domingo, 5 de septiembre de 2010

LA CASA DE MISERICORDIA Y BENEFICENCIA EN SAN SEBASTIÁN

Se puede afirmar sin temor a equivocarnos que en San Sebastián la obra de la beneficencia ha funcionado a través de los siglos no como un servicio directamente dependiente del ayuntamiento, sino a cargo de grupos y la Entidad Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad que recibían ayuda en diferentes conceptos a tenor de las circunstancias de cada momento y situación.

FOTO 001 Nueva Casa de Misericordia de San Sebastián

Por el hecho que sea el Ayuntamiento de San Sebastián, ni ahora ni en otros siglos de la vida donostiarra ha llevado la carga pesada del ejercicio de la Beneficencia. Con apoyo moral y económico, muchas veces, desde épocas anteriores que se remontan en la historia de la ciudad, el ramo de la Beneficencia incluido también en esta denominación el de hospitalización de enfermos, estuvieron encomendados a un Patronato desde 1814 y anteriormente a grupos de ciudadanos encuadrados en Hermandades.

Con este razonamiento pretendemos apoyar de manera definitiva la conclusión final de este trabajo que expondremos más adelante y por el que se deduce que el Ayuntamiento no ha tenido nunca derechos de propiedad sobre las entidades que desarrollaban las misiones antes dichas, y sí, solamente ayudas de todo género sin carácter fijo y como consecuencia la mayoría de las veces sufriendo falta de medios económicos de las Hermandades y la Fundación Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad.

El Patronazgo del Ayuntamiento sobre esta Institución lo señalan perfectamente los expedientes de clasificación correspondientes a la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad.

FOTO 002 Casa de Misericordia. 1ª piedra

La historia de la beneficencia donostiarra prueba cómo el Ayuntamiento y los vecinos siempre fueron generosos a la hora de ayudar a cuantos necesitasen cuidados y protección, fueran ancianos, gente madura o niños recién nacidos.

La creación de la Casa de Misericordia y Hospital de San Antonio Abad deben remontarse a tiempos antiquísimos como señala una Real Cédula de Felipe V, expedida el 5 de Mayo de 1714 para la Primera y la Introducción a las Ordenanzas aprobadas para el mismo el 8 de Octubre de 1787.

Se ignoran los Estatutos porque se regían ambas Instituciones, sabiéndose únicamente que estaba a cargo de ciertos administradores que daban cuenta anual de ingresos y gastos al Ayuntamiento de esta capital. Hubo en el Barrio de San Martín un hospital titulado de San Lázaro que se quemó en 1.512. Del Gobierno y administración se encargaba una Junta compuesta por seis personas de entera confianza.

La administración de la Casa de Misericordia, situada también en el Barrio de San Martín, estaba confiada a una Junta elegida entre los afiliados a la Hermandad.

Ambas Instituciones tenían bienes de su exclusiva pertenencia, procedentes de limosnas, herencias y legados. Además, disfrutaba, por concesión de la ciudad de diferentes impuestos sobre aguardiente, derechos de flete que pagaban las embarcaciones que llegaban al puerto, ciertos derechos sobre la sidra, y sobre el ganado cerdal, etc.

FOTO 003 Casa de Misericordia. Grupo de jóvenes. Madre superiora

Conocido es el gesto de aquellos antepasados nuestros que en Zubieta acordaron reconstruir la ciudad, y cuando lo hicieron no se olvidaron de sus pobres, de los desheredados, de todos los necesitados, y buscando recursos, en improvisadas barracas cedidas gratuitamente por sus propietarios, reedificaron el antiguo asilo que volvió a abrir sus puertas en 1815.

Con la primera guerra carlista volvieron las penurias, al encontrarse el hospital entre sitiados y sitiadores, teniendo que aportar importantes sumas los miembros de la Junta de su particular peculio. Gracias a legados y herencias, en especial el de don Manuel Zabaleta, se levantó sobre el derribado convento de San Francisco de Atocha, cedido por la reina - gobernadora Doña María Cristina en 1836, el edificio que ocupó la Beneficencia.

Como las necesidades de la Casa de Misericordia eran cada vez mayores, se fueron utilizando locales separados para servicios complementarios y así, por ejemplo, se adquirió el edificio que luego fue Reformatorio de Uba como anexo de la Beneficencia.

