viernes, 22 de diciembre de 2023

LA FIESTA DE LA FLOR 1916

 

 

Foto 1 Campaña de cuestación. La “Fiesta de la Flor”. Desde primeras horas de la mañana y hasta el anochecer, señoritas postularon por las calles de San Sebastián, a beneficio de los afectados por la tuberculosis. Para las doce del mediodía, se habían agotado las cien mil flores encargadas, teniendo necesidad de echar mano de residuos de años anteriores, calculándose en unas ciento veinte mil las flores empleadas. De la misión de traer y llevar las almohadillas del depósito central a las diferentes secciones, se encargaron como todos los años, los jóvenes “boy-scouts” que voluntariamente se prestaron a ello. La recaudación obtenida, similar a la del año anterior, fue de 19.000 pesetas. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1918

 

1912 La Fiesta de la Flor en la Lucha contra la Tuberculosis

A San Sebastián le cabe el honor de implantar por primera vez en España la que se denominó la “Fiesta de la Flor”. Era una cuestación cuyos fondos se destinaban a la “Lucha Antituberculosa”. La idea fue lanzada por el representante del Uruguay, en el II Congreso Internacional contra la Tuberculosis de 1912, que se celebró en San Sebastián.

 

Ese mismo año, gracias a la iniciativa del Doctor Emiliano Eizaguirre tuvo lugar la primera Fiesta de la Flor, y ciudades como Madrid y Bilbao, imitaron esta iniciativa donostiarra.

 

La Primera Fiesta de la Flor” se realizó el 21 de diciembre de 1913, coincidiendo con la celebración en la Plaza de la Constitución el día de Santo Tomás, llevando la iniciativa el Alcalde de San Sebastián Don José Elósegui y fue la primera en organizarse en toda España (1).

 

Foto 2 Campaña de cuestaciones en “La Fiesta de la Flor”, coincidiendo con la “Feria de Santo Tomás”, no había una calle de la ciudad en la que no estuvieran señoritas colocando la flor, en la cuestación a beneficio de la lucha contra la tuberculosis. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1917

 

1916 La Fiesta de la Flor en la Lucha contra la Tuberculosis

El 21 de este mes de diciembre, se cumple el cuarto aniversario de la implantación en España, de esta simpática fiesta. A San Sebastián cabe la honra de ser la primera población ibérica donde se llevó a la práctica y la semilla lanzada por el representante del Uruguay en el segundo Congreso de la Tuberculosis, celebrado en San Sebastián en 1912, no pudo elegir terreno mejor abonado que nuestra ciudad siempre solícita en favor de la desgracia (2).

 

La flor ofrecida por gentiles y bellísima señoritas que a cambio de unas monedas todo el mundo acepta, supone algo más que una galantería; son los granos de arena que acumulados forman los bloques sostenedores de nuestro Dispensario y Sanatorio Antituberculoso.

 

El pobre enfermo espera en humilde cama el resultado de la recaudación; la tos y la fatiga le molestan; un sudor frío invade su frente; una alta fiebre le consume, y, sin embargo, la alegría asoma a su descarnado rostro y brotan lágrimas de gratitud de sus ojos brillantes ante el grandioso espectáculo del pueblo donostiarra que acude en su defensa (2).

 

Las flores marchitas de su alma adquieren nueva vida; los pétalos de amapola que teñían sus esputos desaparecen y la esperanza de curación surge de nuevo en su persona con la estancia en el Sanatorio o el tratamiento y socorro del Dispensario Antituberculoso.

 

Día de la Flor. ¡Bendito seas! ¡Con qué ansiedad te esperaba el pobre tuberculoso! (2).

El Comité y Dispensario Antituberculosos

 

Foto 3 Jóvenes señoritas postulando en “La Fiesta de la Flor”, coincidiendo con la “Feria de Santo Tomás. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1917

 

1918 La Fiesta de la Flor en la Lucha contra la Tuberculosis

Era digna de toda alabanza la labor que desarrollaba el Comité local antituberculoso de San Sebastián y provincia y sobre todo en el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes. Corría el año 1918 y entonces la tuberculosis era una enfermedad que afectaba a multitud de personas, sin ninguna distinción, ya fuesen pobres o ricos.

 

Se la combatía con los medios que entonces disponía la sociedad y la ciencia, y necesitaba mucha ayuda económica. De ahí que cada año se celebraba la llamada “Fiesta de la Flor”, cuestación que recaudaba un puñado de pesetas que se destinaba al mantenimiento del Sanatorio Antituberculoso (1).

