martes, 29 de noviembre de 2011

EL ORGULLO DE SER ENFERMERA Y MUJER







FLORENCE NIGHTINGALE

LA LEYENDA
La leyenda de esta mujer se debe principalmente a su fama de heroína romántica por su gran labor cuidando enfermos en la guerra de Crimea (1.854 - 1.856). Después de la guerra se le propuso un puesto como enfermera jefe de hospital y supervisora de la formación de enfermeras, pero prefirió retirarse de la vida pública y dedicarse a apoyar y promover proyectos educativos, ya que pensaba que actuando de una forma indirecta serían más sus logros que ocupando un puesto oficial.
FOTO 001 Florence Nightingale

Escribió unos 200 libros, informes y opúsculos, con repercusiones en la sanidad militar, asistencia social en la India, hospitales civiles, estadísticas médicas y en la asistencia a enfermos. Siendo objeto de estudio como reformadora, estadística, administradora e investigadora, aunque no se reconoció lo suficiente su faceta como educadora. En “Baly, 1.986”, obra que relata sus experiencias en la formación de enfermeras, se resaltan los aspectos administrativos, silenciando sus ideas educativas en la “Escuela Nightingale”. También destacó su gran aportación a la creación de nuevas instituciones para la formación de médicos militares y enfermeras de hospital.

Pero, si algo destacaría personalmente después de haberla estudiado, es su crítica y rebelión a la instrucción que recibían las mujeres de su época. Consiguió con sus esfuerzos generalizar la formación de enfermeras, dando lugar a una nueva profesión para la mujer.

SU “EDUCACIÓN Y ENTORNO”
Nace el 12 de Mayo de 1.820 en Florencia, Italia. Es la segunda hija de William y Frances Nightingale, un matrimonio acomodado adepto a la doctrina unitaria, disidentes de la Iglesia Anglicana. Es una época de grandes cambios sociales, en los que su familia juega un papel activo con ideas liberales y reformistas. Su abuelo materno, diputado durante 46 años, era defensor de los derechos de los disidentes religiosos y militante por la abolición de la trata de esclavos. En 1.821, la familia Nightingale volvió a Inglaterra, país de origen familiar, para instalarse en Derbyshire. Allí construyeron una casa a la que llamaron “Lea Hart” que tras dos años se convertiría en la casa de verano de la familia, ya que trasladaron su residencia habitual a la mansión “Embley”, en Hampsshire.

Aunque en un principio es una institutriz la que se encarga de su cuidado y el de su hermana, más tarde es su padre el que supervisa cada detalle de su educación. Al ser éste progresista en las ideas de mejora social y educación de la mujer, educa a sus hijas con la seriedad reservada en aquella época para los hijos varones. Tanto es así, que Florence estudia latín, griego, historia, filosofía, matemáticas, lenguas modernas y música, destacando desde un principio su ansia por el estudio. Aunque se admite la educación de la mujer de alta clase social, no está bien visto que ejerza esos conocimientos, privándola de llevarlos a cabo de una forma profesional.

SU “VOCACIÓN”
El 7 de Febrero de 1.837, cuando Florence tenía 17 años, tiene su primera experiencia mística. Mientras estaba en Embley, Dios habló con ella y “la llamó a su servicio”. Siente su vocación, sabe que no está hecha para la vida ordinaria de una mujer de su época, pero no sabe muy bien cómo servirle. El Sr. Ashley, un amigo de la familia, le habló de los “libros azules”, reportajes gubernamentales, que le sirven como material para convertirse en una experta autodidacta en hospitales y sanatorios. Es una época, hasta los 30 años, de grandes conflictos con sus padres. Ellos esperan un matrimonio para ella y no está dispuesta a perder su independencia, ya que piensa que si decide casarse o seguir su corazón, no podría trabajar por sí sola y perdería las llamadas de Dios. Florence aspira a trabajar como enfermera o, al menos, en la enseñanza de delincuentes, ayudando a un medio marginal.

