lunes, 21 de octubre de 2013

PROFESIONAL, PROFESIONALES E HISTORIA DE LOS CUIDADOS. JAVIER CASTRO MOLINA



Resumen de la ponencia inaugural titulada: Profesional, profesionales e historia de los cuidados.

XIII CONGRESO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA DE ENFERMERÍA OFTALMOLÓGICA

Adeje (Tenerife), 26, 27 y 28 de septiembre de 2013.

El pasado 26 de septiembre tuvo lugar, en la isla de Tenerife, el encuentro que anualmente viene celebrando la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica. Este evento científico, que presenta como máximo objetivo, unir a un considerable número de profesionales de la Enfermería en el campo de la Oftalmología, tuvo como invitado al Dr. D. Francisco Javier Castro Molina, Director del Seminario Canario de la Historia de la Enfermería, enfermero de salud mental, historiador del arte y antropólogo, como ponente de la conferencia inaugural que llevó por título, Profesional, profesionales e historia de los cuidados.

FOTO 001 Aurora Egido, Presidenta SEEOF y Javier Castro. Maite Marín, Javier Castro y Chelo Muro, enfermeras de Madrid

Basándose en la definición que propone el historiador belga Marc Bloch en 1944 para la disciplina regida por Clio, musa de la Historia, dio comienzo un discurso con el que pretendió “dar norte a la evolución de la profesión del arte de cuidar”.

El ponente dejó clara la diferencia entre la historiografía y la historiología, así como la importancia del conocimiento de nuestra historia y la de otras civilizaciones contribuyendo a un autocrecimiento personal que capacita para el conocimiento y racionalización de la información como un andamiaje que favorece la construcción de un nueva realidad. Seguidamente, centró su mirada en el vocablo «profesión», y la definición que el psiquiatra chileno Fernando Lolas establece, muy distante del adjetivo «profesional»: respuesta institucionalizada a una necesidad social que debe portar entre sus requisitos vocación, acreditación, certificación y código deontológico.

Cuando nos centramos en el concepto de la profesión enfermera en la historia, observamos que es algo que no está tan claro, resultando incluso difícil trazar una línea que sirva para delimitar el campo de las profesiones y el de los oficios.

El término anglosajón nurse, empleado para designar a la enfermera, deriva de las terminologías latinas nutrire y nutrix, alimentar la primera y mujer que cría la segunda.

FOTO 002 Cartel de la Presentación del Congreso

Si centramos nuestra mirada en el término enfermería, encontramos que éste está relacionado con el de enfermedad, término también latino, infirmitas, que define de forma más concreta la actividad del cuidador de los enfermos, que facilita la supervivencia, cuidando durante el parto, lactancia y crianza de los recién llegados congéneres.

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la palabra campo hace alusión al ámbito real o imaginario propio de una actividad o de un conocimiento. Así, el campo de la enfermería corresponde a un ámbito de estudio centrado en el fenómeno humano y la sociedad en que se desarrollan los hechos, y que es compartido con otras muchas disciplinas. La investigación de la historia de la profesión enfermera realizada hasta la actualidad, ha supuesto un gran avance para el conocimiento de la misma, de modo que los recientes trabajos publicados nos han permitido acercarnos de manera más exhaustiva de los acontecimientos de la disciplina ocurridos en España.

Es en este país, donde la enfermería no existió como profesión hasta mediados del siglo XIX. Las actividades propias eran ejercidas por el barbero sangrador y el cirujano menor, formados en hospitales por las órdenes religiosas. Esta falta de rigor en el aprendizaje, unido a una pésima situación sanitaria, obligó a que en las clases políticas se instalara una preocupación por reformar y regular las profesiones sanitarias.

Con la Ley de Bases para la Institución Pública promulgada en 1857, más conocida por el nombre del ministro que la defendió, se estableció la regulación de todas las profesiones sanitarias españolas. Su desarrollo fue considerablemente rápido si observamos que en tan solo tres años, el 21 de Noviembre de 1861, ya se había diseñado el documento que recogía el reglamento para las enseñanzas tanto de practicante como la de matrona.

