sábado, 16 de octubre de 2010

MARY SEACOLE “LA NIGHTINGALE NEGRA”

Este trabajo se presentó en el X Congreso Nacional y V Congreso Internacional de Historia de la Enfermería celebrado en la Universidad de Almería los días 27, 28 y 29 de noviembre de 2008.

Sus autoras fueron Mª Luz Fernández Fernández, Diplomada en Enfermería, Licenciada en Historia y Profesora Titular de Historia y Fundamentos de Enfermería de la E.U.E. “Casa de Salud Valdecilla” de la Universidad de Cantabria y Soledad Fernández Moral, Licenciada en Geografía e Historia y Profesora de Inglés.

FOTO 001 Manuel Solórzano y Mª Luz Fernández en el IX Congreso de Enfermería Oftalmológica celebrado en Santander. 2009

RESUMEN
El conflicto de la Guerra de Crimea (1854-1856) marcó un antes y un después en la Historia de la Enfermería gracias a la labor realizada por Florence Nightingale, tradicionalmente considerada verdadero referente dentro de la Enfermería profesional. Sin embargo, los soldados heridos y enfermos en la Guerra de Crimea también recibieron los cuidados de la llamada “Nightingale negra”, otra gran mujer que por diversas razones pronto fue olvidada no sólo para la Historia en general, sino también por la propia Enfermería, aun cuando su labor como enfermera fue verdaderamente encomiable, y así permaneció hasta que una enfermera británica fortuitamente, encontrase un ejemplar de su autobiografía Wonderful Adventures of Mrs. Seacole in Many Lands (Las Maravillosas Aventuras de la señora Seacole en muchas tierras), en 1973.

Tras salir del más absoluto olvido en muy pocos años esta figura ha alcanzado una gran popularidad, suscitando un estimable interés y admiración entre los británicos. Así lo demuestran el que en el año 2004, en una encuesta de la BBC fuese elegida “La Británica de Color más importante a lo largo de la Historia de Inglaterra”, así como la serie de trabajos publicados en los últimos años dirigidos a ahondar en la dimensión de la labor de esta controvertida mujer.

Los objetivos de este trabajo son contribuir a la difusión de la figura de Mary Seacole en sus distintas facetas y analizar la innegable aportación a la Historia de la Enfermería. Asimismo, estudiar las causas de su invisibilidad frente a la notoriedad de Nightingale, máxime cuando ambas figuras fueron trascendentales para el impulso y desarrollo de la Enfermería a mediados del siglo XIX

INTRODUCCIÓN
Es prácticamente imposible analizar el desarrollo histórico de la Enfermería sin tener en cuenta los conflictos bélicos, ya que como expone José Siles en uno de los capítulos de su obra “Historia de la Enfermería”, un aspecto tan negativo como la guerra y todos sus efectos, han constituido una clara fuente de experimentación para el avance del conocimiento de las distintas disciplinas, entre las que se encuentra la Enfermería. José Siles en su obra “Historia de la Enfermería, publicada en el año 1999, dedica un apartado del capítulo IV, al análisis de “La incidencia de los conflictos bélicos en la profesionalización de la Enfermería”. Siles, especifica que la relación enfermera – conflictos bélicos se manifiesta en dos frentes: el fenómeno bélico como fuente de experimentación, y como caudal empírico –científico.

En este sentido, la Guerra de Crimea (1853-1856), que enfrentó a Rusia contra Turquía y las potencias aliadas de Francia, Gran Bretaña y el Piamonte, interesadas en evitar la desmembración del Imperio Otomano, ha sido considerada como la primera Guerra moderna de la historia, tanto por el material bélico utilizado, como por el hecho de que hubiera corresponsales de guerra, como el irlandés Edwin Lawrence Godkin, enviado por el Daily News, que fue el primer corresponsal en presenciar los combates en 1853, y Roger Fenton, reportero gráfico, quién nos dejó numerosas imágenes que nos han permitido conocer algunos detalles, como las características de los uniformes de los soldados ingleses, el aspecto del campo de batalla después de la contienda, o de los campamentos militares ingleses.

FOTO 002 Britsh Hotel
Pero la Guerra de Crimea tiene una especial relevancia para la Historia de la Enfermería gracias a la figura de Florence Nightingale, considerada como verdadera heroína de este conflicto, por su magnífico trabajo en el Hospital de Scutari que cambiaría para siempre no sólo el curso de la Enfermería, sino también, las condiciones higiénico - sanitarias de los cuarteles ingleses y sus soldados.

