sábado, 12 de diciembre de 2015

MILITARES SANITARIOS ESPAÑOLES EN INDOCHINA



COCHINCHINA 1858 - 1863

Se trata de una guerra extraña, sin objetivos, sin una provocación previa, donde no se defendía la seguridad de la Patria, pues ésta no estuvo nunca en peligro. Todo comienza en 1857 cuando el gobierno confusionista de Annam decide erradicar el proselitismo cristiano, que se había propagado en su población, por lo cual masacran un elevado número de misioneros franceses y españoles y otros son apresados. El cónsul español en China organiza una legación diplomática hispano-francesa para interceder por su liberación. La operación no logra el objetivo, se pasa al plano militar.

Traslado de fuerzas militares acantonadas en las Filipinas, con un importante contingente de Sanidad Militar.

Solicitud mediante carta de Napoleón III a la reina española Isabel II, pidiendo apoyo para una intervención militar que el ejército francés iba a realizar allí, accediendo la reina a ello.

FOTO 1 Cartel de la Conferencia. Comandante Carlos Palanca (1)

Mediante Real Orden de 23 de diciembre de 1858, se ordena al capitán general de Filipinas la creación de un grupo expedicionario (un Regimiento, sacado entre los destacados allí) para acudir a la península de Indochina, abandonando el Ejército español la colonia y aplazando las operaciones contra los insurgentes tagalos. Bajo el mando del Coronel Bernando Ruiz de Lanzarote se organiza la expedición; más tarde sería sustituido por el segundo jefe el Comandante Carlos Palanca.

La expedición tardo en salir por el retraso de los barcos franceses, que transportaron a los 1.645 hombres que participaron en la contienda. La Jefatura de Sanidad de la expedición la ostenta el Primer Ayudante Médico Rufino Pascual y Torrejón. Las fuerzas de Sanidad integraban un total de 100 profesionales: médicos, practicantes, enfermeros, camilleros, administrativos.

FOTO 2 Organización sanitaria, camilleros, practicantes, médicos

Hasta ese momento el único Cuerpo sanitario regulado era el Cuerpo de Sanidad Militar, que integraba a médicos, cirujanos y farmacéuticos, si bien cita en varios artículos a los practicantes pero no como cuerpo unificado, ni con identidad propia, pues esta denominación se les daba a los estudiantes de medicina principalmente o, también, aquellos sanitarios más cualificados que estuvieran en el Ejército de Tierra.

La Reglamentación Sanitaria existente decía:
Cuerpo de Sanidad Militar, Real Decreto de 7 septiembre 1846.
Artículo 1º.- El cuerpo de Sanidad militar se compondrá en adelante de doctores y licenciados en medicina y cirugía, y de una sección de farmacia, cuyos individuos deberán tener iguales grados en su facultad. Se denominarán respectivamente médicos y farmacéuticos del ejército; gozarán cada cual en su clase de iguales consideraciones, y formarán dos escalas diversas de antigüedad”.

Resto personal enfermero
El Práctico en el arte de curar (1843). Real Decreto de 10 octubre de 1843.
Ministrante (1846). Gaceta de Madrid, 17 de septiembre de 1845.
Practicante (1860), en virtud de la Ley de Instrucción Pública de 1857 (Ley Moyano).

Médicos y practicantes militares expedicionarios:
Pedro Largo Yela
Eduardo Pérez de la Fanosa
Ramón Niubo Miret
Enrique Suender Rodríguez
Augusto Lacallo
Gregorio Ibarrola
C. Dueñas
Galiano Doncel (Practicante médico)

Ambulancia de apoyo sanitario a las columnas de operaciones.

Treinta camillas de lona con barras de madera de patas largas, con dos soportes con un extremo en horquilla para descansar la camilla y que el herido no toque el suelo. Los camilleros tagalos convertían las barras de las camillas en lanzas o chuzos que utilizaban en defensa propia o de los heridos que portaban, a pesar de llevar pistola y machete.

