lunes, 18 de junio de 2018

HOSPITAL DE CLÉRIGOS MADRID 1902


HOSPITAL SAN PEDRO DE LOS NATURALES

Con motivo de la traslación de los restos de Pedro Calderón de la Barca desde la antigua iglesia de San Pedro de los Naturales al nuevo edificio en que han de ser inhumados definitivamente, hemos hecho una detenida visita al Hospital de Clérigos, construido en substitución de aquél en la calle de San Bernardo, cerca de la glorieta de Quevedo en Madrid.

FOTO 1 Vista general del Hospital de Clérigos u Hospital San Pedro de los Naturales

Esta institución fue fundada a mediados del siglo XVII por el filántropo sacerdote Don Jerónimo Quintana, quien lo dotó, además, de rentas propias para su sostenimiento.

Cuando el Estado se incautó de los bienes de la iglesia, entregó a esta fundación, en cambio de aquello de que la desposeía, una cantidad de relativa importancia en láminas intransferibles, cuya renta es uno de los ingresos con que el Hospital cuenta para el desarrollo de su vida económica.

El actual edificio comenzó a construirse hace seis años bajo la dirección del arquitecto Sr. Urióstegui, eficazmente secundado por don Antonio Mayo. El total del importe de las obras ascenderá a un millón de pesetas.

En la construcción del nuevo hospital se han tenido en cuenta todos los adelantos modernos para que en absoluto responda a su objeto.

Consta de tres pisos: bajo, principal y segundo. En el bajo se hallan instaladas las habitaciones de la servidumbre, en el principal las del rector don Diego Márquez, y las del vicerector don Tomás Gordo; la enfermería, que es una amplia sala con veinte camas, la cocina, los comedores y la capilla, y en el segundo unos confortables pabellones que podrán ser ocupados por los señores congregantes.

FOTO 2 La Enfermería del Hospital de Clérigos u Hospital San Pedro de los Naturales

Adosada al hospital se han construido una magnífica iglesia, cuya consagración se celebrará tan pronto como estén terminados algunos detalles de ornamentación.

Del servicio espiritual del establecimiento se halla encargado el ilustrado sacerdote señor Fernández Anaya, y del facultativo Dr. Manuel Frutos.

En toda la casa se observa un régimen admirable, sin que se omita ningún detalle, a fin de que el establecimiento responda a los beneficiosos fines para lo que ha sido creado.

En la actualidad hay siete sacerdotes enfermos, que son cuidadosamente atendidos.

Durante su permanencia en el hospital les está prohibido celebrar en Santo Sacrificio de la Misa.

Los beneficios de este hospital pueden ser utilizados, no sólo por los clérigos naturales de Madrid, sino por todos los de la nación y extranjeros que contraigan una dolencia hallándose dentro del territorio español.

FOTO 3 Urna funeraria que contiene los restos de Calderón de la Barca. El rector Diego Márquez

Al frente del nuevo Hospital de San Pedro de los Naturales se halla como ya hemos dicho el ilustrado sacerdote don Diego Márquez, el cual, a fuerza de incesantes trabajos y desvelos, ha llevado a feliz término esta obra.

El señor Márquez es joven, tiene grandes alientos y es hombre de felices iniciativas, que puestas al servicio de esta institución, han de reportar importantísimas ventajas. Sin abandonar sus deberes espirituales, se ocupa constantemente de todo cuanto se relaciona con la marcha administrativa del hospital, como asimismo de la vigilancia de las obras que aún falta para la terminación completa de este edificio, que será un modelo en su clase.

Los restos del glorioso dramaturgo don Pedro Calderón de la Barca se hallan provisionalmente depositados en la sala de juntas del hospital. Una vez terminadas las obras de la iglesia, serán trasladados a la cripta, en la que hay dos sepulturas una para aquellos y otra para los del fundador, en caso de que sean hallados, pues hasta ahora todas las investigaciones practicadas para encontrarlos han resultado infructuosas (1).

En otro artículo de Madrid, decían:

El Hospital de San Pedro de los Naturales fue construido en 1902 para ayudar a los sacerdotes madrileños que necesitaban asilo y para aquellos que se encontraban en su lecho de muerte (2).

Destinado a la atención y asilo de sacerdotes, el Hospital de San Pedro de los Naturales fue inaugurado el 12 de septiembre de 1902 en la calle San Bernardo tras haberse situado durante 283 años en la calle de la Torrecilla del Leal. Su construcción comenzó en 1896 con el objetivo de continuar con las labores que en el edificio de Torrecilla del Leal se llevaban a cabo.

El fundador del antiguo hospital, Jerónimo de Quintana, fue el creador de esta congregación benéfica que atrajo a ilustres como Lope de Vega y Calderón de la Barca. Este último donó al hospital gran parte de su fortuna y en 1666 fue nombrado capellán mayor.