A principios de este siglo se pensó en la construcción de un nuevo edificio, se ideó un proyecto y se confeccionó un presupuesto, y fue el 24 de Septiembre de 1906 cuando, siendo alcalde el Marqués de Rocaverde, fue colocada la primera piedra del nuevo asilo. El presupuesto era de 3.168.980 pesetas, pero al inaugurarse estando terminado el proyecto en algo más de la mitad ya se habían invertido 1.917.100 pesetas. Los terrenos pertenecían al señor Campuzano que los vendió a un precio de regalo. Por 287.000 metros cuadrados que tenían cobró 130.000 pesetas, lo que venía a suponer 0,45 pesetas metro cuadrado. Las obras se iniciaron con créditos que concedieron las Cajas de Ahorro y con los fondos que tenía la Junta de Beneficencia. Las aportaciones voluntarias completaron la economía.

FOTO 004 Casa de Misericordia. Procesión Corpus Cristi 1919

La ciudad crecía y entonces se adquirieron 300.000 metros cuadrados de terrenos en Zorroaga para levantar un nuevo asilo con el nombre de Reina Victoria, cuya primera piedra fue colocada el 24 de septiembre de 1906, asistiendo los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia y la Reina Madre Doña María Cristina y la infanta María Teresa, que utilizaron para ello unas paletas de plata fabricadas en París.

El 27 de Noviembre de 1910 fue inaugurada oficialmente La Casa de Misericordia, en Zorroaga, cerrándose el viejo caserón de Atocha. Era Alcalde Don Marino Tabuyo, que asistió al acto con las autoridades. El Orfeón Donostiarra cantó La Salve de Hilarión Eslava. Con posterioridad a la inauguración se completó el primitivo proyecto. Se hizo un pabellón de niños que costeó Don Eugenio Insausti; otro pabellón - dormitorio, un frontón cubierto y un bolatoki.

En un principio los asilados llevaban uniforme de pana que ponía de manifiesto su condición y salían en formación de paseo como si fueran soldados o escolares, pero con los años fue sustituido aquel espíritu ordenancista. Trabajaba en el interior del edificio el que quisiera y a los jóvenes se les educaba en el trabajo, que nunca pasaba de cuatro horas diarias, aprendiendo oficios como los de panadero, sastre, carpintero, etcétera, o acudían a las clases de Artes y Oficios. A los niños se les enseñaba a leer, escribir, etcétera.

En 1935 la población asilada ascendía a 640 personas, atendidos todos ellos por sesenta monjas Hijas de la Caridad y empleados.

FOTO 005 Diferentes fotos de La Casa de Misericordia e Hijas de la Caridad

BIENES DE LA BENEFICENCIA
A finales del siglo XVIII y principios del XIX, el Estado vendió bienes de la Beneficencia de la ciudad, que importaban más de millón y medio de reales.

El Ayuntamiento se ocupó repetidas veces de la cobranza de algunos créditos contra el Gobierno, vales reales, etc. Todos son bienes de aprovechamiento común de todo el Municipio, pero sin que se beneficiara de sus transacciones el Ayuntamiento.

El 7 de Septiembre de 1814 el Ayuntamiento haciendo uso de los derechos que le asistían como Patrono, pasó a las dos Juntas de Hermandad del Hospital y la Misericordia una comunicación en que se lamentaba de que los Píos Establecimientos no contaran con recursos suficientes para atender a sus urgencias y de que, el hallarse exhausta su tesorería, no permitiera el Municipio facilitar esos recursos, concluyendo por exponer que había resuelto que, en adelante, formaran una sola Hermandad ambas Juntas, haciendo masa común con los fondos de las dos e ingresándolas en una caja sin distinción de procedencias. El año anterior, 1813, sobrevino sobre San Sebastián las calamidades de todo género ocurridas por el sitio y destrucción de la ciudad.

Y de aquel modo el 24 de Septiembre de 1814 se constituyó la primera Junta encargada de los servicios reunidos del Hospital y Misericordia.

Otra de las propiedades de la Institución es la que llamamos ahora la Misericordia Vieja en la Calzada de Egia (ex-convento de San Francisco), cedida en propiedad por Real Orden de la Reina Gobernadora Doña María Cristina de 23 de Noviembre de 1836, con la condición de que se destinase a Casa de Misericordia y Hospital al trasladar el Asilo a la actual casa en Zorroaga, fue autorizada sus rentas, sin que hasta el momento se haya llevado a cabo.

