jueves, 27 de julio de 2017

DISPENSARIO ANTITUBERCULOSO DEL DOCTOR EMILIANO EIZAGUIRRE 1928



Se inaugura el nuevo local del Dispensario Antituberculoso 29 de Marzo de 1928

Ayer día 29 de marzo, al mediodía se inauguró el nuevo local del Dispensario antituberculoso que dirige don Emiliano Eizaguirre, y que hasta ahora estuvo instalado en la calle de Prim número 33.

FOTO 1 Dr. Emiliano Eizaguirre, eminente tisiólogo de San Sebastián

Los nuevos locales del Dispensario Antituberculoso están situados en la calle de San Bartolomé número 1. Las reformas hechas en ellos conforme al proyecto del arquitecto señor Zabalo, para instalar el Dispensario, les han dejado en perfectas condiciones para el fin a que se les destina, compaginándose el ornato con la severidad característica de estas mansiones del dolor y las exigencias de la higiene y la asepsia.

Hemos visto, también, que la instalación clínica es completa, con arreglo a los últimos adelantos en la especialidad médica a que el Sanatorio se dedica; amplia sala de espera, salas de consulta con todos los elementos necesarios, servicio de laboratorio perfectamente montado, sala de rayos X, etcétera (1)).

A la inauguración asistieron el alcalde interino señor Orueta, el gobernador militar, general Aranzabe; los diputados provinciales señores Churruca, Altolaguirre y Olaran; la señorita Carmen Resines, el director del Hospital militar señor Diez Tortosa; los doctores Elvira, López Alén, Calles, Cuadrado, Camio, Batanero (hijo), Emiliano y Luis Eizaguirre, Córdoba, Zabala, Zubia, Kutz, Saizar, Loidi, Goicoechea, Echáuz, Bago (padre e hijo), Vidaur y Alzúa (hijo); el inspector provincial de Sanidad señor Pesset y los señores Brunet, Zubeldia, Pavía, Santo Domingo, Aldegui, Laffitte y Baldas y otras muchas personas cuyos nombres sentimos no recordar.

Todos los concurrentes al acto visitaron las diversas dependencias del Dispensario, elogiando grandemente aquellas instalaciones.

FOTO 2 Comida ofrecida a Emiliano Eizaguirre por sus alumnos 1933

Hemos aprovechado la oportunidad del acto celebrado ayer para realzar la intensa y beneficiosa labor que en contra del terrible mal que propaga el bacilo de Koch viene realizando este Dispensario.

Desde el año de 1909 en que el doctor don Emiliano Eizaguirre, sin recurso alguno para tal obra y casi hasta sin local, inició esta labor, el Dispensario viene atendiendo solícitamente a infinidad de enfermos tuberculosos y pretuberculosos, no solamente con la asistencia médica, sino facilitando, además, medicinas y socorros en metálico y especies para que los enfermos puedan tener la sobrealimentación y el reposo que esta enfermedad requiere y hasta ejerciendo un patronato sobre el ex enfermo, en los casos afortunados en que se ha conseguido la cicatrización de las lesiones, buscándole trabajos apropiados a su resistencia física, que naturalmente, siempre es menor después de pasar aquella terrible dolencia (1).

Y no es solamente esta labor la que realiza el doctor Eizaguirre secundado eficazmente por su hermano don Luis y los demás facultativos del Dispensario, sino que se preocupan de evitar al contagio, poniendo a los allegados del enfermo en condiciones de que no se propague a ellos el terrible mal. Casos de estos sabemos muchos, entre ellos el de una niña de pecho a la que el Dispensario costea una nodriza para evitar que la contagiara el mal la madre.

Para esta ayuda tan considerable, el Dispensario no exige más que el enfermo se entregue por completo a él, siguiendo todos los consejos y prescripciones, permitiendo al Dispensario tomar cuantas medidas estime prudentes tanto respecto al atacado, para su curación, como a los allegados al enfermo, para evitar, la propagación del mal. Esto es todo lo que se le exige al que recurre a la valiosa acción del Dispensario.

