martes, 21 de marzo de 2017

Paulino Nemesio Cejas-Fuentes Quintero-González. Un practicante en el Archipiélago Canario



AUTORA: Ada Andrea Cejas – Fuentes Cairós
Centro: Facultad de Ciencias de la Salud. Alumna del segundo curso de Grado en Enfermería 2016-2017. Sede Lanzarote. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
Tutora: María Luz Fika Hernando. Profesora titular. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

FOTO 1 Ada Andrea Cejas Fuentes. Paulino Cejas Fuentes

Es Técnica en Cuidados Auxiliares de Enfermería, Febrero 2015. CIFP Los Gladiolos, en Los Gladiolos de Santa Cruz de Tenerife. Prácticas de auxiliar de enfermería. Realizadas en el Hospital Universitario de Canarias (HUC), plantas 1ª par (pediatría), 3ª par (ginecología y cirugía plástica) y 6ª impar (medicina interna); y en el Hospital Quirón: 3ª planta, quirófano (quirófano, esterilización y URPA) y UVI, 2014. Auxiliar de clínica en el centro socio-sanitario del norte, “Clínica Aeromédica S.L.” en Icod de los Vinos, Tenerife, 2015. Auxiliar de enfermería, en consultas de Radioterapia en el HUC, verano 2016.

Trabajo
Don Paulino Nemesio Cejas-Fuentes Quintero-González se formó en la Escuela Oficial de Enfermería, dependiente de la Jefatura Provincial de Sanidad, adjunta a la Facultad de Medicina de Cádiz. Terminado su bachillerato elemental, obtuvo el título de Practicante, con Matrícula de Honor el primer año, y sobresaliente el segundo, el 25 de julio de 1953, colegiándose, para poder ejercer su profesión, el 31 del mismo mes en el Colegio de Practicantes de Santa Cruz de Tenerife.

Ya con su título, regresó a El Hierro, ejerciendo su profesión durante los ocho años que residió en ella, tiempo en el realizó todo tipo de trabajos sanitarios, puesto que era el único practicante de la isla, bajo el lema de la profesión: “Practicante en Medicina y Cirugía menor facultado para la asistencia a partos normales”.

Entendiendo que El Hierro es una isla menor, es decir, de señorío y no de realengo, es fácil entender la ausencia de dentistas, por lo que nuestro protagonista también tuvo que dedicarse a la extracción de muelas, aunque consciente de la acción de intrusismo, dadas las circunstancias, continuó atendiendo al lema profesional, por qué ¿quién mejor para hacerlo?, aunque contando, siempre, con el respaldo y la confianza del facultativo de la isla, médico muy entrañable para él ya que se convirtió en su mentor.

Antaño, las cosas no eran como ahora, pero fue esta isla y el medio rural de mediados del pasado siglo donde Paulino fue afianzándose en su quehacer profesional, lejos de la industrialización y de los avances tecnológicos, ya que al ser el único practicante tuvo que llevar a cabo todo tipo de labores sanitarias, como la extracción de picos de palmera, suturar cortes, atender taponamientos anteroposteriores en las fosas nasales, lo que nos indica, que en aquella época, la teoría estudiada era muy reducida y desfasada respecto a la práctica a realizar.

Al cabo de ocho años, y por circunstancias personales, tuvo que trasladarse a Tenerife, isla mayor y de realengo, asentándose en su capital, Santa Cruz.

Encontró trabajo en la Refinería, y cuando ésta aumentó la plantilla comenzó a trabajar en la sección denominada “Medicina de Empresa” como practicante interino. En 1964 y con el fin de afianzarse en su trabajo aprobó los cursos exigidos para convertirse en “Practicante de Empresa”, esfuerzo que le sirvió para prestar sus conocimientos en el Excelentísimo Cabildo Insular de Tenerife como practicante, quedando al cargo de la obligación de conocer el estado de salud de todos los trabajadores, de los índices ponderales, de la realización de diversas pruebas acústicas o visuales, de atender a los accidentados y también de administrar todo tipo de inyectables que llevaban los trabajadores junto a la oportuna prescripción médica, lo que podemos resumir como “atender al cliente en el trabajo”.

Cuando surgió una vacante en “La Casa de Socorro”, proporcionó sus servicios como Practicante de Ayuntamiento, durante 27 años, pasando a pertenecer al denominado: “Cuerpo de la Asistencia Pública Domiciliaria”.