En 1.845 le pide permiso a sus padres para atender enfermos en la Clínica Salisbury, aprovechando que el médico que la dirige es amigo de la familia. No se lo dan, no lo consideran “un trabajo para una dama de su posición social”. Es tal su impotencia, que llega a pensar que “sólo la viudez o la pobreza podían dar una ocasión de trabajar a una mujer con educación”. En estos momentos de desánimo, recibe el estímulo del Doctor Samuel Gridley Howe, americano pionero en la enseñanza para ciegos, quien le da ánimo para que persevere en su vocación de enfermera a pesar de las contrariedades. Aunque sigue teniendo la oposición de su familia, en 1.848 mientras vive en Londres, consigue enseñar durante varios meses a los niños pobres en la Ragged School de Wetminster, experiencia que la reafirma en sus convicciones.

UN ACONTECIMIENTO DECISIVO
En 1.849 hace un viaje cultural a Egipto y Grecia, donde toma apuntes detallados sobre la situación social y los restos arqueológicos de estos lugares. Pero es en el regreso, su paso por Alemania, lo que cambiará de una forma determinante su vida. Visitan Kaiserswerth, cerca de Dusseldorf, hospital, orfanato y escuela fundado por el pastor Theodor Fliedner en 1.836. La Revolución Industrial deja pobreza y miseria para el hombre de la calle, el proletariado, el abandono de niños, a los que se les obliga a trabajar en fábricas, negándoles la oportunidad de recibir educación.

Con ello, aumenta la delincuencia y las condiciones en las cárceles y hospitales son penosas. Theodor viajó para recaudar dinero, primero por su propia área y luego por los Países Bajos e Inglaterra. Por estos países recogió además ideas de reforma. Recopiló todas las ideas positivas en una sola: las mujeres solteras se unirían en una Hermandad, llevando la tradicional cofia de las mujeres casadas de la religión Norte del Rhin. Pasarían por una formación profesional y contribuirían a aliviar los problemas sociales de su época, durante pocos años o por toda la vida.
FOTO 002 Florence Nightingale. La Dama de la Lámpara

Curaban enfermos y ayudaban a prisioneros y mujeres ex convictas, y cuidaban a niños y a pobres de la comunidad. Theodor y su esposa Friedericke, fomentan la autosuficiencia y ayudan de una forma activa a la emancipación de la mujer a través de su formación. Bajo su modelo de Hermandad, una mujer soltera podía estar trabajando dentro del supuesto de una comunidad espiritual, eran las llamadas Diaconisas. Idea que se extendió por todo el mundo; El Cairo, Jerusalén, Estambul e incluso en América, estableciendo otras casas maternales y centros de enfermería. Las Diaconisas dan una nueva imagen de la enfermería, al trabajo social y a la educación, dentro y fuera de la Iglesia parroquial, haciéndola una estimada profesión propia de mujeres.

Este centro impacta a Florence y el mismo Theodor Fliedner le pide que escriba un panfleto sobre la institución. Aunque ella así lo hace, en aquel momento no tuvo mucha repercusión.

A los 30 años, pese a la tenaz oposición de sus padres, Florence vuelve a Kaiserswerth para ser formada como enfermera. Demuestra su gran capacitación y a los 3 meses, el pastor Fliedner le sugiere que publique un relato sobre su vida en Kaiserswerth, destinado a los lectores ingleses. El opúsculo se publica anónimamente y comienza con una crítica a la educación que se impartía en esa época a las mujeres:
“(...) aunque desde el punto de vista intelectual se ha dado un paso adelante, desde el punto de vista práctico no se ha progresado. La mujer está en desequilibrio. Su educación para la acción no va al mismo ritmo que su enriquecimiento intelectual”. (Ibid, pág. 3)
Su idea era: “hay que realizar ensayos, hay que emprender esfuerzos; algunos cuerpos tienen que caer en la brecha para que otros pasen sobre ellos...” (Vicinus y Nergaard, 1.989, pág. 30)

En 1.851 regresa de Kaiserwerth y redacta un borrador “Religión para artesanos” que publica más tarde bajo el nombre original “Suggestions for thought for searchers after religious truth” (N. 1.860b). En uno de sus capítulos, “Cassandra”, explica claramente la historia de la mujer del siglo XIX.

