lunes, 13 de mayo de 2013

LAS ÓRDENES SEGLARES DE ENFERMERÍA



Al tiempo que se desarrollaban las órdenes militares y religiosas, aparecieron grupos de trabajadores que se unieron para formar órdenes semireligiosas. Estas órdenes no seguían los votos de la vida monástica, y a menudo se las ha descrito como “Órdenes Seglares de Enfermería”.

Hicieron grandes contribuciones a la enfermería y sirvieron a los enfermos, los pobres, los abandonados y los huérfanos en sus propias comunidades. En ocasiones también ejercieron la enfermería hospitalaria.

FOTO 001 Les Béguines de la ville de Goes, Hollande, à l'office de Cecil Jay

LAS BEGUINAS
El origen del movimiento Beguino es incierto, y la etimología del nombre permanece confusa. Se suele atribuir a un sacerdote de Lieja, Lambert le Bègue, quien promovió la instauración de “mulieres sanctae” en torno a su iglesia, entre las que había hijas de barones, de caballeros y de nobles, en lo que ha dado en llamarse el primer beguinaje. Estas mulieres sanctae eran particulares que se identificaban con un monasterio mediante la donación de parte de su patrimonio, si eran ricas o el servicio voluntario si eran pobres. No tomaban votos y vivían en sus propios hogares. Al pasar el tiempo estas mujeres empezaron a vivir en comunidad, realizando los votos de castidad y obediencia durante el tiempo que vivían juntas, pero no renunciaban a los derechos de propiedad ni a sus posesiones.

Eran libres de casarse y abandonar la comunidad en cualquier momento. Las Beguinas de Flandes constituyeron una de las órdenes seglares de enfermería más prominentes. Posteriormente muchas de estas comunidades se hicieron Terciarias de San Francisco o de Santo Domingo.

Su organización era extremadamente simple. Se reunían de dos a cuatro mujeres que vivían en pequeñas casas construidas en un recinto cerrado y agrupadas alrededor de una iglesia u hospital. Estos beguinajes eran de una simplicidad pintoresca. Los de Brujas (1184) y Gante (1234), en Bélgica son los más conocidos. Cada comunidad era autosuficiente y fijaba sus propias reglas, que debían ser aprobadas por el obispo de la diócesis. Su objetivo original era de carácter religioso; se esforzaban por alcanzar la perfección, la reforma de la Iglesia y la salvación de las almas. Había miembros ricos y pobres, nobles y humildes, y su trabajo variaba de unos a otros. Su atuendo dependía de la localización geográfica de la comunidad.

FOTO 002 LVDS, Beguinas, Monasterio St Elisabeth, postal de Bélgica 1913

Las Beguinas se mantenían a sí mismas enseñando, hilando y realizando otras labores de artesanía, aparte de cuidar a los enfermos en los hospitales. Iniciaron un servicio de enfermería domiciliaria y fijaron una cuota si la familia tenía dinero. El trabajo hospitalario se convirtió en uno de sus intereses primordiales, lo que dio lugar a la creación de sus propios hospitales, donde ejercían la enfermería. Uno de los más famosos fue el Hôtel Dieu de Beaune, Francia fundado en 1443. Estos hospitales contaban también con la colaboración de las Hermanas de Matilde, una orden establecida por las Beguinas para ese objetivo exclusivo. Durante las guerras, las épocas de hambre y las epidemias, sus miembros de la orden convertían sus casas en hospitales y también trabajaban como enfermeras en los campos de batalla.

Las Beguinas siempre fueron muy populares entre la población, pero sufrieron persecución por parte de las autoridades eclesiásticas, que vieron que perdían poder. Los clérigos no podían tolerar su independencia ni sus notorias innovaciones en la vida comunitaria. Fueron acusadas de herejía, y en 1215 el Papa prohibió la creación de nuevos grupos. A pesar de la prohibición, florecieron y se extendieron por toda Europa. Se estima que sus miembros llegaron a ser 200.000.

Hasta este año 2013 que ha fallecido la última beguina, se han mantenido durante todos estos siglos.
Según una fuente constituyeron …
una comunidad de mujeres de interés histórico sin par. La libertad e independencia de su original forma de existencia, su carácter autosuficiente, su dignidad irreprochable y la discreción, sencillez y utilidad de sus vidas siguen inalterables. Han atravesado vicisitudes y trances, pero siempre con seguridad. (Nutting y Dock, 1937; página: 271). Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue.