FOTO 3 San Sebastián. La Fiesta de la Raza. Las Autoridades y el Cuerpo Consular en la sesión solemne. Foto Marín. 12 de octubre de 1914

Bien puede, pues, calificarse de benemérita a esta institución y de labor de titanes a la realizada tanto por el Dr. Eizaguirre, como por los difuntos doctores Zaragüeta y Usabiaga, y los señores Telleria y Zuaznávar, fallecidos también ya, para que el modestísimo Dispensario fundado en 1909, sin recursos económicos para ello y hasta casi sin local, sea el que vimos ayer instalado, en condiciones magníficas, en la calle de San Bartolomé.

Claro que aún falta mucho para realizar toda la labor que es precisa, pues todavía son insuficientes los medios económicos dé que dispone; pero hoy el Dispensario está perfectamente instalado, como antes decimos, y hace una labor importantísima, pudiendo asegurarse que ha salvado buen número de vidas (1).

Dispensario Antituberculoso
Unas semanas más tarde, el 29 de marzo, se inauguraba el nuevo dispensario antituberculoso, sito en la calle San Bartolomé, número 1. Lo dirigía don Emiliano Eizaguirre y el comité ejecutivo lo formaban además del citado doctor, don Aniceto Rezola como vicepresidente primero, don Agustín Brunet como vicepresidente segundo, don Ángel Elvira, secretario y don Ángel Calles, tesorero (2).

El dispensario había iniciado su vida en unos locales cedidos por el Hospital de San Antonio Abad, en Manteo, pasando después a la Escuela-Asilo de San José, en la calle Prim, 33. Pero era insuficiente dado el número de enfermos de tuberculosis que entonces había en San Sebastián. Según la estadística, los enfermos que existían el 1º de enero de 1928, eran 51. Los enfermos asistidos por primera vez en el dispensario fueron 1.357, poniéndose 300 inyecciones de tuberculina y 3.800 de otras clases.

La instalación del nuevo dispensario costó 30.000 pesetas (2).

El Dispensario Antituberculoso
En 1909 el doctor don Emiliano Eizaguirre pretendió crear un Dispensario Antituberculoso, contando con la colaboración del doctor Manuel Zaragüeta. En 1912 solicitó de la Junta de Beneficencia un local para instalarlo y se constituyó la Junta del Dispensario. Este se instaló provisionalmente en el asilo - escuela de San José, en la calle Prim, 33, trasladándose poco después a la calle de San Bartolomé, número 1, donde se instalaron laboratorios, rayos X y las dependencias complementarias (3).

La inauguración tuvo lugar el jueves, 29 de marzo de 1928, asistiendo al acto las autoridades locales y los doctores Emiliano Eizaguirre, Ángel Elvira, Alfredo Camio, Ángel Calles, José Cuadrado, Sebastián Córdoba, Guillermo Zubía, Felipe Zabalo, Vicente Loidi, Miguel Kutz, Antonio López Alén, Francisco Sáizar, José Goicoechea, Luis Eizaguirre, Mariano Echauz, Batanero, Bago, Manuel Vidaur, Luis Alzúa, etc.

La Junta Directiva del Dispensario estaba formada por don Emiliano Eizaguirre como presidente, don Aniceto Rezola, vicepresidente primero, don Agustín Brunet, vicepresidente segundo, don Ángel Elvira, secretario, y don Ángel Calles, tesorero (3).

El nuevo local constaba de una sala de espera, un gabinete de consulta general y otro de especialidades, un laboratorio para análisis clínicos, un gabinete de rayos X, un depósito general de productos farmacéuticos y una secretaría. Se hallaba provisto de material quirúrgico y de laboratorio apropiados para la asistencia facultativa.

La labor realizada hasta entonces había sido notable como lo probaban los datos estadísticos. El primero de enero de 1927 había registrados, entre hombres, mujeres y niños, 45 pacientes; durante el año ingresaron 46 más y fueron dados de alta 40, figurando 51 enfermos el primer día del año 1928.

Los enfermos asistidos en el Dispensario habían sido 1.357; por tratamiento, 3.556; inyecciones de tuberculina usadas, 300; inyecciones de varias clases, 3.800; neumotórax punciones, 250; radioscopias, 457; visitas a domicilio, 326. Total, 10.046 intervenciones. Los análisis practicados en el laboratorio fueron 416 (3).

