarniciones contaban también con algunos funcionarios del Cuerpo General de Policía que tuviesen el título de Licenciado en Medicina y Cirugía y estuvieran ejerciendo la profesión.

En dicho Servicio Sanitario estaba integrado el personal de Enfermería del momento, que eran elegidos entre los miembros del Cuerpo de Policía Armada que estuvieran en posesión del título de Practicante o Ayudante Técnico Sanitario, no existiendo una sección o escala específica de procedencia, como la citada de los médicos y enfermeros en el Cuerpo de Sanidad Militar, hasta el año 1973 que se procedió a su regulación formal, si bien su desarrollo fue unos años después.

Por tanto, el antecedente normativo que regula formalmente a estos profesionales proviene de una norma dictada en 1973, (Ley 33/1973, de 22 de diciembre, por la que se reajustan las plantillas de las Fuerzas de la Policía Armada). Hasta aquí y antes de entrar en las funciones profesionales de este cuerpo sanitario que vamos a estudiar: los ATS de Policía Armada.

Capítulo II
El marco jurídico de funciones: contexto civil y militar

El marco jurídico de funciones de los Ayudantes Técnicos Sanitarios españoles, que sustituía al anterior de los Practicantes, estaba regulado por el Decreto 2319/1960, que establecía las siguientes competencias profesionales:

FOTO 005 Emblema de brazo de policía armada. Emblema distintivo de Sanidad de la Policía Nacional. Emblema distintivo de Sanitario (Practicante o ATS) de la Policía Nacional

Sobre el ejercicio profesional de Ayudantes Técnicos Sanitarios, Practicantes, Matronas y Enfermeras

Artículo 1º: Los Ayudantes Técnicos Sanitarios, así como los Auxiliares Sanitarios con títulos de Practicantes, Matrona o Enfermera obtenidos con arreglo a la legislación al Decreto de 4 de diciembre de 1953, podrán ejercer sus funciones tanto en centros oficiales, instituciones sanitarias, sanatorios y clínicas públicas o privadas como en trabajo profesional libre, siempre que su actuación se realice bajo la dirección o indicación de un médico y que se hayan inscrito en los respectivos colegios oficiales.

Artículo 2º: Los Ayudantes Técnicos Sanitarios serán habilitados para realizar las siguientes funciones:

1.- Aplicar medicamentos, inyecciones o vacunas y tratamientos curativos.
2.- Auxiliar al personal médico en las intervenciones de cirugía general y las distintas especialidades.
3.- Practicar las curas de los operados.
4.- Prestar asistencia inmediata, en casos urgentes, hasta la llegada del médico o titular de superior categoría, a quien habrá de llamar perentoriamente.
5.- Asistir a los partos normales cuando en la localidad no existan titulares especialmente capacitados para ello.
6.- Desempeñar todos los cargos y puestos para los que en la actualidad se exigen los títulos Practicante o Enfermera con la sola distinción que en cada caso corresponda a los Ayudantes Técnicos Sanitarios masculinos o femeninos.

Artículo 3º: Los Practicantes tendrán las mismas funciones que los Ayudantes Técnicos Sanitarios a todos los efectos profesionales, sin pérdida de ninguna de las que especialmente se fijaron en el artículo séptimo de los Estatutos de las Profesiones Auxiliares Sanitarias, aprobadas por Orden Ministerial el 26 de noviembre de 1945.

FOTO 006 Damas Enfermeras de la Cruz Roja 1921. Archivo familia Campuzano de la Paz

Con esta nueva regulación de las funciones profesionales, los ATS verán recortadas sensiblemente sus atribuciones, pues basta comparar el presente Decreto con la anterior Orden Ministerial –la que organizaba a los Practicantes– para observar la cuantiosa disminución en sus actuaciones. Este asunto será objeto de debate en la profesión durante muchos años, aún no zanjado del todo.

“El personal de dicha Escala tendrá como misión la que corresponde al Ayudante Técnico Sanitario, siendo Auxiliar en las funciones peculiares de los Jefes y Oficiales Médicos”.