Entre 1.851 y 1.854 completa su instrucción práctica visitando hospitales de Gran Bretaña y Europa, recogiendo información y analizando informes de estos hospitales y publicaciones oficiales sobre la sanidad pública. En 1.853 visita el Hospital de Lariboisiére en París y queda impresionada por sus salas (pabellones inmensos), diseñadas para recibir la luz y el aire fresco. Permitían que los “efluvios malignos” o “miasmas” pudieran disiparse. Realiza un estudio sobre la disminución de la mortalidad en Lariboisiére, confirmando la “teoría de las miasmas”, que se basaba en la idea de que la enfermedad surge espontáneamente en los espacios sucios y cerrados. Esta teoría era la base para el desarrollo de la sanidad en el Reino Unido a partir de 1.830. Se ocupaban de ello los “reformadores de la sanidad”, entre los cuales había un agente de seguros, ingenieros civiles, pero pocos médicos. Construían para ello alcantarillas y suministraban agua para las ciudades.

En 1.858, Louis Pasteur descubrió los gérmenes y probó que la enfermedad no aparecía espontáneamente. Esto sirve como base de ataque de algunos científicos médicos a los “reformadores sanitarios”. Aunque demuestra que sus premisas eran erróneas, sus conclusiones eran correctas y sus reformas, por tanto, válidas. El interés de Florence Nightingale por la higiene, y la importancia del papel de la enfermera en la organización del entorno, se debe a su forma de entender las causas de la enfermedad, diferenciándose del resto por la conexión que hace entre sus ideas y la religión.

Creía que Dios había creado la “enfermedad de las miasmas” para que el hombre pudiera conocer sus causas a través de la observación, y prevenir así su reaparición mediante la organización del entorno. Las enfermeras, al encargarse de la higiene, tenían una oportunidad única para progresar espiritualmente, para descubrir la naturaleza de Dios mediante el aprendizaje de sus “leyes de la salud” (Nightingale, 1.873).

Ella pensaba que no se le había enseñado nada sobre la naturaleza de la enfermedad, sino que había aprendido a través de la experiencia, la observación y la reflexión.

En agosto de 1.853 obtuvo su primer empleo, la oportunidad de aplicar sus conocimientos y su formación, directora de un sanatorio para señoras de la alta sociedad (Upper Harley Street nº 1, en el West End de Londres). Allí demostró su excelente gerencia. Aunque en el trabajo diario, tanto ella como sus enfermeras se atenían sin discusión a las indicaciones de los médicos, en lo referente al tratamiento y sus relaciones con el comité de dirección, impugnaba las decisiones e incluso a veces, hacía caso omiso de ellas en interés de los pacientes. En su puesto como superintendente de la residencia “Gentlewomen During Illness”, lucha activamente contra los prejuicios religiosos. No aceptaban a pacientes católicos y ella impone que se admitan toda clase de religiones y visitas de sus rabinos, sacerdotes, etc. y lo consigue.

SU “CURRÍCULUM VITAE”
Es un relato que ella escribe en 1.851 desde Kiserswerth, y que describe muy claramente con sus palabras lo que ella siempre sintió. Al trasladarse muy joven a Inglaterra, el clima le perjudica y tiene una niñez enfermiza. Hasta los 11 o 12 años no aprende a escribir, por la debilidad en sus manos. Describiéndose a sí misma como una niña tímida y triste, relata que hasta los 7 años, recibe una severa educación por parte de una institutriz, hasta que es su padre, a los 10 años, el que asume esta tarea. Le enseña todo lo que él sabía: latín, griego, matemáticas, música. Ella ansiaba aprender. En un principio le apasiona la música, de hecho reconoce que si habría cantado, habría sido feliz con eso. Aunque una dolencia de garganta le hace decantarse por otros temas.

Siente su vocación como una “llamada de Dios”, aunque al principio duda del objetivo para el que la solicita. Sus sueños se centran en cuidar enfermos y visitar hospitales y siente que el conocimiento no le llena, porque su vida no es “práctica”. La imagen de la mujer estaba ubicada en el matrimonio. Se le permitía una educación, pero sólo como posesión, no como práctica. No es el tipo de vida que ella espera. Tiene un pretendiente intelectual, colocado, coherente, pero aunque ella lo define como “una fácil escapada para sus dificultades”, se reafirma en llevar a la práctica sus ideas y luchar por hacer lo que quiere.

