sábado, 25 de abril de 2009

LA APASIONANTE HISTORIA DE LA MEDICINA Y LA ENFERMERÍA EN TOLOSA (GIPUZCOA)

El escritor y médico José Antonio Recondo recoge en su nuevo libro la Tolosa de los siglos XIII a XX

“Medicina y beneficencia. Guipúzcoa y Tolosa. Siglos XIII y XX”

En su libro recoge una visión completa de las epidemias, médicos, practicantes, enfermeras y curanderos a lo largo de la historia en Guipúzcoa y Tolosa. De los hospicios, leproserías, casas de misericordia y hospitales en Guipúzcoa y Tolosa. También relata la política de expósitos, inclusas y casas de expósitos. El destino de los hijos de padres desconocidos. También trata de la sanidad militar durante las guerras carlistas y en la última guerra civil, cuando las sucesivas Casas de misericordia de Tolosa funcionaron como “hospitales de sangre”. Y también tiene un capítulo para la “peste blanca”, la tuberculosis, enfermedad que golpeaba a todas las clases sociales.

La villa de Tolosa fue fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X el Sabio, que según la costumbre de la época bautizó a la nueva villa con el nombre de otra localidad ya existente y con un notorio prestigio, como era el caso de la ciudad francesa de Toulouse.

El 9 de agosto de 1794, durante la Guerra de la Convención, las tropas francesas ocuparon Tolosa. En la Guerra de la Independencia fue ocupada otra vez. Mientras estuvo dominada por el ejército napoleónico sufrió los ataques de las guerrillas de la zona.

Tolosa fue una de las ciudades más importantes del territorio controlado por los carlistas en la guerra civil de 1872-1876, por lo que fue una de las sedes del periódico “El Cuartel Real”.

(Autor fotografías: Gorka Aguirre)

De 1854 a 1856 bajo el gobierno de los progresistas, Tolosa fue capital de Guipúzcoa por espacio de 2 años cediendo más tarde la titularidad a San Sebastián, con el consiguiente traslado de la Diputación y toda la gestión y gobierno a la nueva capital de la provincia.

Pocos sabrán, a día de hoy, que en Tolosa hubo un hospital para tratar a los leprosos. Y que muy cerca, en Andazarrate, existió un sanatorio para curar a los tuberculosos. Y que se construyó una Misericordia en Arramele. También ha habido hospitales militares y de sangre durante las contiendas bélicas. Y casa de expósitos para acoger a los niños de las madres solteras. Y un imponente complejo hospitalario en Yurreamendi

Bucear en la historia de la medicina y la beneficiencia de Tolosa entre los siglos XIII y XX es un apasionante trabajo en el que lleva inmerso durante varios años el tolosarra José Antonio Recondo, en su documentación aparece que la primera Casa de Misericordia y Hospital en Tolosa se edificó en Arramele entre 1771 y 1784.

«Se construyó en el solar de la antigua Encomienda Templaria y sólo eran acogidos los pobres “naturales” o vecinos de Tolosa y los de poblaciones que llegaban a un acuerdo de pago con la junta de la beneficiencia», relata Recondo. «A los pobres “forasteros” no se les permitía pernoctar más de una noche», añade.

Casa Misericordia Yurreamendi

En el año 1794, la Misericordia sería utilizada por las tropas francesas que invadieron Guipúzcoa (Guerra de la Convención) como cuartel.

Los niños expósitos
La primera casa de expósitos en Tolosa se crea, dentro de la Misericordia, en 1803, para exponer y recoger a los niños abandonados de madres solteras. Hasta esta fecha, los expósitos guipuzcoanos eran llevados a las inclusas de Pamplona y Zaragoza. «Los niños expósitos recogidos en la Misericordia serán dados a nodrizas para que los críen y a la edad de 6 años si no eran prohijados por ellas o por familias respetables volvían a la Misericordia. Aquí se les daba enseñanza. El destino posterior será diverso: adopción, trabajo como criado o sirvienta, desempeño de un oficio o simplemente permanecer en la Casa de por vida. En muchas ocasiones, la historia de estos niños fue muy triste, yo diría desgarradora», subraya José Antonio Recondo.

