domingo, 20 de noviembre de 2011

BARBEROS Y OTROS OFICIOS







En las tablillas de arcilla mesopotámicas ya hablan de la limpieza de la boca y de las extracciones dentarias, éstas últimas realizadas por cirujanos barberos o gallubu, de un nivel secundario. Heródoto ya señala su presencia en aquella época en Egipto. Es seguro que no llegaron a tener la categoría de escribas, ni mantuvieron el carácter hereditario de su aprendizaje y práctica.

Los escritores monásticos ya desde el siglo X, se limitaron a recoger los conceptos simples recogidos por enciclopedistas como Isidoro de Sevilla (siglo VII), vulgarizaciones del saber científico alejadas de la medicina racional.

En la Edad Media tuvieron mucho auge los oficios menores como barberos o sangradores. Desde la época medieval, la formación de sanadores tenía una doble vertiente. Siguiendo a García Ballester (Sanadores y enfermos en la España Medieval) existía un sistema abierto con libertad de enseñanza y un sistema académico o institucional con enseñanza reglada en las Universidades (José Danón. Fundación Uriach 1838. http://www.fu1838.org/).
FOTO 001 San Isidoro de Sevilla. Óleo Sobre lienzo de Bartolomé Esteban Murillo. 1655. Catedral de Santa María de la Sede de Sevilla

En este primer grupo se encontraban aquellos que se formaban con un maestro, fueran físicos (médicos), cirujanos, barberos, boticarios y otros (herbalistas, especieros, algebristas, etc.) o aquellos, puramente empíricos, charlatanes y curanderos en los que el quehacer curador se veía como derecho inalienable de quien desea ejercerlo (Medicina ante la ley. El ejercicio de la medicina en la Castilla bajo medieval. Amasuno). El modelo abierto de sanador incluía a todas las religiones, condición social y género, no así el académico que vetaba a mudéjares y judíos. Los egresados de las universidades eran muy escasos (Dos o tres por año en Salamanca, en sus primeros años). De esta manera, amplios sectores de la sociedad medieval tuvieron que recurrir a estos sanadores del modelo abierto.

De cualquier forma el éxito profesional era el mejor sistema para validar la práctica, sea médico, cirujano o barbero, y sea formado en un modelo u otro. Desde luego este primer modelo es el utilizado por los que ejercieron en algún momento el arte odontológico, sacamuelas, charlatanes, curanderos, petriquillos, barberos, sangradores…

En la Edad Media, el rey Alfonso X (1252 - 1284) promulga el Fuero Real en 1225. Se habla de carta testimonial, una especie de licencia proporcionada por las autoridades civiles (municipales) a físicos y maestros de llagas. Estos deben ser examinados por los médicos de la ciudad, firmando los alcaldes dicho documento. Tras describir someramente las competencias de los examinados, remata con una parte penal en la que se sustancian indemnizaciones para las víctimas o sus familiares por un lado, y por otro lado las multas pagaderas al Rey. Posteriormente la Corona condicionó el ejercicio profesional al abono de una cantidad por la carta de examen, además de nombrar exclusivamente examinadores. Es preciso recordar que los regidores municipales y los nobles, fueran civiles o eclesiásticos, también podían emitir cartas de examen.

Durante el reinado de Alfonso XI (1312 – 1350) se definieron las competencias de los alcaldes para examinar, certificar y vigilar. (Alcalde, es un cargo público que se encuentra al frente de la administración local básica de una ciudad, municipio o pueblo, en la antigüedad también se les llamaba con ese nombre al juez). Alfonso Chirino (1365 – 1429) es médico de cámara de Enrique III (1390 – 1406) y examina a médicos y cirujanos con el título de Alcalde y Examinador Mayor, también lo fue de Juan II. Reinando Juan II (1406 – 1454) se amplia el control y entre 1432 y 1440 se incluyen en el control de los oficios a algunos sanitarios menores, como ensalmadores y algebristas. En las cortes de Zamora de 1432, el rey Juan II en una contestación a los procuradores castellanos hace referencia de alcaldías así a “físicos commo a cerugianos e alfagemes e albéitares e a otros oficios”. El 10 de abril de 1450, siendo Príncipe de Asturias, el futuro Enrique IV (1454 – 1474) nombra a Iohan Muñoz y a Martín Gutiérrez, vecinos de Segovia como sus barberos personales, alcaldes e examinadores del oficio de barveria e sangrías e arte de flebotomía y prácticas dentales. Los gremios y hermandades elegían a sus propios diputados y alcaldes, en Sevilla, la hermandad de físicos y cirujanos que incluía a los barberos o alfajemes, así lo hacía para vigilar la práctica y evitar los daños “asy en las sangrías e en sacar de muelas, que quedan desquijarados e mancos de las sangrías e llegan a peligro de muerte”.

Con los Reyes Católicos el control del ejercicio profesional va a ser una de las metas de su política. El 30 de marzo de 1477 los reyes Isabel y Fernando emiten una cédula confirmando los poderes reales que otorgan a sus funcionarios, apareciendo y creándose el Tribunal del Protomedicato. Entrando dentro de su jurisdicción las siguientes profesiones u oficios: físicos, cirujanos, ensalmadores, boticarios, especieros y herbolarios. Rodrigo del Lunar en enero de 1475 y Pascual Palacios en abril son nombrados “Barberos Mayores” y alcaldes examinadores mayores de todos los barberos del Reino. En 1500 se dictan las Ordenanzas para barberos, creándose los Protobarberos dependiendo del Tribunal del Protomedicato. Desde 1563, tras las Cortes de Madrid los protomédicos examinan juntamente a físicos, cirujanos, boticarios y barberos. Quedando desvinculados del examen con los protomédicos, los especieros, ensalmadores y herbolarios.
FOTO 002 Braulio de Zaragoza e Isidoro de Sevilla

Con el Tribunal del Protobarberato se crean la reglamentación para valorar la capacidad de los sangradores y barberos. Quedando fuera de dicho tribunal los saludadores, ensalmadores, especieros, herbolarios, brujas, hechiceros, conjuradores, nigromantes y astrólogos judiciarios que eran perseguidos por el tribunal y por la Inquisición. Había otro grupo de empíricos, con cometidos específicos: batidores de cataratas, hernistas, algebristas, sacadores de piedras, además de sacamuelas y parteras que tenían licencias particulares que permitían su tarea.

Aparece la figura del aprendiz que puede ser por tradición familiar o bien trasladarse a casa ajena. En este último se formalizaba una carta asiento o asiento de aprendiz, un contrato donde quedaban fijadas los derechos y obligaciones por ambas partes. Un caso típico era un muchacho de 15 años que era colocado en casa con un maestro durante tres años, pasados los cuales consigue del maestro instrumental necesario para la práctica del oficio. El discípulo acompañaba al maestro, observaba y escuchaba, tomaba notas. Probablemente realizaría alguna pequeña intervención al final del periodo para adquirir práctica suficiente para desempeñarlo luego él sólo. El aspirante debía presentar ante el Tribunal los informes que certificaban las prácticas realizadas, firmadas por las autoridades municipales alcaldes o corregidores. Unidos a ellos estarán los documentos del o de los maestros sangradores con los que se hubiere formado. La limpieza desangre era otro requisito muy importante que tenían que demostrar la ausencia de parentesco con judíos o moriscos, al menos desde la generación de los abuelos.

En 1717 se publica la obra titulada “Doctrina moderna para los sangradores: en la qual se trata de la flebotomia y arterotomía, de la aplicación de las ventosas, de las sanguijuelas y de las enfermedades de la dentadura…”, que tuvo una segunda edición en 1721, y en 1775 se publica la obra “Doctrina moderna para sangradores”. El mismo autor en 1778 titula su obra “Doctrina moderna para los sangradores: en la qual se trata de la flebotomia y arterotomía, de la aplicación de las ventosas, de las sanguijuelas y de las enfermedades de la dentadura que obligan a sacar los dientes, colmillos o muelas, con el arte de sacarlas”.

En 1761 una Real orden del 7 de diciembre pretende atajar el intrusismo de sangradores que actuaban sin título, sobre todo aquellos que tenían tienda abierta sólo para afeitar a navaja o tijera. La Real Cédula del 13 de abril de1780 dada en Aranjuez por Carlos III (1759 – 1788) establece las ordenanzas para la creación del Colegio de Cirugía de San Carlos, los de Cádiz y Barcelona se habían fundado en 1748 y 1760 y ordena la separación en tres Audiencias de Medicina, Cirugía y Farmacia. Y en ella se determina:
“Que gobernada la Cirugía por sus propios facultativos, reúna en sí, el examen y aprobación de Sangradores y el conocimiento de todas las cosas que hasta aquí haya concedido el Tribunal del Protobarberato, quedando éste suprimido en todas sus partes”.

En 1767 se observa la exención del servicio militar a los sangradores en una Real Declaración de Milicias de Carlos III en el que se recoge:
Un sangrador aprobado con el título correspondiente, en pueblo donde por corta vecindad y pobreza no haya cirujano, pero en lo demás no será exento el sangrador y en ninguno los barberos y mancebos aunque sean de cirujano aprobado”.

En 1797 una Real Cédula establece modificaciones para el examen de cirujanos y sangradores. En 1799 se crean las Reales Escuelas para examinar a los cirujanos y demás clases subalternas, y en la Real Orden además de suprimir el Protomedicato, se señala en un artículo que:
Solo la Junta será el único cuerpo que para todo el Reyno sin distinción podrá expedir exclusivamente los Grados y Licencias para curar de Medicina y Cirugía, ó de estas partes y sus subalternas separadas en los términos dichos en la regla anterior (para la clase de sangradores y matronas o parteras por la necesidad y la decencia del sexo), quedando anulado el Protomedicato, como lo está el Protocirujanato…”.

En 1801 se restablece el Protomedicato, la última reunión de este Tribunal se celebra el 28 de marzo de 1822 desapareciendo para siempre.

En 1804 una Real Cédula establece los exámenes de reválida en Cirugía para los Cirujanos, Sangradores y Parteras y en esa misma cédula en su capítulo 21 se establece:
Los sangradores, que he resuelto continúen por ahora, siendo aprobados, y teniendo el título correspondiente de la Junta superior Gubernativa, podrían establecerse, para exercer su arte, en cualquiera pueblo de mis dominios, excepto en aquellos donde hubiere Colegios ó Comunidades de Cirujanos… sus facultades se limitarán á sangrar, sacar dientes y muelas, aplicar sanguijuelas y vejigatorios, poner ventosas y sajarlas; pero nada de eso podrán ejecutar sin disposición de Cirujano ó Médico aprobado…”

En 1846 se publica la obra titulada “Manual de flebotomianos ó sangradores”; en 1847 Juan Chomon publica la obra titulada “El Manual del Sangrador”; en 1848 el Dr. Palacios titulada “Manual práctico para el estudio de los sangradores” y la “Guía teórico-práctica del sangrador, dentista y callista, o tratado completo de cirugía menor ó ministrante”. Ya en 1871 se publica bajo el título “Vademecum del Practicante: Compendio teórico práctico de los conocimientos indispensables á los aspirantes al título de practicante; á los que deseen optar á plazas de practicantes de los hospitales civiles ó militares; á los sangradores, ayudantes de cirugiía…”. Esta última publicación se realiza catorce años después de la creación de la figura y titulación del “Practicante” mediante la Ley Moyano de 1857.
FOTO 003 Libro del arte de las comadres y del regimiento de las preñadas y paridas y de los niños 1541. Tratado de la utilidad de la venae festionisin

En 1815 con motivo de una consulta realizada al Consejo del Reino por la Congregación de los Cirujanos y Sangradores sobre los problemas del intrusismo planteados por las actividades realizadas con los Barberos de navaja afincados en la Corte de Madrid, se hacía referencia a la integración de los cirujanos y sangradores a la Hermandad de San Cosme y San Damián.

Existe también constancia de la existencia de organizaciones colegiales entorno a los sangradores en 1818 en respuesta a una consulta formulada por una representación de Cónsules del Colegio de Cirujanos y Sangradores de la ciudad de Barcelona, pidiendo que “así ellos como los cirujanos romancistas y Sangradores que se graduasen de la facultad privativa de tener tiendas de Barbería”. Argumenta la Real Orden que dicha consulta fue también realizada por el Colegio de Cirujanos de la ciudad de Zaragoza.

