viernes, 7 de marzo de 2008

VACUNACIÓN CONTRA LA HIPERTENSIÓN
Científicos suizos han ensayado con diversas dosis de una vacuna experimental que induce la generación de anticuerpos contra la angiotensina II

La inmunización contra la angiotensina II podría disminuir la presión arterial en pacientes hipertensos y mejorar la adherencia al tratamiento, lo que al cabo del tiempo sustituiría a la medicación tradicional que se emplea para esta enfermedad.

Esa es la conclusión a la que llegan los autores de un nuevo estudio publicado en "The Lancet". Los investigadores de Cytos Biotechnology (Suiza) comentan que en el tratamiento de la hipertensión tanto los inhibidores de la ECA como los bloqueadores de los receptores tipo 1 de la angiotensina II han demostrado ser fármacos eficaces. Sin embargo, además de los problemas que comporta el diagnóstico adecuado, el cumplimiento terapéutico es uno de los principales caballos de batalla en el control de la enfermedad.

Explican que la inmunización activa para inducir la generación de anticuerpos contra la angiotensina podría simplificar el tratamiento, con un régimen ideal de unas pocas inyecciones al año. Intentos previos de tratar la hipertensión con inmunoterapia se han dirigido a la angiotensina I, pero un ensayo clínico de fase II no mostró que la terapia redujera las cifras tensionales.

Los que proponen los autores del nuevo artículo es centrarse en la angiotensina II. Su estudio es un ensayo de fase IIa con 72 pacientes que presentaban hipertensión leve a moderada. Fueron distribuidos aleatoriamente en tres grupos para recibir inyecciones subcutáneas de una vacuna contra la angiotensina II a dos dosis diferentes o placebo. El tratamiento se administró a las semanas 0, 4 y 12. La presión arterial ambulatoria se midió antes del tratamiento y al cabo de 14 semanas.

Los resultados muestran que el grupo que recibió la vacuna a la dosis más alta experimentó una reducción de las cifras tensionales de 9,0/4.0 mm Hg en comparación con el grupo placebo. Los efectos adversos registrados fueron en su mayoría leves y transitorios.

Los autores destacan que la reducción fue más pronunciada a primeras horas de la mañana, cuando el sistema renina-angiotensina-aldosterona es más activo y cuando tiene lugar la mayoría de episodios cardiovasculares.
Fuente: jano.es