sábado, 21 de noviembre de 2015

AMBULANCIAS SANITARIAS



Una vez más se va poniendo en evidencia con motivo de la I Guerra Mundial, la grandísima importancia que debe concederse a las “Ambulancias de Sanidad” cuyo objeto principal es la rápida evacuación de los heridos del campo de batalla a los Hospitales de campaña.

El concepto actual de ambulancia difiere del que tenía antes, pues en otra época se entendía por dicho nombre a todo lo concerniente a sanidad, pero hoy queda restringido tan sólo al material rodado incluyendo el ganado necesario para su transporte y el de los heridos.

FOTO 1 Heridos evacuados en una carreta 1792

La historia de las Ambulancias es relativamente moderna, no data de más de un siglo y cuya primera manifestación esplendorosa la tuvo en los ejércitos de Napoleón Bonaparte organizadas por el gran Domingo Juan Larrey, cirujano de la Guardia Imperial, a quien se le otorgó el título de Barón y del que Bonaparte afirmó repetidas veces que “fue el hombre más virtuoso que conoció”; tuvo ocasión de dar constantes muestras de su vocación al santo ejercicio de la Medicina hasta que Waterloo le hizo abandonar definitivamente a su amigo y protector.

Estando Larrey encargado de la sanidad del ejército del Rhin en 1792, concibió la idea de poder trasladar a los enfermos y heridos desde los puestos sanitarios, establecidos por lo que regular a una legua del frente, a los grandes poblados o a los Hospitales de campaña en unas carretas, que si bien pecaban de rudimentarias, podía apreciarse la tendencia a mejoras sucesivas con el aditamento de nuevos flejes y ballestones elásticos.

En pocos años adiestró las masas sanitarias en el manejo de camillas, artolas, literas, transporte de heridos a brazo, y las dotó de sólida instrucción para atender con rapidez a los primeros socorros, consiguiendo por este procedimiento poner las tropas del Rhin a una altura de vigor moral incomparable con el resto del ejército. La pronta curación de las heridas impide en el soldado se apague su ardor bélico.

Cuando Napoleón trató de revolucionar al mundo con sus vastos planes de conquista quiso que las ambulancias de sus tropas estuvieran montadas al estilo de las de Larrey; pero habiéndose originado la campaña de Italia organizó el eximio cirujano un servicio compuesto de tres divisiones, en que cada división constaba de 12 carruajes, 8 de los cuales eran de cuatro ruedas. La dotación era de 112 hombres por división, un teniente del ejército para garantizar el orden de los enfermeros y varios cirujanos con sus ayudantes montados; en los carromatos y junto al pescante se llevaba el material de ligaduras, torniquetes y la caja de amputaciones con las clásicas mantas rojas que disimularan el rezumamiento de la sangre por las heridas.

FOTO 2 Ambulancia del Barón Domingo Juan Larrey

A los pocos años del éxito de Marengo, y mientras Larrey con los suyos se hallaban en pleno período de organización de Ambulancias, se fraguó la Santa Alianza formada por las grandes potencias movidas por Inglaterra que conspiraba contra la existencia del Imperio de nueva formación; entonces fue cuando el genio de Napoleón se puso a prueba, encaminó su gente al encuentro del enemigo común y con los servicios sanitarios nada homogéneos, pero dirigidos por cabezas eminentes que se llamaban Larrey, Perzik, Dubois, Degenére y algunos más, distribuidos con otros tantos generales, consolidaron los triunfos que el estratega alcanzó en Uma, Jena y Austerlitz. Es preciso considerar que los mismos hombres hicieron acto seguido las campañas de España, Austria y Rusia con relativo éxito.

El cirujano Perrik, por su parte, contó entre sus cambios ventajosos, además del servicio de camilleros, un sistema ce carruajes ómnibus, grandes, negros, pero de un aspecto en cierto modo original, alargados, de corte triangular, de base inferior, semejándose a un ataúd y en cuyo interior se almacenaba material para 1.200 curas y los instrumentos quirúrgicos necesarios para las operaciones de urgencias. Los cirujanos en número de tres iban sentados sobre la arista superior ofreciendo el conjunto un aspecto triste y no menos ridículo que todos hemos tenido ocasión de contemplar en los cuadros representativos de las campañas napoleónicas.