LAS BEGUINAS
Las beguinas eran una asociación de mujeres cristianas, contemplativas y activas, que dedicaron su vida, tanto a la defensa de los desamparados, enfermos, mujeres, niños y ancianos, como a una brillante labor intelectual. Organizaban la ayuda a los pobres y a los enfermos en los hospitales, o a los leprosos. Trabajaban para mantenerse y eran libres de dejar la asociación en cualquier momento para casarse. (Wikipedia).

El movimiento de las beguinas seduce porque propone a las mujeres existir sin ser ni esposa, ni monja, libre de toda dominación masculina

Cómo se organizaban
No había casa-madre, como así tampoco una regla común, ni una orden general; sino que cerca de los hospitales o de las iglesias donde establecían sus viviendas en sencillas habitaciones donde podían orar y hacer trabajos manuales, cada comunidad o beguinaje, estaba completa en sí misma, y organizaba sus propia forma de vida con el propósito de orar y servir como Cristo en su pobreza.

Una carta de 1065 menciona la existencia de una institución similar al beguinaje de Vilvoorde en Bélgica. Desde la región de Lieja el movimiento se difundió desde el siglo XII por otros países de Europa como Holanda, Alemania, Francia, Italia, España, Polonia y Austria. Algunos beguinajes, como los de Brujas, Gante y Colonia llegaron a contar con miles de integrantes. El extenso renacimiento religioso que originaron los beguinajes, también trajo sociedades similares para los hombres, los begardos. (Wikipedia).

El origen de su nombre
Sobre el origen de los nombres beguina y begardo hay varias hipótesis: por Lambert le Bègue, sacerdote de Lieja quien habría fundado la asociación; fue crítico de las costumbres del clero, traductor de los Hechos de los Apóstoles y las Epístolas de Pablo, autor de Antigraphum Petri, acusado de herejía, murió en 1180, después de haber fundado una iglesia y claustro para viudas y huérfanos de los cruzados en su pueblo nativo. El apelativo le bègue significaría “el tartamudo”. Otro origen puede ser el que deriva de la palabra beghen en flamenco antiguo, con el sentido de pedir (pedir al orar o tal vez peyorativamente, pese a que en realidad nunca fueron mendicantes). También podría ser por Bega, santo patrón de Nivelles, en donde, según una dudosa tradición, se estableció el primer beguinaje. Otro de sus orígenes podría ser por el hábito de color beige de lana burda, parecido al de los «humillados» de Italia. (Wikipedia).

FOTO 003 Beguinas. Eukleria

Las beguinas más ilustres
Las beguinas más ilustres: vale la pena recordar a María de Oignies, a Lutgarda de Tongeren, a Juliana de Lieja y a Beatriz de Nazaret, autora de Los siete grados del Amor. Se considera que las beguinas, junto con los trovadores y Minnesänger, fundaron la lengua literaria flamenca, francesa y alemana. Participaban en la apertura del saber teológico a los laicos, arrancándolo del latín clerical y vertiéndolo a las lenguas vulgares. La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera a Margarita Porete en 1310.
Autora de El Espejo de las Almas Simples que dice:
Teólogos y otros clérigos / no tendréis el entendimiento / por claro que sea vuestro ingenio / a no ser que procedáis humildemente / y que amor y fe juntas / os hagan superar la razón, / pues son ellas las damas de la casa. (Wikipedia).

Intentaron condenarlas
La condena de Margarita Porete fortaleció a los enemigos de las beguinas y a instancias del Papa Clemente V fueron condenadas por el Concilio de Viena en 1312, que decretó que “su modo de vida debe ser prohibido definitivamente y excluido de la Iglesia de Dios”; pero esta sentencia fue mitigada por Juan XXII en 1321, quien permitió que las beguinas continuaran con su estilo de vida, ya que “habían enmendado sus formas”.
Posteriormente las autoridades eclesiásticas tuvieron frecuentes roces con las beguinas y begardos. Durante el siglo XIV los obispos alemanes y la Santa Inquisición condenaron a los begardos y varias bulas se emitieron para someterlos a la disciplina papal.

