sábado, 11 de agosto de 2012

ENFERMERAS DE URUGUAY. PARTE DE SU HISTORIA


FORMACIÓN DEL PERSONAL DE ENFERMERÍA EN EL HOSPITAL DE CLÍNICAS DE MONTEVIDEO

Formación de Nurses (1911-1947
Formación de enfermeras universitarias (Licenciadas) (1948-1973
Formación de auxiliares de enfermería (1950-1973
Funcionamiento del Departamento de Enfermería (1953-1973
Datos biográficos de Dora Ibarburu

ENFERMERA (NURSE) REFERENTE DE LA RED IBEROAMERICANA DE HISTORIA DE LA ENFERMERÍA EN URUGUAY


FOTO 001 Soledad Sánchez Puñales. Emblema de la Escuela Nacional de Enfermería, emblema de la Escuela de Enfermeras de Montevideo

Soledad Sánchez Puñales
Experta y magnífica enfermera. Se graduó en la Escuela Universitaria de Enfermería (EUE) en 1954. Cursó posgrados en la Escuela de Salubridad de Chile; en Educación de Enfermería en la Universidad de Washington; en Planificación del Sector Salud (OPS/OMS) en la Universidad de Washington, California; en Desarrollo de Recursos Humanos en el Instituto de Salud Pública de Tokio.

Ingresó a la docencia en 1956, llegando a ocupar la Dirección de la EUE desde 1971 a 1974 de la que fuera cesada por la dictadura cívico- militar. Realizó Consultorías en el exterior contratada por OPS/OMS. Luego participó en el proyecto de reapertura de la EUE retomando su función de directora en 1985 en calidad de interina y luego en forma titular por dos periodos reglamentarios, hasta 1993 en que se jubiló.

Sus publicaciones de naturaleza histórica han sido: Homenaje a la Profesora Emérita Nurse Dora Ibarburu. (Revista Uruguaya de Enfermeria), Escuela Universitaria de Enfermería. Pasado, presente y futuro. (Revista Uruguaya de Enfermería), y el libro Historia de la Enfermería en Uruguay. Desde hace unos años integra la Red Iberoamericana de Historiadores de Enfermería.

Hoy en día sigo siendo enfermera licenciada uruguaya; vivo en Montevideo y estoy jubilada. Actualmente integro un equipo de enfermería con Alma Carrasco, Teresa Baez y Zoraida Fort, todas somos enfermeras, que estamos realizando una investigación cualitativa respecto de los inicios de la enfermería universitaria en nuestro país; recién estamos iniciando el análisis de las entrevistas a ocho pioneras de este proceso.

Soledad Sánchez Puñales, correo electrónico: soledadsanchez1@gmail.com

Formación de Nurses (1911-1947)
Podríamos decir que los primeros cuidados atribuibles a enfermería, constituyen una etapa empírica, mágica y religiosa, que tienen lugar en la Banda Oriental en los siglos XVII, XVIII y XIX. Al comienzo los jesuitas entrenaron indios, sobre todo guaraníes, para que les ayudaran a alimentar, mantener limpios y darle ciertas infusiones a los enfermos y menesterosos A estos les llamaron “curuzuyaras” porque portaban una cruz. Sus prácticas mezclaban hechicerías con el uso de hierbas que sacaban de árboles y plantas.

Más tarde aparecieron integrantes de órdenes religiosas tales como la de los betlehemitas (Orden religiosa cuyo nombre oficial es Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem. Creada en 1656 en Guatemala por San Pedro de San José Betancourt, con el fin de servir a los pobres) y sobre todo las Hermanas de la Caridad. Estas últimas ocuparon un lugar muy destacado en nuestros hospitales, como guardianas de equipos, ropa y materiales necesarios para el cuidado de los enfermos. Con este rol las conocimos porque perduraron hasta el siglo XX. También en los siglos XIX y XX vinieron a nuestro país enfermeros-cuidadores españoles, italianos, piamonteses y brasileños, y algunas nurses inglesas que se ocupaban del cuidado de los pacientes y menesterosos.

Lo que hoy podemos considerar como el comienzo de la enfermería laica y profesional surge en Uruguay por iniciativa del Dr. José Scoseria para “establecer una Escuela de Nurses de un sistema igual al de Florence Nightingale”, y porque se había hecho evidente la “urgencia de formar un personal auxiliar con una estampa superior, completamente distinto al viejo personal”.

Dicha Escuela se crea mediante Decreto del Poder Ejecutivo el 23 de octubre de 1911; su reglamentación es del 29 de julio de 1912. Inicia su funcionamiento el 15 de enero de 1913 con la dirección del Dr Carlos (de Oliveira) Nery y la participación docente de cinco nurses y una estudiante seleccionadas por él en Inglaterra. Durante los primeros años esta escuela dependiente de la Asistencia Pública Nacional logra un nivel semejante a las escuelas de nurses de Londres.

Uruguay, después del golpe de Estado dado por Gabriel Terra el 31 de marzo de 1933, plebiscitó una nueva Constitución (la de 1934), y la Asamblea Constituyente eligió a Gabriel Terra y a Alfredo Navarro como Presidente y Vicepresidente respectivamente. En 1934, se aprueba la Ley Orgánica de Salud Pública y se crea en su órbita la Escuela de Sanidad y Servicio Social dentro de la cual, la Escuela de Nurses “Dr Carlos Nery” pasa a constituirse en su Sección D.

La Escuela de Nurses cambia su dependencia y organización reiteradas veces. La constante falta de recursos para el pago de docentes, para la instalación de una biblioteca, para financiar los gastos del internado, la falta de planta física y otros factores la llevaron al deterioro progresivo.

El 24 de marzo de 1943 se integra “la comisión que tendrá el cometido de estudiar la actual organización de la Escuela de Nurses y proponer medidas que considere necesarias para su posible perfeccionamiento”. La comisión inicialmente se integra con la nurse Luisa Ginart de Botta, y los doctores Domingo Prat, Alejandro Nogueira y Abel Chifflet. Hasta entonces las nurses docentes (“sisters”) eran seleccionadas además de sus aptitudes técnicas por su abnegación, recato, adhesión a una rígida disciplina y por su honestidad”.


FOTO 002 Hospital de Clínicas de Montevideo Uruguay

Formación de enfermeras universitarias (Licenciadas) (1948-1973
Hacia 1947 una serie de hechos ponen en evidencia la necesidad de crear una Escuela de Nurses, que posteriormente llevaría el nombre de Escuela Universitaria de Enfermería (en adelante EUE); a saber:

1) La importantísima labor del decano Dr Mario Cassinoni en la creación de cursos y escuelas dependientes de la Universidad, a fin de contar con colaboradores del médico con formación en el ámbito universitario.

2) El reconocimiento a nivel internacional de que Enfermería era una profesión científica; por lo tanto la formación de la enfermera debía realizarse a nivel universitario.

3) Diversas graduadas, pertenecientes a la Asociación de Nurses, en los últimos años en la década del 40 tenían clara conciencia de la necesidad de mejorar el nivel de formación que la Escuela de Nurses “Dr Carlos Nery” otorgaba a las alumnas.

4) El Uruguay necesitaba disponer de enfermeras capacitadas para cuidar de la salud-enfermedad de la población ya fuera en medios intra o extrahospitalarios.

5) Para la futura habilitación del Hospital de Clínicas se necesitaban enfermeras capaces de realizar los cuidados con enfoque preventivo y estar asimismo preparadas para asumir el perfil administrativo que demandarían sus funciones; también se necesitaban enfermeras universitarias para trabajar en los centros de salud que el Ministerio de Salud Pública (MSP) había creado en la década del 40.

6) La comisión para el estudio de la “Escuela Nery” estaba ahora integrada por el decano de Facultad Dr. Julio García Otero, Dr. Julio Nin y Silva, Dr. Abel Chifflet, Dr. Pascal Luchessi en representación del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (SCISP), la nurse Irma V Batto y como asesora de la Fundación Rockefeller la enfermera americana Esther Mary Hirst.

7) La asesora de la Fundación Rockefeller, Esther Mary Hirst elaboró un memorándum para la creación de la EUE que fue aprobado por el Consejo Directivo de la Facultad de Medicina (CDFM) y enviado al MSP.

8) El MSP, a través del director de la Escuela de Nurses Dr. Romeo Colombo, sin duda interlocutor válido de parte del poder político, no creía deseable que esta escuela pasara a la órbita de la Facultad de Medicina.

9) La Fundación Rockefeller condicionó la ayuda económica para la Escuela de Nurses a que ésta se estableciera en la órbita de la Facultad. También hubo aportes de algunos materiales y equipos donados por la Fundación W K Kellogg así como el otorgamiento de becas para enfermeras docentes.

10) Todo lo relativo a la EUE es estudiado por una comisión integrada por los doctores Rodolfo Talice, Helvecio Tabárez, Juan C Castiglioni, Román Arana Iñiguez y Arturo Ardao (abogado), quienes elaboraron las primeras normas y reglamentos.