Cree que debe servir a Dios. Intenta entrar en varios hospitales ingleses, pero sus padres rechazan la idea. Ante la oposición, intenta decantarse por la enseñanza y va cada día, durante horas a la escuela del pueblo, pero se da cuenta de que no estaba educada par eso. Se reafirma ante el deseo de ser enfermera. Sorprendentemente, su madre accede a consentirle un viaje a Egipto con dos amigas. Este viaje cambiará su vida. Había visto 6 años antes un reportaje sobre Kaiserwerth y ansiaba ir allí. Se sentía vacía con el hecho de visitar enfermos en sus casas, y sólo darles consuelo o dinero. Ella quería vivir como ellos para ayudarles realmente.

LA GUERRA DE CRIMEA
En 1.854 estalla la guerra de Crimea, en la que se enfrentan principalmente Rusia contra Turquía. Inglaterra entra al lado de los turcos, porque Rusia quería controlar el estrecho de Dardamelo, y así amenazar las rutas inglesas del mar Mediterráneo. La organización de los hospitales británicos seguía igual que cuarenta años antes, durante las guerras napoleónicas, aunque la sociedad tenía mejores expectativas y estaba mejor informada gracias a las noticias del frente que enviaban los corresponsales de prensa. William Russell, corresponsal del “London Times”, hace públicos los problemas del ejército; inhabilidad de los suministros y recursos para conseguir comida para los soldados hambrientos. El enemigo mató menos soldados británicos que el hambre y el cólera.

Thormes Chenery, corresponsal en Constantinopla, despertó los problemas británicos en el cuartel. El 12 de Octubre, en una expedición, escribió: “No hay suficientes cirujanos, no hay ropa ni enfermeros. Los franceses están mucho más avanzados; tienen muchos más cirujanos, mejores medios y ayuda de “Las hermanas de la Caridad”, excelentes enfermeras consagradas que acompañan asiduamente a la expedición”.
FOTO 003 Enfermeras Florence Nightingale en Crimea

La preocupación de la sociedad por el bienestar de los soldados, hace que Sydney Herbert, Secretario de Estado para la Guerra, designe a Florence Nightingale para dirigir a un grupo de enfermeras. Ninguna mujer había ocupado antes un puesto oficial en el ejército. Era una enfermera experimentada, muy inteligente, pero nada dispuesta a aceptar órdenes de una jerarquía cerril. Durante la guerra, ella trató a sus discípulas con una fuerte disciplina. Era la manera de probarle a los padres de clase media, que la severa y fuerte disciplina de la mujer al mando, podría proteger a sus hijas del acoso sexual. El miedo a esto estaba causando que las madres británicas detuviesen a sus hijas para convertirse en enfermeras, y hacer hospitales británicos inferiores, únicos donde las monjas tuviesen a las enfermeras bajo la protección de la madre superiora.

En Escutari, estaba el principal hospital británico. La estrategia de Florence para no ganarse la antipatía de los médicos y que pudieran frenar así sus posibles reformas, fue someter a sus enfermeras a la autoridad de los médicos. Una de las primeras reformas fue instalar una lavandería en el hospital. En un mes había obtenido ropa de cama y prendas nuevas para los soldados y había mejorado las comidas del hospital. Supervisaba la asistencia de los heridos y convalecientes, escribía cartas en nombre de los soldados y hasta organizó un sistema para enviar dinero a sus familias, además de organizar juegos y cuartos de lectura a los convalecientes. Se enfrenta a las autoridades militares, al servicio de intendencia y al director de los servicios médicos militares. Crea tal interés público con sus iniciativas, que muchas de sus recomendaciones al Secretario de Estado para la Guerra, se convirtieron en nuevos reglamentos militares.

Se ganó con su genio administrativo, el respeto de la reina Victoria y de muchos miembros del gobierno, así como el cariño del pueblo británico, por su atención y cuidado personal a los soldados enfermos y heridos.

Prueba de ello es este poema dedicado a ella:
LA DAMA DE LA LÁMPARA
Los heridos en la batalla,
en lúgubres hospitales de dolor,
los tristes corredores,
los fríos suelos de piedra
.

¡Mirad en aquella casa de aflicción!
Pasa a través de las vacilantes tinieblas
Y se desliza de sala en sala
.