Se constituyo “un hospital móvil de campaña con nueve barracones de madera con doble techo”, teniendo una capacidad inicial de 200 camas. Las fuerzas de sanidad “totalizaban cien hombres entre médicos, practicantes, enfermeros, camilleros, administrativos y servicios”. El hospital se bautizó con el nombre de Hospital del Pilar.

FOTO 3 Conchinchina

Luego, se instaló otro segundo hospital en la fragata “Preciosa”, que atendía las bajas del primer hospital cuando éste se desbordaba, así como para aquellos casos de convalecientes por haber sufrido fiebre amarilla, paludismo o procesos diarreicos crónicos, mientras se preparaba la evacuación a las Filipinas o de reincorporación al frente de guerra.

Los ingresos hospitalarios fueron unos 42.000, con una estancia media de 13 días (cada expedicionario ingresó de media unas tres veces durante la campaña). Las bajas producidas por las enfermedades del lugar fueron por: paludismo, síndromes diarreicos, úlceras tórpidas en miembros inferiores, cólera, hemeralopias y oftalmias.

La profilaxis antipalúdica se realizaba según el tiempo que hiciera: humedad, lluvias, calor…, incorporando 0,5 gramos de sulfato de quinina disuelto en una copita de vino de Jerez o en un cuartillo de vino tinto.

FOTO 4 Captura de Saigón. Cuadro de León Morel-Fatio

Informe sobre la expedición Touranne, entre septiembre de 1858 y marzo de 1860
Total de estancias hospitalarias 42.177, que significa un promedio de 13,17 días de convalecencia.
Total Contingente, 1.645 efectivos
Ingresos hospitalarios: Fiebres intermitentes, 2.160 casos. Disentería, 244 y Úlceras fagedémicas en piernas, 540.
Mortalidad total fue del 8 % por acciones de guerra y del 3,7 % por enfermedades.

Resultados de la Misión
Pérdidas para España y beneficios para Francia.
A modo de conclusión, a parte del deber cumplido; casi todo el personal de Sanidad padecieron paludismo, síndromes diarreicos, cólera y otras patologías en más de una ocasión, teniéndose que evacuar a algunos miembros de la Misión a Manila, por persistencia de la enfermedad o complicaciones de ésta.

Todos los médicos y practicantes de las unidades del Ejército de Tierra español fueron condecorados con las medallas de la “Legión de Honor” y la “Cruz de San Fernando”, además de la anotación en la hoja de servicios de declaración de elegible de 1ª clase (preferencia para el ascenso).

FOTO 5 Medallas

España no obtuvo ningún beneficio, dejando allí a 22 muertos (once en combate). Francia, sin embargo, sacó tajada y perpetuó su presencia en la zona hasta después de la II Guerra Mundial, cuando se retira tras la derrota de Dien Bien Phu.

Destacar que en la batalla de Dien Bien Phu (13 de marzo de 1953), en las filas de la Legión Extranjera, lucharon con heroísmo más de mil españoles republicanos, resultando algunos muertos en combate, otros hechos prisioneros y, los menos, sencillamente, desertaron y se pasaron al enemigo.

A la memoria de los combatientes franceses y españoles en un cementerio vietnamita.

Placa conmemorativa en un cementerio desconocido vietnamita:
“En memoria de los combatientes franceses y españoles de la expedición Rigault de Genouilly muertos en 1858-59-60 el enterrado en estos lugares R.I.P.”

FOTO 6 Cementerio, placa y fotografía de la Infantería de Marina en Saigón (1)

VIETNAM DEL SUR

Antecedentes
En 1896, el imperio asiático francés compuesto por Tonkin, Annam, Laos, Cochinchina y Camboya, aparecía como un conjunto colonial coherente y perfectamente trazado, adoptando el nombre de Unión Indochina y sometido a la autoridad de un gobierno general.

