lunes, 15 de agosto de 2016

HELEN HOWITT EN LA ENFERMERÍA LATINOAMERICANA



AUTORA: Ana Luisa Velandia Mora. E. G., L. E., M. A. Ph. D. Profesora Titular y Emérita de la Universidad Nacional de Colombia, Bogotá

Este trabajo fue presentado en su versión en inglés en la Conferencia Anual de la Asociación Canadiense de Historia de la Enfermería, celebrada en Toronto entre el 4 y el 6 de junio de 2008.

FOTO 1 Helen Howitt y Ana Luisa Velandia Mora

Ana Luisa Velandia Mora, ha escrito numerosos artículos y varios libros sobre la Historia de la Enfermería en Colombia; es egresada de la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja y luego se tituló como Licenciada en Enfermería en la Facultad de Enfermería de la Universidad nacional de Colombia. Posteriormente recibió de esta misma facultad su Diploma de Magíster en Administración de Servicios de Enfermería y más adelante obtuvo un Ph. D. en Ciencias Médicas, con énfasis en Salud Pública, en el Instituto de Medicina Sanitaria de San Petersburgo en Rusia.

Ingresó a la Facultad de Enfermería como Instructora Asociada, pasando por todas las categorías hasta jubilarse siendo Profesora Titular. Recibió la distinción de Profesor Emérito y ya jubilada el Diploma de Profesor Honorario.

Publicado el artículo original en: Velandia Mora, Ana Luisa. “Helen Howitt: una semilla canadiense en la enfermería latinoamericana”. En: Revista Avances en Enfermería. Vol. XXVII, No. 1, enero - junio 2009. Págs. 93 – 101. ISSN: 0121 – 4500.

HELEN HOWITT EN LA ENFERMERÍA LATINOAMERICANA

Este trabajo se propone hacer visible la presencia de Helen Howitt en la enfermería latinoamericana. Paralelamente pretende hacer un análisis de la influencia del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública en la enfermería colombiana y de otros países de América Latina.

Helen Howitt, Enfermera canadiense de la Universidad de Alberta (Canadá) (1), fue traída a Colombia en el año de 1942 por el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública; y por expresa solicitud de los Dres. Luis Emilio Aconcha y. Héctor Pedraza, entonces Director del Departamento Materno Infantil del entonces Ministerio de Trabajo, Higiene y Previsión Social. Las señoritas Helen Howitt, y Johanna Schwarte, enfermera salubrista norteamericana fueron enviadas para que asesoraran en materia de enfermería al Ministerio de Trabajo, Higiene y Previsión Social, en sus campañas higiénicas – asistenciales.

Según información encontrada en Internet (2), Helen Howitt egresó de Belleuve Hospital School of Nursing en 1923. Entre las graduadas más importantes de esta Escuela se incluye a: Isabel Hampton Robb, Lavinia L. Dock, Edith A. Draper, Jane A. Delano, y Lucy Minnigerode. Yo creo que deberían incluir también a Helen Howitt.

FOTO 2 Aniversario de la Escuela nacional Superior de Enfermeras. Helen Howitt, Directora de la Escuela, profesores y estudiantes, década de 1940

Howitt y Schwarte, pasaron a formar parte del proyecto de apertura y organización de una Escuela de Enfermería, con estudiantes con título de Normalistas o Bachilleres, para poder atender en forma integral las grandes necesidades de salud de aquel entonces.

En el proceso de selección de estudiantes se exigió el diploma de bachillerato superior o de normalista, edad comprendida entre 18 y 30 años, ser soltera, presentar certificado de buena salud física y mental, comprobantes de vacunación y aprobación del examen psicotécnico; de esta manera, se mantenía el carácter femenino de la enfermería pero se cualificaban las exigencias académicas de ingreso. Se dispuso de un reglamento de la escuela en el que se disponía que las alumnas tenían que vivir internas dentro de la escuela, salvo arreglo especial con la Junta de la Escuela.

Las asignaturas básicas eran dictadas por docentes de medicina y otras facultades de la universidad. La Escuela contaba con las enfermeras instructoras, que tenían a su cargo las cátedras relacionadas directamente con el área profesional y la supervisión de las prácticas hospitalarias; las estudiantes daban atención directa a los pacientes durante 6 días a la semana en turnos de 8 horas que cubrían las 24 horas del día en los hospitales de La Misericordia, San José, San Juan de Dios, las clínicas de Marly y David Restrepo y dos Centros de Salud, uno en el barrio Ricaurte y otro en el barrio de Puente Aranda y más tarde en el importante Centro de Salud nº 6, dependiente directamente de la Escuela Superior de Higiene.

Para dirigirla fue nombrada la señorita Helen Howitt, y las primeras cinco instructoras fueron seleccionadas entre las primeras graduadas de la Escuela Nacional de Enfermeras (dependiente de la Facultad de Medicina). Este programa, tenía una duración de tres años y otorgaba el título de Enfermera General.

FOTO 3 Helen Howitt y Johanna Schwarte

Esta escuela, según Bejarano (3), sostenida con fondos del Gobierno de Colombia, de los Estados Unidos, de la Fundación Rockefeller y de la Oficina Sanitaria Panamericana, tuvo un pensum basado en el de las escuelas norteamericanas; donde se fusionan las dos grandes tendencias de la época, por un lado, la formación hospitalaria y por el otro, la salubrista, se realizaba en tres años de estudios y prácticas. Las prácticas se llevaban a cabo en el Hospital San José y a partir de 1953, en la Clínica particular de Marly.

Lelly Álvarez de Espitia, ya citada, su alumna y luego Profesora de la Escuela Nacional Superior de Enfermeras, en su intervención en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, con motivo de la inauguración de la Galería de Retratos de las Directoras de las Escuelas y luego Facultad de Enfermería, decía:

“Me faltan las palabras para evocar con exactitud su imagen, que para mí fue la más grande de todos los tiempos, de todos los grupos de Decanas; no tengo calificativos; fue en realidad y en verdad, ¡grande! Inigualable, irreplicable: tan airosa, elegante, serena, austera, inmaculada en su uniforme, sencilla, modesta, tímida, rígida inflexible y a la vez, ¡han humana!!!

Con el distinguido grupo de profesoras y profesores, eminentes médicos de la época, 1944, elaboraron un currículo de envidia, con orientación polivalente, tanto técnica como práctica y las 23 conmigo egresadas en 1947; primer grupo de esta nueva etapa de la Enfermería en Colombia; fuimos realmente privilegiadas desde todo punto de vista: centro de atención de las autoridades médicas, hospitalarias, salubristas, políticas, eclesiásticas y extranjeras.

Gestionó y aceleró, con la ayuda de la Fundación Rockefeller, la construcción de la bellísima sede para nuestra escuela en los predios de la Ciudad Universitaria, en la que fueron considerados todos los detalles: capilla, cafetería con instalaciones modernas, buses, campos de deporte, salones de clase, lavandería, sala de recepciones y visitas con hermoso piano de cola, laboratorios químico y de dietética y sala de demostraciones y artes de enfermería; las habitaciones de alumnas como de profesoras, elegantemente dotadas, apartamento privado para la Directora, en fin, hasta el más mínimo detalle, fue considerado para nuestro confort.”

Y continúa su intervención, preguntándose: Pero ¿qué fue lo más importante que hizo Helen Howitt?

