lunes, 25 de mayo de 2020

EL ARTE DE CUIDAR CIEN AÑOS COLEGIO DE ENFERMERÍA DE LEÓN


El progreso no consiste en aniquilar el ayer, sino, al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor
Ortega Y Gasset

FOTO 1 José Luis Blanco y Diego Buenosvinos, periodista con el libro “El arte de cuidar”, en la sede del Colegio de Enfermería de León. Fotografía de Mauricio Peña

Cien años de cuidados
El Colegio Oficial de Enfermería de León cumplió un siglo de vida en 2017 que remató ayer, 28 de noviembre de 2019, con la presentación del libro “El arte de cuidar”, de Diego Buenosvinos. La obra recorre desde los orígenes de la Unión de Practicantes en la calle Las Fuentes hasta el alto nivel formativo y científico alcanzado en el siglo XXI con 3.600 profesionales colegiados en León (1).

El arte de cuidar. Cien años del Colegio de Enfermería de León, es la historia del último siglo de una profesión de la que hay constancia en los archivos del antiguo hospicio provincial desde 1857 —hay registro de nóminas de enfermeras y enfermeros— y mucho antes como practicantes. Además, en 1915 la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII, fue la impulsora del cuerpo de Damas Enfermeras de la Cruz Roja.

Diego Buenosvinos Fernández destaca «el esfuerzo tan grande que durante décadas ha hecho la enfermería para formarse, mejorar y crecer». El periodista y escritor también pone de relieve «el apego al paciente, el desvelo y la constancia», así como el nivel de «los trabajos científicos» que desarrolla la enfermería en León en los últimos años.

El Colegio, que nació impulsado por un grupo de practicantes leoneses, tuvo su primera sede en la calle Las Fuentes. Desde allí se lanzaron las primeras propuestas para la mejora de la profesión a través del asociacionismo. Fue en la calle Santa Cruz donde «comenzó a dar sus primeros pasos con fuerza y a unir a los profesionales Practicantes», comenta Buenosvinos (1).

En 1904 se permite a las mujeres ser practicantes. Ahora son el 80 % de las personas colegiadas.

FOTO 2 Cuidados a un paciente en un centro sanitario de León. La novena provincia de la enfermería era “Reino de León”. Archivo Histórico del Diario de León

El buceo en los archivos ha sacado a la luz hechos tan significativos como que en 1919 el colegio de León editó la revista “El Practicante Leonés”, una singular publicación que por aquel entonces tuvieron en nueve cabeceras colegiales, entre 45 colegios y dos agrupaciones. «Precisamente, cien años después, no llegan a doce las provincias que tienen un monolito dedicado a la enfermería como León cuenta con uno en La Palomera», apostilla el autor.

Hechos que dan cuenta de la vitalidad del Colegio Leonés de Enfermería desde sus comienzos hasta la actualidad. Y también de una sociedad que confiaba al asociacionismo la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. El nacimiento del Colegio coincidió con la reedición, poco después, del Boletín de la Unión Sanitaria Leonesa y la fundación, en 1922, de la Federación Nacional de Colegios de Practicantes con ocho regiones. No deja de ser curioso que la provincia leonesa aparezca en esta nomenclatura con la denominación “Reino de León”, como recoge la publicación con la que serán obsequiadas las 3.600 personas colegiadas a día de hoy.

Desentrañando la historia de esta profesión en la provincia también ha palpado Buenosvinos «la importancia que ha tenido siempre León, con una historia y un patrimonio tremendo que nunca hemos valorado y tiene un peso enorme para seguir creciendo», apostilla.

El presidente actual José Luis Blanco Valle señala que el libro desvela las raíces de la profesión en León «enraizando con profunda armoniosidad, el pasado de un colectivo que se brindó en cuerpo y alma por el cuidado del enfermo y conseguir su curación a base de sabia profesionalidad» (1).

