miércoles, 29 de marzo de 2017

MARIE LOUISE LACHAPELLE 1769 - 1821



CONSIDERADA LA MADRE DE LA OBSTETRICIA MODERNA

AUTORA: Yokebed Rodríguez Martín.
Centro: Facultad de Ciencias de la Salud. Alumna del segundo curso de Grado en Enfermería 2016-2017. Sede Lanzarote. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Tutora: María Luz Fika Hernando. Profesora titular. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Tiene el Título de Técnico en Cuidados Auxiliares de Enfermería y Título de Técnico en Emergencias Sanitarias, en el I.E.S Alonso Pérez Díaz. Ciclo formativo de grado medio. La Palma (2009 y 2010 - 2012). Título de Técnico en Laboratorio de Análisis Clínicos en I.E.S Zonzamas. Ciclo formativo de grado superior (2012 – 2014).

FOTO 1 Yokebed Rodríguez Martín. Trabajo de Historia de Enfermería

Resumen
Marie Louise LaChapelle mujer relevante y poco conocida en el área de la Obstetricia, a cuyo campo realizó diversas aportaciones y por ende al mundo de las matronas.

Marie Louise Lachapelle nació el 1 de Enero de 1769 en París. Sus padres fueron el Doctor Luis Duges, oficial de sanidad en Paris, y María Jonet Duges, matrona cualificada de la plantilla del Hotel Dieu (1). Su abuela también ejerció como matrona.

En el siglo XVIII, las parteras asistían la mayoría de los nacimientos en Francia y tenían que realizar un riguroso y costoso aprendizaje de tres años. Las matronas francesas fueron más conscientes que las del resto de Europa de la necesidad de perfeccionar sus conocimientos y actuar como profesionales con base científica, por el hecho de que en Francia la Obstetricia se desarrolló antes que en ningún país y desde allí se difundió. Ellas fueron las encargadas durante años de enseñar su arte de partear a los estudiantes de Medicina.

La madre de LaChapelle era una partera con licencia. Conocida como madame Dugés, aprendió el oficio de su madre. Madame Dugés trabajó en el Hôtel-Dieu, un famoso hospital de París dedicado al cuidado de los más pobres entre los pobres. Las condiciones de este hospital eran precarias; la fiebre puerperal era frecuente.

FOTO 2 Hôtel Dieu de París. Collard, A. H. Préfecture de pólice de Paris. Service Photographique

Marie Louise fue educada por su madre en el campo de la obstetricia, llegando a ser una matrona con mucha experiencia cuando ésta no era más que una adolescente (2).

Cuando era niña, Marie Louise LaChapelle fue compañera frecuente de su madre y aprendió de ella la profesión de la partería.

El apellido Lachepelle por el que es conocida en la historia lo adoptó al haberse casado, en 1792, con el cirujano Lachepelle que trabajaba en el Hospital Saint-Louise. Su matrimonio apenas duró 3 años ya que enviudó tempranamente (2), circunstancia que aprovechó para dedicarse a la práctica de la Obstetricia, ampliando sus conocimientos con el estudio y ayudando a su madre (1). Viajo a la ciudad de Heidelberg, donde se formó con el obstetra alemán Franz Naegele, autor del texto “Lehrbuch der Geburtshilfe”, escrito para comadronas (5).

FOTO 3 Franz Karl Naegele, obstetra alemán. Ministro Jean A. Chaptal

Franz fue el creador de la regla Naegele (fórmula para calcular la fecha probable de parto, aún vigente a día de hoy). A su regreso a París, se dedicó a la organización de una maternidad y un hospital para niños en el Port-Royal de París, el Hospital de la Maternidad (antigua prisión). Allí continuó introduciendo nuevas técnicas en el cuidado del paciente y trató de modernizar la capacitación de las parteras

Colaboró con el Ministro Chaptal en la creación del sistema nacional de enseñanza de la obstetricia, fundando la Escuela de Matronas de París en 1802.

Tras el fallecimiento de su madre, Mme. Lachepelle la sustituyó en el Hôtel-Dieu. En 1795 fue nombrada Jefa de Comadronas en el Departamento de la Maternidad de dicho hospital, el más antiguo de la ciudad, que posteriormente paso a denominarse Casa de Partos (Maison d´Accouchemens) donde fue profesor Jean-Louise Baudelocque (famoso cirujano y médico obstetra) (Foto 7), quién dejó en ella su impronta huella científica. En la Casa de Partos redobló su formación bajo la pauta de Baudelocque, del que llego a ser, en muchas ocasiones, su auténtico brazo derecho, controlando, desde su posición de comadrona, los partos de 40.000 mujeres.

