domingo, 14 de junio de 2015

LA ENFERMERA SUFRAGISTA. LAVINIA LLOYD DOCK



Tras casi 75 años de frustraciones y lucha, la Constitución de los Estados Unidos fue enmendada en 1920 para permitir el sufragio de las mujeres. (1)

FOTO 1 Lavinia Lloyd Dock

El voto femenino fue siendo aprobado mediante consultas populares en diversos estados: Wyoming (1869), Utah (1870), Colorado (1893),  Idaho (1896), Washington (1910), California (1911), Oregón, Arizona y Kansas (1912) y Nevada y Montana (1914). En 1917 fue elegida en Montana la primera congresista de los Estados Unidos, Jeanette Rankin. Finalmente, en 1919, el presidente Wilson, del partido demócrata, anunció personalmente su apoyo al sufragio femenino. En 1920 quedaba aprobada la XIX Enmienda a la Constitución que otorgaba el derecho de voto a las mujeres (2).

Enmienda XIX de la Constitución de Estados Unidos:
El derecho de los ciudadanos de Estados Unidos al voto no será negado ni limitado por los Estados Unidos o por cualquier estado por razón del sexo”.

Las líderes de la enfermería participaron en las luchas tanto por los derechos de la mujer como por los derechos humanos. Las enfermeras se encontraban en las marchas de las sufragistas. La sufragista más pintoresca y entusiasta fue “Lavinia Lloyd Dock (1858 – 1956), una de las líderes más grandes de la enfermería y feminista radical. Estuvo comprometida activamente en la protesta social, formó piquetes y participó en las marchas por los derechos de las mujeres y en contra de la guerra, actividades todas ellas que no se consideraban dignas de una enfermera o de una dama (1).

FOTO 2 Sufragistas americanas

Fue una pionera de la enfermería que a su vez estuvo comprometida con la lucha por la igualdad de la mujer. De familia acaudalada, recibe estudios superiores, algo infrecuente en aquella época. También fue importante como enfermera de Salud Pública, escritora, historiadora, educadora y por encima de todo, la de una activista comprometida. Su biografía se configura así como ejemplo a seguir por las mujeres que desarrollan papeles profesionales y sociales y que reclaman un lugar en la sociedad en la que viven. Lavinia rompió con muchos de los moldes que hasta entonces se tenían de la mujer y enfermera. Tuvo la convicción que sin derechos para la mujer nunca se podría hablar de avances para la enfermería. A pesar del tiempo transcurrido, los desafíos siguen estando ahí, siendo los mismos por los que peleó Lavinia (3).

También expresó sus opiniones y preocupaciones acerca de los temas sociales siempre que tuvo oportunidad. En un momento la “pequeña Dockie” tenía que hablar sobre la historia de la enfermería en Europa ante un grupo de estudiantes de enfermería en el Teachers College. Miss Adelaide Nutting estaba ausente. La situación la describió así Isabel Stewart:

Yo era bastante joven y nunca había visto a Miss Dock… Estaba segura de que la reconocería en cuanto la viera, ya que debía ser alta, angulosa y con aspecto intelectual. Pero quien apareció por la puerta fue una persona pequeña, bajita y rechoncha, con el pelo rizado. Acababa de llegar de una reunión sufragista y tenía “Votos para las Mujeres” por todo el sombrero y “Votos para las Mujeres” por todo el pecho. Dijo: “¿De qué voy a hablar ahora?” Yo le contesté: “…debía hablar sobre la enfermería en el continente”. “Ah, repuso. Muy mal. No mejorará en absoluto hasta que no tengan el sufragio. Voy a hablar sobre el sufragio”. (Stewart, 1961: páginas 139-140).