Cabe señalar que nuestro gobierno había firmado un convenio con el SCISP de los Estados Unidos de Norte América, a través del Instituto de Asuntos Interamericanos, el 10 de noviembre de 1943, en momentos en que se buscaba enfatizar las acciones de medicina preventiva. Convenios de esta naturaleza respondían a la política exterior que Uruguay tenía de compromiso con los aliados, en la Segunda Guerra Mundial (1939 - 1945). Dichos convenios suponían traspaso de tecnologías en salud, beneficiosas para el país. Para paliar el déficit en la preparación sobre aspectos preventivos, el 22 de agosto de 1944 concurre a nuestro país la Enfermera Directora de la Sección Nurses del SCISP Clare M J Wangen, quien a partir de octubre dicta el primer curso sobre Salud Pública para nurses y visitadoras de higiene. A su vez, ella hace un comentario extenso y claro sobre las funciones de la nurse en el hospital. Destaca que

“En un hospital que tenga un personal de nurses adecuado a sus necesidades y que realmente suministre al enfermo el cuidado que éste requiere, el grupo de nurses debe ser el más numeroso de la institución.” (…) “Después de recibirse es conveniente que la nueva nurse trabaje como mínimo un año en calidad de nurse de sala”. Se refiere también a los turnos y tareas que debe desarrollar. “Debe cultivar el don de la conversación y saber escuchar al enfermo con simpatía. (…)La nurse comprensiva que tenga conocimientos de psicología y psiquiatría reconoce la necesidad que tienen estos enfermos de deshacerse de tales pensamientos angustiantes, y al granjearse la confianza del enfermo puede en muchas ocasiones resolverle problemas que están deteniendo su mejoría”.

Clare M J Wangen también detalla en su artículo las funciones de la nurse en los Centros de Salud y describe el papel de las Supervisoras, tanto en relación al cuidado de los enfermos como en la atención a los estudiantes.


FOTO 003 Dora Ibarburu y María Julia Pepe. Intengrantes como nurses, del Consejo Consultivo Honorario de la Escuela Universitaria de Enfermería 1947. Enfermeras Hospital de Clínicas

La Fundación Rockefeller fue creada en 1913 en los Estados Unidos con el propósito de mejorar el comercio internacional a la vez que demostrar el valor de los servicios de salud pública, llevando a los países latinoamericanos su modelo de organización sanitaria, al que promovían a través de becas, ayudas económicas a los países y de otras formas. Todas ellas se acompañaban de traspaso de tecnología y filosofía: “la dualidad cartesiana del cuerpo y la mente, una visión mecanicista del cuerpo y la dualidad alopática de la prevención y la cura”.

El 13 de agosto de 1947 el Consejo Central Universitario (CCU) resolvió aprobar el proyecto presentado por Facultad de Medicina. Esta Escuela sería dirigida por una nurse titulada con formación especial en cursos de postgrado en administración. A su vez la Escuela contó con un Consejo Consultivo Honorario: el Dr. Eugenio Fulquet como representante del CCU, el Dr. Román Arana Iñíguez, el Dr. Ricardo Capeletti delegado del MSP, la Sra. Matilde Ibáñez Talice de Batlle Berres, el Dr. Juan C Castiglioni, el Dr. Jackson Davis por el SCISP y las nurses María Julia Pepe Acerenza y Dora Ibarburu Irazusta.

Al decir del decano Dr. Mario A Cassinoni, el Dr. Ricardo Capeletti “se esforzó para que el Ministerio de Salud Pública aceptara el plan del Servicio Cooperativo Interamericano, de ayuda económica a la Escuela que iniciaba sus cursos”.

La EUE inicia su funcionamiento el 2 de mayo de 1950 mediante el esfuerzo conjunto de la Intendencia de Montevideo, la Fundación Rockefeller, el SCISP, el MSP y la Fundación W K Kellogg. Esta escuela tuvo también una Comisión Organizadora presidida por el Dr. Román Arana Iñíguez, como secretaria la nurse Justa Mendieta, la nurse Dora Ibarburu -quien habría de ser la Directora hasta 1962- y la enfermera Margaret Bennet, quien había actuado en escuelas similares en Estados Unidos y en la organización de la Escuela de Enfermería de Guatemala.

A fin de ir preparando los servicios de Cirugía y Medicina para una pronta habilitación del Hospital de Clínicas, el CDFM planteó la necesidad de “contratación de dos Nurses especializadas de la Escuela de San Pablo, Brasil, para que dicten un curso para graduadas en la Escuela de Nurses “Dr. Carlos Nery” sobre administración de sala. La Fundación Rockefeller estaría dispuesta a enviar a esas nurses Montevideo…”. El curso tuvo tres meses de duración y estuvo a cargo de las distinguidas técnicas brasileñas, las enfermeras Kannebly y Bettencourt.

El plan de estudios de la EUE tuvo una duración de 39 meses escolares. En nuestro país el año escolar es normalmente de nueve meses, razón por la cual en 1954 una de las modificaciones que se le realizaron consistió en extenderlo a cuatro años. En dicho plan se integraron ciencias físicas, biológicas y sociales, aparte de ciencias médicas y de enfermería. Incluyó asignaturas no incorporadas en la formación de las nurses hasta entonces, tales como: Salud Pública, con prácticas de enfermería comunitaria en centros de salud y Administración de Sala, ambas en servicios de Montevideo y del interior del país, tanto en los medios intra como extrahospitalarios.

La primera graduación de 21 enfermeras, diez de Montevideo y once del interior, se produjo el 29 de mayo de 1953. El promedio anual de egresadas a partir de entonces fue de 22. Desde 1966 en adelante los órganos de gobierno de la EUE se constituyeron de acuerdo a lo establecido en la Ley Orgánica de la Universidad y a lo que establecía su propia Ordenanza aprobada por el Consejo Directivo Central el 30 de mayo de 1966.


FOTO OO4 Primeras egresadas de la Escuela Universitaria de Enfermería, en ceremonia de graduación el 29 de mayo de 1953. Nurse Dora Ibarburu, Jefe del Departamento de Enfermería del Hospital de Clínicas a partir de julio de 1962

LA ESCUELA UNIVERSITARIA DE ENFERMERÍA (EUE) alcanzó un progreso notable hasta su clausura decretada por quienes intervinieron la Universidad de la República en 1973. Logró un importante reconocimiento a nivel nacional e internacional en virtud sobre todo de:

1) La excelente dirección que, como directora-fundadora de la EUE, ejerciera Dora Ibarburu desde 1950 hasta el 16 de julio de 1962, capaz de impulsar al colectivo profesional para generar un modelo científico - humanístico a nivel docente y asistencial en los medios intra y extrahospitalarios. Su trabajo en instituciones de carácter predominantemente preventivo fue enriquecido por su formación posbásica obtenida a través de cursos, asistencia a congresos internacionales y pasantías en escuelas de enfermería de Chile.

Contribuyó a crear en la EUE una actitud permanente de mejoramiento de la enseñanza con renovaciones periódicas de cuatro planes de estudios el último de los cuales, de 1971, era conducente a una licenciatura. Este plan tiene un fuerte arraigo nacional que surge de los trabajos de investigación sobre aspectos del contexto uruguayo y de las características de los educandos a recibir, así como la elaboración de una doctrina y política de la institución. Estos trabajos fueron analizados en jornadas en las que participaron pedagogos nacionales, administradores de servicios de salud, 47 enfermeras de distintos medios del país, 45 enfermeras provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, México, Paraguay y Perú, y dos Consultoras de la Oficina Panamericana de la Salud /Organización Mundial de la Salud. (OPS/OMS)

2) La formación de un cuerpo de enfermeras docentes que tuvo una actitud crítica científica adherida a la humanización del cuidado, en buena parte como consecuencia de los cursos posbásicos que realizaron en diversas universidades de Estados Unidos y Canadá, en Chile y en México así como en la propia Escuela y en otros servicios de la Universidad

3) El nivel alcanzado por la Escuela le permitió tener en su ámbito a estudiantes y enfermeras docentes provenientes de Argentina, Costa Rica, México y Paraguay para realizar cursos y pasantías.

Al finalizar esta parte, se considera importante destacar una de las opiniones del Dr. Mario A Cassinoni bajo el título “La Escuela Universitaria de Enfermería y la Escuela de Nurses. Decía Cassinoni:

“No seríamos justos si no destacáramos que las nurses graduadas en nuestro país, en la Escuela Carlos Nery, dependiente del Ministerio de Salud Pública, han visto con simpatía la instalación de la Escuela y la consagración de la técnica que poseen en un título profesional. (…)La Asociación de Nurses del Uruguay, me solicitó opinión sobre la conducta que a mi juicio debía adoptarse una vez tituladas las primeras enfermeras, diferenciándose así de las egresadas de la Escuela Carlos Nery, que por estar fuera del organismo capacitado para impartir enseñanza superior, la Universidad, reciben sólo un certificado de capacidad. Concreté mi pensamiento diciendo: Que la Universidad debe, a mi juicio, actuar con espíritu amplio frente a las egresadas de la Escuela Nery, evitando toda situación de inferioridad a quienes se graduaron en ella y desempeñaron funciones durante muchos años; el reconocimiento de estos estudios se impone por las vías usuales en tales casos y debe hacerlo la Universidad, que ha valorado altamente la capacidad de las egresadas, al entregarles la enseñanza de las alumnas de su Escuela”.