FOTO 003 Foto de Roger Fenton. Escenario de la Guerra de Crimea

Aún hoy, en el siglo XXI, Nightingale sigue siendo la única Enfermera que ha conseguido traspasar las barreras de la propia Disciplina de la Enfermería, siendo uno de los grandes nombres de la Historia de la Humanidad.

Sin embargo, ¿fue Nightingale la única enfermera que realizó una destacada labor en la Guerra de Crimea?, la respuesta es rotundamente no, en la actualidad sabemos que otra mujer cuidó de los soldados heridos en el campo de batalla, Mary Seacole, cuya actividad por diversas causas, ha permanecido en la sombra durante largos años.

Las Historiadoras e Historiadores de la Enfermería tenemos la responsabilidad de investigar nuestro pasado contribuyendo a asentar solidamente nuestra Historia, por ello esta trabajo tiene como objetivos contribuir a la difusión de la figura de Mary Seacole, analizando su aportación a la Historia de la Enfermería, y estudiar las causas de su invisibilidad frente a la notoriedad de Florence Nightingale.

MARY SEACOLE (1805-1881)
La figura de Mary Seacole fue rescatada de las sombras en 1973, cuando una enfermera británica, de manera accidental, encontró en una librería en Londres su libro Wonderful Adventures of Mrs. Seacole in Many Lands, publicado en (1857).

El libro fue publicado originalmente en 1857, siendo un texto clave para cualquier estudio de Mary Seacole. En 1984 se llevó a cabo una reedición moderna a cargo de Alexander Ziggi y Audrey Dewjee. Los primeros 39 años de su vida los relata en un breve primer capítulo, mientras que dedica seis capítulos, a sus años en Panamá, y los doce capítulos restantes a su trabajo en Crimea, concluyendo con su vuelta a Inglaterra. Además, es interesante resaltar que el Prólogo del libro es de William H. Russell, periodista enviado por el The Times para cubrir el conflicto de la Guerra de Crimea.

FOTO 004 Portada de la primera autobiografía de Mary Seacole

Esta obra constituye la primera autobiografía de una mujer negra publicada en Gran Bretaña, y debido a su gran éxito, en 1858 se publicó una nueva reimpresión. Mary Seacole escribió este libro tras su vuelta de Crimea, relatando a lo largo de 200 páginas todas las experiencias de su vida, y se convierte en una fuente imprescindible para conocer al personaje ya que es el único documento escrito por ella.

Mary Seacole, nacida Mary Jane Grant, vio la luz en la ciudad Kingston en la isla de Jamaica, en 1805, era hija de un oficial escocés de quién decía haber heredado su energía y ambición, mientras que de su madre, una mujer negra libre que practicaba la medicina tradicional y regentaba una pensión para soldados británicos inválidos y sus familias, Mary aprendió los conocimientos médicos que la permitieron adquirir una amplia cultura del tratamiento de los enfermos y las enfermedades, fundamentalmente las epidémicas como el cólera y la fiebre amarilla.
Apasionada por los viajes, realizó su primera visita a Londres en 1821, donde dijo tomar conciencia del color de su tez ante la risa de los niños por las calles, hay que tener en cuenta que la esclavitud no fue abolida en las Indias Occidentales hasta 1834 y que aún así, los prejuicios raciales se mantienen hasta nuestros días.

Jamaica fue posesión española desde la llegada de Cristóbal Colón en 1494, pasando a manos inglesas en 1655 y permaneciendo 200 años bajo el dominio británico, llegando a convertirse en el primer país exportador de azúcar, una productividad que habría sido impensable sin la ayuda de la mano esclava. A principios del siglo XIX la población negra era 20 veces mayor que la blanca, situación que produjo numerosos conflictos hasta la abolición oficial de la esclavitud en 1834. Jamaica consiguió su Independencia el 6 de agosto de 1962.

Antes de contraer matrimonio, a la edad de 29 años, viaja a las Bahamas, Cuba y Haití, y en 1836 se casa con Horacio Seacole, quién fallece cinco años después en 1844 debido a su delicado estado de salud, y pese a los cuidados de su esposa. Poco después abrió su propia hostería, dedicada también a atender enfermos e inválidos. Rápidamente cosechó excelente reputación como enfermera. En 1850 una epidemia de cólera azota la isla de Jamaica causando la muerte de 31.000 personas, y Mary trabajó con los médicos, observando la enfermedad y conociéndola de primera mano, además de estudiar lo que funcionaba o no. Seacole atribuyó esta epidemia de cólera a la llegada de un barco de vapor procedente de Nueva Orleáns, demostrando tener conocimientos sobre la teoría del contagio, como así lo refiere Sadih Sara, en Wonderful Adventures of Mrs. Seacole in Many Lands, Editado por Penguin Books en 2005. Posteriormente viaja a Panamá para visitar a su hermano y abre un Britsh Hotel en Cruces, desde el que proporcionaba alimentos, medicamentos y suministros generales. Ella decía “yo puedo vender cualquier cosa, desde champagne a un pañuelo, desde un ancla a una aguja”.