En 1901 se registró en San Sebastián, con una población de 38.787 habitantes, una mortalidad de 927 personas. En 1927, teniendo San Sebastián 73.377 habitantes, murieron 1.208 personas. La mortalidad máxima fue en 1918 que con 56.799 habitantes fallecieron 1.576 personas, o sea, un 27 por 1.000.

FOTO 4 Cartilla Antituberculosa 1912. Escupideras de latón y porcelana

EL DISPENSARIO QUE QUERIA FUNDAR EL DOCTOR EIZAGUIRRE iba a tener las siguientes funciones:

1º Función médica; esto es, reconocer concienzudamente al enfermo y analizar sus esputos.

2º Girar visita al domicilio del paciente e inspeccionar sus medios de vida, salario, familia que convivía con él, etc.

3º Comprobado el estado de pobreza se le admitía en el Dispensario.

4º Tratamiento del tuberculoso con todos los medios más modernos al alcance, además de ilustrarle en todo lo concerniente al contagio del bacilo de Koch, entregándole una escupidera de bolsillo.

5º Desinfección de su casa y periódicamente de sus ropas.

6º Recomendación del oficio o trabajo más adecuado para su estado y aptitudes mientras durase el largo tratamiento. Y

7º En caso de reagudización los médicos del Dispensario le atenderían en su casa o bien se le ingresaría en el Hospital.

El día 11 de Marzo de 1913 se Inauguró oficialmente el Dispensario Antituberculoso, instalado en el Hospital de San Antonio Abad.

En el Hospital San Antonio Abad hizo reservar un “Pabellón” del mismo para tuberculosos exclusivamente, y desde hacía muy poco tiempo él lo dirigía (Emiliano Eizaguirre). Aumento su número de camas de 18 a 36, pero esto era insuficiente.

FOTO 5 Emiliano Eizaguirre, presidente del Comité organizador del Congreso de Tuberculosis, celebrado en San Sebastián

EMILIANO EIZAGUIRRE MARQUINEZ

Nació en San Sebastián a las 10 de la noche del 8 de Agosto de 1988. Viene al mundo en la calle del Puerto nº 12, piso primero, en el corazón de la Parte Vieja donostiarra. Tiene la ciudad en esas fechas 30.000 habitantes, cifra que se ve rebasada con creces durante la temporada veraniega, pues no en vano es la capital estival de la nación. A los 21 años siendo ya médico se traslada con sus padres a la calle del Puerto nº 16.

Médico tisiólogo, amplió sus estudios en Munich especializándose en la parte quirúrgica. Se le considera como el fundador de la tisiología en España. Organizó la Lucha Antituberculosa fundando en Guipúzcoa el Dispensario Antituberculoso, primero que se creó en el Estado español.

Entre sus publicaciones destacan por orden de cronología:
Cartilla Antituberculosa 1912
Cirugía pleuropulmonar 1927
Tuberculosis pulmonar 1931
Primoinfección tuberculosa 1934
Tratado de tuberculosis pulmonar 1939
Supuraciones pleuropulmonares    1942
Estreptomicina, el Pas y el Tbl en la tuberculosis pulmonar 1950
Cáncer broncopulmonar 1952

Entre 1875 y 1936 se editan en el país un total de unos veinte textos que abordan de modo general la patología tuberculosa, y casi doscientos estudios monográficos. El grave problema que suponía para la sociedad esta enfermedad, verdadera plaga conocida como la peste blanca, obligó a distintas instancias político sociales a encarar y poner todos los medios a su alcance, aprobando una legislación que buscaba canalizar y hacer realidad una prevención social ante el padecimiento. La mayor parte de los tisiólogos cumplieron una labor de esta índole, mediante campañas antituberculosas y publicaciones dirigidas al pueblo para sensibilizarlo acerca del contagio y otros extremos de la tisis.

El Doctor Don Emiliano Eizaguirre no fue ajeno a esto, siendo el promotor y alma de la lucha social antituberculosa, que llevó personalmente en San Sebastián, culminada con la creación del primer dispensario antituberculoso en la ciudad.