Y lentamente, como un sueño de felicidad,
El mudo paciente se vuelve a besar
Su sombra, cuando se proyecta
en las oscuras paredes
. “Longfellow, sobre Florence Nightingale”

En 1.855, durante la máxima popularidad de Florence Nightingale, un grupo de seguidores, organiza una reunión pública en Londres para reunir fondos con el fin de que, a su vuelta a Inglaterra, pudiera reformar los hospitales civiles mediante la creación de una escuela modelo de enfermeras y auxiliares de hospital. Ella, inmersa en problemas de la guerra, no presta demasiada atención a este proyecto hasta 1.860.

Cuando vuelve a Inglaterra, indignada por el escaso interés de las autoridades por la investigación de la mala organización que había causado 16.000 muertos por enfermedad ante 4.000 en campo de batalla, crea ella misma una comisión investigadora, que no concluye hasta 1.860.

SU “CONTRIBUCIÓN EN EL EJÉRCITO”
Tras su experiencia en la guerra, mantenía el pensamiento de la falta de experiencia práctica de muchos cirujanos jóvenes. Durante el conflicto propone que éstos reciban lecciones sobre patología y lo consigue, instalándose un laboratorio de patología en Escutari.

Su contribución es decisiva para que en 1.857, se cree la Comisión Real sobre sanidad en el Ejército Británico, cuyo presidente fue Sydney Herbert. No se permitía que las mujeres que estaban en la comisión testificaran, por lo que Florence se dedicó a recopilar sus pruebas sobre la mala administración de los hospitales y reunir estadísticas de mortalidad. En 1.860, la calidad de sus estadísticas sobre Crimea, hacen que sea elegida la primera mujer miembro de la Royal Statistical Society.

La rebelión de Sepoy en la India, llamó su atención hacia los problemas de sanidad que en la India había y empieza un proyecto para sanear el país. Este es el comienzo de su enfermedad, PTSD, post trauma de desorden de tensión. Enfermedad que le llevará a recluirse en su casa, la mayor parte del tiempo en cama, después de su aporte a la comisión, aunque sin dejar de trabajar. Después de la guerra de Crimea nunca apareció en público.
FOTO 004 Florence Nightingale y enfermeras

En 1.858, publica en una edición privada, “Notas sobre cuestiones relativas a la sanidad, la eficacia y la administración de los hospitales en el Ejército Británico”, basado en sus planes para la educación médica militar. Sus ideas se ponen en práctica por médicos y cirujanos experimentados, veteranos de la campaña de Crimea, creándose en 1.860, la Primera Escuela de Medicina Militar del Reino Unido en Fort Pitt.

Tras el éxito de las “salas de lectura” de Escutari, después de la guerra promueve la creación de estas salas en cuarteles más grandes, con cierto éxito. Crimea le dio, por tanto, la oportunidad de poner a prueba sus ideas, publicando sus conclusiones en “Nightingale”, 1.858a, 1.858b, 1.859. Dada su enfermedad, para ayudarse económicamente vendió sus ideas y sus inventos gráficos, como el diagrama - área polar, y sus tablas. En 1.869 vuelve a centrarse en la formación de enfermeras.

LA FORMACIÓN DE ENFERMERAS
La idea de formar enfermeras no era nueva en la Gran Bretaña de mediados del siglo XIX. Antes de la guerra, había asociaciones de enfermeras, formadas por mujeres competentes e intachables moralmente. Había un estereotipo de enfermera “borracha e ignorante”, creado en la literatura por Charles Dickens.

De 1.830 a 1.850 se habían creado centros como el “St. John’s House”, hermandad anglicana creada en 1.848, que en tres meses formaba a mujeres para cuidar a los enfermos pobres en sus propios hogares, o el Convento de la Merced de Bermondsey. Ambos de carácter religioso, de los cuales eran miembro algunas de las enfermeras que acompañaron a Florence a Crimea. Florence mantenía la necesidad de instaurar una formación laica de enfermeras. Le reafirmó el hecho de que durante la guerra, apareciera en la prensa un rumor de que algunas enfermeras habían intentado convertir a los soldados en sus lechos de muerte, lo que por poco lleva al traste su misión. En los hospitales había rechazo ante la nueva imagen de la enfermera. En 1.856, John Flint South cirujano en el hospital St. Thomas de Londres, opina que una enfermera no necesitaba más formación que una criada.
Foto 005 Diagrama - área polar

