martes, 24 de marzo de 2015

LA ENFERMERÍA Y LA MASONERÍA



The Royal Masonic Hospital Nurses home
En 1911, los miembros de Malmesbury Lodge N° 3156 se interesaron en la posibilidad de construir un Hospital Masónico o asilo de ancianos y formaron un comité con un ingeniero civil, Percy Still (1).

FOTO 1 The Royal Masonic Hospital and Nurses´ Home

En 1913 Gran Logia aprobó la idea y en 1916, la recaudación de fondos había comenzado. El gran número de víctimas de la Gran Guerra hizo ver a los partidarios de realizar un Hospital con la ayuda de las mujeres para poder abrirlo en Londres bajo el nombre masón de Hospital de guerra. En el Hospital se atendieron más de 4.000 soldados hasta el final de la guerra (1).

Después de terminar la Primera Guerra Mundial se abre el The Royal Masonic Hospital Nurses home, en el local de Fulham Road y aceptan al primer paciente en el año 1920. A pesar de atender a muchos pacientes, ven que el local es pequeño y aúnan sus esfuerzos para encontrar uno más grande. Una vez que consiguieron el dinero compraron en Ravenscourt Park, al oeste de Londres.

En 1933, el rey Jorge V y la reina María inauguraron el hospital y el rey concedió el permiso para que llevase el nombre como se conoce hoy en día el Hospital Real Masónico (Royal Masonic Hospital). El dinero para el hospital se planteó que fuese a través de las donaciones, los donantes darían su dinero para esta joya especial conocida como la Permanent Steward’s Jewel (1).

FOTO 2 La reina Isabel II y la enfermera del Royal Masonic Hospital. 2013

Durante la Segunda Guerra Mundial el Hospital de nuevo se convirtió en un Hospital de Guerra, tratando a más de 8.600 militares heridos, sin ningún coste para el gobierno británico. Después de la guerra, la formación del Servicio Nacional de Salud tuvo que cerrar muchos hospitales privados, pero el Hospital Real Masónico se mantuvo independiente.

FOTO 3 Hebilla del Uniforme de la Escuela de Enfermeras del Royal Masonic Hospital

Nursing School The Royal Masonic Hospital
Una Escuela de Enfermería se abrió en 1948 para formar a enfermeras profesionales y rápidamente se ganó una reputación de promover enfermeras altamente cualificadas, cuyo distintivo de plata la portaban en las hebillas del cinturón de su uniforme, convirtiéndose en un codiciado honor entre la profesión enfermera (1).

FOTO 4 El personal del Woodside Hospital, Darlington, antes de cerrarse

MASONERÍA Y CRUZ ROJA
Henri Dunant dedicó su vida y su fortuna a conseguir la adopción de medidas para mitigar la crueldad de la guerra. A él se debe la Convención de Ginebra de la que salió el acuerdo de fundar la Cruz Roja Internacional. Aunque no hay constancia documental de que de Henri Dunant fuera masón, una tradición mantenida fielmente hasta hoy día lo considera como tal (2).

Al igual que la obra cumbre de Henri Dunant, la Cruz Roja, otras instituciones supranacionales, como los Boy-Scouts, los Juegos Olímpicos, la Conferencia de Paz de La Haya, la Sociedad de Naciones, la Primera Internacional, la ONU, etc. tradicionalmente se vienen vinculando a la masonería en unos casos con más acierto y fidelidad histórica que en otros.

Así, por ejemplo, consta de la activa participación de masones, y masones cualificados, en el apoyo a las Conferencias de Paz de La Haya, a la Sociedad de Naciones y Primera Internacional, siendo menos claro —al menos en su fundación— el caso de los Boy-Scouts, los Juegos Olímpicos y la ONU, si bien en todos los casos el ideario que impregna todas estas instituciones está basado en el mismo que desde sus orígenes defiende la masonería universal, es decir, “en la fraternidad entre los pueblos por encima de razas, naciones y creencias religiosas, el pacifismo a ultranza, la universalidad y defensa de los derechos del hombre, del ciudadano y de los pueblos; la igualdad social y defensa del oprimido, perseguido y encarcelado; la libertad, base indispensable de la convivencia fraternal; la justicia sin paliativos; la formación integral del hombre; y finalmente el antibelicismo que permita llegar a través del desarme y el arbitraje internacional a esa Paz”.

