lunes, 15 de agosto de 2011

Hospital de San Sebastián de Getaria (Gipuzkoa)







Hospital de San Sebastián de Getaria, el Hospicio de la Magdalena y la Leprosería de San Antón y San Lázaro

El médico ginecólogo del Hospital Donostia de San Sebastián Fernando Txueka Isasti ha escrito en euskera un artículo publicado en el Boletín de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País [LXVI, 2010-2, 413-448] sobre el antiguo Hospital de San Sebastián de Getaria, el Hospicio de la Magdalena y la leprosería de San Antón y San Lázaro.
FOTO 001 Fernando Txueka Isasti. Portada del libro de la RSBAP

Al principio del artículo, el autor hace un sumario en castellano e inglés en torno a lo fundamental de su contenido destacando que “en la Edad Media por influencia del camino de Santiago, se crearon en Gipuzkoa santuarios y lugares de acogida denominados hospitales. Guetaria aparece como punto de paso de los peregrinos del Camino de Santiago de la costa: hay constancia en 1494 del paso de una peregrinación del obispo mártir de Azerbaiyán proveniente de la vieja Armenia y otros hechos sin descubrir”. El mismo Txueka afirma a renglón seguido que “Por influencia del Cristianismo, se erigieron en Guetaria el Hospital de San Sebastián, El Hospicio de la Magdalena, y las Leproserías de San Lázaro y San Antón”. También da como conocida la existencia del Hospital de San Martín en Askizu.

A lo largo del texto, Fernando Txueka ratifica que los testimonios más antiguos provienen de los testamentos de Juan Sebastián Elcano y del zestoarra Fernando Gebara, donde constan dichos emplazamientos de hospicio y atención. Según el estudio, estos hospitales contaban con el patronato y la protección de la Villa de Getaria, y, a través de los siglos, su labor fue la de facilitar ayuda sanitaria y socorro a los habitantes del pueblo y a los necesitados. El Hospital de San Sebastián, añade el autor, fue reconstruido en el siglo XVII, siendo un referente de su época en Gipuzkoa.
FOTO 002 Guetaria es un pueblo costero, conocido principalmente por ser la localidad natal del marino Juan Sebastián Elcano, el primer hombre que dio la vuelta al mundo

Destaca igualmente que Guetaria fue un punto importante del camino jacobeo de la costa y que la existencia de los hospitales de San Lázaro y La Magdalena puede ser indicio, según lo recogido por Serapio Múgica, de la mayor incidencia de la lepra en los pueblos costeros. Resulta remarcable comprobar cómo la sociedad vasca medieval organizó la ayuda social y sanitaria a pobres y enfermos, según las tendencias dictadas por el cristianismo de la época y en sintonía con las tendencias generales de la época imperante en todo el Occidente cristiano. Este auxilio se prestaba a través de estancias denominadas “hospitales” que servían, además, de refugio temporal de peregrinos. Cuenta F. Txueka que el cambio de hábitos alimentarios de los peregrinos europeos a su paso por el País Vasco, basado en la sustitución del pan de centeno por el de trigo o avena, motivaba una mejora en la salud de los mismos, al quedar libres del contagio a través de la toxina que se generaba con la contaminación del centeno por el hongo Claviceps purpurea.

Prosigue Txueka su investigación con otro apartado sobre la prestación sanitaria en Guetaria con la enumeración de quienes ejercieron como médicos y cirujanos en la Villa. El primero del que se tiene constancia fue Cosme de Gorbiaran en 1522. La escasez de naturales dedicados al oficio reseñado parece que se explica porque los mismos no se inclinaban a dicha “facultad”. Esta falta de interés por el oficio de médico parece que prosiguió durante algunos siglos y es por ello que los naturales debían ser atendidos por emplasteros y salutadores, según recoge Txueka citando, de nuevo, a Serapio Múgica.
FOTO 003 Plano del proyecto del Hospital civil de San Sebastian de Getaria, que se ejecuto en subasta publica bajo el patronazgo municipal y que seria en su época de los mas racionales y avanzados en la provincia de Gipuzkoa. Juan Sebastián Elcano y el Escudo de Getaria