Efectivamente, las pioneras de la enfermería universitaria provinieron de dicha Escuela.

Formación de auxiliares de enfermería (1950-1973
En 1950 se inauguraron los cursos de Auxiliares de Enfermería con el fin de preparar el personal necesario para el Hospital de Clínicas.  El curso de Auxiliares de Enfermería era uno más entre la variedad de cursos para formar colaboradores o auxiliares del médico que dictaba la Escuela de Auxiliares del Médico, que tenía como Coordinador al Dr Eugenio Fulquet. Entre ellos estaban incluidos desde 1945 cursos de Dietistas, desde 1947 cursos de Auxiliares de Radiología y de Fisioterapia, cursos para Auxiliares de Transfusionistas y cursos de Psicología Aplicada a la Infancia. En 1951 se iniciaron los cursos de Auxiliares de Archivo Médico y Estadística.

De esta manera opinó, respecto a los cursos de auxiliares de enfermería, el Dr. Odair Pacheco Pedroso, asesor de la Facultad de Medicina en lo referente al hospital universitario, ante la Comisión del Hospital de Clínicas:

En los cursos de auxiliares de enfermería se ha tenido en cuenta la impe­riosa necesidad del futuro Hospital de Clínicas de disponer a breve plazo de personal capacitado de acuerdo a las normas que rigen en otros países. Se trata de una enseñanza eminentemente práctica, que se daría en un plazo de 25 a 30 semanas, aproximadamente 7 meses.”(…) “Ha tenido que irse a la limitación del número de aspirantes… fijado en 150. Se ha considerado que los alumnos debían ser de sexo femenino… y se fijó la edad de admisión entre 18 y 35 años”. (…) “Esos cursos… tendrían que desarrollarse más de una vez por año…”. (…) “Las aspirantes serán sometidas a un examen de aptitud psicofísica en la Oficina Médica de la Facultad de Medicina y deberán presentar referencias de orden personal sobre moralidad, etc., de personas vinculadas a la Facultad.”(…) “Se establece la exigencia mínima de 4º año de primaria, con el fin de que cuenten de una lectura y escritura correcta, y las nociones de cálculo elemental.”(…) “Se necesitarán no menos de 1.000 auxiliares de enfermería”.

Aparte de actuar en uno de los primeros centros docentes y asistenciales de América, los egresados iban a tener la posibilidad de actuación ulterior en otros centros docentes y asistenciales del país. Luego podrían tener cursos complementarios de 3 ó 6 meses. La Dra. Célica Perdomo de Fernández fue designada en forma interina como encargada de estos cursos pero al solicitar ella licencia para realizar un curso sobre administración en San Pablo, se encargó de sus funciones a la Br. Danée Belén. El 11 de agosto de 1951 se hizo entrega de diplomas a las 85 personas egresadas del primer curso de auxiliares de enfermería realizado por la Facultad de Medicina. En el acto hicieron uso de la palabra el Decano Mario Cassinoni, el Coordinador de la Escuela Eugenio Fulquet, la encargada de los cursos Danée Belén y una alumna. Con posterioridad, hecha la selección de las 40 mejores alumnas, el Decano puso a consideración de la Comisión la contratación y distribución de dichas alumnas en los servicios hospitalarios.

Un nuevo curso para auxiliares de enfermería se inició en 1951. Se hizo un llamado para docentes: 8 estudiantes de Medicina y 2 nurses. Éstas, con mayor capacitación clínica, cumplieron funciones de instructoras, los primeros aportaron “una cultura universitaria. Luego se contrató a 9 nurses como instructoras y “para la enseñanza de los cursos teóricos a las Dras. Obdulia Ébole y Nelly Temesio y a la Br. Rebeca Cuyás”.

Obsérvese la condición de género de las estudiantes de auxiliares, de las docentes médicas y las estudiantes de Medicina, lo cual pone de manifiesto la histórica presencia femenina en la función de cuidar. Posteriormente se generó una situación conflictiva durante las prácticas de las auxiliares. Luego de recibida una nota de la Asociación de Nurses del Uruguay solicitando que en el llamado para docentes debieran inscribirse solamente nurses tituladas, ello fue resuelto favorablemente por el CDFM.

Finalmente fue designada para este curso como directora la nurse Dora Ibarburu, solución que podría ser muy beneficiosa desde el punto de vista de la coordinación de ambas enseñanzas, y para el siguiente año la nurse Justa M Mendieta.  En 1954 obtuvieron su certificado 200 alumnas. Algunas de ellas a poco de obtenerlos pasaron a desempeñar tareas en sanatorios privados.

En 1954 se realizó por primera vez un curso para preparar auxiliares de enfermería de sexo masculino quienes egresaron a mediados de 1955. También en aquel año se realizó un curso complementario para Auxiliares de Enfermería Graduadas a fin de que estuviesen mejor capacitadas para el Hospital.

La formación de auxiliares de enfermería continuó en la Escuela de Colaboradores del Médico hasta 1973 cuando se estaba procesando entre integrantes de Enfermería de dicha escuela y la EUE el pasaje de los mismos a la órbita de ésta. Por otra parte cuando los estudiantes de la EUE tenían aprobado Enfermería Médico Quirúrgica, y por lo tanto ya habían cursado Enfermería Materno Infantil, también recibían el certificado como Auxiliar de Enfermería, el cual debía tramitarse a través de la Escuela de Sanidad y Servicio Social del MSP.

En 1952 el MSP inició la formación de Auxiliares con cursos de 9 meses de duración y cuyos programas debían ser establecidos por la Escuela de Sanidad y Servicio Social. Esta institución pasó a ser el ente normativo y regulador de este perfil laboral. En 1967 la Escuela de Sanidad comenzó a desarrollar cursos de extensión de Auxiliar de Enfermería Adiestrado en Block Quirúrgico.


FOTO 005 Alumnas del curso de Auxiliares de Enfermería. Detrás la instructora jefe Dora Ibarburu

Funcionamiento del Departamento de Enfermería (1953-1973)
Para la puesta en funcionamiento del Hospital de Clínicas era necesario resolver ciertos problemas esenciales: la falta de personal preparado de diversos tipos; delimitar las funciones que cumplirían los servicios según la estructura y organización que se diera al Hospital; resolver la instalación de equipos y materiales para un hospital de alta complejidad en concordancia con los avances científico - tecnológicos, así como factores que exigían modificaciones y complementaciones de la planta física.

En 1951 la Comisión del Hospital de Clínicas contaba con una nurse contratada para el tratamiento de todos los problemas de Enfermería; se trataba de María Julia Pepe de Oronoz. En noviembre de este año se le autorizó a concurrir al Congreso de Enfermería de San Pablo acordándosele además una misión de estudios y la presentación del informe sobre las tareas realizadas en dichas reuniones.  En la organización hospitalaria uruguaya no había antecedentes de funcionamiento, creación, organización, estructuración, de un departamento de Enfermería; vale decir, se carecía hasta entonces de experiencia en la administración de estos servicios.

Al Dr. Manuel Ambrosoni y a la directora de la Escuela Universitaria de Enfermería, nurse Dora Ibarburu, con el asesoramiento del Dr. Odair Pedroso, se les encomendó que realizasen un estudio de la cantidad de nurses necesarias para el Hospital de Clínicas.

Posteriormente, en 1952, a fin de colaborar en tareas de organización se contó con las nurses Irma V. Batto y María Angélica Martínez de Galli. Esta última debió realizar, junto con el Dr. Helvecio Tabárez, el estudio del funcionamiento del Centro de Materiales. En una sesión de la Comisión del Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela” a la que asistieron las nurses María Julia Pepe y María Angélica Martínez se consideró una lista de materiales y aparatos médicos - quirúrgicos requeridos para los pisos clínicos y el piso de sala de operaciones. Se trataba de una extensísima lista de muebles y aparatos de uso extremadamente frecuente en el quehacer de enfermería. Estas dos nurses integraron la Comisión de Compras para el material de enfermería.  La Nurse María Angélica Martínez tenía como antecedente el haberse incorporado como instrumentista, luego de capacitarse en los Estados Unidos, al equipo de Neurocirugía del profesor Alejandro H Schroeder y el Dr. Román Arana en el Hospital Maciel, lo cual le permitió más adelante formar instrumentistas en el Hospital de Clínicas.

El Dr. Odair Pedroso en su calidad de asesor afirmó que no se podía hacer la habilitación rápida del Hospital por falta de personal. Expresó que en el Hospital de Clínicas de San Pablo “la habilitación se ha hecho de acuerdo con el número de nurses disponibles.”(…) “Con el número de nurses y con la Escuela de Auxiliares de Enfermería Uds. están muy bien” (…) “porque nosotros no tenemos cursos de enfermería y esas muchachas (las alumnas de la EUE) que estarán trabajando aquí valen oro”. “Una alumna de tercer año equivale al 90% de una enfermera, en el segundo año vale del 65 al 70% de una enfermera en primer año, más o menos un 15 a un 20%...”.