Todos estos son, como se puede apreciar los orígenes de los servicios móviles sanitarios que, a medida que han cambiado los procedimientos de guerrear, aquéllos a su vez se han ido adaptando a las nuevas exigencias.

FOTO 3 Ambulancias tiradas por caballos

En España, muchos elementos, de material que integraban las Ambulancias se reformaron notablemente siendo algunos de ellos copia de los progresos realizados en campaña del extranjero y en cambio otros, fruto de las desdichadas guerras civiles, citándose: la famosa parihuela perfeccionada de campaña de Caballero, que hizo su aparición en el sitio de Bilbao, la clásica sillas de montar de heridos de Rodríguez, el mandil de Nicasio Landa, la camilla de lienzos atados y desarticulable que el cirujano consultor Anel presentara, etcétera, etcétera, y cuyos modelos yacen como recuerdos históricos en el Museo de Sanidad de Madrid.

Pero si bien es cierto que hasta el presente todo lo que concierne a Ambulancias sanitarias ha sido objeto de estudio sistemático con ligeras variantes en cuanto al modo de funcionar, no lo es menos el que desde hoy cambien radicalmente las normas.

Siendo el Objetivo de la Ambulancia, la evacuación de los heridos que caen en combate, es indudable, que la posición y modo de obrar de los elementos personal y material de que aquellas constan, serán adaptados a las exigencias de la tropa a quien auxilian.

Hasta la guerra actual de la I Guerra Mundial en que los combates tenían lugar en campo raso al abrigo de sencillas trincheras o de obstáculos naturales, la actuación de la Sanidad era relativamente sencilla y más comparada con la de hoy en día.

FOTO 4 Mandil Landa. Ambulancia modelo Bertoni. Ambulancias

A poca distancia del frente de primera línea se situaban los sanitarios convenientemente distribuidos a fin de recoger en sus camillas a los heridos que no pudieran marchar por su propio pie, o de ayudar a los que a pesar de sus lesiones pudieran hacerlo. Se establecía un puesto de socorro a donde llegaban aquéllos y eran atendidas sus primeras necesidades, curación de heridas infectadas y aplicación de vendajes.

Del puesto de socorro eran conducidos en artolas, literas, a caballo o a pie al Hospital de la Ambulancia, donde se practicaban operaciones importantes y por último pasaban al hospital de campaña donde quedaban gran parte de los enfermos y principalmente los que por la índole de sus lesiones fueran intransportables distribuyendo el resto por las distintas poblaciones.

Puede decirse que todas las campañas de estos cincuenta últimos años se han desarrollado en materia sanitaria bajo este plan. En cuanto a los materiales de locomoción diremos que los coches de Ambulancia sistema Lohner continúan hoy mismo (1917) dando grandes resultados por la facilidad que prestan a la colocación de las camillas en su interior, la ventaja en comodidad que los heridos disfrutan gracias al movimiento suave proporcionado por los muelles y a que indistintamente pueden llevar individuos sentados o bien tendidos en caso por ejemplo de fracturas de las extremidades inferiores.

La característica de la lucha actual hace que la modernización influya poderosamente en estos medios de transporte. En efecto; los automóviles sanitarios suplen las deficiencias que llenaban los coches; están bien acondicionados, conducen rápidamente y como consecuencia descongestionan maravillosamente las grandes bajas que puede ocasionar un combate.

FOTO 5 Ambulancias antiguas

En el frente francés se da el caso de que los automóviles avanzan en ocasiones hasta la primera línea merced a callejones abiertos ex profeso, recogen a los heridos y una vez practicadas las primeras curas son transportados a los grandes centros de hospitalización, al mismo París donde el herido es atendido debidamente y descansa rodeado de los suyos.