Como se puede apreciar, el término “auxiliar” es una constante en las competencias profesionales de este colectivo, en todos los Ejércitos y en la vida civil. Es más, a los Practicantes que prestaban servicios en los botiquines de la Marina Mercante aparecen catalogados y, por tanto, se les equiparaba con los cocineros y barberos.

Conclusión
Así podríamos seguir enumerando, resumiendo y apuntando los demás capítulos que componen este primer libro sobre la Historia de la Enfermería en la Policía Armada, Nacional y del Cuerpo Nacional de Policía.

Excelente y único libro que hoy en día existe relacionado con este recóndito tema tan apasionante para los estudiosos de la Historia de nuestra profesión. Libro que merece su lectura íntegra, para comprender y aprender otra parte de nuestra historia, la de los Cuidados de Enfermería, de la que hasta nuestros días no había ningún erudito que se hubiese ocupado. Gracias Jerónimo, por tu libro y por abrir otros campos de estudio, como son la enfermería en el Cuerpo Nacional de Policía.

Para la petición del libro os podéis dirigir a:

Agradecimientos
Jerónimo González Yanes, por su amistad
Emilio García González

Fotos
Escaneadas y mandadas los originales del mismo libro y autor. Y Archivo familia Campuzano de la Paz.

Bibliografía
Historia de la Enfermería en la Policía Armada, Nacional y del Cuerpo Nacional de Policía. Autor: Jerónimo González Yanes. Depósito Legal: TF 729-2014. ISBN: 978-84-617-1488-9

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

sábado, 4 de octubre de 2014

HISTÒRIA DE LA INFERMERIA



La cura és una activitat que existeix des que existeix la humanitat, sobre la que influeixen les circumstàncies socioculturals característiques de cada lloc i cada moment de la història. Dins d’aquest context sociocultural, les creences, i dins d’aquestes la religió, així com el concepte dominant de malaltia en cada moment, seran determinants per analitzar l’evolució de la cura.

Des dels seus orígens, les cures han estat directament vinculades a la satisfacció de les necessitats més bàsiques pel manteniment dels individus, com alimentació, recerca de seguretat, refugi, abric... i vinculades a dos períodes de la vida en els que la dependència d’altres persones és evident: la infantesa i la vellesa. Per tant, els primers antecedents de cures estan relacionats amb l’inici del cicle vital, amb l’atenció en el part i de cadascuna de les noves incorporacions a la comunitat, centrat en la satisfacció de les necessitats bàsiques. Si a més a més, considerem que les primeres civilitzacions desenvolupaven la seva activitat en un ambient hostil, en el que el nombre d’enemics naturals de la raça humana era considerable, les diferències físiques entre homes i dones varen propiciar una divisió sexual del treball, els homes es dediquen a la feina externa que requereix una major potència física i les dones s’ocupen de l’àmbit proper, especialment de tot allò relacionat amb les cures, circumstància que ha marcat el devenir de la història.

FOTO 001 Iatreia, Asclepeia y Xenodoquio

Aquesta vinculació de la dona amb la cura i l’inici del cicle vital propicia l’aparició de dones que es dediquen a les cures més enllà del seu domicili. Així, es sap que en l’imperi romà hi havia dones que realitzaven cures durant el part i al nounat, de la mateixa manera que passava a l’Edat Mitjana, durant la qual es reconeixia les dones com a cuidadores, per les seves peculiaritats relacionades amb la fecunditat, ser portadores de cada nou membre de la família, responsables del part, i encarregades de protegir i alimentar el nou descendent.

També des dels seus orígens, el concepte de malaltia o defecte físic, tenia un component màgic derivat del sistema de mites, creences i supersticions que l’home antic inventa, a mode de control ideològic per a reduir la por i per explicar fenòmens de la natura que no pot explicar.  En aquest context, la malaltia és interpretada com un mal produït pels esperits o com un càstig dels déus. Cada malaltia anava unida a la superstició, el malalt era atès per familiars i aquests recorrien a la figura del bruixot, remeier o xaman.

Són figures, bruixes, remeiers... conjuminen una sèrie de rituals amb la seva capacitat per observar els fenòmens naturals, recollint informació dels casos atesos per aplicar-la als casos nous. D’aquesta manera, en l’atenció de la malaltia hi predomina el pensament màgic.