Un acontecimiento de gran significación para la disciplina lo constituyó la aprobación del reglamento del Departamento de Enfermería. A tales efectos la Comisión había encomendado a la Dra. Célica Perdomo de Fernández, al Dr. Helvecio Tabárez, a las Nurses del Departamento de Enfermería María Julia Pepe de Oronoz, Irma V. Batto y a la Directora de la EUE Dora Ibarburu, que estudiaran el reglamento para el Departamento. Sobre el mismo las nurses Batto e Ibarburu presentaron un informe que posteriormente fue aprobado. Esta reglamentación centraba la responsabilidad del servicio en la ejecución de actividades específicas de enfermería, quedando comprendidas entre éstas las técnicas, administrativas, docentes y de investigación. Esta era la primera vez que a las enfermeras se les confería la responsabilidad en investigación. Cabe destacar que el Departamento estaría integrado por enfermeras profesionales, auxiliares de enfermería y personal de servicio; obsérvese que aquí no se consideró la necesidad de personal administrativo de apoyo.

La Nurse Pepe de Oronoz, primero como Asistente del Departamento de Enfermería y a partir de 1954 como Jefe del Departamento, fue la responsable de la organización de la Enfermería del Hospital en sus primeros tiempos. Alegre, amable, afectuosa y comprensiva en el trato, pulcra y elegante en su vestimenta, siempre estaba dispuesta a escuchar los problemas que se le presentaban y a contribuir a su solución, en el marco de su principal cometido acerca de la calidad de los cuidados. Poseía además una admirable intuición profesional que facilitaba su labor de directora.

Durante su gestión existió siempre una excelente relación de cooperación e intercambio con la EUE a tal punto de que algunas de las enfermeras egresadas de dicha escuela cumplieron tareas de instructoras (enfermeras docentes) por el año 1953, aunque sus cargos pertenecían al Hospital. Fueron ellas Gladys Vizcaíno, Helvecia Varela, Sofía González y Nélida Rienzi.

Con anterioridad al inicio del funcionamiento del Hospital, según el Dr. Tabárez, las necesidades para el Departamento de Enfermería eran las siguientes: veinticinco Enfermeras jefes de Sala, noventa Auxiliares de Enfermería y dos peluqueros (estos últimos para afeitar pacientes, cortarles el pelo y rasurarles para ciertas operaciones), quienes serían seleccionados a través de un llamado a aspirantes.  De las veinte enfermeras jefes que fueron designadas, cumplieron papeles importantes en el Hospital de Clínicas y/o en la EUE las siguientes: Julia Galemire, Olga Fraga, Leonilda Hernández de Servetti, Dominga Urtiaga, Berta Stella, Sofía González, María Cossu, Mirtha Mut, Gladys Vizcaíno y Helvecia Varela.

Fue recién el 19 de enero de 1954 cuando la Comisión del Hospital de Clínicas resolvió autorizar al Decano a elevar al Consejo Central Universitario las propuestas correspondientes para la designación como Enfermeras (Nurses) Supervisoras de las siguientes personas: Leonilda Hernández de Servetti, Olga Fraga, Dominga Urtiaga y Julia Galemire.  Julia Galemire recuerda que el período de actuación de la Nurse María Julia Pepe fue realmente complejo, aunque todo el personal tenía una mística especial respecto del cumplimiento de sus funciones en el Hospital.

María Julia Pepe ha destacado que durante su gestión hubo varios cambios de Dirección y que se dieron importantes cambios administrativos, presupuestales y legales, modificándose entre otras cosas la duración de la jornada laboral, los regímenes de licencias y sucesivas modificaciones de planta física y progresivas habilitaciones de servicios de hospitalización y policlínicas. A su retiro del cargo el Departamento de Enfermería contaba con 600 personas, que correspondían a un tercio del total de personal del Hospital de Clínicas. Enfermería asumió incluso aspectos de coordinación que hicieron efectiva la adecuación de la planta física y las instalaciones así como la adquisición de materiales y equipos, su preparación, almacenamiento, distribución y enseñanza del uso apropiado. Todo lo dicho a pesar de que según la opinión de María Julia Pepe “el hospital disponía de recursos normalmente escasos (…) complicando el aspecto técnico del cuidado y salvo la primerísima etapa se debió funcionar con cuadros mínimos de personal, a pesar de lo cual pocas veces se ha dado en el país un tan alto nivel asistencial de enfermería en sus aspectos integrales”. Todo esto fue posible gracias a una variada elaboración de procedimientos técnicos y administrativos, de las evaluaciones periódicas, de la investigación de causas de atención incorrectas y accidentes. El modelo de dotación de tener 2 enfermeras por unidad nunca pudo llevarse a la práctica.

Diferentes integrantes del Departamento de Enfermería antes de incorporarse al mismo habían tenido becas para estudios: por ejemplo, la nurse Martínez de Galli a EEUU; la nurse Julia Galemire había sido becada a Costa Rica y Guatemala para realizar observaciones sobre Escuelas de Enfermería y en 1957 a la Universidad de Indiana, en Bloomington; en Estados Unidos, otras habían participado de cursos dados por las enfermeras brasileñas.

A menudo en la primera etapa del Hospital, la nurse Galemire colaboraba con el trabajo de María Julia Pepe hasta altas horas de la noche, a veces hasta las 2 de la madrugada. “Si un médico indicaba una medicación que no teníamos en el Hospital sacábamos dinero de una caja chica que teníamos e íbamos a comprarlo, en una oportunidad que ya era de noche uno de los porteros se ofreció para hacer el mandado. Todos estábamos imbuidos de la misma mística por dar buena atención a los pacientes.” Galemire continúa diciendo que en Emergencia “llevábamos un memo” sobre los pacientes a los que les preguntábamos cómo sentían que habían sido atendidos. Recuerdo que el maestro Julio Castro contestó: “he recibido una atención excelente pero me pregunto si el país podrá continuar, debido a las condiciones económicas, dando todo cuanto nos dan”. De hecho esto constituía un control de calidad según la percepción del usuario. En esa primerísima época el paciente recibía toallas, útiles para su higiene, zapatillas para levantarse, salto de cama, etc. para verano o invierno según correspondiera. Su ropa personal era guardada en perchas protegidas con nylon y sus valores (relojes, pulseras, anillos, dinero, etc.) eran entregados en custodia a Contaduría.

En 1954, para la apertura del Centro Quirúrgico y el servicio de Recuperación Post anestésica, el Departamento de Enfermería realizó importantes esfuerzos de organización y sobre todo de formación de personal. En el Centro Quirúrgico había una Enfermera Jefe y otra Enfermera Universitaria que se ocupaba de los aspectos de atención más directa de los pacientes. La Enfermera Jefe se hacía cargo esencialmente de todas las coordinaciones con los diferentes sectores: los de hospitalización, Sangre y Plasma, Anatomía Patológica, Anestesia, Farmacia, Ropería, Recuperación, Centro de Materiales, etc. En realidad, la puesta en marcha del Centro Quirúrgico significó también grandes cambios en el comportamiento médico. Por primera vez en el país el equipo de cirujanos se cambiaría toda su ropa de calle (o la ropa con que venía del piso de hospitalización) por los equipos del Block, y sobre éstos vestirían luego sus túnicas esterilizadas. La enseñanza del personal de enfermería abarcaba lavado quirúrgico de manos; vestido quirúrgico completo; instrumentación en general; técnicas de preparación y circulación en sala de operaciones; atención en el cuarto de recepción de materiales; preparación de piezas anatómicas; preparación de paquetes de ropa y cajas quirúrgicas; preparación de paquetes de gasas, compresas, drenajes, etc; recepción del paciente y su preparación en el cuarto de anestesia.

Esta enseñanza estuvo a cargo fundamentalmente de Helvecia Varela, quien contó con la supervisión y ayuda de Lila Porta.  Ambas eran por entonces docentes de la EUE; actualmente son Profesoras Eméritas de la Facultad de Enfermería. En ciertos casos los cirujanos profesores solicitaban trabajar con sus instrumentistas privadas quienes traían y llevaban del Hospital instrumental propio. Al Profesor Washington Ísola se le concedió autorización para que la Nurse Lastretti instruyera al personal necesario para el funcionamiento en la Policlínica de Estrabismo, debiendo fijar y comunicar a la Dirección el horario que cumpliría la referida funcionaria.


FOTO 006 Enseñanza de las enfermeras (nurses)

Es importante destacar que Helvecia Varela realizó también la enseñanza a los estudiantes de Medicina que carecían de formación académica sobre cómo actuar en sala de operaciones, salvo excepciones. En la primera época estuvieron en el Centro Quirúrgico Nélida Rienzi, Noemí Villamayor y Soledad Sánchez.