De los registros encontrados podemos comprobar su decidida defensa del parto natural. Entre los 40.000 partos solamente se realizaron versiones en 125, se usaron fórceps en 93, se realizó sinfisiotomía en dos y hubo una sola cesárea (1).

En ocasiones mantuvo discrepancias públicas puntuales con su maestro. Para limar esos roces, Lachapelle resto culpa de esta exageración numérica de presentaciones, achacándolo a las sugerencias del seudocientífico Solieres de Reuha quien, con exceso de imaginación llegaría a conclusiones ridículas que, inexplicablemente, asumió el bondadoso Baudelocque (1).

FOTO 4 Jean-Louise Baudelocque, famoso cirujano y médico obstetra

Por su parte Mme. Lachapelle conjugaba un número de cualidades que raramente se manifiestan en una misma persona, lo que contribuyó a ser tan amada como respetada. Su destreza y conocimiento eran indudables. Fue una aguda observadora, siendo su autoridad científica reconocida por todos. Tenía una extraordinaria aptitud para enseñar. Su celo y dedicación eran inagotables.

Al mismo tiempo, trataba a sus alumnas como si fueran de su familia, apoyándolas en todos los sentidos. Su mera presencia, ante una situación difícil, infundía tranquilidad. Tenía un don, infundía aliento a las embarazadas y el discernimiento para hallar la palabra adecuada en el momento propicio. A las estudiantes, como parte de su educación, se les enseñaba a redactar historias clínicas, que posteriormente eran revisadas y corregidas por Lachapelle y Baudelocque (2).

LaChapelle introdujo nuevas técnicas, tales como la reparación inmediata de un desgarro perineal, y en los casos de placenta previa insistió en la dilatación rápida cervical con tampones y la extracción del bebé mediante la versión, salvando así la vida de la madre y el niño. Ideó una maniobra para rotar la cabeza del feto con una sola rama del fórceps (maniobra de LaChapelle). También compiló tablas estadísticas basadas en sus observaciones que fueron útiles en la resolución de preguntas sobre el embarazo y el parto. Practicó la versión podálica y también describió  la manera de transformar una presentación cefálica modalidad de frente en una de cara.

FOTO 5 Marie Louise Lachapelle. Maniobra de Lachapelle

En 1820 Mme. Lachapelle escribió su emblemática obra “Practica de Partos, o memorias y observaciones elegidas en los puntos más importantes del Arte” (“Practique des accouchemens, ou Mémoires et Observations choisies, sur les point les plus importants de l´art” 1821), texto rico en contenido doctrinal y práctico, hasta el punto que el propio Baudelocque extrajo abundante material para utilizarlo en su práctica diaria.

Basándose en sus propias observaciones recogidas en 40.000 partos, escribió una obra en tres volúmenes, el primero de los cuales se publicó en 1821.

Lachapelle murió sin terminar su libro, que fue finalizado por su sobrino Antoine Louis Dugès, también obstetra, quien lo publicó en 1825, el libro fue muy influyente en todo el siglo XIX. En este texto puso en evidencia su rechazo a la utilización de fórceps en el parto para la mayoría de los casos, abogando por una mínima intervención de los médicos durante el mismo. Este Tratado de Partos ha sido considerado una de las mejores obras de la literatura médica francesa de comienzos del siglo XIX.

El segundo de los tomos contiene una extensa biografía de Lachapelle, escrita por el profesor Francois Chaussier, en la que indica el notable cambio que se produjo en la hospitalización de las parturientas en París, desde la fundación del Hospital en 1793, por el influjo direccional de Lachapelle. Antes de su trabajo como rectora, las mujeres no podían parir en la capital sino era en el Hôtel Dieu, centro donde las habitaciones destinadas a la  maternidad se encontraban situadas entre insalubres paredes dedicadas a la cirugía, hasta el punto de que muchas mujeres tenían que compartir una sola cama.

Este hacinamiento repercutía además de en la morbilidad de las madres en la de los recién nacidos. Uno de los grandes logros de Louise Lachapelle fue el cambio de situación de la higiene ambiental.