No conformarse con todo lo básico de los tres años de intensa formación para optar al título de Enfermera General y fue así como se dio a la tarea desde muy temprano, de seleccionar a un grupo de profesoras y de alumnas, entre estas, yo, para el perfeccionamiento en las áreas de mayor desempeño: la pediátrica, la obstétrica, la médico quirúrgica, la salud pública, la siquiátrica; así como técnicas quirúrgicas y de esterilización; en distintas ciudades de Norte – América, Canadá y Sur América, con lo que se propuso en forma visionaria y futurista, dejar una Escuela con muy buenos y sólidos cimientos capaz de desarrollarse exitosamente a través de todos los tiempos y gobiernos y esa es hoy, nuestra Facultad de Enfermería que en 1997 cumplió sus primeros 50 años de ininterrumpida labor”. La Escuela de Enfermeras y Parteras adscritas a la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, se creó en 1920.

Finalmente, agrega:
“Mantuve correspondencia con ella hasta el año 1993 en que finalmente la interrumpió a sus 96 años y lastimosamente a pesar de mis esfuerzos, no he logrado saber cuando murió. En Prescott (Ontario) vivió siempre Helen Howitt, la inolvidable e inmortal Helen para una alumna que mientras viva, no la olvidará y hará perdurable su recuerdo y su memoria, pues lo que ella enseñó está y estará vigente por siempre: la importancia de la relación enfermera – paciente, el auto cuidado, el cuidado integral, la ética profesional, la eficiencia, el cumplimiento, el orden, la disciplina, la educación continuada, principios fundamentales de la excelente calidad de enfermería que deberán ser de por vida los postulados de la carrera.”

En una entrevista concedida por Álvarez, a esta autora, al referirse a Helen Howitt, dijo:
“Siento que lo poco bueno que hay en mi fue extraído de la verdadera imagen de ella… hubo una huelga, la primera huelga de entonces y los trabajadores del Hospital de la Misericordia se declararon de Brazos Caídos y tuve que hacer durante varios días turnos seguidos como de 16 y 24 horas, Miss Howitt, tal vez la única que fue, me dijo en su español agringado: "quiere que yo acompañarla", le dije que bueno y me sentí asustada porque era la Directora de la Escuela. Yo pensé ahora viene a chequearme y yo “revolando en plancha”, bajando 10 teteros a una salita de 7, veintipico arriba y tú sabes una salita con 3 prematuros, ya venia el cambio de pañales y yo sola para eso y ella llegó toda linda, toda activa y me dice: "Ud. manda, yo soy la alumna, que puedo hacer?", le dije Ud. coge este medio lado del pabellón Barranquilla y yo cojo este otro medio, y, ella cambiaba los niños, se lavaba las manos entre niño y niño, eso es algo que no puedo olvidar.”

La Señorita Howitt fue directora hasta el año de 1951, la sucedió la Srta. Katerine Kain, quien no la ocupó mucho tiempo; luego vino la enfermera norteamericana Hellen Murphey, quien la desempeñó asesorada por la enfermera colombiana María Teresa Murillo Pombo. (Pedraza, citado por Velandia, 2003) (4). Según las placas que acompañan las fotografías en la Galería de Decanas de la hoy Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, la Srta. Murphey estuvo hasta 1955 y durante 1956 y 1957 la Srta. Murillo Pombo; con quien regresa la dirección de la escuela a enfermeras colombianas.

Howitt elaboró un escrito que fue enviado el 5 de Julio de 1950 a Miss Mary Alberti, de la Oficina Sanitaria Panamericana. Quien les habla, hizo una traducción de este escrito, el cual fue publicado en la Revista Avances en Enfermería de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, en diciembre de 2005.

Es bueno conocer la visión que la misma Helen Howitt, tuvo de esta Escuela. A continuación, transcribo, la traducción que, quien esto escribe, hizo de este escrito (5). Sin embargo, recientemente descubrí que fue publicado en The American Journal of Nursing, en nov., 1951 (6).

“Solo tres de las escuelas existentes, son aprobadas por el Gobierno Nacional – la Escuela de Enfermería de la Cruz Roja Nacional y la Escuela Nacional Superior de Enfermería. (Habla de tres escuelas, pero no menciona sino dos. Por esa época, las otras dos escuelas existentes eran la de la Universidad de Cartagena y la de la Universidad Javeriana). Notas de la traductora Ana Luisa Velandia.

FOTO 4 Reunión del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública. Helen Howitt con otros miembros del SCISP, década de 1940

De las últimas mencionadas, la Escuela Nacional Superior de Enfermería es la más nueva de las tres. Fue abierta en Bogotá en marzo de 1944 con un curso de 43 estudiantes. Cada estudiante presentó un diploma que indicaba que había terminado satisfactoriamente la escuela secundaria, la cual es comparable con el “High School” de los Estados Unidos.

Esta escuela de tres años fue establecida por el Gobierno Nacional con la cooperación de la Oficina Sanitaria Panamericana, el Instituto de Asuntos Internacionales y la Fundación Rockefeller. En 1950, la escuela con 6 años de fundada, tiene 76 graduadas, 11 de las cuales han realizado estudios de postgrado en los Estados Unidos y han regresado a la Escuela en calidad de profesoras. En 1950, hay 96 estudiantes en la Escuela.

El plan de estudios está basado en el Currículo Guía de 1937, establecido por la Liga Nacional de Enfermería (de los Estados Unidos). Los laboratorios y salones de clase de la escuela son atractivos y bien equipados.

Las experiencias clínicas son proporcionadas por el Hospital San José, un hospital general de quinientas camas. Aquí hay salas de 30 camas en medicina, cirugía, ginecología, y divisiones de obstetricia que han sido especialmente equipadas con fines docentes. Hay también cinco salas de operaciones, donde los estudian aprenden técnicas quirúrgicas y un recientemente organizado departamento de consulta externa que ofrece muchas oportunidades de aprendizaje.

Para las experiencias en enfermería pediátrica, las estudiantes van al Hospital de la Misericordia, una institución infantil de 450 camas, donde 40 camas están reservadas para proveer experiencia clínica a las estudiantes. En cada sala donde las estudiantes practican hay enfermeras jefas, pagadas por la escuela, quienes las enseñan y supervisan.

Durante el tercer año, todos los estudiantes tienen 3 meses de práctica en un centro de salud pública, donde hay enseñanza y supervisión por enfermeras graduadas. Cuando la nueva área de psiquiatría del San José sea completada, los estudiantes tendrán allí experiencia clínica.

Las estudiantes de enfermería usualmente tienen cinco a seis horas de trabajo en sala y dos o tres horas diarias de clase en aula. Tienen un día libre a la semana. Las actividades curriculares incluyen grupos de canto, deportes, baile y aprendizaje de algún instrumento musical. Una completa y bella nueva residencia para los estudiantes fue abierta en 1948.

Las estudiantes llegan a la Escuela Nacional Superior de Enfermería casi de todos los Departamentos de Colombia. Usualmente entran con una beca que es provista bien sea por el Departamento o el Gobierno Nacional. En reciprocidad por la beca, la estudiante acepta retornar a su localidad cuando se gradúe y permanecer allí por lo menos dos años.

Enfermería, como profesión, es todavía muy joven en Colombia, pero se está desarrollando marcadamente rápido. Porque hay una gran necesidad de enfermeras preparadas, un número de cursos cortos han sido iniciados para entrenar ayudantes y parteras. Ellas trabajan en los centros de salud, hospitales y clínicas y están contribuyendo a mejorar los programas de salud de Colombia”.