Otro hecho histórico que marcaría el futuro sanitario de la provincia de León —valora el autor— fue la carta que en 1922 recibió el presidente del Colegio de Practicantes en la que le instan a separar los servicios de Barbero y Practicante del Hospicio de San Cayetano. «Precisamente en este local de beneficencia tenemos constancia de nóminas y estadísticas de diferentes épocas y en los que, desde 1859, figuran ya profesiones como Enfermera, Celador, Ama de Lactancia o Enfermero», explica.

FOTO 3 El autor del libro conmemorativo, Diego Buenosvinos, con el presidente del Colegio de Enfermería, José Luis Blanco. Jesús F. Salvadores

León estaba sujeto a los cambios que se producían en España y en Europa en aquellos ‘felices’ años 20. En 1923 se produce un hito para la profesión con la creación del Montepío Nacional al que el presidente leonés, Ignacio Martínez Galán, aporta las bases del reglamento.

En el bullir sindical de aquellos tiempos el Colegio de Practicantes de León fue, con el de Zaragoza, uno de los que se integró en 1925 en la Unión General de Trabajadores (UGT).

La colegiación obligatoria se estableció en 1929 para practicantes y un año después para matronas. Tras la sublevación contra la II República se reunieron en Burgos, sede de operaciones del frente rebelde, se reunieron en la ciudad representantes de colegios de practicantes de diversas provincias, incluida la de León.

Al finalizar la guerra, destaca Buenosvinos la subida de una peseta por practicante del precio de la colegiación en 1939, año en el que se compraron 139 carnés para los colegiados.

En 1942 se establece el seguro obligatorio de enfermedad para los profesionales. Particularmente significativa se considera la década de los años 50 (1).

«En 1953, se funden en una tres profesiones —practicantes, matronas y enfermeras— en Ayudantes Técnicos Sanitarios (A.T.S.)», señala el autor.

Es en esta década cuando se estrena la sede en Ordoño II. En 1958 se requiere el servicio de telefonía para el local que hasta los años 80 sería el punto de referencia de la profesión en León. Con la incorporación del teléfono se pretende «mejorar la atención a los colegiados».

FOTO 4 Acta de la sesión celebrada el 25 de octubre de 1933 en junta general extraordinaria que menciona el envío de dinero a colegas de Bilbao para un recurso ante el Tribunal Supremo. AHP León

Las inquietudes por divulgar la labor profesional se reflejan en 1963 en la presentación de la revista colegial Técnica Sanitaria. Este mismo año, la sección de matronas decide aportar una peseta por colegiada por el uso de la sede «para ayudar a sufragar los gastos comunes», de modo que, aunque estaban unificadas las profesiones en la denominación de A.T.S., las matronas parece que estaban aparte.

Otro hito lo marca, en junio de 1966, la creación de la Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios Femeninos por la Diputación Provincial, que se completaría en 1970 con la creación de la sección masculina. Durante años recibían enseñanza segregada. Así lo vivió José Luis del Blanco.

En 1904 se permitió a las mujeres obtener el “Título de Practicante” y en 1915 se da el empuje definitivo a las Enfermeras con la Real Orden de 21 de febrero. Ni que decir tiene que la profesión de los cuidados devino en una ocupación feminizada a lo largo del siglo XX. Actualmente el 80 % de sus efectivos son mujeres, comenta Buenosvinos (1).

FOTO 5 Escultura de homenaje de Jorge Aller en La Palomera. Representa las manos de una enfermera acogiendo la mano del enfermo. Fotografía Ramiro

La profesión cuenta con 385 colegiados en 1975 y dos años después consigue la Diplomatura, primero con dependencia de la Universidad de Oviedo y ya desde 1979, de la Universidad de León.

La labor del colegio en el impulso a la investigación y la actividad cultural se hace notar en 1985 con la creación de un premio científico y otro literario. La profesión se consolida con la creación de la Diplomatura en Ponferrada en 1998 y el reconocimiento de siete especialidades en 2005 y alcanza su cenit en 2015 con la creación de la Facultad de Ciencias de la Salud para ser Grado Universitario.