Es máxima general en el soldado, que desde el momento en que cae herido el pronóstico varía notablemente con la situación del mismo respecto a la línea de combate “aún” encontrándose en las mismas condiciones de asistencia médica (sanitaria); es preciso hacer esta salvedad pues a nadie se oculta las deficiencias que se originan en las proximidades de la línea. Y se comprende bien: unas veces se trata de la consideración de una inutilidad absoluta para el porvenir, otras la contingencia de que el enemigo pueda ocupar aquel terreno y las más, la angustia de verse sólo, herido sin poder moverse, sin el consuelo que pudiera recibir de sus padres, hermanos o amigos o algo que pudiera recordarle su pueblo. Bien se hizo notar este detalle en aquella célebre orden del día que Napoleón redactara en la que se obligaba a las bandas militares se situasen al mediodía frente a los Hospitales de campaña con el objeto de interpretar distintos aires, recuerdos de la patria para asegurar la pronta curación de sus valientes soldados. Y conste que se cumplió con éxito.

Por último vienen a completar el servicio de transporte los trenes sanitarios. En tiempos de paz es muy raro que puedan sostenerse estas unidades porque en general apenas desempeñan ningún papel aparte del coste que su formación originara Tienen el carácter, por lo regular, de ser como fruto de la improvisación, pero calculado de antemano. Quiero decir con esto que aun cuando no existan vagones “ad hoc” para la formación de un tren sanitario, se aprovechan los existentes para con una pequeña modificación, que en la práctica se hace con rapidez, puedan utilizarse como tales.

FOTO 6 Ambulancia en la plaza de Okendo en San Sebastián 1910 (5)

Estas modificaciones consisten en la adaptación de unos sistemas de suspensión de camillas en el interior de los vagones. Los carruajes de primera, segunda y tercera apenas sirven, como no sea: para individuos lesionados leves de cabeza o extremidad superior porque pueden ir sentados. Excepción hecha de estos, la mayoría de los vagones utilizados son los de mercancías, de gran resultado, en los que se acondicionan las camillas en dos formas: o bien siguiendo el “método Mixveller” con dos órdenes de a tres camillas horizontales superior e inferior que se repiten en la otra mitad del carruaje lo cual da una suma de doce heridos, o bien por el “sistema Zaborosky” que transporta el mismo número pero disponiendo las camillas en grupos de a tres en sentido vertical; ambos métodos tienen sus inconvenientes pero la ventaja principal estriba en la fácil colocación de los heridos y en que deja espacio libre para el practicante que les acompaña y atiende con su botiquín de urgencia. De este modo formando trenes en número creciente y con personal bien distribuido se comprende cómo por ejemplo la estación de Le Bourget “ha evacuado 4.000 heridos en un solo día”.

El éxito de las curaciones depende a más del buen servicio de transporte, de la pericia que los médicos desempeñen en su cometido; sin embargo, es casi seguro, valga el caso, que los médicos franceses presenten al porvenir estadísticas de curación mucho más brillantes que las que obtengan los alemanes en el frente oriental y que a su vez las de estos sean mejores que las que se den sobre el frente macedónico por los aliados; esto nos demostrará una vez más la importancia que hay que conceder al factor “situación del herido” a que más arriba hacíamos mención.

FOTO 7 Ambulancias San Sebastián, Británica y de la Cruz Roja Española

El personal ha variado muchísimo también desde las últimas campañas. Se sabe que en al guerra de Crimea para un ejército de 108.000 hombres, existían 78 ambulancias con otros tantos médicos, es decir en la proporción de un médico para cada 1.400 hombres aproximadamente. En la campaña actual (I Guerra Mundial) se observa que para el buen funcionamiento de los servicios se precisa la dotación de un médico y varios practicantes para 300 hombres, y que los ejércitos que no estén a esa altura de organización sanitaria sufren las consecuencias desagradables como en el caso patentísimo de Serbia. La Dirección de Sanidad ordenó que a los médicos viejos o imposibilitados para el servicio activo se los llevase a las Clínicas y Hospitales fijos y a los más jóvenes y robustos a las unidades combatientes quedando los de condiciones intermedias al servicio de los Hospitales volantes. De este modo empezó la guerra Serbia con 400 médicos en que al cabo de algunos meses y para cuando terminaba su magnífica primera ofensiva con la reconquista de Belgrado, su sanidad quedaba reducida a 300 médicos para su ejército de cerca de 200.000 hombres.