En el año de 1794, el tolosano Manuel Aramburu es citado como sangrador y cirujano de la Villa; asimismo, en 1797 se cita la estancia de un viajero francés refugiado por el mal tiempo en la casa de huéspedes de la mujer del cirujano de la Villa, dándose la circunstancia de que éste facilitó la comunicación con el foráneo, ya que hablaba el idioma natural del mismo. Humboldt también tuvo oportunidad de hospedarse en 1801 en el mismo lugar y consultar la biblioteca del cirujano políglota de cuyo nombre nadie dejó, lamentablemente, memoria que haya perdurado. Del siglo XIX, azotado por sucesivas guerras, se recogen dos acuerdos de 1847 de la sociedad de pescadores del puerto de Guetaria y de los maestres de lanchas, firmados, respectivamente, con el médico José Javier Lapeira y con el cirujano –antecedente de los practicantes– Jose Garai, para la atención durante 8 años de los pescadores y sus familias.

En el siguiente apartado del artículo se inicia el repaso de los hospitales de la Villa comenzando por el de San Sebastián, cuyo emplazamiento exacto no ha logrado determinar Txueka, a pesar de haberlo intentado a conciencia. Se da, además, la circunstancia de que el edificio fue reconstruido en varias ocasiones e incluso fue pasto de las llamas durante la primera carlistada. Sobre una profusa base documental Txueka concluye que es probable que estuviera ubicado en la parte alta trasera del barrio de Errerieta. El momento más destacado de la historia del edificio hospitalario debe situarse en su reconstrucción en el siglo XVII. Txueka ha encontrado en el archivo de Oñate, tres documentos de importancia que hacen referencia a este hecho, así como un plano del hospital. En uno de dichos documentos, de 1668, se hace referencia, entre otras cosas, a la sustitución de la piedra por mampostería en los trabajos de construcción, debido a la falta de financiación. Del mismo año son las escrituras del hospital hechas en presencia del notario Ignacio Embil. El tercero de los documentos, de 1701, hace referencia a las dificultades que tuvo el maestro carpintero Domingo de Herquicia para llegar a cobrar el trabajo realizado. Una vez estudiado el plano, Txueka concluye que no era el hospital tan sencillo como se pretende, ya que de la enumeración de sus estancias y aposentos se deduce que era una construcción sólida y bien armada, además de bien ventilada y luminosa, como correspondía a la función a la que estaba destinada.
FOTO 004 Mujeres cosiendo las redes de pescar. Óleo

Las vicisitudes del hospicio de la basílica o ermita de Santa María Magdalena, de la que se ocupa Txueka en el siguiente apartado, también tienen que ver con guerras e intentos infructuosos de reconstrucción. Los hospicios de huérfanos fueron una iniciativa piadosa a la que se recurrió durante la Edad Media para evitar o limitar tanto los infanticidios, como los abandonos de recién nacidos, preferentemente niñas, que, en ocasiones, concluían tristemente con la muerte del expósito.

La iglesia de la Magdalena a la que se asoció el hospicio del mismo nombre se encontraba en la plaza del pueblo, fuera de los muros de protección y cerca de la ermita de Santa Cruz. Fue destruida en 1639 y reconstruida con posterioridad. Durante la guerra de la Convención, las tropas francesas profanaron su carácter religioso y alojaron en el edificio un destacamento militar. A consecuencia de los daños infligidos, se acordó su demolición en 1800. Se intentó su reconstrucción en los terrenos de la casa solar de Elcano, pero el estallido de la Primera Guerra Carlista trajo aparejada la destrucción en un bombardeo de los muros que ya se habían levantado. El recuerdo de la ermita de la Magdalena perduró aún durante muchos años, según constata Txueka, en la memoria colectiva de los habitantes de Guetaria, que mantuvieron el recuerdo de la antigua patrona de la Villa.