El 7 de octubre de 1452 una bula del Papa Nicolás V fomentó el ingreso de las beguinas a la orden Carmelita. Para colmo, Carlos el temerario, duque de Borgoña, decretó en 1470 que gran parte de los bienes de las beguinas pasaran a manos de las carmelitas. De una u otra forma, se presionó a las beguinas a ingresar a una comunidad de monjas o a disolverse. En el siglo XVI la desconfianza en las beguinas creció, pues fue frecuente que se unieran a la Reforma, especialmente al anabaptismo (una de las corrientes existentes dentro del cristianismo). En el siglo XVIII, se tomaron más medidas para frenar a las beguinas. (Wikipedia).

FOTO 004 Beguinaje de Saint – Amandsberg. Gante, Bélgica

MUERE LA ÚLTIMA BEGUINA

En la sección de obituarios de El PAÍS del día 24 de abril de 2013, y escrito por la periodista Alba Tobella, que es la autora, hace referencia a las beguinas, comunidades religiosas de mujeres al servicio de los enfermos que surgieron en Bélgica hacia el siglo XII y tuvieron su máxima expansión en el XIV.

La austeridad, el servicio a los más desfavorecidos y el sentimiento democrático que inspiraba sus reglas sorprenden mucho en una época en que la Iglesia católica desplegaba un poder social demasiado asfixiante. Tanto es así que muchas beguinas murieron víctimas de la Inquisición acusadas de herejía y hasta de brujería.

La semana pasada murió la última de estas mujeres. En Brasil he podido conocer movimientos similares de carácter asistencial, femeninos también, e incardinados en los propios barrios de favelas, muy al estilo de aquellas beguinas.

Está en:

Murió mientras dormía sin saber que cerraba la última puerta de la existencia de las beguinas. La Hermana Marcella Pattyn, fallecida el 14 de abril de 2013 a la edad de 92 años, era la última representante de una de las experiencias de vida femeninas más libres de la historia, según los expertos. En la Edad Media, entre la rigidez de los estamentos religiosos, empezaron a aparecer comunas de estas mujeres que iban por libre, eran democráticas y trabajaban para obtener su propio alimento y hacer labores caritativas. Eran comunidades de mujeres espirituales y laicas, entregadas a Dios, pero independientes de la jerarquía eclesiástica y de los hombres.

Surgieron en un momento de sobrepoblación femenina, cuando dos siglos de guerras habían acabado con una gran proporción de los hombres y los conventos estaban colmados como la alternativa al matrimonio o a la clausura. Corría el siglo XII y las comunidades de beguinas, mujeres de todas las clases sociales, empezaron a extenderse en Flandes, Brabante y Renania. Gracias a las labores que hacían para la comunidad, eran enfermeras para los enfermos y desvalidos y maestras para niñas sin recursos, e incluso fueron responsables de numerosas ceremonias litúrgicas, muchas familias adineradas les dejaban herencia y mujeres ricas se instalaban en beguinajes.

La mayoría de hermanas practicaban algún arte, especialmente la música -Pattyn tocaba el banjo, el órgano y el acordeón-, pero también la pintura y la literatura. Los expertos consideran a poetas como Beatriz de Nazaret, Matilde de Madgeburgo y Margarita Porete precursoras de la poesía mística del siglo XVI, además de las primeras en utilizar las lenguas vulgares para sus versos en lugar del latín.

Vivían en celdas, casas o grupos de viviendas, declaradas patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, y podían abandonarlas en cualquier momento para casarse y formar una familia, pero a nivel espiritual no se casaban con nadie más que con Dios y los más desfavorecidos. También formaban partes de estos grupos mujeres casadas que se identificaban con el deseo de llevar una vida de espiritualidad intensa en los beguinajes de sus ciudades.

Elena Botinas y Julia Cabaleiro definen el movimiento en Las beguinas: libertad en relación como lugar espiritual y pragmático a la vez, que rompe con la diferenciación que la Iglesia imponía entre la oración y la acción: “Un espacio que no es doméstico, ni claustral, ni heterosexual. Es una espacio que las mujeres comparten al margen del sistema de parentesco patriarcal, en el que se ha superado la fragmentación espacial y comunicativa y que se mantiene abierto a la realidad social que las rodea, en la cual y sobre la cual actúan, diluyendo la división secular y jerarquizada entre público y privado y que, por tanto, se convierte en abierto y cerrado a la vez”, explican.