FOTO 3 Oficina de mujeres sufragistas,Cleveland, 1912

Miss Stewart continúa:
Este asunto del sufragio lo era todo para ella; quería no sólo trabajar por él sino sufrir por él. Se marchó a Gran Bretaña a trabajar con Mrs. Pankhunst, y deseaba sobre todas las cosas que la encerraran en la cárcel. Ah, y desde luego que la encerraron… Eso fue durante la guerra, a principios de la I Guerra Mundial. Era miembro del sector avanzado del Partido Sufragista, y estaban celebrando una reunión en Washington en el momento en que Wilson empezaba a pensar en la posibilidad de la guerra. Lo discutieron, y una amiga mía que se encontraba allí y dijo: “¡Juventud, a los colores!”, y comenzó la marcha, saliendo por la puerta, mientras la seguían. Se fue directa a la Casa Blanca, ¡y la rodearon de piquetes!
Es así de alta, sabe… De cualquier forma, todas acabaron entre rejas aquella noche. Yo creo que estaba encantada de la vida. (Stewart, 1961: página 275).

Lavinia Lloyd Dock, fue una de los seis hijos de una familia culta y acaudalada, nació en Harrisburg, Pennsylvania. Tanto su padre como su madre tenían una buena formación e insistieron en que tanto sus hijos como sus hijas siguieron estudios. Vino al mundo en 1858, diez años después de la Declaración de Séneca Falls (Nueva York, 1848), uno de los textos fundacionales del sufragismo. Unos años antes, una mujer llamada Florence Nightingale se había hecho célebre cuidando a los enfermos y heridos durante la guerra de Crimea (1854-1856). De alguna manera estos referentes tendrían una especial importancia en Lavinia y marcarían uno de los rasgos definitorios que le acompañaron durante su vida: su activismo por los derechos de las mujeres, un activismo siempre inseparable de la lucha por el desarrollo profesional de las enfermeras (3).

FOTO 4 Escuela Johns Hopkins de Enfermeras, con Isabel Hampton 1893

En efecto, Lavinia destacó en el transcurso de extensa vida (murió en 1956 en la edad de 98) como sufragista situándose en la vanguardia de la lucha para los derechos de las mujeres. También trabajó como enfermera de Salud Pública, escritora, historiadora, educadora y por encima de todo, la de una activista comprometida. Su biografía se configura así como ejemplo a seguir por las mujeres que desarrollan papeles profesionales y sociales y que reclaman un lugar en la sociedad en la que viven (3)

Lavinia en su época joven era organista y pianista, pero decidió entrar en la Bellevue Hospital Training School for Nurses, en la que se graduó en 1886 (1). Esta escuela había entrado en funcionamiento en el año 1873 siguiendo el modelo propuesto por Florence Nightingale, en respuesta a las condiciones deplorables en los hospitales de los Estados Unidos y fue una de las primeras en evidenciar la importancia del empleo de enfermeras profesionales y expertas, una vez que la medicina y los procedimientos fueron tornándose más complejos. Los graduados de estas escuelas serían decisivos en formar el futuro de la profesión. Aunque a principios de 1800 ya se hicieron esfuerzos rudimentarios para educar a las enfermeras, no se produce un cambio significativo hasta después de 1873 con la apertura de las primeras escuelas de enfermería que incorporan el modelo de Florence Nightingale en la educación de la Enfermera (1, 3).

Se convirtió en supervisora nocturna del Bellevue Hospital, donde escribió uno de los primeros libros de textos para enfermeras, “Materia médica para enfermeras”. Era consciente de los problemas a los que debían enfrentarse las estudiantes para aprender todo lo relativo a los fármacos y soluciones, y escribió este libro para ayudarlas a dominar el tema (1). Puesto que el editor no estaba dispuesto a hacer la inversión inicial, el padre de Lavinia adelantó el dinero. Según Roberts (1956), esta inversión se amortizó generosamente; se vendieron más de 100.000 copias en varias ediciones (1).

FOTO 5 Sufragistas en Nueva York 1913

También trabajó para instituir las prácticas apropiadas para las Enfermeras durante la epidemia de la fiebre amarilla en Jacksonville, Florida, en 1888, donde tuvo ocasión de trabajar con Jane Delano y con el mismo empeño durante las consecuencias de las inundaciones de Johnstown, Pensilvana, en 1889.