El último apartado del artículo está dedicado a la leprosería de San Lázaro y San Antón que, en palabras de Ángel Gorostidi, recogidas por Txueka, estaba dedicada a albergue de esos enfermos, numerosos entonces (siglo XVI) en la provincia. Con el tiempo, el hospital perdió su segunda denominación, según se puede ver en el testamento de Elcano: “mando para los pobres del Señor San Lázaro un ducado". La lepra y el fuego del infierno o de San Antón, en euskera San Anton edo infernuko sua, según lo doctamente recogido por Txueka --que destaca por sus conocimientos de la lengua vasca en el uso que hace de las denominaciones en ese idioma y por su gran erudición toponímica en lo que respecta a la Villa de Guetaria--, fueron enfermedades crónicas muy habituales en la Edad Media. Al final de la misma, cuando dichos males se hicieron más esporádicos, el hospital de San Lázaro se convirtió en refugio de pobres y mendigos, según se puede leer en el testamento de Elcano. Este tipo de establecimientos, otrora abundantes en la provincia, fueron cerrando sus puertas y, así, en 1710, las Juntas Generales de la Provincia deciden cerrar algunos, aunque no el de Guetaria.
FOTO 005 Marina. Pintura al óleo de Getaria (Francisco)

En la actualidad no queda ni rastro de la construcción que lo albergó, por lo que detallar su emplazamiento no es tarea fácil. Es sabido que este tipo de edificios se situaban en los extramuros de las poblaciones; al respecto, Txueka recoge la siguiente afirmación, inédita, de Ángel Gorostidi: “Hallábase situado a espaldas del baluarte saliente superior de la Villa en el paraje llamado “vista ona” habiendo desaparecido sin que podamos haber precisado la fecha de ello aunque es de suponer fue en el incendio de 1 de enero de 1836”. Sobre la base de las citas recogidas, el autor llega a determinar que el hospital se encontraría al Este de la muralla, detrás del fuerte y, por consiguiente, en el interior de la Villa. Dado que parece improbable que la leprosería se encontrase intramuros, Txueka, después de indagar en los planos y grabados de hace dos siglos, ha logrado encontrar en ellos una parcela de tierra rodeada de paredes de piedra, en la que se atisba un edificio que bien pudiera ser el que corresponde al hospital, ya que se encuentra aislado del resto, mirando al mar, al borde del precipicio. Concluye el artículo de Fernando Txueka Isasti con algunos datos sobre la iglesia de San Antón. Por último, se recoge la transcripción –en castellano– de tres de los abundantes documentos empleados por el autor para la elaboración de su estudio.

AGRADECIMIENTOS
Iñaki Billoslada Fernández, técnico de euskera de la Unidad de Comunicación del Hospital Donostia de San Sebastián que ha traducido y resumido este magnífico artículo.

Fernando Txueka Isasti, autor de este artículo. Médico ginecólogo del Servicio de Ginecología del Hospital Donostia de San Sebastián. Miembro de Eusko Ikaskuntza. Miembro y presidente de la Asociacion Kanpaia Elkartea, constituida para la defensa del patrimonio material e inmaterial de la villa de Getaria.

A José María Urkia Etxabe, Harbil Etxaniz y Mª Rosa Ayerbe de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP). Dirección de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.
http://www.bascongada.org/

FOTO 006 Detalle mapa de Ortelius, año 1590 y el Escudo de Armas de Juan Sebastián Elcano (nacido en Getaria 1476). El Rey Carlos I, concedió a ELCANO un escudo de armas que contenía un globo terráqueo con el lema “TU PRIMUS CIRCUNDITI ME”, que quiere decir EL PRIMERO QUE ME RODEASTE y que además está inscrito arriba de la parte central de las cabinas del ALCAZAR y que dan acceso a la parte inferior de la TOLDILLA del Buque Escuela.

AUTORES
Jesús Rubio Pilarte

Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP
jrubiop20@enfermundi.com

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net