En 1954 actuó como Nurse Supervisora Dominga Urtiaga, quien acostumbraba a realizar guardias de retén dado que la coordinación operatoria se llevaba a cabo en la mañana y en la tarde; fuera de estos horarios solo se efectuaban urgencias.  Posteriormente estuvo como Supervisora en el Centro Quirúrgico y Recuperación la Licenciada Mirtha Mut Mandressi. Desde junio de 1956 hasta julio de 1957 Mirtha Mut asumió una beca para asistir a Boston University, Massachussets, EUA. Allí estudió Enfermería en pacientes con enfermedades trasmisibles, Enfermería Médico Quirúrgica y Administración y Supervisión en Enfermería.

Cuando finalizaba la intervención de un paciente, previo llamado, el mismo era trasladado a Recuperación Post Anestésica, siempre acompañado de su Historia Clínica, con la descripción operatoria y las indicaciones del cirujano. Allí se encontraba un anestesista que era quién determinaría el momento en el cual el paciente podía ser trasladado a su unidad de piso, a menos que el cirujano hiciera esta indicación. Ya en el piso 17 Recuperación contaba con oxígeno y aspiración centralizados y también disponía de aparatos para asistencia respiratoria mecánica. En la primerísima etapa de Recuperación actuaron como enfermeras la E U María Rosa Ferro, las Nurses Yoko de Artigas y Amanda Méndez; eran enfermeras turnantes Gladys Morse e Isabel Silva. Las enfermeras turnantes hacían esta modalidad de servicio incluyendo al Centro Quirúrgico. (Información aportada por la Lic. Mirtha Mut).

Un hito ocurrió en diciembre de 1953, cuando el Dr. Clarence Crafoord, eminente cirujano cardiovascular sueco, visitó Uruguay. El equipo que lo acompañó estaba integrado por los doctores Ake Senning, Olle Friberg (anestesista especializado en intervenciones de tórax), Bengt Jonsson y Alberto Barcia (médico radiólogo uruguayo que desde hacía dieciocho meses se encontraba en Suecia perfeccionándose), la Nurse instrumentista Inga Ericsson y la Nurse Margaretta Hamenberg, denotando esta integración la importancia dada a la enfermera en los procedimientos. El naciente equipo de cirugía cardíaca uruguayo incorporó este criterio para su funcionamiento en el Hospital de Clínicas, destacándose el desempeño de la nurse Mabel Astoviza quien estuvo becada en la Clínica Mayo en el Hospital Saint Mary, Minnesota, Rochester, durante veinticinco meses. Allí, dadas las funciones docentes de esta clínica, realizó cursos teóricos y prácticos, con una tutora, para especializarse en el cuidado de pacientes niños y adultos en dicha especialidad, incluyendo la atención de pacientes en Centros de Tratamiento Intensivo (CTI). En nuestro país se realizó el ensayo con diecinueve perros, utilizando la máquina corazón - pulmón artificial para circulación extracorpórea usada en la Universidad de Minneápolis “Durante el ensayo con perros, el equipo de investigación ha sido siempre el mismo (…): anestesista, cirujano, médicos que realizan los registros de presión, electrocardiogramas, gases en sangre con medidas directas (oximetría directa) y determinación analítica en el Van Slike, una enfermera y un auxiliar de enfermería”. El primer perro con el que la experiencia fue exitosa, “Barcino”, fue llevado a la casa de uno de los médicos del equipo. Astoviza realizó los cuidados de todos ellos, aun concurriendo en las noches Orestes Fiandra y Mabel Astoviza publicaron la experiencia con los cien primeros casos humanos en 1969.

Posteriormente, en todo lo relativo a la atención de enfermería de los pacientes con marcapasos en las etapas pre, intra y post implante, la nurse Mabel Astoviza volvió a tener destacada actuación.

También participó Mabel Astoviza, junto con otras nurses, en el desarrollo de la Nefrología en nuestro país. El primer impulsor de esta especialidad fue el Dr. Héctor Franchi Padé, integrante de la Clínica Médica “A” del Hospital, a cargo del Profesor J C García Otero. Siguió su senda el Dr. Adrián Fernández, que obtuvo una beca de estudios para el centro que dirigía Jean Hamburger en el Hospital Necker de París. Después de regresar a Uruguay, en 1956, el Dr. Adrián Fernández, comenzó a realizar hemodiálisis en perros como parte de un proceso de investigación que le permitió llevar a cabo el 9 de abril de 1957 la primera diálisis peritoneal terapéutica. En los ensayos de hemodiálisis en perros le ayudaban, trabajando en forma honoraria y en horario nocturno, los Drs. Dante Petruccelli y Walter Espasandín y la Enfermera Universitaria Mabel Astoviza.

Dichos ensayos en perros tuvieron lugar hasta que en enero de 1958, se realiza la primera hemodiálisis en una joven que presentaba una insuficiencia renal aguda. Al decir del Dr. A Fernández “Ello ha sido posible por la invalorable colaboración del Departamento de Enfermería en general, y en particular por las Nurses: Supervisora Julia Galemire y de las Nurses Jefes: Mabel Astoviza, Alma Carrasco y Alba Blanco”.

Mabel Astoviza tuvo un papel fundamental porque contribuyó a establecer pautas para los cuidados de enfermería en la etapa en que se utilizaba la técnica de diálisis peritoneal sobre: aspectos emocionales y físicos del paciente, preparación de la cama, preparación del cuarto de diálisis, instrumental necesario a obtener en el Centro de Materiales así como qué debía obtenerse en la Farmacia, la vigilancia del enfermo durante la diálisis y de la técnica en sí y los cuidados al finalizar la misma.

También participaron en el equipo de diálisis: Milka Muñiz, Enfermera Jefe de la Clínica del Profesor García Otero, Geraldine Ripoll, Enfermera de Sala de dicha Clínica y Altamira Rodríguez. Obviamente, continuó siendo importante la labor de estas últimas enfermeras cuando se realizaban las hemodiálisis mediante la utilización del riñón artificial de Kolff-Merril. En relación con la Nefrología parece importante destacar que las enfermeras que allí funcionaban, en la Unidad de Riñón Artificial, llevaban un amplio registro sobre los cuidados del paciente y que dichas hojas eran incorporadas a la Historia Clínica del paciente, hecho que no ocurría en muchos servicios donde los Registros de Enfermería debían llevarse a cabo en la columna que en la Hoja de Indicaciones Médicas se denominaba Indicaciones Cumplidas, en las cuales las enfermeras anotaban aspectos del cuidado no indicado por el médico.  Ellas llevaban cuenta de las horas trabajadas fuera del horario habitual de sus funciones, pero no les fue posible que se les incorporaran al sueldo ni tomarlas libres.

En 1960 en Seattle, Estado de Washington, EEUU, crearon el circuito o “shunt” arteriovenoso que significó un importantísimo avance tecnológico.

En 1963 se integró al equipo Juana Bequio, cuando Altamira Rodríguez que venía trabajando en el mismo pasó al piso 16, para incorporarse a Perinatología. En 1964 el Dr. Adrián Fernández se retiró del equipo e ingresó al mismo el Dr. Luis Campalans; como Enfermera se integró Laura Hernández. Juana Bequio y Laura Hernández en 1968 concurrieron becadas por el Hospital de Clínicas a la Unidad de Diálisis de Crónicos del Hospital Italiano de Buenos Aires. Después de varios años de trabajo en esta especialidad, decidieron irse a trabajar a Suiza. Laura retornó a su país años más tarde. Juana continuaría trabajando en Suiza hasta su fallecimiento en 2006, ocurrido en nuestro país durante sus vacaciones.

En 1957 María Julia Pepe había iniciado la Sección Educación del Departamento y se llevó a cabo un programa de orientación en administración de sala para estudiantes de Enfermería de Asunción, Paraguay, quienes habían hecho un período de aprendizaje en el Departamento de Administración de la EUE, ejemplo claro de integración academia-servicio. Por entonces varias integrantes del staff habían efectuado visitas al exterior, participado en seminarios, congresos, etc.  y usufructuado becas en Argentina, Brasil y Chile. Asimismo se realizó un curso básico para auxiliares de enfermería a solicitud del director del Hospital de Melo.

Es importante destacar que el año 1957 fue especialmente significativo en lo que se refiere a mejoramiento de la preparación de las enfermeras profesionales debido a su concurrencia a congresos y por el otorgamiento de becas de estudio. En primer lugar las nurses María Julia Pepe y Olga Fraga solicitaron licencia extraordinaria por haber sido designadas por la Asociación de Nurses del Uruguay, delegadas al Congreso Internacional de Enfermería que se iba a realizar en la ciudad de Roma. Las solicitudes fueron elevadas con informe favorable al Consejo Directivo de la Universidad. Concurrieron también al Congreso Cuadrienal del Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) las enfermeras Gladys Morse y Alba Luccini.  En lo relativo a becas, la OMS dio una a la Supervisora Dominga Urtiaga, a quien se le otorgó licencia extraordinaria por el término de un año, para concurrir a Inglaterra a realizar cursos.  También estuvo becada en Londres la enfermera Nélida Larrea, durante un año, para prepararse en el cuidado de pacientes oncológicos”.  Asimismo la supervisora Julia Galemire y la enfermera Noemí Villamayor de Perdomo asumieron becas de un año de duración para asistir a Indiana University School of Education, Bloomington, en Estados Unidos, en diciembre de 1958. A ambas se les concedió licencia extraordinaria.