Murphey, por su parte, en el artículo que escribió sobre la historia de la enfermería en Colombia (7), se refiere en los siguientes términos a ésta Escuela:

“El 13 de marzo de 1944 la Escuela Nacional superior de Enfermeras abrió sus puertas al primer grupo de 43 estudiantes, cuya credencial era el Diploma de Bachiller o Normalista Superior… El Instituto de Asuntos Interamericanos, el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública y la Fundación Rockefeller, cooperaron con el gobierno nacional en la organización de esta escuela.  La organización, programas y cursos fueron planeados igual que en la más moderna y progresista escuela en los Estados Unidos, y las instructoras y supervisoras han sido enviadas a los Estados Unidos para cursos de post-grado en enfermería… Actualmente el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública está edificando en el Hospital San José, un nuevo pabellón que será para que las estudiantes hagan sus prácticas de psiquiatría… La más moderna y bella residencia fue construida por el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública en los prados de la Ciudad Universitaria, donde se inspiran en una atmósfera sana y de devoción al estudio.”

En 1955, Miss Howitt fue asesora del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, al lado del Dr. Aconcha, quienes junto con las Fundaciones Kellogg y Rockefeller ayudaron con equipos y adecuación de servicios al Hospital San José en medicina, cirugía, ginecología, obstetricia, al igual que al Hospital de la Misericordia.

Profundizando en la década de los años 40 considerada como la etapa de consolidación del modelo higienita norteamericano en Colombia, Quevedo y sus colaboradores (8) dicen: “La Segunda Guerra Mundial y la ‘política del buen vecino’ de F. D. Roosevelt, aseguran el contexto para ganar nueva influencia de los Estados Unidos en Latinoamérica”. A este respecto, se establece un programa cooperativo entre el Instituto de Asuntos Interamericanos y las naciones americanas, inscribiéndolo dentro de las necesidades de defensa. Esta política encuentra un amplio eco en la Tercera Conferencia de Repúblicas Americanas reunida en Río de Janeiro en enero de 1942.

FOTO 5 Seminario de Directoras de Escuelas de Enfermería, 1957

Para el caso concreto de la salud, continúa diciendo el informe citado; en este periodo se consolida el proceso de intervención norteamericana en la orientación de la toma de decisiones por medio de la creación del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (SCISP), el cual, en rasgos generales, define los lineamientos técnicos para enfrentar los principales problemas del país. Este Servicio se instaura, no solamente como consecuencia de esta política, sino, además por la actitud de los gobiernos liberales de esta época, frente a las relaciones con los Estados Unidos.

En septiembre de 1942, el gobierno colombiano pide participación en el programa de cooperación y, para tal efecto, el Sr. Nelson Rockefeller visita el país, en representación del Coordinador de la Oficina de Relaciones Interamericanas. En un memorando, el Ministerio de Trabajo, Higiene y Previsión Social plantea las prioridades: 1) nutrición, 2) paludismo, 3) rickettsiasis, 4) bartonellosis, y 5) saneamiento de puertos.

“Un mes después llega a Colombia el Sr. Brigadier General Dr. George C. Dunham, Director de la Dirección de Salubridad y Saneamiento del Instituto de Relaciones Interamericanas, quien celebró repetidas conferencias con el personal del Ministerio de Trabajo, Higiene y Previsión Social, asesorado por el Dr. John C. Bugher, Jefe de la Sección de Estudios Especiales (y representante en ese momento de la Fundación Rockefeller), y del Dr. Howard B. Schooknoff, quien venía destinado para ser el Jefe del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública. Este servicio, que debería funcionar en el Ministerio, dirigiría durante varios años la política de salud pública en Colombia”.

Continuando con el informe citado, sus autores han denominado el periodo 1948 – 1957, como “La Salud Pública importada”, porque “en él se reafirman las tendencias provenientes del periodo anterior; el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública se convierte definitivamente en el orientador técnico del Ministerio y en el impulsor del movimiento de modernización de la formación del recurso humano en salud”.

Christopher Abel (9), nos relata que entre 1942 y 1943 se estableció el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, agencia local del Instituto de Asuntos Interamericanos, auspiciada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos (10). “Éste ayudó a construir la Escuela Nacional de Enfermería, algunas plantas de tratamiento de agua y centros de higiene…” (Pág. 83).

Un análisis de los patrones profesionales existentes en Colombia, elaborado en 1952, y citado por Abel, nos indica que, hasta la caída de Francia en 1940, París era el destino favorito de la mayoría de jóvenes ambiciosos que aspiraban a especializarse en Medicina.

Y algo similar sucedió en Enfermería. Por ejemplo, Manuela Abad de Guzmán quien obtuvo en febrero de 1906, el Diploma de Enfermera expedido por la Escuela de Enfermeras de Cartagena, adscrita a la Facultad de Medicina de la Universidad de Cartagena, posteriormente hizo estudios de postgrado en obstetricia en el Hospital Sant Louis de París (11). Y según Pedraza (12), en el año de 1930 las señoritas Isabel y Ana Sáenz Londoño, distinguidísimas damas bogotanas, quienes habían hecho sus estudios de enfermería en Francia, fundaron un centro de protección a la infancia, y más adelante en 1932 establecieron como dependencia del centro, una Escuela que denominaron: Escuela de Enfermeras del Centro de Acción Social Infantil de Bogotá.

La clausura de las oportunidades de estudio en Europa, principalmente en Francia, así como la creciente disponibilidad de Becas para estudiantes latinoamericanos, otorgadas especialmente por las Fundaciones Rockefeller y Kellogg y el Pan American Sanitary Bureau, para estudiar en los Estados Unidos, amplió las cifras de estudiantes de postgrado en los Estados Unidos, a fines de 1930 y especialmente en la década de 1940, continuaba diciendo, Abel.

La profesionalización de la enfermería fue un tema recurrente de debate público, pero según Abel, sólo se llegó a logros duraderos en la década de 1940. En ésta década la situación de enfermería cambió radicalmente, gracias a una “serie de iniciativas para la capacitación de enfermeras que se dedicaran a la enseñanza, a ocupar altas posiciones y a establecer jerarquías de enfermeras auxiliares, parteras y visitadoras de salud”. Según un informe de la AID, continúa relatando Abel: “Las primeras etapas de la iniciativa colombiana se complementaron con la asesoría de la Fundación Rockefeller, de la PASB (OPS), y del gobierno de los Estados Unidos con el fin de lograr un programa que consolidara sobre una base moderna en educación para enfermería que duró 20 años para realizarse”. (Pág. 99). (Creo que se refiere a la creación de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia a comienzos de la década del 60.

La Decana (Directora: Helen Howitt), de la Escuela de Enfermería venía del Canadá. Varias profesoras procedían de los de Estados Unidos (Johanna Schwarte y Helen Murphey). Según el mismo Abel, otros factores favorecían el progreso de la enfermería moderna: la determinación de las élites civiles de sentirse y ser parte de Occidente en el nuevo orden introducido por la posguerra; las presiones de las mujeres de clase media de la capital y de las provincias, en cuanto a cupos profesionales, así como la presión de los médicos progresistas interesados en mejorar la calidad de la atención y de la administración; y las evidentes fallas del cuidado y la administración de los hospitales a medida que crecían las ciudades. Entre las primeras Enfermeras y Visitadoras Sociales figuraban hijas y nietas de los médicos. (Págs. 100 – 101).

FOTO 6 Reunión Nacional de Directoras de las Escuelas de Enfermería, primera mitad de la década de 1960 Colombia

Otro tema que es necesario profundizar, es la presencia de Helen Howitt en la enfermería de otros países latinoamericanos y la presencia de organizaciones religiosas, especialmente norteamericanas en varios de ellos.

