domingo, 6 de octubre de 2013

Antón Martín y La Orden Hospitalaria de San Juan de Dios



Entre los primeros compañeros a quienes San Juan de Dios recibió como Hermanos a finales de 1546, se encontraba Antón Martín, el más dispuesto y aventajado de todos y sobre el que San Juan de Dios puso su confianza.

AUTOR:
Raúl Expósito González. Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano, Ciudad Real. Actualizado el 12 de julio de 2013

Figura 1. Antón Martín. Cuadro al óleo de Juan A Rizzi

El pasado mes de marzo, los enfermeros celebramos como cada año viene siendo habitual, un fraternal banquete con motivo de la festividad de nuestro Patrón, San Juan de Dios.

Aquel enfermero de Granada, fue el fundador de la Orden Hospitalaria que lleva su nombre. Tras su muerte, su obra continuó a través de los siglos hasta alcanzar nuestros días.

El Santo realizó una obra extraordinaria abriendo un hospital, modelo de organización, en el cual pasó los últimos once años de su vida, sirviendo enfermos con una abnegación heroica y con el más absoluto desinterés. En aquel hospital recibió algunos hombres que, deseosos de imitar su vida, le pidieron ser admitidos en su compañía para asistir a los enfermos y ayudarle en los demás menesteres del mismo. Después de probar por algún tiempo la sinceridad y firmeza de sus deseos, si los encontraba bien dispuestos y aptos, les imponía un hábito igual al que él había recibido, quedando incorporados a la sociedad, recibiendo de estos compañeros el cariñoso nombre de Padre. Entre los primeros compañeros a quienes recibió como Hermanos a finales de 1546, se encontraba Antón Martín, el más dispuesto y aventajado de todos y sobre el que San Juan de Dios puso su confianza.

Datos biográficos
Antón Martín nació el 25 de marzo de 1500 en Mira, provincia de Cuenca. Sus padres, Pedro de Aragón y Elvira Martín de la Cuesta, eran muy humildes y buenos cristianos. Pasó los primeros años de su vida en la casa paterna dedicado a las faenas del campo, hasta que habiendo fallecido su padre y pasado su madre a segundas nupcias, abandonó su casa y se dirigió a Valencia, en cuya ciudad se colocó como Atalayero o Vigía en las costas del Mediterráneo en previsión de las "razzias" de los piratas moros. Dejó esta ocupación y pasó a la ciudad de Requena, en la cual se colocó como Guarda del Registro en la Aduana o Puerto Seco, donde pagaban impuestos las mercaderías que pasaban de Valencia a Castilla y viceversa.

Estando en Requena, recibió la noticia de la muerte de su hermano Pedro de Aragón que era labrador en Guadahortuna (Granada) a manos de Pedro de Velasco. Con poderes de su madre para entablar el pleito se dirigió a la ciudad de Granada, donde consiguió poner en la cárcel al asesino de su hermano; pero no satisfecha su venganza, prosiguió en sus gestiones hasta obtener la sentencia de muerte a pesar de los grandes empeños que los amigos de Velasco hacían para conseguir el perdón.

Primer Hermano de San Juan de Dios
Teniendo noticias de este proceso, San Juan de Dios habló con Antón Martín, pidiéndole que perdonase a aquel hombre que estaba sentenciado a muerte, y fueron tales las persuasiones y palabras que el Santo dijo a Antón Martín, que vino a alcanzar todo lo que quiso de él hasta excarcelar a Pedro de Velasco, quedando Antón Martín tan prendado de los buenos consejos y palabras que San Juan de Dios hasta el punto que pidió le admitiese en su compañía:

"Yo os he de llevar a la cárcel para que se haga en forma  oficial el perdón del preso; pero me habéis de llevar después a vuestro hospital donde quiero quedar de enfermero y criado de los pobres que allí sufren, para toda la vida".
De este modo quedó incorporado a la compañía, lo mismo que Pedro Velasco. Y así fue, como San Juan de Dios tuvo sus dos primeros Hermanos.

Admitido por San Juan de Dios, se preparó bajo su dirección para hacer una confesión general. Arrepentido y con lágrimas, convencido el Santo de la sinceridad de sus deseos, le vistió con el hábito hospitalario. El Santo se dedicó con un cuidado particular a formar a aquella alma generosa, ayudándole a vencer las primeras dificultades de la vida que había abrazado y preparándole para la misión a la cual vio que le tenía preparado el cielo, de ser a su muerte, el continuador de su obra.

