lunes, 29 de junio de 2026

Clínica San Antonio de Egia 1928

 

El domingo 26 de febrero de 1928. La zona alta del paseo de Atocha se vio desbordada por una afluencia inusual de vehículos y público selecto.

 

La institución: Se presenta como un “establecimiento modelo”, destacando sus modernas comodidades, como las habitaciones de primera clase equipadas con cama para acompañantes, un detalle de vanguardia para la época.

 

 

Los anfitriones: La inauguración estuvo liderada por un grupo de destacados doctores de la época: Ignacio Urbina y Luis Urbina. Juan María Zurriaraín. José Larrañaga. Enrique de la Riva y Pablo Molano.

 

 

En 1928, la bendición de unas nuevas instalaciones (especialmente de carácter asistencial) por parte de autoridades eclesiásticas era un paso obligatorio y central. La presencia de Don Vicente Barrena, párroco de San Vicente, junto con los Padres Franciscanos, subraya la relevancia social y la legitimidad institucional que se buscaba dar al nuevo centro médico.

 

 

La mención específica a la Casa Suchard es un detalle histórico sumamente interesante. En aquella época, Suchard ya era una marca de gran prestigio (su fábrica en San Sebastián era un icono industrial). Que la empresa enviara bombones como regalo para la inauguración refleja: La estrecha relación entre el tejido empresarial de la ciudad y las nuevas instituciones.

 

 

El estatus que la Clínica San Antonio proyectaba desde su primer día al contar con obsequios de marcas de renombre.

 

 

La modernidad como valor añadido: Al insistir en que el edificio fue construido “de nueva planta”, el autor está destacando una ventaja competitiva crucial para la época. A diferencia de las clínicas que se instalaban en pisos o edificios antiguos adaptados, la Clínica San Antonio fue diseñada específicamente para el uso médico, lo que permitía una mejor distribución, higiene y especialización en los servicios.

 

 

La legitimación a través de la prensa: Se observa cómo el medio informativo se hace eco de su propia labor de difusión, reforzando la narrativa de que el establecimiento no es solo “un centro más”, sino un “establecimiento modelo”. Esta técnica narrativa era muy común para generar confianza en la población y en la clase médica, asegurando que las instalaciones cumplían con los estándares más exigentes del momento.

 

 

Se destaca que la clínica posee la “proximidad a la población” (accesibilidad urbana) pero goza de las “ventajas de los edificios situados en pleno campo” (aire puro, silencio y aislamiento). Esta combinación era el “santo grial” de los centros médicos de la época, que buscaban alejarse de los núcleos densos y contaminados, pero sin quedar aislados del centro urbano.

 

 

La mención a que “domina con mucho los edificios más próximos” (como la Iglesia de los Padres Franciscanos) enfatiza la elevación. En esa época, se creía firmemente en los beneficios curativos de las corrientes de aire, la ventilación cruzada y la exposición solar, todas ellas facilitadas por una posición dominante sobre el resto del entorno urbano.

 

 

El valor paisajístico como terapia: La referencia a las vistas sobre “toda la población, sobre el mar y sobre el valle de Loyola” no es solo un detalle estético. La terapia del entorno (poder observar el paisaje desde las galerías) era considerada un elemento activo en la recuperación de los enfermos. Un paciente que podía mirar al mar y al valle era, teóricamente, un paciente con mejor pronóstico mental y físico.

 

 

El uso de “colores claros” y la referencia a una “quinta de recreo” (una casa de campo de lujo para el ocio) busca romper con la estética hospitalaria tradicional. El objetivo era que el paciente, al entrar, no se sintiera “enfermo”, sino “huésped”.

 

Se plantea la arquitectura como una forma de terapia. Al alejar “la idea del dolor y de abatimiento” mediante la luz (sol), la ventilación (brisas marinas) y la belleza, el edificio se convierte en una herramienta médica más.

 

 

Al integrar el “aire campestre” y las vistas, el diseño reconoce que el entorno físico influye directamente en la recuperación del paciente.

