domingo, 12 de mayo de 2019

POLICLÍNICA DEL REQUETÉ Y SANATORIO QUIRÚRGICO NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES


7 de Marzo de 1937

Delegación Sanitaria del Requeté de Guipúzcoa

FOTO 1 Policlínica del Requeté en San Sebastián

Inauguración de la Policlínica del Requeté y del Sanatorio Quirúrgico de Nuestra Señora de los Dolores

El domingo próximo, día 7, a las diez de la mañana, tendrá lugar en esta capital la inauguración de dos Centros Sanitarios instalados por el Requeté de Guipúzcoa: la Policlínica del Requeté, sita en la calle Ramón María Lilí, número 1, en el entresuelo y primer piso, y el Sanatorio Quirúrgico de Nuestra Señora de los Dolores, establecido en Errondo.

Ambos Centros, que han sido montados magníficamente, con arreglo a todos los requisitos que la ciencia médica y quirúrgica moderna exigen, puede decirse, sin exageración, que son instalaciones modelos en su respectiva especialidad, cosa en la que no será preciso insistir citando tan sólo que la organización de servicios, sabía y perfectamente realizada, se debe a la acreditada dirección del reputado y benemérito doctor Benigno Oreja Elósegui.

Al acto de la inauguración de estos establecimientos asistirán las autoridades, Junta Carlista de Guerra, oficiales del Requeté, etc., y a la bendición de los locales precederá una Misa que tendrá lugar en el Sanatorio Quirúrgico (1).

Delegación Sanitaria del Requeté de Guipúzcoa

Hoy domingo día 7 de marzo de 1937 se inaugura la Policlínica del Requeté y el Sanatorio Quirúrgico de Nuestra Señora de los Dolores

Conforme ayer anunciamos, hoy domingo, se celebrará la solemne inauguración de la Policlínica del Requeté y del Sanatorio Quirúrgico de Nuestra Señora de los Dolores, centros que, bajo los auspicios de la Delegación Sanitaria del Requeté de Guipúzcoa, han sido instalados tan magníficamente, cómo ayer decíamos, en nuestra capital.

El acto de inauguración será a las diez de esta mañana y asistirán las autoridades, la Junta Carlista de Guerra, representaciones del Requeté, etc. (2).

FOTO 2 Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores en el Paseo de Errondo de San Sebastián. La Voz de España del martes 9 de marzo de 1937, página 8

INAUGURACIÓN DE DOS CENTROS SANITARIOS

El Requeté al servicio de España

El domingo día 7 de marzo tuvo lugar la inauguración de la Policlínica del Requeté y del Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores, centros sanitarios que han sido montados por la Delegación de Sanidad de la Junta Carlista de Guerra de Guipúzcoa, de acuerdo con los más notables adelantos.

A los actos asistieron las autoridades y numerosos invitados. Recordamos entre otros, al Teniente Coronel Barrios, con su ayudante Gómez Bea, el Comandante Díaz Moreu, en representación del Gobernador Civil, el señor Olazábal en representación del Alcalde de San Sebastián, el señor Gaytán por la Diputación, a los miembros de la Junta Carlista de Guerra señores Arrúe, Valdespina, Benigno Oreja y Eceizabarrena, a los señores Eraul, Caravaca y García Ortiz por Falange, al doctor Kutz de la Cruz Roja, al señor Gaiztarro de la Junta Nacional Carlista, etc., etc.

A las diez de la mañana el capellán del Requeté Auxiliar de Guipúzcoa bendijo los locales de la Policlínica, sitos en la letra D (hoy portal número 1) del Paseo de Ramón María Lilí; acto seguido, autoridades e invitados, se trasladaron al Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores, situado en Errondo, donde se celebró una Misa y la bendición del establecimiento. Luego se sirvió un “lunch”, terminado el cual el señor Barrios, Comisario Carlista de Guerra, dirigió unas palabras de homenaje a la labor, callada y positiva del doctor Benigno Oreja “alma mater” de estos establecimientos que se acaban de inaugurar. Terminó vitoreando a Cristo Rey y a España.