A imitación de San Juan de Dios, se cortó el pelo, que en adelante llevó rapado y, en lo sucesivo, caminó siempre descalzo. Durante el día, además de los ejercicios de piedad se ocupó de la asistencia de los enfermos en las salas del Hospital. Cuando estas ocupaciones habían terminado, con una capacha al hombro y una olla en la mano salía a pedir limosna. Los primeros días salió en compañía de San Juan de Dios. Después salía sólo pidiendo en las calles que el Santo le señalaba.

San Juan de Dios para garantizar la asistencia a los pobres en su Hospital, arreglar el local, asegurar el personal a sueldo: médicos, cirujanos, boticarios, barberos… fue a pedir limosna a la corte que por entonces estaba en Valladolid, pero antes de emprender el viaje presentó a Antón Martín ante sus compañeros como Hermano Mayor en su ausencia.

A la vuelta de este largo viaje encontró el Hospital en tan perfecto orden, que con gran consuelo en su alma alabó y dio gracias al Señor por lo bien que habían sucedido las cosas en su ausencia.

San Juan de Dios salió del Hospital para ir a morir en la casa de los señores de García de Pisa. Antes encargó su dirección a Antón Martín, a quien dio prudentes consejos, suplicándole tuviera gran cuidado para que todo se hiciera en su ausencia con gran caridad y celo.

Durante los días que el Santo estuvo en aquella casa, Antón Martín le visitaba con frecuencia, para interesarse por su salud, informarle de la marcha del Hospital o recibir sus consejos e instrucciones. En alguna de estas entrevistas, el moribundo le manifestó los sucesos milagrosos que tuvieron lugar en aquellos días, y le descubrió lo que, con espíritu profético, había conocido sobre el futuro desenvolvimiento de la Orden Hospitalaria. Antón Martín fue el inseparable compañero y servidor durante las noches que San Juan de Dios pasó en la casa de los señores Pisa. Tuvo el consuelo de ser de los primeros que vio el santo cadáver, hincado de rodillas, abrazado al crucifijo que sostenía entre sus manos; ya que sólo se había separado del enfermo a ruegos del mismo.

Antón Martín toma las riendas del Hospital de San Juan de Dios
Antón Martín, discípulo predilecto de San Juan de Dios, es el encargado de continuar su obra, por designación del santo como su sucesor, quedando pues a la muerte de éste como Hermano Mayor del Hospital de la Cuesta de la calle de los Gomeles, siendo confirmado en el cargo por el Arzobispo de Guerrero después del entierro de San Juan de Dios.

Antón Martín, al frente de aquella pequeña comunidad de hermanos hospitalarios, dependientes en todo momento de su autoridad, continuó en la misma línea que en vida del Fundador

Antón Martín. Por Santiago Derer, 1961

Los inconvenientes de aquel Hospital de Gomeles, hicieron ver a Antón Martín y a sus compañeros la necesidad de buscar otro lugar al cual pudieran trasladarse, donde no fuese un problema el insuficiente número de camas ni el emplazamiento que dificultase el acceso al Hospital. Así todo, encontraron un edificio mucho más amplio y más céntrico en un antiguo convento de los Padres Jerónimos.

La mudanza le hizo contraer al Hermano Antón Martín unas deudas difíciles de cancelar; los gastos extraordinarios que había sido preciso hacer para el traslado del Hospital, y los ordinarios, más grandes por el mayor número de enfermos acogidos, movieron a Antón Martín a viajar a Castilla para hacer en ella una postulación extraordinaria, como lo había hecho en otra ocasión su Santo Padre.

En la Corte, el emperador Carlos V enterado de las deudas que agobiaban al Hospital, no sólo no fue espléndido con las limosnas, sino que estimuló a otros aristócratas y a los hombres pudientes para que le secundasen. Como contrapartida, Antón Martín recibió un mandato del Rey, el de trasladarse a Madrid, para levantar un Hospital de Cirugía General, similar al de Granada, destinado a los enfermos pobres llagados. Comenzaba así a extenderse la obra hospitalaria de San Juan de Dios.

Continuador de la Obra Juandediana
Gracias a las limosnas, Antón Martín pagó las deudas que tenía; después puso en orden los asuntos del Hospital y, dejando al frente del mismo a los Hermanos Domingo Benedicto y Alonso de Tringano, se despidió de sus amigos, de los Hermanos y enfermos del Hospital de Juan de Dios de Granada, emprendiendo el viaje a Madrid allá por el año 1552.

Allí, fundó el Hospital de Nuestra Señora del Amor de Dios, en un lugar en medio del campo, bien ventilado y con alegres vistas, junto al camino que conducía de la iglesia de Santa Cruz a la ermita de Nuestra Señora de Atocha, sobre la finca que le vendieron para levantar dicho Hospital don Fernando de Somonte, Contador Real, y su esposa doña Catalina de Reinoso.