FOTO 007 Nurses María Julia Pepe de Oronoz y María Angélica de Galli, recibiendo el diploma de manos de Guillermo Almenara, director del curso de Administración Hospitalaria. Integrantes del Servicio Voluntario (Damas Rosadas) en 1970. Sala de internación. Al fondo el solario

A través de los años se fueron realizando cursos a enfermeras y auxiliares para prepararlas en diferentes áreas: neurocirugía, gastroenterología, hemodiálisis y cardiología. Pocos años después varias enfermeras habían hecho el curso post básico en la EUE en una de las dos orientaciones que ofrecía: Administración de Servicios o Educación. Estas oportunidades de aprendizaje se estimulaban en función de los resultados de las evaluaciones de las personas.

Aunque el cumplimiento de las etapas de habilitación del Hospital pasó por situaciones críticas por escasez de personal sobre todo de Enfermería, se consideraba que el Departamento de Enfermería era el pilar básico”.

El Instituto de Neurología se incorporó al Hospital de Clínicas en 1958. Luego de su traslado al Hospital, la Nurse Martínez de Galli fue contratada por la Clínica del Profesor Arana para entrenar a Ofelia Revello, Auxiliar de Enfermería, en instrumentación neuroquirúrgica. Ambas trabajaron posteriormente en el entrenamiento de las auxiliares para instrumentar en el equipo de neurocirugía. Al decir de Eduardo Wilson, “Revello se constituyó en colaboradora inmejorable de los cirujanos, en depositaria y salvaguarda de un instrumental delicado y oneroso y en especial en docente de la instrumentación en neurocirugía”. A su vez ella preparó instrumentistas para Neurocirugía para otras instituciones de Montevideo y el Interior.

El Instituto de Neurología contaba con una sala para hombres, una para mujeres (ambas para dieciocho pacientes) y otra de neruropediatría. La dotación de personal era de una enfermera (o nurse) y dos auxiliares de enfermería por la mañana; por la tarde y en el turno vespertino se disponía de una enfermera por sala y una auxiliar por sala. En la Sala 2 donde se atendían enfermos más graves había mejor dotación que en el resto y se contaba con aspiración y oxígeno centralizados. Entre los enfermeros universitarios de la primera etapa del Instituto en el Hospital, podemos citar a Delia Rivoir (Supervisora), Clelia Radesca, Ida Sánchez; Ana María Sabrnak, Maité Guillén, Sonia Cobbold, Ioni dos Santos, Nilo Berrutti, (primer graduado de la EUE de sexo masculino, año 1962), Jorge Vieytes, Elsa María Azanza y Dinorah Cappio, entre otras.

El Instituto era utilizado por la EUE como campo de práctica de los estudiantes para el curso que por entonces existía sobre Enfermería Avanzada y Administración de Sala actuando como enfermeras docentes Myriam César y Noemí Lois respectivamente. Este curso implicaba tener un estudiante ejercitando el papel de Enfermero Jefe de Sala y otro como Enfermero a cargo de los cuidados directos. En ausencia de estudiantes la dotación de enfermería se mantenía como fuera dicho más arriba. Los pacientes que necesitaban respiración asistida eran trasladados a Recuperación Post Anestésica donde había respiradores Bird y Engström. Había manuales de procedimientos técnicos, relativos a la valoración, intervención y evaluación de los cuidados de enfermería, así como manuales administrativos. Lo anteriormente mencionado fue posible al tener cuidados normatizados para el pre- y postoperatorio de los pacientes.

En 1962 asumió el cargo de jefa del Departamento de Enfermería la nurse Dora Ibarburu. Su gestión provocó cambios sustantivos en el servicio. Por primera vez en el país:

1) Se formuló la doctrina o marco conceptual del mismo, basados en los Principios Fundamentales de Enfermería publicados por el Consejo Internacional de Enfermeras. Según expresiones de Ibarburu, en un informe suyo de actuación (Expediente 449/72) refiriéndose a la importancia de contar con una doctrina dice“(…) cuando el interés científico choca con los derechos humanos, con la moral, con las ideas religiosas o con el interés económico; cuando la preocupación conservadora por el orden entra en conflicto con el interés progresivo por la libertad; cuando el institucionalismo tropieza con la individualidad, es necesario referirse a un punto de vista general en el cual puedan superarse las divergencias y recobrar la coherencia en la acción. (…) Esto se hace necesario cuando las aspiraciones discrepantes de diferentes ideales de conducta involucran a la comunidad como un todo – en este caso la comunidad hospitalaria -y la necesidad de reajustes generales”.

2) Se constituyó una estructura que estableció 11 unidades de organización, cada una a cargo de una Enfermera jefe. Entre 1962 y 1967 se describieron 27 cargos a fin de marcar claramente las responsabilidades, actividades y tareas asignadas; ello contribuyó a mejorar la eficacia y eficiencia del personal. “Fue importante la revisión crítica que se hizo de los criterios de división del trabajo y de la asignación de funciones. En ese sentido cabe señalar especialmente el hábito que se incorporó, de elaborar planes de trabajo anuales para los distintos sectores, que no solamente fueron elaborados previamente a cada ejercicio, sino que oportunamente fueron evaluados”.

Dora Ibarburu puso en evidencia su preocupación tanto en la preparación como en la estabilidad del personal en las áreas especializadas tales como Nefrología, Neurología y Neurocirugía, Centro de Tratamiento Intensivo (CTI), Centro Quirúrgico y Emergencia. Otro aspecto a destacar es el alto grado en que sabía conjugar el interés y la preparación de las enfermeras con las necesidades del Hospital. Quizás el mejor ejemplo de esto sea, que otorgó horario libre a Juana Bequio, a fin de que participara en el equipo de Nefrología en el horario y el tiempo en que ello fuera necesario.

3) A su vez Dora Ibarburu instaló dos tipos de comités de trabajo: algunos de carácter permanente que fueron el de Educación y el de Técnicas y otros de carácter transitorio para resolver ciertos estudios o investigaciones. El Comité de Educación estuvo a cargo de la nurse Julia Galemire y fue el primero de esta naturaleza en el país con su doctrina y principios educativos claramente definidos. Actuó como asesora María Rosa Parentini, años más tarde Profesora Emérita de la Facultad de Medicina. Mientras Galemire realizó el curso posbásico de la EUE sobre Educación, le subrogó Lilián Juan. El otro comité permanente a que hiciéramos referencia fue el de Técnicas al cual se integraron enfermeras de sectores de internación y la jefe del Centro de Materiales. Estuvo a cargo de la Nurse supervisora Amanda Méndez y fue asesorada por Soledad Sánchez; cuando ésta asumió la dirección de la EUE fue sustituida por Haydée Ballesteros.

4) Se generó un clima de trabajo altamente favorecedor de “la capacitación y perfeccionamiento de todos los participantes del equipo” lográndose sistematizar la educación en servicio y la educación permanente, de carácter verdaderamente continuado. Se otorgaron becas, que en el caso de muchas enfermeras fue en régimen de dedicación exclusiva para realizar cursos de postgrado. Se facilitó la concurrencia a jornadas y congresos dentro y fuera del país y se realizaron cursos de actualización en todas las áreas de cuidados de enfermería.

5) Se preparó personal para servicios especializados; en forma teórica y práctica. Todo ello sin descuidar la actualización periódica en los cuidados de pacientes médicos y quirúrgicos generales. El “Proyecto de Programa de Asistencia Progresiva” en nuestro país fue elaborado por Hugo Villar, Director del Hospital de Clínicas; Dora Ibarburu, Directora de la EUE; Lila Azucena Porta y María Angélica Rodríguez de Merli, ambas enfermeras docentes de la EUE y Aron Nowinski, Director Asistente del Hospital de Clínicas, en agosto de 1961. Fue gratificante comprobar que en la bibliografía que sustentaba este proyecto se encontraban obras de las que era autora Faye Abdellah, quien en la década del 60 ayudó en el mundo a comprender la importancia que el cuidado de enfermería estuviera centrado en las personas, en general. Los programas de orientación, con los que se daba inicio a la educación en servicio, incluían aspectos generales sobre la institución -en especial aquellos servicios como Farmacia, Laboratorio u otros con los que Enfermería mantenía frecuentes coordinaciones- y la orientación específica a la unidad en la cual la persona desempeñaría sus funciones.

6) Para la administración de personal, sucediendo a la nurse Olga Fraga de Scaldaferri, estuvo la nurse Dominga Urtiaga quien por su trato amable, comprensivo, de respeto hacia los demás; por su solidaridad, la ecuanimidad de sus juicios críticos sustentados en su actitud científica, y por su fuerte sentido hacia la humanización del cuidado, ejerció su labor de manera muy eficaz y eficiente. Todo ello generó afecto y reconocimiento del personal a su cargo. A su muerte fue sucedida por Delia Rivoir de Charbonier. Para el reclutamiento de personal se llevaban a cabo entrevistas y tests de habilidades y se accedía a los cargos mediante concursos. En los concursos para titularidad se otorgaban puntajes por asiduidad, puntualidad, antigüedad y evaluación del desempeño y trabajos realizados “Sin exagerar, podríamos decir que el Departamento, en el aspecto de administración de personal, ha estado señalando rumbos en el Hospital y en el ámbito nacional”.

