viernes, 21 de agosto de 2015

ESCUELAS DE ENFERMERÍA AMERICANAS Y LA PRIMERA ENFERMERA PROFESIONAL DE COLOR



MARY ELIZA MAHONEY

¿Cómo evolucionaron la formación y las Escuelas de Enfermería?
Las experiencias de la Guerra de Secesión o guerra civil estadounidense (American Civil War o simplemente Civil War en Estados Unidos, 1861 – 1865), pusieron de manifiesto la inadecuada preparación de la mayoría de enfermeras que en ella habían tomado parte. Así se despertó el interés público por la Profesión de Enfermería, y poco a poco fue aumentando la conciencia de la necesidad de desarrollar y crear programas adecuados para la formación de las enfermeras. Este movimiento estaba respaldado por el gran número de mujeres de familias socialmente respetables que habían servido. Su compromiso y apoyo conferían un cierto grado de respetabilidad a la imagen de la enfermería (1).

FOTO 1 Estoy con los heridos. Portada del The Christian Herald Association 1898

Dos documentos concretos indicaban claramente este interés creciente por el desarrollo potencial de la formación de enfermería. El primero fue escrito por un grupo de médicos; el segundo apareció como artículo editorial en una destacada revista femenina. En la reunión de la “American Medical Association” celebrada en Nueva Orleáns en 1869, el Dr. Samuel D. Gross (1805 – 1884), presidente del Comité para la Formación de Enfermeras, presentó un informe. Dicho Comité había sido creado para investigar el mejor modo de organizar y dirigir las instituciones para la preparación de las enfermeras.

Se reconoció la extraña negligencia que había existido por la enfermería en los Estados Unidos y se hizo hincapié en la necesidad de contar con unas enfermeras profesionales y bien formadas. Se recordaron los primeros esfuerzos norteamericanos por la reforma hospitalaria y se enfatizó la gran expansión de la enfermería voluntaria durante la Guerra de Secesión.

El Comité planteó las siguientes propuestas:
1.- Cada Hospital grande y bien organizado debía tener una Escuela de Enfermeras para su formación, no sólo para abastecer sus propias necesidades sino también para las familias privadas; la enseñanza sería impartida por el propio personal médico, ayudado por los médicos residentes.

2.- Aunque no es en absoluto necesario combinar el ejercicio religioso con la enfermería, se cree que tal unión conduciría eminentemente al bienestar de los enfermos de todas las instituciones públicas; por lo tanto, el comité recomienda encarecidamente el establecimiento de “hogares de enfermeras” que estén bajo la supervisión directa de diaconisas o superintendentas.

3.- Con el fin de que ese proyecto logre un gran alcance y eficacia, deben formarse Escuelas de distrito al amparo de las Sociedades Médicas de condado de cada Estado y Territorio de la Unión, cuyos miembros deberán imponerse el compromiso de impartir la instrucción del arte y la ciencia de la enfermería (1).

Posteriores sugerencias concernían a la importancia de la creación de Sociedades de Enfermeras, a las cualidades necesarias que debía poseer la enfermera y al envío de copias del informe a las Sociedades Médicas de todo el país. Es interesante el hecho de que en noviembre de ese mismo año Rudolf Virchow presentara unas recomendaciones similares a una Asociación de mujeres de Berlín.

La Godey´s Lady´s Book and Magazine, publicación muy popular a finales del siglo XIX, influyó enormemente en las modas y maneras femeninas. Había sido fundada por Louis A. Godey, quien en 1837 nombró directora a Sarah J. Hale. El interés de Mrs. Hale por la formación de las enfermeras queda reflejado en un editorial titulado “Damas Enfermeras” que apareció en el número de febrero de 1871. (50 años de 1838 a 1888. Suplemento del Nursign Record, 20 de diciembre de 1888. Cortesía de Croon Helm Lid. Publishers, Kent, Inglaterra).

Mucho se ha hablado últimamente sobre los beneficios que se desprenderían de que la vocación de cuidar a los enfermos se elevara al rango de una profesión que pudiera ser adoptada por una dama educada sin sensación de degradación, ni por su parte ni en la estimación de los demás.