FOTO 006 Banda de niños de vientos y tambores. 1947. La Casa de Misericordia

El año 1.840 se emprendió la gran obra de construcción y el 18 de Mayo de 1841 el Excelentísimo Ayuntamiento dio una prueba más de su real y efectivo Patronazgo, autorizando la constitución de una hipoteca sobre los Píos Establecimientos para satisfacer todos los gastos originados por los servicios, obras en ejecución, intereses de capitales y vencimientos de algunos préstamos de particulares.

A finales de 1.869, la Administración de Propiedades y Derechos del Estado manifestó a la Junta que consideraba comprendidas en las Leyes de Desamortización Civil y Religiosa a las tierras de San Martín realizándose su venta por el Estado en noviembre de 1871.

Más tarde, o sea en Julio de 1874, se elevó una atenta exposición al Excelentísimo Sr. Ministro de Hacienda haciéndole presente que el Hospital Civil era insuficiente para los acogidos en él; que, por ese motivo, se había tenido que habilitar el Establecimiento de San Martín para los enfermos contagiosos; que era de suponer que, concluida la guerra, continuaría el aumento de la población y había necesidad de mayores locales para sus pobres; que ni el Excelentísimo Ayuntamiento, ni la Junta tenía disponibles recursos suficientes para construir un edificio hospital independiente de la Casa de Misericordia; y que la mejor solución para orillar tantas dificultades sería la de que se exceptuara de la desamortización el establecimiento de San Martín, que se autorizara al Municipio para venderlo por su cuenta y que se destinara su importe a la nueva obra, cuyo procedimiento se consideraba preferible al de construir o instalar un gran hospital en San Martín por hallarse situado, dicho antiguo establecimiento dentro de la zona de ensanche de la Población.

FOTO 007 Postulantes. Cuestación para La Casa de Misericordia

Lejos de producir la instancia el resultado apetecido, en 1815 sacó el Gobierno a subasta la Casa de San Martín y todas sus tierras.

Con fecha 27 de Abril de 1864 se promulgó otro Real Decreto mandando derribar las murallas y fortificaciones de San Sebastián.

A consecuencia de ello y de las obras emprendidas, la Excelentísima Corporación municipal se vio necesitada de fondos para soportar los gastos que se la originará; y la Junta de Beneficencia, que a la sazón se hallaba en situación relativamente próspera, y que, con arreglo a las leyes, podía disponer libremente de sus fondos, aprovechó tales circunstancias para favorecer, a su vez, a quien la había auxiliado en tantísimas ocasiones.

Así el 18 de Agosto de 1.863, contribuyó en 12.700 pesetas a la suscripción pública abierta por dicho Excelentísimo Ayuntamiento con el fin de reunir 200.000 pesetas. De Diciembre del mismo año, se brindó a facilitar fondos para que pudiera llevarse a cabo el proyecto de arreglo de la deuda municipal.

Y en Julio del siguiente año de 1864 vendió 600.000 reales marinales de la Deuda Perpetua, aprovechando su curso de 46 y 48 y 1/2 céntimos por ciento; y agregando a los 278.499 reales y 75 céntimos que obtuvo líquidos con la venta realizada, una pequeña cantidad en metálico que tenía en sus arcas completó 300.000 reales o 75.000 pesetas; que dio en préstamo a su Patronato.

FOTO 008 Diferentes cuestaciones Pro Santa Casa de Misericordia

CERTIFICO: Que entre los documentos obrantes en las dependencias de mi cargo existe un escrito del Excelentísimo Ayuntamiento de esta ciudad que traslada para conocimiento de dicha Junta la Real Orden de 20 Julio de 1.899, dictada por el Ministerio de la Gobernación clasificando los establecimientos de beneficencia de esta ciudad que la Junta administra y cuya parte dispositiva dice así:

"S.M. el Rey (q.D.g.) y en su nombre la Reina Regente del Reino se ha servido disponer: 1º. Que se clasifique de Beneficencia particular el Hospital de San Antonio Abad y Casa de Misericordia sitos en esta capital, como comprendidos en el artículo 4º del Real Decreto de 14 de marzo del corriente año.
2º. Nombrar Patrono de ambas fundaciones al Ayuntamiento de esta capital, el cual podrá delegar sus funciones en la Junta compuesta del Señor Alcalde como Presidente y de las doce personas que hoy la gobiernan, eximiéndoles de la obligación de rendir cuentas y presentar presupuestos al protectorado anual y periódicamente puesto que en realidad no se trata de que el Protectorado garantice bienes relictos por particulares en testamento; y
3º. Comunicar esta resolución al Ministerio de Hacienda de conformidad con lo dispuesto en el artículo 59 de la Instrucción del ramo."