Comadres, parteras y matronas
Las Comadres, Matronas y Parteras son tres denominaciones que han perdurado a lo largo de los tiempos para denominar a lo que hoy conocemos como “Matronas”. La primera norma legal que hace referencia a las parteras data de 1448 (Ordenanzas de Madrigal que indicaban que las parteras tenían que ser examinadas por los alcaldes de los pueblos de Castilla). Posteriormente en 1523 se prohíbe a los Protomedicatos examinar a las parteras en el Reino de Castilla no así en el de Aragón, Sevilla y Valencia (Cortes de Valladolid).

Destaca en este período (1541) la obra del doctor mallorquín Carbón Damián titulada “Libro del arte de las comadres o madrinas y del regimiento de preñadas y paridas de los niños” considerada como obra magistral y básica para la formación de las comadres de la época. Desde el punto de vista legislativo en 1779 se dan los primeros pasos para unificar las enseñanzas de la medicina y cirugía, haciendo especial referencia a los sangradores y matronas o comadres (Real Orden de 20 de abril de 1799, para la reunión de la Medicina con la Cirugía, que deben regir provisionalmente hasta que se forme una Ordenanza que abrace todas las reglas precisas para el gobierno de esta Facultad reunida. En su artículo tercero hace referencia a Sangradores y Matronas o Parteras).

En 1804 se aprueba una Real orden por la que se aprueban y mandan observar las Ordenanzas generales formadas para el régimen escolástico y económico de los Reales Colegios de Cirugía, y gobierno de esta Facultad en todo el reino. En el Capítulo XVI hace referencia a “Exámenes de revalida para los licenciados en Cirugía, para los Cirujanos, Sangradores y Parteras”. En el Capítulo XVIII hace referencia a “Penas de los que ejerzan la Cirugía sin título, facultades y exenciones de los Cirujanos aprobados, y de los Sangradores y Parteras” (Real Cédula de Su Majestad de 6 de mayo de 1804). Esta regulación de la reválida para las parteras, se vio modificada por otra de 1816 en la que se exigía que para cursar los estudios de partera, había que tener cumplidos los 22 años.

En 1827 se establece el Reglamento para el régimen científico, económico e interior de los Reales Colegios de Medicina y Cirugía, y para el gobierno de los profesores que ejerzan estas partes de la ciencia de curar en todo el Reino. En el Capítulo XXIV hace referencia a “De los Cirujanos-Sangradores, y de las Matronas o Parteras”. En el Capítulo XXV se hace referencia al “Título para los Cirujanos-Sangradores” (Art. 5º) y “Título de Matrona o Partera” (Art. 6º) en el Real Decreto de 16 de junio de 1827. Aunque hubo diferentes normas no es hasta 1857 cuando la denominada Ley Moyano, la Ley de Bases de 9 de septiembre de 1857 por la que se aprueba la Instrucción Pública, estableciendo en su artículo 41 que, el Reglamento determinará los conocimientos prácticos que se han de exigir a los que aspiren al título de Matrona o Partera.

Posteriormente ese reconocimiento profesional de la matrona se vio reforzada en 1865 cuando se dispuso que las clases de médicos y cirujanos pasen para contribuir al subsidio industrial a formar parte de la tarifa de profesiones en la forma que se expresa, haciendo referencia a Cirujanos romancistas, Comadronas y Sangradores. En 1867 se establecen las matrículas grados, títulos y certificados, estableciéndose las tarifas de los derechos de las matrículas. Los Practicantes y Matronas debían de abonar 80 escudos por cada título.

Como profesión fue muy prolija en publicaciones. Así se tienen constancia al menos de las siguientes obras:
“Libro del arte de las comadres y del regimiento de las preñadas y paridas y de los niños” de Carbón Damián. “Las mugeres que exercen el Arte de Comadres” de Alphonsi Carranza. “Cartilla nueva, útil y necesaria para instruirse las matronas, que vulgarmente se llaman Comadres, en el oficio de partear” de Antonio Medica. “Instrucciones sucintas sobre los partos para la utilidad de las comadres” de Joseph Raulin. “Embriología sagrada o Tratado de la obligación que tienen los curas, confesores, médicos, comadres, y otras personas, de cooperar a la salvación de los niños que aun no han nacido, de los que nacen al parecer muertos, de los abortivos, de los monstruos” de Francisco E. Cangiamila. “Examen y cartilla de parteras teórico práctica” de Domingo Rosain. “Instrucción de comadronas ó sea curso de estudio para las que se dedican al ejercicio de comadronas, arreglada según las doctrinas modernas” de I. Sánchez Rodríguez. “Manual del arte de obstetricia para uso de las matronas” de Francisco Alonso y Rubio.
FOTO 004 Realizando una cura

“Compendio de obstetricia para la enseñanza de comadronas y parteras” de M. Vazquez y Muñoz. “Preceptos higiénicos que debe observar la mujer durante el embarazo, parto y puerperio (manual de la comadre) de Francisco Vidal Solares. “Programa de obstetricia practica para los examenes de matronas” de Juan Bertrán. “Curso elemental de partos explicado á las alumnas de la carrera de comadrona durante el año académico 1897 á 1898” de Enrique Igual.

Ministrantes o cirujanos menores
Desde el punto de vista normativo, la figura de Ministrante o Cirujano menor nace a mediados del siglo XIX por Decreto de 17 de septiembre de 1845, por el que se aprueba el plan general de estudios. En el Capítulo 3º regula las enseñanzas de las Facultades de Medicina, estableciendo en su artículo 27 la necesidad de establecer un Reglamento que regule las condiciones por las que se autorizará para ejercer la sangría y demás operaciones de la Cirugía menor o ministrante a los que desempeñaren o hubiesen desempeñado el cargo de Practicantes en Hospitales.

El siguiente Reglamento que se aprobó fue por Real Orden de 29 de junio de 1846, que en su artículo 7º, se expresa la autorización para hacer sangrías generales o tópicas, aplicar medicamentos al exterior, poner toda clase de cáusticos o cauterios y hacer escarificaciones, limpiar la dentadura, extraer dientes y muelas y ejercer el arte de callista.
FOTO 005 Cirujano sangrador y barbero hospital Almería. Barbería siglo XIX. Barbero cirujano. Botiquín 1792

Este título de Ministrante o Cirujano Menor tuvo pequeñas modificaciones en distintas normativas, como son la Real Orden de 1 de mayo de 1847, Real Decreto de 10 de septiembre de 1851 y la Real Orden de 24 de enero de 1853. Sin embargo en 1857 se publica la famosa y conocida por el nombre de “Ley Moyano” que crea la nueva o antigua figura del “Practicante” suprimiendo las enseñanzas de Ministrantes o Cirujanos Menores.

Aunque el tiempo es muy corto, las publicaciones que desarrolla esta figura es inmensa para el poco tiempo que perdura. Así nos encontramos con “Tratado completo de extracción de los dientes, muelas y raigones para cirujanos menores ó ministrantes” de A. Rotondo y Tabasco. “Manual de flebo-tomianos ó sangradores” de A. González del Valle. “Manual del sangrador” de J. Chomón. “Manual práctico para el estudio de los sangradores, creados por Real Orden de 10 de julio de 1846” de J. Palacios Rodríguez. “Guía teórico-práctica del sangrador, dentista y callista, o tratado completo de cirugía menor ó ministrante” de José Díaz Benito y Angulo; y de Pedro González Velasco. “Nuevo manual del sangrador” de L. Vidal y Aute. “Curso completo de cirugía menor: arreglado á las explicaciones de los señores catedráticos” de J. Alonso y Ors. “Manual práctico de Fleboarteriotomía y otras operaciones de Cirugía Menor” de B. Cisneros y Avilés.

Aunque en 1857 desaparecen las enseñanzas de Ministrante o Cirujano Menor, siguen realizando libros bastantes años después. Así tenemos “Elementos quirúrgicos ó Manual del Ministrante: escrito con arreglo Á los adelantos modernos del arte de las operaciones. Basado en obras que se consideran mas selectas para mayor facilidad de comprensión y obtener seguro éxito y acierto al verificarlo” de D. Iranzo y Requena. “Compendio de Flebotomía y operaciones propias de la cirugía menor o ministrante, con adición de algunos conocimientos sobre la prótesis dentaria. 3ª edición de R. Ameller y Romero. “Compendio de Cirugía Menor ó ministrante; libro escrito para los sangradores” de N. Ferrer y Julve. Carta a … o Marechal Duque de Saldaña acerca do ensino teórico e practico do sistema medico homeopático em Portugal e do decreto de 22 de junho que auctorisa a creaçâo da classe dos cirurgiôes ministrantes” de A. Santos Brillante.

“Tratado completo de cirugía menor, ó manual práctico indispensable para médicos, cirujanos, ministrantes y practicantes de los hospitales, que deseen estar al corriente de los descubrimientos de la época” (Anónimo??). “Nuevo compendio de Cirugía Menor. Resúmen de los conocimientos mas indispensables á los practicantes, ministrantes, sangradores, ayudantes de cirugía y aspirantes a plazas de practicantes de los hospitales civiles y militares” de N. Ferrer y Julve. Y el último que se conoce de 1891 de D. Iranzo y Requena titulado “Elementos quirúrgicos ó manual del Ministrante: escrito con arreglo á los adelantos modernos del arte de las operaciones. Basado en obras que se consideran mas selectas para mayor facilidad de comprensión y obtener seguro éxito y acierto al verificarlo”.

Los continuos cambios en las denominaciones de las profesiones consideradas como auxiliares médicas genera no poca confusión a la hora de estudiar e identificar los colectivos afectados. Existe evidencia documental de que en 1865 se presentó en el Ministerio de Gobernación el Reglamento para el Régimen de la Sociedad de Ministrantes, disponiendo como órgano de expresión su revista mensual llamada “La Voz de los Ministrantes” que fue editada desde 1864 a 1866 con la denominación expresa de “periódico dedicado a la instrucción y defensa de esta clase y la de Practicantes”.

En 1877, la Real Orden de 6 de octubre desposee a la Carrera de Practicantes del ejercicio de dentista, desapareciendo así pues los Practicantes Dentistas, aunque los titulados hasta esa fecha y los que habían iniciado los estudios podrían continuar desempeñando tales funciones. La institucionalización del reformismo social en España se inicia con la Comisión de Reformas Sociales (1.883), encargada de analizar la realidad social del país, a partir de ese momento una serie normativas legislativas en el tiempo, institucionalizarán y profesionalizaran la sanidad y la enfermería. Reglamentación de practicantes y matronas: en 1888 se reglamenta la titulación de los practicantes (eran los antiguos ministrantes) y a las matronas.