Desde entonces se notaron grandes deficiencias en la asistencia médica y sanitaria entre los soldados, exarcebóse simultáneamente en la población y tropa el tifus de un modo horrendo y para término de desdichas comienza la retirada obligada con todo lo cual la población serbia hubiera quedado aniquilada a no ser por la fiel prestación de las Sociedades de la Cruz Roja de distintas naciones que acudieron solícitas a las demandas de aquellas pobres víctimas elevando el número de médicos a 750 y el de sanitarios a 5.000. El 60 % de la mortandad entre enfermos y heridos se debió a la carencia de personal sanitario del que hablamos así como gran parte de las amputaciones practicadas, hubieran podido evitarse de haber recurrido a curar a tiempo.

FOTO 8 Sellos de correos donde aparecen ambulancias

Para terminar, las guerras como todas las actuaciones humanas en que se ventilan la posesión de ciertas ventajas, es un problema de máximos y mínimos como dirían los matemáticos: o sea, obtener el mayor rendimiento con el minimun de exposición posible; aquí podríamos tomar el primer término involucrándolo en los Cuerpos de combatientes, potente artillería, buenas comunicaciones y aguerridos soldados, relegando el segundo a la salvación de los cuerpos; el mal está hecho, urge remediarlo y esto último no se consigue como no sea con una Medicina y entusiasmos que pongan de relieve la Caridad tantas veces repetida en la Historia desde Siloctetes y el sabio de Cos, hasta Ambrosio Pareo y Vesalio con sus modernos continuadores Delorme, Fleming, Vrigt, Vithman, Frugori, Medrigailoff que en punto a labor y sinceridad por el desvalido no desmerece a sus grandes predecesores (1).

Evolución del Transporte Sanitario
Definimos el término ambulancia como un vehículo destinado al traslado de enfermos y heridos.

Los primeros transportes en la antigüedad se remontan a los traslados de los enfermos mentales y enfermos con la enfermedad de la lepra, aunque la primera evidencia contrastada trata del siglo X y fue construida por los anglosajones. Esta ambulancia consistía en una hamaca emplazada en un carro tirado por vacas o caballos (2).

En el siglo XI, durante las Cruzadas la Orden de Malta estableció sus hospitales para atender a los heridos en las batallas que surgieron en Tierra Santa, aunque no hay evidencias claras que aporten cómo llegaban los heridos a los hospitales. Posteriormente también los normandos utilizaron las hamacas portadas por caballos.

FOTO 9 Ambulancia Ayuntamiento de San Sebastián, Alderdi Eder

Las primeras ambulancias usadas en emergencias de las que se tiene constancia en la Sanidad Militar sobre las primeras ambulancias usadas en emergencias de las que se tiene constancia fueron las empleadas durante el reinado de Isabel I de Castilla en 1487. Anteriormente en 1476, en la batalla de Toro contra Alfonso V de Portugal nació la sanidad militar española gracias a Isabel la Católica. Fue ella quien dispuso que se instalaran seis tiendas para el tratamiento de los soldados heridos. Se creo así el primer hospital de campaña de España, un siglo antes que en otros países europeos. El ejército castellano de la época fue tratado de forma excelente y atraía voluntarios a sus tercios de toda Europa, a lo que contribuían los primeros hospitales militares, aunque los soldados heridos no eran recogidos hasta el final de la batalla, causando un número superior de muertes en los campo de batalla (2, 3, 4).

El traslado de pacientes en un vehículo aéreo fue descrito por primera vez por el imaginativo novelista de ciencia ficción Julio Verne en su libro Robur el Conquistador. Pero la historia se remonta a los tiempos bíblicos. En los siglos siguientes se utilizaron hamacas, carros con hamacas y caballos con literas, pero la ambulancia sólo cumplía el propósito original que era trasladar a los enfermos o heridos al hospital (3, 4).