En el caso concreto del fundador del Scoutismo, lord Robert Baden Powell estuvo muy próximo al mundo masónico, ya a través de sus amistades e informaciones, ya en la asimilación de algunos mensajes pedagógicos y culturales de derivación masónica.

FOTO 5 Comité Internacional, Ginebra 1863

Con la Cruz Roja, lo que sí parece estar fuera de dudas es la ayuda decisiva de la masonería a la Cruz Roja a través de los cinco amigos que integraron el llamado Comité de los Cinco, que daría paso al primer Comité Internacional de la Cruz Roja. Y en especial se suele señalar a su presidente Gustave Moynier, quien a la vez lo era de la Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública, una entidad entroncada con la masonería de la época, y que fue, en realidad, quien dio el primer gran impulso a las ideas de Henri Dunant, y por lo tanto a la Cruz Roja.

Pero es a partir de 1921 cuando la Cruz Roja adoptó lo que se han dado en llamar sus bases filosóficas, o principios fundamentales; humanidad, imparcialidad, neutralidad e independencia, que luego serían completados con otros tres; carácter voluntario, unidad y universalidad, que finalmente serían adoptados jurídicamente en la XX Conferencia Internacional de la Cruz Roja y Media Luna Roja, celebrada en Viena el año 1965, y que son los que están hoy día en vigor. Basta su lectura atenta para descubrir que en todos ellos late la propia filosofía masónica, donde predominan las ideas de paz y amistad basadas en un concepto de universalidad y humanismo fraternal que no admite en sus logias ninguna controversia de orden político, racial, religioso o ideológico, estando incluso prohibidos los temas político-religiosos (2).

Una acción filantrópica de la masonería; la Cruz Roja

La Cruz Roja, una obra filantrópica de inspiración masónica, pretende sustituir la caridad cristiana por un humanitarismo sentimental

En la historia nada es del todo blanco o negro. Entre los temas más seductores y morbosos, más rodeados de misterio, está la masonería, de cuya trayectoria general no nos ocuparemos aquí.

Dicen que el diablo es más fuerte cuanto menos se menciona. Algo así pasa con esta sociedad secreta, o discreta si prefieren. De ella no se habla salvo para reparar, si se está iniciado en la simbología, en su rico folklore particular, y ella misma gusta de ocultarse con humildad. Así es posible pasar capítulos enteros de libros de historia en la que no se la menciona, pese a proporcionar, por ejemplo, la mitad justa del gobierno y el parlamento en la II República (3).

FOTO 6 Gustave Moynier, general Guillaume Henri Dufour y Henri Dunant

Ocurre, a la inversa, que se la ha demonizado de un modo un tanto infantil a veces, por parte de sectores católicos y reaccionarios. En algún caso, la fuente principal es un doble agente francés, Leo Taxil, que después de ordeñar a ambos campos en liza se dedicó a escribir folletones en los que las misas negras y la obscenidad garantizaban la comercialidad de su descripción de las tenidas masónicas. Los excesos de tintas negras pueden a veces resultar contraproducentes porque ridiculizan luego la crítica más racionalizada.

Nada más lejos de mi voluntad que defender a esa poderosa institución, ni a sus tentáculos cuyos miembros a veces desconocen la identidad de la cabeza del pulpo. Pero sí hay que hacer honor a la verdad, y eso nos obliga hoy a señalar algunas realizaciones de la filantropía masónica, que quiso desplazar a los valores cristianos, y no cabe duda que con algún éxito.

Cabría señalar varios. Así por ejemplo en carácter el carácter filantrópico, “iniciático”, ecumenista “avant la leerte”, imperial-británico del movimiento scout, -incluso un original saludo con dos dedos en la frente-, con el que el coronel Baden Pawell obtuvo la bendición de la corona inglesa para universalizar un experimento juvenil durante el sitio de Lady Smith a cargo de los boer. Lo inofensivo y educativo de ese movimiento, que ha tenido rama católica también, hizo que hasta el general Primo de Rivera apuntase a sus hijos (3).