En el ámbito científico de esta señera publicación, la autora describe la “etiopatogenia de la eclampsia” (1) o comienzo de crisis epilépticas o coma en una mujer embarazada con preeclampsia. Si bien las convulsiones no están relacionadas con una afección cerebral preexistente (3), refleja la importancia de la “fiebre puerperal” (1), cuando se constatan temperaturas superiores a 38º C en intervalos de seis horas, a partir de las 24 horas del parto y hasta seis semanas del postparto (4), junto a la ruptura de las membranas (1).

Relevante, también, la reducción de las presentaciones fetales, 94 defendidas por Baudelocque, a tan sólo 22, hecho que le causó graves disidencias con sus compañeros. También impulsó su magisterio sobre la resolución de las presentaciones cefálicas oblicuas, de nalgas, o de las de cara. En estas últimas, desaconsejaba las intervenciones forzadas, entrando en discrepancia con Baudelocque que aconsejaba manipulaciones controvertidas, para transformarlas en otras más favorables.

Uno de los grandes tributos de Lachapelle, fue su capítulo sobre tocurgía titulado “La rotación de la cabeza fetal con el fórceps”, capítulo que ha figurado en algunos tratados de obstetricia posteriores como referencia del buen proceder tocúrgico. El apartado exponía su maniobra para rotar la cabeza fetal con una sola rama del fórceps, técnica llamada a posteriori como “maniobra Lachapelle” (5).

A pesar de la gran valía práctica de la maniobra, ésta no fue incluida en muchos de los tratados médicos posteriores sobre obstetricia, en un claro gesto de desprecio hacia su creadora por no ser médico sino matrona.

Como hemos mencionado, anteriormente, Lachapelle se opuso al uso indiscriminado de la sinfisiotomía (episiotomía), los fórceps y la cesárea, postura muy coherente ya que el tratamiento con antibióticos era desconocido en la época y las técnicas quirúrgicas muy limitadas.

Se anticipó así a los riesgos del excesivo intervencionismo en el parto, que se convertiría a posteriori en una de las mayores fuentes de iatrogenia de la medicina moderna. Tampoco mencionó en su obra el uso del cloro, como tratamiento de la fiebre puerperal, medida instaurada en su época. Lachapelle consideraba que este agente químico podía ser útil en otras patologías pero no en la sepsis puerperal (Hurd-Mead, 1938).

FOTO 6 Practique des accouchemens, ou Mémoires et Observations choisies, sur les point les plus importants de l´art” 1821

En 1821 muere a la pronta edad de 52 años, dejando tras de sí todo un legado de incalculable valor, que instituyó una base, lo suficientemente sólida para el nacimiento de la incipiente obstetricia moderna.

En consecuencia, podemos decir que Marie Louise Lachapelle puede ser considerada como la madre de la obstetricia moderna, convirtiéndose su obra en uno de los puntos de referencia de las comadronas y obstetras posteriores (5).

Podemos concluir ensalzando la gran labor, en todos los ámbitos de su vida, de Mme. Lachapelle, como docente en la formación de las posteriores generaciones de matronas y como profesional en la reducción de la morbi-mortalidad de las parturientes y de los bebés, sin olvidar sus aportaciones a la obstetricia, que si bien, en un principio, no fueron muy aceptadas por el hecho de haber estudiado medicina, ulteriormente tuvieron una gran repercusión en ese ámbito.

Fotos:
Foto 2
Foto 3
Foto4
Foto 5 Marie Louise Lachapelle. Revista Médica Universitaria. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad de Cuyo. Argentina. Volumen 10. Número 2, Año 2014. Fuente: BIU Santé (Paris)
Foto 6
Pratique des accouchemens ou, Mémoires, et observations choisies, sur les points les plus importans de l'art

Referencias bibliográficas
1.- Las matronas en la Historia (Desde la mitología a nuestros días). Autor: Julio Cruz y Hermida. Editores Habe
2.- Savari, Fernando. D. 2017 [cited 22 November 2016]. Available from:
3.- Eclampsia: MedlinePlus enciclopedia médica. 2016 [cited 4 January 2017]. Available from:
4.- Medicina Materno Fetal BCN SL.
2016 [cited 17 December 2016]. Available from:
5.- Regional Matronas 2014. [Internet]
[cited 9 January 2017]. Available from:
 
Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

martes, 21 de marzo de 2017

Paulino Nemesio Cejas-Fuentes Quintero-González. Un practicante en el Archipiélago Canario



AUTORA: Ada Andrea Cejas – Fuentes Cairós
Centro: Facultad de Ciencias de la Salud. Alumna del segundo curso de Grado en Enfermería 2016-2017. Sede Lanzarote. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Tutora: María Luz Fika Hernando. Profesora titular. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

FOTO 1 Ada Andrea Cejas Fuentes. Paulino Cejas Fuentes

Es Técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería, Febrero 2015. CIFP Los Gladiolos, en Los Gladiolos de Santa Cruz de Tenerife. Prácticas de auxiliar de enfermería. Realizadas en el Hospital Universitario de Canarias (HUC), plantas 1ª par (pediatría), 3ª par (ginecología y cirugía plástica) y 6ª impar (medicina interna); y en el Hospital Quirón: 3ª planta, quirófano (quirófano, esterilización y URPA) y UVI, 2014. Auxiliar de clínica en el centro socio-sanitario del norte, “Clínica Aeromédica S.L.” en Icod de los Vinos, Tenerife, 2015. Auxiliar de enfermería, en consultas de Radioterapia en el HUC, verano 2016.

Trabajo
Don Paulino Nemesio Cejas-Fuentes Quintero-González se formó en la Escuela Oficial de Enfermería, dependiente de la Jefatura Provincial de Sanidad, adjunta a la Facultad de Medicina de Cádiz. Terminado su bachillerato elemental, obtuvo el título de Practicante, con Matrícula de Honor el primer año, y sobresaliente el segundo, el 25 de julio de 1953, colegiándose, para poder ejercer su profesión, el 31 del mismo mes en el Colegio de Practicantes de Santa Cruz de Tenerife.

Ya con su título, regresó a El Hierro, ejerciendo su profesión durante los ocho años que residió en ella, tiempo en el realizó todo tipo de trabajos sanitarios, puesto que era el único practicante de la isla, bajo el lema de la profesión: “Practicante en Medicina y Cirugía menor facultado para la asistencia a partos normales”.

Entendiendo que El Hierro es una isla menor, es decir, de señorío y no de realengo, es fácil entender la ausencia de dentistas, por lo que nuestro protagonista también tuvo que dedicarse a la extracción de muelas, aunque consciente de la acción de intrusismo, dadas las circunstancias, continuó atendiendo al lema profesional, por qué ¿quién mejor para hacerlo?, aunque contando, siempre, con el respaldo y la confianza del facultativo de la isla, médico muy entrañable para él ya que se convirtió en su mentor.

Antaño, las cosas no eran como ahora, pero fue esta isla y el medio rural de mediados del pasado siglo donde Paulino fue afianzándose en su quehacer profesional, lejos de la industrialización y de los avances tecnológicos, ya que al ser el único practicante tuvo que llevar a cabo todo tipo de labores sanitarias, como la extracción de picos de palmera, suturar cortes, atender taponamientos anteroposteriores en las fosas nasales, lo que nos indica, que en aquella época, la teoría estudiada era muy reducida y desfasada respecto a la práctica a realizar.

Al cabo de ocho años, y por circunstancias personales, tuvo que trasladarse a Tenerife, isla mayor y de realengo, asentándose en su capital, Santa Cruz.

Encontró trabajo en la Refinería, y cuando ésta aumentó la plantilla comenzó a trabajar en la sección denominada “Medicina de Empresa” como practicante interino. En 1964 y con el fin de afianzarse en su trabajo aprobó los cursos exigidos para convertirse en “Practicante de Empresa”, esfuerzo que le sirvió para prestar sus conocimientos en el Excelentísimo Cabildo Insular de Tenerife como practicante, quedando al cargo de la obligación de conocer el estado de salud de todos los trabajadores, de los índices ponderales, de la realización de diversas pruebas acústicas o visuales, de atender a los accidentados y también de administrar todo tipo de inyectables que llevaban los trabajadores junto a la oportuna prescripción médica, lo que podemos resumir como “atender al cliente en el trabajo”.

Cuando surgió una vacante en “La Casa de Socorro”, proporcionó sus servicios como Practicante de Ayuntamiento, durante 27 años, pasando a pertenecer al denominado: “Cuerpo de la Asistencia Pública Domiciliaria”.

