martes, 23 de diciembre de 2014

EL SUBINTENDENTE MILITAR JOSÉ BENITO SERANTES PÉREZ



El orgullo de un familiar por una hazaña épica siempre es de alabanza, y más cuando ha tenido una vida tan espectacular como desconocida en nuestra ciudad. Digno de mención es este escrito realizado por su pariente José Luis Blanco sobre la vida y obra de este ilustre personaje ferrolano, a tener muy en cuenta. 

Gracias Jose por el escrito, por querer compartirlo con nosotros y por seguir apostando por nuestra historia, enhorabuena!


Eva


El Subintendente militar José Benito Serantes Pérez

Por el sargento 1º de la Armada José Luis Blanco Lorenzo

José Benito Serantes Pérez nació en San Martín de Cobas (Ferrol) el 23 de diciembre de 1809 y el 12 de Agosto de 1828 con dieciocho años de edad, sentaba plaza voluntariamente en la bandera de recluta para ultramar establecida en La Coruña para servir en el Batallón Ligero de Galicia. Sirvió en dicho batallón hasta el 13 de noviembre de 1833 en el que fue trasladado al Regimiento de Dragones, milicias disciplinadas de Matanzas (Cuba), en el que obtuvo una escuadra veterana a las órdenes del comandante de la partida de Capa de la jurisdicción de Matanzas, en la persecución de malhechores.
En esa época (1833-1834) la Isla de Cuba y especialmente el ayuntamiento de San Carlos de Matanzas, lugar donde se encontraba Serantes, se vio asolada por una epidemia de cólera –morbo y prestó importantes servicios por este motivo.
El cólera es una infección diarreica aguda causada por la ingestión de alimentos o agua contaminados con el bacilo Vibrio cholerae. En la actualidad se calcula que cada año se producen entre 3 millones y 5 millones de casos de cólera y entre 100.000 y 120.000 defunciones.

Una ambulancia de la Cruz Roja en la Guerra de cuba


En 1836 fue nombrado distinguido por haber demostrado hidalguía, y con el tiempo regresó a la península como oficial del Cuerpo administrativo del Ejército.
Unos años más tarde, concretamente en 1854,  se volvió a enfrentar otra vez a una epidemia de cólera –morbo que se desató en La Coruña, ciudad a la que solicitó regresar ya que se encontraba realizando una comisión de servicio en Madrid, haciéndose cargo casi en solitario de la intendencia y de la intervención de la Coruña, por encontrase la mayor parte del personal enfermo o que había fallecido. Se calcula que fallecieron 5.800 coruñeses de una población que aproximadamente rondaba los 20.000.
Siendo  Comisario de guerra de 1ª clase  participó en el restablecimiento de la paz en el motín surgido en la ciudad de Lugo el 28 de abril de 1859, siendo felicitado por Su Majestad por haber establecido un hospital de sangre y curación momentánea de los heridos.
En septiembre de 1859 se encargó de la inspección de hospitales y revistas de cuerpos en La Coruña puesto que desempeñaba cuando fue elogiado por S.M. la reina por haber montado el hospital de la Coruña y el de Lugo.
En la hoja de servicios de Serantes se puede leer textualmente a este respecto: “Correspondiendo a una especial y directa orden verbal de Su Majestad concerniente al ramo de hospitales, no sea perdonado medio alguno de cuantos han estado a su alcance, para montar como montó el de la Coruña, en términos que le hacen figurar entre los más brillantes y hermosos de Europa en todos sus detalles, por lo que ha recibido los mayores elogios del Excmo. Sr. Ministro de Estado a presencia de los señores generales y jefes de aquella guarnición. Lo propio verificó en Lugo”.
El hospital militar de la Coruña ya no reunía las condiciones necesarias para cuidar a los enfermos por lo que  el 4 de marzo de 1858 se trasladaron los enfermos de dicho hospital a los antiguos salones de baile del señor Pola situados en la calle del Socorro y se comenzó a derribar el antiguo hospital.
En el periódico “La Esperanza” del día 3 de mayo de 1861 se podía leer lo siguiente: “Puede darse por terminado el magnífico hospital militar de La Coruña, pues solo faltan los últimos perfiles y retoques. El cuartel de nueva planta que se edifica en dicho punto está ya fuera de cimientos, y adelanta tanto cuanto lo permite el número de brazos que pueden reunirse en aquella localidad”.
Los enfermos comenzaron a trasladarse al nuevo hospital el día 28 de diciembre, del que se comentaba lo siguiente en las crónicas periodísticas: “Es un modelo de buen gusto y de buena distribución, conteniendo cuanto de mejor se conoce para el servicio de tales establecimientos, y todas las circunstancias que la higiene reclama. Este hospital ha sido la primera obra militar que se ha terminado costeada por el presupuesto extraordinario de dos mil millones. Nuestro corresponsal elogia el celo que ha demostrado en el arreglo y buena administración del establecimiento, el señor Conde de la Peña del Moro, capitán general de aquel distrito”.
Hospital militar y fortalezas de La Coruña

Por una Real Orden  de 4 de febrero de 1862 fue trasladado al cuerpo de ocupación de Tetuán con motivo de la guerra de África, disuelto el cual regresó al Distrito de Galicia donde se le encomendó la inspección de provisiones y utensilios.
Cuando fue destinado a Santoña, perteneciente al distrito de Burgos, en julio de 1863, gestionó el proyecto  de un hospital militar para 600 enfermos, cuya acta suscribió con el Comandante de Ingenieros y Jefe de Sanidad Militar y la remitió a la superioridad con el croquis y presupuesto  que fueron aprobados por el gobierno.
En 1866 se retiró del servicio habiendo contribuido en el desempeño de sus funciones en la inspección de hospitales  a mejorar las instalaciones sanitarias en nuestro país.
Estaba en posesión de la cruz de Isabel la Católica.