El origen del régimen vietnamita, sin embargo, se remonta a los años subsiguientes de la I Guerra Mundial, cuando la doctrina comunista irrumpió en Extremo Oriente, especialmente en China. Una de las figuras más destacadas del nuevo credo fue Ho Chi Minh, de verdadero nombre Nguyen Ai Kwok, que había emigrado a Europa, adhiriéndose al comunismo durante su estancia en Francia. En 1919 intentó solicitar en la conferencia de Versalles igualdad de derechos para la colonia de Indochina. Miembro fundador del PCF, se trasladó a Moscú, siendo enviado más tarde por el Komintern a Hong Kong, donde fundó el Partido Comunista de Indochina tras las revueltas de 1930 en Vietnam.

Volvió a su país, formando el Viet Minh (Viet Nam Da Lap Dong Minh Hoi, Liga para la Independencia de Vietnam) al que se adhirieron grupos nacionalistas.

El la II Guerra Mundial, al estallar el conflicto entre el Japón y las potencias occidentales y ocupar aquél, por razones de estrategia, la Indochina Francesa, el movimiento independentista cobró nuevo impulso.

Los alzamientos de los annamitas, opuestos tanto a la dominación del Japón como a la de Francia, fueron aplastados sin piedad por los franceses, que actuaban de consuno con los japoneses. Los guerrilleros se hicieron con armamento arrebatado a los puestos avanzados franceses y japoneses, aunque en la etapa final de la contienda recibían ya armas y asesoramiento de los norteamericanos. Al derrumbarse el Gobierno de Vichy los japoneses destituyeron al gobernador general y establecieron regímenes annamitas en Hanoi y Saigón. Con la rendición del Japón en agosto de 1945, la Liga de Independencia annamita (Viet Minh) fortalecido con la inclusión de los restantes elementos nacionalistas, se hizo cargo del gobierno y proclamó el 2 de septiembre de 1945 la independencia de la República Democrática del Vietnam (Vietnam del Norte), bajo la presidencia de Ho Chi Minh, constituida por Tonkin, Cochinchina y Annam.

FOTO 7 Una misión sanitaria Española actuará en Vietnam del Sur

1966 a 1971

La intervención española en la guerra de Vietnam a instancias de Estados Unidos, y como finalmente se encontró una solución de compromiso consistente en el envío de una misión sanitaria a la zona.

En 1965, Lyndon B. Johnson solicita al Gobierno español ayuda.

Para Franco, Ho Chi Minh era “un patriota, por su historia y su empeño en expulsar a los japoneses, a los chinos y a los franceses, y sin dejar de lado lo duro del adversario, podría ser el hombre que Vietnam necesita”.

“Hay que conferirle un crédito de patriota al que no deja indiferente el aniquilamiento de su pais”.

“He querido haceros estas confidencias, querido Presidente, con el propósito de contribuir a la paz del mundo y de los pueblos asiáticos”.

Tras la solicitud del presidente americano, Franco es reticente al envío de tropas al conflicto asiático. Al final accede y envía un contingente de sanitarios militares. Participaron tres equipos un total de 50 sanitarios, todos ellos del Ejército de Tierra. Franco satisfizo la petición de ayuda demandada por Lindón B. Johnson enviando un contingente de médicos militares españoles, para que echaran una mano a aquella guerra que de antemano daba como perdida.

FOTO 8 Mapa de la zona en guerra. Certificado de buena conducta. Presidente americano. La Pintura y la Guerra. Sursumkorda in memoriam

El 16 de diciembre de 1965 el Secretario de Estado, Dean Rusk, apremiaba a Franco para que con urgencia enviase médicos españoles a la provincia de Go Cong, en pleno delta del Mekong, a 45 kilómetros al sur de Saigón y a unos siete kilómetros de las playas del mar de la China.