Según la versión más extendida, un grupo de mujeres construyeron el primer beguinaje en 1180 en Lieja (Bélgica), cerca de la parroquia de San Cristóbal y adoptaron el nombre del padre Lambert Le Bègue.

FOTO 005 Beguinas. Eukleria

Otras versiones apuntan a que “beguina” significa, simplemente, rezadora o pedidora (de beggen, en alemán antiguo, rezar o pedir) e incluso, en la versión menos compartida entre los historiadores, a que su existencia se remonta al año 692, cuando santa Begge habría fundado la comunidad.

Tuvieron dos siglos de expansión rápida pero las denuncias de herejía las frenaron cuando la Iglesia empezó a ver que atraían donaciones “que les pertenecían”. Se instalaron en todas las grandes ciudades francesas y alemanas, pero la persecución las hizo volver a recogerse en Bélgica, de donde venían. Pagaron por las libertades que habían adquirido, económica, social y religiosa incluso con la muerte. Marguerite Porete fue quemada viva en 1310. Las acusaban de aturdir a los monjes y de encandilarlos cuando acudían a confesarse a los monasterios vecinos y las trataron como a las únicas mujeres libres de la época: las brujas.

“El movimiento de las beguinas seduce porque propone a las mujeres existir sin ser ni esposa, ni monja, libre de toda dominación masculina”, explica Régine Pernoud en el libro La Virgen y sus santos en la Edad Media. Y así como sedujo a las mujeres, inquietó a los hombres.

Con sus conquistas volvieron a casa. Regresaron a los Países Bajos y Bélgica, aunque resistieron algunos beguinajes alrededor de Europa. La mayor comunidad se recluyó en un gran beguinaje en Cortrique la población del sur belga donde murió Marcella Pattyn la semana pasada. Después de que su modo de vida sin reglas y sin amos hubiera enfurecido a los garantes del orden, renunciaron a cierto radicalismo y optaron por convivir con la Iglesia para asegurarse la subsistencia, durante siglos, hasta morir hoy en silencio. (EL PAÍS).

Mujeres libres en un mundo de hombres

“El movimiento de las beguinas es uno de los movimientos más interesantes y más curiosos que se han dado en la historia de la espiritualidad occidental. Las beguinas eran, generalmente, mujeres de la clase alta, o de clase media alta. En un momento en que se empieza a derrumbar el sistema tan estructurado de la iglesia y del mundo feudal aparece el deseo de una cierta libertad interior, libertad de conciencia, que cada persona se exprese por sí misma”.

“Las beguinas quisieron ser espirituales pero no religiosas, quisieron vivir entre mujeres pero no ser monjas ni canonesas, quisieron rezar y trabajar pero no en un monasterio, quisieron ser fieles a sí mismas pero sin votos, quisieron ser cristianas pero ni en la Iglesia constituida ni, tampoco, en la herejía”. (María Milagros Rivera).

No se casaron, pero tampoco hacían votos de castidad. Jamás estuvieron subordinadas a los hombres, ni como esposos ni como guías espirituales. Vivieron de sus rentas, si las tenían, y de su trabajo en la industria, la artesanía textil, la enfermería, el copiado de manuscritos, la enseñanza de las niñas y la asistencia a personas moribundas entre otras tareas.
Estas mujeres se caracterizan por una sólida formación cultural y teológica, unida a una experiencia mística personal profunda, con frecuencia, con experiencias visionarias. Una vida de radical austeridad y libertad de espíritu. (Eukleria).

IMÁGENES: Les Béguines de la ville de Goes, Hollande, à l'office de Cecil Jay.