No cabe la menor duda de que las tareas de cuidar a los enfermos, si se pretenden realizar adecuadamente, requieren una educación y una formación similares a las que poseen los miembros de la profesión médica. Dejar estas obligaciones en manos de personas sin formación o mal preparadas es un error tan grande como lo fue permitir que el oficio de cirujano lo encabezara alguien cuya ocupación más apropiada habría sido la de mecánico de la clase más humilde. Es fácil señalar como puede hacerse efectiva una reforma.

Cada Escuela de Medicina debe tener un curso de estudios y formación especialmente adaptado para las damas que deseen cualificarse en la Profesión Enfermera; y aquellas que completen el curso y aprueben el examen requerido, deben recibir una graduación y un diploma, que establezcan instantáneamente su posición dentro de la sociedad. En cuanto a la estimación general, la “Enfermera graduada” estará tan por encima de la enfermera vulgar de la actualidad como lo está el cirujano de nuestros días con respecto al cirujano barbero del siglo pasado (2).

La necesidad de enfermeras era grande, sin embargo, según Hale, esta necesidad también suponía un programa de preparación bien elaborado que generará “Enfermeras Profesionales”. Su consejo fue seguido, y con el tiempo se establecieron y proliferaron las “Escuelas de Formación para Enfermeras” (2).

FOTO 2 Enfermera 1838 y enfermera 1888. Suplemento del Nursign Record, 20 de diciembre de 1888

La Primera Formación para Enfermeras
En las ciudades atlánticas de los Estados Unidos, y hasta la aparición de las “primeras Escuelas de Enfermería” establecidas de formación para enfermeras, las personas que se dedicaban al cuidado de los enfermos y las parteras recibían únicamente conferencias esporádicas por parte de los médicos. Sin embargo, esto no constituía en absoluto un curso organizado de formación.

La mayor parte de la información se obtenía simplemente ejerciendo la enfermería tal y como era.

La única preparación y formación organizada, la ofrecían las comunidades religiosas católicas, pero quedaba limitada a los miembros de la orden, aunque hubo excepciones, y seglares pudieron formarse con ellas.

Religiosas Católicas
Las Hermanas Religiosas Católicas, se establecieron en Estados Unidos en 1823, las Hijas de la Caridad. La Iglesia Católica respondió mediante la formación y creación de sus propias instituciones, creando nuevas escuelas, orfanatos y hospitales. También Escuelas para la formación de las enfermeras. Las Hermanas contrataban al personal y eran además las administradoras de sus propios centros. Fue importante para preservar su identidad católica. Entre 1828 y 1860, esta congregación estableció 18 Hospitales en 10 Estados. Después de 1840, el número de mujeres que se unieron a los conventos católicos para las Escuelas de formación para enfermeras, crecieron y se expandieron en los Estados Unidos (3).

Con la llegada de la inmigración del siglo XIX y la agitación social, las Hermanas Católicas enfermeras contribuyeron en gran medida a la realización y construcción de los modernos Hospitales y crearon Escuelas de Enfermeras modernas y profesionales. Utilizaron estos primeros textos para la formación de las enfermeras: “Instrucciones para el cuidado de los enfermos” de la Madre Xavier Clark, 1841 y “Manual para la Atención de los Enfermos” de la Hermana Matilda Coskery (3).

FOTO 3 Ciencia y caridad. Picasso 1905

Después de la Guerra de Secesión, entre 1866 y 1926 las Hermanas Católicas establecieron cerca de 500 Hospitales en los Estados Unidos. Entre ellas: Las Hijas de la Caridad; Hermanas de la Providencia; Hermanas de la Santa Cruz; Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado, etc.

Crearon más de 220 Escuelas de Enfermería Católicas desde 1915. Estaban 2 meses de prueba y luego se les inscribe para el curso completo de 16 meses, terminando los programas de formación a tres años. Las estudiantes tenían que estar de acuerdo en obedecer las reglas de las Hermanas Católicas. Las estudiantes en régimen de internado: recibían alojamiento, comida y uniformes. Impartían las clases los médicos de: anatomía y fisiología, medicina y problemas quirúrgicos, la infección y el contagio, ortopedia, bacteriología, pediatría y obstetricia. Las Hermanas enseñaban: cuidados de enfermería, administración de medicamentos, esterilización de los instrumentos, el cambio de vendajes, el mantenimiento de la esterilidad, y las prácticas de enfermería con una rutina disciplinada (3).