La Casa de Socorro, que podríamos, hoy, comparar con un centro de urgencias, obedecía, en un primer momento al Ayuntamiento, para posteriormente estar a cargo del Estado, siendo el lugar en el que se prestaba atención a todos los ciudadanos, siendo éstos susceptibles de ser derivados al Hospital Clínico-Universitario o a la Residencia de la Seguridad Social, en base del tipo de seguro médico al que estuviesen afiliados.

En 1972 se presentó a las oposiciones conducentes a la adquisición de plazas en propiedad, en Madrid, adquiriendo una plaza fija en el ambulatorio de Tomé Cano, en Santa Cruz, al aprobar las mismas, donde ejerció administrando inyectables y realizando curas y visitas a domicilio.

FOTO 2 Medalla de Oro al Mérito Profesional y la entrega de la misma

Como podemos deducir, Paulino tenía tres empleos simultáneos como practicante, hecho ante el que exclama: ¡Ños, chiquito listo …! y que justifica con la escasez de profesionales en aquellos tiempos, según relata “184 y todos con pluriempleo, tanto por la carestía de personal como por la precariedad de los salarios. Había que buscarse la vida”.

Es curioso como en una escala de tiempo, no tan larga, se puedan apreciar tantos cambios, quizás no tanto en los métodos y técnicas para atender al paciente, pero en cuestión de desinfección, esterilización o barreras protectoras, la cosa cambia, si tenemos en cuenta que no hace muchos años había que lavar las gasas y las vendas, llevarlas al autoclave para esterilizarlas, hervir las agujas y las jeringas, afilar el bisel de las agujas y como narra Paulino “mientras tuvieran hilo se utilizaban”, haciendo referencia a las vendas y gasas.

Práctica ahorrativa que también se aplicaban a los guantes: “Nosotros cogíamos los guantes de caucho y les dábamos la vuelta; y por supuesto el instrumental”. Estando el maletín de curas siempre preparado antes de acudir a un domicilio.

Nuestro protagonista, comenta que las relaciones laborales con los médicos hoy son más fluidas, más participativas y comunicativas. En mi época, a pesar de tener una buena relación, como fue mi caso, el médico era corporativamente tu superior, ejerciendo de jefe y siempre con un trato recíproco de usted en el tratamiento, sin embargo, ilustra que cuando el facultativo con el que estuvo trabajando se jubiló, al encontrase un día se dieron un abrazo, interpelando el “¿cómo estás?”. Porque se mantenía separado lo profesional de lo personal. Las situaciones son distintas y hay que saber dónde se está, y él siempre lo tuvo claro.

FOTO 3 Cruz de Sanidad Nacional y luciendo con orgullo el “Collar de Plata al Mérito Colegial, con su escudo constitucional

En relación a sus tareas, en general, en cualquiera de sus trabajos, explica que todo depende de dónde te encontraras, así, si en la Casa de Socorro el facultativo le decía que hiciera algo que no era profesional, no lo hacía; en la refinería, si el médico le solicitaba que hiciera las recetas (ya firmadas por él), las hacía; y en la Seguridad Social, cada uno tenía su cometido.

La formación continua siempre estuvo presente en la vida de Paulino, ya que también actuó como docente, durante 7 años, en la Escuela de Enfermería de A.T.S. en el Clínico (Hospital Universitario), impartiendo clases de política y de Historia de la Enfermería.

Otra faceta de la enfermería cubierta por nuestro practicante fue su integración como miembro del Colegio de Enfermería, a finales de 1960, primero como secretario y después como presidente, asignándose el hecho de ser el responsable de la creación de la Primera Escuela Mixta de Estudios de Enfermería en España y primera Escuela de Enfermería en Tenerife, dependiente de la Facultad de Medicina.

Por su larga y extensa vida profesional, así como por su lucha por la dignificación de la profesión enfermera, le fue concedida, la Medalla de Oro al Mérito Profesional y el Collar de Plata al mérito Colegial.

Y aunque aspiraba a ser médico, resultó, que ser practicante fue su vocación y por supuesto, su profesión.

Por último, sólo decir: Orgullo de Practicante, A.T.S. No sólo por su profesión y labor, sino por lo que fue, lo que sigue siendo y lo que será. Nadie le podrá quitar sus años de profesional, en todos los sentidos, con su implicación en el desarrollo y defensa de “Su Profesión”.

Me alegra que haya habido una persona así en el mundo y me jacto de ser su nieta.

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

1 comentario:

Henrietta Fernando dijo...

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