7) Para la administración de recursos materiales designó Asistente jefe a María Angélica Martínez de Galli, quien asumió la responsabilidad por la provisión de equipos y materiales y veló por su uso eficaz. Inicialmente fue ayudada por la enfermera Mafalda Destéffanis, que pasó luego a asumir dicho cargo.

8) Cabe señalar que la organización y funcionamiento de este Departamento de Enfermería del Hospital fueron tomadas como modelo en el país y enfermeras de varios servicios realizaron allí pasantías. También en otras instituciones públicas y privadas se crearon departamentos tratando de emular al de este hospital, pero ellos eran implementados en instituciones no estructuradas por departamentos, lo cual a nuestro entender influyó negativamente en su desarrollo eficiente. En 1967 varios Departamentos de Enfermería de Montevideo estaban bajo la responsabilidad de una nurse o enfermera universitaria.

9) Entre el 27 y el 31 de octubre de 1969 el Departamento llevó a cabo unas “Jornadas de Asistencia de Enfermería” en las que se discutieron relatos y correlatos elaborados por enfermeras, auxiliares de enfermería y otros profesionales del campo de la salud. Los temas tratados en estas jornadas fueron: “1) Necesidades básicas comunes a todos los pacientes; 2) Asistencia de enfermería de pacientes en oncología; 3) Asistencia de enfermería en geriatría; 4) Asistencia de enfermería a la madre y el niño; 5) Asistencia de enfermería a pacientes renales; 6) Panel foro multidisciplinario sobre atención integral de pacientes neuroquirúrgicos”.

10) A fin de preparar la puesta en marcha del CTI (el del Hospital era uno de los seis que integraban un proyecto de OPS/OMS para disponer de recursos formados para este tipo de atención), en 1970 el Dr. Villar integró un grupo de trabajo con las enfermeras Dora Ibarburu, Erica Fischer y Altamira Rodríguez y se crea entonces un Comité Asesor con dichas enfermeras más Mirtha Mut, María Rosa Parentini como enfermera docente, Mirtha Delfino, Mabel Astoviza de Cardiología, Nélida Larrea de Recuperación y María Ramona Recarte como delegada de las enfermeras del CTI. Es interesante destacar que cuando se realizó el primer curso para enfermeras ese mismo año se hizo la práctica correspondiente con los pacientes operados por el cirujano cardiológico Dr. Euryclides do Jesús Zerbini, proveniente de São Paulo, Brasil. Este primer curso dio lugar a la elaboración de normas para la atención en el CTI así como la preparación de materiales didácticos que se utilizaron en cursos sucesivos. Algunas mutualistas que habían tenido becarios en los cursos del Hospital de Clínicas replicaron la experiencia en sus instituciones. El núcleo de Enfermería del CTI sirvió desde entonces como semillero formativo de enfermeras capacitadas en medicina intensiva.

11) En 1970 se realizan trabajos tendientes a mejorar el servicio de Enfermería correspondiente al Centro Latinoamericano de Perinatología.

12) Durante la actuación de Dora Ibarburu, ella era llevada por su actitud científica, a buscar solución a los problemas mediante estudios diversos, según la complejidad de los mismos. A modo de ejemplo mencionamos el estudio sobre el ausentismo del personal de enfermería a su cargo, según el cual el ausentismo que venía aumentando entre los años 1963 y 1969, en 1970 descendió un 20%. Sin duda los logros de este Departamento tienen muchísimo que ver con la dirección que del mismo ejerciera Dora Ibarburu desde 1962 a 1972, período en el cual siguió ejerciendo su labor docente en el curso para graduados sobre Administración en la EUE y naturalmente en los Cursos de Administración Hospitalaria cada vez que se organizaron dentro del Hospital.


FOTO 008 Enfermeras del Hospital de Clínicas de Montevideo. Uruguay

13) Durante el devenir del Departamento de Enfermería se fue tomando conciencia de desarrollar el servicio cumpliendo las funciones de asistencia, docencia e investigación entrelazadamente. En menor proporción el Departamento cumplió funciones de extensión.

Después de 1972 Dora Ibarburu concurrió a Perú, como Asesora encomendada por la OPS/OMS. Continuó como Asesora hasta 1980, transitando por Argentina, Perú y Ecuador, ejerciendo esta función en su calidad de exiliada política y manteniendo una actitud solidaria con otras exiliadas.

Cuando en 1972 dejó su cargo Dora Ibarburu, se otorgó a Mirtha Mut Mandressi, que usufructuaba el cargo de Asistente Jefe, la subrogación de funciones como Jefe del Departamento de Enfermería Mirtha Mut, integrante de la primera graduación de la EUE, había tenido su experiencia como Consultora para Servicios a través de la OPS/OMS, en 1965 - 66, en República Dominicana. También había ejercido la docencia en la Universidad Católica de dicho país, en el período 1970 – 71. La enseñanza que entonces realizó fue en Enfermería Médico Quirúrgica. Luego de estar en la Jefatura del Departamento fue destituida por la dictadura cívico-militar y se mantuvo unos años exiliada en Suiza.

A manera de resumen, las principales causas de la creación de los dos niveles de preparación de la fuerza de trabajo en Enfermería en la órbita de la Universidad fueron las siguientes:

1) La necesidad sentida por la clase médica de contar con colaboradores capaces de ayudar eficientemente en su quehacer de acuerdo a los avances científico-tecnológicos que tenían lugar a nivel nacional e internacional.

2) La necesidad sentida por egresadas de la Escuela “Dr. Carlos Nery” de mejorar la formación que se les daba hacia finales de la década del 30 y durante la década del 40.

3) La vigorosa acción del Dr. Mario Cassinoni de promoción de cursos y escuelas dentro de la Facultad de Medicina.

4) La fuerte influencia de Estados Unidos desplegada a través de diversos organismos, tales como: el Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública, la Fundación Kellogg y la Fundación Rockefeller.

5) Pero la causa principal, catalizadora de las anteriores, fue la necesidad de contar con personal de enfermería – profesional y auxiliar – preparado para la puesta en marcha del Hospital de Clínicas y para los Centros de Salud. Asimismo, es posible afirmar que la formación universitaria de la enfermera, una vez funcionando éstas dentro del Hospital de Clínicas, fue un factor esencial en la consecución de los logros del mismo. Este llegó a ser viable, en gran parte, gracias a la organización del Departamento de Enfermería.

Datos biográficos de Dora Ibarburu Irazusta
Dora María Ibarburu Irazusta es la figura emblemática de la Enfermería uruguaya. Nació en Salto el 27 de abril de 1918, en la calle Larrañaga nº 67 de aquella ciudad. Fueron sus padres Joaquín María Ibarburu y Simona Irazusta. Entre los años 1931 y 1935 cursó sus estudios en la Sección Femenina y allí realizó también los Preparatorios de Medicina entre 1936 y 1938; asimismo cursó Anatomía y Fisiología en la Facultad de Medicina. Ingresó a la Escuela de Nurses “Dr. Carlos Nery” el 4 de marzo de 1940, donde, después de haber terminado el Curso de Prueba de tres meses, fue incorporada a las planillas de sueldos, según comunicación del 14 de junio del mismo año.  Sus condiciones de líder natural y su nivel de conocimientos le llevaron a ser admirada y respetada por el estudiantado, sumado a que la cultura institucional imperante llevaba a que las estudiantes de los años inferiores debían responder a las directivas de las de años superiores. Resultó elegida como abanderada por haber obtenido la calificación más alta en los exámenes de su curso y por su brillante actuación; realizó los cursos de primero, segundo y tercer años obteniendo en los exámenes la nota de sobresaliente con mención y felicitaciones y se graduó el 5 de diciembre de 1942.

Inició las actividades profesionales en el Dispensario Antituberculoso de Colón. Debido a su destacada actuación recibió una beca de la Fundación Rockefeller para continuar su formación en la Universidad de Toronto, Canadá. Allí realizó cursos en Salud Pública, Educación y Administración de Escuelas y Psiquiatría, entre julio de 1944 y junio de 1946. Entre 1946 y 1950 actuó como Nurse Supervisora del Centro de Salud de Treinta y Tres. En este período tuvo dos experiencias importantes: en 1947, durante tres meses, hizo un estudio del funcionamiento de las Escuelas de Enfermería de Chile, y en 1949 concurrió al Congreso Regional de Enfermería que se celebró en Lima, como delegada del Servicio Cooperativo Interamericano de Salud Pública (SCISP).

Fue fundadora de la Escuela Universitaria de Enfermería y su Directora hasta el 16 de julio de 1962. Fue miembro activo para la creación de la Institución ya que el 8 de agosto de 1947, de acuerdo a la responsabilidad que le había asignado el SCISP, junto con Rosina Romero, Directora de la Sección Nurses, confeccionaron los presupuestos y materiales necesarios, los que fueron enviados al Dr. Jackson Davies, Director de dicho Servicio.