Aquel Hospital constituiría una de las mejores instituciones benéfico-asistenciales de Madrid, en el cual encontrarían amparo y consuelo para sus afecciones los madrileños pobres.

Los primeros hombres a quienes admitió para dedicar su vida al servicio de los enfermos, fueron Juan González, Cornelio de Cisneros, su sobrino Miguel Vicente, Pedro Mateo y Alonso Bayala. Con la ayuda de estos enfermeros, mejoró la asistencia de los enfermos y las limosnas que recogían eran más abundantes, por lo cual el Venerable Antón Martín, se decidió a ampliar el Hospital con nuevas salas, habitaciones para los religiosos, oficinas y una iglesia. Al margen de estos Hermanos enfermeros, trabajaron gratuitamente en el Hospital un médico y un cirujano.

Las obras del Hospital Nuestra Señora del Amor de Dios necesitaban de la madera para las vigas de la techumbre del Hospital y de la Capilla, que el propio Antón Martín a finales del mes de noviembre de 1553, en compañía de algunos operarios de los bosques de Valsaín, salió para cortarla y después llevarla al Hospital. El frío de aquellos bosques en los que estuvo varios días trabajando y durmiendo a la intemperie, le hicieron enfermar de gravedad, muriendo el 24 de diciembre con 53 años.

Antes de morir, reunió a los Hermanos que por entonces constituían la incipiente comunidad hospitalaria y les exhortó para que continuasen el proyecto que él mismo había iniciado, dándoles consejos sobre cómo debía ser el Hospital de Cirugía. No en vano, al fundar el Hospital del Amor de Dios, bullía en el cerebro de Antón Martín la idea de crear una Escuela de Cirujanos menores. En los últimos días de su vida podemos decir, que dejó fundada dicha Escuela, aconsejando a los Hermanos para que buscasen buenos médicos y cirujanos, para que éstos instruyesen a los novicios para adquirir la competencia necesaria y así poder revalidarse ante el Protomedicato.

El entierro se hizo conforme a lo dispuesto en su testamento, siendo enterrado en la Iglesia del Convento de San Francisco por no estar concluida la Capilla de su Hospital. A día de hoy, y tras varios siglos de traslados, los restos mortales de Antón Martín, descansan en el madrileño Hospital San Rafael.
 
Bibliografía:
Álvarez Sierra, J. (1961): Antón Martín y el Madrid de los Austrias. La primera Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios del Mundo. Imprenta de los Hermanos de San Juan de Dios, Barcelona.
De Castro, F. (O. H.) (1995): Historia de la vida y santas obras de San Juan de Dios y de la institución de su orden y principios de su hospital. Edición facsímil. Publicaciones Obra Cultural CajaSur, Córdoba.
Expósito González, R. (2010): “San Juan de Dios, patrón de la Enfermería española”. En Enfermería de Ciudad Real, nº 58. Ciudad Real, pp. 30-33.
Gómez Bueno, J. C. (1963): Historia de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Archivo Interprovincial. Casa del Tránsito de San Juan de Dios. Granada.
Gómez-Moreno Martínez, M. (1976): San Juan de Dios: primicias históricas suyas. Ediciones Anel, S. A., Granada.
Laborde Vallverdu, A. (1973): El enfermero de Dios. Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Granada.
Ortega Lázaro, L. (O.H.) (1981): “Antón Martín – el Hermano Antón Martín – y su Hospital en la Calle Atocha de Madrid 1500-1936”. Separata de Hermanos Hospitalarios. Boletín Informativo de la Provincia de San Juan de Dios de Castilla, nº 73. Madrid.
Ventosa Esquinaldo, F. (O.H.) (2012): Pensamiento de San Juan de Dios y La Orden Hospitalaria y su relación con La Enfermería: conceptos y valores. Archivo-Museo San Juan de Dios "Casa de los Pisa". Granada.

PUBLICADO en la Revista del Colegio de Enfermería de Ciudad Real:

GRACIAS AL COLEGIO OFICIAL DE ENFERMERÍA DE CIUDAD REAL. Por dejarme publicar este artículo en el blog “Enfermería Avanza”. Gracias a su presidente: Carlos José Tirado Tirado y a los compañeros Luis Alba y Ángel Naranjo, del mismo Colegio.

GRACIAS al autor: Raúl Expósito González, por su permiso para la publicación de su trabajo y su amistad. En estos días está disfrutando de su luna de miel por tierras americanas con su mujer Nuria Blanco.

SAN JUAN DE DIOS. PATRÓN DE LA ENFERMERÍA ESPAÑOLA. Publicado el lunes día 8 de marzo de 2010

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Colegiado 1.372. Ilustre Colegio de Enfermería de Gipuzkoa
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)