Eizaguirre luchó denodadamente hasta conseguir que se fundara, en 1913, un Dispensario, que se ubicó en el Hospital de San Antonio Abad.

Eizaguirre no descansará hasta conseguir que en el Hospital de San Antonio Abad se cree el Pabellón de Tuberculosos y más tarde el Docker para los niños con primoinfección.

La actividad profesional y científica de Emiliano Eizaguirre se ubicó en San Sebastián, su ciudad natal, sin embargo su nombre trasciende apareciendo como un tisiólogo de primera fila nacional e internacional. Su nombre es bien conocido en la España de su tiempo, así como en América Latina y otros países de Europa. Eizaguirre fue, además, un investigador que dio a conocer mediante muchas y valiosas publicaciones, sus aportaciones y experiencias Clínico-quirúrgicas. Ahí están sus 74 escritos publicados en revistas nacionales y extranjeras. Algunos trabajos, como su cirugía Pleuropulmonar, de 1927, que recibió el premio Alvarez-Alcalá, de la Real Academia de Medicina; el Tratado de Tuberculosis Pulmonar, o la Primo-Infección Tuberculosa, por citar sólo los más conspicuos, fueron textos imprescindibles en la formación de los tisiólogos de la época y su difusión fue muy notable tanto en España como en Latino - América.

Eizaguirre, además de su agotador trabajo en su consulta privada, en el Paseo de Colón nº 2, fundó en 1922, junto con los Doctores Zubía y Kutz, la Clínica de San José.

Sin duda, la gran contribución del Dr. Eizaguirre a la tisiología española constituyó la utilización del recurso quirúrgico en la tuberculosis; fue el pionero. Sus grandes dotes de organizador se vieron palpables en las Jornadas Médicas de San Sebastián, de 1929; la capital donostiarra, en aquellos días de septiembre, acogió a los clínicos más renombrados de España y algunos del extranjero. La Revista Guipúzcoa Médica, homenajeó al Dr. Eizaguirre reconociéndole el gran mérito y éxito de la trascendencia de aquellas Jornadas.

FOTO 6 Jornadas Médicas de San Sebastián 1929. El Dr. Eizaguirre (x) con alumnos que han prestado su colaboración en el curso teórico-práctico sobre tuberculosis. Gaceta Médica Española, 38, Nov. 1929

Su afán por enseñar y transmitir lo que sabía, hizo que su Escuela de Tisiología de San Sebastián, se colocara entre las primeras del país, a la misma altura que la de Sayé, en Barcelona, o la de Verdes Montenegro o Tapia, en Madrid. Y no sólo se limitó a enseñar en Congresos y conferencias de alto vuelo, pues, verano tras verano recibía a todos los estudiantes que quisieran aprender su especialidad o iniciarse en la auscultación cardiopulmonar. Fue, pues de los pioneros en organizar cursos de verano, que se realizaron durante 1929 a 1936.

En su opinión, el alcoholismo, la tisis y la sífilis constituían el trípode que servía de base a toda la anormalidad infantil, y añadió: En presencia de un niño degenerado, anormal o defectuoso física o psíquicamente, podemos decir que sus ascendientes, padre o madre, tal vez ambos, padecieron alguno de aquellos vicios o enfermedades.

Fue el fundador del Primer Dispensario que hubo, era privado, estaba ubicado en el jardín de la casa donde vivía el Dr. Emiliano Eizaguirre, en el Paseo de Colón nº 2 del Barrio de Gros de San Sebastián. Allí tenía con el atendiendo el centro a las enfermeras: Consuelo y Agueda Acha, Pilar Merino y Felisa Ortiz de Zárate, esto ocurría en el año 1937.

FOTO 7 La bella señorita Elvira Ordoqui y el joven doctor donostiarra Don Emiliano Eizaguirre, médico de la Beneficencia Municipal, que el día 17 del corriente contrajeron matrimonial enlace en la capilla de la “Villa Puyo” suntuosa morada de los padres de la novia. Foto Willy Koch. 16 de Septiembre de 1914. Fotos cedidas por su hija Pochichi Eizaguirre. Jornadas Médicas de San Sebastián 1929

Le ingresan en la Clínica Nuestra Señora de las Mercedes (Avda. de Navarra); el día 11 de Octubre de 1967 le opera el Dr. Barriola con otros ayudantes. Falleció a las 11 de la mañana del día 22 de Octubre de 1967, tenía 79 años de edad.