A lo largo de su vida Miss Dock ocupó diversos puestos dentro de la enfermería. Fue ayudante de Isabel Hampton Robb en el Johns Hopkins Hospital durante algún tiempo. Tras abandonar este hospital fue nombrada superintendente de enfermeras en la Illinois Training School de Chicado. Consideró esta breve experiencia como un fracaso y se fue de allí preguntándose cómo podían haberla aguantado. Entonces se unió a la institución de la calle Henry para trabajar con Lillian Wald. En el establecimiento conocido por el nombre de “The House on Henry Street” para trabajar con Lilian Wald, donde permaneció durante 20 años. Junto con Lilian Wald fue pionera de la Enfermería al servicio de la comunidad contribuyendo a la integración de la teoría de la enfermería de salud pública y de las experiencias clínicas en las escuelas de entrenamiento para enfermeras. Miss Dock consideró que el trabajo en este centro era el que mejor le iba, y fue allí donde más feliz se sintió (1).

Una de las grandes innovaciones del establecimiento de Henry Street era “la sala de los primeros auxilios”. Esta era una clase de clínica comunitaria donde los inmigrantes podrían tener el acceso fácil a los cuidados de enfermería para sus problemas de salud rutinarios. En cambio los doctores, pronto se quejaron de que las “enfermeras llevaban los ungüentos y las píldoras que daban fuera del control determinante de los médicos, y ellos creían que solamente les correspondían dar a ellos” (3).

FOTO 6 Enfermeras del Hospital Royal de Sheffiel a favor del voto, 1910

Lavinia Lloyd Dock estaba preocupada por los numerosos problemas que aquejaban a la enfermería. Se cuestionó la gravedad y los efectos a largo plazo del sometimiento de las mujeres a los hombres. Estaba convencida de que el dominio de los hombres dentro del campo de la salud era el principal problema al que se enfrentaba la enfermería. En 1903 Miss Dock habló de los proyectos que casi afianzarían el dominio de los hombres y que, a su vez, tendrían mayor impacto sobre el desarrollo de la enfermería. Sus peticiones de cautela fueron desatendidas, y las enfermeras se convirtieron en cómplices de su propia subordinación (1).

Las líderes de la enfermería ignoraron todas sus advertencias, y en la segunda década del siglo se convirtieron de hecho en miembros sin voto de la American Hospital Association. Trabajaban con médicos y administradores en los comités conjuntos, esperando que sus opresores las ayudaran a resolver los problemas de la enfermería. Buscaban la aprobación de los hombres, no la liberación. Como consecuencia, desde la primera década del siglo los médicos y administradores hospitalarios han mantenido una posición de dominio y control sobre la enfermería y los cuidados de salud. (Asbley, 1975: página 1.466).

Finalmente, la opresión de las enfermeras se tradujo en la legislación y el sistema educativo a través de la legalización del paternalismo y la institucionalización del aprendizaje. Las amenazas se habían convertido en realidad. Existía una poderosa combinación de dominio masculino y discriminación sexual que impedía el reconocimiento de las enfermeras como profesionales iguales que los médicos y con el derecho a una práctica independiente. Por desgracia, aún hoy la desigualdad en el campo de los cuidados de salud sigue siendo un serio impedimento para el desarrollo del máximo potencial de la enfermería, aunque se ha avanzado mucho.

Lavinia Lloyd Dock sirvió a la enfermería en aspectos tan numerosos como selectos. Sus colegas nacionales y extranjeras admiraban su mente perspicaz y versátil, y en ella encontraban la dirección a seguir. Llevó a cabo un estudio sobre los estatutos de una organización profesional y fue pieza clave en la creación de la American Society of Superintendents of Trainin Schools for Nurses.