Los retos son muchos, admite José Luis Blanco. El primero «mantener lo que hemos logrado, mejorar la formación, conseguir la prescripción enfermera y la presencia en órganos de decisión y directivos para organizar y gestionar la sanidad», señala. Con un siglo a sus espaldas León encara el horizonte del 2020, Año Internacional de la Enfermería, y participa en la campaña Nursing Now para el empoderamiento profesional.

Barberos y Practicantes
Empezaron como Practicantes, oficio que hasta principios del siglo XX estuvo unido al de Barbero, se diplomaron como A.T.S. (Ayudantes Técnicos Sanitarios, agrupando a practicantes, matrona y enfermeras) y alcanzaron la categoría de Grado Universitario en 2015 (1).

Los Barberos estaban autorizados para hacer Sangrías desde tiempo inmemorial. También existían los Ministrantes que, junto a los Practicantes, estaban autorizados para hacer cirugía menor en los pueblos bajo la supervisión del facultativo municipal. Barberos, Ministrantes y Sangradores son los oficios que dan origen a los dentistas a finales del siglo XIX.

En cuanto a la formación en León, antes que la Escuela de Ayudantes Técnicos Sanitarios que promovió la Diputación en 1966, existió la Escuela tutelada por el Instituto Nacional de Salud en la antigua Maternidad de la Avenida de Asturias y la Obra Hospitalaria de Nuestra Señora inauguró su propio centro en 1967 (1).

La Fisioterapia, por su parte, se desgaja de los A.T.S. en 1980. El primer intento de crear una asociación de fisioterapeutas en León es de 1987 (1).

Tres años para un siglo de cuidados

El periodista Diego Buenosvinos presenta el resultado final de un esfuerzo personal y colectivo: los Cien Años del Colegio de Enfermería de León compilados en el libro “El arte de cuidar

En aquellos días de 1917 la enfermería leonesa poco o nada tenía que ver con la actual Profesión. El recuerdo lleva a los primeros Barberos que desarrollaban la enfermería en su local, donde Ignacio Martínez Galán fue el primer Presidente Colegial; hasta dar un salto de cien años para encontrar el gremio que hoy en día busca no solo curar, sino también acompañar y cuidar. Pero por el camino hay historias, anécdotas y avances de un sector que camina de la mano de la vanguardia (2).

Mucho ha cambiado la enfermería leonesa desde aquel pretérito 1917. Pero para saber qué cuestiones son diferentes toca disfrutar leyendo este fantástico libro.

«Hemos intentado hacer una recopilación histórica en un trabajo que ha sido laborioso pero tenemos una obra que logra que todo esté aquí», defendía el presidente del Colegio de Enfermería de León, José Luis Blanco (2).

No parece sencillo resumir un siglo de vida, menos aun cuando el Colegio ha pasado por siete sedes. «Hay que tener en cuenta que esta historia empieza con Barberos, Ministrantes y Sangradores, que casi eran los que componían la profesión», reconocía el presidente (2).

FOTO 6 Archivo Colegio de Enfermería de León

Con una cuidada fotografía y con gráficos y documentos que apoyan el relato, el libro busca contar una historia para aquellos que la desconocen y ser un testimonio clave en proteger la trayectoria del colegio profesional. El reto, para el autor, no era menor. «Uno cuando sabe que está ante un centenario y cuando te piden esta misión te quedas un poco asustado por la responsabilidad, pero lo que quise fue sintetizar el trabajo de los profesionales», destacó Diego Buenosvinos, que no duda en asegurar que en estos cien años «se ve un constante afán de superación y de formación, siendo la vanguardia» (2).

EL LIBRO “EL ARTE DE CUIDAR”

CIEN AÑOS COLEGIO DE ENFERMERÍA DE LEÓN

FOTO 7 Portada del libro “El Arte de Cuidar” Cien Años del Colegio de Enfermería de León