Un cuartillo de real por cada ducado de la misma especie, del flete de los navíos que vienen a este puerto y al de Pasajes (Real Cédula del año 1714). (h.b. pág. 15)

Once y cuartillo maravedises por cada 32 vergas de aguardiente que se introduzcan en esta ciudad y en Pasajes (Real Cédula de 17 de Octubre de 1757).

FOTO 009 Carrozas Pro cuestación Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia

Un real por arroba de vino que se consuma en San Sebastián. Se concede autorización para la cobranza al Ayuntamiento con la condición de destinar las 2/3 partes a los gastos del Hospital y de la Misericordia (Real Orden de 14 de Enero de 1823, a la que se anticipó la Diputación autorizando al Ayuntamiento por acuerdo de 24 de marzo de 1821 para la percepción de dicho impuesto en la forma indicada). (h.b. pág. 28)

En Octubre de 1829, el Municipio cedió "ciertos derechos que tenía establecidos sobre la sidra y sobre el ganado cerdal, derechos que, el primer año en que fueron sacados a pública subasta, produjeron 14.625 reales (h.b. pág. 29).

Por Real Orden de 6 de Junio de 1832, se autorizó al Municipio "para exigir y destinar a la Beneficencia 4 1/2 reales en verga de aguardiente que se comunica en la población; 4 reales al mes por cada yunta de bueyes ocupada en los acarreos del comercio (rastras); 4 reales por cada cabeza de ganado de cerdo que se introdujera en vivo y no pasara de 8 arrobas; 8 reales por la que excediera de ese peso; 8 reales por la que se introdujera muerta, y proporcionalmente por la que se entrare en pedazos; 1 real por cada pernil procedente de Galicia, y 2 reales si fuese del extranjero" (h.b. págs. 29/30).

Por Real Orden de 27 de marzo de 1849, cesó el arbitrio de "12 reales en cada peso del flete de los buques que llegasen a los Puertos de Pasajes y San Sebastián". (h.b. pág. 62)

En 1881, la Junta, de acuerdo con el Ayuntamiento, renunció al "impuesto sobre rastras, por ser insignificante su producto y existir algunas dificultades para la recaudación". (h.b. pág. 126)

FOTO 010 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia

Entre los "Ingresos Ordinarios de 1892 - 1893" de la Junta, figuran los siguientes "Arbitrios e Impuestos":

Impuesto de 2 pesetas en cada 100 litros de vino. Pts. 90.499,22
Impuesto de 27,92 pesetas en cada 100 litros de aguardiente. Pts. 23.776,08
Producto en administración sobre el ganado de cerdo. Pts. 8.088,98
Idem del pozo de las herrerías. Pts. 80. En total 122.444,28. (h.b. pág. 209)

Dicha cantidad constituía el principal recurso de la Junta, pues representaba cerca de un 60 % de sus ingresos ordinarios y un 48,91 del global de lo entrado en caja. (h.b. pág. 239)

CASA DE MISERICORDIA Y HOSPITAL SAN ANTONIO ABAD 1944.
Sabido es que con anterioridad a la derogación del Concierto Económico, el 1 de Julio de 1937, las atenciones de Beneficencia en Guipúzcoa no eran de obligación provincial, sino municipal; y, en la mayoría de los casos, se prestaban por instituciones de carácter particular, creadas y sostenidas con mandas y legados de ilustres bienhechores, y puestas, casi siempre, bajo el patronato de los Ayuntamientos.

FOTO 011 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia

No se crea por esto, que la Diputación se desentendiera de los problemas de Beneficencia, sino que cuando aumentaban las necesidades, aumentaban la ayuda con subvenciones especiales para que los establecimientos pudieran mejorar sus servicios en armonía con los adelantos médicos y sociales. Y además de esto, costeaba las estancias de los indigentes de fuera de la provincia en Asilos y Hospitales guipuzcoanos.

Pero al modificarse el régimen económico de la Provincia con el Estado, las consecuencias alcanzaron de lleno a los servicios de Beneficencia, en cuanto a hospitalización de enfermos, asilación de ancianos y niños pobres, que son de cargo provincial desligándose de ellas los Ayuntamientos.