Resulta difícil determinar a quién cupo el honor de tener las primeras enfermeras preparadas de Norteamérica. Había un cierto número de personas cuya visión de futuro les impulsó a valorar la necesidad de preparar a las enfermeras. Estos pioneros intentaron rectificar la situación. Al Dr. Valentine Seaman, jefe médico del New York Hospital, se le suele atribuir la puesta en marcha del primer sistema de formación para enfermeras del continente americano. Bajo su retrato en el edificio original del hospital hay una inscripción que ensalza su logro: “En 1798 organizó en el New York Hospital la Primera Escuela regular de formación de Enfermeras, a partir de la cual otras escuelas han establecido y extendido sus bendiciones por toda la comunidad” (4).

Casi una generación más tarde se realizó el siguiente intento de formar a mujeres en el campo de la enfermería obstétrica. Este movimiento lo inició el Dr. Joseph Warrington, del Philadelphia Dispensary. Como resultado de sus esfuerzos, el 5 de marzo de 1839 se formó la Nurse Society of Philadelphia, cuyo propósito básico era crear una organización de mujeres que pudieran ofrecer un servicio de asistencia materno-infantil a domicilio. Bajo la influencia cuáquera, en 1850 se abrió un Hogar y una Escuela combinados; más tarde, el servicio se extendió para abarcar a los pacientes médicos y quirúrgicos.

Las mujeres seguían un plan de instrucción que incluía las lecciones impartidas por el Dr. Warrington, demostraciones y prácticas sobre un maniquí. Recibían un certificado y se consideraba que estaban capacitadas para el ejercicio tras haber atendido satisfactoriamente a seis casos. Las candidatas aceptadas, a las que se les llamaba “meritorias”, eran seleccionadas exhaustivamente.

La constitución de la sociedad declaraba:
Ya que en nuestra amplia y densamente poblada ciudad un gran número de mujeres pobres se ven sometidas a grandes sufrimientos y riesgos de vida durante y poco después del parto por falta de enfermeras competentes que cuiden de ellas y de sus recién nacidos indefensos… La abajo firmante, impresionada por la magnitud de la cuestión, se asocia con el propósito de proporcionar, mantener y motivar su formación en la medida de lo posible y adopta las siguientes regulaciones:

I.- La asociación se denominará Nurse Society of Philadelphia.
II.- La Junta Directiva estará compuesta por doce mujeres que sean, o hayan sido, cabezas de familia (5).

Los informes de la época se refieren a esta organización como la “Primera Escuela de Formación de Enfermería fundad en América” y la “Primera Escuela de América establecida para preparar a las mujeres como Enfermeras”. En 1897 el programa de formación se prolongó a un año (5).

FOTO 4 Canadian Training School. Enfermeras graduadas 1874

El Woman´s Hospital of Philadelphia abrió una Escuela de Formación en 1861. Sin embargo, su progreso fue muy lento hasta 1872, cuando recibió una subvención. (Esta institución se puede considerar como la Primera Escuela de Enfermería subvencionada de América). La Escuela fue organizada y dirigida por dos mujeres médicos, Ann Preston y Emmelin Horton Cleveland. Era única en el sentido de que había sido planificada específicamente para la preparación de las estudiantes de Enfermería, y no para el cuidado de los pacientes, como objetivo primordial.

En 1863 la Dra. Ann Preston escribió un folleto, “El cuidado de los enfermos y la formación de las enfermeras” que describiría a la enfermera ideal como dotada de “la paciencia de la esperanza y la fe del amor” ¡La buena enfermera es una artista! El curso de formación duraba 6 meses y cubría las materias de cirugía, medicina, obstetricia, preparación de cataplasmas y yesos, principios de dietética y métodos de cocina.

En Boston estaban sucediendo acontecimientos similares. Ya en 1860 el New England Hospital for Women and Children había hecho un primer intento de formar a las enfermeras. Esta institución, cuyo personal lo formaban mujeres médicos, dio el primer paso para el desarrollo de una Escuela de Enfermería con la llegada de la Dra. Marie Zakrzewska en 1859. Siguiendo su consejo, los estatutos del hospital, emitidos en 1863, incluían una Escuela de Enfermería. Las primeras disposiciones se promulgaron el 5 de junio de 1863 y declaraban que los objetivos de la institución serían:

I.- Proporcionar a las mujeres asistencia médica por parte del personal competente de su propio sexo.
II.- Ayudar a las mujeres instruidas en el estudio práctico de la medicina.
III.- Formar a enfermeras para el cuidado de los enfermos.

