domingo, 5 de junio de 2016

LAS ESCUELAS DE ENFERMERÍA CANADIENSES



Fueron los colonizadores de origen francés quienes crearon los primeros hospitales en América del Norte. En Canadá estos hechos ocurrieron en Québec y Montreal “ambas pertenecientes a colonias francesas” aunque sin personal ni los recursos materiales que permitieran atender satisfactoriamente a los enfermos y enfrentarlas, por entonces, tan frecuentes situaciones de epidemia (1).

FOTO 1 Hôtel-Dieu de Québec

En 1534 Jacques Cartier, en nombre de Francisco I, navegó hasta el continente norteamericano. Fue seguido hasta Canadá por exploradores, frailes franciscanos, jesuitas, dominicos y otros colonos. Estos religiosos pronto pidieron a Francia que enviara mujeres para enseñar a los niños y cuidar a los enfermos.

En Canadá, la primera mujer que ejerció trabajos de enfermería fue Marie Hubou, esposa de un cirujano – boticario Louis Hébart, al que Samuel de Champlain, el famoso explorador, había llevado consigo en 1617. Más tarde se fortaleció la práctica de enfermería con la llegada de los Jesuitas, quienes dieron un notable impulso a la fundación de hospitales. Fundaron escuelas para los niños indios, construyeron hospitales para los enfermos y mejoraron las condiciones sociales y sanitarias en general. Los europeos contagiaron el sarampión, la viruela y la tuberculosis a los nativos, que acusaron al hombre blanco de la destrucción de su raza. Para los religiosos fue casi imposible combatir esas enfermedades con las condiciones existentes en el lugar. Sus intentos se verían frustrados por la suciedad, el frío, las condiciones inadecuadas de las viviendas, los piojos y el carácter indómito de los nativos (1).

En el siglo XIX, Francisca Gifford, fue la primera religiosa enfermera canadiense, hija del primer médico del hospital. Por ese mismo tiempo Marguerite Marie D'Youville, fundó la Congregación de las Monjas Grises para el cuidado de los enfermos, ancianos y niños expósitos. Estas fueron realmente el antecedente histórico de las actuales enfermeras de distrito de Canadá. Otra figura destacada de este tiempo es Jeanne Mance, hija de una familia francesa culta, radicada en Canadá, que se dedicó al cuidado de los enfermos (4).

Las publicaciones e informes de los jesuitas suscitaron un gran interés entre los hombres y mujeres de Francia. La Duquesa de Aiguillon, sobrina del cardenal Richelieu, se puso en acción. En 1637 firmó un contrato con las Hermanas Hospitalarias Agustinas de Dieppe por el que prestarían sus servicios como hermanas de hospital y envió a trabajadores para que pusieran los cimientos del primer hospital de Nueva Francia. El Hôtel Dieu de Quebec fue inaugurado en 1639, y su personal estaba compuesto por tres Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, éstas llegaron el 1 de agosto de 1639, fundando posteriormente doce monasterios-hospitales en Québec (2).

FOTO 2 Hermanas del Hôtel Dieu cuidando a los indios en Montreal. J. McIsaac. 1747. Cortesía del Hôtel Dieu, Archivos religiosos hospitalarios de Saint-Joseph, Montreal, Canadá

Estas monjas pertenecían a una orden de clausura y habían sido preparadas para cuidar a los enfermos. Llevaban una túnica de algodón blanco con un cinturón de cuero negro y un velo negro. Las tres pertenecían a familias francesas acomodadas. Marie Guenet de St. Ignace; Anne Lecointre de St. Bernard y Marie Forestier de St. Bonaventure de Jesús. Tuvieron que afrontar múltiples penalidades, y a los 8 meses ya había fallecido una de ellas.