 

 

Al situar la clínica a solo 300 metros del Puente de Santa Catalina, los autores están comunicando que el centro no estaba “lejos” de la actividad urbana. Era un enclave perfecto: lo suficientemente cerca del centro neurálgico de San Sebastián para ser accesible, pero lo suficientemente retirado para mantener la privacidad y tranquilidad de los pacientes.

 

 

Hablar de una finca de 6.000 metros cuadrados nos da una idea clara de la envergadura de la inversión. Contar con una parcela de esa magnitud en una zona tan próxima al centro permitía esa “arquitectura de recreo” de la que hablábamos antes, con jardines y espacios abiertos que rodeaban el edificio principal.

 

 

El detalle de la “carretera recién afirmada” es un guiño a la modernidad. En 1928, el coche privado ya era el medio de transporte de la clase alta. Asegurar que los pacientes podían llegar “hasta el mismo pórtico de la clínica” con facilidad garantizaba la comodidad del enfermo y el prestigio del establecimiento.

 

 

La aclaración entre paréntesis —(hoy Duque de Mandas)— es un dato revelador. El Paseo de Atocha de 1928, con sus cuestas y su conexión hacia Egia, era una arteria clave en la expansión urbana de la ciudad, y este cambio de nombre es un recordatorio de cómo la topografía urbana de San Sebastián ha evolucionado en el último siglo.

 

 

La intervención humana sobre la naturaleza: La frase “Lo que la naturaleza no ha puesto por sí misma lo ha añadido la mano de los directores y jardineros” subraya el control absoluto que la dirección quería ejercer sobre el entorno. No dejaron nada al azar: cada rincón, mirador y sombra estaba dispuesto para optimizar la salud mental del paciente.

 

 

 

En los años 20, la convalecencia era un periodo largo. Ofrecer al paciente “miradores deliciosos” para la “contemplación” era una forma de tratamiento preventivo contra el aburrimiento y la depresión, estados que se consideraban contraproducentes para la recuperación física.

 

 

Elegir un estilo neorrenacentista para un centro médico no era casual. En el contexto de la época, el Renacimiento se asociaba con el orden, la proporción, la armonía y la seriedad institucional. Transmitía una sensación de solidez y prestigio que alejaba al edificio de la imagen de un hospital austero o rudimentario.

 

La terraza para “baños de sol”: Este es un detalle técnico muy avanzado para la época. La helioterapia (el uso terapéutico de la luz solar) estaba en pleno auge en la medicina de principios del siglo XX, especialmente para tratar afecciones como la tuberculosis o simplemente para acelerar la convalecencia. Integrar una terraza diseñada específicamente para este fin sobre el pórtico demuestra que el proyecto estaba a la vanguardia científica.

 

 

La descripción del “hall sobriamente decorado en estilo español” nos traslada a la atmósfera de los hoteles de gran lujo de la época (como el María Cristina o el antiguo Hotel Continental). El uso de “vidrieras artísticas” y una decoración sobria buscaba tranquilizar al visitante. Se quería evitar que el paciente o el familiar se sintieran abrumados al entrar; el diseño estaba pensado para que la clínica fuera un espacio de distinción y calma.

 

 

 

Tecnología diagnóstica y terapéutica:

 

Rayos X: La radiología era una tecnología relativamente reciente en el ámbito clínico privado, y contar con una sala dedicada marcaba un nivel superior de diagnóstico.

 

Diatermia: Era una terapia revolucionaria en los años 20, utilizada para producir calor profundo en los tejidos mediante corrientes eléctricas de alta frecuencia, considerada muy efectiva para dolencias musculares y articulares.

 

Lámpara de Cuarzo: Hacía referencia a las lámparas de rayos ultravioleta (tipo lámpara de Hanau), muy populares en la época para el tratamiento de diversas patologías, incluyendo el raquitismo, enfermedades cutáneas y para fortalecer a los convalecientes.

 

 

Protocolo quirúrgico y ética del paciente:

 

División entre salas “sépticas” y “asépticas”: Esta separación era el estándar de oro de la cirugía moderna de principios de siglo para evitar la contaminación cruzada y las infecciones hospitalarias, un problema que causaba alta mortalidad en la época.

 

La sala de anestesia separada: Este es el detalle más humano y revelador del texto. El hecho de preparar una sala específica para la anestesia, aislada visualmente del quirófano, demuestra una sensibilidad psicológica hacia el paciente poco habitual en la medicina de aquel entonces.