Beguinaje de Saint-Amandsberg (Gante, Bélgica) © OUR PLACE The World Heritage Collection UNESCO

Fotografías de Internet

AGRADECIMIENTOS
EL PAÍS
Alba Tobella
Gloria Arbonés

BIBLIOGRAFÍA
Epiney-Burgard, Georgette & Zum Brunn, Emile (1998). Mujeres trovadoras de Dios. Una tradición silenciada de la Europa medieval. Barcelona: Paidós. ISBN 978-84-493-0485-9.
Hadewijch de Amberes (1999). El lenguaje del deseo. Madrid: Editorial Trotta. ISBN 978-84-8164-357-2.
Porete, Margarita (2005). El Espejo de las Almas Simples. Madrid: Ediciones Siruela. ISBN 978-84-7844-915-6.
(1995). El Espejo de las Almas Simples. Hermana Katrei. Barcelona: Icaria Editorial. ISBN 978-84-7426-242-1.
Sanz González, Ana Isabel (2002). Mujeres en la Edad Media: las raíces de la libertad. Madrid: Sociedad de Nuevos Autores. ISBN 978-84-932821-9-6
EL PAÍS. 24 de abril de 2013:

Dolors Sanahuja. Les Deodates de Santa María de Sales. Una petita Comunitat Medieval de Dones. (Las Deodatas de Santa María de Sales. Una pequeña comunidad medieval de mujeres). En Acta historica et archaeologica Medievalia. Departament d’História Medieval. Universitat de Barcelona. Barcelona 1992

Historia de la Enfermería. M. Patricia Donahue (Profesora adjunta del College of Nursing. The University of Iowa. Iowa City. EE. UU. Ediciones Harcourt. B-24.474-99

(Eukleria).

Un cajón revuelto. Gloria Arbonés

FOTO 006 Beguinato en Brujas, Bélgica

COLABORADORES:
Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Salud de Castilla – La Mancha. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP



domingo, 5 de mayo de 2013

LOS JERÓNIMOS Y LOS HOSPITALES DE GUADALUPE



Autores: María Luz Fika Hernando; María del Carmen Fernández Diez; Nerea Fika González; Blanca Fernández Vallhonrat; José Bravo Martínez y Juan Manuel Martín Ferrer.

María Luz Fika es Enfermera, funcionaria de carrera y profesora en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Sus líneas de investigación son: alimentación y nutrición comunitaria, educación en enfermería e Historia de la sanidad. En su currículum destacan multitud de trabajos, publicaciones, seminarios, jornadas y congresos a los que ha asistido. Correo: mfica@denf.ulpgc.es

Otras publicaciones:
Historia del Hospital – Hospicio Municipal del Sagrado Corazón de Jesús, de la anteiglesia de Getxo. Publicado el día jueves 28 de julio de 2011

Curanderos, Sanadores y Santiguadoras en Lanzarote entre el siglo XVI Y XIX. Publicado el domingo día 26 de junio de 2011

Foto 001 Escudo cardenalicio de la Iglesia de San Jerónimo el Real en Madrid. Escudo de la Orden de San Jerónimo

Introducción
La Orden de San Jerónimo es una orden religiosa católica de clausura monástica y de orientación contemplativa que surgió en el siglo XIV.

Siguiendo el espíritu de San Jerónimo, un grupo de ermitaños castellanos encabezados por Pedro Fernández Pecha y Fernando Yáñez Figueroa decidieron adherirse a una vida cenobítica y la orden, sujeta a la Regla de San Agustín, fue aprobada en el año 1373 por el Papa Gregorio XI que residía en Aviñón, en ese momento. Se trata de una orden religiosa exclusivamente hispánica, puesto que sólo se implantó en España y Portugal, estando muy vinculada a las monarquías reinantes en ambos países.

Foto 002 San Jerónimo presenta la regla. Monjes Jerónimos

Los Jerónimos ofrecían a los romeros pobres aposento y comida gratis durante tres días, un par de zapatos, servicios sanitarios y algo de pan y vino para el camino de regreso. Hecho que explica la ampliación y reforma de sus hospitales en diversas ocasiones. Los monasterios también se ocupaban del alojamiento de los reyes, caballeros, personas de “honra”, frailes y monjas; siendo el portero el encargado de la organización del hospedaje.

La llegada de la Orden a Guadalupe (Provincia de Cáceres) se produce el 22 de octubre de 1389, estableciéndose la primera comunidad, con 32 monjes llegados de Lupiana (Guadalajara). El desarrollo de la puebla de Guadalupe estuvo vinculado a las actividades del monasterio, consistentes en bordaduría, escribanía de códices y otras, durante la mañana. La tarde era dedicada a la oración personal y al estudio. Entre los trabajos destaca de una forma especial “la atención sanitaria a los enfermos y peregrinos” que vivían en la población o en sus alrededores. Estas labores asistenciales institucionalizadas absorbieron gran parte del gasto social del monasterio, dedicando el resto al hospedaje de los peregrinos y a la ayuda de las familias más necesitadas de la puebla1.