Las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, apenas desembarcar, ya se encontraron desbordadas por los pacientes. Al ser la sala del hospital muy pequeña, fue necesario erigir cabañas, al estilo de las de los nativos, en su jardín. Puesto que no había provisiones para tanta gente, tuvieron que cortar en dos o en tres trozos algunas de las mantas y sábanas que habían traído para estas pobres gentes enfermas. En una palabra, en lugar de tomarse un pequeño descanso y refrescarse después de las grandes incomodidades que habían sufrido en el mar, se encontraron tan sobrecargadas y ocupadas que temimos perderlas a ellas y nuestro hospital desde su mismo nacimiento. Los enfermos llegaban de todas partes… Su hedor era tan insoportable, el calor tan intenso, los alimentos frescos tan escasos y malos… Resumiendo, desde el primero d agosto hasta el mes de mayo del año siguiente, más de cien pacientes ingresaron en el hospital y más de doscientos pobres nativos encontraron alivio allí (Kenton, 1925; páginas 169-170) (2).

FOTO 3 Claire Fauteux. Jeanne Mance. Cortesía del Hôtel Dieu, Archivos religiosos hospitalarios de Saint-Joseph, Montreal, Canadá

En este hospital organizaron unas consultas externas para el tratamiento de los nativos cuyas enfermedades no requerían su ingreso hospitalario. Las Hermanas enseñaron y formaron a las mujeres nativas que colaborarían con ellas en el cuidado de los enfermos, aunque sus obligaciones eran fundamentalmente domésticas, como cocinar, limpiar, hacer las camas y preparar las provisiones. Entre 1640 y 1644 dichas Hermanas acudieron a Sillery, una misión jesuita próxima a Quebec, para cuidar a los nativos, pero tuvieron que regresar por la actitud belicosa de los iroqueses.

Las Hermanas Ursulinas acompañaron a las Hermanas Agustinas en el viaje desde Francia. Era una orden de monjas maestras reclutadas por Madame de la Peltrie, quien se había comprometido en la creación de una escuela misionera para los nativos. Sin embargo, pronto fueron enseñadas y formadas para el cuidado de los enfermos con el fin de que pudiesen ayudar a combatir durante las epidemias. Hubo un brote de viruela en la escuela, y el hogar de las Hermanas se convirtió en alojamiento improvisado para los contagiados. En este hospital murieron muchos indios hasta que finalmente la enfermedad desapareció de forma espontánea. Esta instrucción a corto plazo en el cuidado de los enfermos podría considerarse como la primera formación y supervisión de enfermeras de América. Tan pronto como fue posible, las Hermanas Ursulinas volvieron al trabajo para el que habían sido preparadas inicialmente, el de maestras (1).

FOTO 4 Ventanal Jeanne Mance. Vidriera emplomada. Basílica de Notre-Dame, Montreal, Canadá. Aparece en la parte central rodeada de enfermos. En la parte izquierda, las primeras tres hermanas de la orden de las Hospitalarias de San José y en la parte derecha se las ve cuidando a los enfermos en Montreal

En 1643 se crea el Hospital en Montreal. En 1658 se construye el Hotel Dieu de Quebec y en 1644 se había creado el Hospital de la Provincia de Montreal. En la fundación de este último se destacó la figura de Juana Mance, una mujer de alto nivel educativo que pronto se dirigió a Francia solicitando ayuda económica, ya que las Hermanas religiosas debían encarar muy serias dificultades por falta de recursos y personal idóneo. A Juana Mance se le considera una figura romántica dentro de la enfermería canadiense. Francia respondió a las demandas canadienses enviando solamente tres Hermanas de la Orden de San José y a dos Hermanas de la Caridad quienes, por su escaso número y preparación, pasaron a trabajar con otras órdenes religiosas “las Hermanas Cinzentas” y con organizaciones misioneras. Mance siguió desempeñándose en el cuidado de los enfermos hasta 1659.

Las Hermanas de la Caridad en Montreal también llamadas Hermanas Grises, fue fundada por Margarita María d´Youville en 1739 (1 y 2).