Al practicante se le asignaron las competencias que anteriormente habían sido asumidas por el cirujano menor y el barbero sangrador. La matrona continuaba siendo la encargada de asistir a los partos, así como de dar los primeros y urgentes auxilios a los neonatos que incluían el agua de socorro.

Las enfermeras en cambio, no tuvieron cabida en la norma, lo que ocasionó una considerable dificultad en el reconocimiento profesional. El Real Decreto sobre la formación enfermera de 21 de mayo de 1915 fue el que instituyó la titulación, clasificándose a partir de esta fecha con el reconocimiento de las tres figuras sustentadas por una división de género: Practicante, Matrona y Enfermera. En 1917 se crearon las primeras Escuelas Oficiales de Enfermeras reconocidas por el Ministerio de Educación, dando inicio así a una paulatina profesionalización de la Enfermería en España y la integración de las Escuelas de Enfermería en la Universidad.

Cuando abordamos el campo de la Oftalmología, encontramos que los cuidadores profesionales iniciaron su andanza en los tiempos más pretéritos. Tanto el Código de Hammurabi, 1.800 a.C., como el papiro de Ebers, 1.300 a.C., son de los pocos ejemplos que nos han llegado hasta nuestros días. Éste último, describe numerosas enfermedades y tratamientos oftalmológicos, entre otros la instilación de gotas de diversos productos que se administraban con una pluma de buitre directamente en los ojos, así como técnicas muy especializadas en el tratamiento quirúrgico de las cataratas. Herodoto nos cuenta, que era tal la importancia que se le daba a este órgano de los sentidos a mediados del Tercer Milenio a.C., que el faraón Zoser contaba con los servicios de un profesional especializado, Hesy-Ra, como médico oftamólogo.

En el continente asiático, destacaron la India del Imperio Gupta y la antigua China. En la primera, el cirujano Sushruta, escrito en el siglo III o IV d. C. el tratado Sushruta Samhita, en el que se sistematizaron el tratamiento de 72 enfermedades oculares. Esta escuela fue una de las primeras que propusieron una compleja clasificación de las afecciones de los ojos y repasaron el método de la primera operación de cataratas de la historia. En China, la medicina era una disciplina que se había fracturado en especialidades desde sus orígenes. Realizaban paracentesis, pero se desconoce si se practicaban las operaciones de cataratas.

El Califato Omeya de Córdoba se inició de la mano de Abderamán III en el 929, y concluyó en 1031, constituyendo un momento de máximo esplendor de la cultura y la ciencia. La medicina árabe constituyó un compendio del saber griego, persa e hindú. Destacó Abul-Qasim, médico andalusí, que fue considerado uno de los padres de la cirugía moderna. Sus textos constituían una amalgama de las enseñanzas greco-latinas y los conocimientos de la ciencia del Próximo Oriente, que fueron la base de AlTasrif, 30 volúmenes que aportaban descripciones anatómicas, clasificaciones de enfermedades, información nutricional y quirúrgica, y algunas secciones relacionadas con la medicina, la cirugía ortopédica, la oftalmología y la farmacología, entre otras.

FOTO 003 Congresistas

La cultura griega y romana bebió de las fuentes antiguas del saber como lo hicieron otras muchas. El greco-egipcio, Claudio Ptolomeo, estimó los límites externos del campo visual entre el año 100 y el 170 d.C. En una de sus obras sobre Óptica, estableció la refracción atendiendo a la teoría de la emanación del ojo, mencionó el agujero estenopeico y describió la cámara oscura ya reseñada por el matemático árabe Alhacén en el siglo X en su Tratado Óptico. En el año 165 d.C., Galeno efectuó la interpretación del quiasma como una potencial conexión hidráulica entre ambos ojos y como punto divisorio que servía para distribuir el fluido vital proveniente de los ventrículos hacia los ojos. Fueron las escuelas árabes las que marcaron el ritmo de la Oftalmología durante la Edad Media.