Al subir los costes, entra la Diputación que tenía que pagar un precio convenido por ingresos y asilados, excepto por infecciosos y tuberculosos que son de cargo de los Ayuntamientos, si bien la Diputación, generosamente, sostiene 50 camas de tuberculosos.

PERSONAL DEL ASILO
30 Hijas de la Caridad
01 Médico Inspector
03 Capellanes
01 Maestro
01 Profesor de Música
01 Cultura Física
01 Maestro zapatero
10 Sirvientes
13 Sirvientas internos
04 Costureras

PERSONAL DEL HOSPITAL
30 Hijas de la Caridad
01 Director
20 Médicos
08 Practicantes
01 Farmacéutico
01 Administrador
01 Auxiliar de Radiología
01 Maestra de niños
01 Peluquero
01 Ordenanza
01 Portero
29 Mozos
10 Sirvientes
44 Sirvientas internos
04 Costureras

Dedicado a asilo de ancianos acoge también a niños que no cuentan con la debida asistencia. Tres generaciones de la familia Alzúa se han ocupado de los cuidados médicos de la institución.
FOTO 012 Cuestaciones para el Hospital San Antonio Abad y Casa Misericordia

Hasta 1937, las atenciones de la Beneficencia en Guipúzcoa eran de obligación municipal, y en la mayoría de los casos se prestaban por instituciones de carácter particular creadas y sostenidas con mandas y legados de bienhechores, puestas generalmente bajo el patronato del Ayuntamiento. Pero según pasaban los años, al aumentar las necesidades de estas instituciones locales, la Diputación entró a cooperar al sostenimiento de la Misericordia.

El aumento del costo de vida fue haciendo que los recursos de las instituciones benéfico-asistenciales resultaran cada día más insuficientes. Pese a que la Diputación aportaba elevadas cantidades para la Misericordia, hubo que acudir a la caridad privada, solicitando donativos con la organización de festivales, rifas, etcétera.

La Misericordia acogía a niños desde los 3 años de edad hasta los 14 o 16 si eran varones y hasta los 16 o 18 si eran hembras, ancianos desde los 60 años, y adultos que sin llegar a esa edad estuvieran impedidos para el trabajo. Hace cincuenta años, había acogidos en la Misericordia 414 entre hombres, mujeres, niños de ambos sexos y párvulos.

SERVICIOS DE LA CASA DE MISERICORDIA
A parte de la asistencia física de los 500 asilados, entre los cuales se cuenta habitualmente alrededor de un centenar de ancianos de ambos sexos que requieren los cuidados especiales de enfermería por tratarse de enfermos crónicos, impedidos o achacosos. Memoria de 1944.
FOTO 013 El matador de toros Manuel BenítezEl Cordobés” dirigiendo la Marcha de San Sebastián con la Tamborrada para los niños y ancianos residentes en La Casa de Misericordia (Zorroaga). 1966
“1789: Las escandalosas, a la Misericordia”
En la sección La Calle de la Memoria y el artículo titulado “1789: Las escandalosas, a la Misericordia” de Mikel G. Gurpegui y publicado en el Diario Vasco el 19 de febrero de 2008, nos contaba que un amable lector la había pasado un ejemplar del libro de María Rosario Roquero Ussía. Y queremos resaltar uno de sus detalles más llamativos. Estamos en el año 1789, cuando se promulga el Reglamento para la Policía General de las mujeres condenadas a reclusión. Su forma de clasificar a las mujeres presas no tiene desperdicio. Reproducimos un par de párrafos, con la grafía de la época.

«Deseando la Provincia de Guipúzcoa con el más ardiente y caritativo zelo, la corrección y enmienda de aquellas infelices mugeres, a quienes las Justicias de su distrito condenan a reclusión y considerando que uno de los medios más oportunos para lograr esta idea, es el de distribuirlas en varias casas en que estén cerradas por todo el tiempo de sus condenas, clasificándolas según sus vicios o delitos y providenciando que no se confundan las de una clase con las de otra; Se Os Ordena y Manda que
«Las Reas a quienes se imponga una pena por sus Amancebamientos y Prostituciones escandalosas, sean destinadas a la Casa de Misericordia de San Sebastián, las Alcahuetas a la de Tolosa, las Contrabandistas a la de Mondragón, las Ladronas o Rateras a la de Azpeitia, y las indicadas de Homicidios u otros delitos atroces a la de Azcoitia».