Calderón fue enterrado por la congregación en la iglesia de San Salvador, tal como señalaba en su testamento: “Ser llevado a la parroquial iglesia de San Salvador de esta villa. Será mi sepultura la bóveda de la capilla que con el antiguo nombre de San José está a los pies de la iglesia. Aquí habrá prevenida otra caja sin más adorno que cubierta de bayeta, en que sepultado mi cadáver…”.

Los restos de Calderón de la Barca pasaron por varios sitios hasta que en 1936 desaparecieron. Estando allí sus restos, el Hospital de San Pedro de los Naturales se incendió y nunca más se supo del escritor.

En 1946, los hermanos Luis y Ramiro Moya reconstruyeron el edificio que, hoy en día, sigue siendo sede de la congregación, dedicada a la asistencia para personas con discapacidad intelectual, enfermedad mental y con drogodependencia (2).

Bibliografía
1.- Revista Nuevo Mundo del 14 de noviembre de 1902, página 8 y 9
2.- Mundo Madridiario. Por Alba Cabañero. Martes 12 de septiembre de 2017
Fotos: Compañy

AUTOR:
Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. (RSBAP)

lunes, 11 de junio de 2018

LA RECOGIDA DE LOS GOLFOS Y GOLFAS MADRID 1905


LA RECOGIDA DE LOS “GOLFOS”

Cumpliendo las disposiciones ordenadas por el nuevo gobernador civil de Madrid, señor Ruiz Jiménez, el último día del pasado mes de junio comenzó la recogida de “golfos” por los agentes de la autoridad.

FOTO 1 Conducción de los “golfos” recogidos en la calle al Asilo de Santa Cristina

El primer día se recogieron veinticinco muchachos, todos ellos menores de dieciséis años, los cuales fueron conducidos a la Escuela – Asilo de la calle Galileo, una de las varias que sostiene el Patronato Real, en donde les cortaban el pelo para trasladarlos inmediatamente al Asilo Santa Cristina, en cuyo balneario eran bañados y enjabonados detenidamente, y vestidos con el “traje de dril a rayas blancas y azules”, que constituye su uniforme.

Estos “golfos” recogidos, cuyo número, cuando vean la luz estas líneas, ascenderá a unos trescientos, próximamente, permanecen ahora en las Escuelas Asilos hasta que puedan ser trasladados al castillo de Villaviciosa de Odón, en el distrito de Chinchón, que se destinará a su albergue, transformándose en un establecimiento especial en que los recogidos pueden educarse y aprender un oficio que cada cual elija.

Para desmentir la equivocada opinión que existe al respecto de la irreductibilidad del “golfo” y de su enemiga a la vida ordenada, mencionaremos la espontaneidad con que se presentaron en el Ayuntamiento y en el Gobierno Civil varios “golfillos” solicitando su ingreso en las escuelas-asilos.

Verdad es que en el ensayo que realizó el señor Ruiz Jiménez hace dos años, con el propósito de suprimir la “golfería”, ocurrió      que muchos de los favorecidos con los buenos deseos de dicho señor, vendieron sus trajes en el Rastro, abandonando los asilos; pero también es cierto que otros muchos continúan desde entonces recogidos, disfrutando de los beneficios del Patronato Real.

FOTO 2 Conducción de los “golfos” recogidos en la calle al Asilo de Santa Cristina

Por cierto que habiéndole preguntado a uno de los asilados quién sostenía tan benéfica institución, nos contestó con admirable ingenuidad que caracteriza a los hijos del pueblo:
“Esto lo fundó la infanta, la que murió, se refería a la malograda princesa de Asturias, y ahora lo sostiene “Alfonso” el rey”.

¡No es verdad que resulta un tanto conmovedora esa fraternal familiaridad con que el miserable “golfillo” nombraba por su nombre “a secas” a S. M. el rey!

El proyecto del gobernador es que se recojan por término medio veinticinco golfos diarios. Sea cual fuere el sitio en que se les instale, contarán cada día con dos horas de paseo, de seis a ocho de la tarde en verano, y de cinco a siete en invierno.

El que después de la hora marcada no vuelva, será detenido. Por conducto de la prensa, el gobernador ha suplicado a los vecinos de Madrid que no den limosna a los muchachos recogidos, pues esto sería proporcionarles medios de volver a la vida aireada.

Por el mismo motivo se ha ordenado a los agentes del orden público que no permitan a “los colilleros” vender puntas de cigarros.

Para esta gran obra benéfica y educadora, cuenta el gobernador con algunos ofrecimientos de dinero y con lo que pueda recaudarse en los beneficios que han de darse, con tal objeto, en la plaza de toros y en varios teatros de Madrid.