FOTO 003 Real Monasterio de Santa María Guadalupe. Guadalupe, Cáceres

Hospitales y actividad sanitaria en Guadalupe
La existencia de los primeros hospitales de los que tenemos noticia tuvo como finalidad albergar a la gran cantidad de peregrinos que acudían al santuario a principios del siglo XIV. Durante los primeros años del priorato regular sólo hubo un hospital: el Hospital General o de San Juan Bautista, mandado edificar por Yáñez en 1402, situado enfrente del monasterio y ocupando el terreno que en la actualidad pertenece a viviendas particulares y al Parador de Turismo.

Constaba, este hospital, de 80 camas, a las que tenían derecho los habitantes del lugar, excepto aquellos que padeciesen alguna enfermedad crónica. La distribución se organizaba en torno a dos claustros. En uno de ellos existían cuatro salas. La primera destinada a los colegiales, capellanes y donados. La segunda, para los heridos. La tercera para enfermos de calenturas y la cuarta para el cuidado de las enfermedades más graves. El otro claustro se dedicaba al tratamiento de las enfermedades contagiosas, entre las que el “mal francés” (sífilis) ocupaba un lugar destacado.

FOTO 4 Actual hospedería del Real Monasterio de Guadalupe. Guadalupe, Cáceres

Posteriormente se edificó el Hospital de mujeres, erigido con la condición de que fuese siempre utilizado para el fin con que se concibió, siendo ocupado desde su origen por mujeres y atendidas también por mujeres, conocidas en la época como beatas. El Hospital de la Pasión de las bubas se fundó el 31 de diciembre de 1498, con el fin de separar del Hospital de San Juan a los enfermos sifilíticos.

En el Hospital de San Juan se practicó por primera vez en España, con autoridad pontificia concedida por el Papa Eugenio IV en 1442, la cirugía y disección por parte de los cirujanos frailes y seglares.

Las labores de asistencia hospitalaria contaron con un complemento fundamental, como era la Farmacopea, cuyo centro principal se hallaba en la botica del monasterio. Esta famosa droguería quedó instalada en 1502, con gran variedad de utensilios, muchos de ellos de plata, lo que nos hace pensar en la cantidad de medios y/o el poder de que llegó a gozar la orden jerónima, en concreto la comunidad de Guadalupe en este período2.

En lo referente a las prácticas sanitarias efectuadas en los mencionados hospitales, las fuentes son escasas, aunque en el “Cuaderno de Mayordomía” del “Libro de Oficios” se declara cuales han de ser las características de un buen hospital: tener buena cama y buena mesa, limpieza, buen ministro y servidores caritativos, así como un buen físico (médico) que conozca a los pacientes.

La práctica tanto de la medicina como de la cirugía, prohibida para los religiosos en varios decretos conciliares, fue permitida para los monjes de Guadalupe al no existir médicos laicos en la puebla en los comienzos de su existencia. Los instrumentos utilizados quedan reflejados en los “Libros de Oficios”, en el apartado de cirugía, consistiendo fundamentalmente en jeringas, ventosas, cauterios, cauterios para muelas, trépanos, cuchillos, tenazas para extraer saetas, martillos y gatillos para extirpar muelas, sierras pequeñas para cortar huesos, aguja para suturar o ungüentos para las bubas, entre otros.

Foto 005 Portada del libro Historia de la Orden de San Jerónimo 1907

Las jeringas se utilizaban, principalmente, para la aplicación de las “ayudas” (enemas). Los emplastos se preparaban en la botica del monasterio. Las ventosas constituían las “técnicas depurativas” y se aplicaban en diferentes partes del cuerpo. Las tenazas para la extracción de saetas se explican por la riqueza cinegética de la zona. La gran cantidad de utensilios dedicados a las piezas dentales nos dan una idea de la especialización que poseían en esta área. Los trépanos, suponemos eran utilizados en el cráneo. Las sierras nos indican la práctica de amputaciones. Las agujas para suturar nos hacen pensar que los monjes estaban abiertos a todas las prácticas novedosas, como el “cierre por primera intención” de una herida, siendo innovadores en esta técnica.