El Hospital Zarra
Tolosa, desde su fundación, en 1256, contó con un hospital de peregrinos, el Hospital Zarra, situado junto a la parroquia y un hospital para leprosos, la Casa y Ermita de Santa Magdalena. «El hospital Viejo tenía acceso a la parroquia por una puerta lateral. Era pequeño; 16 camas y hacía también las veces de Ayuntamiento alternado con la Torre de Andía. Estaba construido, como todos los edificios de la villa, en madera pero, tras el incendio de 1500 toda la villa, incluido también su hospital, se reconstruyó con la piedra obtenida de la cantera de Montezkue», explica José Antonio Recondo.

La leprosería de Tolosa
La lepra se extendió rápidamente por toda Europa durante los siglos XI al XIV. Había sido traída por los cruzados y los peregrinos la propagaron por el norte de España. «Hay que tener en cuenta-dice Recondo-que los peregrinos leprosos de vuelta a Santiago no querían volver a sus respectivos pueblos derrotados y por ello se quedaban a vivir por el camino». El camino de Santiago que pasa por Tolosa se va convirtiendo en la vía predilecta a partir del siglo XIII.

En Guipúzcoa, casi todos los pueblos a lo largo del camino de Castilla y de la costa tenían su leprosería. «A los leprosos se les aislará de por vida. Así se conseguirá que la enfermedad casi desaparezca en el siglo XIV», indica Recondo. La leprosería de Tolosa va perdiendo importancia hasta que deja de existir en 1600.

El complejo hospitalario
Corría el año 1913 y el entonces alcalde de Tolosa, José Caballero, fue el artífice que hizo posible la edificación de este enorme complejo hospitalario, la Casa Misericordia de Yurreamendi, que fue construida entre 1915 y 1920. «Vislumbró la necesidad de crear la Casa y supo encontrar y aunar a personas e instituciones que contribuyeron en la financiación. El Ayuntamiento no tuvo que gastarse ni una peseta. Los benefactores fueron principalmente tres: Fundación Muñoa, Eugenio Zuigasti Insausti y los industriales tolosanos. En aquellos años se intensificó enormemente el auge del tolosanismo», dice Recondo.

En la Guerra Civil, la villa tuvo dos hospitales de sangre; uno, en la Cruz Roja y el otro, en la Casa Misericordia (Hospital General Sanjurjo).

«La situación estratégica de Tolosa hizo que, a lo largo de su historia, sus edificios principales fueran utilizados como cuarteles y como hospitales militares».

El Sanatorio de Andazarrate y antecedentes de la sanidad en Guipúzkoa
La Junta Provincial de la lucha antituberculosa ha construido también en el alto de Andazarrate, en Aya, una Enfermería titulada de Victoria Eugenia. Hay que advertir también que en el Hospital de San Antonio Abad de San Sebastián son acogidos los enfermos de la provincia, mediante las compensaciones consiguientes.

Memoria de Manuel Solórzano
El donostiarra Manuel Solórzano Sánchez, enfermero del Servicio de Oftalmología Hospital Donostia-San Sebastián, ha elaborado un excelente trabajo sobre los sanatorios antituberculosos guipuzcoanos durante el siglo XX, que debido a su interés transcribimos a continuación: (Javier Carballo Berazadi (Zumaia, mayo/ 2006)

A comienzos del siglo, una de las principales preocupaciones de la ciencia médica era la tuberculosis, conocida también como tisis y peste blanca, por el elevado número de pacientes que contraían la enfermedad y el alto porcentaje de fallecimientos. Además de las investigaciones sobre fármacos, medidas preventivas, muchas ciudades optaron por crear sanatorios dedicados exclusivamente a esta enfermedad.
En San Sebastián, coincidiendo con la celebración del II Congreso Español Internacional de la Tuberculosis, Alfonso XIII inauguró el 15 de septiembre de 1912 el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes, muy cerca de la ermita de la Virgen de Uba, en Ametzagaña, en lo que hoy es el barrio de Loyola.