El 21 y el 30 de marzo de 1950, cuando en el Consejo Directivo de la Facultad de Medicina se propuso su nombramiento para la dirección, se destacó la importancia fundamental de una institución que impartirá enseñanza en el sistema de internado, y por lo tanto debe estar dirigida por personas de absoluta solvencia técnica e insospechadas condiciones morales. También se hizo referencia a “su energía y carácter así como su ágil inteligencia que le permite captar rápidamente los problemas”. Durante su dirección en la EUE, asignó primordial importancia a la preparación del cuerpo docente, lo cual se puso en evidencia cuando a los seis años de vida de la Escuela el 80 % de las enfermeras docentes tenían cursos pos básicos en universidades de Estados Unidos, Canadá, México y cursos de Educación en Servicio sobre temas específicos de enfermería y en aspectos pedagógicos, a cargo de destacados pedagogos del país.

Fomentó y contribuyó a mantener un clima universitario en la Escuela y a la integración de ésta al demos universitario. Sin duda esto contribuyó a que en noviembre de 1954 la Asociación de Estudiantes de la EUE se integrara a la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y que la Asociación de Docentes (ADEUE) fuera una de las cuatro asociaciones fundadoras de la Federación de Docentes de la Universidad.

Dora Ibarburu tuvo un nuevo período de estudios como becaria de la Fundación Rockefeller desde junio de 1955 hasta junio de 1956 para tomar cursos en la Universidad de Vanderbilt y en la Universidad de Wayne de los EEUU. Entonces incrementó su preparación en Administración de Escuelas, Psicología del Aprendizaje y Filosofía de la Educación.

A partir de julio de 1962, acorde con los resultados del concurso, asumió el cargo de Jefe del Departamento de Enfermería del Hospital de Clínicas y se mantuvo en el mismo hasta 1974. Allí promovió la formulación de la doctrina del servicio, hecho que se produce por primera vez en nuestro país; llevó a cabo diversos cambios de organización, estructura y funcionamiento, que mejoraron la eficacia y eficiencia del personal y de los recursos materiales.


FOTO 009 Dora María Ibarburu Irazusta

Para sustentar tales cambios hizo diversos estudios cuyos resultados mejoraron la calidad de los cuidados. “Logró que este Departamento se colocara no sólo en un alto nivel de eficacia dentro de nuestro país, donde sin duda era el Departamento más calificado, sino que podemos decir que (…) logró que fuera de los mejores de América Latina, sin duda alguna, y un punto de referencia para los Departamentos de Enfermería del continente (…); toda esta actividad le valió transformarse en uno de los dirigentes más importantes de nuestro país y de América Latina en este campo de la Enfermería”.

Asimismo continuó su labor docente en el ámbito de su responsabilidad y en la EUE, participando en los cursos para graduados y en los de Administración Hospitalaria, cada vez que se organizaron dentro del Hospital. En octubre de 1969 concurrió, en calidad de docente a la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica en Mar del Plata.

En 1965 la Organización Mundial de la Salud la designó para integrar el “Cuerpo de Expertos en Servicios de Enfermería” de dicha organización. Lo cual fue un timbre de honor para la Enfermería Nacional, para el país y para el Hospital de Clínicas.

Su trabajo como Consultora de la Organización Panamericana de la Salud, se inició en Argentina; en 1972 actuó durante 10 meses en Piura, Perú y entre los años 1974 y 1978 fue Consultora de enfermería en Ecuador. Finalizó su actuación como Consultora en Argentina en 1979 y 1980.

En Ecuador, se destacaron en su actuación dos líneas de trabajo: el apoyo a las Escuelas de Enfermería del país, dependientes de la Facultad de Medicina y el fortalecimiento de los Departamentos de Enfermería a través del establecimiento de la estructura y organización, a los que concurría con integrantes del Departamento Central de Enfermería.


FOTO 10 Reproducción de un título de Nurses de 1922 firmado por el Dr. Carlos Nery. Alumnas de la Escuela de Nurses Dr. Carlos Nery en la década del 40. Enfermeras y alumnas de la Escuela de Nurses, la tercera persona de izquierda a derecha es Elinox E. Henderson, enfermera británica que desempeño su trabajo como “matrón” del Hospital Británico durante 32 años ininterrumpidamente desde de 1914

A su regreso a Uruguay asesoró a un grupo de enfermeras para la elaboración de “Estándares de Enfermería en Cirugía Cardíaca”. El 20 de abril de 1985 se resolvió reincorporarla al cargo de Directora del Departamento de Enfermería, pero se le asignaron funciones como Directora Asistente del Hospital de Clínicas. Al llamado a concurso para este cargo se presentaron cuatro aspirantes y se designó a Dora quien lo desempeñó desde 1985 a 1987. Después que cesó, por límite de edad, trabajó honorariamente en la Coordinación de los Programas de Educación Continua y Educación para la Salud que llevaba a cargo dicho Hospital.

En 1987 la Facultad de Medicina le confirió el título de Profesora Emérita, siendo esta la primera vez que se otorgó esta distinción a un profesional no médico. Dicho título le fue entregado en un acto realizado en Facultad de Medicina el 2 de mayo de 1988, con la participación del Rector Ing. Quím. Jorge Brovetto; el decano Prof. Dr. Pablo V Carlevaro; integrantes de los tres órdenes de la Facultad; la directora de la EUE Licenciada Soledad Sánchez; la presidente del Consejo Internacional de Enfermeras magíster Nelly Garzón; y la presidente de la Asociación de Nurses del Uruguay, Licenciada Delia Rivoir de Charbonnier. El acto finalizó con las palabras de Dora.

Sus rasgos más característicos, aquellos que dejaron su memoria en quienes le conocieron, tienen que ver con su acendrada actitud de solidaridad y de defensa de los derechos humanos, su carácter de emprendedora talentosa, autodidacta y autogestionaria, que logró que los demás asumieran como propias sus ideas.

Se evidenció siempre en ella el espíritu de lucha y creatividad, impregnados de una fuerte actitud de respeto hacia los demás. Fue una trabajadora incansable que se exigía y exigía a los demás y con su entusiasmo estimulaba a seguir trabajando junto a ella. Estudiosa, muy disciplinada, perseverante, ágil y firme en la toma de decisiones, demostraba saber lo que quería alcanzar.

Supo disfrutar del teatro y de los viajes en compañía de sus amigos, tanto por Europa como por países de América Latina donde visitaba museos, templos y palacios imperiales, entre otras cosas. Asimismo, también disfrutaba intensamente de la literatura de autores nacionales y extranjeros.

Es de destacar su apoyo a los exiliados. Apenas llegaban uruguayos, ella y su madre, los hospedaban en su casa y ofrecía todo tipo de colaboración. Bastaba que una enfermera hiciera saber que había sido su alumna o que había trabajado con ella, para que eso oficiara de carta de presentación y obtener rápidamente un trabajo.

A su muerte, acaecida el 19 de noviembre de 1992, se depositaron sus restos en el Cementerio del Norte donde serían cremados. Diversas personas expresaron sus sentimientos pública y espontáneamente.

En 1993, la Fundación que llevaba su nombre, obtuvo la colocación de una estela como recordatorio de la eximia personalidad de Dora María Ibarburu Irazusta, en el cantero central de avenida Italia, ubicado entre la confluencia de las avenidas Centenario y Américo Ricaldoni y las calles Pedro Escuder Núñez y Las Heras.

El 3 de mayo del año 2000, el Instituto de Enfermería asimilado a Facultad le otorgó el título de Profesora Honoris Causa. El mismo fue entregado a su entrañable amiga, la Sra. Emilia Carmen Figares de Cabrera, en el acto celebrado en el Paraninfo de la Universidad el 8 de mayo. Hicieron uso de la palabra el Br Milton Sbárbaro, la Licenciada María Esther Elhordoy, la Profesora Licenciada Silvia Meliá, la directora general del INDE Prof. Lic. Haydée Ballesteros y el Rector de la Universidad de la República Ing. Rafael Guarda.

AGRADECIMIENTOS
Soledad Sánchez Puñales
Alma Carrasco
Teresa Baez
Zoraida Fort
Nidia Hernández “Melita”
Selva Chirico


FOTO 011 Portadas de los libros Historia de la Enfermería en Uruguay y del Hospital de Clínicas de Montevideo, Génesis y Realidad (1887 – 1974). Uruguay

BIBLIOGRAFÍA
Soledad Sánchez Puñales. Historia de la Enfermería en Uruguay. Ediciones Trilce. 2002

Eduardo Wilson, Aron Nowinski, Antonio L. Turnes, Soledad Sánchez y Jorge Sierra. Hospital de Clínicas de Montevideo, Génesis y Realidad (1887 – 1974). Uruguay.

Ana Packer Davison. Construyendo el saber y hacer enfermero. Uruguay. Publicado el viernes día 6 de noviembre de 2009

AUTORES
Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP