«Natural de Alhama de Granada, donde nació en 1545, falleció
en la localidad toledana de El Puente del Arzobispo, sin que se haya conservado
el año exacto de su muerte»

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1 Elena de Céspedes. Cirujana y Sangradora, 1545.
Imagen recreada por IA
Fue
una destacada figura del siglo XVI, considerada “la primera mujer en
obtener el título oficial de Cirujana y Sangradora en España”, además
de ser una persona transgénero o intersexual que desafió las normas sociales,
raciales y de género de su época.
El
cirujano sangrador (o zurujano) del siglo XVI era un profesional
sanitario de categoría menor, situado a medio camino entre el enfermero, el
barbero y el boticario. Sus funciones principales era realizar sangrías: Su
tarea principal era extraer sangre (flebotomía) por orden de los médicos para
equilibrar los humores del cuerpo. Cirugía menor: Curaban heridas de urgencia,
trataban abscesos, ponían emplastos y suturaban cortes superficiales.
Extracciones dentales: Actuaban también como sacamuelas. Higiene: En muchos
casos, compartían oficio con el cuidado de las barbas y el cabello al estilo de
los barberos.
Atrapada
en una condición de mujer y esclava, pero con la firme certeza de ser un hombre
en una época de férrea represión, desafió los límites de su destino. No solo
sobrevivió, sino que triunfó en oficios reservados estrictamente a los hombres,
ejerciendo durante años como sastre y cirujano. Su valía y resistencia la
condujeron a un pulso histórico contra la justicia civil y la mismísima
Inquisición, argumentando su defensa en una supuesta condición de
hermafroditismo, terminando siendo una persona libre.
La
documentación conservada en los fondos inquisitoriales del Archivo Histórico
Nacional permite reconstruir con detalle la extraordinaria vida de este ambiguo
personaje a través del llamado “Discurso de vida”.
Nacida
hacia 1545 en Alhama de Granada, Elena era mulata —fruto de la relación entre
su propietario, el caballero Benito de Medina, y su esclava negra una
mujer de origen moro en cuya casa sirvió— creció marcada por la doble condena
de su género y su condición de esclava, permaneciendo en el hogar paterno hasta
los ocho años de edad. Sin embargo, sintiéndose hombre en el seno de una
sociedad profundamente represiva, logró no solo sobrevivir, sino desafiar su
destino.

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2 Elena de Céspedes. Cirujana y Sangradora, 1545. Imagen recreada por IA
A
los dieciséis años contrajo matrimonio con Cristóbal Lombardo, un
albañil de Jaén, quien la abandonó a los pocos meses, no sin antes dejarla
embarazada de un niño, llamado también Cristóbal y al que dejaría en
manos de un panadero de Sevilla y del que no volvería a saber de él. Tras
trasladarse a Granada para servir al clérigo de San Miguel, aprendió el
oficio de tejedora. Su carácter indomable la llevó a ser encarcelada en Jerez
de la Frontera tras una disputa con un rufián llamado Heredia y, más
adelante, adoptando definitivamente el atuendo masculino, a alistarse como
soldado en la cruenta Guerra de las Alpujarras.
Fue
en este ir y venir cuando dejó atrás su oficio de tejedora para empezar a
trabajar como labrador y pastor. Es entonces de veras cuando “inicia su vida
como hombre”, adoptando el nombre exclusivo de “Céspedes”. Ante el
estallido de las revueltas moriscas en Granada, decidió alistarse en la Compañía de don Luis Ponce de León, duque de
Arcos y marchar a la guerra como soldado. Sirvió durante una campaña
completa, tras la que regresó para instalarse en Jerez de la Frontera. Allí
aprobó el examen del gremio oficial de sastres en identidad de mujer, para
después establecerse como sastre varón.
Con
el recrudecimiento de la rebelión, Céspedes volvió a alistarse al poco
tiempo, impulsado quizá por el afán de aventuras o porque su verdadera
identidad empezaba a ser vox populi entre los vecinos. En esta ocasión, marchó
a filas como sustituto de un lugareño que le pagó una suma a cambio de ocupar
su lugar en la leva.

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3 Elena de Céspedes. Cirujana y Sangradora, 1545.
Imagen recreada por IA
Se
incorporó de nuevo a la compañía del duque de Arcos, cuyas tropas fueron
destinadas a la serranía de Ronda, una zona especialmente peligrosa por las
emboscadas moriscas y, al mismo tiempo, frecuente escenario de incursiones
españolas. Permaneció en activo hasta el final del conflicto en 1571, año en el
que los últimos moriscos capitularon ante el ejército real, comandado en esta
última fase por don Juan de Austria.
Terminada
la contienda en 1571, Céspedes alternó diversos oficios por la geografía
española hasta instalarse definitivo en Madrid en 1575, a la edad de unos
treinta y un años. En la Corte trabó amistad con un cirujano sangrador que
comenzó a instruirle en el arte de sanar. Tras ingresar como operario en un
hospital madrileño, su destreza y fama no tardaron en llegar a los oídos del
rey Felipe II.
Su
excelente reputación despertó la envidia de otros cirujanos sangradores,
quienes pronto le acusaron de intrusismo a pesar de haber trabajado durante
ocho largos años en la materia. Lejos de amedrentarse ante la amenaza de perder
su oficio, marchó a Cuenca para obtener la licencia del Protobarberato
(1586), tras la denuncia presentada contra él en El Escorial. Su sólida
experiencia profesional y los certificados pertinentes de su maestro le
bastaron para conseguir de una vez los títulos de cirujano sangrador y la
autorización oficial «para poder sangrar y purgar».

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4 En el año 1500 los Reyes Católicos fundan el Protobarberato, una institución
compuesta por barberos mayores que examinaba y acreditaba a los barberos
sangradores
1500
Protobarberato
La
capacidad para ejercer la profesión quedaba recogida por los reyes Don Fernando
y Doña Isabel (Reyes Católicos), el 9 de abril de 1500, en una Real Pragmática
dictada en Segovia donde se funda él “Protobarberato”, una institución
compuesta por Barberos Mayores que examinaban y acreditaban a los Barberos
sangradores y los diferenciaban del oficio de Barbero común; y donde se decía
que:
“Mandamos,
que los Barberos y Examinadores mayores, de aquí adelante, no consientan ni den
lugar que ningún barbero, ni otra persona alguna, pueda poner tienda para sajar
ni sangrar, ni echar sanguijuelas, ni ventosas, ni sacar dientes ni muelas, sin
ser examinado primeramente por los dichos maestros Barberos mayores
personalmente, sopena que cualquiera que usase de las cosas susodichas o de
cualquiera de ellas sin ser examinado, como dicho es, sea inhábil perpetuamente
para usar dicho oficio, y más pague dos mil maravedís de pena para la nuestra
Cámara, etc….”
Sabemos
lo que estudiaban nuestros antepasados, así en 1541 tenían como libro de
estudio el “Libro del arte de las comadres y del regimiento de las preñadas
y paridas y de los niños”; en 1583 “Tratado de la utilidad de la venae
festionisin”; en el mismo año el “Tratado de la utilidad de la sangría”; en
1604 “Prematica por la que se da la orden en el examen de los Cirujanos
Romancistas”; en 1617 “Instruccion de enfermeros y consuelo a los afligidos
enfermos. Y verdadera practica de como se han de aplicar los remedios que
ordenan los médicos. Muy necesario para que los enfermos sean bien curados y
prouechosa a los practicantes de Medicina”; etc…
A
pesar de que en aquel tiempo ejercía públicamente como varón, en los registros
del Santo Oficio —que más tarde lo procesaría— consta sistemáticamente como
cirujana sangradora, convirtiéndose así en la primera mujer en obtener dicha
licencia oficial en España. Hombre o mujer, lo verdaderamente sorprendente es
que Céspedes poseyera libros de cirugía, dominara nociones de latín y superara
con relativa celeridad aquellos exigentes exámenes sin haber recibido educación
formal a lo largo de su vida.