FOTO 10 Sellos de correos donde aparecen ambulancias

Pero en el siglo XVIII, todo cambió con el cirujano francés Jean Dominique Larrey, miembro destacado del ejército de Napoleón Bonaparte que cambió el concepto de ambulancia, al convertirla en un vehículo que trasladaba a los médicos y sanitarios cerca del campo de batalla en primera línea y la llamó “ambulance volante”. Anteriormente a esta época los heridos eran trasladados atados a caballos, mulas o camellos (2, 3, 4).

Larrey estuvo presente en la batalla de Spires entre Francia y Prusia, entristeciéndole el hecho de que los soldados heridos no eran recogidos por las numerosas ambulancias que Napoleón ordenó situar a lago más de 3 kilómetros del lugar de batalla, hasta que no acababa la batalla no se les podía recoger a los heridos y pensó en desarrollar un nuevo método. Este cirujano decidió utilizar el método que ya habían utilizado antes los normandos, de hamacas y animales de tiro, y que fuesen transportados en carros de dos o cuatro ruedas, tirados por caballos, mulas o vacas. Los heridos y enfermos eran trasladados en estos carros desde el campo de batalla hasta los hospitales después de recibir los cuidados necesarios en el mismo sitio de la batalla. Estas “ambulancias volantes” se estrenaron con el ejército del Rhin de Napoleón en 1793. Larrey posteriormente desarrolló servicios similares para el resto de tropas de Napoleón adaptando sus ambulancias a las distintas condiciones, incluyendo hamacas que podían ser portadas por camellos en las campañas de Egipto (2, 3, 4).

Los primeros servicios de ambulancias para la población civil se iniciaron al parecer en Londres en 1832 y se utilizaron para el traslado de los enfermos de cólera, según afirmaba el periódico The Times y decía así: “el proceso de curación comienza en el mismo instante en el que el paciente es llevado en el carruaje; siendo el tiempo ahorrado empleado en atender al paciente y además, pueden conducir al paciente al hospital tan rápidamente, que los hospitales pueden ser menos numerosos y pueden localizarse a mayores distancias entre ellos”.


FOTO 11 Ambulancias antiguas

También se utilizaron en la ciudad de Cincinnati, Ohio en el “Commercial Hospital” hoy en día “Cincinnati General Hospital” en 1865 y en 1869 en la ciudad de Nueva York. El cirujano Edward Dalton del ejército Federal, fue el encargado de crear un hospital en dicha ciudad y creó un servicio de ambulancias para que los enfermos fuesen más rápidos al hospital. Afirmaba que su servicio era el primero de su tipo. Sus ambulancias eran vehículos o carromatos tirados por caballos y contaban con equipamiento médico, tablillas, bombas estomacales, morfina y brandy. Afirmaba que, tras una llamada, se partía en los 30 segundos siguientes. El servicio se hizo muy popular y creció rápidamente. En 1870, el servicio atendía a 1.401 llamadas de emergencias, veinte años después, las llamadas de emergencias fueron el triple, en un total de 4.392. En 1895 también lo ofreció el “Bellevue Hospital” de Nueva York. A comienzos del siglo XX, los médicos interinos del hospital acompañaban en las ambulancias de Nueva York, prestando la atención necesaria en el mismo lugar de la llamada y frecuentemente, los dejaban en su misma casa (2, 3, 4).

Avances durante la Guerra Civil Estadounidense. 1861 - 1865

Durante la Guerra Civil Americana se produjeron un mayor número de avances en la atención médica a los soldados. Los médicos militares de la Unión: Joseph Barnes y Jonathan Letterman, revisaron los avances de Larrey y diseñaron un sistema de atención pre-hospitalaria para los soldados, que incluía nuevas técnicas de transporte. Se aseguraron de que cada regimiento contara con al menos una ambulancia, con un carro diseñado para llevar de dos a tres heridos al mismo tiempo. Desgraciadamente estas ambulancias demostraron ser muy ligeras para la tarea encomendad y fueron reemplazadas por la nueva “ambulancia Rucker”, llamada así en honor del General Mayor Rucker, estos vehículos tenían cuatro ruedas y señales visibles para las batallas de la guerra (2, 3, 4).