La Escuela de Salerno, prestigiosa Facultad de Medicina del sur de Italia, enseñaban siguiendo la línea de escritos árabes y los métodos griegos. A ella se unieron la Universidad de escolares y maestros, más conocida como Escuela de Montpellier, fundada en el siglo IX, y la Escuela Quirúrgica de Bolonia fundada en el siglo XIII. En la España cristiana del siglo XII, el arzobispo de Toledo, Raimundo de Sauvetat, reunió a un grupo de traductores a los que se les encargó interpretar los textos de Hipócrates, Galeno, Rhazes, Avicena, Abul-Qasim y Aristóteles, entre otros. Debe nombrarse a Pedro Hispano, quien se sentó en 1276 en la “Silla de Pedro” con el nombre de Juan XXI. Más conocido por el “Papa Oftalmólogo”, escribió un Tratado de Terapéutica Ocular, además de enseñar medicina en la Universidad de Siena entre 1245 y 1250.

FOTO 004 Foto de la ponencia de Javier Castro

El primer libro impreso sobre la especialidad de Oftalmología fue Los ojos, de sus enfermedades y sus preocupaciones (De oculis eorumque egritudinibus et curis), del italiano Benvenuto Grassi, considerado el cirujano de mayor celebridad durante la Edad Media. Georg Bartisch, 1535-1606, fue el fundador de la Oftalmología moderna, además de ser el primero en extirpar un globo ocular afectado de cáncer.

Al texto de Grassi, se le unió el libro del francés Jacques Guillemeau (Yac Yimó), publicado en 1585 con el título, Traite des maladies de loeil (tresti des maladi deloi) donde se compendian los conocimientos hasta entonces existentes en la materia. Las enseñanza de Leonardo da Vinci constituyeron un crisol en el campo de la medicina oftalmológica. En sus cuadernos, retrató verazmente la anatomía del ojo, realizando una interpretación siguiendo las enseñanzas de Galeno sobre la concepción de vía visual y el nervio óptico que conectaba el ojo a tres vesículas cerebrales.

En 1604, el físico Keppler, mediante cálculos sencillos descubrió que el cristalino, junto a la cornea, era un cuerpo reflectante, curvando los rayos de luz que recibe, para posteriormente enfocarlos hacia la retina. Destacó también, el trabajo realizado por René Descartes, quien publicó varios trabajos sobre el mecanismo fisiológico de los impulsos nerviosos que pasan desde la retina al nervio óptico.

Isaac Newton describió el cruce imágenes en el quiasma óptico, y el físico y químico John Dalton hizo por primera vez la descripción científica de la ceguera para ciertos colores, especialmente del rojo, tara que él mismo padecía. La invención del oftalmoscopio en 1850 por Helmont, revolucionó la práctica oftalmológica. Hasta entonces, la Oftalmología se había limitado a los padecimientos externos, párpados-córnea-conjuntiva, y a “mal operar” la catarata.

El novedoso artilugio permitió visionar el interior del ojo en vivo y sin causar daño al paciente. Más tarde llegaron otros muchos como la lámpara de hendidura, el campimetro, los optotipos, los rayos beta y el electroimán, para dar paso a otras muchas técnicas y aparatos modernos que han hecho que esta rama de la disciplina sanitaria resuelva gran cantidad de problemas que durante años fueron impensable subsanar.

Magnífica exposición en la Ponencia Inaugural de mi buen amigo Javier, desde este pequeño blog de “Enfermería Avanza”, le deseo en su inmensa labor por el bien de la Enfermería canaria y española, deberíamos tener muchos profesionales como él. Gracias.

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)


1 comentario:

Anabell Franco dijo...

Muy buen blog les dejo el mio para compartir http://enfermeriaug.blogspot.com/