Miss Dock fue la primera secretaria de esta organización, así como la primera secretaria del Consejo Internacional de Enfermeras (1899). Se la considera como la mayor aportación norteamericana a la organización de las enfermeras a nivel mundial. Lavinia Dock fue miembro activo del movimiento para la aprobación efectiva de la legislación sobre el control de la práctica de enfermería (1).

Para Fenwick y Dock, primeras líderes del ICN, la influencia vocacional y religiosa en la formación enfermera necesitaba desecharse para ser entendido el cuidado como un servicio cívico a la comunidad. Para las enfermeras británicas y norteamericanas, la regulación de su profesión representó el final de la enfermera religiosa-vocacional y el principio de la enfermera profesional. La nueva élite de la enfermería estableció el Consejo Internacional de las Enfermeras (ICN) en Londres, en 1899. A través del ICN, de la señora Bedford Fenwick (presidente) y de Lavinia Dock (secretaria), se escuchó una voz fuerte y radical para el mundo del cuidado (Lewenson, 1993). Estas enfermeras vieron el CIE como una federación internacional de asociaciones nacionales de enfermeras, dirigida por enfermeras, libre del control del estado y representativa de las enfermeras exclusivamente (1, 3).

Se manifestó abiertamente sobre el entonces tema tabú de las enfermedades venéreas, y en 1910 publicó un libro, “Higiene y moralidad”, que alarmó a algunas personas. El mundo de la enfermería se ha beneficiado de los numerosos artículos suyos que aparecieron en los primeros números del American Journal of Nursing. La “Historia de la Enfermería” en cuatro volúmenes (volúmenes 1 y 2 en 1907, y los volúmenes 3 y 4 en 1912), escrita en colaboración con M. Adelaide Nutting, se convirtió en el texto clásico sobre la historia de la enfermería.

FOTO 7 Enfermeras Cruz Roja Americana, 1914

La versión condensada, una “Historia resumida de la Enfermería”, la escribió en colaboración con Isabel M. Stewart. Finalmente, la “Historia de la Enfermería de la Cruz Roja Americana” fue un trabajo sólido y exhaustivo. Estos estudios hicieron de Miss Dock una de las historiadoras más importantes de la enfermería.

Un resultado alcanzado por la vitalidad de su estilo, conocimiento de idiomas, dominio de los hechos, perspectiva internacional, una inteligencia que no podría dar cabida a la estupidez y un carácter que desdeñaba para mitigar el mal por muy profundo que fuese. (Robinson 1946: página 301).

A comienzos del siglo ya se habían dado algunos pasos hacia la consecución de la igualdad y libertad para las mujeres. Un acontecimiento de particular importancia fue la readmisión de las mujeres en el campo de la medicina. Elizabeth Blackwell (1821 – 1910) fue quien rompió las barreras al ser admitida en el Geneva Medical College, de Geneva en Nueva York, en 1847. Tras su graduación, y viéndose imposibilitada de obtener un puesto dentro del personal hospitalario, creó el New York Infirmary for Womwen and Children. También fue la responsable de la fundación del Women´s Medical College de esa institución.

Sin embargo, el movimiento de las mujeres todavía sigue vivo en la actualidad, experimentando derrotas periódicas y éxitos intermitentes. El ideal último de los esfuerzos de estas primeras líderes de la Enfermería aún está por alcanzarse. El movimiento de la enfermería refleja este trayecto (1).

FOTO 8 Por el voto de las mujeres, foto Biblioteca del Congreso, 1913

Las líderes de la enfermería a fines del siglo XIX estuvieran particularmente interesadas en mejorar el bienestar de las mujeres y la elevación de su posición en la Sociedad. Esto hizo que Lavinia, en su lucha por el sufragio de las mujeres, pasara tiempo en la prisión en sus esfuerzos de conseguir que penetrase en la Sociedad el movimiento emancipatorio de las mujeres. Su empeño, tuvo su influencia. Así, en 1896, el entonces comisario de policía Theodore Roosevelt, a la postre Presidente de Estados Unidos, rechazó encarcelarla cuando fue arrestada por manifestarse a favor del voto en Nueva York (1).