Practicantes
A partir de este momento los practicantes tienen que recibir una formación teórica de 1 año, la cual comprendía: Anatomía, Técnica de los vendajes y Cirugía menor. Después tenían que hacer 2 años de prácticas hospitalarias, y luego debían pasar un examen teórico - práctico para poder ejercer.
FOTO 006 Maestros de llagas y dolores. Instrumental indispensable del ministrante

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
José Danón. Fundación Uriach 1838. http://www.fu1838.org/
Juan Garmendia Larrañaga. Gremios, oficios y cofradías del País Vasco.
Rafael Sanz Ferreiro. Tesis Doctoral: Los Practicantes y el Ejercicio de la Odontología Española. Madrid 2004
Sergio Quintairos Domínguez. Tesis Doctoral: Del Practicante a la Enfermera. 150 años de desarrollo profesional: El papel de los Colegios Profesionales. Ferrol 2008
Carlos Álvarez Nebreda: Código enfermero español del siglo XX: compendio legislativo. Madrid 2002
Cecilio Eseverri Chaverri. Historia de la enfermería española e hispanoamericana. Madrid 1995
José Siles González. Pasado, presente y futuro de la Enfermería en España. Alicante 1996 e Historia de la Enfermería. Alicante 1999
Francisco Ventosa Esquinaldo. Cuidados psiquiátricos de enfermería en España. Madrid 2000
Manuel Ferreiro Ardións y Juan Lezaun Valdubieco. Historia de la Enfermería en Álava. Vitoria 2008
Antonio C. García Martínez; Manuel J. García Martínez y Juan Ignacio Valle Racero. Hiades, Revista de Historia de la Enfermería números 1 al 10
Diego José Feria Lorenzo. Los Ministrantes ante la Ley de Sanidad de 1855. Análisis de la petición enviada a la comisión encargada del dictamen. Huelva 2008
José Antonio Ávila Olivares. Los precursores oficiales de los practicantes de mitad del siglo XIX: Los Sangradores. Barcelona 2010 y ¿Existió realmente una titulación Oficial con el nombre de Ministrante?
Juan Ignacio Valle Racero. Múltiples trabajos, conferencias y congresos.
Isidoro Jiménez Rodríguez: Las titulaciones quirúrgico-médicas a mediados del siglo XIX: Los Ministrantes. Toledo 2006
Javier Saavedra Balseiro. De la Historia a la Intrahistoria Lucense. Precursores de la Enfermería (I, II y III). Lugo 2009 - 2011
Koldo Santisteban Cimarro: Libros antiguos

Raúl Expósito González:
La prensa profesional de los ministrantes y practicantes de España en el siglo XIX. 2009
Don Manuel Rodríguez: Practicante mayor de la Beneficencia provincial. 2009
La Junta Directiva del Colegio Provincial de Practicantes de Ciudad Real en 1914. 2009
El Origen del Colegio Provincial de Practicantes de Ciudad Real. Nº 34 Cuadernos de Estudios Manchegos. 2009
El arte del dentista según el Manual de Flebotomianos de Ambrosio González del Valle (1887). 2010
El congreso español de cirujanos, ministrantes, practicantes y dentistas de 1885. 2010
Ena, la reina enfermea. 2010
Ministrantes y practicantes en los albores del corporativismo odontológico español. Octubre 2011
La Unión de cirujanos, ministrantes y practicantes de Barcelona. 2011
La Matritense Sociedad de Ministrantes. Noviembre 2011

Manuel Solórzano Sánchez
Historia y antecedentes del Hospital de Amara. Donostia 1999
Dispensario Médico de Santa Isabel. Gratuito para los pobres de San Sebastián. Donostia 2002
Francisco Zaragüeta y Linzuain (Practicante de Hernani Gipuzkoa). 1796 – 1880. Donostia 2005
“Apuntes históricos de Gipuzkoa. Practicantes, Matronas y Enfermeras. 1904 – 2004”. Donostia 2007
“50 años del Hospital Donostia”. Donostia 2010
Hospital Civil de San Antonio Abad. Donostia 15 de Diciembre de 2011 a las 19 horas. Se presentará a los medios de comunicación en la Casa de Cultura de Oquendo. Avenida de Navarra. San Sebastián

Javier Álvarez Caperochipi. Médico: Cuitas médicas.
http://cuitasmedicas.blogspot.com/2010/06/barberos-cirujanos.html

José Antonio García Ramos. Médico. Médicos Almerienses
http://garciaramosmedicosalmerienses.blogspot.com/2010_11_01_archive.html

Begoña Madarieta Revilla. Historiadora. Museo Vasco de Historia de La Medicina y de La Ciencia. UPV. Universidad del País Vasco. Fue fundado por José Goti Iturriaga en 1982. http://www.bizkaia.ehu.es/p209-shmhmhm/es/

Museo Histórico de Enfermería Fundación José Llopis (MHE)
http://www.museohistoricodeenfermeria.org/
FOTO 007 Título de Barbero Flebotomiano Sangrador 1591 de Juan de Castro. Es un documento que informa sobre las actividades propias de este oficio socio sanitario durante la Edad Moderna. Juan de Castro fue un vecino de Allariz que en 1591 consiguió en Madrid la licencia que lo capacitaba para ejercer el oficio de “barbero sangrador”. Por ello, se le expidió este vistoso título orlado de rojo sangre a través del cual es posible conocer el tipo de técnicas que practicaban estos oficiales. Algunas podrían abarcar desde la extracción de muelas o de sangre con fines terapéuticos, hasta la realización de un simple afeitado. Allariz se ha conformado desde la edad Media como una importante villa y en 1591 contaba ya con unas 943 familias y con habitantes que se dedicaban a las actividades más variadas.

AUTORES
Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP
jrubiop20@enfermundi.com

Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores
raexgon@hotmail.com

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net

domingo, 13 de noviembre de 2011

MEDULÍN

La FUNDACIÓN JOSEP CARRERAS quiere presentarnos a Medulín, un fantástico superhéroe que busca donantes de médula ósea compatibles para todos los pacientes de leucemia y otras enfermedades de la sangre que necesitan un trasplante y no tienen un familiar compatible. Es el caso de Leo, un niño de Barcelona de 10 meses que sufre una enfermedad rara llamada Inmunodeficiencia Severa Combinada. Su única oportunidad de curación es un trasplante de médula ósea de un donante no emparentado.
La compra de cada camiseta (16€ + gastos de envío) supone un donativo a la Fundación Josep Carreras, que dedicaremos a nuestros proyectos: la búsqueda de donantes de médula ósea y sangre de cordón umbilical compatibles, la promoción de la investigación científica o los pisos de acogida para pacientes y sus familias.

La camiseta es de manga corta, de color negro y es 100% de algodón (190 g). Es una prenda unisex y las tallas disponibles son S, M, L y XL, para adultos, y tallas 4 y 8 años para niños. La tienda online "Camiseta solidaria" realiza los envíos a toda España. Si estas Navidades quieres regalar la camiseta de Medulín, cuenta con que el envío puede tardar entre 7 y 15 días.

Muchas gracias por ser una persona solidaria hasta la médula.

Afectuosamente,

Alexandra Carpentier de Changy

Responsable de Comunicación

BARBEROS Y CIRUJANOS







Barberos y cirujanos en las provincias de Gipuzkoa, Navarra y Almería

Barberos y cirujanos en la provincia de Gipuzkoa
Encontrado en el archivo parroquial de Oyarzun (Gipuzkoa) las “Ordenanzas del Noble y Leal valle de Oyarzun” del año 1755. “Copia de las confirmadas el año 1536”. Incluido en la “Ordenanza para la presentación de la vicaría y beneficios de la parroquial de este Noble y Leal Valle de Oyarzun, hecha el año pasado de 1574 y confirmada el año pasado de 1688, como consta del Registro del Valle”. Folios 126 y 127.
FOTO 001 Barbero, Cirujano, Sangrador

Contrato con el barbero y cirujano
Como cosa lógica y natural han sido muy cuidados los contratos suscritos entre los vecinos de un pueblo y el “barbero cirujano” obligado a atenderles. Este documento corresponde al año 1584, firmado por los representantes de los Concejos de Berastegui y Elduayen con un “maese barbero cirujano”.

“En la plaza de Sarria que es en la tierra de Berástegui entre las dos casas que fueron de Obineta y a nueve días del mes de Septiembre de mil quinientos y ochenta y cuatro años, en presencia de mí Domingo de Aburruza, escribano de S. M. y de número de la Villa de Tolosa, se juntaron en nombre de los concejos de Berástegui y Elduayen según han de uso y costumbre de se juntar especial y nombradamente, de la dicha tierra de Berástegui (…), alcalde (…), regidores (…), vecinos de Berástegui y de la tierra de Elduayen (…), alcalde (…), y (…), jurado (…), regidores y vecinos de Elduayen y en la otra maese Juan de Ichaso, vecino de la tierra de Lazcano, cirujano, y dijeron que habían concertado, convenido e igualado que el dicho maese Juan de Ichaso usando el oficio de barbero y cirujano ha de servir y asistir, sirva y asista a la dicha tierra de Berástegui de día y de noche de ordinario, teniendo en ella su mujer y familia en los cuatro años que corran desde hoy día, sirviendo a los vecinos y moradores de las dichas tierras de Berástegui y Elduayen y Eldua y valle de Leizarán yendo como propia persona a cualquiera de las casas de las dichas tierras de Berástegui y Elduayen y al barrio de Eldua y valle de Leizarán en todos los tiempos en que fuere llamado con necesidad a hacer sangría y cura de herida o descalabro que se ofreciere, y yendo a la dicha tierra de Elduayen a afeitar de mes en mes y a lo que más se ofreciere, y en los dichos cuatro años no hará ausencia ninguna el dicho maese Juan sin voluntad del dicho concejo de Berástegui y los dichos concejos le hayan de dar y pagar salario a dicho Juan de tres escudos cada uno de los dichos cuatro años”, pagados luego de contado y el dicho maese recibió y se dio por contento realmente, y con ese efecto yo el escribano otorgo carta de pago.

El dicho maese Juan, los dichos concejos en adelante a los tres años siguientes le pagarán de medio en medio año a seis ducados hasta cumplir lo susodicho, y más por cada “sangría” que hiciere. El vecino y morador de las tierras de Berástegui y Elduayen y barrio de Eldua le dará cualquiera que fuere “sangrado” dos reales por cada sangría, el dicho valle de Leizarán le pagará cuatro reales. Y por “afeitar, cortar el cabello y barba” de cada uno un cuartillo, y por “sacar cada muela” un cuartillo, y por cada “cura que hiciere de cuchillada, herida o descalabro” pagará cada cual conforme con la cura que hiciere y se concertare con las partes. El dicho maese Juan prometiólo así, obligándose con su persona y bienes, y para en caso muriere este presente año antes de cumplir el año para volver los dichos doce ducados o parte del tiempo. Nombraron fiadores (…). Y se firmó el correspondiente contrato. (Archivo de Protocolos de Guipúzcoa, Tolosa. Leg. 65 del año 1584 en el folio 473. Documento facilitado por Pedro Elosegui Irazusta).

Otro compromiso de idéntica naturaleza es el “Convenio entre los vecinos del barrio de Araoz y el cirujano”.

“En la Anteiglesia de Araoz a diez y ocho de febrero, año de mil setecientos setenta y tres, ante mí el Escribano y testigos aparecieron de la una parte Francisco de Uriarte (…), vecinos de dicha anteiglesia, y por sí mismos y en nombre de los demás vecinos ausentes y por venir por quienes prestan caución de rato de que tendrán por bueno y firme este instrumento: Y de la otra Pablo Joaquín de Barrena maestro cirujano, vecino de dicha anteiglesia y dijeron que de común acuerdo de todos los vecinos de dicho barrio se había hecho elección de cirujano en el citado Pablo Joaquín y en su virtud está sirviendo desde el día de San Miguel, de Septiembre, del año próximo pasado. Y ahora quieren otorgar escritura de común acuerdo y en su consecuencia el referido Pablo Joaquín se obliga a servir de cirujano sangrador y barbero por espacio de nueve años que empezaron a correr el expresado día de San Miguel de Septiembre próximo pasado, asistiendo a todos los vecinos de esta dicha anteiglesia y sus familias en todo lo que se ofrezca de dichos oficios: Y que por razón de salario le hayan de contribuir, es a saber, cada casa y familia media fanega de trigo, un celemín de maíz, un manojo de lino y carro de leña. Que en el caso de haber en una casa dos matrimonios se ha de atender no deber contribuir cada matrimonio con el manojo de lino y carro de leña. Que habiendo en una casa dos familias que se componen de un matrimonio, y un hombre viudo, en tal caso éste sólo deberá contribuir con una cuarta de trigo, y un celemín de maíz. Que habiendo familia de mujer viuda con hijo adulto deberá pagar media fanega de trigo y un celemín de maíz, manojo de lino y carro de leña, y no teniendo hijo adulto sólo una cuarta de trigo. Que en los casos de curación de heridos o golpes de mano airada se le haya de pagar su asistencia y curación, por el agresor o delincuente al respecto regular que se tasase. Con estas condiciones otorgan esta Escritura, obligándose cada parte a cumplir con lo que le toca, y para que así se le compela y apremie por todo rigor de derecho y vía ejecutiva como por sentencia definitiva (…). En cuyo testimonio lo otorgaron así, siendo testigos (…), cura de dicha anteiglesia (…), residentes en ella; yo el dicho Pablo Joaquín de Barrena y por los demás que dijeron no saber escribir, a su ruego firmó un testigo (…)”. (Archivo de Protocolos de Oñate. Leg. 3.380 del año 1773 en el folio 94).
FOTO 002 Tratado de la utilidad de la sangría 1583. Premática por la que se da la orden en el examen de los Cirujanos Romancistas 1604

Sus Inicios
Los primeros estatutos que se conocen de los Barberos datan de 1242 en Montpellier en los que se regulaba el ejercicio del oficio. Montpellier en aquella época pertenecía al Reino de Aragón hasta 1348. Posteriormente y en la Ciudad de Valencia se estableció “La Cofradía de Barberos y Cirujanos” en la que el examen de los candidatos consistía en una prueba teórica y otra práctica. Y más adelante en 1455 se crea “La Cofradía de Barberos y Cirujanos” de Zaragoza, Cofradía que estuvo bajo la protección y tutela de los Santos Cosme, Damián y Valentín; y en 1489 aparece una nueva “Cofradía de Barberos y Cirujanos” en Mallorca, estableciendo funciones profesionales por categorías: mestres, fadrins y mossos.