En aquest context, l’església catòlica, aprofitant que el pensament cristià promou l’altruisme, la caritat i l’atenció als malalts i desvalguts com camí a seguir per aconseguir la salvació eterna; comença a monopolitzar les cures, adaptant i transformant els ritus i supersticions vinculades mitjançant el pensament màgic a la malaltia en qüestions religioses. És a dir, es manté el pensament màgic però es transforma l’enfocament, canvia la forma però no el fons.

Així, en l’Edat Mitjana els hospitals o institucions tancades sorgeixen a prop o en un dels laterals de les esglésies i catedrals que es van construint amb l’exercici dels nobles i rics d’aquesta caritat predicada per l’església com a camí de salvació. Aquestes institucions, dedicades a l’atenció de les persones més desafavorides de la societat de l’època, varen tenir un important paper durant les grans epidèmies que varen assolar Europa. A les innumerables carències que acumulaven aquests recintes s’hi afegia una dieta inadequada que originava l’aparició de malalties carencials, desconegudes a l’època, a les que s’hi sumaven les malalties de la pell agreujades pels paràsits.

L’atesa en aquests centres la donaven religiosos o religioses de diferents ordres, sense oblidar que la dona continuava sent la principal proveïdora de l’atenció en l’àmbit domèstic. En aquest món, en el segle III de la nostra era, San Basili, Bisbe de Cesària, crea un ordre dedicat a la creació d’hospitals per a l’atenció de persones malaltes i desvalgudes. La Regla de Sant Benet, en el segle IV serà la que marcarà definitivament el desenvolupament dels ordres religiosos a Europa.

Els hospitals medievals abastaven quatre tipus d’institucions, les leproseries, els asils i hospicis per a pobres, els albergs i les institucions dedicades a la cura dels malalts indigents. Tots ells es situaven a prop de les catedrals i dels rius. Més tard també els gremis varen construir hospitals i els mantenien. El pes de la cura sempre queia sobre les germanes dels distints ordres al servei dels hospitals i sobre el personal de servei treballador de la institució.

En la Baixa Edat Mitjana, època on la misèria i la fam per falta d’aliment estava a l’ordre del dia, la població quedava a mercè de les gran epidèmies que varen assolar Europa. Neixen els camins de peregrinació cap a Jerusalem, Terra Santa i Santiago de Compostel·la, en els que mils de peregrins varen morir. Es requeria més hospitals i infermers per atendre els caminants. L’església va fomentar la construcció d’hospitals sostinguts per les recaptacions que oportunament es portaven a terme. Apareixen llavors els ordres militars vinculats a la infermeria, a l’atenció i protecció dels peregrins malalts. Aquestes últimes foren una conseqüència de les creuades a Terra Santa. No existeix gaire informació sobre les cures que proporcionaven aquests guerrers infermers, però sí constància que varen construir i equipar grans hospitals i que ells mateixos, els cavallers, tenien cura dels malalts.

Sorgeixen així els primers ordres militars com els Cavallers Hospitalaris de San Joan de Jerusalem, els Cavallers Teutònics, l’Ordre de Malta, els Cavallers de Sant Llàtzer i els Cavallers del Sant Sepulcre, els famosos Templers. L’auge dels ordres militars religiosos també arriba a Espanya i apareix l’Ordre de Calatrava, la de Montesa o els Cavallers de Santiago.

FOTO 002 Hotel Dieu

Els primers hospitals que es coneixen, són: l’Hotel Dieu de Lyon (França, any 542; Hotel Dieu de Paris (França, any 650); i l’Hotel del Santo Espirito de Roma (Itàlia, any 717). A Espanya el primer que es coneix és l’Hospital de Mèrida, fundat pel bisbe de la ciutat.

A l’Hispània amb la monarquia Goda, regnant els visigots, entre els segles V i VIII, apareix el “Fuero Juzgo o Libro de los Jueces”, en aquest llibre ja apareix el nom dels nostres avantpassats els “sagnadors”. En el segles XIII en el Regne de Castella i segons el Codi de “Las siete partidas” del rei Alfons X el Savi, els sagnadors hi figuren amb el nom de “alfajemes”, també dits vulgarment barbers, havien d’afaitar i sagnar en llocs apartats i no a les places i carrers.