Otros vehículos fueron usados en la Guerra Civil americana como los barcos de vapor convertidos en hospitales móviles para las tropas. Fue en este periodo cuando se inició también el transporte por ferrocarril de los soldados heridos hacia los hospitales.

FOTO 12 Sellos de correos donde aparecen ambulancias

En 1867 el Metropolitan Asylums Board de Londres recibió seis ambulancias tiradas por caballos con el propósito de transportar a los enfermos de viruela y fiebre de sus casas al hospital. Estas ambulancias fueron diseñadas para que pareciesen carruajes privados, pero fueron equipadas  con rodillos en sus suelos y unas grandes puertas reversibles para que pudiese entrar y salir más fácil las camillas de los heridos y enfermos. Además había espacio suficiente para que un sanitario pudiese estar junto a él, y además estaba diseñada para su buena limpieza y descontaminación. Así todo era más fácil y limpio. Cualquiera que pudiera costearse este nuevo servicio, solamente tenía que llamarlo.

Diez años después en junio de 1887, la Saint John Ambulance Brigade, se formó para prestar ayuda de emergencia y su servicio de ambulancia correspondiente en eventos públicos de Londres. Se formó como un comando de estilo militar. Esta misma organización había estado prestando y enseñando los primeros auxilios al público en general durante diez años.

A finales del siglo XIX varias ciudades entre ellas Salvador de Bahía en Brasil y San Luis en el estado de Misuri en los Estados Unidos, comenzaron a utilizar sus tranvías como ambulancias para el transporte de enfermos y heridos. El tranvía de Salvador de Bahía incluía un compartimento de fumigación y una camilla con dos enfermeras profesionales. El diseño del tranvía de San Luis en 1894, permitía a éste funcionar como ambulancia tranvía y podía llegar hasta las 16 enfermerías de la ciudad.

FOTO 13 Ambulancias antiguas

A finales del siglo XIX el automóvil estaba todavía en fase de desarrollo, por lo que se comenzó con los nuevos modelos de ambulancias que estaban con las antiguas tiradas por animales. En el siglo XX las ambulancias empezaron a funcionar con vapor, electricidad y gasolina.

La primera ambulancia motorizada se utilizó en 1899 por primera vez en Estados Unidos y fue presentada en el “Michael Reese Hospital” de Chicago, se trataba de un vehículo muy pesado que avanzaba a la velocidad de 20 kilómetros por hora. Fue el primer automóvil convertido en ambulancia. Esta fue sufragada por 500 empresarios de la ciudad. En 1900 aparece en Nueva York otra ambulancia, donde se alabó su mayor velocidad, seguridad y comodidad para los heridos y enfermos y su rapidez para detenerse. Estas dos primeras ambulancias automóviles eran eléctricas, con dos caballos de potencia en los motores de su eje trasero.

En Alemania en 1902 presentaron un tren ambulancia para su uso en los accidentes de ferrocarril. Albergaba una sala de operaciones móvil y ocho camillas. Los cirujanos empleados vivían cerca de la estación de trenes, donde el tren ambulancia se estacionaba y desde donde eran convocados en caso de una llamada urgente. El tren ambulancia tenía prioridad en las vías y el resto de los trenes estaban obligados a cederle el paso.

FOTO 14 Sellos de correos donde aparecen ambulancias

La primera ambulancia movida por gasolina fue la “Ambulancia Palliser”, presentada en 1905, y nombrada así en honor del Mayor Palliser de la Milicia Canadiense. Constaba de tres ruedas, una en la parte delantera y dos en la trasera, y una chapa a prueba de balas con una pequeña abertura exterior con el objetivo de que el personal de la ambulancia pudiera salir. Fue diseñada de forma que podía ser utilizada en los campos de batalla bajo el fuego enemigo.

También en 1905 el ejército británico introdujo las ambulancias, el Cuerpo Médico de la Armada Real encargó una serie de vehículos y fueron realizadas por la empresa Straker-Squire de Bristol. Se parecían a un autobús de dos pisos aunque con una menor distancia entre sus ejes. Varias de ellas tuvieron su sede en Oxfordshire, al servicio de los campamentos militares de la zona (2, 3, 4).