La respuesta a la urgente petición americana de ayuda se inscribió oficialmente en el marco de los acuerdos entre España y Estados Unidos a través de la Oficina de Asistencia Militar del Mundo Libre (FWMAO, en inglés) y el servicio quedó bautizado como “Misión Sanitaria de Ayuda al Vietnam del Sur”. En total participaron tres equipos. El primero partió en 1966 y regresó a finales de 1967. Luego fueron relevados por otro, y éste por un tercero. En total participaron 50 militares, y la presencia española en Vietnam se prolongó durante dos años, puesto que el segundo y el tercer destacamento sólo permanecieron en el país asiático seis meses.

Según el relato que nos describe:
El reclutamiento se llevó a cabo en el mayor de los secretismos, y más de 50 médicos y sanitarios militares se desplegaron en el conflicto entre 1966 y 1971 distribuidos en varios reemplazos. Todos fueron reclutados aquí y allá con el máximo sigilo y diligencia, hasta el punto de que varios militares que estaban destinados en el Sáhara unas horas después se encontraban caminando por la selva.

FOTO 9 Dr. Bac-Si Dinh-Bahao reconociendo a un paciente. Trampas mortales

El destino de los médicos españoles fue la localidad de Gò-Công, en pleno delta del Mekong, a 45 kilómetros al sur de Saigón y a siete kilómetros del mar de la China. El uniforme que llevaban era norteamericano pero con las insignias españolas, y en el patio del hospital ondeaba la bandera española.

La zona era extraordinariamente peligrosa, estaba cerca de la ruta Ho-Chi-Minh, por donde cruzaban los vietcongs, y el delta del Mekong era uno de los lugares donde se combatía más ferozmente. Durante la noche, el Vietcong minaba la carretera y por la mañana los americanos la limpiaban. Cuando los españoles viajaban a visitar enfermos, lo hacían en jeep y a toda velocidad, “por si disparaban desde entre los arrozales”.

El primer equipo despega de Madrid el día 6 de septiembre y tras una escala en Roma, donde pernoctan, llegan a Saigón el día 8 al mediodía. Allí son recibidos por las autoridades sanitarias vietnamitas. Al día siguiente parten para donde sería su destino, la ciudad de Go Cong, en el Delta del Mekong.

Integrantes de la Primera Expedición
Pertenecían al Cuerpo de Sanidad Militar y al Cuerpo Auxiliar de Practicantes de Sanidad Militar, ambos del Ejército de Tierra:
Comandante médico Argimiro García Granados, radiólogo y director adjunto del Hospital.
Capitán médico José Linares Fernández, sala de Cirugía y quirófano.
Capitán médico Luciano Rodríguez González, sala de hombres, consultorio de niños y orfanato.
Capitán médico Francisco Faúndez Rodríguez, consultorio.
Capitán Intendencia Manuel Vázquez Labourdette, interprete, pagador y oficial de enlace.
Teniente practicante Manuel García Matías, Laboratorio.
Subteniente practicante José Bravo López-Baños, ayudante de Cirugía y sala de hombres.
Subteniente practicante Francisco Pérez Pérez, anestesista.
Subteniente practicante Ramón Gutiérrez de Terán y Suárez Guanes, en quirófano como ayudante de Cirugía.
Brigada practicante Juan Pérez Goméz, quirófano y consultas externas.
Brigada practicante Juan Outón Barahona, curas quirúrgicas y sala de mujeres.
Brigada practicante Joaquín Baz Sánchez, curas postoperatorias y reanimación de niños.

El hospital era pequeño, insuficiente para la población de referencia (60.000 civiles), semiviejo, con una capacidad para 200 camas y la media de ingresados de 400 personas, donde se ubicaban los enfermos y sus familias al residir en lugares lejanos y atendían a más de 100 pacientes cada día. Lo más frecuente era que varios pacientes compartieran cama y que debajo se acomodaran los acompañantes. Los medicamentos y el plasma eran muy escasos.