Es en 1500 cuando se crea el Protobarberato como órgano examinador con independencia absoluta del Protomedicato, Protocirujanato y Protofarmacéutico. Por la Pragmática Sanción de los Reyes Católicos dictada en Segovia el 9 de abril, se establece en su preámbulo: “los exámenes de los barberos; y pena de los que sin requisito pusieran tienda para sangrar, y hacer las demás operaciones que se expresan”. Es ilustrativo que en el primer párrafo cuando se refiere a los criterios establecidos con respecto al intrusismo dice: “Mandamos, que los Barberos y exâminadores mayores de aquí en adelante no consientan ni den lugar, que ningún barbero no otra persona alguna pueda poner tienda para sajar ni sangrar, ni echar sanguijuelas ni ventosas, ni sacar dientes ni muelas, sin ser exâminado primeramente por los dichos nuestros barberos mayores personalmente…”.

Con la aparición de la Congregación de Cirujanos y Sangradores y su incorporación a la Hermandad de San Cosme y San Damián, estos se fueron haciendo fuertes frente a los Barberos, interponiendo continuas demandas por intrusismo ante el Consejo de Estado que les fueron quitando competencias a los Barberos y dándoselas a los Sangradores.
FOTO 003 Barbero cirujano. Utensilios del barbero

Barberos y cirujanos en la provincia de Navarra
Los oficios de barbero y de cirujano fueron siempre muy diferentes. En la época medieval, coincidieron en algunos intereses y se asociaron. El cirujano de entonces, era un hombre de estudios universitarios, de menor categoría que los médicos; eran sujetos que aprendían más técnica que ciencia: hacían sangrías, curaban heridas, evacuaban abscesos de pus, arreglaban fracturas, amputaban piernas. Había tres escalas en la carrera de cirujano: mancebo, romancista y maestro.

El oficio de cortar el pelo y cuidar la barba, era un servicio poco demandado. Los Barberos fueron también ayudas de cámara de señores importantes, a los que a parte de cortar pelo y arreglar barba, cuidaban la ropa y enseres; los reyes solían tener barberos en su corte, que también les ayudaban a lavarse y bañarse. Más tarde derivaron hacia la cirugía menor y recibieron una titulación que les autorizaba a hacer: sangrías (sangradores), colocar sanguijuelas (sanguijuelistas), poner emplastos (medicamentos sobre tela aplicados al cuerpo).

Esta deriva de los barberos hacia la cirugía estuvo facilitada o promovida por culpa de las luchas profesionales entre médicos y cirujanos. Los médicos del Renacimiento, especialmente en Inglaterra, no admitían asociarse con cirujanos, por considerarlos de menor categoría y fundaron el Real Colegio de Médicos en donde solo podían entrar internistas.

Los cirujanos se vieron en la necesidad de buscar otras asociaciones para defender sus intereses y se juntaron a los barberos; se fundaron compañías mixtas de Barberos y Cirujanos, a las que se unieron pasteleros y cerveceros y tuvieron una serie de estatutos en común. De esta unión coyuntural y antinatural nació la aproximación y el interés de los barberos a las técnicas llamadas de “cirugía menor. A los barberos con dedicación quirúrgica les van a llamar “cirujanos de bata o traje corto” o de “cuota”, para diferenciarlos de los cirujanos de formación universitaria que serán los de traje largo o de academia.
FOTO 004 Don Quijote de la Mancha. Visita del cura y el barbero

En la literatura universal hay referencias a estos personajes. Cervantes en El Quijote menciona la figura de Maese Nicolás, “barbero, cirujano, y sacamuelas”, que preparaba también brebajes para jaquecas; que atendería al famoso hidalgo, después de ser molido a palos, tras una de sus hazañas. Un caso extraordinario fue el de Ambrosio Paré (1510 - 1590), hijo de una prostituta francesa, que pasó de aprendiz de barbero cirujano a cirujano real y a ser considerado uno de los padres de la cirugía universal, al descubrir la hemostasia por ligadura, (tomar entre pinzas los grandes vasos sangrantes y aplicar ligadura de los mismos con un hilo).

Los sanadores de bata corta, tuvieron un período largo de esplendor, y en innumerables ocasiones se excedieron en sus atribuciones; algunos hasta se atrevieron a hacer operaciones mayores: hernias y almorranas; un ejemplo del abuso de atribuciones, en Francia, en un período de un año, se pusieron 30 millones de sanguijuelas.

En Navarra como es natural también existieron y anduvieron a su antojo; muchos iban de un lado para otro con un criado que se ocupaba de acompañarles y llevarles la bolsa de cuero con el instrumental. En los siglos XVI y XVII, toparon con la Cofradía de San Cosme y San Damián de Pamplona, que intentó separar claramente la función de barbero de la de cirujano. El enfrentamiento duró mucho tiempo, entre otras razones porque el pueblo los defendía, al considerarlos más asequibles, en un período de escasez de cirujanos universitarios. En definitiva, los barberos serán perseguidos por intrusismo y muchas veces retirados sus instrumentales del consultorio, como sucediera con Juan Gómez, Juan de Aldaz, Pedro Aguinaga, el alquimista italiano Antonio Tavera y con los barberos de Ecároz y Monreal.

Los conflictos con los barberos, llevaron a la Cofradía de San Cosme y San Damián, a solicitar a Las Cortes de Navarra en 1677, que suspendiera definitivamente los permisos a todos los barberos, para cualquier tema de cirugía, tanto mayor como menor, y que solo los cirujanos tuvieran permiso para usar el escalpelo. Las Cortes apoyaron parcialmente las peticiones de la Cofradía, seguramente por la escasez de cirujanos de academia, y solo obligaron a los barberos a solicitar permiso a los médicos, caso por caso, para poder actuar. Sin embargo años después y ante denuncias reiteradas por la falta de calidad de los cirujanos, Las Cortes participarían decididamente en la creación de La Cátedra de Cirugía del Hospital General de Pamplona de la Misericordia.

Idoate, en “Rincones de Navarra” hace referencia a un sucedido maravilloso del año 1611. Narra la historia de un barbero cirujano y sangrador del pueblo navarro de Ujué, que un día decidió hacerse operador. Por aquel entonces un cirujano francés estuvo operando hernias a monjes del Monasterio de La Oliva; el francés debía ser un cirujano hábil y castrador, es decir que extirpaba el testículo para curar la hernia, pero que obtenía buenos resultados. El barbero cirujano de Ujué se mostró solicitó para ayudar al cirujano francés y un día se consideró capacitado para realizar idéntico cometido. Cuentan que en una de las primeras operaciones de quebradura, no consiguió meter los intestinos dentro de la tripa del enfermo, al parecer, según propia expresión, porque estaban “llenos de viento”. Alguien que presenció la operación opinaría que “si el sufrido enfermo aguantaba la operación del cirujano de Ujué, ya no podría morirse de nada”.

El discurrir de los tiempos irá poniendo las cosas en orden. Los cirujanos encontrarán un buen camino para su mejor preparación con la creación de las escuelas de cirugía de la Armada Naval de Cádiz (1748), la Cátedras de Cirugía y Anatomía del Hospital General de Pamplona de la Misericordia (1757) del Ejército de Tierra de Barcelona (1760) y del Colegio San Carlos de Madrid (1780).

Con la ley Moyano de 1857 los escasos barberos cirujanos de traje corto que quedaban, pudieron asimilar y equiparar sus oficios a los de practicante. En 1886 un Real decreto del Ministerio de Fomento equipararía de manera definitiva los títulos de Médico y Cirujano. (Médico Javier Álvarez Caperochipi).
FOTO 005 Sacamuelas y cirujano sangrador siglo XVI

Barberos y cirujanos en la provincia de Almería
El médico almeriense José Antonio García Ramos, tiene recogidos los nombres de varios barberos y sangradores del siglo XVIII.

Joseph de Agüero. Cirujano vecino de la villa de Albox quien tenía también igualados en Partaloa, razón por la que se le calculaba por las igualas una utilidad anual de seis fanegas de trigo.

Andrés Martínez de los Monteros. Maestro de barbero y sangrador en Vélez Rubio en 1752. Se le calcula una renta de trescientos reales de vellón.

Vicente Ximenez. Maestro de barbero y sangrador en Vélez Rubio a mediados del siglo XVIII (1752). “El que por sus higualas (sic) tendría de utilidad al año quinientos reales de vellón”.

Manuel Maurandi. Oficial de barbero en Vélez Rubio en 1752. Se le calcula una renta anual de cien reales.

Melchor Lentisco. Sangrador y maestro de barbero en Vélez Rubio. Año de 1752. Se le calcula una renta anual de mil reales de vellón. (Son quinientos reales menos que la renta del médico y ¡800 más que el cirujano!)

Diego Lentisco Puente. Maestro de barbero y sangrador en Vélez Rubio en 1752, al que se le calcula una utilidad anual de ciento cincuenta reales. De este gremio ejercían en Vélez Rubio además dos maestros de boticario llamados uno Ygnacio Martínez y otro Pedro Redondo con utilidad anual de 1.200 reales, según el censo de Ensenada.

Melchor Lentisco Puente. Oficial de sangrador y barbero en Vélez Rubio. En 1752 se le calcula de renta anual cien reales.

Domingo Lentisco. Oficial de barbero y sangrador en Vélez Rubio en 1752.

Pedro Gómez. Sangrador. "memorial de Pedro Gómez de esta ciudad que estando para examinarse de sangrador pide informe por esta real Junta la práctica que ha tenido este hospital en el tiempo de que Antonio Gómez era sangrador de él” (Archivo de la Diputación de Almería, legajo 5 B. Actas, 29 de Junio de 1796)

Nicolás Alcaraz. Aspirante a la plaza de practicante del Hospital de Almería el 1 de Febrero de 1826. No es elegido.
FOTO 006 Utensilios siglo XVII. Koldo Santisteban Cimarro

José Gutiérrez Casas (1774 - 1837). Cirujano Romancista que ocupaba la plaza titular del Hospital Mayor de Almería en 1826. Ejercía en Almería. Ocupó la plaza titular del Hospital desde 1824 a 1837. En 1804 en el mes de noviembre sustituye a Francisco Cisneros como cirujano de Almería, tras el fallecimiento de aquel a causa de la fiebre amarilla. (Sanz Salvador 1998). Fue encargado de estudiar en Junio de 1823, la causa del fallecimiento de todos los expósitos alimentados con la leche de ocho cabras compradas en Mayo anterior, concluyendo junto al Doctor Navarro que la causa y remedio para éstos perniciosos efectos sería mezclar desde el principio de la lactancia, la leche de cabra con leche de nodrizas contratadas a tal fin ese mismo mes.