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5 Céspedes. Soldado en la Compañía de don Luis Ponce de León, duque de Arcos
Fue
capaz de triunfar en oficios por entonces exclusivos de varones, destacando
especialmente como sastre y cirujano sangrador. Su audacia culminó en un pulso
histórico contra los tribunales civiles y la Inquisición, defendiendo su
identidad y su libertad a través de un supuesto caso de hermafroditismo.
Por
entonces, Céspedes —que vivía como hombre— conoció a María del Caño, de
quien se enamoró y con quien decidió casarse. Lo más llamativo del caso no fue
el matrimonio entre dos personas del mismo sexo ante los ojos de la sociedad de
la época, sino que una tercera mujer, Isabel Ortiz, interrumpió el
proceso al alegar que Céspedes ya se había comprometido previamente con ella.
Superado este obstáculo, logró contraer matrimonio con María, con quien
compartió unos años de apacible y feliz convivencia.
Aunque
durante mucho tiempo su entorno aceptó con naturalidad su identidad masculina,
su matrimonio con otra mujer levantó sospechas y críticas que acabaron por
entregarle a los tribunales del Santo Oficio de Toledo, que la procesó «por
desprecio al matrimonio y tener pacto con el demonio», intentando defenderse
—al igual que ante los tribunales civiles— argumentando un supuesto caso de
hermafroditismo.
Al
término de un riguroso proceso, Céspedes fue condenado a recibir doscientos
azotes —de cuya ejecución final no ha quedado constancia— y a prestar servicios
hospitalarios durante diez años, sin sueldo, en una enfermería. Su primer
destino como parte de su condena fue el Hospital del Rey en Toledo. Su
fama y la destreza demostrada en su labor hicieron que su popularidad fuera tan
grande que tuvo que ser trasladada a distintos centros hospitalarios para
evitar aglomeraciones de curiosos. A causa de este tumulto, en febrero de 1589
la dirección del hospital solicitó que se le trasladase a un hospital más
remoto y discreto. Su destino a partir de este momento permanece desconocido.
Lo
más fascinante del caso de Elena de Céspedes es que vivió gran parte de
su vida en los márgenes de las categorías tradicionales de género. Al parecer,
nació con características físicas tanto masculinas como femeninas, y fue criada
como mujer por decisión de sus padres; sin embargo, con el tiempo decidió vivir
como varón, una condición que algunos médicos de la época llegaron a
certificar.
Los
problemas estallaron cuando quiso contraer matrimonio canónico. La ciencia
actual y los cronistas debaten aún si se trataba de una persona intersexual, de
una identidad transgénero o de una disconformidad de género profunda, mientras
que los inquisidores de la época resolvieron el caso dictaminando que era una
«invertida» que engañaba a otras mujeres para mantener relaciones con ellas
adoptando el rol masculino.
Lo
cierto es que, mediante métodos rudimentarios —intervenciones quirúrgicas y
productos cáusticos—, logró engañar a prestigiosos facultativos de la época.
Entre ellos se encontraba Francisco Díaz de Alcalá, célebre cirujano de Felipe
II, quien en su primer informe de 1587 certificó que era varón y que poseía
«su miembro genital bastante y perfecto con sus testículos, como cualquier
hombre, y que junto al ano tenía una manera de arrugación que no parecía
natura». Sin embargo, cuando los contra-expertos del Santo Oficio —compuestos
por médicos, cirujanos sangradores y matronas— que procedían del tribunal civil
de Ocaña, procedieron a inspeccionarlo de manera exhaustiva («le vieron sus
tetas y le metieron una candelilla por su natura»), el prestigioso doctor tuvo
que retractarse. Para justificar su fallo, adujo que su error «debió ser por
una ilusión del demonio por las malas artes y embustes de la malaventurada
mujer».