Ja els nostres avantpassats comencen a formar gremis i confraries amb un important creixement de professions liberals com la nostra.

FOTO 003 Fur Jutjo o Llibre dels Jutges / Fuero Juzgo o Libro de los Jueces

Està escrit que al segle XIV es funden les primeres Confraries de Barbers i Cirurgians sota l’advocació dels Sants Patrons Sant Cosme i Sant Damià. Aquests confraries eren institucions de caràcter religiós – benèfic encara que en els seus estatuts es varen dictar normes sobre l’exercici professional, ja que per a poder exercir de cirurgians-barbers havien de ser examinats per dos cirurgians de la confraria.

Ja veiem que cada grup, gremi, associació, etc. es va adonant que no és només “tenir cura”, sinó que comencen a mirar que cal saber tenir cura, i per això s’organitzen grups i com dèiem abans, per a pertànyer a una confraria calia passar un examen i ser examinats. S’adonen que cal estudiar i que no n’hi ha prou amb saber.

Per exemple el 1310 a València la Confraria de Barbers i Cirurgians tenien en l’examen pels candidats una part teòrica i una altra pràctica. També està recollida a Barcelona al 1408, els seus exàmens eren igual que els de València a la Confraria Professional de Sant Cosme i Sant Damià de Cirurgians i Barbers.

A Madrid a l’any 1385 s’unifiquen 11 hospitals en 1, “l´ Hospital General”, dividit en dues cases: una per contagiosos i una altra per a malalts no contagiosos. El 1524, Carles V estableix “hospitals reials” on s’especifiquen les funcions i tasques del personal, entre ells de l’infermer major i dels infermers assistencials. L’assistència sanitària es cobria a més a més a les confraries, gremis i germandats.

Manem que, els Barbers i Examinadors majors, d’aquí en endavant, no consenteixin ni afavoreixin que cap barber, ni cap altra persona, pugui posar tenda per tallar ni sagnar, ni treure sangoneres, ni ventoses, ni treure dents ni queixals, sense ser examinat primerament pels dits Mestres Barbers majors personalment, sota la pena que qualsevol que usés de les coses susdites o de qualsevol d’elles sense ser examinat, com dit està, sigui inhàbil perpètuament per exercir dit ofici, i més pagui dos mil maravedís de pena per a la nostra Cambra, etc.”

Sabem el que estudiaven els nostres avantpassats, així el 1541 tenien com a llibre d’estudi el “Llibre de l’art de les llevadores i del regiment de les prenyades i parteres i dels nens”; el 1583 el “Tractat de la utilitat de la venae festionisin”; el mateix any el “Tractat de la utilitat de la sagnia”; el 1617 “Instrucció d’infermers i consol als afligits malalts. I veritable pràctica de com s’han d’aplicar els remeis que recepten els metges. Molt necessari per a què els malats siguin ben curats i profitosa als practicants de la Medicina”; etc.

Per Reial Cèdula de FelipV, el 29 de gener de 1711, es va crear la Classe de Sagnadors que va suposar un primer pas per a la coordinació dels diferents oficis i professionals que formaven un tot en les distintes branques de la ciència dedicades al guariment de malalts.

El 1843 foren aprovats els “auxiliars de medicina i cirurgia pràctics en l’art de curar” i el 1846 ho foren els “ministrants”.

FOTO 004 Llibre de l’art de les llevadores i del regiment de les prenyades i parteres i dels nens 1541. Tractat de la utilitat de la venae festionisin

Aquestes lleis varen ser substituïdes per la Rial Ordre de 9 de setembre de 1857, l’anomenada “Llei Moyano” (pel ministre de Foment D. Claudio Moyano), que a l’empara de la Llei Orgànica de Sanitat de 1855 va regular les professions auxiliars sanitàries, reconeixent a practicants i llevadores com a practicants d’un ofici.