En Abril de 1824, sienta plaza de cirujano de la casa cuna. En torno a éste cirujano hubo una polémica importante y poco conocida en la Historia de la Medicina española. Pretendiendo mediante reclamación un “Cirujano latino” Jaime Borux en abril de 1826, ocupar la plaza de cirujano del Hospital de Almería por su condición de “Doctor en Cirugía” y así creer tener más derecho o prioridad que Gutiérrez Casas (que solo era “cirujano romancista”) a dicha plaza, la plaza de Gutiérrez Casas es reclamada por Jaime Borux. Tal reclamación quedó sin efecto tras el decreto de 30 de Abril de 1836, dado por el ministro F. Tadeo Calomarde por el que la preferencia de los cirujanos latinos sobre los romancistas solo se produciría en caso de vacante. Borux, no obtuvo la plaza referida hasta 1837, tal vez el año en que falleció Gutiérrez Casas.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA
Juan Garmendia Larrañaga. Gremios, oficios y cofradías del País Vasco.
Rafael Sanz Ferreiro. Tesis Doctoral: Los Practicantes y el Ejercicio de la Odontología Española. Madrid 2004
Sergio Quintairos Domínguez. Tesis Doctoral: Del Practicante a la Enfermera. 150 años de desarrollo profesional: El papel de los Colegios Profesionales. Ferrol 2008
Carlos Álvarez Nebreda: Código enfermero español del siglo XX: compendio legislativo. Madrid 2002
Cecilio Eseverri Chaverri. Historia de la enfermería española e hispanoamericana. Madrid 1995
José Siles González. Pasado, presente y futuro de la Enfermería en España. Alicante 1996 e Historia de la Enfermería. Alicante 1999
Francisco Ventosa Esquinaldo. Cuidados psiquiátricos de enfermería en España. Madrid 2000
Manuel Ferreiro Ardións y Juan Lezaun Valdubieco. Historia de la Enfermería en Álava. Vitoria 2008
Antonio C. García Martínez; Manuel J. García Martínez y Juan Ignacio Valle Racero. Hiades, Revista de Historia de la Enfermería números 1 al 10
Diego José Feria Lorenzo. Los Ministrantes ante la Ley de Sanidad de 1855. Análisis de la petición enviada a la comisión encargada del dictamen. Huelva 2008
José Antonio Ávila Olivares. Los precursores oficiales de los practicantes de mitad del siglo XIX: Los Sangradores. Barcelona 2010 y ¿Existió realmente una titulación Oficial con el nombre de Ministrante?
Juan Ignacio Valle Racero. Múltiples trabajos, conferencias y congresos.
Isidoro Jiménez Rodríguez: Las titulaciones quirúrgico-médicas a mediados del siglo XIX: Los Ministrantes. Toledo 2006
Javier Saavedra Balseiro. De la Historia a la Intrahistoria Lucense. Precursores de la Enfermería (I, II y III). Lugo 2009 - 2011
Koldo Santisteban Cimarro: Libros antiguos

Raúl Expósito González:
La prensa profesional de los ministrantes y practicantes de España en el siglo XIX. 2009
Don Manuel Rodríguez: Practicante mayor de la Beneficencia provincial. 2009
La Junta Directiva del Colegio Provincial de Practicantes de Ciudad Real en 1914. 2009
El Origen del Colegio Provincial de Practicantes de Ciudad Real. Nº 34 Cuadernos de Estudios Manchegos. 2009
El arte del dentista según el Manual de Flebotomianos de Ambrosio González del Valle (1887). 2010
El congreso español de cirujanos, ministrantes, practicantes y dentistas de 1885. 2010
Ena, la reina enfermea. 2010
Ministrantes y practicantes en los albores del corporativismo odontológico español. Octubre 2011
La Unión de cirujanos, ministrantes y practicantes de Barcelona. 2011
La Matritense Sociedad de Ministrantes. Noviembre 2011
FOTO 007 Séptimo libro de Manuel Solórzano: Hospital Civil de San Antonio Abad

Manuel Solórzano Sánchez
Historia y antecedentes del Hospital de Amara. Donostia 1999
Dispensario Médico de Santa Isabel. Gratuito para los pobres de San Sebastián. Donostia 2002
Francisco Zaragüeta y Linzuain (Practicante de Hernani Gipuzkoa). 1796 – 1880. Donostia 2005
“Apuntes históricos de Gipuzkoa. Practicantes, Matronas y Enfermeras. 1904 – 2004”. Donostia 2007
“50 años del Hospital Donostia”. Donostia 2010
Hospital Civil de San Antonio Abad. Donostia 15 de Diciembre de 2011 a las 19 horas. Se presentará a los medios de comunicación en la Casa de Cultura de Oquendo. Avenida de Navarra. San Sebastián

Javier Álvarez Caperochipi. Médico: Cuitas médicas.
http://cuitasmedicas.blogspot.com/2010/06/barberos-cirujanos.html

José Antonio García Ramos. Médico. Médicos Almerienses
http://garciaramosmedicosalmerienses.blogspot.com/2010_11_01_archive.html

Museo Histórico de Enfermería Fundación José Llopis (MHE)
http://www.museohistoricodeenfermeria.org/

AUTORES
Jesús Rubio Pilarte

Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP
jrubiop20@enfermundi.com

Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores
raexgon@hotmail.com

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net

domingo, 6 de noviembre de 2011

LA JERINGA OTRA HISTORIA






Etimología
El nombre de jeringa, proviene del latín “siringa” y este del griego “syrinx”: “cana o tubo”, consiste en un émbolo insertado en un tubo que tiene una pequeña apertura en uno de sus extremos por donde se expulsa el contenido de dicho tubo.
FOTO 001 Jeringa antigua y jeringa de cristal

Según el DRAE, una jeringa es un instrumento compuesto de un tubo que termina por su parte anterior en un cañoncito delgado; dentro del tubo juega un émbolo por medio del cual asciende, primero, y se arroja o inyecta, después, un líquido cualquiera. Y una jeringuilla es una jeringa pequeña en la que se enchufa una aguja hueca de punta aguda cortada a bisel, y que sirve para inyectar sustancias medicamentosas en tejidos u órganos.

Según el Diccionario de María Moliner, una jeringa es un utensilio de forma de bomba, empleado para diversos usos, como poner lavativas o rellenar embutidos. Particularmente, el de vidrio o plástico, de pequeño tamaño, que se emplea para poner inyecciones. Y una jeringuilla es una jeringa pequeña para inyecciones.

Según el Diccionario del español actual, de Manuel Seco, una jeringa es un instrumento sanitario compuesto de un tubo con una boquilla, dentro del cual juega un émbolo, y que sirve para aspirar un líquido y luego expelerlo o inyectarlo. Y una jeringuilla, es una jeringa pequeña a la que se enchufa una aguja hueca de punta aguda cortada a bisel, y que se emplea para inyectar medicamentos.

En este artículo, utilizaremos el término jeringa y no jeringuilla y nos referiremos únicamente a los instrumentos que sirven para inyectar medicamentos (omitiendo los que se emplean para lavativas, extracción de tapones de cera que se utilizan jeringas metálicas, u otros usos diferentes de la medicina. En otra época prevalecían las jeringas de vidrio (glass syringe), pero en nuestros días se han impuesto las de plástico (plastic syringe).

Según el Diccionario de la Lengua Española 2007 Larousse, jeringa, significa: Instrumento que consiste en un tubo hueco con un émbolo en su interior y con un extremo muy estrecho por el que se expulsan o aspiran líquidos o sustancias blandas.

Según el Diccionario de la Lengua Española Espasa Calpe 2005, dice de la jeringa que es un instrumento de vidrio, metal o plástico, para aspirar o impeler líquidos, compuesto de un tubo dentro del cual juega un émbolo.

Las jeringas son utilizadas para introducir pequeñas cantidades de gases o líquidos en áreas inaccesibles. Normalmente se la llena introduciendo la aguja en el líquido y tirando del émbolo. A continuación se coloca con la aguja hacia arriba y se presiona el émbolo para expulsar las burbujas de aire que hayan quedado, y posteriormente se introduce la aguja y se expulsa el líquido presionando el émbolo “Wikipedia”. El proceso de administrar una sustancia con una jeringa se llama inyección.

Su Historia
Desde la Antigüedad se pensó en evitar el dolor, introduciendo sustancias en el interior del organismo a través de la piel y directamente en los músculos o la sangre. Aunque hay que reconocer sin embargo que el primer antecedente de la jeringa es del siglo IX, instancia en que el cirujano iraquí egipcio Ammar Ali al-Mawsili técnicamente inventó la primera de ellas usando un tubo de vidrio hueco y la técnica de succión para remover las cataratas de los ojos de un paciente, una práctica que continuó en uso hasta el año 1230 y que luego volvió a utilizarse en el siglo XX.

Los griegos inventaron un instrumento rudimentario, una vejiga con una caña, que hacia finales del Siglo XV se transformó en las famosas lavativas. Los primeros intentos de usar algo similar a una jeringuilla se realizaron en el Siglo XVII, cuando se intentó inocular medicamentos analgésicos justo en el lugar afectado por el dolor.

En el año 1656 un famoso científico y arquitecto inglés Sir Christopher Wren, es conocido por su diseño de la Catedral de San Pablo en Londres, inspirándose en la Basílica de San Pedro de Roma. Mientras se encontraba ingresado en un hospital y le pasaban suero por vena, para sustituir los alimentos y líquidos que en forma natural se administran por la boca, comenzó a imaginar el diseño de la primera jeringa hipodérmica, para lo cual profundizó en los estudios realizados por Andrés Vesalius (Padre de la Anatomía Moderna) y una vez que el arquitecto completó los conocimientos que necesitaba, llegó a la conclusión de que los alimentos absorbidos en el tracto digestivo son llevados por la vía sanguínea a todos los órganos del sistema, por lo tanto, si se ponía la sustancia directa en un vaso sanguíneo, rápidamente se tendría el efecto esperado, de ello y de su particular ingenio nace la primera jeringa hipodérmica.

Se le ocurrió entonces usar una pluma de ave, la aguja se hizo de la sonda que forma el centro de la pluma que biselada en un extremo y atándole al opuesto una vejiga de un pequeño mamífero dio el equivalente de la jeringa rudimentaria, ésta fue llevada por la goma del opio, más agua de la llave y puesta en la vena hizo nacer una manera científica y útil de sustituir la vía oral. Este experimento se llevó a cabo en un perro al que se le inyectó vino y cerveza inglesa (inyectó vino a un animal con el cañón de una pluma de pájaro y una vejiga de cerdo), y después a un borracho que se encontraba en la propia catedral de Saint Paúl en Londres para quitarle el estado de embriaguez y al cual mantuvo dormido durante veinticuatro horas.
FOTO 002 Sir Christopher Wren

La primera medicación administrada por vía intravenosa data del año 1657, cuando Sir Christopher Wren inyectó opio a un humano, aunque poco se sabe de su técnica. A principios del siglo XIX se descubrió la morfina, sustancia que fue recibida con gran entusiasmo, siendo considerada “el medicamento más notable descubierto por el hombre”.

Otra anécdota que se cuenta es que: Cien años más tarde, un alquimista nombrado Jonathan, cuenta la entrada de un amigo, ligeramente indispuesto con el dolor de un cólico, al cuarto de un gran médico que adquiriendo fama por curar esta enfermedad de forma particular, había construido un fuelle con el cañón de un marfil ,que haciendo las veces de jeringa de viento debía extraer todo el aire interior para “purgar las entrañas que se hallaban atascadas”, pero por suerte o por desgracia en ese momento se puso a hacer la operación en un perro y este reventó al instante, cuya casualidad lo desconcertó del todo y no le dejaron realizar esta experiencia con la persona.

Haciendo referencia al uso de la jeringuilla en el tratamiento ginecológico contamos con la prueba que me dejó su albacea testamentario, Hunter. Al morir éste en 1793, entre sus documentos se encontró la descripción de una inseminación artificial practicada en Londres satisfactoriamente, en una paciente cuyo marido sufría de hipospadia, (este suceso se sitúa sin duda hacia 1776), Hunter se había servido de una jeringuilla calentada para extraer el semen del marido. Casi en el mismo tiempo, Pavia Spallanzani, investigaba la fecundación artificial en sapos, salamandras, etc. y en 1780 consiguió inseminar a una perra. En 1809 el médico francés Francois Magendie demostró por primera vez que era posible introducir medicamentos a través de la piel. Un siglo más tarde en el año 1842 se creó la jeringa de Davidson.

También se recoge en la historia que, conformada por un tubo de caucho armado con una boquilla apropiada, insertada en una pera compresible y un juego de válvula que permite que el líquido por compresión sea impulsado hacia el extremo de la boquilla, se creó la jeringa de Braum (1829-1911), empleada en la práctica ginecológica, que no es más que una jeringa de cristal con armadura metálica, provista de una cánula larga parecida a un histerómetro, en cuyo extremo se hallan tres o cuatro agujeros. Se sigue trabajando en el desarrollo de la jeringa y es en 1827, que Von Neurner diseñó un nuevo modelo destinado a la práctica oftalmológica en Veterinaria.
FOTO 003 Alexander Wood

En 1836, el médico francés G. Lafargue introdujo morfina bajo la piel, mediante el empleo de una lanceta que forzó en posición casi horizontal. En 1841, un norteamericano, Zophar Jayne, patentó una jeringa que tenía una aguja puntiaguda, pero su inserción en los tejidos se efectuaba mediante una incisión previa en la piel con una lanceta; tres años después el médico irlandés Frances Rynd de Dublín inició la administración de drogas vía subcutánea usando un complicado estilete (introdujo el uso de una aguja metálica para calmar el dolor de una paciente con neuralgia del trigémino), forzando la entrada de la solución en los tejidos por gravedad, aunque no era precisamente una jeringa hipodérmica, su acción era similar.