Organizaciones tentaculares, como el “Club de los Leones” y el “Club Rotario”, que suelen servir de caja de reclutas y en los cuales muchos miembros jamás se perciben como masones, recaudan, con un porcentaje sobre sus cenas y otras actividades, dinero, con el que, por ejemplo la vacuna de la polio ha de erradicar esa enfermedad.

El olimpismo es en sí mismo un ideal repaganizante masónico. De hecho las olimpiadas griegas originales se prolongaron durante el Imperio Romano, hasta que Teodosio oficializó el cristianismo. No se asusten pero la filantropía masónica del marqués de Coubertín dio para mucho. Naturalmente no se obtiene una tregua total entre todas las polis cada año olímpico, pero el culto al cuerpo, y el fuego sagrado, no es la única vez que la referencia helénica se usa para contender con la cristiana, pretendían esos valores de universalismo de sustitución. El saludo solar, o romano o como queramos llamarlo, no era usado por fascista, si no con la referencia pagano-clásica, en el cartel de la Olimpiada de París, justo vísperas de la toma del poder italiano por el Duce. Hoy en día las instituciones mundiales deportivas más poderosas siguen dirigidas por “hijos de la Luz”.

Otro rico filántropo que nos interesa hoy más es Henry Dunant. Su pertenencia a una logia no está probada, aunque el Boletín Oficial del Supremo Consejo del Grado 33 lo incluya entre los masones que tuvieron el premio Nobel, casi todos de la Paz. Es uso en medios masónicos autoasignarse a personalidades del pasado prestigiosas, a veces con excesiva generosidad.

La cuestión es que la Cruz Roja, nacida cuando este suizo vio la hecatombe de la batalla de Solferino, e ideó la Convención de Ginebra, a la que aquella está asociada, formó su primer gobierno con el “Comité de los Cinco”, cuyos otros cuatro miembros, Gustave Moyier, el general Guillaume Henri Dufour, y los médicos Appia y Maunoir, sí que lo eran con toda certeza.

Pertenecían a la “Sociedad Ginebrina de Utilidad Pública”, de la masonería suiza. La bandera de la Cruz Roja no procede de la Cruz cristiana, como torpemente han interpretado musulmanes y judíos para constituir en el siglo XX la “Media Luna Roja” y la “Estrella de David Roja”, ni tampoco de la Cruz de Malta, generosamente sanitaria y hospitalaria también,. Si no de la inversión de los colores de la bandera suiza. No creo provenga tampoco de la “rosacruz”. La patria de Dunant era además, un estado tradicionalmente neutral desde hacía siglos.

FOTO 7 Las Damas de la Cruz Roja repartiendo donativos a los soldados regulares que regresaron de Melilla. Bartolomé Ros y José Calatayud. Octubre de 1921

Moyiner era un socialista utópico, de raíz roussoniana. No es casualidad el papel de la Ginebra de Rousseau, y antes de Calvino; el mal no está en el hombre, si no en la sociedad. Éste es el organizador nato, complemento adecuado al idealismo estricto de Dunant. El primer presidente del Comité fue el general Dufour, Dunant sería el secretario.

El jesuita y director del “Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española”, Ferrer Benimelli, considerado filomasón por su oponente Ricardo de la Cierva, señala que las instituciones fundadas por masones: Cruz Roja, Olimpiadas, Scout, Conferencia de la Haya, ONU, Unicef etc. tienen por ideario “el mismo en el que está basado la masonería universal, es decir, la fraternidad de los pueblos por encima de las razas, naciones y creencias religiosas, el pacifismo...los Derechos del Hombre...y el arbitraje internacional...”.

A partir de 1921, la Cruz Roja y la Media Luna Roja sistematizan sus bases filosóficas; que se conocen como “Principios Fundamentales”. Los 7 principios coinciden punto por punto con los enunciados masónicos tradicionales, como ha estudiado Carles Clement (3).