En 1953, de acuerdo con el convenio suscrito entre el entonces Ministerio de Higiene y Salubridad y la Oficina Sanitaria Panamericana, en el mes de septiembre llegó a Bolivia designada a la Escuela Nacional, la consultora de enfermería, señorita Helen Howitt, enviada especialmente para asesorar los programas de las escuelas de enfermería sobre bases modernas. Mientras estaba allí, en 1954, su padre – el Reverendo William Howitt de la Iglesia Metodista y de las Iglesias Unidas, falleció en Prescott. Permaneció en Bolivia hasta 1959 cuando fue invitada a cumplir un cargo similar en Venezuela. En 1962 arriba a Bolivia la primera delegación de Voluntarios del Cuerpo de Paz; eran 12 varones y 23 mujeres, de las cuales la mayoría eran enfermeras profesionales (13).

Helen Howitt fue Directora de la Escuela de Enfermería del Hospital Santo Tomás de la Zona del Canal de Panamá entre 1933 y 1938, luego fundadora y primera directora de la Escuela Nacional Superior de Enfermeras de Colombia entre los años 1943 y 1951; posteriormente lo fue de la Escuela Nacional de Enfermeras de Bolivia entre 1953 y 1959, cuando fue invitada a cumplir un cargo similar en Venezuela. A todos estos países, llegó primero como consultora del respectivo Ministerio de Salud, a través de convenios con el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (14).

FOTO 7 Enfermeras egresadas como Licenciadas en Ciencias de Enfermería, diciembre de 1969

Cronológicamente las directoras de la Escuela de Enfermería del Hospital Santo Tomás en la zona del Canal de Panamá fueron:

1908 – 1918 Miss Louise Brackamayer
1918 – 1922 Miss Luisa Kuratt
1922 – 1926 Miss Sara E. Adams
1926 – 1929 Miss Louise Brackamayer
1929 – 1933 Miss Enriqueta Morales
1933 – 1938 Miss Helen Howitt
1938 – 1942 Miss Jessie Norelius
1942 – 1945 Miss Mary S. Stehman
1945 – 1948 Sra. Elvira de Almendral
1948 – 1950 Srta. Martina Guerrero
1950 – 1951 Sra. Bertilda de Franco
1951 – 1953 Sra. Luzmila de Illueca
1953 – 1967 Sra. Elvira R. de Higuero
1967 – 1969 Sra. Rosa Elvira Pérez

FOTO 8 Reunión de profesoras y estudiantes de la Escuela de Enfermeras de la Cruz Roja Colombiana, con su Directora: Carmen Ramírez, segunda mitad de la década de 1960

Al respecto nos cuenta una de sus alumnas (15):
“Helen Howitt, antes de venir a Colombia, fue Directora de la Escuela de Panamá en el tiempo que yo estaba de estudiante; cuando a Helen Howitt la nombraron para venir a organizar la escuela de aquí, ella se acordó de mí”.

“La Rockefeller daba becas para todos los países latinos. Había estudiantes de toda la América Central, Venezuela, Colombia, hasta del Ecuador y la Argentina”.

“La Rockefeller quería unificar la enfermería en toda Latinoamérica. Llegó primero a Venezuela; las enfermeras que nos graduamos en Panamá fuimos las líderes en América Latina, en todas partes tratamos de fundar escuelas” (16).

Según Alexis Gil Coromoto (17), Helen Howitt estuvo en Venezuela como asesora de OPS con Fondos de Asesoría Técnica de la ONU desde abril de 1959 hasta Agosto de 1961, en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Durante su estadía se reformularon los estudios de Enfermería para entonces adscritos a dicho ministerio pero también se reestructuró la División de Enfermería del mismo ministerio.

Helen Howitt también elaboró en 1950 un escrito sobre Historia de la Enfermería en Colombia, que está en proceso de traducción y revisión para ser publicado en la Revista de la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia.
 
Según la correspondencia que sostuvo con su alumna y luego profesora de la Escuela Nacional Superior de Enfermeras, Lelly Álvarez de Espitia; la última comunicación que recibió de Howitt, fue en 1993, en la cual decía que tenía 96 años, lo cual significa que habría nacido en 1897. Según la misma fuente, por esa época vivía con una hermana en Prescott – Ontario.
 
Transcribo a continuación las dos últimas misivas que le escribiera Howitt a Álvarez:
Dear Lelly:
It’s so nice to hear from you. Some day I will write a long letter but not right now. There is so much for my ninety-four years to do.
Y hardly have time to sit down.
Best wishes for 1992!
Helen Howitt. (1991) 
 
Dear Lelly:
Best of all Cristmases for all and specially any 90 years old that may remember me!
Love for all.
96 years old, Helen Howitt (1993)

CONCLUSIONES
Como se observa, la influencia de norteamérica en la enfermería latinoamericana, especialmente por los años del 39 al 50, fue determinante. A mediados del Siglo XX se empieza a observar la influencia de unos países latinoamericanos en otros de la misma región. Tal vez el país que empezó a influir más temprano fue Chile, donde se ofrecieron cursos de postgrado, mejor decir post-básicos, a los cuales asistieron enfermeras de diversos países.

Más adelante, en la década de los 60, Colombia ofreció el programa de Licenciatura en Enfermería y tuvo estudiantes procedentes desde México hasta Argentina y en la década de los 70 ofreció programas de Maestría, inicialmente en Educación y en Administración en Enfermería, a los cuales también llegaron enfermeras de diferentes países; por su parte México ofreció programas de especialización, especialmente en Pediatría que fueron muy acreditados en toda la región; en la década de los 80, Brasil empezó a ofrecer programas de doctorado, a los cuales empezaron a asistir enfermeras extranjeras, especialmente en la década de los 90.

Desde la década de los 90 y especialmente a comienzos del siglo XXI, se siente que España está tratando de retomar influencia en la enfermería latinoamericana, especialmente a través del apoyo a sus organizaciones gremiales y de programas de doctorado (18).

BIBLIOGRAFÍA
1.- Álvarez de Espitia, Lelly. Intervención en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia, con motivo de la Inauguración de la Galería de Retratos de las Directoras y Decanas de las Escuelas y luego Facultad de Enfermería. Bogotá, Mayo 18 de 2001.
3.- Bejarano, Jorge. “Historia y desarrollo de la enfermería en Colombia”. EN: Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), Vol. XVII, No. 1, julio de 1948, pp. 1075 – 1079.
4.- Velandia Mora, Ana Luisa. “El Estudio de la Historia y la Sociología de la Enfermería como un instrumento de identidad de la profesión”. Ponencia en la VII Conferencia Iberoamericana de Educación en Enfermería, con el trabajo: Medellín: Octubre 6 a 8 de 2003.