La Casa de Socorro, que podríamos, hoy, comparar con un centro de urgencias, obedecía, en un primer momento al Ayuntamiento, para posteriormente estar a cargo del Estado, siendo el lugar en el que se prestaba atención a todos los ciudadanos, siendo éstos susceptibles de ser derivados al Hospital Clínico-Universitario o a la Residencia de la Seguridad Social, en base del tipo de seguro médico al que estuviesen afiliados.

En 1972 se presentó a las oposiciones conducentes a la adquisición de plazas en propiedad, en Madrid, adquiriendo una plaza fija en el ambulatorio de Tomé Cano, en Santa Cruz, al aprobar las mismas, donde ejerció administrando inyectables y realizando curas y visitas a domicilio.

FOTO 2 Medalla de Oro al Mérito Profesional y la entrega de la misma

Como podemos deducir, Paulino tenía tres empleos simultáneos como practicante, hecho ante el que exclama: ¡Ños, chiquito listo …! y que justifica con la escasez de profesionales en aquellos tiempos, según relata “184 y todos con pluriempleo, tanto por la carestía de personal como por la precariedad de los salarios. Había que buscarse la vida”.

Es curioso como en una escala de tiempo, no tan larga, se puedan apreciar tantos cambios, quizás no tanto en los métodos y técnicas para atender al paciente, pero en cuestión de desinfección, esterilización o barreras protectoras, la cosa cambia, si tenemos en cuenta que no hace muchos años había que lavar las gasas y las vendas, llevarlas al autoclave para esterilizarlas, hervir las agujas y las jeringas, afilar el bisel de las agujas y como narra Paulino “mientras tuvieran hilo se utilizaban”, haciendo referencia a las vendas y gasas.

Práctica ahorrativa que también se aplicaban a los guantes: “Nosotros cogíamos los guantes de caucho y les dábamos la vuelta; y por supuesto el instrumental”. Estando el maletín de curas siempre preparado antes de acudir a un domicilio.

Nuestro protagonista, comenta que las relaciones laborales con los médicos hoy son más fluidas, más participativas y comunicativas. En mi época, a pesar de tener una buena relación, como fue mi caso, el médico era corporativamente tu superior, ejerciendo de jefe y siempre con un trato recíproco de usted en el tratamiento, sin embargo, ilustra que cuando el facultativo con el que estuvo trabajando se jubiló, al encontrase un día se dieron un abrazo, interpelando el “¿cómo estás?”. Porque se mantenía separado lo profesional de lo personal. Las situaciones son distintas y hay que saber dónde se está, y él siempre lo tuvo claro.

FOTO 3 Cruz de Sanidad Nacional y luciendo con orgullo el “Collar de Plata al Mérito Colegial, con su escudo constitucional

En relación a sus tareas, en general, en cualquiera de sus trabajos, explica que todo depende de dónde te encontraras, así, si en la Casa de Socorro el facultativo le decía que hiciera algo que no era profesional, no lo hacía; en la refinería, si el médico le solicitaba que hiciera las recetas (ya firmadas por él), las hacía; y en la Seguridad Social, cada uno tenía su cometido.

La formación continua siempre estuvo presente en la vida de Paulino, ya que también actuó como docente, durante 7 años, en la Escuela de Enfermería de A.T.S. en el Clínico (Hospital Universitario), impartiendo clases de política y de Historia de la Enfermería.

Otra faceta de la enfermería cubierta por nuestro practicante fue su integración como miembro del Colegio de Enfermería, a finales de 1960, primero como secretario y después como presidente, asignándose el hecho de ser el responsable de la creación de la Primera Escuela Mixta de Estudios de Enfermería en España y primera Escuela de Enfermería en Tenerife, dependiente de la Facultad de Medicina.

Por su larga y extensa vida profesional, así como por su lucha por la dignificación de la profesión enfermera, le fue concedida, la Medalla de Oro al Mérito Profesional y el Collar de Plata al mérito Colegial.

Y aunque aspiraba a ser médico, resultó, que ser practicante fue su vocación y por supuesto, su profesión.

Por último, sólo decir: Orgullo de Practicante, A.T.S. No sólo por su profesión y labor, sino por lo que fue, lo que sigue siendo y lo que será. Nadie le podrá quitar sus años de profesional, en todos los sentidos, con su implicación en el desarrollo y defensa de “Su Profesión”.

Me alegra que haya habido una persona así en el mundo y me jacto de ser su nieta.

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)