Este sanatorio fue creado por el Comité Local de la Lucha Antituberculosa por iniciativa del entonces alcalde donostiarra José Elósegui y con una importante financiación de la “colonia vasco-argentina
”. Los planos y la dirección de la obra correspondieron al arquitecto Juan José Gurruchaga. Según La Voz de Guipúzcoa, que narraba el acontecimiento al día siguiente de la inauguración, “el aspecto del edificio es sumamente bonito, pues a su elegante construcción se une el estar pintado de blanco, haciéndolo muy agradable a la vista”. El periódico llega a comparar el nuevo edificio con un hotel.
Según la memoria de 1919, publicada en Guipúzcoa Médica, “todos los pacientes han mejorado notablemente, ganando en salud y peso, algunos hasta nueve kilos y medio, gracias a la sobrealimentación, el reposo y el aire puro oxigenado”.
En 1931, por falta de medios económicos, el sanatorio fue transferido a la Junta de Beneficiencia, que lo vendió en 1942 al Patronato Nacional Antituberculoso (PNA) por la cantidad de 536.884 pesetas.
De 1931 a 1941 fue preventivo Infantil Anti-tuberculoso, salvo durante el lapso de tres años y medio que, a causa de la guerra civil, fue destinado Hospital Militar.
En 1953 se arrienda para Auxilio Social, obra que atendían a los niños necesitados. El Hogar Infantil se clausuró en 1978, abandonándose el edificio.
A partir de ese momento el Sanatorio de nuestra Señora de las Mercedes acogió exclusivamente a mujeres.
Con la inauguración del Hospital de Amara, las pacientes ingresadas se trasladaron al nuevo centro.
A partir de esa fecha se pensó en darle distintos destinos, desde derruirlo hasta convertirlo en la nueva Escuela de Arquitectura de la UPV. Finalmente el 23 de Junio de 1983 se cedió a la ONG Traperos de Emaús donde desarrollan sus actividades sociales.

Sanatorio Antituberculoso de Andazarrate
“En 1928 se iniciaron las obras de construcción del Sanatorio Antituberculoso de Andazarrate en terrenos de Asteasu, que se inauguró el 1 de junio de 1933. Este nuevo centro sanitario se dedicó desde su creación a la asistencia de hombres y contaba con servicio quirúrgico. Poco antes de la inauguración se incorporan al centro 15 Hermanas Mercedarias, que junto a 3 médicos, 2 practicantes internos, 10 personas de servidumbre y 1 capellán, formaban la plantilla del sanatorio.
El sostenimiento del centro se realizaba a partes iguales entre el Estado, la Diputación y los ayuntamientos de la zona. Cada uno de ellos pagaba por paciente un total de 27,60 pesetas al trimestre.
Además de la asistencia sanitaria, se organizaban los domingos “veladas musicales”, por ejemplo, el Diario Vasco, de fecha 21 de abril, relata que acuden al centro “los populares artistas Los Cosqueros y los clows Hermanos Arfe”. También la Peña Gasómetro y la Donosti Berri organizaban espectáculos para pacientes y familiares.
Al finalizar la guerra civil, el centro pasó a denominarse Sanatorio Antituberculoso 18 de julio de Andazarrate.
El 31 de enero de 1950, a las nueve y media de la mañana, se declaró un violento incendio que adquirió pronto una gran virulencia. Empezó en la sala de calderas y se propago rápidamente hasta el tejado, que quedó totalmente destruido, aunque afortunadamente no hubo que lamentar víctimas.
En marzo de 1956 se clausuró este sanatorio, incorporándose los pacientes al hospital de Amara. El edificio se utilizó a partir de ese momento como escuelas municipales hasta 1971 y fue demolido en 1990.”

Manuel Solórzano continua describiendo en su memoria del Hospital de Amara, hoy Edificio Amara del Hospital Donostia, de cuya redacción entresacamos un párrafo correspondiente al Sanatorio de Andazarrate:
“De esta manera, se trasladaron al nuevo hospital las pacientes del sanatorio de mujeres de Nuestra Señora de las Mercedes en UBA y los niños del pabellón infantil Doker del Hospital San Antonio Abad de Gros. En 1955 se procedió al ingreso de los pacientes del sanatorio de Andazarrate.