A pesar de todo Florence y el Fondo Nightingale empiezan a negociar en 1.859 la creación de un centro de formación de enfermeras en el hospital St. Thomas. El 24 de Junio de 1.860, la Escuela Nightingale se abre. Florence delega las funciones de dirección de la escuela a una jefa de enfermeras, ya que prefiere actuar de modo indirecto a tomar directamente decisiones. En las Navidades de 1.851 empeora tanto de su enfermedad, que se llega a temer por su vida, y durante los seis años siguientes tenía que ser trasladada de habitación en habitación, ya que le era imposible caminar. A pesar de ello, sigue trabajando.

No se reconoce a si misma como una buena profesora de mujeres. De sus cartas se saca la conclusión que creía que sus teorías no suscitaban ningún interés en las mujeres y que las enfermeras que le acompañaron a Crimea no aprendieron nada de ella, ni de las lecciones de la guerra. Se siente sola e incomprendida entre las mujeres y las enfermeras. Creía en los libros sólo para familiarizarse con el entorno administrativo o sanitario de enfermería. Lo realmente importante y educativo era la observación y la práctica. Para facilitar el estudio y la reflexión, cada “alumna – enfermera” tenía su propia habitación en el hogar Nightingale.

CARACTERÍSTICAS DE LA ESCUELA NIGHTINGALE EN SUS PRIMEROS AÑOS
Aunque era una institución independiente, estaba vinculada a un hospital.
Las alumnas dependían de una enfermera jefe.
La escuela era el hogar de las alumnas.
Su instrucción corría a cargo de las monjas y médicos del hospital.
Las evaluaban las monjas y la enfermera jefe.
Recibían un salario mínimo durante su formación.
El contrato estipulaba que tras su formación, aceptarían un puesto de trabajo en algún hospital elegido por el Fondo Nightingale, cuya política consistía en mandar grupos de enfermeras para difundir el sistema Nightingale de formación en otros hospitales.

La primera década de la escuela fue especialmente difícil. El sistema dependía de monjas que carecían de formación, los médicos no entendían que las enfermeras necesitaban una formación, y la enfermera jefe Sarah Wardroper, utilizaba a las alumnas como personal suplementario. A partir de 1.870, comienza a emerger gracias a las iniciativas, gran crédito y duro trabajo de Florence. Sigue de cerca su desarrollo y los progresos de muchas alumnas, a las que enviaba anualmente con documento impreso con consejos prácticos y morales. En 1.887, Henry - Carter, primo de Florence y gran colaborador suyo, siendo el secretario del Fondo Nightingale de 1.861 a 1.914, anunció reconociendo así los resultados de la Escuela Nightingale que: 42 hospitales contaban con enfermeras jefes formadas por la Escuela Nightingale y que 520 enfermeras habían completado su instrucción allí.

Las “Enfermeras Nightingale”, cada vez mejor preparadas, comenzaron a crear sus propias escuelas de enfermeras. Tanto es así que se crea una red internacional con la emigración de “Enfermeras Nightingale” a Australia, Canadá, India, Finlandia, Alemania, Suecia y Estados Unidos.

El oficio de enfermera se convertía en una ocupación digna para la mujer. La “lámpara” de Florence Nightingale pasó a ser el emblema de la profesión simbolizando la esperanza transmitida a los heridos de Crimea, la cultura y el estudio.

Hasta se crea la “Promesa Nightingale” en el antiguo hospital Harper de Detroit, Michigan, siendo usada por primera vez en la primavera de 1.893. Es una adaptación del juramento hipocrático usado por los médicos. Por lo que se sabe, Florence Nightingale no tenía conocimiento de su contenido.