No hay duda que el desempeño de la Dirección del Hospital de Sangre (ubicado en el Hotel de Londres), no se lo perdonaron, y quisieron ver un colaborador del Frente Popular. Cuando estalló el Alzamiento, el Dr. Eizaguirre ocupaba la Presidencia del Colegio Médico, y el Dr. Barriola era el Secretario. El Frente Popular los destituyó a los dos.

La Hoja del Lunes de San Sebastián, del 23 de Octubre de 1967, y el desaparecido periódico vespertino Unidad, del mismo día, y sobre todo el Diario Vasco del martes día 24 de Octubre de 1967, recoge la noticia del fallecimiento del ilustre doctor don Emiliano Eizaguirre.

La Real Sociedad de Fútbol, ese domingo homenajeó al Dr. Eizaguirre, fue la primera vez que en Atocha los jugadores llevaron brazaletes negros en señal de duelo.

FOTO 8 La Fiesta de la Flor en San Sebastián

Trabajó primero en su domicilio familiar en la Parte Vieja, sus primeros clientes serán los pescadores y la gente de la Parte Vieja. En Diciembre de 1910, La Junta de Patronato de la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad, de San Sebastián, convocó un concurso para la provisión de dos plazas de médicos suplentes del Hospital, sin sueldo, uno para la sección de Medicina y la otra para la de Cirugía. Durante 1911 trabajará en el Hospital haciendo guardias nocturnas.

Nos decía: Desde los primeros años de mi carrera sentí verdadera predilección por los estudios referentes a las enfermedades del pecho e impulsado así como una fuerza irresistible, se me ocurrió establecerme en San Sebastián, mi ciudad natal, enterándome de las estadísticas de la mortalidad que causaba en la provincia de Guipúzcoa la Tuberculosis.

Dicho en el Tercer Congreso Español de la Tuberculosis. Segundo con carácter internacional, celebrado en San Sebastián del 9 al 16 de Septiembre de 1912. Tomo Segundo, pag. 606 a 611. San Sebastián, 1914 (4).

El Dr. Eizaguirre escribió con este fin su Cartilla Antituberculosa, redactada en términos concisos y llanos para dar a conocer las causas del contagio y medios para evitarlo, publicándose en la Voz de Guipúzcoa el 4 de marzo de 1912.

LA FIESTA DE LA FLOR

A San Sebastián le cabe el honor de implantar por primera vez en España la que se denominó Fiesta de la Flor. Se trataba de una cuestación cuyos fondos se destinaban a la Lucha Antituberculosa. La idea fue lanzada por el representante del Uruguay, en el II Congreso Internacional contra la Tuberculosis, de 1912, que como sabemos por la prensa escrita, tuvo lugar en nuestra ciudad. Ese mismo año, gracias a la iniciativa de Emiliano Eizaguirre y sus colaboradores, tuvo lugar la primera Fiesta de la Flor, y ciudades como Madrid y Bilbao, imitaron esta iniciativa donostiarra.
Guipúzcoa Médica 1934 – 1935

Bibliografía
1.- La Voz de Guipúzcoa, viernes 30 de marzo de 1928, página 6
2.- Diario Vasco 25 de febrero de 1997
3.- Diario Vasco, 31 de Marzo de 1998
4.- Dicho en el Tercer Congreso Español de la Tuberculosis. Segundo con carácter internacional, celebrado en San Sebastián del 9 al 16 de Septiembre de 1912. Tomo Segundo, páginas 606 a 611. San Sebastián, 1914

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tofo muy intetesante, pero la fecha de nacimiento de mi tio-abuelo, ya que soy nieto de su hermana, el celebre Dr. Emiliano navio en 1.888 y no puede ser el que Vdes. dicen.

María del Mar Minuesa Moya dijo...

Hola, soy descendiente de una de las hermanas del doctor, Celedonia.
Cómo puedo encontrar a sus descendientes?