UN SIGLO CUIDANDO A LOS DEMÁS

El libro consta de 314 páginas y 29 capítulos para glosar la aventura de una profesión que va más allá de curar al que lo necesita. Su índice se organiza de la siguiente forma:
1.- Nota del autor
2.- Introducción: Don José Luis Blanco Valle
3.- Prólogo: Don Alfredo Escaja
4.- Prólogo: Don Florentino Pérez Raya
5.- Cronología: Evolución Histórica del Colegio de Enfermería de León
6.- Primeras Actas
7.- 1917. Boletín del Colegio de Practicantes
8.- Beneficencia
9.- Sucesores del Practicante
10.- 1919. Primera Revista Colegial
11.- Prensa Histórica Local
12.- Comisiones de Sanidad, Formación e Investigación
13.- Una vida dedicada al Servicio de la Enfermería Leonesa
14.- Colección de trajes enfermeros antiguos: vocación investigadora
15.- Congresos
16.- Presidentes del Colegio Oficial de León
17.- Colegio Oficial de Matronas de Asturias y León
18.- Personalidades presentes en las Actas de las diferentes Juntas de Gobierno desde 1980 hasta nuestros días
19.- Sedes Colegiales
20.- Titulación en León y en el Conjunto de España entre los años 1877 – 1932
21.- Deontología Profesional
22.- Cien años de compromiso y Cuidados para la Salud de los Leoneses
23.- Las Revistas Colegiales a través de las Fiestas Patronales
24.- Convenios Institucionales
25.- Documentos, sellos, carnets y diplomas
26.- San Juan de Dios
27.- Anuncios
28.- Junta de Gobierno y personal del Colegio de Enfermería de León
29.- Bibliografía

Según nos cuenta el autor Diego Buenosvinos, ha pretendido con este libro mostrar la filosofía enfermera sustentada siempre en el compromiso, la dedicación plena y el arduo trabajo por superarse. Cualidades pragmáticas que vemos hoy con normalidad, pero especialmente valiosas en un mundo repleto de dificultades y todo ello desde una perspectiva cambiante en organización, gestión, formación y ante los espejismos económicos sustentados por las carencias y necesidades básicas en muchas de las etapas del siglo XX (3).

Ha sido muy importante el haber podido consultar los fondos del Archivo Histórico Provincial de León, gracias a estos fondos, el autor ha podido verificar numerosas claves organizativas del patrón de la sanidad leonesa desde mediados del siglo XIX y también su correlación en el XX.

La interrelación de practicantes, matronas y enfermeras ha supuesto la creación de un grupo homogéneo que ha conseguido asumir con éxito los más punteros retos como la consecución del Grado Universitario, y aspirar a seguir esta senda de crecimiento y excelencia de manera imparable.

El Presidente del Colegio de Enfermería de León, Don José Luis Blanco Valle, nos decía en su introducción que se sentía muy honrado en poder ofrecer esta magnífica obra de investigación datada a partir de documentos guarnecidos en los muchos fondos documentales de la provincia de León.

León ha contado, con la documentación actual, con diecisiete presidentes contando con los presidentes accidentales, a lo largo de estos cien años de historia con una “sección de matronas” bien perfilada, la cual a pesar de subordinarse a su matriz asturiana, marcaba sus funciones con clara autoridad (3).

No sería hasta diciembre de 1929 cuando se estableció de forma obligatoria la colegiación y entonces modelaron las principales normas, reglamentos y dinámica ética enfermera.

FOTO 8 El Censo de Colegios. Relación nominal de los Colegios y Agrupaciones de Practicantes de Medicina y Cirugía. Madrid, 1 de septiembre de 1920

Don Alfredo Escaja, Presidente del Ilustre Consejo Autonómico de Enfermería de Castilla y León, nos contaba que cumplir un siglo de vida es un privilegio del que pocas organizaciones gozan en una sociedad tan incierta, voluble y trepidante como la actual.

A lo largo de un siglo de vida ocurren muchas vicisitudes, de las cuales le gustaría destacar aquí tres: la unificación, en 1953, de los entonces colegios de practicantes, matronas y enfermeras al crearse el Colegio de A.T.S. en León; en 1977, la organización dio un salto y pasó a convertirse en Colegio de D.U.E. de León y finalmente en 2010, el Colegio fue testigo de la creación del Grado en Enfermería con el Plan Bolonia (3).