Yo solamente me prometo a mí misma y delante de Dios y en presencia de esta asamblea, que voy a pasar mi vida en pureza y voy a practicar mi profesión con toda mi fidelidad. Voy a abstenerme de cualquier cosa dañina y nociva y no voy a tomar, ni administrar a sabiendas, ninguna droga nociva. Voy a hacer todo lo que tenga a mi alcance para elevar al nivel de mi profesión y para mantener en confidencia todos los asuntos personales para que no salgan a la luz, al igual que todos los asuntos familiares que lleguen a mi conocimiento en la práctica de mi vocación. Con toda lealtad haré un esfuerzo por prestar mi ayuda al médico en su trabajo, y dedicarme a procurar el bienestar del personal bajo mis cuidados”.
En 1.934 se crea la Florence Nightingale International Foundation, con el propósito de perpetuar dignamente su legado educativo.

SUS “TEORÍAS”
En 1.882 escribe dos artículos para el Quains dictionary of medicine, titulados “Formación de las enfermeras” y “Cómo cuidar al enfermo”. El primero trata de los requisitos de una escuela ideal de enfermeras, basándose en la experiencia de la Escuela Nightingale; como la presencia de monjas residentes para consolidar la instrucción en las salas y evaluar el progreso moral de las alumnas. Su teoría sobre el aprendizaje: “una vez que la enfermera haya aprendido a aprender, su formación debe continuar más allá de la escuela. La observación indica CÓMO está el paciente, la reflexión indica QUÉ hay que hacer, la destreza práctica indica CÓMO hay que hacerlo. La formación y la experiencia son necesarias para saber CÓMO observar y QUÉ observar, CÓMO pensar y QUÉ pensar” (Nightingale, 1.882)

Florence tenía ideas vanguardistas para su época; creía en que cada 5 o 10 años se necesita una nueva formación para reciclarse. Y hace una crítica a la profesionalización de las enfermeras durante sus últimos años, porque cree que “la inscripción en un registro profesional pone punto final a la formación, lleva a la presunción y sería una reproducción de la trayectoria profesional seguida por los médicos”.

Ve la enfermería como una actividad específica y subraya la importancia de ésta en el bienestar del paciente. En su opinión, era más fácil conseguir esta tarea si se veía como una vocación o “llamada interior”, más que una profesión.

SU “MODELO DE ENFERMERÍA”
El que hoy es reconocido como el modelo de enfermería de Florence Nightingale, es un modelo naturalista, basado en la acción que ejerce la naturaleza sobre los individuos. Para ella la función principal de la enfermera es preparar y colocar al paciente en las mejores condiciones posibles para que la naturaleza actúe sobre él, con el objetivo de conservar la fuerza y energía vital del paciente.

Diferencia dos tipos de enfermería, de la salud y de la enfermedad. Ve la enfermería de la salud como el arte que toda mujer debe aprender sobre conocimientos de higiene, considerando que la enfermería cumple funciones independientes. Mientras que la enfermería de la enfermedad se centra en el arte y cuerpo de conocimientos de otras disciplinas, siendo dependiente total o parcialmente.

Actualmente, Florence Nightingale es considerada la creadora de la enfermería profesional. A pesar de que sus ideas están ampliamente superadas, hay que destacar que fue la primera enfermera que definió los conceptos de salud y enfermedad en relación a la enfermería, el objetivo de los cuidados de enfermería, la forma de actuar y el concepto mismo de enfermería.
Foto 006 Uniforme Enfermeras Florence Nightingale

EL CUIDADO DE LOS NIÑOS
En 1.859, Florence Nightingale publica “Notas de Enfermería”, libro que se hizo tan popular, que fue editado de nuevo en 1.860 y 1.861. En él dedica una sección especial dedicada al cuidado de los bebés. Rompe con todos los tabúes y creencias de su época en este aspecto. En una sociedad en las que las madres pensaban en el baño para sus bebés como algo nocivo, ella recomendaba una exhaustiva higiene, secando muy bien cada pliegue de sus cuerpos, para ayudar a la correcta transpiración de la piel de los bebés. Incluso bañarlo una o dos veces al día, además de asearlo adecuadamente cuando se ensuciara de forma ocasional.

Su entorno, base fundamental, debe mantenerse igual de limpio. Su habitación, su cama, su casa. Además de que sea el adecuado para proporcionarle la mayor tranquilidad, sin provocarle ninguna excitación. Destaca la importancia de ponerles una ropa adecuada, cómoda y que les proporcione la temperatura adecuada, debido a su inmadurez para mantener ellos mismos el calor, o soportar temperaturas inapropiadas por sí solos. Así como su cambio frecuente. Y, sobre todo, convicción y cuidado en lo que se está haciendo. El único salario que ella ganó alguna vez en su vida, fueron los derechos de autor de este libro.

SUS “ÚLTIMOS AÑOS”
Los últimos años de su vida, los pasa en su domicilio del número 1 de South St. London, donde se trasladó definitivamente en 1.865. No deja de trabajar en las muertes de los recién nacidos y en las cuestiones sanitarias de la India, así como de dar a conocer sus ideas. Henry Durant fundador de la Cruz Roja, reconoce haber sido influido en sus proyectos por los trabajos de Florence Nightingale. En 1.890 la compañía Edyson, registra su voz en un cilindro, en su casa de South Street, siendo distribuido en 1.939. En 1.902 ya no puede escribir, ni leer sin gran dificultad y acepta los servicios de una ama de llaves, que la acompañará el resto de su vida.

El 13 de Agosto de 1.910 a los 90 años muere Florence Nightingale mientras dormía. Es enterrada en el cementerio de la Iglesia de East Wellow cerca de Romsey en Hampshire, Inglaterra.

PROMOTORA DE LA EDUCACIÓN
Su gran preocupación fue la educación. Introdujo métodos educativos prácticos, que reflejasen sus objetivos. Proporcionó libros a la escuela primaria local cercana a su casa familiar y alentó a nuevas técnicas de estudio, más prácticas; aulas de muestras de minerales dada la riqueza geológica de la zona. Señaló el importante efecto de la escolarización en la salud de los niños. En 1.863 realizó un estudio estadístico en 143 escuelas coloniales de Australia, Canadá, Sudáfrica y Ceilán (actual Sri Lanka). Pensaba que los estudios europeos no estaban adaptados a la educación de las poblaciones indígenas. En esta ocasión fue ignorada.

Pero, unos años más tarde, hace un estudio sobre la educación en los asilos de pobres. Defiende la teoría de que no hay que castigar a los pobres, sino enseñarles a que se valgan por sí mismos. Darles un adiestramiento práctico, destrezas manuales, para que saliesen del ambiente pobre y estudiasen en escuelas industriales. Sus opiniones son aplaudidas. Su amistad con Benjamín Jowett le hace interesarse por la educación universitaria. En 1.878 - 1.880 apoyó la idea de crear una medalla al mérito por los trabajos estadísticos en memoria de Adolphe Quételet, fundador de la estadística moderna.

A principios del decenio de los 90 Benjamín Jowett director de Balliol College de la Universidad de Oxford, y Frances Galton conocido matemático, crean una nueva cátedra de estadística en Oxford. Florence Nightingale recomienda a Galton que se incluya el interés de la estadística en la educación, la criminología, los asilos y la India. La propuesta no prosperó.

Los medios universitarios del momento no compartían en general el interés de Florence Nightingale por la aplicación de la estadística a los problemas sociales. Karl Pearson padre de la estadística aplicada moderna, reconoció el interés de sus ideas.

SU “AYUDA A LA EMANCIPACIÓN DE LA MUJER”
No puede pasar por alto su gran influencia en el desarrollo de la mujer de su época. Apoyando y encabezando una nueva imagen y sobre todo, una actitud de lucha y de mejora. Hizo mucho más fácil el camino para todas aquellas mujeres que anhelasen, como ella, ser enfermeras, abriendo un nuevo campo de trabajo y además reconocido.

Con su libro “Notas de Enfermería”, transformó a las mujeres normales de la clase obrera en auténticos guardianes de la salud de la familia, enseñando e inculcando la prevención. Con esto contribuyó notablemente a disminuir la alta mortalidad. Ayudó a abolir la regulación sobre prostitución, injusta para las mujeres. Y luchó además, por el derecho al voto de la mujer, negado en ese momento, uniéndose al Comité General para el Sufragio de la Mujer.
FOTO 007 Florence Nightingale

AUTORA TRABAJO ORIGINAL
Amaia Vallejo Angulo

COLABORADORES y CO-AUTORES
Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP
jrubiop20@enfermundi.com

Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores
raexgon@hotmail.com

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net