jueves, 17 de agosto de 2017

DISPENSARIO VICTORIA EUGENIA DE EIBAR 1930



Hoy se inaugurará en Eibar el Dispensario Victoria Eugenia para tuberculosos

Una importante obra social

Pequeña historia del esfuerzo realizado por la villa para construir este magnífico sanatorio

Por fin hoy, domingo 1 de junio de 1930, se inaugura el Albergue para tuberculosos, obra que tanto enaltece al pueblo de Eibar. Aunque no sabemos concretamente el programa, podemos adelantar que los invitados serán recibidos en el Ayuntamiento, de donde, en ordenada comitiva y precedidos por la Banda municipal, se dirigirán al Dispensario.


FOTO 1 EIBAR. Enfermería Victoria Eugenia, hermoso edificio que se inaugura hoy, domingo, con asistencia de las autoridades. Foto Ojanguren

Bendecirá el edificio el cura párroco de Eibar, don Eugenio Urroz, y harán uso de la palabra el reputado médico de San Sebastián don Emiliano Eizaguirre, don Ciríaco Aguirre, médico titular de esta villa y director del Pabellón, y el alcalde, señor Zubiate.

Han prometido su asistencia al acto distinguidas personalidades: doctor Cortezo, de Madrid; el señor Freigero, representante de nuestro Ayuntamiento en la corte; el gobernador civil de la provincia, señor Santaló; el presidente de la Diputación, señor Añibarro y varios diputados: la señora de Luzunáriz, representando a la reina; el doctor Bergareche, presidente del Colegio Médico de San Sebastián, y otras distinguidas personas.

El general señor Palanca, inspector provincial de Sanidad de Madrid, no asistirá al acto por impedírselo sus muchas ocupaciones. El alcalde, señor Zubiate, ha recibido un telegrama del ministro de la Gobernación delegando en él su representación.

Después de la inauguración, en la sala del Ayuntamiento tendrá lugar un gran banquete, con asistencia de las autoridades locales e invitados.


FOTO 2 Dispensario antituberculoso de Eibar. Libro del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa “Cien años de Medicina en Gipuzkoa, 1899 – 1999”. José María Urkia Etxabe. Foto página 195 (2). Fotógrafo Indalecio Ojanguren

Desde hace tiempo, el Cuerpo médico, secundado por otros entusiastas elementos, ha venido trabajando con gran tesón para aminorar la mortalidad en Eibar. Recordamos aquellas conferencias en las que los ilustres médicos don Niceto Muguruza, don José Madinabeitia y don Ciriaco Aguirre, llenos de entusiasmo por su profesión, en vibrantes y muy expresivas palabras hablaban de la tuberculosis, del peligro de este mal para el pueblo de Eibar y de la conveniencia de edificar un albergue para enfermos.

En 1910 se llegó a construir un hermoso Jardín y una preciosa Galería para enfermos y convalecientes, en el sitio más soleado y alegre de la villa. La idea de su creación fué lanzada por el finado doctor don Niceto Muguruza, en una conferencia dada acerca de la Higiene en el Salón-Teatro durante el invierno de 1908, previa convocatoria de la Sociedad de Socorros Mutuos a los médicos de la localidad, estimándose que la idea expuesta por el doctor Muguruza era muy conveniente y humanitaria.

Muchos escollos hubo que vencer para llevar a feliz término la idea, pues la mayor dificultad estaba en la falta de dinero. Pero nombrada una Comisión, compuesta por el proponente don Niceto Muguruza, don Cipriano Acha, don Esteban Sarasua y don Calixto Ciorraga, esta Comisión organizó partidos de pelota, conciertos, tómbolas, corridas de toros, etc. Y la banda “La Marcial” recorrió las calles de la población, y con una colecta de fondos y la ayuda de donativos particulares se compraron los terrenos el 27 de agosto. El 13 de septiembre fué sacada a subasta la construcción del edificio. Su coste excedió a los cálculos de la Comisión, y al objeto de cubrir el déficit fue abierta una suscripción popular en las fábricas, casinos y establecimientos públicos. Una vez reunidas las 26.000 pesetas, se comenzó la construcción y se inauguró con gran pompa el benéfico establecimiento el día 25 de junio de 1910.