1896. El Dr. Federico Rubio y Gali, obre la 1a Escola seglar d’infermeria de Santa Isabel d’Hongria.

Al País Vasc
Parlar de barbers de poble, sagnadors, ministrants o de dames infermeres ens porta a altres èpoques de la professió sanitària d’Infermeria, Des dels barbers del segle XIV fins als actuals professionals de l’infermeria molts han estat els canvis que s’han produït.

Guipúscoa no fou aliena al què succeïa en altres llocs més o menys propers, sent la historia de les cures similar a la del món al qual pertanyia. De l’infermeria intuïtiva es va passar a la rebuda oralment pels més grans de cada família o comunitat, essent entre els segles X i XV quan es comencen a identificar les persones que, primer per noblesa, caritat i carinyo i, més tard, per un sou, es dedicaran a atendre les necessitats bàsiques dels afectats per la malaltia.

No serà fins el XVI quan es trobin escrits destinats a formar i organitzar a les persones que cuiden els malalts, dedicant una especial atenció a tot allò que estigui relacionat amb el part i, potser per això, relacionant l’activitat amb el món femení. Correspon a aquesta època la primera menció a les infermeres com a complement a la labor que des del segle IX venien desenvolupant els ordres religiosos, com hem vist en el capítol anterior. Aquesta íntima relació entre les infermeres i la religió donava a la seva feina un sentit espiritual, en el que predominaven els sentiments com a reflex d’una vocació. La necessitat de preparar adequadament al personal dedicat a aquests menesters fou el resultat de la seva quasi completa submissió a l’administració religiosa, que era l’encarregada d’administrar les cures per ser la coneixedora dels remeis més eficaços. L’infermera, subsidiària dels religiosos, no tenia opció a incrementar els seus coneixements i per això el seu treball era considerat com a domèstic, sense valoració social.

En els segles XVII i XVIII es varen mantenir vigents les regles que els distints ordres religiosos tenien disposades per a la cura de les persones malaltes, i el canvi d’actitud de les infermeres no es produiria fins el segle XIX quan al seu bon caràcter s’hi varen començar a sumar els coneixements adquirits.

A Biscaia des que Don Diego López de Haro va fundar la Villa i se li va atorgar la Carta Puebla, el 15 de juny de l’any 1300, existia com a hospital medieval el de la Magdalena o el de Sant Llàtzer, creant-se l’Hospital de los Sants Joans cap a finals del segle XV. Està escrit en el Regiment General del 6 de desembre de 1645, on s’estableix que aquestes institucions funcionaven únicament com a “refugis de naturals i veïns de Bilbao, falts d’hisenda, vells i miserables”.

A Àlaba tot i que hi ha dades d’hospitals d’eremites des de 1167, el cas més conegut és el dels hospitalers de l’Hospital Santiago Apòstol de Vitòria que el regien com “hospital de guarició”. Són coneguts des de 1466 encara que probablement varen estar presents des de la fundació de l’hospital el 1419. També el 1514 es troben referències sobre l’Hospital de San Josep.

A Guipúscoa, des del 1485 fins al 1900, el número de centres hospitalaris o de socors era molt escàs, només vuit centres. Hi ha dades de 1485 de l’Hospital de Sant Llàtzer al barri de Sant Martí extramurs a Sant Sebastià. Del 1535 fins al 1719 es coneix l’existència de l’Hospital de Sant Antoni Abat al raval de Santa Caterina. Posteriorment, al 1787, aquest hospital va passar al carrer 31 de Agosto i el 1888 es va trasllada a l’avinguda de Navarra a Manteo. L’Hospital de Tolosa es va inaugurar el 1860.

Com a conseqüència de les ja citades lleis dels anys 1855 i 1857, van començar a crear-se les primeres associacions professionals de la història de la infermeria al País Basc i quan els practicants varen sortir a la llum es varen integrar en els Col·legis de Sagnadors, diferenciant-se d’ells només en la titulació, fins que el 1867 es va prohibir exercir l’activitat si no es disposava del vistiplau atorgat per les facultats de medicina després de dos anys d’estudis i practiques hospitalàries.

Durant la segona guerra carlista en tots els batallons hi havia un cirurgià sagnador que, normalment, era el practicant que a cada poble estava contractat per l’ajuntament. El llarg període de les diferents guerres carlistes fa que sigui al Ministeri de la Guerra on més documentació existeixi sobre aquest particular, donat que s’encarregava de nomenar als cirurgians sagnadors de cada batalló.