El hospital estaba dirigido por el Dr. Bac-Si Dinh-Bahao, que era ginecólogo pero que también hacia funciones de cirujano general, a quien le ayudaban los sanitarios españoles en muchas ocasiones. El horario era de 8 de la mañana a seis de la tarde, con dos horas para la comida y una pequeña siesta. Guardias localizadas y el domingo descanso.

La residencia de los españoles sufría constantes ataques por su proximidad al cuartel general del Estado Mayor Sudvietnamita. Eran bombardeados y ametrallados, llegando al culmen en febrero de 1968, en el que el Vietcong celebró el Tet, el año nuevo vietnamita, atacando la zona donde estaban los españoles con fuego de mortero, ametralladoras y fusiles para liberar de la cárcel próxima a 200 presos. Al día siguiente, seis granadas más mataron a ocho miembros del personal vietnamita de la casa e hirieron a dos militares españoles.

Pero el tradicional comportamiento humanitario de los militares españoles fue ampliamente reconocido en última instancia por los propios norvietnamitas. Como curiosidad, en el informe sobre el incidente del Tet, consta que tras estos hechos, soldados del Vietcong detuvieron los vehículos en los que se viajaban por la región los médicos de la misión española y les pidieron perdón por los daños, porque la guerra no iba contra ellos. Había razones para la disculpa: el 70 por ciento de la población atendida en la misión española eran vietcongs, por lo que se habían ganado el respeto y la consideración de todos los bandos.

FOTO 10 Personal sanitario español con personal vietnamita

Además de los heridos de guerra: heridas de metralla, balas, minas y Napalm, principalmente, se atendían diariamente muchos enfermos, sobre todo niños muy graves. Cuando llegaron, lo primero que preguntó el director fue quién era el cirujano, a lo que le contestaron que no había ido ninguno. Menos mal que el capitán Médico José Linares tenía “conocimientos” quirúrgicos y se pudo hacer cargo del quirófano.

Patologías más frecuentes:
TBC (Tuberculosis)
Paludismo
Lepra
Diarreas, cólera incluído
Parasitosis intestinales
Micosis
Hepatitis

Recursos humanos
Cirujanos. Ninguno
Médicos. 5. El director/Tocoginecólogo y 4 españoles
Dentistas. Ninguno
Practicantes. 7. 6 españoles
Asistente Partera. 1
Técnicos Laboratorio. 2. 1 practicante
Rayos X. 1
Farmacéuticos. Ninguno
Asistente Farmacéutico. 1
Enfermeras nacionales. 6
Estudiantes de enfermeras. 5
Ayudantes de enfermeras. 3
Administradores. 3. 1 español, Capitán de Intendencia
Escribientes. 1
Conductores. 1
Obreros de limpieza. 11

FOTO 11 Las aldeas: Hoa-Binh, Bin-Thang, Hoa-Lao y Hoa-Dong.

Las aldeas
También, tenían que atender periódicamente cuatro aldeas alejadas del hospital: Hoa-Binh, Bin-Thang, Hoa-Lao y Hoa-Dong.

La carretera estaba rodeada de arrozales y vegetación alta y espesa, bastante peligrosa por lo que la amenaza de los francotiradores se añadía la velocidad. Al llegar al destino, se anunciaba la llegada de los médicos por un intérprete con megafonía.

Durante las visitas se realizaban campañas de vacunación entre la población infantil. En algunas ocasiones había que suspender las visitas a estos poblados ante los rumores de posibles ataques. Con respecto a las visitas, el capitán Médico Faúndez señala que “no teníamos miedo porque no valorábamos el peligro real que corríamos. A 40 grados, con una humedad del 90% los objetos no se perciben igual, las situaciones no se parecen las mismas…”.