Después, viendo los estragos que venía haciendo la tuberculosis, el doctor don Ciriaco Aguirre, en una conferencia pronunciada en el Salón-Teatro sobre el tema “La lucha antituberculosa”, hizo un llamamiento al vecindario sobre la necesidad de edificar un pabellón para los atacados de este terrible mal, invitándole a contribuir con un pequeño óbolo para poder llevar a cabo la creación de un edificio de esta índole.

El mismo doctor Aguirre trazó y realizó el proyecto, nombrándose una Comisión, que trabajó con gran celo y actividad, organizando fiestas benéficas. Tuvo lugar la inauguración del edificio el día 12 de diciembre de 1926, no pudiendo edificarse más que un pabellón, con una sala y cuatro o cinco dormitorios.

Al inaugurar este pabellón, el doctor Aguirre, en un elocuente discurso, expresó su aspiración de implantar un hermoso edificio, el mejor de la provincia, con todos los adelantos modernos y con camas para cincuenta enfermos, donde pudieran permanecer y ser atendidos los tuberculosos de esta villa.

Hoy aquellas palabras se han convertido en realidad. La labor de don Ciriaco Aguirre ha sido fecunda y de enorme trascendencia, ya que cada día se hacen más evidentes el daño y los estragos de dicha cruel enfermedad.

Contando ahora con este benéfico centro, sometido a un plan científico y dotado de la dirección técnica adecuada y de los medios auxiliares necesarios para disponer de todos los métodos de tratamiento eficaces, con más comodidad que en sus casas, podrán los pacientes reponerse y su mal no será incurable.

Desaparece la causa principal del mal, según aquel doctor tan querido de los eibarreses, don Vicente Aguirre, y podrá cumplirse su receta: “buen alimento y buena aireación”, que sin un edificio como el que hoy se inaugura no era posible, porque sucede, desgraciadamente, que los enfermos tienen que trasladarse fuera del pueblo, y esta salida no podía hacerse por los que no disponen de medios económicos, y cuya falta de aislamiento suponía un peligro para sus familiares.

Además, en este Dispensario, en donde ninguno será extraño a los otros, tienen cuando llueve los convalecientes un lugar en donde recluirse y divertirse, pues dispone de un amplio salón para el esparcimiento. T. Echaluce (1).

LA OBRA ANTITUBERCULOSA EN GUIPÚCOA

Es bien conocido por la clase Médica de España que en Guipúzcoa el problema de la tuberculosis constituía, a comienzos del siglo, una preocupación de las más serias.

Achacábase la gran mortalidad al clima, al alcoholismo, a un sinfín de factores mal explicados, pero el hecho es que el número de defunciones era aterrador y figuraba la provincia de Guipúzcoa con el mayor tanto por mil entre las de España (Figura 1).


FOTO 3 Figura 1. Mortalidad por tuberculosis en las provincias de España

Ya fue notado que en oposición a esta gran mortalidad por tuberculosis, la cifra total de defunciones por el resto de las enfermedades era muy baja, siendo en este aspecto Guipúzcoa, la de menor mortalidad de toda España, salvo Baleares.

El conocimiento patogénico y el estudio epidemiológico de la tuberculosis, demostró que no se trataba de un problema del clima; era la demostración palpable de que una raza aislada en las montañas, se tuberculizaba al aumentar las comunicaciones con el resto de las provincias de España.

Bastó organizar una campaña profiláctica y una preparación de la clase Médica de Guipúzcoa para lograr que descendieran notablemente las extraordinarias cifras de mortalidad primitivas hasta conseguir en 32 años ver disminuidas las defunciones en un 65 %. Hoy día figura Guipúzcoa en el décimo lugar entre las provincias de España, (Figura 2).

En San Sebastián las cifras son análogas, y como dato curioso que demuestra la disminución de la mortalidad por tuberculosis en la infancia, haremos constar que por meningitis tuberculosa ha disminuido la mortalidad en el 81 % y por meningitis simple, concepto en el que probablemente eran incluidas gran número de tuberculosas, la disminución ha alcanzado el 94 %.


FOTO 4 Figura 2. Mortalidad por tuberculosis en las provincias de España

OBRA ANTITUBERCULOSA

Guipúzcoa, para luchar contra la tuberculosis, contó en un principio con una Junta Provincial en la Diputación que más tarde, por decretos del Estado, tuvo el carácter oficial de las organizaciones provinciales.

En San Sebastián, Eibar, Irún y Tolosa existen Juntas locales que desarrollaron su labor sosteniendo Dispensarios o Sanatorios, y todas las Instituciones Hospitalarias tenían un servicio destinado para tuberculosos pulmonares (3).