Los habitantes de esta colonia vivieron en paz durante un año aproximadamente, después del cual vinieron las inundaciones y las luchas con los iroqueses. Más de la mitad de los colonos murieron a manos de los indios. En una diminuta cabaña-hospital dentro del fuerte, Juana (Jeanne) Mance atendía a los heridos por las flechas. Preparaba sus propias medicinas, trataba los sabañones y la congelación, practicaba la sangría y cuidaba a los indios iroqueses igual que a los colonos. En octubre de 1644 se hizo el hospital más grande, se dividió en dos salas, habitaciones para el servicio, una cocina y una habitación para Juana. El hospital estaba rodeado por una empalizada y protegido por un foso debido a los siempre amenazantes iroqueses. Durante casi 15 años Juana Mance llevó a cabo todo el trabajo de enfermería con la colaboración de unas pocas ayudantes. Se ganó la reputación de ser la “primera enfermera seglar de Canadá” y también de Norteamérica (2).

FOTO 5 Juana Mance a la edad de 34 años. Hôtel Dieu Montreal. En octubre de 1659, las hermanas Judith Moreau Brésoles, Catherine Macé y Marie Maillet llegaron a Ville-Marie. Allí fundaron la comunidad religiosa de las primeras mujeres de Montreal. Jeanne Mance y Marguerite Bourgeoys, Museo histórico canadiense

Durante el siglo XVII Canadá pasa a ser colonia británica y, en ese contexto, aparecen hospitales municipales con enfermeras sin formación.

El principal asentamiento de los ingleses fue en Ontario y, si bien en 1864 se proyectó crear una Escuela de Enfermería, la idea no prosperó.

En 1875 el Hospital General de Montreal solicita a Inglaterra la colaboración de Florence Nightingale para crear su Escuela de Formación de Enfermeras (1).

Canadá tuvo una de las primeras Escuelas que siguieron el modelo Nightingale, ubicada en el St. Catharine´s General and Marine Hospital (1874). Los reglamentos para las enfermeras se establecieron en las regulaciones de la Escuela de formación (que más tarde se llamó Mack Training School) y estaban influidos por los principios de Miss Nightingale. El primero de estos estatutos estipulaba:

FOTO 6 Fotografía de la primera Escuela de formación de Canadá para las enfermeras en el Hospital General y Marina en St. Catharines

Las enfermeras, durante el cumplimiento diario de sus deberes, deben observar la más estricta reserva y evitar cautelosamente el “chismorreo”: su conducta debe ser amable y respetuosa en todo momento, y cuando estén de servicio en casas particulares, se espera de ellas que, además de encargarse completamente de los pacientes, eviten causar molestias innecesarias, cuiden de sí mismas y presten la mayor atención a la preparación de la comida para los enfermos; asimismo, ayudarán con alegría en otras cuestiones, aunque no estén directamente relacionadas con su deber, cumplirán fielmente las instrucciones del médico y, en situación de emergencia, informarán de cualquier caso en que la ejecución de sus órdenes haya sido excedida u omitida. No demostrarán preferencias por ningún médico. Atenderán escrupulosamente a los deberes especiales para con el paciente con la delicadeza y la exactitud que les han enseñado sus superiores, y nunca obstaculizarán o criticarán el tratamiento. Gibbon y Mathewson, 1947; páginas 144 y 145 (2).