Siguiendo este desarrollo, en el año de 1839, los doctores Taylor y Washington, de Nueva York, presentaron por primera vez la forma de introducir una solución de morfina en los tejidos mediante la jeringa Anel, la cual fue predecesora del actual instrumento hipodérmico. Fue una jeringa de tamaño muy chico, hecha de plata Sterling, con pistón de cuero, alargado y delgado, originalmente diseñado para uso en el conducto lacrimal. Había que hacer una incisión en la piel para introducir la punta de la jeringa en el conducto lacrimal. Así se comenzaron a buscar soluciones basadas en la práctica médica por ejemplo: Anel, un reconocido cirujano, creó una jeringa de extremidad fina que usó para la inyección del conducto nasal y tratamiento de las afecciones de los conductos lagrimales, con un consecuente avance de la cirugía oftálmica.

El objetivo se consiguió definitivamente a mediados del siglo XIX, en el año 1849. Alexander Wood, Secretario del Real Colegio de Médicos de Edimburgo, en el Reino Unido, había estado experimentando con una aguja hueca para la administración de drogas en la corriente sanguínea (puso un punto cortante en la extremidad de esa jeringa para introducirlo debajo de la piel, sin necesidad de hacer incisión) y en 1853 inventó la jeringa hipodérmica. Su invento le permitió inyectarle morfina a su esposa, que padecía un cáncer incurable. La Sra. Wood fue la primera persona en recibir la droga por esa vía, pero también la primera en adquirir el “hábito de la aguja”. El buen Dr. Wood obtuvo el aplauso del mundo entero por su invención, pero pagó caro su descubrimiento. Tristemente, su esposa murió por una sobredosis de morfina. Mejoró la recién inventada jeringa hipodérmica, mencionándola en su libro “El nuevo método para el tratamiento de las neuralgias, aplicando directamente opiáceos a los puntos dolorosos”. Continuando con sus descubrimientos en 1854, Wood inventó la aguja metálica hueca.

En 1851, el cirujano Charles Gabriel Pravaz de Lyon, Francia, diseñó una jeringa hipodérmica similar, precursora de las actuales. La dosificación se conseguía dando vueltas al eje de un pistón. Pronto se popularizó el uso de la “Jeringa Pravaz” en diversas cirugías (la primera vez que la utilizó fue para la inyección intravenosa de anticoagulantes para el tratamiento del aneurisma). A través de su extremidad superior un orificio da paso al vástago del pistón y la graduación se halla inscrita sobre el vástago. En otros modelos el pistón es de amianto, de goma vulcanizada. En su cuerpo va la división en centímetros cúbicos y décimo en un cilindro de cristal esmerilado, que ajusta a la cavidad del cuerpo terminando éste en un tubo que en la jeringa pequeña se adapta al diámetro exterior del pabellón de las agujas y en las de mayor tamaño se emplea una pieza metálica que se llama raccord. Un tipo de jeringa especial es el de Barthelemy, jeringa de muy pequeño tamaño y división centesimal usada para inyectar medicamentos de pequeñas dosis (insulina y tuberculina).

El inglés Williams Fergusson simplificó la jeringa y el fabricante Luer la industrializó. Muchas dificultades que habían enfrentado quienes experimentaban con transfusiones de sangre desaparecieron con la invención de la jeringa hipodérmica, con su afilada aguja hueca. El invento propició el uso indiscriminado de la morfina como un remedio contra todo tipo de dolores. La trágica muerte de la Sra. Wood como consecuencia de su adicción debió haber sido una advertencia para los médicos, pero no sucedió así. Sin ninguna base científica, afirmaban que si administraban la morfina por vía oral, se originaban trastornos porque no sabían con exactitud qué dosis dar. En cambio, si lo hacían a través de la fina agujita del Dr. Wood, sabían exactamente cuánta inyectar, los resultados eran más rápidos y no producía hábito.
FOTO 004 Charles Gabriel Pravaz y su jeringa

Con la bendición de los médicos, la morfina se introdujo en las venas de todo paciente que sufría de gota, reumatismo o hasta dolor de muelas. Como analgésico insuperable, fue empleada masivamente para aliviar el sufrimiento de los heridos en la Guerra Civil de los Estados Unidos, pero muchos combatientes regresaron a sus hogares adictos a la morfina. Se calcula que esta contienda creó más de un millón y medio de morfinómanos. Para ahorrarse largos viajes, algunos médicos despreocupados aconsejaban a sus pacientes que consiguieran una jeringa hipodérmica para ponerse ellos mismos las inyecciones de morfina.

En el año de 1856, el doctor Baker, de Nueva York, en una visita a Edimburgo, conoció la jeringa Ferguson. Con este modelo, la compañía George Tiemann, de Nueva York, produjo la primera jeringa hipodérmica hecha en los Estados Unidos, y fue entonces cuando el uso de jeringas y agujas especialmente construidas, se hizo más común. Los primeros libros sobre medicamentos hipodérmicos muestran jeringas hechas por George Tiemann de Nueva York, Autenriewth de Cincinnati y Gemrig & Son y Letz & Sons de Filadelfia. Estas jeringas fueron hechas de diversos materiales, tales como vidrio, hule consistente, plata esterlina, celuloide y plata alemana. Los pistones fueron hechos generalmente de cuero. Con estos desarrollos en la fabricación llegamos al nacimiento de la jeringa hipodérmica como es conocida hoy en día

La guerra Franco-Prusiana de 1870 creó una situación idéntica en Europa. La “enfermedad del soldado” se disparó y la Medicina se encontró con el problema de desintoxicar a millones de adictos. (La enfermedad del soldado es el nombre que durante la segunda mitad del siglo XIX se le dio a la adicción a la morfina, especialmente en Estados Unidos. El nombre hace referencia al hecho de que en la Guerra de Secesión se administraba esta droga a los soldados para aliviar su dolor, con lo que muchos se hicieron adictos).

Esto era algo que los brillantes químicos y médicos no habían previsto: la morfina era un arma de dos filos. Muchos siglos antes, en la vieja China ya se había escrito con terrible claridad: “si bien sus efectos son rápidos, debe usarse con mucho cuidado porque mata como un cuchillo”.

Entonces, cuando los médicos supieron el daño que la morfina podía causar, se dio otro paso trágico. En 1898, el Profesor Heinrich Dreser comunicó al Congreso de Naturalistas y Médicos Alemanes que había creado un nuevo producto químico semejante a la morfina, pero que no producía hábito; incluso lo había usado para curar morfinómanos. Químicamente hablando, debería llamarse diacetilmorfina. Pero el nombre era demasiado complicado y llamó a esta heroica droga, “heroína”. Ningún medicamento fue recibido con más entusiasmo que la heroína, hasta que se comprobó que podía crear un hábito aún más infernal que el de la morfina.

Estas duras lecciones enseñaron a los hombres de ciencia y a los médicos la regla número uno para la investigación de nuevos medicamentos: “Nunca se administrará a un paciente droga alguna que sea más peligrosa que la enfermedad que padece”. Por otro lado, los legisladores tomaron nota de cómo dos sustancias consideradas milagrosas se convirtieron en una pesadilla y a principios del Siglo XX aparecieron leyes controlando la producción de narcóticos, para proteger a la población de sus peligros.

Años más tarde en 1870, Pierre descubrió el uso de hidrato de cloral endovenoso para dar analgesia durante la cirugía y así la técnica de administración endovenosa quedó establecida. Un cirujano inglés nombrado Alfred Higginson, creó en este siglo una jeringa con válvula para enemas al llegar al siglo XX este se lleva una lista asombrosa de realizaciones porque era un ambiente donde innovación y creatividad eran necesarias por la guerra, la situación económica y condiciones ásperas naturales.

Volviendo a la historia de las jeringas, durante el siglo pasado hubo importantes mejoras. Benjamin A. Rubin inventó la aguja de vacunación, una versión refinada de la aguja convencional. En 1904 se creó una jeringa de alta presión conocida como el calmante Wilcox Jewel actuando por el resorte de una hoja. En 1917 Harvey Scook ideó un sistema de cartucho para la protección del medicamento. La primera jeringa para inyección de insulina apareció en 1924, y ya en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, la jeringa cartucho permitió a los combatientes autoadministrarse morfina para evitar el dolor de las heridas.

En 1947 apareció el primer modelo con un tubo colector para sacar sangre. Hasta aquí se había avanzado significativamente, aunque el hecho de poder esterilizar las jeringas era todavía un procedimiento que había que tener en cuenta; en sus estuches metálicos se cubrían con agua y se las hacía hervir o se las pasaba por alcohol; métodos engorrosos y que no eran cien por ciento asépticos. El estadounidense Arthur E. Smith patentó una jeringa desechable en 1950. Cuatro años después, Becton, Dickinson y Compañía crearon la primera jeringa desechable en ser producida masivamente. Era de vidrio y fue desarrollada para la administración de la vacuna de la polio del Dr. Jonas Salk a un millón de niños en los Estados Unidos.
FOTO 005 Jeringas de cristal

Antes que se inventaran las primeras jeringas desechables, éstas estaban hechas de vidrio y tenían agujas separadas. Las agujas anteriores tenían que hervirse, y sumergirse en alcohol después de cada uso, además se tenían que afilar frecuentemente. A finales del siglo XIX, la jeringa de cristal ya estaba patentada.

Así fue que en 1954 la primera jeringa descartable salió al mercado hecha a base de polipropileno. En 1955, los Productos Roehr introdujeron una jeringa hipodérmica desechable de plástico llamada Monoject. Al año siguiente, el farmacéutico Colin Murdoch de Nueva Zelanda patentó otra jeringa plástica desechable. Murdoch también inventó las jeringas automáticas para vacunar animales y la pistola tranquilizadora. Entre los avances más recientes están la microaguja, que permite aplicar inyecciones indoloras. Fue desarrollada por el ingeniero químico Mark Prausnitz y el ingeniero eléctrico Mark Allen del Instituto de Tecnología de Georgia. El prototipo parece un parche.

Con el transcurso del tiempo fueron apareciendo nuevas enfermedades de transmisión por contacto con agujas contaminadas y para ello surgieron nuevas invenciones, creándose otros tipos de jeringuilla de seguridad y entre ellas, la diseñada por Jean Louis Brunet en el año 1990, jeringuilla de seguridad para extracciones de sangre e inyecciones que comprende un dispositivo que permite proteger a los usuarios de jeringas médicas. Este está constituido por un protector ranurado fijo y un manguito elástico sobre el cual se coloca la aguja impidiendo, por una parte, cualquier contacto con la punta de la aguja sucia, permitiendo, por otra parte, la colocación en paralelo de la aguja sobre el plano del brazo en el momento de la penetración y el control visual del reflujo sanguíneo durante la entrada de la aguja en la vena.

Otros de los tipos que se conocen fue la “jeringuilla de seguridad simplificada”, la misma posee un cilindro convencional, un émbolo unido a un vástago empujador, dotado de una prolongación susceptible de ensartar una pieza vinculada a la aguja, y una aguja unida a una hembrilla, dispuesta sobre una base no movible siendo dicha aguja fijada desde el exterior y al exterior del cilindro. Entre las más modernas se sitúa a la nueva “jeringa automática, antisida, antinfección” cuya invención consiste en una jeringa de uso único, formada por cilindro, émbolo, aguja y conectador de la aguja, poseyendo una cámara de aire en principio que coincide con la longitud del conectador de aguja, con la longitud del vástago del empujador del émbolo y con la longitud de la aguja, siendo el empujador igual o menos largo que el cilindro y teniendo aletas retráctiles en su extremo. La aguja se introduce con su cabezal en el interior del conectador y el embolo, su extremo y la aguja son de acero especial.
FOTO 006 Jeringas de cristal y Jeringas de Pravaz

Hoy en día
Cada año, más de 8 billones de personas usan la jeringa de forma poco segura y esta situación genera 1.3 millones de muertes al año. En muchos lugares del mundo como la India, las jeringas son rehusadas en el 62% de las veces, por personas y no por profesionales de la medicina y la gente confía en estas personas y permiten que se les administren medicamentos sin saber que se emplea la misma jeringa para muchas personas. En México se cuenta con la vigilancia y transporte de material punzo cortante, en la mayoría de los hospitales, sin embargo, en el hogar no tenemos esas medidas y miles de jeringas se utilizan cotidianamente y son desechadas al basurero sin tener conciencia que estos instrumentos que nos pueden ayudar a mejorar la salud, puedan ser reutilizados en otras personas sin saber su procedencia.