Dispensarios

El de San Sebastián viene funcionando desde el año 1912, y para dar idea de su labor, solo diremos que el año pasado (1933) reconoció a 1.600 enfermos nuevos y en los ocho meses del actual, ya pasan de 1.200.

Aparte del cuerpo Médico consultor, su función social se realizaba con cuatro médicos visitadores y cuatro enfermeras, con cuya colaboración la profilaxis y la busca de nuevos enfermos se lograba de una manera admirable, pues un enfermo tuberculoso diagnosticado daba lugar a una concienzuda investigación en su familia, allegados y hasta en talleres, bancos o escuelas, según sea la edad del paciente.

Este servicio de Médicos y Enfermeras visitadoras, unido a la ayuda de un Practicante, permite la terapéutica a domicilio cuando los servicios Hospitalarios y Sanatoriales no contaban con camas libres.


FOTO 5 Mortalidad por tuberculosis en San Sebastián y en Guipúzcoa

Para la organización de Colonias Escolares, eran necesarios los servicios de un Dispensario, que hacía la selección y los reconocimientos clínico – tuberculínicos y radiológicos en todos los pueblos de la provincia y con ocasión de esta selección, los datos que se obtenían servían considerablemente para el cómputo epidemiológico, viéndose cómo en San Sebastián y pueblos industriales el porcentaje de las reacciones tuberculínicas era considerable, frente a una disminución marcada por la mortalidad y cómo se iba logrando el tipo de curva modificada; pero en los pueblos agrícolas de escasas comunicaciones, el tanto por ciento de reacciones tuberculínicas positivas era escaso, lo cual nos decía que existía el peligro de la tuberculización a que ha de llegar si no se logra evitarlo con la vacuna B. C. G., implantada actualmente en aquella época y con una profilaxis que impida el paso a fuertes y continuas contaminaciones (3).

Los demás Dispensarios de Eibar, Irún y Tolosa, funcionaban de una manera análoga al de San Sebastián. Se fue reorganizando y mejorando la dotación de dispensarios y creando otros en los distritos de Azpeitia y Vergara (3).

La Vacunación con la B. C. G.
La vacunación en la provincia de Guipúzcoa se comenzó en el año 1930, por el Dispensario Antituberculoso de San Sebastián y en 1934, gracias a la propaganda de la Inspección de Sanidad se había logrado una extensa repercusión, habiéndose vacunado más de 6.000 niños (3).


FOTO 6 Mortalidad por meningitis tuberculosa y por meningitis simple en San Sebastián. Enfermeras de San Sebastián 1927. Fotógrafo Ricardo Martín

Bibliografía
1.- La Voz de Guipúzcoa. Domingo, 1 de junio de 1930, página 6
2.- Libro del Colegio Oficial de Médicos de Gipuzkoa “Cien años de Medicina en Gipuzkoa, 1899 – 1999”. José María Urkia Etxabe. Foto página 195
3.- Guipúzcoa Médica. Año XIX. Diciembre de 1934. Número 223. Servicios de Asistencia Pública y Sanidad en San Sebastián. Páginas 59 -70.

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

sábado, 5 de agosto de 2017

EUSKAL BILLERA HOSPITAL DE SANGRE 1936



OCURRIÓ HACE 81 AÑOS EL 5 DE AGOSTO DE 1936

 

Han pasado ya muchos años, desde que unos cuantos vascos y donostiarras decidieron reunirse para trabajar por el mantenimiento de nuestras tradiciones más entrañables, al tiempo que compartían mesa y mantel, cocina y buen humor, humanismo, amistad y solidaridad (1).

 

FOTO 1 Euskal-Billera en su última ubicación, calle Mari nº 5. Año 1942

 

Sociedad Recreativa Euskal Billera no sólo ha estado presente en cuantas actividades populares ha sido requerida, si no que a lo largo del tiempo ha sabido poner todo su empeño creador incorporando nuevas iniciativas, entre las que me atrevo a citar, sin que sean todas, la Cabalgata de Reyes, la Tamborrada Infantil, las tradicionales becerradas del Corpus, la elección de la Bella Easo, etc., junto a otras de carácter benéfico que, precisamente por serlo, parece oportuno dejarlas en el anonimato por aquello de que la mano derecha no debe saber lo que hace la izquierda (1).