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6 Documento de la Inquisición contra Elena y Eleno de Céspedes. 1587 - 1589
Durante
un año residió en Yepes en calidad de esposo de María del Caño, y
ejerció como cirujano sangrador tanto en esta villa como en otras localidades
de la comarca. Lo insólito de su peripecia —ampliamente comentada por entonces—
acabó por provocar que un antiguo conocido lo delatara ante el gobernador y
Justicia Mayor en junio de 1587.
El
periodista alhameño Antonio Arenas se hizo eco de la vinculación que el
historiador Andrés García Maldonado establece entre el personaje de Elena
de Céspedes y Miguel de Cervantes. El especialista apunta
que es muy probable que la enorme repercusión de Céspedes llegara a oídos del
creador del Quijote quien, en 1594, con motivo de su nombramiento como cobrador
de impuestos atrasados en el Reino de Granada, visitó a los morosos residentes
en Vélez-Málaga, Alhama y Loja. No en vano, en el capítulo octavo del segundo
libro de Los trabajos de Persiles y Segismunda, historia septentrional
(1617), aparece una hechicera de origen alhameño que se presenta con estas
palabras:
«Mi
nombre es Cenotia, soy natural de España, nacida y criada en Alhama, ciudad del
reino de Granada; conocida por mi nombre en todos los de España, y aun entre
otros muchos, porque mi habilidad no consiente que mi nombre se encubra,
haciéndome conocida mis obras. Salí de mi patria, habrá cuatro años, huyendo de
la vigilancia que tienen los mastines veladores que en aquel reino tienen del
católico rebaño. Mi estirpe es agarena; mis ejercicios, los de Zoroastes, y en
ellos soy única».

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7 Esclava de nadie” (2010) de Agustín Sánchez Vidal y “Pecado Nefando” (2025)
de Olalla García
“Esclava
de nadie” (2010). La increíble historia de Elena de Céspedes,
publicada por el escritor y ensayista Agustín Sánchez Vidal, es la
novela de referencia que indaga con profundidad en esta fascinante y compleja
figura de la España del siglo XVI.
“Pecado
Nefando” (2025) de Olalla García García.

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8 Los trabajos de Persiles y Segismunda. Miguel de Cervantes
Bibliografía
1.-
Elena/o de Céspedes, la alhameña primera cirujana del mundo. Juan Luis Tapia,
en Granada. 29 de marzo de 2015
https://www.alhama.com/digital/sociedad/personajes/8269-elena-o-de-cespedes-la-alhamena-primera-cirujana-del-mundo#gsc.tab=0
2.-
Elena/o de Céspedes
https://es.wikipedia.org/wiki/Eleno_de_C%C3%A9spedes
3.-
La primera cirujana sangradora de la historia de España: nacida esclava, mulata
y… Javier Sanz, 21 de octubre de 2019
https://historiasdelahistoria.com/2019/10/21/la-primera-cirujana-de-la-historia-de-espana-nacida-esclava-mulata-y
Enciclopedia Wikipedia
Manuel Solórzano Sánchez. Grado en Enfermería
https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez
Día 20 de
octubre de 2022, jueves
Entziklopedia Wikipedia en Euskera
Manuel Solórzano Sánchez. Erizaintzako Gradua
https://eu.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez#Ibilbidea
Día 27 de octubre de 2022, jueves
La Voz de
Enfermería en la Enciclopedia Auñamendi
Jesús Rubio Pilarte y Manuel Solórzano
Sánchez
Primera parte: http://www.euskomedia.org/aunamendi/39190
Segunda parte: http://www.euskomedia.org/aunamendi/39190/132780

Foto 9 Elena de Céspedes. Cirujana y Sangradora,
1545. Imagen recreada por IA
Manuel
Solórzano Sánchez
Graduado en Enfermería. Enfermero Jubilado
Insignia de Oro de la Sociedad
Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF
Premio a la Difusión y
Comunicación Enfermera del
Colegio de Enfermería de Gipuzkoa 2010
Director y Miembro del Blog de Historia de
Enfermería “Enfermería Avanza”
Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de
la Enfermería
Miembro de la Red Cubana de Historia de la
Enfermería
Miembro Consultivo de la Asociación Histórico
Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.
Académico de número de
la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia – Bizkaiko Erizaintza Zientzien Akademia. ACEB – BEZA
Comisión de Historia de la
Enfermería del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa / Gipuzkoako
Erizaintza Elkargo Ofiziala
Insignia de Oro del Colegio Oficial de
Enfermería de Gipuzkoa. Años 2019 y 2022
Sello de Correos de Ficción. 21 de julio de 2020
y 31 de diciembre de 2022
3 Sellos de Correos, español (1) y de Ficción (2). 13 de marzo de 2026
Premio a la
Visibilización de la ACEB. 15 de mayo de 2024. Deusto Bilbao
Amigo de
Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. 7 de marzo de
2026. (RSBAP)
masolorzano@telefonica.net