Unos extractos del “Primer Informe Anual del St. Catharine´s Training School and Nurses´Home”, de fecha 1 de julio de 1875, pueden resultar particularmente esclarecedores:

FOTO 7 Las Hermanas Agustinas en el Hospital de Dieu de Quebec. St. Catharine´s General and Marine Hospital Nurses Home

Se aprovecha cualquier oportunidad para impartir instrucción de naturaleza práctica en el arte de la enfermería, al tiempo que se dan enseñanzas sobre química, ciencia sanitaria, fisiología y anatomía popular, higiene y todas aquellas ramas del arte de la curación con las que debe estar familiarizada una enfermera… La vocación de la enfermería va hombro con hombro con la del médico y la del cirujano, y son absolutamente indispensables las unas para las otras… De acuerdo con los principios conocidos de higiene, colaborará inteligentemente con él, y colocará al que sufre una enfermedad en la mejor relación con respeto al suelo sobre el que está, al calor que hace, la luz, el aire, los alimentos con los que se sustenta y los líquidos que bebe. Asimismo, adoptando las precauciones apropiadas de higiene, evitará los males de los contagios o infecciones y la propagación de la enfermedad por exhalaciones nocivas… Finalmente, inspirará confianza, apaciguará el miedo, calmará la inquietud y a menudo tranquilizará el estado mental mientras cuida de lo físico; además, impedirá la interferencia nociva de algún espectador entrometido. Gibbon y Mathewson, 1947; página 145.

La fundación de los hospitales en estos años permite brindar una mejor atención a los pacientes, aunque la concepción inicial era que estas instalaciones atendieran a los militares y soldados, fundamentalmente; pero también servían como hospicios a las personas sin protección, por lo que estos lugares se consideraban como “casas santas” de la civilización y de la doctrina religiosa, no sólo como instituciones de salud (4).

En Estados Unidos se destaca la figura de Elizabeth Ann Bayley Seton, más conocida por Mother Seton, que en el siglo XIX favoreció la incorporación a la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, que atendieron de forma destacada hospitales y escuelas de niños pobres y ricos, así como asilos. Posteriormente las Hermanas de la Misericordia, otra Congregación religiosa, al frente de la cual se encontraba Catherine Mc Auley, logra ejercer una gran influencia en el resto de los países del continente americano.

FOTO 8 I Consejo General Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús. Escuela de Enfermeras de Canadá. St. Joseph's Escuela de Enfermeras, Victoria. Enfermeras del St. Michael´s Hospital, Toronto

El segundo Hospital canadiense que se planteó la idea de una Escuela de formación para Enfermeras fue el Montreal General Hospital (1821). En 1875 la junta del hospital solicitó la ayuda de Florence Nightingale para la creación de una Escuela. Fueron enviadas cinco enfermeras del St. Thomas´s Hospital, pero quedaron horrorizadas por el entorno y acabaron por renunciar; una de ellas falleció por fiebre tifoideas. Las condiciones del Montreal General Hospital eran muy similares a las del Bellevue. El aspecto más sobresaliente era la suciedad, con ejércitos de ratas correteando por las salas y en ocasiones atacando a los pacientes. Se hicieron otros intentos de poner en marcha la escuela, pero también éstos resultaron infructuosos. Finalmente, Nora Gertrude Livingstones, una graduada del New York Hospital, llevó a la práctica al proyecto en 1890. Bajo su dirección, la Escuela de Enfermería comenzó a funcionar realmente.

Las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús en Québec
A través de los siglos marcados por una devoción total, las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, han fundado doce monasterios-hospitales en Québec y misiones en el extranjero. Asimismo, a continuación de la creación de la Federación de monasterios en 1957, las Agustinas han hecho construir una casa de formación en Sillery.

En Canadá, la presencia de las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús se ha expandido. Empezaron en el Hôtel-Dieu du Précieux-Sang establecido en Québec en 1639, se agregan al Hospital General en 1693, el Hôtel-Dieu du Sacré-Cœur de Jesús en 1873, Chicoutimi en 1884, Lévis en 1892, Roberval en 1918, Gaspé en 1926, Saint-Georges en 1949, Montmagny en 1951, Alma en 1954, Jonquière y Dolbeau en 1955.

La semilla de mostaza de 1639 se ha transformado en un gran árbol. La Iglesia, que protege maternalmente a las comunidades religiosas, se ha ocupado, desde el comienzo del siglo XX de remediar el  problema del aislamiento de los Monasterios sugiriendo formas de unión, tales como una Federación de monasterios autónomos o de un Generalato.