Muchas felicidades al Colegio de Enfermería de León y a su Junta de Gobierno actual que han hecho posible la edición de este fenomenal libro, y a los enfermeros de León por contribuir a crear la historia de esta excelente profesión.

Florentino Pérez Raya, Presidente del Ilustre Consejo General de Colegios de Enfermería de España, nos decía en su prólogo que los Enfermeros de León han contribuido con su trabajo, dedicación y constancia, junto al resto de los profesionales españoles, a alcanzar las elevadas cotas de desarrollo profesional de las que hoy disfrutamos (3).

Aquel germen que nació hace cien años, tiene como su propia historia que en 1919 el Colegio edita la primera revista colegial “El Practicante Leonés” cuando en todo el país solamente se editaban nueve revistas de los 45 Colegios inscritos en el registro. Unos años después en 1922 encontramos una referencia de la Junta Provincial de Sanidad donde se indicaba la separación de los servicios de Practicante y Barbero (3).

No menos importante fue el proyecto de Montepío de Practicantes de Medicina y Cirugía de España en 1923 y redactado por el presidente del Colegio de Enfermería de León, don Ignacio Martínez Galán, para poder socorrer a los socios “inutilizados” en el ejercicio profesional.

En el año 2017 estuvo en la inauguración, muy cerca de la Facultad de Ciencias de la Salud y del Colegio de Enfermería de León, de un monolito para conmemorar, precisamente, esos cien años de vida colegial en la Palomera (rotonda de Enfermería). Representa las manos de una enfermera acogiendo la mano del enfermo. De este modo, la Sociedad Leonesa reconoce el trabajo de “sus enfermeras” con admiración y respeto.

Concluye diciendo Florentino: “A todos los que han contribuido a establecer este perfil enfermero, en este Colegio de Enfermería de León, durante sus cien años de vida, nuestra mayor gratitud y nuestro mayor respeto (3).

Su Historia

En el Boletín  de los Colegios de Practicantes de Medicina y Cirugía, datado en el mes de marzo de 1917, en la página 14 y en la sección de noticias se encontraba el siguiente párrafo: “Grata sorpresa nos ha causado la formación de los Colegio de León y La Coruña. Finaliza el artículo poniendo los nombres de los dos nuevos presidentes que en el caso de León fue Ignacio Martínez Galán.

Hemos encontrado en el dosel denominativo los siguientes nombres: “ministrantes”, “cirujanos dentistas”, “matronas”, “practicantes autorizados para partos”, “odontólogos”, “sangradores”, “barberos” y otros muchos nombres para designar aquellos que en todo momento han estado tan apegados a las necesidades de la sociedad (3).

Beneficencia

En la legislación sanitaria básica del siglo XIX, transcrita por J. L. Ausin Hervella, se dicta el artículo 101 de esta Ley: “Los enfermeros darán cada semana a la Junta parroquial o municipal, cuenta exacta de las cantidades que se hayan invertido en este objetivo, de los enfermos que se hayan curado, muerto o adolecido de nuevo y de todo cuanto juzguen digno de ponerse en conocimiento de la Junta, para que ésta provea por si es conveniente, o recurra a la municipalidad en caso necesario”.

En el artículo 11 se lee, “Además del competente número de enfermeras, habrá en cada hospital un director dotado de las cualidades debidas, a cuyo cargo estará el gobierno interior del establecimiento y la conducta de los empleados y enfermos”.

No olvidemos que se especifica en el artículo 105 que habrás hospitales públicos en todas las capitales de provincia. En el caso de León como aclara Fernández Arienza, la primera referencia histórica data del año 1084, no siendo hospital sino “Alberguería”, que fue mandad construir cerca de la catedral por el Obispo Pelayo. Era en sí misma un lugar de cobijo para peregrinos o de descanso (3).

FOTO 9 Sellos de beneficencia de León

Los primeros hospitales de nuestro país, comenzaron siendo “Albergues de la Iglesia” donde se albergaba y atendía a peregrinos, mendigos, viejos, tullidos, ciegos, huérfanos o locos. La atención proporcionada por los frailes y años después por monjas no era otra cosa que facilitar el  reposo, proporcionar comida y calor así como la higiene que se podía (4).

La primera referencia de un “Hospital urbano” o Alberguería” en España era el hospital de Santa María o de la Catedral que nace en 1084 en León, situado ante la Puerta y la torre Norte de la Catedral.

En 1096 se construye el monasterio de San Marcelo en la plaza de Santo Domingo hoy en pleno centro de la ciudad y allí es trasladado el antiguo Hospital. Su torre e Iglesia (que fue arrasada por Almanzor) aún existen. El Hospital, también tenía una Torre llamada de Almanzor que era una parte de la Muralla leonesa (4)

Hacia 1460 el Hospital pasa a llamarse San Antonio Abad, en principio especializado en curar el Fuego de San Antonio, enfermedad causada por la contaminación del pan con el cornezuelo del centeno y que los frailes curaban con pan de trigo. El Hospital de San Antonio Abad, pervive y se agranda durante muchos años hasta que en 1922 se traslada a los Altos de Nava (4).

En 1961 lo adquiere la Diputación que se lo compra al Obispado, funciona como hospital hasta 1975 (4).

En el año 1996 se instala en él la Escuela Universitaria de Enfermería que ahora se despide de este Histórico edificio que vivió entre monjes y monjas, barberos, sangradores, ministrantes y cirujanos romancistas, médicos y canónigos, administradores y… (4).

Para terminar con estudiantes y profesores que ahora nos despedimos, no sin mostrar nuestro orgullo de haber compartido con la historia esta institución milenaria. Nuevos horizontes, por fin en el campus, por fin en la Universidad, pero déjenme que derrame la última lagrima por este pedazo de nuestra historia (4).
Dr. Javier Pérez Rivera. Profesor de la Universidad de León

Reglamento para las Carreras de Practicantes y Matronas

El 21 de noviembre de 1861 se aprueba la real Orden por la que se determinan las enseñanzas de los Practicantes y Matronas. Esta Real Orden se vio modificada y ampliada por otra publicada el 18 de noviembre de 1888 (3).

El 18 de noviembre de 1889 la Gaceta de Madrid, en su número 323, publicó la citada aclaración al Reglamento que ordenaba de manera concisa la preparación a que tendrían que acogerse los Practicantes como herederos de los Cirujanos Menores, Ministrantes y Matronas. Se les otorgaba el título de “Auxiliares en Medicina”, en virtud de lo establecido en el artículo 40 de la Ley de Instrucción Pública de 9 de septiembre de 1857 y se les habilitaban para el ejercicio de pequeñas operaciones que estaban catalogadas como cirugía menor (3).

En cualquier caso, no podrían realizar ningún tipo de acción médica sin previa autorización facultativa. Se instituía también que pudieran acompañar y ayudar en las operaciones importantes que los médicos llevaran a cabo y, por otra parte, quedaban capacitados para realizar las curas después de una intervención. En el artículo 5º de la norma, se explicaba que debían poseer conocimientos de anatomía, vendajes y apósitos y que en ningún caso podrían ejercer como dentistas.

También se regulaban las prácticas que debían realizar: no podrían durar menos de dos años y debían llevarse a cabo en hospitales públicos.

Un Tribunal aprobado por los rectores de las Facultades de Medicina, deberían examinar a los futuros “Auxiliares de Medicina” y “probar su suficiencia” a través de cuestionarios orales y prácticos, como final de estudios (3).

FOTO 10 Litografía Barbero Sangrador. Realizando una sangría

La preparación académica de las Matronas por su parte, se efectuaría de manera similar a los Practicantes: debían adquirir conocimientos de Obstetricia, preceptos y reglas para asistir a las parturientas y paridas, así como a los niños recién nacidos en todos los casos en que el parto fuera normal.

También debían conocer las pautas para administrar el bautismo en los casos en que peligrase su vida. Los exámenes marcaban las mismas formalidades que en el caso de los Practicantes. En el artículo 14º se derogaban odas las disposiciones que se opusieran a ese reglamento que fue firmado por el Presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas y Méndez (3).

