miércoles, 14 de mayo de 2008

POÉTICAMENTE INCORRECTO

Sé que esta noticia no tiene nada que ver con la Enfermería, (o quizá sí). Pero no puedo dejar de publicarla, de propagar a todos vosotros el éxito que sigue teniendo nuestro amigo Miguel Angel Arenas con su último libro de poesías, POÉTICAMENTE INCORRECTO.
En menos de un año, ya ha llegado a la 3ª edición, no sólo en España, y sigue con sus recitales, sus charlas, cursos y ponencias, sin dejar de escribir y sus ideas antiglobalización. Ahora está pendiente de irse a Suecia de nuevo (ya ha pasado la barrera de 50 paises visitados, no llega a la treintena de edad).
Quienes lo conoceis, podría contaros más novedades... ya sabéis cómo; a los demás, os recomiendo sus poemas. Os dejo uno de sus mejores poemas, para que le vayais cogiendo ganas:


No veo que se reparta la tarta
Vamos a hablar claro. Otra vez.
Aunque no quede bonito. Aunque no nos vayan a coger
para un telediario (o mejor dicho, gracias a eso).
Vamos a decir lo que vemos. O mejor, lo que no vemos
por ningún sitio.Vemos un puñado de peces esparcidos por el suelo,
apestando a vergüenza ajena, y un atún enorme de vez en cuando
para las pupilas de los incrédulos.
Pero no veo la caña de pescar ni la red por ningún sitio.
Vemos sacos de trigo apilados por la tele, con estampados
de siglas y escudos. Parece que creen que la gente come letras
y se cubre con telas de bandera.
Veo pan para hoy, y hambre para el resto del siglo.
Pero no veo el tractor ni el silo por ningún sitio.
Veo expertos, blanquitos inmaculados con sus trajes
de Armani recién sacados de los infiernos.
Consejos de papaíto para los hijos descarriados.
Veo inspectores internacionales y marionetas de teatro.
Pero no veo escuelas y universidades decentes… por ningún sitio.
Veo informes de ayuda al desarrollo, enormes cifras
que para sueldos de político no son más que limosnasque se da por caridad al pordiosero.
Veo, como en el cerdódromo, carreras de donativos
para ver quién se gana la parcela más grande en el cielo.
Pero no veo que se reparta la tarta de la que se habla en todos sitios.
Veo, que las cucharas están siempre en las manos de los mismos,
y a los demás se les manda una foto por carta
y un restaurante amarillo con un payaso en la fachada.
Veo este poema quemado por la inquisición de los nuevos siglos.
(Poemas para repensar el mundo)