FOTO 9 Toronto General Hospital Escuela de Enfermeras. Mary Agnes Snively

Ya, en 1922, con ocasión de la revisión de las Constituciones según el Derecho canónico de 1918, las Agustinas canadienses sintieron la necesidad de realizar la unión para concluir un acuerdo sobre todos los puntos de las Constituciones. Las obras eran diversas, las necesidades variaban también; fueron necesarios muchos encuentros y mucha prudencia para llegar al consenso requerido y satisfacer los intereses generales y particulares de las Casas.

La evolución que se acentúa en la Iglesia, en las Comunidades, en la sociedad, en los hospitales, exige un estudio profundo de los problemas que se acumulan. Después de múltiples gestiones entre los monasterios y los representantes de la Iglesia, la Federación de las Agustinas de la Misericordia de Jesús nace el 5 de marzo de 1957.

La Madre Marie de l’Eucharistie (Yvonne Deslauriers, 1889-1983) es la primera Superiora general. El Monasterio del Hôtel-Dieu de Québec es elegido como Sede social. Y lo será hasta 1962, fecha de su transferencia a Sillery cerca de Québec.

El cierre sucesivo de monasterios y la disminución del relevo han conducido a la venta de la Casa de la Federación situada en Sillery en 2008. Actualmente seis monasterios autónomos y una comunidad dependiente, la misión de Paraguay, constituyen la Federación de los Monasterios de las Agustinas.

Los miembros de la administración general de la Federación de los Monasterios de las Agustinas tienen su lugar de residencia en la Casa Generalicia de las Hermanas de la Caridad situada en el 2.655 de la calle Guillaume-le Pelletier, Québec (3).

FOTO 10 Escuela de Enfermeras Children´s Hospital de Toronto. Enfermeras. Miss Janet Clark, enfermeras Archivo Toronto 1914. Insignias de las Escuelas de Enfermería

Otras Escuelas
En 1881 se crea la Escuela de Enfermería de Toronto, en la Provincia de Ontario, al frente de la cual se designa a una diplomada de la Escuela de Bellevue (Nueva York).

En el progreso de las Escuelas de Enfermería Canadienses debe subrayarse la participación tanto de enfermeras laicas como religiosas (las Hermanas Cinzentas y las de San José, que dirigieron institutos de formación en Ottawa y Montreal, respectivamente). Enfermeras representantes de Canadá fueron miembros fundadoras del actual Consejo Internacional de Enfermeras en 1899.

La historia del Toronto General Hospital fue similar a la de su homónimo de Montreal. A partir de 1877 se hicieron intentos de crear una Escuela de formación, pero no fue hasta 1884 cuando comenzó su brillante trayectoria. En ese momento, Mary Agnes Snively, una graduada del Bellevue hospital asumió el cargo de supervisora. Reorganizó la escuela y desarrolló un plan moderno de trabajo y estudio. Durante su mandato la Escuela se hizo famosa por poseer los ideales más elevados de enfermería. Miss Snively permaneció en el cargo hasta 1910 y elevó enormemente los niveles de enseñanza y servicio de la Escuela de Toronto.

FOTO 11 Hermanas Grises, Hermanas de la Providencia y Hermanas del Hôtel Dieu cuidando a los inmigrantes irlandeses. Theophile Hamel. Capilla de Notre-Dame de Bonsecours, Montreal, Canadá. Con permiso de Claude Labrecque, capellán de Notre-Dame de Bonsecours. Esta pintura está dedicada a las monjas que murieron mientras cuidaban a los inmigrantes irlandeses que llegaban a Montreal, con la epidemia de peste de 1847. Jeanne Mance enseñando a los nativos

Pronto siguieron otras Escuelas en Canadá: el Children´s Hospital de Toronto, en 1886; el Winnipeg General Hospital (1887), al que se atribuye haber sido el primer hospital del oeste de Canadá que puso en marcha una Escuela de formación para Enfermeras; el St. Boniface General Hospital de Winnipeg (1890); el Royal Jubilee Hospital de Victoria (1890); el Victoria General Hospital de Halifax (1892), y el Royal Victoria Hospital de Montreal (1894). Según Miss Snively, en junio de 1909 había 70 Escuelas para Enfermeras; de ellas, diez ofrecían un curso de 2 años, tres contaban con un programa de 2 años y medio y 57 exigían una carrera de 3 años (Gibbon y Mathewson, 1947).

La introducción de Escuelas de formación para Enfermeras se convirtió en algo casi automático en los hospitales canadienses después de 1890. Las enfermeras graduadas empezaron a surgir en Canadá casi al mismo tiempo que en los Estados Unidos.

En 1914 surgen leyes a fin de regular la certificación de la formación de enfermeras, hecho que consideramos de gran importancia. Desde 1924, y hasta nuestros días, editan la revista “Canadian Nurse” órgano oficial de la enfermería canadiense, de muy valioso contenido, y que ha sido incorporado en las bibliotecas de enfermería de diversos países, entre ellos Uruguay, desde la iniciación de la enfermería universitaria.

FOTO 12 Enfermeras canadienses en la I y II Guerra Mundial

Las Escuelas de Enfermería de ese país van creciendo cuantitativa y cualitativamente. Ya en 1901 los programas incluyen salud pública, realizando actividades domiciliarias. En 1909 tenían 70 Escuelas con cursos de dos y tres años de duración. Dichas Escuelas  pasan tempranamente a ser universitarias, convirtiéndose muchas de ellas en facultades de enfermería.

Antes de pasar a la reseña de las causas de este fenómeno queremos anotar que en 1929 se crea la Asociación Canadiense de Enfermeras (Canadian Nurses Association) (2).

Subrayaremos que las Facultades de Enfermería Canadienses también fueron centros de formación para enfermeras de América del Sur y que las egresadas canadienses fueron asesoras, directoras y organizadoras de algunas escuelas estadounidenses y de las primeras sudamericanas durante la primera mitad del siglo XX.

Aún en nuestros días enfermeras canadienses actúan como consultoras en países iberoamericanos. Es el caso, por ejemplo, de Helen K. Mussallem, doctora en Enfermería, doctora Honoris Causa, miembro de la Orden de Canadá y miembro del Colegio Real de Enfermería del Reino Unido. Mussalem estuvo en Montevideo en 1973 asesorando a la Escuela Universitaria de Enfermería para la elaboración de un “Proyecto de evaluación del Plan de Estudios” (1).

Pocos años después del “Estudio de la Enseñanza de la Enfermería en Canadá” se implementan cursos a nivel de maestrías y, posteriormente, de doctorado. Esto último ocurre después de que consiguieron contar con enfermeras doctoradas en áreas afines a la disciplina propia o a su quehacer, tales como educación, filosofía y ciencias (1).

FOTO 13 Enfermeras canadienses

BIBLIOGRAFÍA
1.- Historia de la Enfermería. Aspectos relevantes desde sus orígenes hasta el siglo XX. María Rosa Parentini. Ediciones Trilce. Uruguay 2002

2.- Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue. Versión española de la obra original “Nursing. The Finest Art. An Illustrated History”, publicada por The C. V. Mosby Company. B-24.474-99

3.- Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús.

4.- Historia de la Enfermería Americana

FOTOGRAFÍAS
Escaneadas del libro Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue. Versión española de la obra original “Nursing. The Finest Art. An Illustrated History”, publicada por The C. V. Mosby Company. B-24.474-99

Cortesía del Hôtel Dieu, Archivos religiosos hospitalarios de Saint-Joseph, Montreal, Canadá
 
Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)