Soledad Mújica Smith como autora de una tesis doctoral sobre la responsabilidad social en Lavinia Dock destaca tres aspectos fundamentales: su progresismo, la idea de la responsabilidad social de la enfermera, y su rol de abogada de los pacientes.

Sus acciones, trabajo, e ideas de la vida tienen implicaciones significativas para la teoría y la praxis de la enfermería, de la educación, de los ideales democráticos, y de los valores cívicos. Su visión del cuidado, de la responsabilidad social y del bienestar holístico de todos los individuos ha sido enriquecedora para la enfermería. Incorporó varias tendencias sociales incluidas las filosóficas que prosperaron en ese momento. De hecho, aunque muchas de sus ideas eran únicas, encajan en la línea con el progresismo, pragmatismo, feminismo y sufragismo. En este sentido Lavinia Lloyd Dock desafió los “cánones victorianos” para las mujeres persiguiendo una mejor educación, saliendo del hogar para vivir en la comunidad con otras mujeres progresistas, convirtiéndose en una activista social para los pobres, y que promovía la integración racial y étnica en una sociedad altamente segregada. El progresismo de Lavinia combinó ideas feministas con las experiencias como enfermera y educadora (3).

Su mayor preocupación, relacionando este elemento con el campo de la enfermería, era la lucha contra los prejuicios masculinos, y el reconocimiento de la enfermera como profesional. Es posible afirmar que llegó a convertirse en un símbolo, a menudo poco reconocido, de la lucha por la igualdad dentro y fuera del campo sanitario, e incluso ha sido vista más como un símbolo de la igualdad de la mujer en lugar de la igualdad en el ámbito sanitario (3).

FOTO 9 Movimiento sufragista de Emmeline y Christabel Pankhurst

Sus ideas progresistas se recogen también en algunas exposiciones, tales como A History of Nursing, en la que expone la existencia de dos tipos de enfermería: una para los ricos y otra para los pobres. Lavinia recalca la importancia de la responsabilidad social de la mujer con los necesitados y la figura de la enfermera como defensora de la sanidad ciudadana. En este caso, resalta sus críticas a la enfermería por no implicarse en elementos de salud masiva como las enfermedades venéreas, y la visión aceptada de la mujer como víctima de los deseos masculinos (3).

Teniendo en cuenta sus convicciones feministas, expuso la historia de la enfermería como un ejemplo de las profesionales para detener la expansión de estos males. Aunque Lavinia Lloyd Dock supuso un revulsivo para el mundo de la enfermería, es necesario tener en cuenta que la enfermería de principios de siglo estuvo profundamente influenciada por las corrientes feministas y sufragistas, dotando este concepto con connotaciones políticas progresistas que, pese a ser una inevitabilidad histórica, no deben desestimarse por haber supuesto un avance en la concepción de la profesión sanitaria (3).

Conclusión
Lavinia Lloyd Dock como otras pioneras de su tiempo, rompió el silencio tradicional y con la ayuda de las enfermeras habló claramente del sufragio, de los derechos de las mujeres, y las injusticias locales con respecto a la salud.

Agradecimientos
Laura Torres Fernández
Ángel Alfredo Martínez Ques
Flora Fernández Romero

FOTO 10 Las enfermeras y Adelaide Nutting

Bibliografía
1.- Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue. Versión española de la obra original “Nursing. The Finest Art. An Illustrated History”, publicada por The C. V. Mosby Company. B-24.474-99

2.- Sufragismo y Feminismo: la lucha por los derechos de la mujer 1789-1945. Susan B. Anthony.

3.- El compromiso de una pionera con los derechos de las mujeres. Lavinia Lloyd Dock (1858-1956). Ángel Alfredo Martínez Ques, Flora Fernández Romero. Grupo gallego EBE. Complexo Hospitalario de Ourense, Galicia, España. Index Enfermería v.16 n.56. Granada primavera 2007


Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)