viernes, 25 de mayo de 2012

SOLTANDO AMARRAS


SOLTANDO AMARRAS. Claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina

AUTORA: Beatriz Morrone. Licenciada en Enfermería. Magíster en Sistemas de Salud y Seguridad Social. Doctoranda en Comunicación, FP y CS/UNLP. Profesora Titular Catedrática de la Facultad de Ciencias de la Salud. Codirectora del Grupo de Investigación Promoción de la Salud. Coordinadora de la Cátedra Abierta Salud Colectiva CASC. Universidad Nacional de Mar del Plata Miembro del Comité Asesor del Observatorio de Comunicación y Salud UNLP. Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería. Ex - Presidente de la Federación Argentina de Enfermería, integró durante ese período la Presidencia del Consejo Regional de Enfermería de MERCOSUR/CREM. Ex - Secretaria de Investigación y Postgrado de la UNMdP. Ex–Enfermera Jefe de la Unidad de Cuidados Especiales Perinatales HIEMI Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Sus trabajos se centran prioritariamente en la Evaluación de la Calidad de Atención desde la Humanización de los Cuidados. En el monitoreo de la construcción de ciudadanía en escenarios sanitarios. En Comunicación y Salud e Historia de la Enfermería. bmorrone@infovia.com.ar


FOTO 001 Presentación del libro en el XII Congreso Nacional y VII Internacional de Historia de la Enfermería en Alicante. Noviembre 2011. Manuel Solórzano y Beatriz Morrone

RESUMEN DEL LIBRO
En el libro se ponen en debate y tensión tramos de la historia de la Enfermería Argentina atravesada por cuestiones de género, colonización, procesos de medicalización, religión, luchas de clase, ocupación e instituciones de formación de mujeres, tensiones y cambios en el mundo del trabajo, memoria histórica, dictaduras y Derechos Humanos.

En suma, un trayecto donde confrontaron intereses corporativos por la hegemonía y el control económico y simbólico del país. Se analiza en la Enfermería Argentina el proceso de profesionalización, el transito en la etapa fundacional de la mano de las feministas y sus luchas, que incluyo a varones y mujeres y sufrió tempranamente la feminización, a partir de la supremacía de los intereses de la Sociedad de Beneficencia, tanto en sus escuelas como en las instituciones en las que eran contratados enfermeros. Se rescata parte de la memoria histórica, patrimonio intangible en vías de extinción, reconstruyendo esta mediante el recurso de la historia social y cultural.

Constituye esta publicación un material de gran valor por ausencia de investigaciones que avancen en estos ejes. Construye puentes para entender como y porque este colectivo invisibiliza la participación política partidaria de sus integrantes, la militancia y la resistencia en los gobiernos dictatoriales, sus desaparecidos, la participación y secuelas de la guerra de las Malvinas, la lucha por el poder -tanto en el ejercicio como en la formación- disfrazando sus errores en la debilidad que dicen padecer por las decisiones de “otros”.


FOTO 002 Portada y contraportada de la 1ª Edición del libro Soltando Amarras

Este libro suelta las amarras del relato ingenuo que planteaba una mirada “aséptica” de la historia de la profesión en Argentina, sin anclaje ideológico y clausurando toda duda. Propone empezar a navegar entendiendo que ninguna disciplina debe renunciar a su historia y menos aún dejar de revisar los momentos críticos, en donde concurren episodios oscuros y etapas revolucionarias y desafiantes. Se seleccionaron cinco momentos, esto no significa que sean más importantes que el período que se excluye, pero en la presente elección el hilo conductor es la colonización intelectual, las tensiones que operaron favoreciendo la subordinación, la negación de las acciones emancipadoras por parte de integrantes de la profesión y la invisibilización de todo aquello que pone en riesgo reconocerse en tanto trabajadores con historia, con héroes y mártires, con luchas, contradicciones, errores y aciertos, en fin, repensar una y otra vez hasta soltar amarras, navegar interpretando el presente en las huellas del pasado.

Los capítulos abordan: La colonización y la atención de la salud: ¿encuentro de culturas? La revolución sanitaria. Tensiones y ruptura: la enfermería en la gestión Carrillo. La militancia política de los enfermeros: resistencia y lucha en la segunda mitad del siglo XX. La actuación de los enfermeros argentinos en la guerra del siglo XX. Invisibilización de la hegemonía en la formación y el control del ejercicio. Y un apartado final: Abrir la cuestión: ¿Débiles? Sofismas y subalternidad.