FOTO 3 Los “Golfos” después de lavados y vestidos dirigiéndose al comedor del Asilo de Santa Cristina en busca del rancho

En seiscientos calculan los policías el número de jovenzuelos que llevan la triste y desquiciada vida de “golfos” en Madrid.

Veremos si las autoridades logran normalizar la existencia de todos esos infelices, consiguiendo hacerlos hombres de provecho.

Si se hace, serán muchas las personas que repitan las palabras de un carretero, que viendo pasar uno de los grupos de “golfos” que representa una de nuestras fotografías, se plantó en medio del arroyo diciendo:
¿Pero qué es esto? ¿Con que además de daros bien de comer y os ponen uniformes? Dios le dé mucha vida a don Joaquín Ruiz Jiménez.

Mientras se habilita convenientemente el castillo de Villaviciosa, los recogidos recibirán instrucción en las “Escuelas – Asilos” por los Hermanos de la Doctrina Cristiana, a quienes dirigirá en tan meritoria labor el distinguido maestro don Ramiro Villarino, director del periódico “El Evangelio”.

El alcalde señor Vinceti proyecta, por su parte, organizar varias cuadrillas de muchachos que realicen la tarea de recoger las colillas desperdigadas por los cafés y sitios de la población más concurridos, a fin de inutilizar tan pernicioso comercio y evitar que se dediquen a la recolección de dicha inmunda mercancía nuevas legiones de “golfos” que pudieran formarse (1).

LA RECOGIDA DE LAS “GOLFAS”

FOTO 4 La familia Real visitando los dormitorios del nuevo Asilo

Anteriormente publicamos información sobre la recogida de los “golfos”. Hoy dedicamos estas letras al otro sexo de la golfería.

Este ha demostrado más resistencia al recogimiento y a la pérdida de libertad, que el viril. Los periódicos diarios han dado cuenta de la rebelión en que las recogidas del primer día se declararon, negándose al baño, que es la primera operación que es preciso llevar a cabo en los Asilos.

Con toda clase de palabras mal sonantes protestaban contra la orden de limpieza y echaban a correr prendiendo alfileres en las mangas del vestido para que no pudieran ser cogidas por los guardias.

A tal punto llegaron las cosas que no hubo otro remedio que la severidad. Las rebeldes fueron condenadas a sufrir quincena.

Gracias a esta enérgica medida las que fueron llegando posteriormente se han ido sometiendo de mejor grado a la vida del asilo, y este funciona ya regularmente con sus clases organizadas.

FOTO 5 Grupo de muchachas recogidas en el Asilo de la calle Zurbano

El asilo donde han sido reunidas las muchachas es un hotelito situado en la calle de Zurbano número 50, que el día 3 de julio, poco antes de la recogida, fue inaugurado solemnemente por la reina y las infantas Isabel y María Teresa.

Hallase bajo un Real Patronato de señoras del que es secretario el alcalde señor Ruiz Jiménez, vicesecretario el Dr. Tolosa Latour e inspectora la señora García del Real.

Consta el edificio de dos pisos y en ellos se hallan instalados los diferentes servicios: escuelas, dormitorios, comedor, cocinas, etc., todo en excelentes condiciones higiénicas.

En los dormitorios hay camas para cincuenta asiladas. La tarea de educación ha empezado ya: con ella se arrancará del vicio y de la miseria a numerosas infelices, muchas de las cuales llevaban mala vida más por efecto de las circunstancias y el abandono en que se hallaban, que por inclinación natural.

FOTO 6 Las recogidas dando una lección. Los golfos lavándose el cuerpo en el Asilo de Santa Cristina. Grupo de muchachas recogidas en el Asilo de la calle Zurbano. La directora del establecimiento Pía Ovieta dando una lección de labores a una alumna.

Ahora se las enseñará hacer trabajos manuales y se las acostumbrará a las tareas caseras de fregado, cocina y limpieza, para que el día de mañana puedan vivir libres, pero honradamente.

La comida que se les da es sana y abundante, y en el horario del Asilo figuran las necesarias horas de recreo. Para este menester el hotelito posee un amplio jardín.

En general, el régimen que se sigue es el más a propósito para que las asiladas puedan hacerse a él más fácilmente y comprender pronto que es harto mejor la vida que tienen sometidas a él que la que antes llevaban.

La instrucción de las muchachas se halla a cargo de la profesora doña Pía Ovieta.

Bibliografía
1.- Nuevo Mundo del 6 de julio de 1905, páginas 8 y 9
2.- Nuevo Mundo del 13 de julio de 1905, páginas 8 y 9
Biblioteca Nacional de España

FOTO 7 Dos golfos pelados. El “boticario” al ser recogido por la policía y después de lavado, pelado y vestido

AUTOR:
Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País. (RSBAP)