O sea, que en aquel singular reparto de mujeres de mala vida a San Sebastián le tocaba hacerse cargo de las condenadas por «Amancebamientos y Prostituciones escandalosas». La Casa de Misericordia que las acogía era la primera que hubo en nuestra ciudad, en el barrio de San Martín. Posteriormente, la institución benéfica se trasladaría a Atocha (1836) y a Zorroaga (1910).

No sabemos mucho de la vida que llevarían aquellas prostitutas presas en la Casa de Misericordia, pero sí que durante ocho horas al día trabajaban en labores de hilar, tejer, coser y bordar, y que otras cuatro horas se dedicaban a su formación religiosa concretamente, una para la lección espiritual, otra de doctrina cristiana, otra para el rezo del rosario y una cuarta hora para la lectura de vidas de santos. Y es que, como recordaba Mª Rosario Roquero, «se consideraba que eran prostitutas por vicio, no por necesidad». El reglamento aprobado en 1789 establecía que las ventanas «han de tener las elevaciones correspondientes para que las reas no vean, ni puedan ser vistas por las gentes de afuera».

AGRADECIMIENTOS
Mikel G. Gurpegui

Aletxu Peña
Mª Rosario Roquero Ussía
Mª Ascensión Martínez Martín
Fototeka Kutxa. Archivo Fotográfico. Gipuzkoa Donostia Kutxa
Sociedad Kondarrak. Familia Fuentes
Sociedad Gimnástica de Ulía. Familia Casanova - Azpiroz
Karmele García Rivero, Junta del Patronato Zorroaga de Donostia – San Sebastián
Archivo Fotográfico privado de Manuel Solórzano Sánchez

BIBLIOGRAFÍA
Diferentes artículos del Diario Vasco 1935 a 2010
La Beneficencia en San Sebastián. Mª Rosario Roquero Ussía
Gipuzkoa en la Vanguardia del Reformismo social. Beneficencia, Ahorro y Previsión. 1876-1936. Mª Ascensión Martínez Martín. (Tesis Doctoral) 1995
Historia de la Beneficencia de San Sebastián. Berasategui
Historia de la Sociedad Kondarrak. Manuel Solórzano Sánchez. 2000
El Hospital Civil De San Antonio Abad u Hospital De Manteo, visto por José María Urkia Etxabe en su libro “CIEN AÑOS DE MEDICINA EN GIPUZKOA. 1899 1999”.
FOTO 014 Portada del libro Gipuzkoa en la Vanguardia del Reformismo social. Beneficencia, Ahorro y Previsión. 1876-1936. Cubierta de Mauricio Flores Kaperochipi. Nombre del cuadro “Niño con una hucha de barro”. Óleo sobre lienzo. Dimensiones: 53 x 50 cm. Propiedad del Patrimonio Artístico de Kutxa-Caja Gipuzkoa San Sebastián

AUTOR
Manuel Solórzano Sánchez

Enfermero Hospital Donostia. Osakidetza /SVS
Director de la Revista y vocal del País Vasco de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
masolorzano@telefonica.net

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado señor Solorzano. Hace usted un interesante recorrido sobre la historia de La Casa Misericordia de San Sebastian. Pero ha olvidado usted aportar las experiencias de los niños huérfanos encarcelados en dicha institución. También ha olvidado mencionar el horrendo trato que en ella recibían por parte de las Hermanas de la Caridad los huérfanos allí recluidos. Mi padre estuvo unos diez años de su infancia recluido en el más horrible de los centros (casa misericordia en Zorroaga) sufriendo todo tipo de torturas físicas y psicológicas. Una atrocidad. Quizás usted desconozca este dato, por ello he pensado que la aportación le pueda ser interesante.
Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Sr. Sorlozano:

Dos letras para decirle que estoy totalmente de acuerdo con el anonimo que escribió el 27/01/11 sobre su articulo. Articulo por cierto muy bonito, pero se ha olvidado de los niños allí recluídos, me interearia mucho que se publicara sobre esto, alli tambien estuvo mi madre y mi tio hacia el año 1936, porque directos de allí los mandaron a Rusia. Algo atroz hablando de niños de 8 y 4 añitos, infórmenos por favor sobre la visión de estos huérfanos.

Un saludo, 27/05/2013