 

La “Fiesta de la Flor” de 1918 se celebró el 21 de diciembre y el Comité comunicó que en los doce meses precedentes habían sido atendidos en el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes 68 enfermos, clasificados así: pretuberculosis 29; clorosis 17; anemia 15; raquitismo 5 y escrofulosis 2 (1).

 

1923 La Fiesta de la Flor en la Lucha contra la Tuberculosis

La Fiesta de la Flor, se celebró el 21 de diciembre de 1923 día de Santo Tomás, día clásico en que los aldeanos pagan las rentas anuales de sus tierras y destartalados caseríos, compran herramientas necesarias para el cultivo de sus campos y dan una nota de color provinciano en la bella capital donostiarra (3).

 

Las heroínas de la fiesta, fueron las de siempre, esas abnegadas jóvenes que desde la mañana no cesaron de correr por las calles en busca del donativo para aliviar la dolencia de las otras pobres flores de invierno que recluidas en el Sanatorio Antituberculoso esperan de la caridad, los recursos necesarios para continuar su tratamiento.

 

Foto 4 Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes. Revista Novedades 1912

 

La gran obra social de combatir la tuberculosis, descansa en esta capital en el Sanatorio y Dispensario Antituberculoso; son muchas las víctimas arrancadas ya a la terrible enfermedad y en la Memoria de este año del Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes vemos que han estado hospitalizados 39 enfermos, la mayoría correspondientes al sexo femenino (3).

 

De la citada Memoria, copiamos el siguiente párrafo que demuestra la gran importancia del Sanatorio para la clase pobre y enferma:

 

«Una mirada de conjunto que abarque toda la labor realizada en los años transcurridos desde que se inauguró el Sanatorio hasta la fecha, nos permitirá deducir conclusiones exactas sobre los resultados obtenidos».

 

Puede afirmarse sin exageración alguna que el 90 por cien de los enfermos en él tratados, salen completamente restablecidos. Aquellos jóvenes anémicos, aquellas muchachas delicadas, salen transformadas en organismos físicamente rejuvenecidos, convirtiéndose al cabo de los años en sanos y robustos jefes de familia y laboriosas echekoandres que llenos de alegría y plenos de vigor hacen su vida ordinaria sin detrimento de su salud (3).

 

Foto 5 Enfermeras, enfermas, Practicantes y Hermanas Mercedarias de la Caridad en el jardín del Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes

 

Otro diez por ciento salen mejorados, pero al poco tiempo de reanudar sus cotidianas labores vuelven a recaer; algunos de estos han estado en el Sanatorio dos o tres veces sin que acaben de restablecerse por completo. Y el resto del porcentaje a pesar de permanecer los seis meses ingresados reglamentarios, no obtienen beneficio alguno teniendo que recurrir a otras entidades para el alivio de sus padecimientos.

 

Un dato de observación digna de notarse, es el que no son los más beneficiados aquellos enfermos que durante su estancia han alcanzado ganancias extraordinarias en su peso. Una enferma que hace dos años salió con diecisiete kilos de ganancia, hemos tenido ocasión de volverla a ver repetidas veces, sintiendo los mismos achaques que sentía antes de su ingreso y habiendo perdido casi toda su ganancia. Algunos casos conocemos también con ganancias superiores a diez kilos que han vuelto a recaer. En cambio, conocemos otros que habiendo salido con ganancias moderadas y hasta insignificantes se sostienen perfectamente sin necesitar auxilio facultativo alguno (3).

 

En los enfermos más delicados como son los de lesión de vértice o pleuro-pulmonar de base sin expectoración bacilar, la mayoría mejora notablemente y continúan haciendo su vida ordinaria, aunque a la auscultación los síntomas denuncian la persistencia de la lesión. En otros, los menos, su lesión avanza progresivamente con todo su cortejo de síntomas teniendo que acogerse a los beneficios del Dispensario o del Pabellón de Tuberculosos del Hospital Civil de San Antonio Abad o de Manteo.

 

Foto 6 Jóvenes señoritas en la cuestación de “La Fiesta de la Flor”, coincidiendo con la “Feria de Santo Tomás. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1917

 

La sinceridad de lo anteriormente copiado refleja el celo de su médico director el doctor Raimundo Bueno Ramírez (Médico Director del Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes), el interés del Comité que dirige la parte administrativa y el cariño que son tratados por el personal del Sanatorio Antituberculoso a los enfermos acogidos en el mismo (3).

 

El Sanatorio y Dispensario antituberculoso viven de la caridad; cuenta con una pequeña subvención de la junta central para la lucha contra la Tuberculosis, que este año ascendió para el Sanatorio a la suma de 6.837 pesetas; con pequeños donativos dignos de gratitud, en el presente ejercicio y con ayuda de don Agapito Ponsol, que en paz descanse de 5.000 pesetas que entregaron sus herederos y con la recaudación del “Día de la Flor” que fue aproximadamente de 15.000 pesetas para las dos entidades.