En 1909 en Rochester, Nueva York se produjo la primera producción en masa de ambulancias y las realizó la empresa James Cunningham, Son & Company. Estas contaban con 32 caballos de potencia y 4 cilindros en el motor de combustión interna. El chasis se montaba sobre neumáticos, mientras que el cuerpo disponía de luz eléctrica, suspensión en la camilla, dos asientos cercanos a la camilla y un gong en un lateral.

Durante la Primera Guerra Mundial, la Cruz Roja llevó a cabo las primeras labores de auxilio en los campos de batalla con ambulancias motorizadas, en vez de las ambulancias tiradas por animales, con su consiguiente éxito. Esto llevó a la progresiva eliminación de las ambulancias tiradas por caballos. Su equipamiento cambiaba de un modelo a otro, se introdujeron tablillas teniendo un efecto positivo en el traslado de los heridos sobre todo en los que presentaban fracturas en las extremidades inferiores

FOTO 15 Ambulancias antiguas y ambulancia en camello (campaña Egipto)

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, una ambulancia moderna llevaba un avanzado equipo médico y se comunicaban por radio, llegando al lugar mucho más rápido. Era frecuente que las ambulancias se pareciesen a coches fúnebres, ya que era el único que podía llevar a un herido tumbado y por tanto muchas de ellas fueron dirigidas por funerarias.

En la atención de las urgencias para civiles, los servicios de ambulancias se gestionaban o se enviaban desde los propios hospitales siendo los servicios mucho más eficientes y se llamaban según las zonas por radio, telégrafo o teléfono, así fue como también se gestionaron estos servicios desde los departamentos de policía.

Durante la Segunda Guerra Mundial la calidad en el personal de las ambulancias descendió ya que los médicos y el personal sanitario eran enviados a primera línea y estaban destinados en las fuerzas armadas donde eran más necesarios, dejando desabastecidas de personal los vehículos de las ambulancias.

Durante la Batalla de Inglaterra la necesidad de ambulancias era enorme y todas las furgonetas fueron requisadas según las necesidades, a menudo en un vehículo llevaban a varios heridos. Posteriormente a la guerra en algunos países los médicos volvieron a ocupar sus puestos en las ambulancias. Otros vehículos que se incautaron fueron coches particulares, taxis y coches de policía. Las ambulancias militares como la “Austin K2” fueron usadas tanto en el campo de batalla como para traslado de civiles (2, 3, 4).

FOTO 16 Ambulancias antiguas

En el año 1970 las ambulancias se convirtieron en vehículos furgoneta que contaban en algunos países con un equipo sanitario y unas señales acústicas y luminosas, donde el accesorio más importante era la camilla.

Con el paso del tiempo las ambulancias mejoraron en sus prestaciones y equipos, pasando a integrarse en los servicios de salud.

También queremos decir que existen y existieron para la evacuación de heridos y enfermos, buques hospitales, trenes, aviones, helicópteros; que contribuyen al perfecto traslado tanto en tiempos de guerra como en la paz, de los heridos y enfermos.

FOTOGRAFÍAS:
Archivo privado de Manuel Solórzano Sánchez
Kutxa e Internet. Sellos de correos de internet

AGRADECIMIENTOS:
Los doctores Luis y Eduardo Ayestarán
Dr. Juan José Múgica Aguinagalde
José Eugenio Guerra González

BIBLIOGRAFÍA
1.- Doctor Severiano Gastaminza. Guipúzcoa Médica. Año II, número 9. Enero de 1917. Páginas 26 -32
2.- La historia de la ambulancia. Dr. Elpidio Cruz Martínez, et. al. Revista de La Asociación Mexicana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva. Vol: XX, nº 3. julio 2006, páginas 103-104
3.- Preguntas sobre las ambulancias
4.- Historia de la ambulancia
5.- Foto de ambulancia cedida por el Dr. Juan José Múgica Aguinagalde

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)