Barberos Sangradores

En 1748 aparecen los Colegios Reales donde aparecían los barberos sangradores. Los barberos tenían que pasar pruebas que suponían la preparación para ejercer como cirujanos mayores. Entre los sangradores y cirujanos menores, comenzó a tomar forma una de las denominaciones del servicio médico que triunfó con el paso del tiempo y que formaría parte del sistema del “Practicante”.

Los cirujanos romancistas eran sanadores que obtenían su título después de trabajar como aprendices o “practicantes” de otro cirujano romancista diplomado, y superar un examen ante el Protomedicato. El examen se realizaba en romance castellano y de ahí el nombre con el que eran conocidos para diferenciarlos de los cirujanos latinos, que realizaban su examen en latín.

En el siglo XVII, los cirujanos romancistas fueron los que se hicieron cargo de casi toda la asistencia sanitaria para la mayor parte de la población. Eran ellos quienes curaban fracturas, heridas y llagas; abrían los tumores y sajaban los abscesos; y también los que hacían las autopsias, pues los médicos no trabajaban con las manos. A mediados del siglo XVIII se habían extendido por todos los pueblos, pudiendo decirse, sin exagerar, que su práctica alcanzaba a todos los habitantes.

Los barberos sangradores como los ministrantes o cirujanos menores y dentistas, entre otros profesionales de la época, estaban realizando tareas que luego desempeñarían los propios practicantes. La Real Orden de 31 de marzo de 1836 se promulgó precisamente para concentrar ya a primeros del siglo XIX todos los títulos bajo una sola denominación la del “Practicante”.

1919 Primera Revista Colegial

Los practicantes leoneses, cerciorándose de la necesidad de comunicarse de forma periódica para marcar pautas e informar de cuanto acontecía en aquellos tiempos de cambios y avances, publicaron “El Practicante Leonés”, en una edición del año 1919. En aquella época solo se editaban 9 periódicos de los 45 Colegios y 2 Agrupaciones que formaban la profesión.

Se planteaba un reto más que evidente debido a las dificultades inherentes de la falta de medios, dificultades económicas e, incluso, de distribución. Pero la vocación de los profesionales afrontaba todas las trabas y se superaban para tener una gran revista profesional y de vanguardia.

Tres Escuelas de Enfermería en León

Coexistieron tres Escuelas de Ayudantes Técnicos Sanitarios en León. De este modo tan competitivo se fueron formando los profesionales de ambos sexos en León para unirse al mundo sanitario. Hubo una dependiente de la Diputación Leonesa, la Escuela tutelada por el Instituto Nacional de Salud (Insalud) ubicada en el antiguo complejo de Maternidad, en la carretera de Asturias. La tercera Escuela perteneciente a la Obra Hospitalaria “Nuestra Señora de la Regla” que fue inaugurada el 9 de octubre de 1967 y finalizó en 1977.

FOTO 11 Orla de la 1ª Promoción de la Escuela de la Excelentísima Diputación Provincial de León. Ayudantes Técnicos Sanitarios (A. T. S.). 1968

La Escuela de Enfermeras de la Diputación Provincial de León fue creada en el curso académico 1965 – 1966, en su sección femenina, llamada Escuela de Ayudantes Técnicos Femeninos como en casi todas las capitales de provincia, y con el modelo de internado y el 18 de diciembre de 1970 en la sección masculina y se impartían las clases teóricas en el edificio hoy ocupado por el Conservatorio de Música de León.

Una década después en 1979, esta Escuela pasaría a ser Universitaria, pero continuando bajo la dirección de la Universidad de Oviedo. Pasó a denominarse Escuela Universitaria de Diplomados en Enfermería, hoy en día Facultad de Enfermería. Formaron durante 15 años, 2.433 titulados de ambos sexos, 1.626 mujeres y 807 varones.

En 1980 esta Escuela Universitaria fu trasladada al edificio San Antonio Abad, en el complejo hospitalario.