Por ello, hagamos conciencia y tengamos la precaución de destruir o inhabilitar la jeringa después de usarla y depositarla, si es posible en un sitio especial para ello y sólo utilizarla con fines terapéuticos.

AUTORES
Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP
jrubiop20@enfermundi.com

Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Anestesia y Reanimación. Hospital “Santa Bárbara” de Puertollano. Ciudad Real. Experto en Ministrantes y Sangradores
raexgon@hotmail.com

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net

jueves, 3 de noviembre de 2011

Iª XORNADA DE CALIDADE DA ÁREA SANITARIA DE FERROL

I XORNADA DE CALIDADE DA ÁREA SANITARIA DE FERROL


A Área Sanitaria de Ferrol organiza, o día 17 do presente mes de Novembro, a I Xornada de Calidade da Área Sanitaria de Ferrol, ás 16,30, no Salón de Actos do Hospital Arquitecto Marcide.Constitúe esta unha magnífica oportunidade para coñecer o que representa un Sistema de Xestión da Calidade dentro do ámbito sanitario, o seu desenvolvemento, apl ...icación, e vantaxes.Asemade, os Servizos Certificados en Calidade da nosa Área exporán a súas experiencias nestes dez últimos anos, nos que veñen de manter a Certificación en Calidade ISO 9001.Gustaríanos contar coa vosa presenza, e pensamos, sinceramente, que esta e unha oportunidade moi interesante para tódolos que queirades asistir.


Para se inscribir na Xornada, deberá enviarse un correo electrónico ó enderezo unidade.calidade.area.ferrol@sergas.es no que consten os seguintes datos:


- Nome e Apelidos


- DNI


- Teléfono persoal


- Enderezo postal (para remitir o correspondente certificado de asistencia)


Tamén se poderá facer a inscrición o mesmo día de celebración da Xornada, na entrada ó Salón de Actos.

jueves, 27 de octubre de 2011

I JORNADAS DE ENFERMERÍA OFTALMOLÓGICA ZONA NORTE











LA ENFERMERÍA EN RETINA

Organizada por la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica. SEEOF con la colaboración de NOVARTIS, se ha celebrado el sábado día 22 de Octubre de 2011, de 8,30 a 15 horas en la Cámara de Comercio de Bilbao situada en la calle Alameda Recalde nº 50.

Con el título de la Jornada: “La Enfermería en Retina”, siendo el director y organizador del curso el enfermero Manuel Solórzano Sánchez del Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Donostia, y ayudado por Silvia Martín Asenjo (Novartis), Carolina Gil y Francisco Gabaldón de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica. Los diplomas han sido firmados por el director del curso y por Montserrat Roura Oliver (Medical Advisor de Novartis Farmacéutica S.A.).
FOTO 001 Inauguración de la Jornada: de izquierda a derecha: Lourdes Aguado, Blanca Aramendia, Cristina Zapata, Francisco Valiente, Carmen Alfonso, Edurne Leanizbeascoa, Silvia Martín, Maider Lasa, Koldo Santisteban, Arantza Melgosa y Manuel Solórzano

Vino desde Madrid expresamente para la ocasión Francisco Valiente Orts, gerente de ventas de la línea Retina e Infección de Novartis Farmacéutica S.A. Desde aquí nuestro total agradecimiento, mío personal y de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica.

En la inauguración y presentación de los ponentes habló Manuel Solórzano diciendo: “Egun on guztioi”. Buenos días compañeras y compañeros: La organización de cualquier actividad parte de una idea, en este caso, la necesidad sentida de reunirnos para compartir experiencias y conocimientos sobre enfermería oftalmológica, porque la transferencia de conocimientos es básica para el desarrollo de la ciencia. Pero para poder llevar a cabo cualquier idea es imprescindible contar con apoyos y financiación.

En una situación económica como la actual, en la que los recursos escasean es muy complicado conseguir financiación para cualquier proyecto, y todavía más si ese proyecto es de enfermería. Sin embargo, una empresa de nuestro ámbito de trabajo no lo ha dudado y ha apostado por nosotros, por la enfermería oftalmológica como área desarrollo, producción e innovación científica.

NOVARTIS, empresa que sobradamente conocéis no lo ha dudado y ha confiado en nuestra labor profesional y científica. Desde que el primer momento en que contacté con sus representantes para el Hospital Universitario Donostia, todo han sido facilidades para organizar esta jornada. Por eso, quiero mostrar mi más profundo agradecimiento a Silvia Martín Asenjo y Francisco Valiente Orts por su profesionalidad e implicación personal en este proyecto y a NOVARTIS en general por su apuesta por la enfermería oftalmológica, esperando poder contar con su colaboración en futuras ocasiones.

Y por último y no menos importante; nada es posible sin las personas, sin vosotras, las enfermeras. Porque sin la colaboración de todas las personas que están detrás de la logística de un acto de estas características, del enorme apoyo de la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica aquí representada por su Presidente Francisco Gabaldón, la secretaria de la sociedad Carolina Gil, de las Enfermeras que vienen a exponer sus investigaciones y experiencias, y todas las enfermeras y enfermeros que habéis venido para escuchar, compartir y aportar vuestro conocimiento, no tendría sentido estar aquí. Por todo eso, muchas gracias a todas y todos, bienvenidos a Bilbao y espero que esta jornada pueda satisfacer vuestras expectativas. ¡Eskerrik asko!

Para la inauguración de la Jornada contamos con el enfermero y vocal II del Colegio de Enfermería de Bizkaia y Académico de la Academia de Ciencias de Enfermería Koldo Santisteban Cimarro; también estuvo presente la Presidenta del Colegio Mª José García Etxaniz, además de 110 enfermeras más. Las enfermeras y enfermeros que acudieron a la jornada pertenecían a: Barcelona, Cantabria, Guadalajara, Huesca, Madrid, Navarra, Zaragoza y País Vasco.

Koldo nos deleitó con su trabajo sobre “libros antiguos” que trataban a la oftalmología desde hace muchos años, en su exposición empezó mostrando el libro “Instrucción de enfermeros para aplicar los remedios a todo género de enfermedades de 1664” y acudir a muchos accidentes, que sobrevienen en ausencia de los Médicos. Compuesto por los Hermanos de la Congregación del Hermano Bernardino de Obregón. En su capítulo V decía así: Como se ha de poner el colirio: “Tomando primero una pluma de gallina, ó de paloma, mojando en el dicho colirio, mandará el enfermero mirar al cielo al paciente, abriendo los ojos, y le irá echando tres, o cuatro gotas dentro. Esto bastará cada hora una vez. Advirtiendo que los colirios no se calientan, sino como vienen de la botica, si es verano, y si es invierno tibio”. No está nada mal que en un compendio de 220 páginas se le dedica un capítulo entero a la oftalmología. Allí lo tuvimos presente con los demás ejemplares que expuso.
FOTO 002 Carátulas y grabados de libros antiguos de 1664 y 1748

Siguió con el libro “Instituciones quirúrgicas y Cirugía completa universal de 1748” ilustrada con gran número de láminas finas, y muy fieles, que demuestran al natural, los más preciosos instrumentos, y operaciones de cirugía. Trabajo y estudio en que por más de 40 años se empleo el desvelo del Dr. Laurencio Heifter. Traducido de la lengua latina por Andrés Gracia Vázquez, varios títulos y Colegial fundador del Real Colegio de Cirujanos de Madrid. Esta obra se presenta en 3 tomos, el contenido sobre ojos esta en el tomo 2º, así como los buenísimos grabados que posee. De cómo se han de sacar aquellas cosas, que por casualidad cayeron o se entraron en los ojos. De la sangría o modo de sacar la sangre de los ojos.

El “Manual de Cirugía práctica de 1760”, recogemos de sus páginas: los tópicos que pueden usarse en las oftalmias, una de las recetas decía así: “Agua de flor de saúco, mucílago de simiente de membrillos, hecho con agua de esperma de ranas y azafrán”. Mézclese todo y pónganse paños mojados tibios sobre los ojos inflamados.

El clásico libro “Manual de la Enfermera”, editado por primera vez en 1932, fue el libro de texto de nuestras escuelas durante muchos años, hay ediciones de loa años 70, y como soporte gráfico se emplea la fotografía. El Dr. Manuel Usandizaga incluye en el capítulo 32, la oftalmología, en su página dos, habla sobre los defectos de refracción, estrabismo, catarata, glaucoma, cuerpos extraños, conjuntivitis, dacriocistitis, operaciones en los ojos y los Cuidados de los enfermos de oftalmología. En las reglas generales pone por ejemplo: Lavarse siempre las manos antes y después de hacer un tratamiento en un enfermo de los ojos. En otro capítulo habla de la instilación conjuntival de colirios. Irrigación. Compresas húmedas calientes. Aplicación de pomadas en los párpados. Aplicación de pomadas en el saco conjuntival. Extracción de cuerpos extraños conjuntivales. Examen de los ojos en un niño pequeño. Encima de la mesa estuvieron los libros antiguos para que los participantes los pudiesen ver y tocar estas reliquias de la enfermería oftalmológica.
FOTO 003 Portadas, carátulas y grabados de libros antiguos

Luego le tocó el turno a la enfermera de quirófano Arantza Melgosa, y le ayudaron en su presentación Eukene Olea, Begoña Azcunaga, Paula Blasco y Nagore Urrestarazu del Hospital Basurto de Bizkaia, su tema “Oclusiones vasculares venosas retinianas en Oftalmología”. Nos contó un caso clínico, sus antecedentes, motivo de consulta, las exploraciones realizadas, nos habló de los factores de riesgo de las oclusiones vasculares retinianas que ponen de manifiesto un proceso sistémico que aumenta la morbilidad y la mortalidad, Además la hipertensión arterial, diabetes, glaucoma de ángulo abierto, hiperlipidemias, el aumento de la masa corporal, la hiperviscosidad sanguínea, trombofília, y la terapia hormonal. En sus conclusiones nos decía que: la perdida de agudeza visual por oclusiones vasculares es un importante problema de salud en mayores de 60 años, que el tratamiento clásico del edema macular ha sido la fotocoagulación con láser con buenos resultados y la aparición en los dos últimos años de nuevos tratamientos como el antiVEGF Lucentis, ha sido una revolución, con resultados esperanzadores.