La fusión de estos centros especializados en la atención de enfermos con tuberculosis motivó también el traslado de sus profesionales al nuevo edificio, que tenía espacios diferenciados para mujeres, niños y hombres. Además, se estableció una doble dirección médica con el Dr. José Luis Martínez de Salinas y Salcedo (Andazarrate) y el Dr. Rafael Bartolomé Martínez De la Pera (Nuestra Señora de las Mercedes). El primer administrador fue Jorge Muñiz Díaz y la primera madre superiora de la orden de las Hermanas Mercedarias, que se hicieron cargo del hospital, Sor Esperanza Goenaga. ...”

Otros apuntes sobre el Sanatorio de Andazarrate
Antes de relatar apuntes referidos al Sanatorio de Andazarrate, informamos que la mayoría de los enfermos del tórax guipuzcoanos que llegaban al citado sanatorio, habían sido diagnosticados previamente en el Dispensario para Enfermos del Tórax, sito en la calle Prim de San Sebastián. En dicho dispensario los enfermos eran examinados por los doctores Rafael Bartolomé, Olondris, Salvador Bravo ó José Labayen, entre otros. Revelamos el dato localista que el doctor Labayen es el esposo Carmen Berdonces Aladren, nieta del arquitecto Luis Aladren y de Ramona Gurruchaga y biznieta del alcalde zumaiano Eusebio Gurruchaga.
El desaparecido “Sanatorio de Andazarrate”, que en un principio se llamó “Enfermería Victoria Eugenia” en honor a la reina Victoria Eugenia de Battenberg, esposa del rey Alfonso XIII, fue construido, como se indica anteriormente, entre los años 1928 y 1933 en las laderas del monte Andazarrate -433 metros de altitud- en el término municipal de Asteasu. Estaba situado al borde de la carretera comarcal que une el alto de Orio pasando por Aia con el valle de Aiztondo, que acoge los pueblos de Asteasu, Larraul, Zizurkil, Alkiza y Aduna.
Frente al sanatorio surgía una pista, que en 1972 se convirtió en carretera asfaltada, que conducía hasta la ermita de San Juan, el caserío de “Iturriotz” y la célebre fuente de aguas gélidas del mismo nombre. Esta ruta sigue siendo paso obligado para los montañeros que suben hasta las campas de “Zelatun” –803 metros de altitud- y después a la cumbre del emblemático monte “Ernio” de 1072 metros de altitud.

A escasos metros de donde estuvo ubicado el sanatorio se halla el caserío “Izurtzu”, en el cual estuvo establecida desde el año 1891 hasta el año 1926 una empresa originaria de Bélgica que explotaba una mina de hierro llamada “Alerta está”. El material extraído se transportaba en cangilones a través de un tranvía aéreo con un tendido de cables de ocho kilómetros de longitud hasta el puerto de “Malla-arria”, ahora llamado “Mollarri”, de Zarautz, en donde mediante un cantilever se embarcaba en los buques cargueros.