Retornando al hospital, cuenta el teniente Médico Antonio Velásquez, como más moderno le tocó la asistencia pediátrica, y señala: “…yo llegaba a la consulta y elegía los más graves de los 60 chiquillos que podían estar esperando y de los que todos los días se me morían dos o tres. La mayor frecuencia de muertes en niños se debía al paludismo cerebral (Plasmodium falciparum) que les dejaba en coma del que no se les podía sacar.

Por una lesión, Velásquez ingresa en un hospital americano donde tuvo la ocasión de conocer  una nueva patología que sufrían los soldados americanos: “la fatiga de combate”, descubierta en abril de 1968 por el Teniente Coronel Peters y el Capitán Jonson, denominada “neurosis de combate”, que presentaban un elevado número de combatientes americanos, pues se estaban enfrentando a un ser “indefinido y desconocido”.

FOTO 12 Subteniente A.T.S. Gutiérrez Terán. Teniente médico Antonio Velázquez y Juan Outon, ejerciendo de nodriza. Hoy es día es Teniente Coronel Enfermero en la reserva

Otra dificultad, según cuenta el Subteniente A.T.S. Gutiérrez Terán es que los curanderos (Médicis chinois) evitaban que los niños afectados de parásitos intestinales o pulmonías fueran tratados en el hospital, haciéndolo ellos y cuando acudían al centro sólo se podía certificar su defunción.

Este sanitario Gutiérrez Terán, junto al Brigada Juan Outón Barahona, fueron protagonistas de un hecho relevante. Un capitán americano había sufrido un disparo en la cabeza de un francotirador, ante la gravedad de las heridas un helicóptero de combate evacuó al militar hasta Saigón. La camilla iba atravesada en el aparato y los sanitarios con medio cuerpo fuera y sujetos por los soldados que servían las ametralladoras, tratando de mantener con vida al capitán mediante respiración boca a boca y masajes cardíacos. A pesar de ello, el militar ingresó cadáver. El general estadounidense Creighton W. Abrams los condecoró personalmente.

La ciudad de Go-Cong era un lugar inseguro, pues se producían ataques terroristas, así como fuego de morteros y ametralladoras, y por un mal entendido con los americanos los militares españoles se encontraban sin armas para poder defenderse en caso de un ataque. Gracias a la mediación del Mayor Paul Wirth, consejero del gobernador de Go-Cong y casado con una cubana, por lo que hablaba perfectamente español, recogió el malestar de los militares españoles, así como su estado anímico bajo (carencia de uniformidad, armas y equipote campaña), lo que trasladó inmediatamente al General Westmoreland, Jefe de las Fuerzas norteamericanas en Vietnam. Cuatro días después de recibir el escrito, el propio general se traslada a Go Cong para interesarse por la misión y da las órdenes oportunas para que con la máxima urgencia se dotaran a los españoles de uniformes y armas (pistolas, fusil M-16 y granadas).

FOTO 13 Juan Outón, con la guitarra, anima la fiesta en las primeras navidades que los militares españoles pasan en Vietnam. Puente del España en Tay Ban Hua. El General Westmoreland. La prensa vietnamita rápidamente se hizo eco de la labor humanitaria de los sanitarios militares españoles

La guerrilla conocedora de la labor realizada por los sanitarios españoles entre la población civil respetó sus vidas, pero como siempre hay algún despistadillo con mala puntería o algún recién incorporado que no conocía los asuntos locales, sucedía que con cierta frecuencia atinaba a caer un morterazo en el hospital o en la residencia o cerca de éstos, como ocurrió cuando la fiesta-ofensiva del Tet (año nuevo vietnamita) el año 1968, que hirieron a un español y mataron a unos cuantos soldados sudvietnamitas que estaban de escoltas. Como anécdota, al poco tiempo de este episodio, guerrilleros del vietcong pararon a los vehículos españoles que se desplazaban a los poblados para pedirles disculpas.