La Policlínica del Requeté ocupa el entresuelo y primer piso de la letra D del Paseo de Ramón María Lilí (hoy portal número 1), estando montado con un gusto y una técnica que habla mucho de quien ha dirigido estos trabajos. Más de treinta camas se hallan montadas en esta Policlínica, siendo atendidas por religiosas de la Esperanza y señoritas enfermeras.

El Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores, en Errondo y por su situación verdaderamente envidiable, dominando el valle del Urumea y llegándose con la vista a una gran parte de la costa cantábrica, lo moderno y elegante de su construcción, y sus detalles perfectos y su técnica, escapa a todo elogio. Baste decir que es obra en la que ha puesto, decidido, su inteligencia y actividad, persona de dotes poco corrientes como el doctor Benigno Oreja.

Con estos dos centros, que constituyen el conjunto armónico, se trata de satisfacer las necesidades sanitarias de la retaguardia de los Requetés. La Policlínica ha sido destinada a la consulta diaria y al internamiento de los que sufren de padecimientos incluidos la Patología médica. El Sanatorio de Nuestra Señora de las Dolores está destinado a los heridos de guerra o afectos de enfermedades incluidas dentro de la Patología quirúrgica.

Tanto uno como otro centro se hallan regentados por médicos de reconocida solvencia, que se dedican a la medicina general y a las diversas ramas de la cirugía y medicina. Como el cuadro de doctores adectos a la Delegación de Sanidad Carlista es numeroso, todos los enfermos son asistidos por los especialistas de sus enfermedades. También prestan su colaboración en los centros un plantel de encantadoras señoritas donostiarras en calidad de enfermeras.

Con estos centros sanitarios pueden disponer los Requetés de 140 camas, con las que usar, altamente simpática, que la Junta Carlista de Guipúzcoa pone a disposición del Ejército y milicias armadas, estos establecimientos para los casos que sean precisos.

También cuentan estos centros con una magnífica farmacia, formada gracias a los desvelos y trabajos, verdaderamente heroicos de los doctores Tapia y Urte.

Entre los donativos que para montar estos establecimientos se han recibido, figura uno del Príncipe Francisco Javier.

La Comunión Tradicionalista, que mantiene en los frentes de batalla a millares de requetés, realiza en la retaguardia una labor digna de todo encomio, inaugurando centros como este que hoy nos ocupa, que bastan y sobran para acreditar el talento y la capacidad organizadora de sus dirigentes (3).

FOTO 3 Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Dolores. Fototeka Kutxa

LA OBRA DE LA JUNTA CARLISTA DE GUERRA

Inauguración de la Policlínica del Requeté y el Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores

El domingo día 7 de marzo de 1937, tuvo lugar la inauguración de Policlínica del Requeté y el Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores, centros sanitarios que han sido montados por la Delegación de Sanidad de la Junta Carlista de Guerra de Guipúzcoa, de acuerdo con los más notables adelantos.

A los actos asistieron las autoridades y numerosos invitados. Recordamos, entre otros, al Teniente Coronel, Comisario Carlista de Guerra señor Barrios con su ayudante Gómez Bea; al Comandante Díaz Moreu en representación del Gobernador Militar; al señor Olazábal en representación del Alcalde de San Sebastián; el señor Gaytán de Ayala en representación de la Diputación; a los miembros de la Junta Carlista señores Arrúe, Valdespina, Oreja y Eceizabarrena; a los señores Caravaca, Eraul y García Ortíz por Falange; al doctor Kutz de la Cruz Roja, etc.

A las diez de la mañana el capellán del Requeté Auxiliar de San Sebastián bendijo los locales de la Policlínica, sito en la letra D del Paseo de Ramón María Lilí, trasladándose, acto seguido, autoridades e invitados al Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores, situado en Errondo, donde se celebró una misa y la bendición del establecimiento.