FOTO 9 Reunión en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Colombia. Ex – Decanas: Lola Cubillos de Donoso, Marina Arias Ramírez, Ligia Barrera Becerra, Lucy Muñoz de Rodríguez, Esperanza Pinzón, Inés Mora de Sanabria, Nelly Garzón Alarcón, Ana Luisa Velandia Mora, María Mercedes Durán de Villalobos, Consuelo Gómez Serrano, Inés Durana Samper, 2000

5.- Howitt, Helen. “Escuela de Enfermería en Bogotá,  S. A.” Traducción y comentarios de Ana Luisa Velandia Mora. Revista Avances en Enfermería. (Bogotá). ISSN: 0121 – 4500. Vol. XXIII, No. 2, Julio – Diciembre 2005, pp. 107 – 108.
6.- Howitt, Helen. Nursing School in Bogota, S. A., The American Journal of Nursing, Vol. 51, No. 11 (Nov., 1951), pp. 644-645, doi:10.2307/3468465. This article consists of 2 page(s).
7.- Murphey, Helen. “Historia de la Enfermería en Colombia.” Revista de la Asociación Mexicana de Enfermeras. Año III, No. 5, Septiembre – Diciembre 1956. Págs. 10 – 12.
8.- Quevedo, Emilio y cols. Informe Especial: La Salud en Colombia. Análisis Sociohistórico (primera parte). Se encuentra en:
9.- Abel, Christopher. “Estado, tendencias internas y factores externos en las décadas de 1930 y 1940”; “La educación y la práctica en las ciencias de la salud. Décadas de 1930 y 1940”. En: Ensayos de Historia de la Salud en Colombia. 1920 – 1990. Bogotá: Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Colombia - CEREC, 1996. Págs. 72 – 84 y 85 – 107.
10.- Agencia Internacional para el Desarrollo. AID Historical Survey, United States Technical Assistance to Nursing. Part III, Latin America 1942 – 1966.
11.- Velandia Mora, Ana Luisa. Historia de la Enfermería en Colombia. Bogotá: Ediciones de la Universidad Nacional de Colombia, 1995.
12.- Pedraza M., Héctor. La Enfermería en Colombia. Reseña histórica sobre su desarrollo. Bogotá: Editorial Minerva Ltda. 1974.
13.- Aramayo de Mendoza, Alicia. Historia de Enfermería en Bolivia. La Paz: Colegio de Enfermeras de Bolivia, 1997.
14.- Roy, Alonso. “La Escuela de Enfermería del Hospital Santo Tomás.” Se encuentra en: http://www.alonsoroy.com/med/med07.html. Consultado: 05/07/2005
15.- Álvarez de Espitia, Lelly. Entrevista concedida a Ana Luisa Velandia Mora, el 13 de Mayo de 2005.
16.- Sáenz, Rosa. Entrevista concedida a Ana Luisa Velandia, en 1989, en Bogotá.
17.- Coromoto, Alexis Gil. Entrevista concedida a Ana Luisa Velandia Mora, por Internet. Venezuela, Noviembre 15 de 2007.
18.- “Influencias étnicas en la enfermería latinoamericana”. Publicado por la Revista Temperamentvm. 2005. ISSN: 1699 – 6011. Disponible en: www.index-f.com/temperamentum/1revista/a0101.php
 
Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

martes, 9 de agosto de 2016

CALLE DR. GÓMEZ ULLA. MADRID



El famoso médico y militar don Mariano Gómez Ulla ha llegado a tener más de 50 calles con su nombre en el callejero español. Algunas han desaparecido por eliminación de nombre del viario (militares, políticos, médicos, etc.), relacionados con el franquismo.

Foto 1. Esta foto de la calle del Dr. Gómez Ulla, se encuentra en el Barrio de Salamanca de Madrid, cerca del Parque de Eva Perón. Foto realizada por el autor, 25 de junio de 2016

La calle le fue asignada en el año 1948, tres años después de su muerte. Fue dedicada a propuesta de varios colectivos, entre ellos el de los practicantes españoles que erigió una placa al efecto.

En uno de los boletines de Medicina y Cirugía Auxiliar de noviembre del año 1952, se hacía un pequeño homenaje recordatorio del Dr. Mariano Gómez Ulla, por su apoyo a la “Clase” de Practicantes sobre todo en las ramas militares y de sanidad y por su participación en la Guerra de África, Guerra Civil Española y en la Segunda Guerra Mundial con la División Azul. Llegó a presidir el Hospital Militar de Carabanchel, que al fallecer él en la madrugada del 25 de noviembre de1945, a los 67 años de edad, de un infarto de miocardio, pasaría a llevar su nombre (Hospital Militar Central de la Defensa “Gómez Ulla”), a partir del 5 de junio de 1946.

En la sede del antiguo Consejo Colegial de Practicantes de Madrid existía entonces un cuadro al óleo que presidía dicha sede. Es en dicho año de 1945, cuando el Ejército creó el Cuerpo Auxiliar de Practicantes de Sanidad Militar. Se dicta una ley específica de 1945 donde se crean la categoría de practicantes de primera, con asimilación al grado de teniente y los de segunda, asimilados al de brigada. En 1965, se crea el cargo de subteniente que se aplica a los practicantes con al menos diez años de antigüedad como brigada. Luego en el año 1972 se volverían a reorganizar nuevamente (categorías para Practicantes, primeramente y para ATS con posterioridad).

A inicios del año 1936, en la sede del Colegio de Practicantes de Madrid se le hizo un homenaje por los Practicantes de Medicina del Ejército, el acto fue recogido por la revista “El Auxiliar Médico” (1) de muchas provincias, entre ellas, la del Colegio de Practicantes de Córdoba.

El Ayuntamiento de Madrid acordó dedicar una de sus calles al Dr. Gómez Ulla. El Consejo Nacional de Practicantes, solicitó autorización para colocar en ella una placa como testimonio de gratitud de la clase al ilustre General. Dicha solicitud fue concedida el 2 de marzo, abriéndose una suscripción entre todos los Colegios de Practicantes de España estableciendo una cuota mínima de 50 pesetas. Esta suscripción, lejos de sufragar los gastos de la placa, perseguía de alguna manera que quedará constancia de la aportación de todos los Colegios Profesionales y darle así a este homenaje carácter nacional (2).

Bibliografía
1.- “El Auxiliar Médico”, revista del Colegio de Practicantes de Córdoba, año XII, n.º 122, p. 29.
2.- Raúl Expósito González

AGRADECIMIENTOS
El autor desea expresar su agradecimiento por los comentarios especializados de Juan Ignacio Valle Racero y Raúl Expósito González

AUTOR:
Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián.
OSI- Donostialdea

lunes, 25 de julio de 2016

CANADÁ Y SUS ENFERMERAS



No es lo mismo leer historia que verla y pasear por los lugares que se ha producido y que no se han olvidado, con un trato especial y diferente. La demostración de orgullo de los canadienses por sus enfermeras religiosas que iniciaron los cuidados de enfermería en su país, queda constancia en sus catedrales de sus ciudades más importantes.

¿Si te preguntan para que sirve la historia y cual es su utilidad?
El profesor de historia Carlos Guijarro de Murcia, le contestó: para que seamos conscientes de lo que aquí pasó, pronto les serán entregados a nuestros jóvenes el testigo que deberá custodiar con diligencia y ceder a otros en un futuro no muy lejano. “La Historia enseña cómo cumplir con ese cometido, mostrándole ejemplos de la negligencia de unos y el buen hacer de otros. Porque todos están llamados a dejar un mundo mejor al que se les entrega, y para eso deben conocer lo que se les confía”.

FOTO 1 L´Hotel Dieu de Quebec 1639. Junio – Julio 2016

Kanata
La primera colonia permanente francesa se estableció en 1605 en Port Royal, Nueva Escocia. El área canadiense de Norteamérica ya había sido visitada con anterioridad: los noruegos la habían pisado por primera vez sobre el año 1000 DC; Jhon Cabot, un veneciano a las órdenes del rey Enrique VII, divisó tierra cerca del golfo de San Lorenzo; los franceses llegaron a esta zona a principios del siglo XVI. En 1534 Jacques Cartier, en nombre de Francisco I, navegó hacia el continente americano. Regresó a Francia sin haber podido encontrar ni oro ni un paso por el noroeste hacia el Oriente (1).

Cuando Cartier regresó un año más tarde, navegó por el río San Lorenzo, donde encontró poblados indios. Cartier les preguntó a los indios nativos por el nombre del territorio donde habitaban y creyendo él que se refería al poblado, le respondieron “Kanata”, que significa “el lugar donde vivimos”. Así, Cartier llamó a esta tierra Canadá, que es su nombre actual. También en una época se le llamaba “Nueva Francia” (1).

Cartier fue seguido a Canadá por exploradores, frailes franciscanos, jesuitas, dominicos y otros colonos. Estos religiosos pronto pidieron a Francia que enviara a mujeres para enseñar a los niños y cuidar a los enfermos. Sin embargo, la primera mujer que hizo las veces de enfermera en esta nueva tierra fue Marie Hubou (apellido de su segundo marido). Era esposa del cirujano - boticario Louis Hébart, al que Samuel de Champlain, el famoso explorador, había llevado consigo en 1617 (1).

FOTO 2 L´Hotel Dieu de Quebec 1639. Junio – Julio 2016

Los jesuitas publicaron informes sobre la ayuda que necesitaban en los “Jesuit Relations”. Tenían la intención de fundar escuelas para los niños indios, construir hospitales para los enfermos y mejorar las condiciones sociales en general (1).

Gracias a los informes de los jesuitas, posteriormente se fortaleció la práctica de enfermería con la llegada de los Jesuitas, quienes dieron un notable impulso a la fundación de hospitales. Fundaron escuelas para los niños indios, construyeron hospitales para los enfermos y mejoraron las condiciones sociales y sanitarias en general. Los europeos contagiaron el sarampión, la viruela y la tuberculosis a los nativos, que acusaron al hombre blanco de la destrucción de su raza. Para los religiosos fue casi imposible combatir esas enfermedades con las condiciones existentes en el lugar. Sus intentos se verían frustrados por la suciedad, el frío, las condiciones inadecuadas de las viviendas, los piojos y el carácter indómito de los nativos (1).

Las publicaciones e informes de los jesuitas suscitaron un gran interés entre los hombres y mujeres de Francia. La Duquesa de Aiguillon, sobrina del cardenal Richelieu, se puso en acción. En 1637 firmó un contrato con las Hermanas Hospitalarias Agustinas de Dieppe por el que prestarían sus servicios como hermanas de hospital y envió a trabajadores para que pusieran los cimientos del primer hospital de Nueva Francia. El Hôtel Dieu de Quebec fue inaugurado en 1639, y su personal estaba compuesto por tres Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, éstas llegaron el 1 de agosto de 1639, fundando posteriormente doce monasterios-hospitales en Québec (1).

FOTO 3 Monasterio y Museo de las Hermanas Agustinas. Quebec

Estas monjas pertenecían a una orden de clausura y habían sido preparadas para cuidar a los enfermos. Llevaban una túnica de algodón blanco con un cinturón de cuero negro y un velo negro. Las tres pertenecían a familias francesas acomodadas. Marie Guenet de St. Ignace; Anne Lecointre de St. Bernard y Marie Forestier de St. Bonaventure de Jesús. Tuvieron que afrontar múltiples penalidades, y a los 8 meses ya había fallecido una de ellas.

Las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, apenas desembarcar, ya se encontraron desbordadas por los pacientes. Al ser la sala del hospital muy pequeña, fue necesario erigir cabañas, al estilo de las de los nativos, en su jardín. Puesto que no había provisiones para tanta gente, tuvieron que cortar en dos o en tres trozos algunas de las mantas y sábanas que habían traído para estas pobres gentes enfermas. En una palabra, en lugar de tomarse un pequeño descanso y refrescarse después de las grandes incomodidades que habían sufrido en el mar, se encontraron tan sobrecargadas y ocupadas que temimos perderlas a ellas y nuestro hospital desde su mismo nacimiento. Los enfermos llegaban de todas partes… Su hedor era tan insoportable, el calor tan intenso, los alimentos frescos tan escasos y malos… Resumiendo, desde el primero d agosto hasta el mes de mayo del año siguiente, más de cien pacientes ingresaron en el hospital y más de doscientos pobres nativos encontraron alivio allí (Kenton, 1925; páginas 169-170) (1).

FOTO 4 Hermanas del Hôtel Dieu cuidando a los indios en Montreal. J. McIsaac. 1747. Cortesía del Hôtel Dieu, Archivos religiosos hospitalarios de Saint-Joseph, Montreal, Canadá

En este hospital de Quebec se organizaron unas consultas externas para el tratamiento de los nativos cuyas enfermedades no requerían su ingreso hospitalario. Las Hermanas enseñaron y formaron a las mujeres nativas que colaborarían con ellas en el cuidado de los enfermos, aunque sus obligaciones eran fundamentalmente domésticas, como cocinar, limpiar, hacer las camas y preparar las provisiones. Entre 1640 y 1644 dichas Hermanas acudieron a Sillery, una misión jesuita próxima a Quebec, para cuidar a los nativos, pero tuvieron que regresar por la actitud belicosa de los iroqueses.

Las Hermanas Ursulinas acompañaron a las Hermanas Agustinas en el viaje desde Francia. Era una orden de monjas maestras reclutadas por Madame de la Peltrie, quien se había comprometido en la creación de una escuela misionera para los nativos. Sin embargo, pronto fueron enseñadas y formadas para el cuidado de los enfermos con el fin de que pudiesen ayudar a combatir durante las epidemias. Hubo un brote de viruela en la escuela, y el hogar de las Hermanas se convirtió en alojamiento improvisado para los contagiados. En este hospital de urgencias, murieron muchos indios hasta que finalmente la enfermedad desapareció de forma espontánea. Esta instrucción a corto plazo en el cuidado de los enfermos podría considerarse como la primera formación y supervisión de enfermeras de América. Tan pronto como fue posible, las Hermanas Ursulinas volvieron al trabajo para el que habían sido preparadas inicialmente, el de maestras (1).

FOTO 5 Hermanas Ursulinas. Quebec

En 1643 se crea el Hospital en Montreal. En 1658 se construye el Hotel Dieu de Quebec y en 1644 se había creado el Hospital de la Provincia de Montreal. En la fundación de este último se destacó la figura de Juana Mance (1606 – 1673), una mujer de alto nivel educativo que pronto se dirigió a Francia solicitando ayuda económica, ya que las Hermanas religiosas debían encarar muy serias dificultades por falta de recursos y personal idóneo. A Juana Mance se le considera una figura romántica dentro de la enfermería canadiense. Francia respondió a las demandas canadienses enviando solamente tres Hermanas de la Orden de San José y a dos Hermanas de la Caridad quienes, por su escaso número y preparación, pasaron a trabajar con otras órdenes religiosas “las Hermanas Cinzentas” y con organizaciones misioneras. Mance siguió desempeñándose en el cuidado de los enfermos hasta 1659 (1 y 2).

Juana Mance, era hija de padres franceses ricos y había sido educada en un convento de Hermanas Ursulinas. Desde su más tierna infancia, Juana demostró su inclinación religiosa. Aprendió sobre los cuidados de enfermería al colaborar con las Damas de la Caridad en 1638 durante una grave epidemia. A su llegada a Canadá, se le permitió integrarse en la clausura de las Hermanas Agustinas de Quebec, donde esperó a que se completara la construcción de Ville Marie, el futuro Montreal. Aquí se empleó a fondo Juana y tuvo la gran oportunidad para aprender los cuidados de enfermería y cómo funcionaba la administración de un hospital. Llegó a Montreal el 17 de mayo de 1642 bajo el patrocinio económico de una acaudalada filántropa, Madame de Bullion, quien deseaba que fundase allí un hospital.