Le siguió la enfermera Edurne Leanizbeascoa y le ayudaron en la realización de su trabajo Eukene Olea, Arantza Melgosa, Begoña Azcúnaga y Paula Blasco del Hospital Basurto de Bizkaia, su tema: “Retinopatía diabética”. Empezó su disertación diciendo que esta enfermedad es una complicación de la diabetes y es una de las principales causas de ceguera en nuestra población. En los factores de riesgo destacó la duración de la diabetes y un buen control metabólico retrasa su desarrollo pero no lo evita. Los factores que hay que cuidar son la hipertensión arterial, el consumo de tabaco, la hiperlipidemias, la anemia y los cuidados en el embarazo. Destacó las diferentes etapas de la enfermedad. Los síntomas de la enfermedad no se perciben hasta que el daño es severo. Presenta diferentes síntomas como visión borrosa, vista nublada, pérdida gradual de la visión, moscas volantes, sombras, dificultad para ver de noche, etc. En su conclusión nos decía que “La curación de la diabetes NO existe!!. Sólo su CONTROL”.
FOTO 004 Ponentes de la primera mesa

El siguiente trabajo se titulaba “Degeneración Macular Asociada a la Edad. DMAE. Definición, síntomas, recomendaciones, pruebas diagnósticas y tratamiento”.Estuvo todo el equipo al completo desde las dos compañeras que las impartieron Blanca Aramendia y Cristina Zapata, apoyadas por María Luz Ortigosa, Nelson Arturo Rodríguez y la Dra. Marian Altarriba Freire oftalmóloga, que estuvo toda la jornada con nosotros, desde aquí le quiero agradecer su disponibilidad y su apoyo a la enfermería oftalmológica. Todas ellas del Centro de Consultas Príncipe de Viana. Complejo Hospitalario de Navarra, Pamplona. Su magnífico trabajo empezó con la definición de la DMAE, factores de riesgo, prevalencia, tipos y signos clínicos, diferencias entre la DMAE seca y húmeda, todo ello acompañado con vídeos para su buena exposición, diagnóstico, pruebas de visión, test de Amsler, exploración, pruebas diagnósticas, tratamiento, tratamiento preventivo, alimentación, antiangiogénicos, nuevos tratamientos, manejo de la baja visión, ayudas técnicas, papel de la enfermera en la baja visión, actuación de enfermería y calidad de vida. En sus conclusiones decía que: El principal papel de la enfermera en esta enfermedad será reconocer sus síntomas para poder identificar de forma precoz una sospecha y remitir al paciente al médico para que sea valorado en pocos días por un oftalmólogo y si es necesario se instaure con prontitud el tratamiento. Por lo que consideramos que un importante papel de la enfermería en oftalmología es también dar las directrices a enfermería de Atención Primaria para llegar a la población que puede resultar afecta por DMAE lo antes posible. Por lo que creemos conveniente extender este mensaje a todos los Centros de Salud. Extenso y muy completo el trabajo realizado por nuestras compañeras navarras.
FOTO 005 Diferentes momentos de la Jornada

Con el tema “Pruebas diagnósticas: Retinografía, AGF, ICG y Tto: Terapia Fotodinámica (TFD)”. Manuel Solórzano Sánchez enfermero del Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Contó que es una angiografía, las indicaciones, cómo se recibe al paciente, información, consentimiento informado, material necesario para la realización de la prueba, técnica, todo ello expuesto con material fotográfico de alta definición, centrado de la imagen, fotografías previas y posteriores, angiograma, efectos secundarios, complicaciones locales y sistémicas leves y graves, contraindicaciones, angiografía oral, verde de indocianina. En la Terapia fotodinámica dio las indicaciones que se usan hoy en día, cómo es la técnica y en que consiste, material necesario, información antes y después de la prueba para el paciente y su familia, cuidados de enfermería.

También dio el trabajo premiado a la mejor comunicación de un socio de la SEEOF, en el Congreso Nacional de Enfermería Oftalmológica celebrado en septiembre de este año en Oviedo “¿Saben comer los pacientes diabéticos?”. La importancia de ponerse en el papel de paciente y demostrar lo que uno sabe o no sabe de cómo cuidar su enfermedad. Uno de los objetivos de este trabajo es concienciar a los profesionales de la Salud tanto médicos, como enfermeras, como nutricionistas y a todo el que se dedique a Educar en Salud, que una de las primeras actuaciones es que hay que darse cuenta si las personas diabéticas (que a largo o corto plazo pueden quedar ciegos) saben cuidarse y saben entender la dieta que tienen que llevar diariamente y para toda su vida.

En este trabajo uno de los datos más importantes que se recoge es que el 70 % de los hombres y el 68 % de las mujeres diabéticos mayores de 50 años no saben comer bien y toman alimentos que pueden dañar su salud y su visión. Que es muy importante que tanto la enfermera como el oftalmólogo cuando vean un caso en el que el paciente no sabe realizar su dieta adecuadamente lo deriven al endocrinólogo y éste a su vez a la consulta de Enfermería diabetológica.
FOTO 006 Ponentes de la segunda mesa

Después de un excelente café, la siguiente comunicación estuvo a cargo de Maider Lasa que estuvo ayudada por sus compañeras de hospital Teresa Ucin, Mª Ángeles Navaridas, Mirari Torres e Isabel De La Piedad del Hospital de Zumárraga de Gipuzkoa. Su tema “Tomografía de Coherencia óptica. OCT”. Nos contó cómo realiza esta prueba en su trabajo describiendo el servicio de oftalmología de su hospital, la actividad que realiza la enfermería: tensión ocular, campos visuales, biometrías, retinografías, OCT. Pero que es la OCT: es una técnica de diagnóstico por imagen, no invasiva, de fácil realización y no molesta para el paciente, que además no requiere contacto con el ojo, es rápida y sin efectos secundarios. También nos dijo que resultados daba, como se realiza, que estudia, registro del paciente, colocación, fijación de la mirada, optimización y escaneo de la imagen, resultado y verificación del resultado, patologías e inconvenientes de la OCT. Como son la poca o nula colaboración de la persona. Personas con movilidad limitada. Pupilas que dilatan muy poco o nada. Cuando el ojo presenta opacidad de medios resulta a veces imposible ver alguna imagen, o bien las que salen son de peor calidad. En sus conclusiones nos decía que es muy útil para el diagnóstico de las patologías retinianas. Es una técnica indolora, fácil y rápida. Y es una técnica susceptible de ser realizada por la enfermera oftalmológica.
FOTO 007 Enfermeras y enfermero del Hospital de Galdakao

A continuación con el tema “Evolución de las Inyecciones Intravítreas en la consulta de Oftalmología”. Lourdes Aguado Ortega enfermera del Hospital de Galdakao de Bizkaia. Nos decía en la definición de inyección intravítrea que es una inyección de un fármaco en el interior del ojo, en la cámara vítrea ubicada en la parte posterior de éste delante de la retina. Material necesario, ellas lo realizan en la consulta de oftalmología disminuyendo el impacto emocional del paciente y el gasto sanitario liberando el quirófano para otras enfermedades. Nos relata su experiencia desde el año 2006 que empezaron hasta la actualidad. Las normas que dispensan a los pacientes tratados con este producto siempre guiadas por las normas y guías prácticas de la Sociedad Española de Retina y Vítreo. Sus datos son 2.502 Inyecciones Intravítreas, en 750 pacientes inyectados y con una sola endoftalmitis bien resuelta. En sus conclusiones decía que: poner la inyección intravítrea en consulta o en quirófano es indistintamente. La técnica es sencilla y no costosa en la consulta y con seguridad. La realización en la consulta NO supone un aumento de la carga asistencial: la organización interna la lleva enfermería. Siempre la realiza el mismo equipo de trabajo. Y existe una buena relación Paciente/Enfermera/Familia en definitiva un ambiente de tranquilidad, confianza y seguridad. Al terminar quiso agradecer su trabajo y su ayuda a dos compañeras especiales a Tania Ruiz Salcedo y Josune Echevarria Molina.

Para terminar Carmen Alfonso Toribio enfermera de Atención Especializada en el ambulatorio de Gros en San Sebastián Su tema “Telemedicina en una consulta de Enfermería, tres años de experiencia”. Cribado de la Retinopatía diabética (RD) en Atención Primaria. Nos dio la definición de Telemedicina que dice “Uso de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información en la atención de pacientes cuando existe una distancia física entre el que realiza la asistencia y el enfermo”. (Roine).
FOTO 008 Diferentes momentos de la Jornada

Las distintas aplicaciones que se usa para el telediagnóstico, la telemonitorización y la teleasistencia. En oftalmología es aplicable puesto que el diagnóstico se basa frecuentemente en interpretación de imágenes y está muy extendido su uso para el cribado de la Retinopatía Diabética. Nos habló de la prevalencia, de la importancia del cribado, la aparición y progresión de la RD que tiene directa relación con el tiempo de la evolución y el mal control glucémico, además de los factores de riesgo como son la hipertensión arterial, tabaquismo, sedentarismo, etc. Nos habló de la enfermedad, su clasificación. En que consiste y cómo se maneja un retinógrafo de 45º no midriático. Sus ventajas e inconvenientes, dificultades para su implantación. Protocolo de cribado de la RD establecido por el Hospital Universitario Donostia y la Comarca Este de Gipuzkoa (Ekialde), centros que operan con la telemedicina, circuito, criterios de inclusión y exclusión, equipo empleado, datos que hay que poner en el documento de interconsulta, procedimiento, identificación del paciente, valoración y registro, transmisión de datos, evaluación, formulario de volcado en Osabide y en función del resultado las recomendaciones y la periodicidad del seguimiento, criterios de derivación a la consulta de oftalmología. En sus conclusiones nos decía que: es posible realizar el cribado de la RP en pacientes DM mediante telemedicina. Tomando en consideración los criterios de calidad analizados, “Enfermería” es el cuerpo profesional más indicado para desarrollar esta actividad de esta consulta. La cobertura del programa ha sido amplia y los pacientes permanecen en el mismo. Sólo un 12,7 % de los pacientes valorados ha sido derivado a oftalmología, por tanto, en dos años y medio de seguimiento, se han evitado cerca de 6.000 consultas de oftalmología en el ambulatorio.
FOTO 009 Enfermeras Navarras con la Dra. Altarriba y Manuel Solórzano

No quiso despedirse sin agradecer la ayuda a la Dra. Ane Gibelalde González del Hospital Universitario Donostia, ya que ha sido un lujo trabajar con ella en el día a día, por su disposición, por sus enseñanzas, por su agradable forma de trabajar y por ser como es, siempre con una sonrisa. También quiso darle las gracias personalmente y en directo a Mª Eloisa Capetillo Arenaza, que es la enfermera que lleva la consulta del retinógrafo en el ambulatorio de Basauri, que se dedica a la Telemedicina y ha sido de quien han aprendido casi todas las profesionales que se dedican a ello. Fue una pionera en el País Vasco sobre Telemedicina, una estupenda docente y una gran compañera.

Para terminar se volvió a presentar el libro que ha realizado la Sociedad Española de Enfermería Oftalmológica “Tratado de Enfermería Oftalmológica” siendo su coordinador Enrique Cosme Pereira, Vicepresidente de la SEEOF y 64 co-autores que proceden de los mejores centros Oftalmológicos del País, en su mayoría enfermeros y enfermeras; optometristas y oftalmólogos.

Después de ruegos y preguntas y alguna pequeña discusión se dio por finalizada la jornada pasando a recibir una abundante y magnífica comida de trabajo, para terminar la jornada sobre las 15,30 horas.

Se dejaron ver por la jornada a Jesús Terrones, tan encantador como siempre, Carlos Morán y José Luis Medrano de Madrid; Susana Recouso de San Eloy; Rosa Fernández, Ana María Maroto y Cristina Cerdeira de Mondragón; Elena Elguea, Amalia Martínez y María Mendoza de la Clínica Universitaria de Navarra; Elena Merchán y Teresa Herrería de Laredo, Cantabria. Gorka Tapia del Hospital de Basurto y Óscar Larrinaga del Hospital de Galdakao. Iñake Arrondo, Beatriz Lizaso, Marisa Arcelus y Ana Isabel Elizondo del Hospital Universitario Donostia. María Pilar Broto y Lourdes Lanau de Huesca. Y muchas más compañeras enfermeras hasta un total de 110.
FOTO 010 Libro Tratado de Enfermería Oftalmológica, Manuel y Paco Gabaldón

Las personas que han asistido fueron dejando sus mensajes y dándonos las gracias por el gran éxito de la jornada, porque les había parecido todo excepcional, excelentes los ponentes, muy didáctico y bien presentada toda la jornada; ya preguntaban por la II Jornada de la Zona Norte.

También quiero agradecer a mi compañero y amigo Jesús Rubio Pilarte por su inestimable ayuda en todos mis trabajos y comunicaciones.

Para terminar volver a agradecer a todos los ponentes: Koldo Santisteban, Arantza Melgosa, Edurne Leanizbeascoa, Blanca Aramendia, Cristina Zapata, Maider Lasa, Lourdes Aguado, Carmen Alfonso, Manuel Solórzano y a Novartis, a Silvia Martín y a Francisco Valiente, sin su ayuda nunca se hubiese podido realizar con tanto éxito la I Jornada de Enfermería Oftalmológica Zona Norte.
FOTO 011 Francisco Valiente, Silvia Martín y Manuel Solórzano

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Servicio de Oftalmología
Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
Vocal del País Vasco de la SEEOF. Insignia de Oro de la SEEOF
Miembro de Eusko Ikaskuntza
Miembro de la Sociedad Vasca de Cuidados Paliativos
Miembro Comité de Redacción de la Revista Ética de los Cuidados
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP
masolorzano@telefonica.net