FOTO 4 Hospital de Nuestra Señora de los Dolores en el Paseo de Errondo de San Sebastián, el día de la inauguración 7 de marzo de 1937. Fototeka Kutxa

Luego se sirvió un “lunch”, terminado el cual el señor Barrios dirigió unas palabras en homenaje a la labor, callada y positiva del doctor Benigno Oreja. Terminó vitoreando a Cristo Rey, a España y al Rey.

Con estos dos centros, que constituyen un conjunto armónico, se trata de satisfacer las necesidades sanitarias de la retaguardia de los Requetés. La Policlínica ha sido destinada a la consulta diaria y al internamiento de los que sufren de padecimientos incluidos en la patología médica.

El Sanatorio de Nuestra Señora de los Dolores está destinado a los heridos de guerra o afectos de enfermedades incluidas dentro de la patología quirúrgica.

Tanto uno como otro centro se hallan regentados por médicos de reconocida competencia, que se dedican a la medicina general y a las diversas ramas de la cirugía y medicina. Como el cuadro de doctores adscritos a la Delegación de Sanidad del Requeté es numeroso, todos los enfermos son asistidos por los especialistas de sus enfermedades. También prestan su colaboración en estos centros un plantel de encantadoras señoritas donostiarras en calidad de enfermeras.

Con esos centros sanitarios pueden disponer los Requetés de 140 camas, con la nota altamente simpática, que la Junta Carlista de Guerra de Guipúzcoa pone a disposición del ejército y milicias armadas estos establecimientos para los casos que sean precisos.

También cuentan estos establecimientos con una magnífica farmacia, formada gracias a los desvelos y trabajos de los doctores Urte y Tapia. Entre los donativos que para montar estos establecimientos se han recibido, figura uno del Príncipe Francisco Javier (4).

FOTO 5 Las autoridades, enfermeras e invitados en el Parque de la Clínica de Nuestra Señora de los Dolores, en el acto de inauguración de esta magnífica obra benéfica y patriótica. Foto Marín. Diario Vasco del 9 de marzo de 1937, página 1 (5)

BENIGNO OREJA ELÓSEGUI

FOTO 6 Coronel de Sanidad de los Requetés de Guipúzcoa. Dr. Benigno Oreja Elósegui

Máxima autoridad sanitaria militar de la Junta Carlista de Guerra y de los Requetés en la provincia de Guipúzcoa. Coronel de Sanidad de los Requetés de Guipúzcoa.

Fue Presidente del Colegio de Médicos de Guipúzcoa en dos mandatos de los años 1920 a 1924 y de 1940 a 1946.

Nace en Ibarranguelua (Vizcaya), el 13 de febrero de 1880. Su padre y su abuelo también eran médicos. Sus primeros estudios los curso en Cestona y Azpeitia. El Bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de San Sebastián de 1889 a 1895.

Estudiante muy aplicado y serio. Cursa la carrera de Medicina en la Universidad de Valladolid en la Facultad de Medicina, de 1895 a 1902, con brillantez. Premio Extraordinario. De 1902 a 1905 realiza la especialidad de urología en el Hospital Necker de París, con Félix Guyón y Albarrán. Trabaja también en el Hospital Tenon (6 y 7).

En 1905 abre su consulta en San Sebastián, como especialista en vías génito-urinarias, siendo el primer urólogo en Guipúzcoa. En 1908 presenta su Tesis Doctoral en la Facultad de Medicina de San Carlos de Madrid con el título “Prostáticos sin próstata”. El 23 de septiembre de 1906, junto con sus compañeros de ejercicio los doctores Mariano Antín, Miguel Vidaur, Ramón Castañeda Otermin e Hilario Gaiztarro Eceiza, fundando en San Sebastián la pionera Clínica de San Ignacio en Ategorrieta, fue el primer centro médico-quirúrgico privado de Guipúzcoa (8 y 9).

En 1919, Benigno Oreja y Luis Urrutia son los propietarios de la Clínica hasta 1924, año en que el Dr. Urrutia se marcha a Madrid. La gran actividad desarrollada es recogida y publicada en los “Anales de la Clínica de San Ignacio”.