Prólogo del Dr. José Siles González
“Por una vez voy a caer en una especie de beligerancia poco sutil. Me lo voy a permitir porque acabo de leer un libro que me motiva a ello y que se titula: “Soltando amarras: claves para comprender la historia pendiente de la enfermería argentina”. Beatriz Morrone es la autora de este “tremendo” texto del que me apresuro a afirmar, tanta falta hacía a la enfermería.

Mi beligerancia poco sutil se ampara y justifica en el rigor, la valentía y originalidad de la autora al tratar un tema tan complejo como es el de la historia de la enfermería, una historia marcada por una encrucijada donde se dan cita factores como: género, religión, poder, ideología, mentalidad, subjetivismo, estética, etc. Ya anticipo que uno de los principales valores de la autora radica en su potencial de deconstrucción al hacer frente a esa historia de la enfermería construida a base de ladrillos cuyo principal material es la falacia.

De forma que lo que he escrito sobre este libro no se puede catalogar de objetivo ni de equidistante o neutro, dado que comparto plenamente los planteamientos, en forma y contenido, recogidos brillantemente en el mismo (ahí radica mi beligerancia  poco sutil). Ya en la introducción aparecen expresiones que, vertidas por la autora para presentarnos su obra, hacen que el lector intuya la originalidad y pertinencia del texto que tiene entre sus manos, un libro fértil y de profunda vocación social: proceso productivo, no solamente reproductivo (...) y social; no como acto individual”.

Se trata de una obra fértil porque parte de la necesidad socrática de provocar en los demás, desde el interior de su ser más profundo, el parto de la verdad mediante el recurso de cuestionar, a través del ejercicio de la reflexión crítica, realidades que durante demasiado tiempo han sido incuestionables. Dado el tradicional acomodamiento de la enfermería en esquemas pre-profesionales o de franca abducción científica por parte de otras disciplinas, no parece en absoluto descabellado pensar que Beatriz Morrone da en el clavo cuando señala que, en gran medida, la motivación de esta obra recae en la prolongada situación de colonización intelectual en la que se halla sumida la enfermería.

Ya Pierre Bourdieu con su “habitus” y Durkheim anteriormente con su “conformismológico” explicaban las causas por las que las mujeres han estado tanto tiempo dedicadas casi en exclusividad al ámbito doméstico, el parto, la lactancia, la crianza y el cuidado de la familia. Beatriz Morrone a la hora de escribir derrocha la energía que sólo pueden malgastar los clarividentes que, desde el punto de vista de la disciplina enfermera, han vivido mucho tiempo en contextos poco amables, que han experimentado situaciones poco propicias cuando no hostiles, que saben cómo huele el humo negro de la injusticia (Dictadura Militar, Guerra de las Malvinas); pero que, a su vez, han tenido y siguen manteniendo, la energía vital y la convicción necesarias para seguir apostando por el cambio, por la justicia, por la libertad; en definitiva, por soltar las amarras que mantienen en el mismo puerto el buque de la enfermería.


FOTO 003 Raúl Expósito; Dr. José Siles; Dr. José Antonio Ávila y Manuel Solórzano

La determinación de abrir espacios, airear la casa de la enfermería, otear horizontes y, en definitiva, soltar amarras para empezar a navegar como una flota unida bajo la misma bandera. No se trata de transformar en colonizadora a la colonizada, sino, más bien, de empezar a navegar con la conciencia de un rumbo propio que se ha marcado asimismo el colectivo enfermero tras una profunda reflexión y un no menos exhaustivo debate crítico y autocrítico.

En definitiva cambiar “La nave de los locos” de El Bosco en la que cada uno de los tripulantes marca un rumbo distinto, por una tripulación que es consciente que comparte una misma historia y que, en consecuencia, se ha socializado a la luz de dicha memoria colectiva consensuar un rumbo y marcar un mismo puerto como objetivo en el horizonte del futuro disciplinar. La colonización intelectual que yo y tantos otros hemos, también, experimentado, es una relación de dependencia que se construye desde la amabilidad y la exquisitez del colectivo colonizador. El problema que genera esta entrañable relación de subordinación es que la socialización de enfermería se realiza desde los valores, las creencias, conocimientos, mitos y prejuicios de otro colectivo diferente y respetable, pero que no es enfermería.