FOTO 005 Hospital del País Basc

El 1904 es varen regular les carreres de practicants i infermeres i, dos anys després, la vinguda a Espanya de la reina Victòria Eugènia fou de gran importància donat que va portar amb ella la filosofia de Nightingale y ben aviat la Secció d’Homes de la Creu Roja es va complementar amb la Secció de Senyores, fundada per la reina.

Constitució del Col·legi de Practicants de Guipúscoa
El 1915 es publica el “Butlletí de Practicants” i el reconeixement legal de les infermeres religioses del Dr. Rubio.
El 1917 neix la Federació de Col·legis de Practicants Basco-Navarra. Celebrada la reunió el 24 de setembre de 1918, sota la presidència del Sr. Iglesias, i amb el president del Col·legi amfitrió, Sr. Martínez de Pinillos, com a Vicepresident, a ella hi varen recórrer representants dels sis col·legis del nord (Àlaba, Guipúscoa, Logroño, Navarra, Santander y Biscaia) a més a més del Sr. Monfledo, Inspector Provincial de Sanitat de Logroño, convenint per aclamació els següents acords:

  • Laborar per la dignificació de la professió.
  • Crear “L’únió de Practicants del Nord d’Espanya”
  • Exigir la col·legiació obligatòria
  • Exigir que s’ocupin tots els llocs de treball que ordenava la Llei.
  • Perseguir l’intrusisme.
  • Demanar que se suprimissin les restriccions sobre assistències a parts.

Proposar a tots els Col·legis d’Espanya la creació del “Cos de Practicants Espanyols”.

El 1918 neix la Unió de Practicants del Nord d’Espanya (Àlaba, Guipúscoa, Logroño, Navarra, Santander i Biscaia). I el 1921 es crea la Federació Nacional de Practicants.
L’any 1927 es va crear “L’Infermera Oficial” i dos anys més tard, el 1929, es va establir la col·legiació obligatòria canviant de forma notable la configuració del panorama sanitari en general i de la infermeria en particular. El 1928 les llevadores es varen integrar al Col·legi de Practicants.

Els esdeveniments de 1936 varen trobar el país mancat d’una estructura mèdic-sanitària capaç de fer front a les moltes necessitats que a diari es presentaven. Va ser necessari improvisar hospitals i dotar als existents d’un mínim de personal disposat a atendre a malalts i ferits. Alguns convents foren convertits en hospitals militars, essent nombrosos els ordres religiosos que es varen prestar a tal finalitat: Filles de la Caritat de Sant Vicent de Paül, Filles de la Caritat de Santa Anna, Germanes de Sant Josep, Carmelites de la Caritat, Mares de l'Ensenyament, Germanes Mercedàries, Germanes de la Consolació, Mares del Sagrat Cor, Mares Irlandeses, Serves de Maria, Serves de Jesús, Mares Clarisses, Germanetes de la Creu, Germanetes dels Pobres…

Davant la gran quantitat de dones que van prestar serveis als hospitals, amb massa freqüència sense més coneixements que la seva bona voluntat, es van organitzar cursets arribant-se a formar 5.506 Dames auxiliars de Sanitat Militar mitjançant la realització de 116 cursets, i l'Estat Major, al maig de 1938, va crear el document d’identitat per a Dames auxiliars, aconseguint-se, en acabar la guerra civil, 12.307 titulacions entre infermeres i auxiliars.

Es crea el 1937 La Creu Vermella del País Basc de conformitat amb allò preceptuat al Decret del Govern Provisional del País Basc. Es denomina com a Associació per al socors de ferits en campanya, calamitats i sinistres públics.

El 1940 les empreses “Michelín” i “Ciments Rezola” varen ser les primeres a Guipúscoa a comptar amb un practicant en la seva plantilla. El 1942 es crea l’Assegurança Obligatòria de Malaltia. I el 1944 es creen els Col·legis Oficials d'Auxiliars Sanitaris amb Seccions independents per a Practicants, Infermeres i Matrones. Seu Pedro Egaña.