Benigno Oreja es uno de los primeros urólogos españoles, pionero e impulsor de la uretrostomía perineal, con técnica personal, y la prostatectomía vía perineal en dos tiempos; y pionero en el empleo de la transfusión de sangre en Guipúzcoa.

Hasta 1936, todos los años realiza sus viajes de estudios a las mejores Clínicas europeas, tanto en París, cómo en Berlín al Hospital urológico de St. Hewigskrankenhaus del Dr. Lichtemberg, y en repetidas ocasiones a Viena.

Realiza diversas publicaciones en “Guipúzcoa Médica” referentes a su especialidad.

También pronunció conferencias, asistencia a Congresos Nacionales e Internacionales y en la Academia Médico Quirúrgica de San Sebastián de la cual fue Presidente en los años 1924 y 1925.

Fue Presidente del Colegio de Médicos de Guipúzcoa en dos etapas: de 1920 a 1924, realizando gran labor a favor de los Médicos Titulares, proponiendo la Unión Médica y creando la Cartilla Médica, defendiendo siempre a la clase médica local contra la actuación de los médicos extranjeros que trabajaban en la ciudad.

La segunda etapa comprende de 1940 a 1946, siendo el primer Presidente del Colegio de la postguerra, sucediéndole el médico militar Dr. Leandro Martín Santos Domínguez.

Desarrolló su carrera profesional activamente durante 47 años, ya que trabajó hasta sus 77 años. Murió en San Sebastián el 26 de diciembre de 1962, a los 82 años (6 y 7).

LAS MARGARITAS EN SAN SEBASTIÁN

FOTO 7 Cuadro de la Virgen Nuestra Señora de los Dolores. Portal de la calle Ramón María Lili nº 1. Autor de la fotografía: Javier Garayalde Velaz

El Hospital del Partido Carlista en San Sebastián, estaba en la esquina de lo que es hoy Ramón María Lili y la Avenida de la Zurriola, enfrente del Kursaal. Se llamaba Policlínica del Requeté, inaugurada el domingo 7 de marzo de 1937. (Carlistas).

En el portal nº 1 de la calle Ramón María Lili, todavía se conserva hoy un cuadro muy grande de la “Virgen de los Dolores” que preside y presidía la entrada por donde todos los días llevaban a los heridos para su ingreso en el hospital. El portal y el cuadro siguen igual que aquel 1937 cuando se creó dicha Policlínica. Dicho hospital ocupaba todo el entresuelo y el primer piso, y estaba dividido en dos salas para enfermos, quirófano, despacho médico y botiquín (10 y 11).

Siendo el director de los establecimientos a los que nos referimos el Coronel de Sanidad de los Requetés el doctor don Benigno Oreja Elósegui, y contaba en la plantilla con los médicos, amigos y compañeros de la Clínica San Ignacio.

Como Presidenta de las Margaritas de Gipuzkoa en 1936, fue Doña Inés Egoscozabal Brunet. Y los Requetés celebraban el día de su Patrona y el día de Artillería, en el Cuartel de los Requetés que estuvo ubicado en el antiguo edificio del Kursaal. Allí acudían las Margaritas concentrándose en el Hotel Kursaal dos veces al día, de 10 de la mañana a la una del mediodía y a la tarde desde las 3,30 hasta las 7 de la tarde, debiendo atender al combatiente en sus descansos en la retaguardia y actuando como punta de lanza en las movilizaciones sociales en beneficio del soldado, tales como limpieza de los locales utilizados por la tropa; provisión de comida y alojamiento o las prendas de abrigo necesarias.

FOTO 8 Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Dolores. Fototeka Kutxa

Las enfermeras acudían en sus turnos a trabajar en la Policlínica del Requeté, que estaba enfrente del edificio, pudiendo así colaborar en los trabajos propios de la mujer en el Kursaal y los de enfermera en particular en el Hospital del Requeté. También acudían al Hospital Nuestra Señora de los Dolores en el Paseo de Errondo.