La instalación del sanatorio constaba de un edificio central de cuatro plantas y adosados a derecha e izquierda del mismo, dos pabellones de tres plantas y aproximadamente 40 metros de longitud cada uno.
Sus ¿cuarenta? habitaciones fueron ocupadas ininterrumpidamente durante más de veintidós años por cientos de hombres enfermos de dolencias pulmonares producidas por el bacilo de Koch. La mayoría de los pacientes sanaron de su contagiosa enfermedad, merced a las eficaces intervenciones de los cirujanos del equipo médico y a los medicamentos que los científicos de todo el mundo desarrollaron a partir del descubrimiento de la penicilina.
El equipo médico del Sanatorio de Andazarrate lo compusieron juntamente los doctores José Luis Martínez de Salinas y Salcedo, su hermano Germán Martínez de Salinas y Salcedo y Pablo Jiménez Brundelet. José Luis Martínez de Salinas era el director y había estado en Boston -USA- instruyéndose en las técnicas más avanzadas en operaciones de pulmón.
También queremos dejar constancia de la gran labor humanitaria y generosa que desempeñaron las Hermanas Mercedarias, que en un número aproximado a la quincena atendían de los enfermos. Es muy difícil citar ahora los nombres de todas las que estuvieron en el centro durante los veintidós años de su existencia, pero en la memoria de algunos internos permanecen todavía, entre otros, los nombres de las monjas: Esperanza, Francisca, Arrate, Mari Cruz y Sebastiana. La madre Esperanza Goenaga y la auxiliar María Jesús Gorrochategui eran las ayudantes del quirófano y de la enfermería.
El capellán del sanatorio era el sacerdote D. Marcial Iraola Cristobal, que había nacido en 1916 en el pueblo navarro de Bera de Bidasoa.
Los enfermos que fallecían en el Sanatorio de Andazarrate eran obligadamente enterrados en el cementerio de Asteasu, por tal motivo el año 1940 el ayuntamiento tuvo que ampliarlo colocando una tapia nueva en su alrededor, ya que en el camposanto de 1896 no cabían las tumbas de tantos difuntos.
Desconocemos los motivos en que se basó la administración para que el mes de marzo del año 1956, después de 22 años y diez meses de actividad, clausurara el Sanatorio de Andazarrate como centro de salud.
Años más tarde fue utilizado como escuela pública hasta el año ¿........?. Luego fue abandonado y el año ¿......? demolido totalmente. Ahora en su lugar existe una campa en la cual los domingos corretean los niños de familias de excursionistas que suben a disfrutar del paisaje.
Zumaianos en Andazarrate
Al igual que del resto de pueblos guipuzcoanos en el Sanatorio de Andazarrate también hubo enfermos naturales de Zumaia, y aunque no lo consideramos ninguna desdoro, nos abstenemos de nombrarlos por respeto a sus personas. Recordamos el trajín que tenían que realizar los familiares para poder visitar a sus enfermos en dicha casa de salud. Solían viajar desde Zumaia en tren hasta Zarautz, allí montaban en dos o tres automóviles taxis que les llevaban por la tortuosa carretera desde el alto de Orio pasando por Aia hasta el alto de Andazarrate. Durante los crudos días de invierno, con lluvia, granizo y muchas veces con nieve, los chóferes de los vehículos tenían que hacer verdaderos prodigios para poder llegar sanos y salvos hasta dicho puerto de montaña. Para colmo solamente podían estar una escasa hora de visita, ya que de retornar más tarde perdían la combinación con el último tren de los vascongados para volver a Zumaia.
Los amigos y socios del Centro de los Luises Obreros de Zumaia solían acudir frecuentemente al sanatorio y los componentes del grupo de teatro interpretaban alguna función cómica, para el divertimento de todos los internados. Nuestro recuerdo para todos los pacientes que estuvieron internados en el sanatorio de Andazarrate, para los que lograron curarse, que fueron la mayoría, y sobre todo para los que fallecieron, un sinnúmero que están enterrados en el cementerio de Asteasu. Javier Carballo Berazadi (Zumaia, mayo/ 2006)

Agradecimientos
Gorka Aguirre
Javier Carballo Berazadi
José Antonio Recondo Bravo

Nota:
Algunas fotos están escaneadas del mismo libro, otras son de Ricardo Sáez, que estuvo ingresado en 1950 en el Sanatorio. Otra foto me la cedió el Dr. Labayen, y otras son particulares mías. Otras están sacadas directamente de Internet.

Para comprar el libro:
José Antonio Recondo
http://www.jarecondo.com/
jarecondo@yahoo.es

Material utilizado:
Diario Vasco, 13 de enero de 2008
http://www.diariovasco.com/20080113/gipuzkoa/apasionante-historia-medicina-tolosa-20080113.html

Artículo de Javier Carballo Berazadi “Antecedentes en la sanidad en Gipuzkoa”
javiercarballoberazadi@telefonica.net

Historia y antecedentes del Hospital de Amara San Sebastián. Antiguo Sanatorio Antituberculoso.- Manuel Solórzano
http://www.enfersalud.com/amara/
http://www.euskonews.com/0227zbk/gaia22702es.html
Amarako Ospitalearen historia eta aurrekariak
http://www.euskonews.com/0227zbk/gaia22702eu.html

Muchas gracias, espero que disfrutéis de este trabajo. Un abrazo para todos

*Manuel Solórzano Sánchez y **Jesús Rubio Pilarte
* Enfermero Hospital Donostia. Osakidetza /SVS
** Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
masolorzano@telefonica.net
jrubiop20@enfermundi.com

1 comentario:

Anónimo dijo...

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