L’any 1953 es van unificar els títols professionals de Matrona, Practicant i Infermera en el Títol d'Ajudant Tècnic Sanitari (ATS). El 1954 amb l’Ordre del 20 de març del Ministeri de la Governació, s’aprova el Reglament del Consell Nacional d'Auxiliars Sanitaris. Aquell mateix any, l’Ordre de 30 de Juliol aprova els Estatuts dels Col·legis Provisionals d'Auxiliars Sanitaris que es divideixen en tres seccions: Practicants, Matrones i Infermeres. El 1955 es constitueix el Col·legi de Matrones de Guipúscoa.

El 1958 amb l’Ordre de 13 de gener. Es disposa als Ajudants Tècnics Sanitaris la col·legiació obligatòria, havent de col·legiar-se en la Secció de Practicants els ATS masculins; en la Secció d'Infermeres, els ATS femenins i en la Secció de Matrones, els ATS femenins especialitzats en assistència obstètrica. El 1977 l'1 d’abril s’unifiquen els Col·legis de Practicants, Infermeres i Matrones. El 1978 el 10 d’octubre, es publiquen els Estatuts de l'Organització Col·legial d'Ajudants Tècnics Sanitaris, en el Reial decret 1856/1978 de 29 de juny.

FOTO 006 Escola d´Infirmeres de Santa Madrona 1921

Ja en el 1978 se celebren les primeres eleccions democràtiques amb el Col·legi unificat, i el 1983 es publica el Mapa Sanitari de la Comunitat Autònoma del País Basc, i l’ordenació sanitària territorial del País Basc.

El 1979 i per Reial decret, s’aprova la conversió de l’Escola d'Ajudants Tècnics Sanitaris (A.T.S.), en Escola Universitària d'Infermeria.

El 21 de novembre de 1997 la unitat docent d’infermeria de Donòstia es transforma en  l'actual Escola de Diplomats d'Infermeria de Sant Sebastià- Euskal Herriko Unibertsitatea -Universitat del País Basc.

Van existir també practicants de farmàcia, ministrants, infermers, barbers, practicants de cirurgia menor, infermers del pavelló de contagiosos, etc.

FOTO 007 Sala d’Hospital

Què és la infermeria?
Declaració de posició del CIE adoptada el 1998 i revisada el 2004.

“L'àmbit de la pràctica d'Infermeria no es limita a determinades tasques, funcions o responsabilitats, sinó que inclou la prestació de cures directes i l’avaluació dels seus resultats, la defensa dels pacients i de la salut, la supervisió i la delegació en uns altres, la direcció, la gestió, l’ensenyament, la realització de recerques i l’elaboració d’una política de salut per als sistemes d’atenció de la salut. A més, com l’àmbit de la pràctica és dinàmic i respon a les necessitats de salut, al desenvolupament del coneixement i als avanços tecnològics, cal un examen periòdic per cerciorar-se que segueix sent coherent amb les necessitats de salut actuals i afavoreix uns millors resultats de salut”.

TRADUCTORA:
Imma Reguant i Espinal

AGRAÏMENTS / AGRADECIMIENTOS:
Imma Reguant i Espinal
Antonia Espinal Rojas

TREBALL ORIGINAL
La Voz de Enfermería en la Enciclopedia Auñamendi.
Primera part
Segona part

AUTORS:
Jesús Rubio Pilarte
Infermer i sociòleg.
Professor de la E. U. d'Infermeria de Donòstia. EHU/UPV

Manuel Solórzano Sánchez
Infermer. Hospital Universitari Donòstia de Sant Sebastià. Osakidetza/SVS
Col·legiat 1.372. Il·lustre Col·legi d'Infermeria de Guipúscoa
Membre d'Infermeria Avanza
Membre d’Eusko Ikaskuntza / Societat d'Estudis Bascos
Membre de la Xarxa Iberoamericana d'Història de la Infermeria
Membre de la Xarxa Cubana d'Història de la Infermeria
Membre Consultiu de l'Associació Històric Filosòfica de la Cura i la Infermeria a Mèxic AHFICEN, A. C.
Membre no numerari de la Reial Societat Basca d'Amics del País. (RSBAP)