Tras la ofensiva del Tet, a petición de la embajada vietnamita se enviaron desde España un lote elevado de vacunas contra el cólera, las fiebres tifoideas y la peste bubónica, pues hubo un recrudecimiento de estas enfermedades que produjo elevada mortalidad.

Artistas y periodos de descanso. Cada cierto tiempo los sanitarios gozaban de unas cortas vacaciones (7 días, normalmente), que si bien servían para cargar las pilas y relajarse, eran de muy poco tiempo para venir a España, por tanto se desplazaban a Hong-Kong, Japón, Malasia, Tailandia o Filipinas.

FOTO 14 Sueldos y gratificaciones. Miembros de la misión sanitaria

Era muy peligroso desplazarse a Vung Tau, una zona con unas playas paradisíacas, pero castigada por el charlie. Gutiérrez Terán consiguió llegar hasta allí y conoció estrellas americanas como Jane Mansfield, Henry Fonda y Charlton Heston, que se habían desplazado para levantar la moral de los soldados estadounidense.

Las condiciones de vida tampoco debieron ser excesivamente malas, teniendo en cuenta la naturaleza de la misión y donde se desarrollaba. Lo peor la comunicación con la familia, que era por carta y tardaban una semana. El alojamiento era en una antigua mansión colonial francesa a unos dos kilómetros del hospital y justo detrás del edificio del EM del Ejército del Vietnam del Sur.

Sueldos y gratificaciones, Condecoraciones, un “Puente del España”, como reconocimiento a la labor de los sanitarios militares españoles.

A pesar de ser condecorados, a su regreso a España, solamente les esperaban sus familiares, seguro que para ellos fue suficiente.

Medallas:
Vietnamitas: Medalla de Honor de Primera Clase de las FAS del Viet Nam del Sur.
Americanos: Medalla de Campaña de Viet Nam del Sur.
España: Cruz del Mérito Militar con distintivo rojo.
En esa época no sentían vergüenza las autoridades políticas españolas en condecorar con recompensas de guerra a sus militares destacados en la guerra, aunque España no estuviera directamente implicada.

FOTO 15 Su regreso a España y condecoraciones

La guerra del Vietnam finalizó en enero de 1973, cuando se firman los Acuerdos de Paz de París, que supusieron un alto el fuego y la retirada de las tropas estadounidenses, lo que ocasionó que el régimen de Vietnam del Sur se derrumbara inmediatamente. La ofensiva final tuvo lugar en la primavera de 1975 y los comunistas tomaron Saigón. La guerra había terminado.

España, sin embargo, desde 1971 había finalizado la ayuda aquel país.

AUTOR:
Jerónimo González Yanes (Tenerife, 1953), es Abogado, Doctor en Historia, Licenciado en Periodismo y Diplomado en Enfermería. En el ámbito castrense es Teniente (RV) del Cuerpo Militar de Sanidad – Enfermería, siendo su último destino en la UME (UIEN – Los Rodeos).

Tiene siete libros, habiendo publicado tres más relacionados con la Enfermería: Historia de la Enfermería Militar Española y Historia de la Enfermería en la Defensa: Ejército de tierra. Regulación normativa y marco jurídico de funciones profesionales; así como numerosos artículos, entrevistas y reportajes en revistas especializadas del sector. E Historia en la Policía Armada, Nacional y del Cuerpo Nacional de Policía. Creación de la especialidad sanitaria y funciones profesionales.

FOTO 16 Jerónimo González Yanes. Emblema Centenario del Practicante 1857 – 1957. Emblema de la Policía Armada: Practicante

Ponencia impartida por Jerónimo González Yanes, en el Palacio de la Isla, Cáceres el día 29 de enero de 2015

FOTOGRAFÍAS:
Las fotografías son de la Ponencia impartida por Jerónimo González Yanes, en el Palacio de la Isla, Cáceres el día 29 de enero de 2015

BIBLIOGRAFÍA
FOTO 17 Bibliografía. Libros utilizados

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)