A las estudiantes de enfermera se les exigía que asistieran al curso completo de 6 meses, que comprendía clases prácticas junto al lecho del paciente. El primer mes era un periodo de prueba. Pocas mujeres hicieron la solicitud, y sólo seis completaron los estudios durante los dos años siguientes. En 1872 el hospital se trasladó a un nuevo edificio en Roxbury, Massachusetts, y admitió una clase de cinco estudiantes en su recién creada escuela de formación. El plan específico de la Escuela se ha descrito de la siguiente manera (6):

FOTO 5 Billete de 5 dólares del Banco de Louisiana y del Banco de New Orleans, 1857

Las mujeres jóvenes con los requisitos y el carácter adecuados serán admitidas en el hospital como estudiantes de enfermera durante un año. Este año se dividirá en cuatro períodos; se emplearán tres meses respectivamente para el estudio práctico de la enfermería en las salas de medicina, cirugía y maternidad y otros tres para la enfermería nocturna. En este caso la alumna ayudará a la enfermera jefe en todos los cuidados y el trabajo de las salas bajo la dirección de los médicos asistentes y residentes y los estudiantes de medicina (6).

Con el fin de de facilitar una instrucción exhaustiva a las mujeres que dependen por completo de su trabajo para subsistir, a las enfermeras se les pagará por su trabajo de uno a cuatro dólares a la semana a partir de los primeros 15 días, según el valor real de su servicio al hospital. Los médicos adscritos a la institución impartirán un curso de conferencias a las enfermeras del hospital a partir del 1 de enero. A las enfermeras que pasen satisfactoriamente un año de formación práctica en el hospital se les entregarán certificados que así lo acrediten (6).

Esta Escuela estaba bajo la dirección de la Dra. Susan Dimok. Las estudiantes de enfermera trabajaban de 5,30 de la mañana hasta las 9 de la noche y dormían en las habitaciones que había cerca de la sala con el fin de estar inmediatamente disponibles si eran requeridas. Su uniforme consistía en un sencillo vestido de percal y zapatillas de fieltro. La Dra. Marie Zakrzewska enseñaba los detalles más sencillos de la enfermería. No había enfermeras jefe ni directoras. La Escuela siguió creciendo, y en 1882 el curso se amplió a 16 meses. Para entonces, la escuela contaba con dos enfermeras jefe y una directora. El programa se extendió a 2 años en 1893, y finalmente, a tres en 1901.

FOTO 6 Desarrollo de la Sociedad de Enfermería de distrito, 1886. Dra. Marie Zakrzewska y la enfermera Linda Richards

Al final del primer año se graduó una estudiante. El 1 de octubre de 1873 Melinda Ann Richards (Linda 1841 – 1930), recibió su certificado y se convirtió en la “Primera Enfermera con formación de los Estados Unidos”. Tras graduarse le llovieron las ofertas de trabajo, pero finalmente se decidió por el puesto de supervisora de noche en el Bellevue Hospital. Allí la aguardaba una diversidad de experiencias, algunas de ellas realmente terribles. Se había graduado en el el New England Hospital for Women and Children en 1873. También instituyó que fuesen con “uniforme” en las prácticas de las enfermeras. Miss Richards añadió a su curriculum otro récord profesional a su carrera de enfermera cuando se convirtió en la primera accionista de la revista American Journal of Nursing.

Durante su permanencia en Bellevue Hospital, Miss Richards hizo tres aportaciones importantes: insistió en que hubiera luz por la noche, el gas estaba tan bajo que era necesaria una vela encendida, pero sólo se permitían dos velas por semana en cada sala. Implantó las hojas de evolución por escrito en lugar de los informes verbales, y puso de manifiesto la mortalidad por fiebre puerperal, lo cual indujo al traslado de las madres a la isla de Blackwel (6). Al cabo de un año, Miss Richards se trasladó a Boston Training School (Massachusetts General Hospital) como supervisora. Allí se encargó tanto del cuidado directo de los pacientes como de las tareas de administración.
Su gran trabajo fue pionero en la enfermería industrial y psiquiátrica y por su trabajo misionero en Japón; fue recompensado con su nombramiento en 1911 de “Emérito Superintendente de Enfermeras” en Taunton Asilo. Y demostró que las enfermeras profesionales daban una mejor atención que las que no tienen la formación enfermeras.