El aumento de la actividad en retaguardia, desplaza de la Sede de las Margaritas desde el Gran Kursaal al Hotel México, donde se instala la Intendencia del Requeté, punto clave para la movilización y el encuadramiento.

Allí se instala un taller confección para todo tipo de prendas invernales: jerseys, capotes, mantas, trajes, etc. La publicidad de estas labores, enfatiza el trabajo cualitativo de la Margarita de evidente significación ideológica para el carlismo, destacando su apostolado social. Su militancia en retaguardia se refrenda con la boina roja y la cruz aspada del Requeté, reunión simbólica y síntesis de los principios religiosos y sociales carlistas, ejemplo de su labor guerrera y apostólica en la sociedad nacionalista, ofrecida con locura y amor a las tres veces Santa Causa.

Su papel de agente social adquiere valía por momentos en los primeros meses de guerra, sobre todo con la dilatación de un conflicto que se preveía corto. Sus labores de consuelo a los veteranos pobres, el soporte económico de las familias leales, atención a los heridos y muertos por la Causa, demuestra que sus cometidos no tienen fin.

FOTO 9 Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Dolores. Fototeka Kutxa

A mediados de septiembre de 1937, en San Sebastián son frecuentes los llamamientos y convocatorias en pro de los trabajos de las Margaritas para el esfuerzo de guerra, con creciente importancia al prolongarse el conflicto. Este es el caso del llamamiento a todas las que posean el título de enfermeras, para que acudan a los hospitales, en el frente o en la retaguardia.

La atención al herido es para la “Margarita” el compromiso de la mujer carlista con la sociedad. En los primeros momentos la organización carlista crea hospitales de sangre como el Alfonso Carlos de Pamplona, modelo de organización sanitaria tradicionalista, extensión de una amplia gama de estos centros destinados a los combatientes. Para cubrir las necesidades del hospital se organizan colectas, siendo el tope 150 pesetas por persona. Con este dinero en efectivo se compra mantas, todo tipo de ropa blanca, colchones, almohadas, etc.

En San Sebastián se crean dos nuevos establecimientos en marzo de 1937, de la mano de los Requetés de Guipúzcoa: la Policlínica del Requeté y el Sanatorio Quirúrgico Nuestra Señora de los Dolores, instalado en el Paseo Errondo. Ambos son montados con los últimos adelantos médicos y quirúrgicos. El acto de inauguración, el 7 de marzo de 1937, cuenta con las máximas autoridades de la Junta de Guerra de Guipúzcoa, oficiales del Requeté y la bendición de los locales, con misa celebrada en el Sanatorio.

FOTO 10 Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Dolores. Fototeka Kutxa

La presencia de las Margaritas se da por descontado, máxime cuando las actividades bélicas del frente norte se reanudan con la ofensiva sobre la cornisa cantábrica. La propaganda carlista realiza una descripción de los centros así como de sus funciones, comprendiendo la Policlínica consulta diaria y hospitalización de pacientes con tratamiento largo. El Sanatorio está destinado a los heridos en combate y/o enfermedades que requieran tratamiento quirúrgico. En la descripción del personal de ambos centros, se pone el acento en su pertenencia a la Delegación de Sanidad Carlista, junto al plantel de señoritas donostiarras que prestan servicios en calidad de enfermeras (10 y 11).

Se hace saber a la opinión pública donostiarra que: “La Comunión Tradicionalista, que mantiene en los frentes de batalla a millares de requetés, realiza en la retaguardia una labor digna de todo encomio, inaugurando centros como este que hoy nos ocupa, que bastan y sobran para acreditar el talento y capacidad organizadora de sus dirigentes”.