FOTO 005 Portadas de libros de Mary Seacole

Las terribles condiciones sanitarias de Panamá, donde el calor y la humedad eran un caldo de cultivo idóneo para la aparición de enfermedades tropicales, facilitaron el estallido del cólera en Cruces, por lo que Seacole se ofreció a ayudar ya que tenía experiencia sobre esta enfermedad, sin embargo las autoridades se negaron por el hecho de que fuera mujer y además negra, pero finalmente aceptaron su ayuda.

Mary trabajó día y noche en la lucha contra el cólera, exponiendo la importancia de la limpieza, el aire fresco y la buena comida, como elementos imprescindibles para combatir esta enfermedad contagiosa, aun cuando estas ideas no eran compartidas por los médicos. Además, y en su interés por conocer más detalles sobre la enfermedad, realizó una autopsia a un niño que había fallecido de cólera, con el objetivo de observar con mayor detalle lo que ocurría en el interior del organismo de las víctimas.

El trabajo realizado en Cruces le proporcionó un gran éxito y algunos americanos que vivían en Panamá la llamaron “el ángel de la misericordia”, aunque no faltaron quienes provocaron su ira con comentarios racistas y mostrando malas actitudes hacia los negros.

FOTO 006 Mary Seacole

Tras esta experiencia Mary Seacole se trasladará Cuba para cuidar nuevamente de las víctimas del cólera siendo conocida como “la mujer negra de Jamaica, con la medicina del cólera”. En 1853, con motivo de una grave epidemia de fiebre amarilla, regresará a Kingston, Jamaica, demostrando una vez más sus conocimientos sobre herboristería, utilizando el zumo de plátano para aliviar las hemorragias internas, y la hierba de limón y el té de jengibre para la fiebre. Una vez más, demostró su eficacia en el tratamiento de esta enfermedad, trabajando incansablemente con el fin de evitar la muerte de los enfermos.

Su herencia afro-caribeña, la permitió obtener conocimientos sobre el cólera y la fiebre amarilla, enfermedades poco comunes en Europa, y que le serían de gran utilidad durante su trabajo en Crimea, ya que los médicos militares desconocían el tratamiento de las mismas.

MARY SEACOLE Y LA GUERRA DE CRIMEA
En 1854 estalla la Guerra de Crimea y algunas unidades de Jamaica son alistadas para el frente, desde donde el reportero del Times, William H. Russell, enviaba informes sobre las terribles condiciones de los soldados, sus crónicas causaron una profunda conmoción en Inglaterra. En la Guerra perdieron la vida 20.000 soldados británicos, de los que 3.000 murieron en la batalla y los 17.000 restantes por enfermedades.

FOTO 007 William Russell,Ejército Turco y Ejército británico Fotografía tomada por Roger Fenton Crimea 1855.

En la Tribuna “Biznietos de W.H. Russell”, publicada en El País de Cataluña el 19 de noviembre de 2004, con motivo de la celebración de los 150 años de la Guerra de Crimea, el periodista Jaume Guillamet, evoca la figura de Russell, destacando su libertad de acción y su actitud crítica con las deficiencias del ejército británico y los errores de su comandante en jefe, ya que fue testigo de la carga suicida de la Brigada Ligera de la Caballería Británica. La publicación de sus crónicas causaron la caída de un Gobierno, la creación de un cuerpo de enfermeras, el uso de la fotografía como arma de propaganda y las primeras normas de control de la información.

Los soldados morían de cólera antes de embarcar, otros durante el viaje, y las perspectivas no eran mejores al llegar a los hospitales. Esta lamentable situación fue el motivo por el que Sydney Herber, Ministro de la Guerra inglés, solicitara la ayuda de Florence Nightingale, quien comenzó a reclutar enfermeras para trabajar en los hospitales militares de Crimea. La noticia llegó a Mary Seacole, quién convencida de que su experiencia y conocimientos de las enfermedades tropicales serían de gran ayuda, decidió partir a Londres y ofrecer sus servicios como enfermera, acompañándose de cartas de recomendación de los médicos militares de Jamaica y Panamá. En el otoño de 1854 llegó a la capital Británica y se dirigió a la Oficina de la Guerra para solicitar un puesto de enfermera en Crimea, pero fue rechazada al igual que en otras oficinas militares, la misma situación ocurrió cuando pidió ayuda a la Fundación de Crimea la cual había surgido gracias a la suscripción popular para apoyar a los heridos de Crimea, en todos los casos, el motivo de que no se la aceptara fue el color de su piel, algo que Seacole ya había vívido en América. El hecho de que declinaran su oferta por el color de su piel la produjo un gran dolor, pero no consiguió disuadirla de su decisión de ir a Crimea, donde estaba segura que podría ser de gran ayuda.

Contando con la colaboración de un amigo de su difunto marido, Thomas Day, el 27 de enero de 1855 se embarcó en un vapor holandés hacía Constantinopla, el barco en hizo escala en Malta, donde Seacole se encontró con un médico que había estado recientemente en Scutari, quién la escribió una carta de presentación para Nightingale. Al llegar a Pera, el puerto de Constantinopla, cruzó el Bósforo para visitar a Nightingale en el hospital militar inglés y al llegar se encontró entre los pacientes, a muchos de los soldados que ella había conocido en las Indias Occidentales. La reunión con Nightingale, fue nuevamente descorazonadora para Mary Seacole, ya que esta declinó sus servicios, entre otras razones por que era negra, pero también por no reunir los requisitos que ella exigía para sus enfermeras.

FOTO 008 Imagen en la que se representa la ruta seguida por Mary Seacole hasta llegar a Balaklava en Crimea, mausoleo, campamento y soldados

Para Nightingale, Seacole no reunía los requisitos que ella buscaba en sus enfermeras, ya que además de su color, entre otras características no debían ser mayores, Seacole tenía 50 años, y tenían que pertenecer a una cierta clase social. Esto lo expone Seacole en el Capítulo VIII de su obra.

Una vez más la decisión y el coraje que habían guiado a Mary Seacole durante su vida, volvió a ponerse a prueba, y sin dudarlo, se embarcó en un viaje de cuatro días hacia Balaklava, donde se encontraba el puesto de mando británico, recogiendo durante el camino los restos de metal y madera que encontraba con el objetivo de construir un Hotel y proporcionar provisiones al ejército, además de cuidar de los soldados heridos y enfermos.

Así adquirió un almacén de alimentos y medicinas a dos millas de Balaklava, y una casa que llamó el nuevo The British Hotel, el cual constaba de una planta baja donde estaba el restaurante y el bar, y una superior a modo de hospital para cuidar de los soldados. El Hotel abría seis días a la semana y cerraba los domingos, se daba mercancía a crédito, y se cuidaba especialmente de la comida ya que Seacole consideraba que la dieta era fundamental para el restablecimiento de la enfermedad, por ello el hotel disponía de un cocinero blanco que además proveía de comida también para fuera.

FOTO 009 A la izquierda, Seacole atendiendo a un soldado enfermo en la parte superior del hotel, a la derecha, la parte baja donde se ubicaba el restaurante y el bar

Cada mañana Seacole preparaba sus mulas con provisiones y un bolso de color negro donde llevaba su “equipo médico”, vendas, aguja e hilo etc., y se dirigía al campo de batalla para atender a los soldados heridos, incluso a los del ejército enemigo, y dándoles consuelo en sus últimos minutos, resultando fácilmente identificable por su atuendo de colorido brillante con lazos de colores que contrastaban, algo que sin duda chocaba en la sociedad de la época. Mary se convirtió en una figura muy querida y familiar a la que todos llamaban “Mama Seacole”.

FOTO 010 Retrato al óleo pintado por el artista Abert Charles Challen en 1869, en el que se aprecia el colorido de la ropa que utilizaba Mary Seacole. Esta pintura (desaparecida durante largos años), se expone en la Nacional Protrait Gallery de Londres, desde enero del 2005.

Cuando el 8 de septiembre de 1855 cae Sebastopol, Seacole fue la primera mujer a la que se le permitió entrar en la ciudad para llevar refrescos y atender a los heridos, los soldados comenzaron a llamarla la “Nightingale Negra”. Al finalizar la Guerra en 1856, Mary se encontró con gran cantidad de provisiones que ya no podía vender a un precio justo, lo que la condujo a la bancarrota, situación a la que también habían contribuido los negocios “poco claros” de su socio Thomas Day. Los Oficiales de alto rango y otros que sabían de su magnífica labor, pusieron en marcha un fondo para ayudarla en su situación financiera, y tras pagar sus deudas, toda la fortuna de Seacole eran 223 libras.

De regreso a Londres, en 1857, y con el objetivo de recuperarse económicamente, decidió escribir Wonderful Adventures of Mrs. Seacole in Many Lands, un libro autobiográfico que fue todo un éxito.

Mucho tiempo después de concluida la Guerra de Crimea el Gobierno inglés le concedió la Medalla de Crimea e incluso recibió condecoraciones del ejército francés, ruso y turco.

FOTO 011 Imágenes de la tumba de Mary Seacole en el St. Marys Catholic Cementery

Los últimos años de su vida los dividió entre Jamaica e Inglaterra, donde murió, en Paddington, Londres, el 14 de mayo de 1881, dejando una fortuna valorada en 2.600 libras. El The Times y el Manchester Guardian, publicaron sendos obituarios en reconocimiento a sus servicios a pesar de haber estado veinticinco años fuera del ojo público; después, Mary Seacole se desvaneció en la memoria durante largos años.

En 1973, el hallazgo fortuito de su libro por Elsie Gordon, permitió localizar su tumba en St. Marys Catholic Cementery, en Harrow Road, Londres.

MARY SEACOLE Y FLORENCE NIGHTINGALE
En la actualidad, ya no existe ninguna duda, de que tanto Nightingale como Seacole, fueron dos figuras trascendentales en la Guerra de Crimea, ya que ambas realizaron una magnífica labor como enfermeras, cuidando de los soldados enfermos y heridos en la batalla, sin embargo, mientras Nightingale pasó a ser una auténtica heroína para el pueblo inglés, e incluso para la Humanidad, además de ser considerada como la fundadora de la Enfermería profesional, la figura de Mary Seacole, ha permanecido en la más completa oscuridad, ¿cuáles han sido las causas de esta invisibilidad?, ¿Dónde se establecen las diferencias entre ambas?.

FOTO 012 Mary Seacole y Florence Nightingale

Es obvio que existen diferentes factores que fueron determinantes en la falta de reconocimiento de Mary Seacole, entre ellos, el color de su piel, el hecho de que fuera negra, constituyó una de las principales barreras algo que como expresó en su libro ya había sufrido en América, pero que fue más patente cuando no fue aceptada por los distintos Organismos relacionados con la Guerra de Crimea, ni por la misma Nightingale, para prestar sus servicios como enfermera. Es importante tener en cuenta el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos en este caso la Inglaterra Victoriana, y todo lo que esto supone para una mujer de esta época, así, mientras Nightingale era una dama de la alta sociedad británica con buenos contactos en las altas esferas y una esmerada educación, además de tener una piel absolutamente blanca, Seacole era una criolla, hija de madre negra, y encajaba muy poco con lo que se esperaba de una dama en ese momento.

FOTO 013 Florence Nightingale, en una foto realizada en 1858, dos años después de su vuelta de Crimea. Esta foto ha sido descubierta recientemente con motivo de la celebración del 150 aniversario de la Guerra de Crimea y fue realizada por el fotografo amateur William Slater, en la Residencia Familiar de Florence Nightingale en Embley Park, Hampshire

Florence Nightingale, que se encontraba reclutando al cuerpo de enfermería que partiría hacia Crimea. De todas estas instancias obtuvo la misma respuesta: no necesitaban sus servicios, por ser mayor y negra.

Para tomar real dimensión del problema y saber cual era esta actitud, basta citar a Trevor Royle, que en su libro Crimea (St. Martin’s Press, 2000) sostiene que de acuerdo a las propias palabras de Nightingale, el cuerpo de enfermeras que lograría reclutar estaba lejos de destilar excelencia y abnegación, dado que sólo pocas estaban alfabetizadas y muchas otras eran propensas a emborracharse. Más aún, y de acuerdo con el mismo Royle, el primer contingente de enfermeras que partió junto Nightingale no superaba las treinta y ocho almas, mientras que del lado francés, por cada división se disponía de cuarenta y seis doctores y 104 enfermeras.

Según relata Royle: al poco de llegar instala una hostería a dos millas de Balaklava. “El hotel británico”, se llamó. En la planta baja funcionaban un bar y una despensa y los pisos superiores fungían como hospital. El bar y la despensa le posibilitaban financiar sus servicios de enfermería. El nombre de “Madre Seacole” se haría rápidamente popular entre las tropas británicas, sobre todo al ser vista en el frente de batalla atendiendo a los heridos mientras el enfrentamiento continuaba. Infinidad de bajas eran producto del traslado de los heridos a los hospitales de Balaklava, dado que las condiciones de transporte eran extremadamente precarias. Trevor Royle sostiene: “Atender a los enfermos y heridos en un hospital de campaña era una cosa: proveer cuidado inmediato en el campo de batalla era otra muy diferente. Y respecto a esto, los franceses habían llegado a Crimea totalmente preparados. Sus ambulancias conducidas por soldados rasos eran infinitamente superiores”.

Mary Seacole, era mujer y negra, aunque ella decía que era de color amarillo, dos factores con connotaciones bastante negativas para la época, a lo que hay que añadir su espíritu viajero, siendo considerada como una de las grandes viajeras del siglo XIX.

Por otra parte hay que añadir a su ansia de aventura el hecho de que se dedicara a la provisión de víveres y de todo tipo de mercancías tanto tabaco, alcohol, café, azúcar, etc., e incluso medicinas, esta dedicación es lo que se conocía como “sutler”, un trabajo que estaba relacionado con la bebida, las apuestas y la prostitución, generando muy mala fama, un modelo que económicamente había dado muy buenos resultados tras la colonización del nuevo continente americano y que ella trasladó a Crimea, lo que muestra su espíritu decididamente emprendedor.

FOTO 014 London News, mujer en la guerra y el Hotel Britsh

Seacole tenía un concepto de cuidados integral, velando por las necesidades de los soldados de quienes cuenta que estaban tan acostumbrados a la muerte, a los disparos y las granadas, actuando en ocasiones como si no apreciasen sus vidas o como sino fueran conscientes del riesgo (capítulo XVI). Por ello se ocupaba del entretenimiento de los soldados y en los intervalos entre los combates, programaba actuaciones en el Hotel y les vendía bebidas alcohólicas. Esto explica en cierto modo las duras críticas que recibió por parte de sectores más tradicionales y de la misma Florence Nightingale que no quería que sus enfermeras se mezclaran con ella, aunque no expresó su desaprobación abiertamente. En una carta dirigida en 1870 a su cuñado Sir Harry Verney, Nightingale acusaba a Seacole de regentar un establecimiento que distaba poco de ser un burdel. Robinson J: Mary Seacole: The Charismatic Black Nurse Who Became a Heroine of the Crimea.

Por otro lado, también existen cartas en las que Nightingale reconoce la labor y la valía de Seacole, contribuyendo económicamente en la campaña que se llevó a cabo en 1857 para recaudar fondos y aliviar su mala situación financiera tras la Guerra de Crimea. Indudablemente otra de las cuestiones que ha contribuido a ensalzar la figura de Nightingale por encima de la de Mary Seacole, fue el ingente volumen de documentación escrita que nos ha legado la primera, ya que produjo más de 3.000 informes e innumerables cartas, que nos han permitido conocer no sólo los más mínimos detalles de la situación de la soldados británicos en los hospitales de Crimea, sino también, sus directrices organizativas y los resultados de las mismas, ya que fue innovadora en las técnicas de análisis estadístico, mostrando como un fenómeno social podía ser medido objetivamente y analizado matemáticamente, por lo que fue invitada a pertenecer a la Sociedad Estadística Real en 1858, siendo nombrada miembra honoraria de la Asociación Americana de Estadística en 1874.

A todo ello hay que añadir la publicación en 1859 por parte Nightingale de su libro Notas de Enfermería. Qué es y qué no es, que se convirtió en una guía esencial para las mujeres británicas, y posteriormente, tras la creación en 1860 de la Escuela de Enfermería, en Manual de Formación básico en todas las Escuelas de Enfermería del mundo, lo que sin duda contribuyó aún más a su afianzamiento.

El testimonio escrito de Seacole se redujo a una obra de carácter autobiográfico, cuestión que favoreció el hecho de que la difusión de labor quedara limitada a un período concreto, siendo reconocido su trabajo por sus coetáneos, y por aquellos que recibieron directamente sus cuidados, cuyos agradecimientos se recogen en el capítulo XIII de su obra. Un ejemplo lo constituye la carta que le escribió John Hall, Inspector General de Hospitales el 30 de junio de 1856 y que se recoge en el capítulo XIII de su libro:
tengo un gran placer en expresar mi testimonio hacia la amabilidad y atención de la Sra. Seacole hacia los enfermos del ejército y los cuerpos de transporte de tierra durante los inviernos de 1854 y 1855, no sólo por la administración de sus conocimientos ante las enfermedades sino también, por darles de comer de forma caritativa, ya que no querían ir al hospital”.

Por último, destacar según Ivenson-Ivenson J, Florence Nightingale realizó sobre todo una labor administrativa fuera de la línea del frente, mientras que Mary Seacole, no dudó en ir al campo de batalla y atender directamente a los heridos aliviando su sufrimiento y proporcionando comodidad a los moribundos.

Sin duda alguna ambas mujeres fueron un referente para su tiempo y realizaron una labor encomiable, no deja de ser interesante como lo apunta Jane Robinson, en la introducción de su libro Mary Seacole: The Charismatic Black Nurse Who Became a Heroine of the Crimea, que cualquiera que se acerque a la Guerra de Crimea encontrará aspectos extraños, sin duda uno de ellos es que al finalizar la misma dos de los personajes más célebres fueron dos mujeres, ambas enfermeras.

REDESCUBRIR A MARY SEACOLE
La reedición moderna de su autobiografía, gracias a los esfuerzos de investigación llevados a cabo por los editores Alexander Ziggi y Autrey Dewjee, en 1984 permitieron recuperar la figura de Mary Seacole, convirtiéndose en la actualidad en una industria en crecimiento como lo demuestran la publicación de trabajos de investigación de los últimos años, y las numerosas revisiones bibliográficas aparecidas en prensa sobre todo en el último año.

El 24 de noviembre de 2003 se inició una campaña para un monumento de Mary Seacole en Londres, reconociéndola como heroína de la Guerra de Crimea, ya que a diferencia de Florence Nightingale, ella no está en el Memorial que se erigió para conmemorar a los héroes de este acontecimiento.

En el 2004 los televidentes de la BBC la votaron como la persona de color más importante en Gran Bretaña, además en la Web, se pueden encontrar más de 2000 entradas sólo en el Reino Unido.

El Director del Museo Florence Nightingale Alex Attewell, con motivo de la celebración del bicentenario del nacimiento de Mary Seacole, en el 2005, expuso lo siguiente: “Ahora está comenzando a ser recordada por sus logros y por ser capaz de superar los obstáculos de todo tipo a los que tuvo que enfrentarse”.

El 29 de noviembre de 2007, con la presencia de la Ministra de Cultura Británica, se colocó una placa en la casa de Mary Seacole en Londres.

FOTO 015 Placas de reconocimiento y Universidad

En la The Valley University, la Profesora Elizabeth Anionwu, dirige el Centro para la Práctica Enfermera de Mary Seacole, a través del que se puede obtener numerosa información sobre las últimas investigaciones, pudiéndose acceder a través de su página web: http://www.maryseacole.com/
Sin duda alguna, Mary Seacole representa la decisión y la lucha de una gran mujer que no decayó antes las adversidades de su tiempo, luchadora aún a pesar del racismo y los prejuicios victorianos, se mostró como una emprendedora empresaria, sin miedo a viajar en solitario, o a regentar su propio negocio.

Además, demostró ser una magnífica enfermera que no vaciló aún sabiéndose rechazada y siguió adelante hasta llegar a Crimea, demostrando su valía y la calidad de sus conocimientos, que fueron de inestimable ayuda para los soldados, con la salvedad de que atendió a las tropas de los distintos ejércitos involucrados en el conflicto de Crimea.

La Historia de la Enfermería tiene ahora otra gran heroína, la labor de investigación continúa, la dificultad estriba en los pocos documentos escritos, aunque esto debe ser a la vez un reto para conocer más detalles sobre esta gran Enfermera.

Nada mejor que recordar ahora las palabras escritas por William Russell, el famoso corresponsal de The Times en la Guerra de Crimea, quién escribió en el prefacio del libro autobiográfico de Mary Seacole:

He presenciado su devoción y su valentía y confío en que Inglaterra no olvide a quién cuidó de sus enfermos y buscó ayuda y socorro para sus heridos, y realizó los últimos oficios para algunos de sus más ilustres muertos” (William Russell)

FOTO 016 Mural, sello, fotos y esculturas

Florence Nightingale y Mary Seacole, compartieron un mismo destino, la Guerra de Crimea, ambas trabajaron por un mismo objetivo, mejorar las condiciones de salud de los soldados enfermos y heridos, aliviar su dolor y acompañarles en el momento irreversible del desenlace final. Dos figuras claves para el desarrollo de la Enfermería, dos mujeres valientes que supieron superar las barreras de su tiempo.

Mary Seacole, se quedó enterrada por la arena de los tiempos. La memoria historiográfica posee los mismos prejuicios que sufriera Mary Seacole en vida. Bibliotecas enteras ignoran la labor de esta enfermera. Ni siquiera la voluminosa y minuciosa obra sobre el género femenino Historia de las mujeres, dirigida por los historiadores franceses George Duby y Michelle Perrot, hace mención alguna de la señora Seacole.

BIBLIOGRAFÍA
Alexis Troubetzkoy: A Brief Histtory of The Crimean War. The causes and consequences of a medieval conflic fought in a modern age. Ed. Constable & Robinson Ltd, en el 2006
Gilmor, J.: “Lo hizo a su manera”. The Caribean Revieww of Books. Edición nº 5, agosto 2005
Gonzalbo Aizpuru, P.: Género familia y mentalidades en América latina. Ed. UPR 1997
Jane Robinson: Mary Seacole: The Charismatic Black Nurse Who Became a Heroine of the Crimea. Constable 2005
Harrington Illtyd: “Tracing the traces of the black Nightingale”. Camdem New Journal. Abril 2005
Nightingale, Florence: Notes on Matters Affecting the Health, Efficiency and Hospital Administration of the British Army, 1858
Stuart, Flitton: “Remenbering Mary Seacole”. The Times. Febrero 2008
Mark Bostridge: The Woman and her Legend , publicado en. The Independent. 28 de septiembre de 2008

AGRADECIMIENTOS
José Siles González
Mª Luz Fernández Fernández
Soledad Fernández Moral

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Hospital Donostia. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
masolorzano@telefonica.net

6 comentarios:

MONICA M. SOTO VERCHER dijo...

Fabuloso Trabajo el de la Nightingale Negra! Se lo pase a mis estudiantes. Felicitaciones a las Fernandez.

Anónimo dijo...

El trabajo de la Nightingale Negra es un importante capítulo de la história de la enfermeria. En Brasil, y no solo en Brasil, pero en las Américas, la historia de Mary Seacole supone (re)pensar las história de los cuidados. Gracias por este precioso articulo. Felicitaciones a los autores.
Paulo Fernando de Souza Campos
GP Historia y Legislación de Enfermeria, de la Escuela de Sao Paulo - EEUSP, Brasil.

Anónimo dijo...

Acabo de comenzar la carrera de enfermeria general y nos encargaron investigar el antes y el despues de florence y llevé mi aportación hablando de mary seacole y mi maestra lo vió con malos ojos, no le dió importancia a mi trabajo y me hizo sentir mal

MONICA M. SOTO VERCHER dijo...

Estimada/o
Algunas enfermeras prefieren el cuentito del Modelo opresivo biomédico que muestra solo una parte de la historia.
Pero como dice Nito Nevia (cantante Argentino) "Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia, la verdadera historia. Quien quiere oir que oiga!". No necesitas la aprobación de tu profesor para pensar por ti misma/o.
Mónica Soto Verchér
Profesora Carrera Licenciatura en Enfermería. Universidad Nacional de San Luis. Argentina.

Anónimo dijo...

Muy gratificante su comentario Lic. Soto, mi maestra no puede hacerme pensar de la manera que a ella le guste, yo me quedo con los 2 o 3 comentarios q recibí de mis compañeras con respecto a mi lectura, las cuales me dijeron que la historia se siente muy veridica e inspiradora. Espero olvidar este detalle con respecto a la reacción de mi maestra, aunque sé que me va a ser muuuy dificil hacerlo. Y me encanta saber que hay verdaderos profesionales dispuestor a ver "más allá", así como usted. Un saludo enorme desde chihuahua, México.

carlos dijo...

MUY BUENO EL MATERIAL,ESPEREMOS QUE ESTO TRAIGA ,DISCUSIONES EN LA ENFERMERIA,Y VEAMOS QUE TENEMOS UN EJEMPLO LATINOAMERICANO DE COMPROMISO CON LA VIDA,Y UN MODELO DISTINTO DE ENFERMERIA AL QUE NOS PRESENTAN COMO UN EJEMPLO BRITANICO ,Y NO ESTOY DE ACUERDO CON DENOMINAR UNA NIGTHINGALE NEGRA,PORQUE LO LATINOAMERICANO TIENE SUS PROPIAS CARACTERISTICAS,QUIZAS PODRIAMOS DENOMINAR A "FLORENCE" "LA SEACOLE BLANCA" PERO ME PARECE QUE LE FALTA Y SI LE SOBRO DISCRIMINACION.
lIC. CARLOS C.DAVALOS-Prof.Escuela de Enfermeria UNaM