Linda Richards viajó a Inglaterra en 1877 para estudiar nuevos métodos de trabajo y de formación para las enfermeras y se relacionó con Florence Nightingale. También fue a Japón como misionera y enfermera; durante los 5 años de permanencia en el país (1885 – 1890) organizó la “Primera Escuela de Formación de Enfermeras” del Extremo Oriente.

Finalmente, Linda Richards regresó a su alma Mater y asumió el cargo de directora del New England Hospital for Women and Children. Sus esfuerzos posteriores, en colaboración con Edward Cowles, estuvieron dirigidos hacia la enfermería de los dementes. Es mérito suyo haber sido durante más de medio siglo una defensora ávida y activa de la adecuada formación y preparación de las enfermeras (7).

Mary Eliza Mahoney (1845 – 1926) completó el curso de 16 meses de duración en el New England Hospital for Women and Children (Hospital de Nueva Inglaterra para Mujeres y Niños) el 1 de agosto de 1879. Por tanto se le considera como la primera enfermera profesional de color de Norteamérica, la primera que se graduó en una Escuela de Enfermería.

En 1909 Miss Mahoney pronunció el discurso de bienvenida a la primera convención de la National Association of Colored Graduate Nurses. A lo largo de su vida se dedicó principalmente al servicio de la enfermería privada y luchó en favor de la incorporación de las personas de color a esta disciplina. A su muerte, la National Association of Colored Graduate Nurses estableció un premio en su honor que se presentó por primera vez en 1936. La “Medalla Mary Mahoney” se concede en la convención de la American Nurses´Association a aquella persona que se haya distinguido en la promoción de la igualdad de oportunidades para los grupos minoritarios en la enfermería.

Con el tiempo aparecieron Escuelas independientes para la preparación de enfermeras de color. Se justificaban por la necesidad de que las personas de color, segregadas en muchas escuelas, pudieran acceder a la formación de enfermería. La primera de ellas se creó en el Spelman Seminary de Atlanta, Georgia, en 1886. En 1891 se pusieron en marcha dos instituciones similares, el Hampton Institute en Virginia y el Provident Hospital en Chicago.

FOTO 7 Retrato de Mary Eliza Mahoney (Biblioteca pública de Nueva York). La primera enfermera graduada afro-americana. Escuela de enfermeras Lincoln. La primera convención de la Asociación Nacional de Enfermeras Graduadas de color en Boston, 1909

También se inauguró una Escuela de Enfermería en el Tuskegee Institute, Alabama en 1892; sin embargo, éste tenía por objetivo primordial proporcionar servicio más que preparación. Estas escuelas pasaron por las mismas dificultades que las primeras para estudiantes blancas, pero además sufrieron los prejuicios sociales contra los negros.

En Canadá también se emprendió una serie de iniciativas destinadas a proporcionar preparación para las enfermeras. Hacia 1864 la comunidad de St. Catharine, Ontario, puso en marcha un hospital con una pequeña casa, una enfermera, una administradora y muchas ideas para la formación de enfermería. Bajo la dirección del Dr. Theophilus Mack, médico del hospital y presidente de la junta, el centro fue creciendo paulativamente hasta 1873, año en que se estableció la enseñanza definitiva para enfermeras. El Dr. Mack estaba seguro de que los prejuicios que tenían muchos enfermos hacia la idea de acudir a los hospitales públicos desaparecería con una enfermería profesional, laica y bien adiestrada. Bajo su dirección, una tal Miss Money fue enviada a Inglaterra para que trajera a dos enfermeras preparadas y cinco o seis meritorias. En 1874 ya se había instituido un programa de formación. El hospital pasó a denominarse St. Catharine´s General and Marine Hospital.