 

El objetivo, según el texto, era evitar el impacto visual "siempre un poco temible" del instrumental quirúrgico antes de perder el conocimiento. Es un precursor de lo que hoy conocemos como "humanización de la asistencia sanitaria".

 

 

El hecho de destinar el piso alto casi en exclusiva a la comunidad religiosa responde a razones logísticas y de estilo de vida muy claras:

 

 

Recogimiento y privacidad: Ubicar a la Comunidad de las Religiosas Carmelitas Terciarias en la planta superior les proporcionaba un espacio privado, separado del bullicio de las visitas sociales del hall, de la zona de administración y del ajetreo médico de los quirófanos.

 

Al residir en el mismo edificio en el que trabajaban, la clínica se aseguraba una cobertura de cuidados y vigilancia las 24 horas del día, algo vital para el prestigio de un centro donde las convalecencias solían ser largas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El cierre de la Clínica San Antonio en 1984 marcó el fin de una etapa asistencial privada en la ciudad. La rehabilitación iniciada en 1989 fue fundamental para adaptar una infraestructura hospitalaria antigua a las necesidades administrativas y técnicas de un centro especializado en seguridad laboral.

 

 

Al convertirse en un Organismo Autónomo, OSALAN dejó de ser una entidad centrada exclusivamente en la inspección básica para adoptar un enfoque integral de prevención de riesgos laborales, formación, asesoramiento técnico y promoción de la salud en el entorno de trabajo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía

Clínica Operatoria San Antonio. Eguía. San Sebastián 1928. Manuel Solórzano Sánchez. Publicado el lunes día 28 de septiembre de 2020

https://enfeps.blogspot.com/2020/09/clinica-operatoria-san-antonio-en-san.html

 

Basado en la obra de investigación de Manuel Solórzano Sánchez, Graduado en Enfermería.

 

Obra: Clínica San José de San Sebastián 1922

 

Fotografías: Archivo personal de Manuel Solórzano. Fotos recreadas por Gemini

 

Diseño visual inspirado en la estética del Manga Histórico

 

Enciclopedia Wikipedia

Manuel Solórzano Sánchez. Grado en Enfermería

https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez

Día 20 de octubre de 2022, jueves

 

Entziklopedia Wikipedia en Euskera

Manuel Solórzano Sánchez. Erizaintzako Gradua

https://eu.wikipedia.org/wiki/Manuel_Sol%C3%B3rzano_S%C3%A1nchez#Ibilbidea

Día 27 de octubre de 2022, jueves

 

La Voz de Enfermería en la Enciclopedia Auñamendi

Jesús Rubio Pilarte y Manuel Solórzano Sánchez

Primera parte: http://www.euskomedia.org/aunamendi/39190

Segunda parte: http://www.euskomedia.org/aunamendi/39190/132780

 

 

 

Manuel Solórzano Sánchez

Graduado en Enfermería. Enfermero Jubilado

Insignia de Oro de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica 2010. SEEOF

Premio a la Difusión y Comunicación Enfermera del Colegio de Enfermería de Gipuzkoa 2010

Director y Miembro del Blog de Historia de Enfermería “Enfermería Avanza”

Miembro de la Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería

Miembro de la Red Cubana de Historia de la Enfermería

Miembro Consultivo de la Asociación Histórico Filosófica del Cuidado y la Enfermería en México AHFICEN, A.C.

Académico de número de la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia – Bizkaiko Erizaintza Zientzien Akademia. ACEB – BEZA

Comisión de Historia de la Enfermería del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa / Gipuzkoako Erizaintza Elkargo Ofiziala

Insignia de Oro del Colegio Oficial de Enfermería de Gipuzkoa. Años 2019 y 2022

Sello de Correos de Ficción. 21 de julio de 2020 y 31 de diciembre de 2022

Premio a la Visibilización de la ACEB. 15 de mayo de 2024. Deusto Bilbao

Amigo de Número de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País. 7 de marzo de 2026. (RSBAP)

masolorzano@telefonica.net

 

 

 

 

 

 

 

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