Los habitantes de esta colonia vivieron en paz durante un año aproximadamente, después del cual vinieron las inundaciones y las luchas con los iroqueses. Más de la mitad de los colonos murieron a manos de los indios. En una diminuta cabaña-hospital dentro del fuerte, Juana Mance atendía a los heridos por las flechas. Preparaba sus propias medicinas, trataba los sabañones y la congelación, practicaba la sangría y cuidaba a los indios iroqueses igual que a los colonos. En octubre de 1644 se hizo el hospital más grande, se dividió en dos salas, habitaciones para el servicio, una cocina y una habitación para Juana. El hospital estaba rodeado por una empalizada y protegido por un foso debido a los siempre amenazantes iroqueses. Durante casi 15 años Juana Mance llevó a cabo todo el trabajo de enfermería con la colaboración de unas pocas ayudantes. Se ganó la reputación de ser la “primera enfermera seglar de Canadá” y también de Norteamérica (1).

FOTO 6 Ventanal Jeanne Mance. Vidriera emplomada. Basílica de Notre-Dame, Montreal, Canadá. Aparece en la parte central rodeada de enfermos. En la parte izquierda, las primeras tres hermanas de la orden de las Hospitalarias de San José y en la parte derecha se las ve cuidando a los enfermos en Montreal

Juana regresó a Francia en 1657 para recabar ayuda económica y reclutar personal de enfermería. Tres monjas de Hospital de la Sociedad de San José de la Flèche (Hospitalarias de San José) fueron a Montreal para formar al personal del Hôtel Dieu, con Juana Mance de directora, cargo que ostentaría hasta su muerte en 1673. Las religiosas sufrieron múltiples adversidades durante el primer siglo de existencia del hospital: ataques de los indios, pobreza extrema, incendios, terremotos y hambre. Perseveraron y finalmente alcanzaron una notable prosperidad y el reconocimiento a su trabajo.

En el siglo XIX, Francisca Gifford, fue la primera religiosa enfermera canadiense, hija del primer médico del hospital. Por ese mismo tiempo en 1739, Marguerite Marie D'Youville, fundó la congregación de las Hermanas de la Caridad en Montreal también llamadas Hermanas Grises, para el cuidado de los enfermos, ancianos y niños expósitos. Sus miembros no estaban enclaustrados, de forma que podían llevar su trabajo y sus cuidados hasta los hogares de los más necesitados. Las Monjas Grises fueron realmente el antecedente histórico de las actuales enfermeras de distrito de Canadá (1 y 2). Sin embargo, su labor tuvo que enfrentarse a la incomprensión de la gente, que no veía de buen grado a las monjas caminando libremente por las calles.

FOTO 7 L´Hotel Dieu de Quebec 1639. Junio – Julio 2016

Durante el siglo XVII, vio cómo toda la obra francesa en Quebec y Montreal pasaba a control de los ingleses como resultado de la Guerra de los Siete Años. Canadá pasa a ser colonia británica y, en ese contexto, aparecen hospitales municipales con enfermeras sin formación.

El principal asentamiento de los ingleses fue en Ontario y, si bien en 1864 se proyectó crear una Escuela de Enfermería, la idea no prosperó.

En 1875 el Hospital General de Montreal solicita a Inglaterra la colaboración de Florence Nightingale para crear su Escuela de Formación de Enfermeras (1).

Canadá tuvo una de las primeras Escuelas que siguieron el modelo Nightingale, ubicada en el St. Catharine´s General and Marine Hospital (1874). Los reglamentos para las enfermeras se establecieron en las regulaciones de la Escuela de formación (que más tarde se llamó Mack Training School) y estaban influidos por los principios de Miss Nightingale. El primero de estos estatutos estipulaba:

FOTO 8 Ursulinas de Quebec y María de la Encarnación

Las enfermeras, durante el cumplimiento diario de sus deberes, deben observar la más estricta reserva y evitar cautelosamente el “chismorreo”: su conducta debe ser amable y respetuosa en todo momento, y cuando estén de servicio en casas particulares, se espera de ellas que, además de encargarse completamente de los pacientes, eviten causar molestias innecesarias, cuiden de sí mismas y presten la mayor atención a la preparación de la comida para los enfermos; asimismo, ayudarán con alegría en otras cuestiones, aunque no estén directamente relacionadas con su deber, cumplirán fielmente las instrucciones del médico y, en situación de emergencia, informarán de cualquier caso en que la ejecución de sus órdenes haya sido excedida u omitida. No demostrarán preferencias por ningún médico. Atenderán escrupulosamente a los deberes especiales para con el paciente con la delicadeza y la exactitud que les han enseñado sus superiores, y nunca obstaculizarán o criticarán el tratamiento. Gibbon y Mathewson, 1947; páginas 144 y 145 (1).

Las órdenes religiosas de enfermería en América
Muchas monjas y sacerdotes religiosos llegaron a América con los colonizadores franceses y españoles y proporcionaron al menos unos cuidados de enfermería mínimos a las comunidades católicas. Las Monjas Agustinas, las Monjas Ursulinas y las Hermanas de la Caridad son las que aparecen citadas con mayor frecuencia en la historia del servicio de enfermería en los hospitales de América del Norte y América del Sur. Las órdenes religiosas de mujeres también contribuyeron enormemente a los cuidados de enfermería durante la Guerra de Secesión. Su organización y motivación les proporcionaban una ventaja notable sobre las seudoenfermeras seglares de la época. Enseñaban ellas mismas organizando cursos y preparaban a las nuevas enfermeras. Casi todos los miembros de estas órdenes tenían una cierta preparación y habían recibido una formación esmerada. Solían ser mujeres refinadas e inteligentes con un interés sincero por el cuidado de los enfermos. A ellas les ofrecían formarse en los cuidados de enfermería, ejercitarla o dedicarse a la educación parroquial y atender a los más necesitados.

Los grupos protestantes de enfermería también atendieron a los enfermos y heridos durante el tiempo de la Guerra de Secesión.

La Basílica de Santa Ana de Beaupré, está junto al Río San Lorenzo a 30 kilómetros al este de la ciudad de Quebec. Es una iglesia católica con muchos milagros de curas de enfermedades. Es un importante santuario del catolicismo, con cerca de medio millón de peregrinos que la visitan cada año. El 26 de julio es la fiesta de Santa Ana, santa patrona del Quebec.

FOTO 9 María Caterina de San Agustín. Basílica de Santa Ana de Beaupré

Las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús en Québec
A través de los siglos marcados por una devoción total, las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús, han fundado doce monasterios-hospitales en Québec y misiones en el extranjero. Asimismo, a continuación de la creación de la Federación de monasterios en 1957, las Agustinas han hecho construir una casa de formación en Sillery.

En Canadá, la presencia de las Hermanas Agustinas de la Misericordia de Jesús se ha expandido. Empezaron en el Hôtel-Dieu du Précieux-Sang establecido en Québec en 1639, se agregan al Hospital General en 1693, el Hôtel-Dieu du Sacré-Cœur de Jesús en 1873, Chicoutimi en 1884, Lévis en 1892, Roberval en 1918, Gaspé en 1926, Saint-Georges en 1949, Montmagny en 1951, Alma en 1954, Jonquière y Dolbeau en 1955.

FOTO 10 Manuel Solórzano en la Plaza de Notre Dame de Montreal. Monumento a Juana Mance

La semilla de mostaza de 1639 se ha transformado en un gran árbol. La Iglesia, que protege maternalmente a las comunidades religiosas, se ha ocupado, desde el comienzo del siglo XX de remediar el  problema del aislamiento de los Monasterios sugiriendo formas de unión, tales como una Federación de monasterios autónomos o de un Generalato.

Juana Mance, Una laica deseosa de servir en Nueva Francia
Juana Mance nació en Langres en Champagne francesa, el 12 de noviembre de 1606. Muy joven quiso entregar su vida a Dios y sintió un llamado misionero para el Canadá.
«Sé que Dios me quiere en Canadá, pero no sé ni donde, ni tampoco para que misión. Me abandono totalmente a su voluntad ».

Después de discernimiento, sale con Paul de Chomedey y una recluta de hombres. Llegan a la isla de Montreal, el 17 de mayo de 1642 para establecerse en Ville-Marie: es cofundadora de esta colonia. Con la ayuda financiera de la Sra. de Bullion, Juana Mance funda el Hôtel Dieu y atiende a los heridos y enfermos, franceses y amerindios; prepara para la llegada de las Hospitalarias de San José.

Conociendo los designios del fundador Jerónimo Le Royer, en 1659, Juana Mance trae desde Francia a las tres primeras Hospitalarias. Entonces comienza la historia de la gran colaboración entre esta laica y las Hospitalarias de San José, hasta el 18 de junio de 1673, cuando fallece.

FOTO 11 L´Hotel Dieu de Quebec 1639. Junio – Julio 2016

Oración para conseguir favores por la intercesión de Juana Mance
Dios todopoderoso, Queremos agradecerle al recordar los orígenes de nuestra fe en tierra canadiense.
Te glorificamos cuando evocamos la memoria de Juana Mance.
Por su intercesión y ejemplo, haz que busquemos en todo tu voluntad, fuente de alegría y libertad.
Sagrado Corazón de Jesús, te suplicamos por la intercesión de tu Santa Madre y de tu fiel servidora Juana Mance, escuchar nuestra oración y conseguirnos los favores que te pedimos… que sea para tu gloria, nuestro propio bien y la glorificación de Juana Mance.

Discusión
Fueron los colonizadores de origen francés quienes crearon los primeros hospitales en América del Norte. En Canadá estos hechos ocurrieron en Québec y Montreal “ambas pertenecientes a colonias francesas”, aunque sin personal ni recursos materiales que permitieran atender satisfactoriamente a los enfermos y enfrentar, las situaciones de epidemia tan frecuentes en aquella época. Gracias a los Jesuitas, a las Hermanas Agustinas y a las Hermanas Ursulinas, que emprendieron el largo aprendizaje de la enfermería en la atención y cuidados a las personas y la formación en los hospitales; hoy en día las enfermeras tienen sus universidades en tierras canadienses.

Bibliografía
1.- Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue. Versión española de la obra original “Nursing. The Finest Art. An Illustrated History”, publicada por The C. V. Mosby Company. B-24.474-99

2.- Historia de la Enfermería. Aspectos relevantes desde sus orígenes hasta el siglo XX. María Rosa Parentini. Ediciones Trilce. Uruguay 2002

3.- Religiosas Hospitalarias de San José

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)

sábado, 16 de julio de 2016

4ª SESIÓN DEL SEMINARIO PERMANENTE DE LA RED DE INVESTIGADORES EN CUIDADOS DE SALUD MENTAL



CÁTEDRA FRANCISCO VENTOSA. UAH – ANESM

Historia y contexto de los cuidados a la salud mental

FOTO 1 Portada del programa

El pasado 10 de junio se celebró en el Colegio Oficial de Enfermería de Madrid la Cátedra Francisco Ventosa (Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental, ANESM-Universidad de Alcalá de Henares, UAH), organizó la 4ª Sesión del Seminario Permanente de la Red de Investigadores en cuidados de Salud Mental con el título: “Historia y contexto de los cuidados a la salud mental”.

FOTO 2 Acto de inauguración del Seminario: Dr. Francisco Ventosa Esquinaldo, Dr. Daniel Cuesta Lozano y Carlos Álvarez Nebrija (de izquierda a derecha)

El encuentro científico dio comienzo con las lecciones impartidas por el patrono de Cátedra, el Prof. Dr. Francisco Ventosa Esquinaldo y el documentalista Dr. Carlos Álvarez Nebreda.

Posteriormente, el Prof. Dr. Francisco Javier Castro Molina impartió la conferencia inaugural con el título “Hospitales y arquitectura: del Depósito de Dementes al dispositivo asistencial inserto en la red sanitaria” en el que realizó un breve recorrido por la arquitectura hospitalaria destinada a los alienados o dementes desde las primeras civilizaciones hasta la actualidad.

Seguidamente se dio paso al panel titulado “Evolución de los cuidados” donde el Dr. Ignacio Martínez Mendizábal habló sobre los últimos descubrimientos en la Sima de los Huesos en el enclave de Atapuerca, describiendo las primeras formas de “Cuidados” que han quedado impresas en los restos óseos hallados en este paraje, y Francisco Benavides Vázquez ha relatado el mensaje, las enseñanza y la huella dejada por Juan Ciudad y como está ha sido diseminada por el Mundo.

FOTO 3 Ponencia inaugural a cargo del Dr. Francisco Javier Castro Molina y moderada por Darío Fajardo Galván

De la mano de Eduardo Jiménez Játiva y del Dr. José Siles González se desarrolló el segundo panel. El primero abordó un tema trascendental para entender la Historia de España, “Don Hernán Duque. Un cuidador en la historia”, narrando la actividad que desarrolló este personaje en el cuidado de Juana I de Castilla desde una visión enfermera; el segundo trató de acercarnos las figuras de Pinel y la Salpetriere, personajes relevantes en la Historia de la Psiquiatría.

Finalmente, se concluyeron el periodo de ponencias cuya temática se centró en el siglo XX. En primer lugar, Alicia Duro Sánchez impartió la conferencia titulada “Evolución de la profesionalización de la Enfermería Psiquiátrica durante la Segunda República”, en la que acercó el proceso mediante el cual la Enfermería Psiquiátrica adquirió cuerpo y se profesionalizó durante el periodo republicano desarrollado en la década de los treinta del siglo XX.

A ella se unió la intervención de la Doctora Olga Villasante Armas que con el título “Posguerra: El diploma de practicantes y enfermeros psiquiátricos: un frustrado intento de profesionalización en la posguerra española” nos hizo llegar todos los hechos acaecidos en relación a ese intento de profesionalización de la Enfermería Psiquiátrica tras la contienda bélica que sacudió a España en los momentos previos a la Segunda Gran Guerra y que no tuvo igual deseo evolutivo que los momentos anteriores.

Ambas documentaron su discurso apoyándose en las publicaciones que conocieron la luz durante esos momentos.

FOTO 4 Entrega de beca predoctoral otorgada a la doctoranda Sara Sánchez Barcell (centro) junto a Pedro Romera Rufino, subdirector de la Cátedra Francisco Ventosa y el Dr. Francisco Javier Castro Molina actuando como secretario del jurado del premio otorgado

Por último, Antonio Espino Granado, impartió su conferencia titulada “Reforma Psiquiátrica: unidades de salud mental comunitaria” en la que compartió su experiencia personal durante la instauración del modelo que en la actualidad rige la Red de Salud Mental de Sistema Nacional de Salud.

Previo al acto de clausura, el Dr. Francisco Javier Castro, en calidad de secretario, procedió a la lectura del acta de la Beca Predoctoral que la Cátedra Francisco Ventosa tiene a bien entregar a aquellos jóvenes investigadores en esta área, con una dotación de 1.800 euros, concediéndosele al grupo liderado por la investigadora Sara Sánchez Barcell.

FOTO 5 Intervención del Dr. Francisco Javier Castro Molina durante su conferencia

Manuel Solórzano Sánchez
Diplomado en Enfermería. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. OSI- Donostialdea. Osakidetza- Servicio Vasco de Salud
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
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Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del País. (RSBAP)