Esto tiene tres consecuencias inmediatas: En primer lugar, estamos descansados porque sin realizar ningún periplo a través de los mares de la “historia y la epistemología”, sin salir del puerto y sin soltar amarras, ya tenemos en bandeja de plata lo que necesitamos gracias a la amabilidad de los colectivos disciplinares que sí han realizado ese viaje histórico epistémico y que no tienen inconveniente en marcarnos las coordenadas: norte y sur, este y oeste.

En segunda instancia, el proceso de construcción teórico práctico de la disciplina tiene lugar desde esquemas ajenos a la enfermería, pero contrastados en otras disciplinas. Aquí la falacia –término empleado consistentemente por la autora de este libro– estriba en pensar que en este tipo de injertos multidisciplinares no hay posibilidad de rechazos. Se cimenta la identidad enfermera, pues, desde supuestos ectópicos y se construye de forma invertebrada y verticalmente hasta alcanzar las proporciones de altísimos edificios cimentados en la más pura falacia.

En tercer lugar, sin reflexión epistémica propia, no existe una identidad visible de la enfermería dentro de la taxonomía científica. Sobre las falacias se. Todo lo que las enfermeras y enfermeros seamos capaces de reflexionar sobre nuestras teorías, será poco, porque si de algo anda escasa o deficitaria nuestra disciplina es precisamente de un debate real y pertinente acerca de nuestra historia y nuestras teorías. En reiteradas ocasiones me he referido al proceso de colonización intelectual como algo inherente a la enfermería internacional, pero que ha afectado en mucha mayor medida a la enfermería iberoamericana.


FOTO 004 Cecilia Grierson tomando examen en la Escuela Grierson, en 1889 en Buenos Aires. Argentina

La historia cultural y estética de la enfermería comparte, en lo esencial, la tesis vertebradora del texto que se desarrolla en cinco capítulos:
El primer capítulo La colonización y la atención de la salud: ¿encuentro de culturas?”, se dedica a la enfermería en el contexto histórico colonial destacando la figura de las mujeres que acompañaron a Pedro de Mendoza y al propio conquistador. La autora emplea “La crónica del Río de la Plata” como fuente principal para describir el papel de la enfermería en el siglo XVI, resultando esclarecedor y significativo el texto escrito por una de esas mujeres que acompañaron a Pedro de Mendoza a mediados del siglo XVI:
Vinieron los hombres en tanta flaqueza que todos los trabajos cargaban a las pobres mujeres, así en lavarles las ropas como en curarles, hacerles de comer lo poco que tenían, a limpiarlos, hacer centinela, rondar los fuegos, armar las ballestas y sargentear y poner en orden a los soldados. Porque en este tiempo –como las mujeres nos sustentamos con poca comida –, no habíamos caído en tanta flaqueza como los hombres(Isabel de Guevara, 2 de julio de 1556).

En este capítulo se describe, asimismo, el papel desempeñado por las mujeres que llegaron a la heroicidad a través de la práctica de la enfermería durante la Guerra de la Independencia iniciada durante la primera década del siglo XIX (otra vez la guerra como escenario en el que la enfermería –y las mujeres– desempeñan un papel crucial cuando no heroico); pero tal vez, lo más interesante de este apartado resida en el planteamiento crítico que la autora construye frente a las “distorsiones” científicamente elaboradas por los algunos historiadores de la medicina que se ocuparon de esta temática sin reflexionar previamente sobre la naturaleza de la enfermería. He aquí, desde el primer capítulo el talante deconstruccionista de una historiadora de la enfermería que se siente en la necesidad de reinterpretar lo mal interpretado y desandar lo mal caminado.

El capítulo segundo: La revolución sanitaria. Tensiones y ruptura: la enfermería en la gestión Carrillo, se dedica al estudio de factores que, de forma entrecruzada e interactiva, pintan el cuadro decimonónico y dramático de uno de los momentos históricos más efervescentes e intensos de Argentina: proceso de construcción nacional unido a profundas reestructuraciones sociales, políticas y económicas, cambios en la educación y la sanidad que afectan a la estructura paradigmática y que calan en una nueva forma de entender la enfermería.

El tercer capítulo: La militancia política de los enfermeros: resistencia y lucha en la segunda mitad del siglo XX, se ocupa de rescatar la imagen de las enfermeras y enfermeros que tuvieron la certeza de lo importante que era la presencia de la enfermería en el particularísimo contexto de la política. Hacer visible la enfermería en los principales órganos de gestión, administración y toma de decisiones integrados en el sistema político. Pero la participación política tiene sus riesgos y cuando surge la dictadura militar las enfermeras que se han hecho visibles como destacadas sindicalistas o por su participación política y sus ideas van a pagar un enorme precio. Ante esta dantesca situación por la que algunos historiadores, simplemente, pasan de puntillas, Beatriz Morrone, no se amilana y hace frente a la parte de la historia más dramática de su país, la cual tiene su origen con la dictadura militar a mediados de los setenta y el consiguiente plan sistemático de exterminio diseñado por dictadura de 1976 - 1983.

Intenta rescatar del olvido a aquellos profesionales de la enfermería que desaparecieron tras ser torturadas, violadas y, en muchos casos, arrojadas al mar desde un avión. En primer lugar hace un recuento de las enfermeras-os que cayeron bajo las garras de los represores, luego realiza una serie de estudios de casos en los que describe las situaciones vividas por estas enfermeras. Pero la autora no se olvida de que la enfermería también es humana y también se ocupa de las enfermeras-os que colaboraron con el terrorismo de Estado, dejando claro que, siguiendo la frase de Terencio y que luego hizo suya Shakespeare: “Nada de lo humano me es ajeno”.

En el cuarto capítulo La actuación de los enfermeros argentinos en la guerra del siglo XX”, se trata el tema de la Guerra de las Malvinas entre Argentina e Inglaterra y el papel desempeñado por la enfermería en dicho escenario en 1982. La autora describe como era la medicina de guerra en las Malvinas: Hospital principal con 25 enfermeros, puestos de socorro en diferentes islas de las Malvinas, los buques hospitales, las intervenciones de enfermeros en barcos y submarinos. Pero lo más significativo de este apartado a mi juicio consiste en la descripción de casos en los que se muestra la crueldad de la sanidad militar expresada en primera persona por algunos de los que vivieron y sobrevivieron aquella guerra. Relatos sobrecogedores que, cargados por el tinte trascendente de la tragedia, sobresaltan al lector provocando que deje la lectura para levantarse del sillón, dar una vuelta y respirar hondo para reponerse del espanto que no responde a una novela, cuento o cualquier otro escenario de ficción; sino que es revelado por la autora desde la más patética realidad. Por último, este capítulo termina con la descripción de la enfermería dentro de las Fuerzas Armadas Argentinas.

En el quinto capítulo, titulado: “Invisibilización de la hegemonía en la formación y el control del ejercicio, la autora se encarga de arrojar luz sobre los órganos de control socio-corporativo y educativos, como el Protomedicato, encargado de mantener un marco legal del ejercicio profesional. Analiza, asimismo, el papel de la enfermería dentro del sistema educativo, describiendo las diferentes formas de estructurar los estudios de enfermería. Tras este amplio y variado recorrido por los órganos socio-corporativos, sistemas educativo y sanitario; la autora identifica los principales lastres que han obstaculizado el desarrollo científico y profesional de la enfermería e intenta explicar las causas de esa situación profundizando en las relaciones de poder de las distintas estructuras, instituciones y colectivos implicados e interesados en mantener el “status quo” de la enfermería en una situación de aguas estancadas por un período de tiempo indefinido.

Tras la lectura de este espléndido libro, el lector reflexiona sobre la naturaleza de la historia de la enfermería y le vienen a la memoria algunas cuestiones que deberían ser debatidas ampliamente en el contexto enfermero. Debatir, por ejemplo, sobre el papel de la historia y su incidencia en la enfermería. La historia no sólo es la maestra de la vida, sino que es imprescindible para que se dé una socialización científica y profesional que es imposible sin memoria histórica. Tal como señalo en alguna de mis obras de cuyo nombre no puedo o no me quiero acordar: la historiografía enfermera es directamente proporcional al nivel de socialización científica y profesional; de forma que, para superar el “status quo” de la enfermería sumida en esas aguas estancadas que huelen tan mal, es necesario deconstruir (pulverizar el imperio de la falacia) hay que producir historia, conocer nuestra identidad histórica y tomar conciencia de la necesidad, el deseo de cambiar.


FOTO 005 Fundación Eva Perón. Escuela de Enfermeras

Libros como este, sin duda, contribuyen a perfilar nuestra historia, rescatar la memoria colectiva y a la socialización de enfermería. En este libro de Beatriz Morrone, nos encontramos con un claro ejemplo de cómo hay que dar un paso adelante en este proceso de rescate de nuestra memoria histórica, porque Beatriz tiene y utiliza los condimentos imprescindibles para hacer historia:
- Pensamiento crítico preciso para acometer el mundo de la falacia y pulverizarlo mediante el deconstruccionismo para proceder así, tras esa limpieza desde la más absoluta higiene histórica, a la reinterpretación del papel de la enfermería en la historia argentina.
- Como consecuencia de lo anterior, rescatar la memoria histórica de la parte más obviada e intangible de la enfermería; es decir reconstrucción de la memoria histórica mediante el recurso de la historia social y cultural.
- Rigor intelectual vinculado a un compromiso ético y estético que debe caracterizar el trabajo histórico.
- Capacidad creativa para no quedarse anclada en lo estipulado, tal vez de forma tan verosímil como falaz, y producir innovaciones que orienten desde otros esquemas e ideas.
- Invitación al debate reflexivo y crítico para todos los lectores.

Voy a terminar como empecé, haciendo un alarde de beligerancia poco sutil pero extremadamente sentida como muestra de reconocimiento a la obra que he tenido el placer y el honor de prologar:
“...La negación del estatuto de esclava o el inicio de la lucha de la mujer por el reconocimiento social, educativo y profesional es consecuencia de un deseo, una pulsión polarizada por la necesidad de un cambio del “ser en sí" al “ser para sí". Constituye el primer paso mediante el que el ser humano identifica el esfuerzo y la lucha como un mecanismo inherente a la superación del “status quo" (de la sumisión, dependencia o esclavitud) (…) hay que reconocer que  la parte más delicada de este proceso de lucha dialéctica la constituye la lucha interna, la guerra civil de mujeres contra mujeres y enfermeras contra enfermeras que siguen sin llegar a consensuar aspectos esenciales y básicos para alcanzar una síntesis de lo que debería ser la enfermería y del papel de la mujer en la sociedad. Dicho de otro modo, hasta que la mujer no alcance su pleno desarrollo en la sociedad, y aun considerando la enorme amplitud de factores interrelacionados y la complejidad del tema, la enfermería seguirá esperando que llegue su momento”. Dr. José Siles González.


FOTO 006 Fundación Eva Perón. Escuela de Enfermeras. Su finalidad “Nuestro destino es servir a la humanidad”

EN RECUERDO DE……………
Pero hay algo que no se puede quedar en el tintero. Los nombres de las enfermeras y enfermeros desaparecidas, torturadas, secuestradas y violadas por el terrorismo de estado de la Junta Militar entre 1976 – 1983.

Delia Norberta Ávila de Elizalde (59 años); Elena Isabel Basgallo (18 años); Norma Beatriz Chelpa de Tapia (23 años); Ramona Delfina Díaz de Herrera (32 años); Marta Beatriz Divitto de Prieto (28 años); María Esther Filipi de Cali (46 años); Nora Livia Formiga (28 años); Oswaldo Enrique Fraga (23 años); María Teresa Galeano (31 años); María Teresa García de Cuello (44 años); Néstor Ubaldo Herrera (28 años); Gladis Huergo; Alfredo Luciano Loza Fernánfdez (26 años); Irma Laciar de Carrica (55 años); Ángela Martínez (75 años); Asilu Maseiro Pérez; Raúl Humberto Mattarolo (23 años); José Félix Medina (42 años); Mónica Monier; Beatriz Pandeles (26 años); Marta Ramos (46 años); Ana María Romoli (23 años); Marta Inés Vaccaro (22 años); Estela Valdez; Elena Arce; Stella Maris Marazzato; Blanca Cristina Buenanueva Monelos; Mirtha Gladys López Romero; Dom9inga Irma Llebeile; Pablo Eduardo Albarracín; Generosa Fratassi, Hernán Leonardo Caballero Alfaro; María Ángela Cairo Rivero; Olga Noemí Casado; Ariel Eduardo Morandi; Elena Leonisia Nicola Tascher; Isidro Natalio Oliva Carrizo; Omar Secundino Oyola; Olga Norma País Espinosa; Susana Elvira Miranda. Todos ellos muy jóvenes, edades comprendidas entre los 18 y los 30 años.

Merecen una mención especial Irma Laciar de Carrica, asesinada por ser mujer, enfermera, docente, sindicalista, militante política, integrante de la resistencia Peronista y defensora de los derechos humanos. Silvia Suppo, estudiante de enfermería de 18 años y militante política, torturada y violada sistemáticamente, al igual que Susana Elvira Miranda. O los enfermeros Olga Moyano y Juan Rivero que, cuando estaban presos y con los ojos vendados hace 31 años, sin saber qué sería de sus vidas, hicieron la siguiente promesa, “Si salimos vivos de acá, vas a ver que vamos a volver para denunciarlos”.