En España, el aspecto filantrópico, tradicional campo de interés de las damas, sirvió de trampolín para que la masonería, tradicionalmente machista, se abriese a mujeres, como Rosario Acuña y Concepción Arenal.

Ésta dirigió la primera revista de la Cruz Roja; “La Voz de la Caridad”, cuya cabecera adolece una resonancia católica. Además de interesarse en la reforma penitenciaria, se ocupó también de la emancipación de la mujer. A la vez, 1872, escribía en “Las Hijas del Sol”, la revista masónica femenina.

FOTO 8 Damas Enfermeras de la Cruz Roja, con su jerarquía militar

En España, la Cruz Roja original se confunde, en 1864, con la Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén. Los caballeros de Malta son de indiscutible raigambre católica, pero un sector disidente, importante en esos años, mantuvo conexiones con los “Caballeros Teutónicos” de Alemania y, luego con la masonería. Las vanidades del aristocratismo pueden a veces contaminar el ideal de la caballería.

Hoy el Comité Internacional de la Cruz Roja está gobernado por 25 miembros, sólo suizos, muchas veces vinculados a la eficaz banca suiza, y elegidos por cooptación, una estructura tan discreta como no del todo democrática. Los miembros cesantes pasan a otras organizaciones afines. Así en 1988, el comunicado 1571 del CICR indicaba que el cesante Jacques Moreillon pasaba a Secretario general del Movimiento Scout.

Vaya todo lo anterior, que en nada empaña la abnegada entrega durante siglo y medio de voluntarios, cooperantes, sanitarios, soldados camilleros, como Gandhi en Sudáfrica, etc., a enriquecer la perspectiva con que a veces se percibe, esta poderosa sociedad, nunca del todo bien conocida, que es la masonería (3).

CAMILO DE LELLIS
Fue un enfermero, sacerdote y religioso fundador de la Orden de los Camilos, Orden Hospitalaria dedicada a los enfermos y precursor de la Cruz Roja (4).

Tras una larga andadura como enfermero atendiendo a los enfermos, lo que le llevó a fundar la Congregación de “Hermanos Ministros de los Enfermos y Mártires de la Caridad” más conocida como la “Orden de los Camilos” destinada al cuidado de los enfermos abandonados. Esta Orden fue aprobada pronto y fue de gran ayuda con la epidemia de tifus que sufrió y asoló Roma. En 1586 fue aprobada la Orden por Sixto V y fue Gregorio XIV el que la elevaría a la categoría de Orden Religiosa. Fue beatificado en 1746 por el Papa Benedicto XIV (4).

FOTO 9 Camilo de Lellis

Por voluntad del Papa Clemente VIII, alrededor del 1600, Camilo de Lellis, con los suyos, se aventura hasta los tremendos campos de batalla para recoger a los heridos y moribundos. En el siglo pasado un filántropo suizo, Henri Dunant, tuvo la idea de fundar la Cruz Roja precisamente después de haber visto en los campos de batalla de Solferino, Pastrengo y Custoza, aquellos soldados de Cristo identificados con una gran cruz roja, entre los lamentos y los llantos de los moribundos.

Donde nace la filantropía moderna, celebrada y exaltada, la caridad ya estaba presente desde hacía siglos. Camilo no fue un filántropo. En su testamento explica que un amor tan grande no puede nacer de una elección filosófica; es posible sólo para un hombre que ha sido muy amado, que ha tenido una gran gracia, al que mucho le ha sido perdonado” (5).

Bibliografía
1.- The Royal Masonic Hospital Nurses home. Fotografías
2.- Extractado de: J. A. Ferrer Benimeli, La masonería, Madrid, 2001, pp. 139-141.
3.- Cruz Roja Española. Carles Clement.
4.- Camilo de Lelis. Biografía
5.- Francisco D. de Otazu. Antonio Socci, 30 Giorni Nº 7, julio de 1990, pág. 75

Fotografías
Fotos enfermeras
Los camilleros de landa

FOTO 10 Diploma 1914 - 1919

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)