FOTO 11 Enfermeras a pie de cama en la Policlínica del Requeté, Julio 1937. Foto cedida: Elena Labayen

En abril de 1937 la Junta Nacional Carlista de Guerra inaugura un curso de enfermeras, integrado por trescientas señoras y señoritas, con una duración de dos meses y con un nivel alto de enseñanza teórico y práctico, impartido por profesionales adscritos al Requeté y con un examen final para obtener el diploma de enfermeras. En el acto inaugural se dijo de la importancia del envío de miles de hombres al frente y la importancia de la creación de múltiples organizaciones sanitarias para que no queden desatendidos. Recuerda a las futuras enfermeras, el recato y el porte que deben presentar y que se reflejará en la blancura de su uniforme, especie de hábito que representa a la Caridad, el Sacrificio, la Lealtad, la Prudencia y la Vigilancia, todas ellas virtudes que deben adornar a la enfermera en su cometido diario. Considerada como auxiliar del médico en el trabajo del hospital, tiene como misión principal curar y aliviar al enfermo en su dolor físico y espiritual, sustituyendo a la madre, guiando su conducta y el pensamiento de Dios y Patria. En diciembre de 1936 llega a Pamplona, Sevilla y San Sebastián una importante cantidad de lana con destino a la confección de calcetines destinados a las milicias y tropas regulares (10 y 11).

FOTO 12 Enfermeras en la terraza de la Policlínica del Requeté, Abril 1937. Foto cedida: Elena Labayen

Conferencia dada por Juan Olazábal y Ramery a las Margaritas de Tolosa, en el Círculo Tradicionalista, el día 29 de enero de 1933, conmemorando el 40 aniversario de la muerte de la reina Doña Margarita de Borbón y editado por la editorial Itxaropena de Zarauz (1933 Signatura: S.M. 1 – A. Nª 42). El manuscrito tiene una dedicatoria en la parte posterior de la hoja que dice: A Don Serapio de Múgica en testimonio de nuestra antigua y buena amistad. Juan de Olazábal. Mundain 20 – 2 – 33 (12).

Al levantarse el Sr. Olazábal es largamente aplaudido.
AL hacerse el silencio, comienza diciendo, que a pesar de su veteranía, se levantaba a hablar con verdadero miedo (grandes risas). Si; miedo, aunque no lo creáis, por la magnificencia del recuerdo de aquella egregia señora, todo abnegación y sacrificio, que hoy hace cuarenta años entregó su alma a Dios, y se llamó en vida Doña Margarita de Borbón; y cuyos ejemplos base fundamental de la organización de las “Margaritas”, a quienes dedico la conferencia, dan margen inacabable, a consideraciones tales y tan hermosas, que realmente me encuentro empequeñecido. Unid a esto el que tengo que hablar después de haber oído el elocuente discurso de vuestro dignísimo presidente Sr. Barrenechea, el precioso y notabilísimo pronunciado por la señorita Baleztena, y el de altos vuelos del Sr. Alberdi, Presidente de la Juventud, y comprenderéis, que mi temor degenere en pavor (más risas) (12).

FOTO 13 Conferencia dada por Juan Olazábal y Ramery a las Margaritas de Tolosa, en el Círculo Tradicionalista, el día 29 de enero de 1933

El Reglamento de las enfermeras
María Isabel Baleztena realizó la redacción del reglamento específico que potenciara y delimitara el papel de las enfermeras Margaritas dentro del Hospital Alfonso Carlos. El reglamento era uniforme para todas las salas y en él se fijaban los horarios y cometidos del cuerpo de enfermeras. Constaba de dos partes diferenciadas: una referida a las enfermeras auxiliares o sin titulación, a las que se denominaban simplemente “enfermeras”, y otra para las enfermeras tituladas, que ostentaban el cargo de “Jefas de Sala”. Para las primeras, el reglamento fijaba dos turnos diferentes de media jornada de 8 a 14 y de 14 a 20 horas, sin incluir las guardias nocturnas. Estos turnos eran alternos, primero una jornada de tarde y al día siguiente de mañana, con objeto de que la enfermera no perdiera contacto con el paciente. Entre dos y tres enfermeras por turno cubrían el servicio de cada sala, en función del número de camas. Durante el cambio de turno se dedicaban unos minutos a comunicar las incidencias.