A las enfermeras se les exigía que permanecieran durante 3 años. Los 6 primeros meses eran meritorias sin paga. A partir de ese momento, recibían un salario, alojamiento y un uniforme. El primer informe anual, con fecha de 1 de julio de 1875, ilustraba el valor de las enfermeras profesionales:

La vocación por la enfermería va hombro con hombro con la del médico y la del cirujano, y son absolutamente indispensables las unas para las otras. La incompetencia por parte de la enfermera hace que los mejores esfuerzos del médico resulten baldíos en los momentos más críticos, lo que a menudo acarrea la pérdida de vidas humanas. Todos los logros más espectaculares de la cirugía moderna dependen en gran parte de una enfermería meticulosa e inteligente, y el tocólogo sabe perfectamente cuán temibles pueden llegar a ser las consecuencias de la ignorancia y la negligencia por parte de los ayudantes en la sala de partos.

La enfermera hábil, mediante el control minucioso de la temperatura, las condiciones de la piel, el pulso, la respiración y las funciones de todos los órganos, y con una información fidedigna al médico de servicio, ha de multiplicar por dos las probabilidades de recuperación (8).

FOTO 8 Escuela de Formación para Enfermeras de Connectica 1896

El plan Nightingale en las Escuelas de Enfermeras americanas
La mejora experimentada en el cuidado de los enfermos tanto a nivel hospitalario como a domicilio se debió al desarrollo de un sistema de farmacia para las enfermeras. Por fin había madurado el momento para la organización de las Escuelas de Enfermería (8).

Tras la Guerra de Secesión, el notable interés por la formación de enfermería culminó en 1873 con la aparición casi simultánea de tres escuelas sobre las que se asentaría el progreso estable de la Enfermería.

Se crearon ese año: el 1 de mayo se creó la Bellevue Training School en la ciudad de Nueva York, el 1 de octubre se creó la Connecticut Training School y el 1 de noviembre se creó la Boston Training School que más tarde se convertiría en la Massachusetts General Hospital Training School for Nurses. Estas Escuelas se basaron al principio en el modelo de Florence Nightingale, pero pronto se vieron en la obligación de desviarse y seguir otro camino (9).

FOTO 9 Bellevue Training School Nurses 1880

Las primeras Escuelas fueron creadas independientemente de los hospitales por comités o juntas facultados para ello. Pero pronto fueron absorbidas por los hospitales debido a la falta de presupuesto económico.

Este factor demostró ser el mayor inconveniente del sistema, pues muchos hospitales no tardaron en descubrir que se podían crear escuelas para cubrir sus necesidades y al mismo tiempo obtener una valiosa fuente de trabajo casi gratuito. La primera década del siglo XX fue testigo de un enorme crecimiento de Escuelas de Enfermería en Norteamérica llegando a 700 nuevas escuelas (9).

Ante la falta de apoyo público o privado, las Escuelas tuvieron que afrontar problemas financieros de enormes proporciones desde su creación. El acuerdo por parte de la Escuela de prestar servicio a los hospitales a cambio de experiencia clínica fue la principal forma en que se pudo solucionar tal dificultad. Este tipo de acuerdo para el aprendizaje y formación de las nuevas enfermeras profesionales fue lo que impulsó a los hospitales a crear estas Escuelas por propia iniciativa.

Se aceptó que tener una Escuela de Enfermería, era la forma más popular y menos costosa de proporcionar los Cuidados de Enfermería profesionales. El Hospital era el maestro y las estudiantes de enfermeras eran las aprendices; éstas debían ofrecer sus servicios al primero como recompensa por recibir una instrucción informal y según los cánones tradicionales (9 y 10).

FOTO 10 Primera Convención Nacional. Asociación de Enfermeras Graduadas de color. Schomburg Center for Research in Black Culture. Biblioteca Pública de Nueva York, 1909

BIBLIOGRAFÍA
1.- Actas de la American Medical Association, 1869. Páginas 339 y 351
2.- Hale, 1871. Páginas 188 y 189
3.- Barbra Mann Wall. The Barbara Bates Center for the Study of the History of Nursing. Pennsylvania
4.- Nutting y Dock 1907, volumen II, página 339
5.- Nutting y Dock 1907, volumen II, páginas 341 y 342
6.- Munson, 1948, página 552
7.- Robinson, 1946
8.- Gibbon y Matheuson, 1947, página 145
9.- Ashley, 1976
10.- Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue. Versión española de la obra original “Nursing. The Finest Art. An Illustrated History”, publicada por The C. V. Mosby Company. B-24.474-99

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)