 

Pero esto no basta para su progresivo desarrollo; el espíritu de donaciones para centros de esta naturaleza no está arraigado en este país y la recaudación el día de la Flor está expuesta a mil vicisitudes que hagan malograr la finalidad de estas instituciones. Aquí donde nuestro Ayuntamiento gasta en banquetes, música y fuegos artificiales unos miles de duros, bien se le puede exigir destine unos miles de pesetas a estos centros benéficos, dignos de toda protección y cariño y que al fin y al cabo redundan sus beneficios a los enfermos pobres avecindados en la capital de la provincia y que sin el Sanatorio Antituberculoso serían una carga para el Municipio, obligado cómo se encuentra al sostenimiento del Hospital Civil San Antonio Abad o de Manteo (3).

 

Foto 7 Hermanas Mercedarias de la Caridad con las enfermeras y las pacientes de tuberculosis en el Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes

 

Voy a terminar con un párrafo de la Memoria del Sanatorio: «En la gigantesca lucha entablada entre la humanidad y la tuberculosis, ocupa un lugar modesto pero imprescindible el Sanatorio de Nuestra Señora de las Mercedes. Así como una cura bien realizada en la línea de fuego es sólida garantía del porvenir de aquel herido, tratado luego en los grandes centros quirúrgicos, así también una estancia hecha a tiempo en el Sanatorio, puede evitar mayores males deteniendo en el organismo el avance del bacilo de la tuberculosis» (3).

Doctor Francisco Pérez Cuadrado

 

Bibliografía

1.- La Fiesta de la Flor, 1912. San Sebastián. Publicado el lunes día 9 de marzo de 2015

http://enfeps.blogspot.com.es/2015/03/la-fiesta-de-la-flor-san-sebastian.html

 

2.- Guipúzcoa Médica. Año I. Número 8. Páginas 27 y 28. San Sebastián, diciembre de 1916

 

3.- Guipúzcoa Médica. Año VIII. Número 81. Páginas 18, 19 y 20. San Sebastián, enero de 1923

 

4.- Sanatorio Nuestra Señora de las Mercedes 1916. Publicado el jueves día 30 de noviembre de 2023

https://enfeps.blogspot.com/2023/11/sanatorio-nuestra-senora-de-las.html

 

 

Foto 8 Campaña de cuestación para la “Fiesta de la Flor”. Las señoritas postularon por las calles de San Sebastián, a beneficio de los afectados por la tuberculosis. Para las doce del mediodía, se habían agotado las cien mil flores encargadas, teniendo necesidad de echar mano de las que quedaron del año pasado. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1918

 

Enciclopedia Wikipedia

Manuel Solórzano Sánchez. Grado en Enfermería

https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez

Día 20 de octubre de 2022, jueves

 

Manuel Solórzano Sánchez. Entziklopedia en Euskera

https://eu.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez#Ibilbidea

Día 27 de octubre de 2022, jueves

 

El legado del enfermero Manuel Solórzano. Antton Iparraguirre. Artículo del Diario Vasco de San Sebastián. Lunes, 7 de agosto de 2023

https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/historia/legado-enfermero-manuel-solorzano-enfermeria-gipuzkoa-donostia-blog-manuel-solorzano-20230807210304-nt.html

 

Manuel Solórzano Su Legado Enfermero. Publicado el lunes día 4 de septiembre de 2023

https://enfeps.blogspot.com/2023/09/manuel-solorzano-su-legado-enfermero.html

 

Foto 9 Campaña de cuestación para la “Fiesta de la Flor”. Las señoritas postularon por las calles de San Sebastián, a beneficio de los afectados por la tuberculosis. En esta foto están colocando la flor a dos policías de San Sebastián. Ricardo Martín. 21 de diciembre de 1918

 

Manuel Solórzano Sánchez

Graduado en Enfermería. Enfermero Jubilado

Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF

Premio a la Difusión y Comunicación Enfermera del Colegio de Enfermería de Gipuzkoa 2010

Miembro de Enfermería Avanza

Miembro de Eusko Ikaskuntza / Sociedad de Estudios Vascos

Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería

Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería

Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.

Miembro no numerario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. (RSBAP)

Académico de número de la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia – Bizkaiko Erizaintza Zientzien Akademia. ACEB – BEZA

Insignia de Oro del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa. Años 2019 y 2022

Sello de Correos de Ficción. 21 de julio de 2020

Sello de Correos. 31 de diciembre de 2022

masolorzano@telefonica.net

 

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