FOTO 14 Enfermeras y Religiosa de la Esperanza de la Policlínica del Requeté, Abril 1937. Foto cedida: Elena Labayen

La “Jefa de Sala” que debía poseer como requisito indispensable la titulación oficial de enfermería, considerando como tales los de Enfermera del Estado, de Sanidad Militar o de las Damas Enfermeras de la Cruz Roja. Su jornada era completa, de mañana y tarde, y estaba al mando y cargaba con toda la responsabilidad de la sala, teniendo a su cargo a las enfermeras, enfermeros y religiosas de sala. Su trabajo incluía todo lo referente a enfermería, organización, supervisión de la visita médica diaria, la formación del personal femenino.

El reglamento introducía cambios sustanciales con otros hospitales de España, por ejemplo la participación en la realización de las curas por parte de las enfermeras, la realización de la historia clínica, tareas que se consideraban propias de los médicos y practicantes, además de la supeditación de las monjas de sala a la enfermera jefe. Tras el Reglamento, se le dio mucha categoría a la enfermera, habiendo una gran transformación en su figura pública.

Con este nuevo reglamento entraba en juego la Formación de las nuevas Enfermeras, ya que en cada una de las Salas debía haber una Enfermera Jefe con titulación oficial al frente. Empezaba a complicarse la ampliación del Hospital y de sus Salas con el uso del nuevo Reglamento debido a la escasez de enfermeras tituladas entre las Margaritas Navarras.

FOTO 15 Enfermeras de la Policlínica del Requeté, mayo 1937. Foto cedida: Elena Labayen

El 22 de abril de 1937 se abre el plazo de inscripción para formar parte del “Nuevo Cuerpo de Enfermeras del Requeté”. En él tendrán preferencia para ocupar los puestos de cabecera aquellas margaritas que poseyeran titulación oficial de enfermería o que hubiesen prestado servicio en hospitales de campaña. Para ello según informaba “El Pensamiento Navarro” el 22 de abril de 1937, decía las aspirantes debían enviar un certificado de su pertenencia a las margaritas cursado por la presidenta de su asociación local y otro que demostrar la posesión de algún título de enfermería, considerando como tales los expedidos por las Facultades de medicina, Sanidad Militar y Cruz Roja.

El 28 de abril de 1937 se inauguraba uno de los proyectos más ambiciosos y con mayor trascendencia de la historia del Hospital Alfonso Carlos, “El Curso de Enfermeras” dirigido por los médicos pamploneses Agustín Madoz y Emilio Huarte Mendicoa y con 155 margaritas apuntadas. Las clases tendrían lugar en el aula de enseñanza del hospital en dos turnos diferentes: a las 8 de la noche para las enfermeras con servicio de tarde, y a las siete para el resto, incluyendo a las margaritas integradas en otros hospitales. Este curso duró alrededor de cuatro meses, mejorando considerablemente la formación de su cuerpo de enfermeras, obteniendo para todas ellas la titulación de diploma de “Enfermera del Requeté”, este título no llegó nunca a tener validez oficial. La Facultad de Medicina de Zaragoza ofertó un curso para oficializar con un examen teórico y práctico el titulo anteriormente expedido por los carlistas, consiguiéndolo algunas enfermeras que se presentaron.

FOTO 16 Enfermeras y soldados convalecientes en el jardín del Hospital Nuestra Señora de los Dolores. Foto cedida: Elena Labayen

La organización de cursos para nuevas enfermeras fue un fenómeno relativamente frecuente en la retaguardia de ambos bandos durante la guerra civil. En total, se reconocieron durante este periodo 12.307 titulaciones entre auxiliares y enfermeras diplomadas.

Los meses comprendidos entre abril de 1936 y junio de 1939 constituyeron en definitiva el periodo de mayor intensidad formativa en el campo sanitario que la mujer Navarra y seguramente la de toda España. Había conocido hasta aquel momento. Por primera vez muchas mujeres jóvenes tanto de las ciudades como del ámbito rural y que no pertenecían exclusivamente a familias acomodadas, pudieron por fin acceder a una rápida formación y ejercicio de la enfermería, marcada por las trágicas circunstancias de la guerra.

FOTO 17 Enfermeras del Hospital Nuestra Señora de los Dolores, julio 1937. Foto cedida: Elena Labayen

El semanario diocesano pamplonés “La Verdad”, en un artículo titulado “La Enfermera” publicado en diciembre de 1938, se hacía eco del profundo y acelerado cambio que estaba sufriendo la composición social de la Enfermería en España:

La toca blanca es hoy un símbolo y una realidad. Hasta que advino el Movimiento, ser enfermera era una cosa de postín, el uniforme resultaba vistoso y era espejo de sacrificio bien recibido en los medios aristocráticos. Conocíamos las enfermeras por las fotografías que aparecían en los periódicos al final de sus cursos entre títulos de abolengo y figuras de sangre azul. Pero llegó el momento de demostrar que todo aquel aparato exterior servía para mucho. La aristocracia y el Palatinado, la señorita y la joven de clase humilde se unieron en un solo afán: ser enfermeras verdad con los heridos de España. Y lo cumplen de maravilla.

Las “Margaritas” fueron para los Requetés, el ser más querido y respetado de la Tierra. En ellas están incluidas sus Madres, Hermanas, hijas y Enfermeras, y cuando no, sus novias, promesa de un futuro venturoso en el cual se prolongue, gracias a ellas, el linaje fecundo de los Carlistas.


Mira, cuando vas al campo
no pises las “Margaritas”
que es la flor más estimada
que tenemos los Carlistas.

Si vas al monte Oriamendi
no pises las “Margaritas”
que están regadas con sangre
de los Requetés Carlistas.

Que guapa eres
que bien está
la boina blanca
la colorá.

FOTO 18 Enfermeras en el Paseo de los Fueros de San Sebastián. 1938. Fototeka Kutxa

Agradecimientos
Ion Urrestarazu Parada
Esteban Duran León
Anna Arregui Barahona
Javier Garayalde Velaz
Juan Ignacio Valle Racero
Elena Labayen Berdonces
Pablo Larraz Andía
José María Urkia Etxabe
Fototeka Kutxa

FOTO 19 Personal sanitario realizando las camas en la Policlínica del Requeté, 1937. Foto cedida: Elena Labayen

Bibliografía
1.- La Voz de España del 6 de marzo de 1937, página 2
2.- La Voz de España del 7 de marzo de 1937, página 2
3.- La Voz de España del 9 de marzo de 1937, página 6
4.- Diario Vasco del 9 de marzo de 1937, página 1 y 4
5.- Diario Vasco del 9 de marzo de 1937, página 1
6.- Vida y Obra del Dr. Benigno Oreja. Juan José Aurteneche Goiriena. Tesis Doctoral. Universidad de Salamanca, 1984
7.- José María Urkia Etxabe. Cien Años de Medicina en Gipuzkoa 1899 – 1999. Fundación Kutxa 1999
8.- Clínica San Ignacio. Ategorrieta. San Sebastián. Publicado el lunes día 3 de abril de 2017
9.- Clínica San Ignacio de San Sebastián, 1999. Trabajo de: Maite Tapia Herrero, Eneka Torres Sastre y Cristina Villar López. Publicado el martes día 13 de junio de 2017
11.- Circulo Carlista San Mateo. Las Margaritas. Publicado 30 de enero de 2010
12.- Biblioteca del Doctor Camino, calle 31 de agosto en la Parte Vieja donostiarra. Obra Social de Kutxa

FOTO 20 Enfermeras en la calle Reina Regente de San Sebastián, 1938. Fototeka Kutxa

Autor:
Manuel Solórzano Sánchez
Osakidetza, Hospital Universitario Donostia, Servicio de Traumatología, Donostia, Gipuzkoa.
Graduado en Enfermería
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. (RSBAP)
Académico de número de la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia – Bizkaiko Erizaintza Zientzien Akademia. ACEB – BEZA
Insignia de Oro del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa 2019

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