 

En este tiempo es importante mantener y guardar la documentación antigua, los reportajes fotográficos, esas fotografías que, casi perdido el color y manchadas por los años, no sólo nos enseñan cuanto se hizo, sino también quién lo hizo.

 

Son los documentos humanos de varias generaciones de populares prohombres donostiarras, muchas veces desconocidos, que no destacaron por sus títulos, ni por sus bienes, ni por sus cargos: destacaron por su bien saber hacer en beneficio del pueblo al que tanto querían y amaban: Donostia – San Sebastián. Esto es un homenaje a todos los que han ayudado a construir la historia de nuestra ciudad (1).

 

FOTO 2 Euskal-Billera en su tercera sede, calle Puerto nº 7. Hoy se encuentra el Restaurante Bernardo. Año 1930

 

Sociedad Gastronómica Euskal Billera
La Sociedad tuvo cuatro sedes en estos más de cien años de funcionamiento:

1901 – 1906
Puyuelo nº 29 en el bar José Ángel, luego bar Lekuzarra y hoy pastelería Ekain

1906 – 1928
Puyuelo 35, en el bar Euskal-Txoko, hoy pub Tas-Tas

1928- 1940. Este relato ocurrió en esta dirección.
Puerto nº 7, donde actualmente está el restaurante Bernardo

1940 a la actualidad
Mari nº 5, donde se hallaba el bar Amuenea

Orígenes
La Sociedad Euskal-Billera fue fundada por un grupo de artesanos que se reunían en la Taberna “Joshe Angel”, más tarde conocida por “Leku Zaharra”, sita en la calle Puyuelo (hoy Fermín Calbetón) nº 29, y regentada por Pedro Mª Idarreta, quien también se unió al grupo (1).

El nombre de “Euskal-Billera” – “Reunión de Vascos”, fue elegido por Pedro Mari Idarreta y fue aprobado por los demás.

El grupo fundador estaba compuesto por: Pepe y Juanito Larrarte, los hermanos Otegui, los hermanos Aguirre, Paulino Goitia, Fernando Salaberria, Hilario y Jerónimo Elicegui, Alejandro Tolosa, Atanasio Pastor, Atanasio Agirre, Javier Flores, Eduardo García, Lino Zubiri, Ignacio Anoeta, Ezponda, Paco Anabitarte, Bartolomé García, Maca, los hermanos Eguiguren, Nicéforo López, Saturnino Zabala y alguno más que se nos ha podido olvidar.

FOTO 3 Euskal-Billera en su tercera sede, calle Puerto nº 7. Están el Presidente Mauricio Echániz y el Alcalde de San Sebastián y Presidente de la Caja de Ahorros Municipal Fernando Sasiain. Año 1935

Fundación
El día 29 de junio, festividad de San Pedro y San Pablo, del año 1901, se celebró la Asamblea Constituyente de la Sociedad, con la presencia de los autores de la idea y de un nutrido grupo de personas que también se habían inscrito como socios (1).

Se aprobaron los Estatutos de la Sociedad y se eligió a la Junta Directiva que quedó formada así:
Presidente: Paulino Goitia
Vicepresidente: Jerónimo Elicegui
Tesorero: Pedro Mª Idarreta
Secretario: Juanito Larrarte
Vocales: Javier Flores, Hilario Elicegui José Larrarte, José Mª Aguirre

Primera Junta de Euskal Billera: Javier Florez, Hilario Elícegui, Jose María Aguirre y José Larrarte (vocales).Sentados: Pedro María Idarreta (tesorero), Jerónimo Elícegui (vicepresidente), Paulino Goitia (presidente) y Juan Larrarte (secretario).

Un texto recogido en la prensa donostiarra de los años veinte, concretamente en “La Voz de Guipúzcoa”, dice así: “La Sociedad nacida en una taberna de la Parte Vieja, es hoy un nido de auxilios para los desventurados; de Sociedad de recreo se ha convertido en Sociedad de Beneficencia. Y no hemos de recalcar sus actos, tan repetidos, en favor de los pobres, de los enfermos y de los niños desamparados. Solo el hecho de acudir en auxilio moral de los niños regalándoles golosinas y juguetes; solo el hecho de sostener unas camas para los niños enfermos en el Hospital Civil o de San Antonio Abad, revela el gran corazón de esos hombres educados en el amor al prójimo, amor nacido espontáneamente en aquellos que constituyeron la Sociedad Euskal Billera” (1).

Definición de Hospital de Sangre
Un Hospital de sangre, es un Hospital provisional que se sitúa en un punto conveniente cerca del sitio donde se da una acción bélica, y donde se recibe muchas veces a los heridos de uno y otro bando. También se denominan así a algunos Hospitales Militares, aunque se hallen dentro de la población (2).

El origen de estos establecimientos fue la necesidad reconocida de auxiliar pronta y eficazmente a los heridos de una acción que por falta de hospitales morían en gran número y sin socorro ni auxilio alguno. Estos hospitales ambulantes tienen en la guerra un carácter tan sagrado que aún en los momentos de más calor y efervescencia han sido respetados. Se han salvado muchos heridos desde la creación de estos hospitales y es admirable el cuadro que presentan en los momentos en que a ellos se conduce a los heridos de una acción (2)

 

AL CLAUSURARSE EL HOSPITAL DE SANGRE INSTALADO EN LA “EUSKAL-BILLERA”

 

Hemos tenido noticias de curiosos sucedidos. Una mesa de billar convertida en botiquín de urgencia

 

En doce días se ha prestado asistencia a más de doscientos heridos


Uno de los hospitalillos —el primero cronológicamente— improvisado en nuestra ciudad por la fuerza de las circunstancias ha sido el instalado en la popular Sociedad “Euskal-Billera”, en la calle Puerto nº 7 de la Parte Vieja de San Sebastián (3).

Fué este hospitalillo consecuencia inmediata del que, con fecha 18 del pasado (julio), se instaló en el primer piso de la misma casa, domicilio éste, como se sabe, de la Federación Local de Sociedades Obreras (3).

Refugio obligado, el domicilio de la entidad citada, de milicianos armados, que entraban y salían del mismo incesantemente, pensóse en trasladar el hospitalillo al bajo del indicado inmueble, local social según queda consignado, de la “Euskal-Billera”.

Como en aquel momento está se encontraba cerrada, y puesto que las circunstancias eran apremiantes, se procedió con toda rapidez a utilizar una claraboya que pone en comunicación al primer piso con el bajo. Descendíase a éste cuando llegó el conserje de la “Euskal-Billera”, a quien, desde luego, se comunicaron los propósitos consignados. El conserje señor Zulaica, a su vez, puso en conocimiento del presidente de la Sociedad (Mauricio Echániz) lo que ocurría, el cual dió, para el objeto, las máximas facilidades, poniendo tanto el local como el ambigú y la cocina de éste, a disposición de la Federación Local de Sociedades Obreras y, consiguiente, a la de heridos, enfermos y personal sanitario.

FOTO 4 Hospital de Sangre Euskal-Billera, en la calle Puerto nº 7. En la foto se ve la mesa de billar convertida en botiquín de urgencia, el conserje como camillero, los practicantes, los médicos y las enfermeras profesionales. Año 1936

Con idéntica celeridad se hizo lo restante. Una cama de operaciones, junto a los ventanales de la calle del Puerto; dos camas de asistencia en la misma dirección; otras dos más bajo las ampliaciones fotográficas de los socios de honor de la entidad, en la secretaría, otra; y tres más en el escenario; la mesa de billar, convertida en botiquín de urgencia repleta de útiles médicos; aquí y allá, en otras mesas improvisadas, más material de farmacia; un par de sillas plegables, etc. Todo, muy limpio y en orden: en el más nimio detalle se advertía la competencia de los trabajos de instalación.

Es de justicia consignar que un acreditado industrial del ramo —de la calle de Fermín Calbetón— y socio ejemplar de la entidad, fué quien facilitó las camas y demás muebles y enseres complementarios para la humanitaria finalidad.

En la instalación del hospitalillo participó igualmente el vecindario, con su esfuerzo y su aportación material.

En los preliminares de la tragedia presentáronse espontáneamente en la Federación Local de Sociedades Obreras tres viajantes de comercio, a fin de ofrecerse, en bello gesto de confraternidad, para cualquier misión que pudiéraseles encomendar. Uno de ellos, viajante en productos farmacéuticos, fué comisionado para la dirección del hospitalillo por el Partido Comunista.

FOTO 5 Hospital San Antonio Abad. En el centro Mauricio Echániz, presidente de la Sociedad Euskal-Billera. 21 de diciembre de 1921

Poco después hizo acto de presencia en el hospitalillo disponiendo las primeras medidas de orden técnico, un médico que vive en el barrio de Gros. Este doctor se encargó, con elogiable espontaneidad, de organizar, luego, hospitalillos análogos en diferentes lugares de la ciudad: Amara, Atocha, el Antiguo, etc.

El viajante de productos farmacéuticos que hemos mencionado procedió, apenas comenzó a funcionar el hospitalillo, a hacer un llamamiento telefónico a los médicos cuyos domicilios se encuentran más próximos a la “Euskal-Billera”.

Acababa de ingresar en el improvisado centro de beneficencia un miliciano gravísimamente herido de un balazo, sin orificio de salida, en la región intercostal derecha. El director del hospitalillo ordenó que dos milicianos fuesen a buscar a un doctor que vive en la misma calle del Puerto. Inmediatamente acudió a este requerimiento, comenzando a prestar servicio.

Tras este médico, y llamados por él, acudieron nueve más; organizándose con todos ellos una guardia, por parejas, que era relevada cada cuatro horas.

El mismo viajante de productos farmacéuticos, convertido en director del hospitalillo, hubo de seleccionar, para el servicio del mismo, ocho enfermeras profesionales, de las treinta y tantas que se ofrecieron espontáneamente para tal misión.

Otros tres enfermeros, alguno de ellos practicante profesional, cooperaron igualmente, en las atenciones del improvisado hospital de sangre.

FOTO 6 Hospital San Antonio Abad. Sala de niños, entrega de juguetes. Año 1922

Al servicio de éste ha figurado, atendiendo a la cocina y al ambigú, el conserje de la “Euskal-Billera”.

Organizóse también un servicio de guardia en las puertas, con el fin de impedir que entrara en los locales gente armada. Quien en un principio prestaba este servicio hubo de ser reemplazado por tener que formar en las Milicias populares. Y el sustituto de aquél alternó en dicho puesto con un fugitivo navarro, procedente de Alsasua.

Numerosísimas fueron las asistencias prestadas en este hospitalillo de sangre. De las efectuadas los días 18, 19, 20 y 21 no se tomó nota por el director del mismo ya que los curados en él, si ofrecían gravedad, eran trasladados inmediatamente a un hospital o clínica.

El 22 fueron, asimismo numerosas las asistencias, de las que a excepción de siete, no se anotó ninguna, a causa del excesivo trabajo que pesó dicho día sobre el personal del hospitalillo. De los siete anotados, tres fueron casos graves, y algún muerto.

He aquí, para satisfacer la natural curiosidad del lector, las asistencias verificadas los restantes días.

Día 23 de julio, 16; 24, 4; 25, 25; 26, 13; 27, 19; 28, 31; 29, 13; 30, 25; 31, 31; 1 de agosto, 19; 2, 16, y 3, 14.

FOTO 7 Hospital San Antonio Abad. Sala de niñas. Año 1922. Medalla 1926

Por orden de la Comisaría de Sanidad —y siendo afán de ésta centralizar todos los servicios de su competencia— se ha levantado este hospitalillo con fecha 3 de agosto, a las doce de la noche.

El que fué director del mismo ha entregado a dicha Comisaría con arreglo a las instrucciones recibidas, un inventario de las existencias sanitarias y una relación minuciosa de las actividades desplegadas por el hospitalillo durante los días de su funcionamiento y del personal afecto al mismo.

Siendo esto así, se advierte a los heridos leves acudan para su asistencia, en lo sucesivo, al Hospital del Hotel de Londres, al Hospital Civil o de San Antonio Abad o al Hospital Militar (3).

Otros actos de Beneficencia de la Sociedad Euskal Billera

Un Acto simpático. Sin previo anuncio, en un ambiente de intimidad recogida, se celebró el domingo a la mañana un acto simpático, muy simpático porque se trataba de expresar gratitud.

Los donostiarras todos sabemos lo que ha hecho la popular sociedad “koshkera” por los pobres y enfermos de la ciudad; pudiérase decir que son su obsesión, pues cuantas fiestas organiza son para recaudar fondos destinados a la Beneficencia. Y este afán de hacer caridad fué recompensado el domingo, sin grandes aparatos, sin grandes discursos ampulosos, con la sencillez que engrandece más estos gestos de gratitud.

FOTO 8 Reparto de juguetes en el Pabellón Infantil del Hospital San Antonio Abad por la Sociedad Euskal-Billera. A la izquierda, el presidente Mauricio Echániz y socios. 21 de diciembre de 1922

Ante el Alcalde señor Zaragüeta, los señores que componen la Junta del Patronato, los doctores Egaña, Ayestarán, Azpiazu, Eizaguirre y Calle y el funcionario Ramón Urrutia, previo breve y sentido discurso del Alcalde, en la Sala de Niños del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, se procedió al descubrimiento de una lápida que lleva la siguiente inscripción: “Estas treinta camas que existen en esta sala han sido donadas por la Sociedad de recreo Euskal-Billera”. Año 1921 (4).

Hospital de San Antonio Abad
En la Sala de Niños del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, asistían a este acto los niños enfermos recogidos en dicho hospital y que, gracias al espíritu caritativo de los “Koshkeros”, empiezan a aprender que en medio de los grandes egoísmos de la humanidad, hay gentes que, sin ser privilegiados de la fortuna, acuden solícitas en ayuda de ellos, pobres niños enfermos, para quienes la vida tiene tan tempranas amarguras (1).

Uno de los niños, que ocupaba una de las camitas, recitó una corta poesía del doctor Clavero, Éste fue el mejor regalo para los comisionados de la Euskal-Billera, que de la “Mansión del Dolor” salieron fortificados y con mayor entusiasmo para tender la mano, hacia los niños y hermanos que sufren…

Recaudación
Pasan de 280.000 pesetas las que desde esa época la Sociedad “Euskal-Billera” ha recaudado en fiestas benéficas y que han ido a remediar las necesidades en la Casa de Misericordia, en el Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil, en el Comité Local Antituberculoso y en otros centros benéficos (1).

FOTO 9 Hospital San Antonio Abad. Sala de niñas. Año 1924

Solamente con la becerrada del año último que supuso un ingreso de 42.000 pesetas integras para la Casa de Misericordia y con lo recaudado en los festivales taurinos que ha realizado la Sociedad “Euskal-Billera”, se pudieron pagar la construcción de dos pabellones de comedores en la Casa de Misericordia, sendas lápidas de mármol proclaman en ellos el altruismo de la benemérita Sociedad. Otra lápida igual da el nombre de “Euskal-Billera” a la Sala Infantil de Cirugía del Hospital de San Antonio Abad u Hospital Civil o de Manteo, en testimonio de gratitud por la dotación de camas de hierro para los niños, pagadas con el dinero recaudado en la última becerrada (1).

En esta extensa obra de caridad ha sido su presidente don Mauricio Echániz quien ha tenido siempre la iniciativa de la organización, por reunir en su persona dotes excepcionales de actividad y de caridad cristiana.

Son estos en líneas generales los méritos que a don Mauricio Echaniz y a la Sociedad “Euskal-Billera” le han hecho dignos de la Cruz de Beneficencia (1).

A los Barberos
Los Barberos sangradores fueron los anteriores en titulación a los Practicantes.

Anuncio en el Diario de la República. Frente Popular
En el cuartel de milicianos instalado en la Villa de Bidebieta “Pasajes”, se precisan barberos.
Presentarse lo antes posible (5).

Agradecimientos
Ion Urrestarazu Parada
Fabio Ramos Garro. Directivo de Euskal-Billera.
José Luis Astigarraga. Vicepresidente de Euskal-Billera.
Sociedad Euskal-Billera

FOTO 10 Placa de Euskal-Billera, siempre generosa, hizo posible con sus donativos, que se construyera el pabellón de comedores de la Santa Casa de Misericordia. Zorroaga. Año 1928. Y otra placa 1936 -1937. Medalla “Premio a la Caridad” Excelentísimo Ayuntamiento de San Sebastián. Año 1926

Fotografías
Las fotos han sido cedidas por la Sociedad Euskal-Billera.

Bibliografía
1.- Libro Sociedad Euskal-Billera 1901 – 2001. Javier Sada y Tomás Hernández. Dep. Legal; NA, 1.750/2001
2.- Manuel Solórzano Sánchez. Hotel de Londres. Hospital de Sangre de San Sebastián. Publicado el martes día 22 de diciembre de 2015
3.- Frente Popular. Diario de la República. Miércoles 5 de Agosto de 1936. Pág. 4.
4.- La Voz de Guipúzcoa. Martes 6 de septiembre de 1921
5.-. Frente Popular. Diario de la República. 6 de septiembre de 1936


FOTO 11 Frente popular. Diario de la República. Miércoles 5 de agosto de 1936. La Voz de Guipúzcoa. Diario Republicano. 6 de septiembre de 1921

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)