FOTO 12 Documento de la Escuela Universitaria de Enfermería de León

En el Campus Universitario de Ponferrada, la enseñanza de la Escuela de Enfermería pasó a integrarse en el nuevo Hospital del Bierzo, cediendo el antiguo edificio a la Universidad de León, para poder crear la Escuela de Enfermería en el año 1998, ya con la titulación de Diplomado en Enfermería. La Universidad de León creará en 2001 la Diplomatura en Fisioterapia en el Campus de Ponferrada para el curso 2001 – 2002, y la Escuela de Enfermería pasará a denominarse Escuela de Ciencias de la Salud y hoy en día la Facultad de Ciencias de la Salud.

Búsqueda Documental

Búsqueda Documental: Diego Buenosvinos Fernández; Carlos C. Álvarez Nebreda; José Luis Blanco Valle; Inés Casado Verdejo; José Luis Pérez; José Carlos Gil Durán y Benilde Ámez López.
Maquetación y Diseño: Juan Pablo Domínguez Domínguez / elehache comunicación.
Revisión de Estilo: Elena Bajo Pérez.
Fotografía: Víctor Justel Ropero.
Edita: Ilustre Colegio de Enfermería de León.
Imprime: Redes / Imagen y comunicación.
Depósito Legal: LE 738-2019
Año de Impresión: 2019
ISBN: 978-84-09-14084-8
Fotos antiguas retocadas por José Luis Santos Flórez.

FOTO 13 Ficha del Colegio Oficial de Practicantes de la Provincia de León a nombre de Antonio Vega Crespo

Agradecimientos:
A la Junta de Gobierno por su incuestionable apoyo.
Al enfermero, documentalista y escritor Dr. Carlos C. Álvarez Nebreda.
Avelino Crespo Crespo, Secretario Técnico del Servicio Territorial de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León.
Al Archivo Histórico Provincial de León.
A los funcionarios del Archivo Histórico del Instituto Leonés de Cultura (ILC).
Archivo del Consejo General de Enfermería de España.
A la Fundación Sierra Pambley.
Francisco Castañón González. Diputado de Cultura de León.
Germán Sánchez Gómez. Catedral de León.
Dr. F. Javier Pérez Rivera

Bibliografía
1.- Diario de León. Ana Gaitero. 29 de noviembre de 2019
2.- León Noticias, Nacho Barrio. 28 de noviembre de 2019
3.- El Arte de Cuidar. Cien Años del Colegio de Enfermería de León. Diego Buenosvinos Fernández.
4.- Antecedentes históricos en la provincia de León. Dr. F. Javier Pérez Rivera. Profesor titular de Enfermería Materno-Infantil. Director del Departamento de Enfermería y Fisioterapia. Coordinador del máster de investigación en Ciencias Socio sanitarias. Universidad de León

FOTO 14 Orla de la 6º Promoción de la Escuela de la Excelentísima Diputación Provincial de León. Ayudantes Técnicos Sanitarios (A. T. S.). 1973

Mi impresión
Magnífico libro del Colegio de Enfermería de León, con sus tapas duras y muy bien estructurado, que nos cuenta en sus páginas el transcurso de esos primeros 100 años cumplidos y de sus profesionales.

Darles la enhorabuena a todos los compañeros de León por tener tan bello ejemplar, para poder consultar y tener cerca en el trabajo, en los hospitales y bibliotecas y que nos sirva a todos los profesionales a mejorar nuestro trabajo diario.

Así mismo los futuros profesionales que lo podrán consultar en sus universidades, encontrarán en él una ayuda para recordar cómo fue su profesión y en su bibliografía, hallarán documentos para nuevas Tesis Doctorales y trabajos de campo y así engrandecer a toda la Comunidad Enfermera, siendo la que más profesionales aporta a la Sanidad Española.

FOTO 15 Contraportada del libro “El Arte de Cuidar” Cien Años del Colegio de Enfermería de León

Manuel Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Osakidetza, Hospital Universitario Donostia, Gipuzkoa
Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Miembro de Enfermería Avanza
Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Miembro no numerario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. (RSBAP)
Académico de número de la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia – Bizkaiko Erizaintza Zientzien Akademia. ACEB – BEZA
Insignia de Oro del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa 2019

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