Seguramente faltarán muchos más nombres de enfermeras y enfermeros desaparecidos en contra de su voluntad, torturados, violados y/o ejecutados, al igual que les ocurrió a miles de argentinos, que quienes conozcan tienen también la obligación moral de recordar y hacer recordar.


FOTO 007 Presentación de la 2º edición del libro “Soltando Amarras Claves para comprender la historia de la enfermería argentina”. Con prólogos de los Dres. Ana Luisa Velandia Mora de la Universidad Nacional de Colombia y José Siles González de la Universidad de Alicante de España


A todos ellos, y a todos aquellos que sufrieron y dieron muchos de ellos su vida por y para la enfermería, que lucharon por los Derechos Humanos, aunque la conquista de las libertades les costara su propia vida, nuestro más sentido agradecimiento y la promesa de que no caerán en el olvido. Muchas Gracias Beatriz por este magnífico libro.


CONCLUSIONES
Soltar amarras es la última acción que efectúa cualquier buque antes de partir. Indica que está preparado y dispuesto para hacer una nueva singladura, Que se ha reparado el navío, se ha aprovisionado convenientemente, que tiene una tripulación adecuada y bien preparada y que sabe hacia dónde va.

Nos congratula que la enfermería esté dispuesta a soltar de nuevo amarras, ya que indica que está dispuesta a iniciar una nueva singladura, en la que los retos que le esperan son muchos. Tiene que crecer profesionalmente, ganar autonomía y poder dentro del propio sistema sanitario, mejorar sus condiciones de trabajo, formarse, investigar y divulgar lo que hace, porque todo aquello que no se conoce, no existe. Visto así, el reto es arduo, pero no por ello menos atractivo, y lo mejor de todo, asequible.

Tenemos un cuaderno de bitácora, en el que se han recogido todas las etapas recorridas hasta la fecha, con los hechos destacables y las incidencias más penosas y trágicas. Este registro nos permite releer el pasado, y aprender de él, para saber cuáles fueron las causas de esos problemas e intentar que no se vuelvan a repetir. En ese mismo cuaderno, la historia de la enfermería, dejaremos constancia de cuanto suceda, para que quienes, en un futuro, prosigan la travesía enfermera, sepan que hicimos, repitan lo que nos reportó beneficios y eviten todo aquello que nos causó problemas.

AUTORES - COLABORADORES
Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP


5 comentarios:

Muñekita Cat dijo...

Tu blog está excelente, me encantaría enlazarte en mis sitios webs. Por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiar ambos con mas visitas.

me respondes a munekitacat19@hotmail.com
besoss
Emilia

Ana Luisa Velandia-Mora dijo...

Manuel:

Felicitación por la excelente divulgación que haces de la producción en Historia de la Enfermería. Gracias en nombre de quienes trabajamos este apasionante tema.

Abrazos,

Ana Luisa Velandia Mora

Beatriz dijo...

Muchas gracias Manuel por tu preocupación y ocupación constante en la difusión de las producciones que realizamos los investigadores iberoamericanos.Mi agradecimento tambien a los autores que realizaron este trabajo, leyendo y realizando una crítica a este libro. En ese sentido de acompañamientos que colaboran en las producciones mi agradecimento a José Siles González por prologar la primer edición y a Ana Luisa Velandia Mora por realizar el prólogo para la 2º edición y aconsejar cambios y opiniones que hicieron que reviera aspectos del mismo. En resumen a José y Ana Luisa mi respeto, agradecimiento y afecto. A vos( como decimos los argentinos), mi cariño y agradecimento por la colaboración constante y la generación de un canal de comuniccaión que nos fortalece a todos. Cordialmente.
Beatriz Morrone

Mabel Gonzalez dijo...

Gracias por compartir este blog. Mis compañeras y yo te damos las gracias por enseñar nuestra historia.

eugenia dijo...

hola no se usar un blog, me es dificil pero soy la hija de una enfermera desaparecida que nombran ahi , blanca cristina buenanueva, tengo cuadernos y apuntes de cuando estudiaba en enfermeria, la estoy buscando ahora y parece que cuando la secuestraron estaba embarazada, cualquiera que quiera preguntarme a<lgo o contarme algo es bienvenido. gracias mi fabook eugenia casetta buenanueva, y mi mail es drucila1973@yahoo.com.ar