Una mención especial corresponde al apartado del tratamiento de la sífilis, cuyos enfermos eran atendidos desde 1498 en una sala especial dentro del Hospital de San Juan Bautista y posteriormente en el Hospital de la Pasión. El personal sanitario de la “enfermería de las bubas” estaba compuesto por un boticario entendido en cirugía, dos enfermeros para las calenturas y otros dos para las heridas. El tratamiento que aplicaban, según Francisco de Arceo, consistía en fumigaciones, sudoríferos y unciones mercuriales. Aplicándose estas últimas de abril a mayo por dos de los enfermeros.

Foto 006 María Luz Fika Hernando en una clase sobre nutrición

La documentación encontrada en el “oficio de cirugía” informa sobre otra novedosa actividad: la formación de los futuros médicos, la cual se basaba, fundamentalmente, en autores árabes (Avicena, Averroes, Ali Abbas) y europeos como Guy de Chauliac y Lanfranco de Milán. Lo que nos hace pensar el alto grado de actualización, tanto en tratamientos como en técnicas, que reinaba en el monasterio. Por último, no debemos olvidar la asistencia practicada en los domicilios de la puebla, como “uroscopias” (análisis de orina) que se efectuaban en el monasterio, prescripción de medicamentos, etc3.

La calidad de los servicios sanitarios formó parte de la estrategia de atracción de peregrinos de los jerónimos, constituyendo médicos y cirujanos de Guadalupe una pieza clave en algunas de las curaciones “milagrosas de Nuestra Señora”.

BIBLIOGRAFÍA
1.- DE SIGÜENZA Fray JOSÉ (2000): Historia de la Orden de San Jerónimo. Madrid, 2 tomos (1600-1605) (1907-1909) Valladolid.
2.- BEAUJOUAN, G. (1965): La medicina y la cirugía en el monasterio de Guadalupe. Asclepio XVII, Madrid.
3.- DE ARANA AMURRIO, J.I. (1990): Medicina en Guadalupe. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Alicante.

AGRADECIMIENTOS
María Luz Fika Hernando
María del Carmen Fernández Diez
Nerea Fika González
Blanca Fernández Vallhonrat
José Bravo Martínez
Juan Manuel Martín Ferrer

COLABORADORES:
Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Salud de Castilla – La Mancha. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP

martes, 30 de abril de 2013

TAN IMPORTANTE Y TAN OLVIDADA... EDUCACIÓN PARA LA SALUD

Va a hacer ya 13 años, fue en julio de 2000, que pude realizar el PAJEPS. Se trata del Programa de Agentes Jóvenes en Educación para la Salud, y del que cada año os informo en el foro y en este blog.
Este año se cumple el 18º aniversario del programa, mira que van años!!! y sigue con la misma filosofía y cada vez más ganas de formar a gente joven como Agentes de Salud.
Por suerte, aparte de la formación recibida, de lo aplicativo que se puede llevar a la práctica de Enfermería, me quedo con la convivencia con el resto de jóvenes y sobre todo con los amigos que me llevé... siempre lo repito, somos una gran familia.
Para este año, desde FUNDADEPS han editado un interesante video de presentación que realmente vale la pena. Podéis verlo en el siguiente enlace de Youtube: http://www.youtube.com/watch?v=xcWBD3tJ6xk
En él, comienza la Dra. Sáinz con un resumen de la filosofía del programa y muestra cuán grande es ya la comunidad de PAJEPS.
Después, se van intercalando intervenciones de Marta Ampuero, coordinadora de PAJEPS que nos informa de cómo podemos inscribirnos, plazos y requisitos, junto con opiniones de un par de agentes de salud formadas en los 2 últimos años. No puedo olvidarme de Julio, enfermero, actual docente del concurso, y que representa a los varios profesores presentes en el programa. Sin duda, os recomiendo las intervenciones de Alfonso Antona, que espero que este año también forme parte del equipo docente. 
Sin duda, es una buena opción formativa, que este año me gustaría recomendar a los residentes de Enfermería Familiar y Comunitaria como complemento a su formación en Promoción de la Salud y Educación para la Salud. 

domingo, 28 de abril de 2013

LA FIGURA DE LA MATRONA EN LOS TEXTOS SAGRADOS



UNA VISIÓN HISTORIOGRÁFICA

AUTORAS:
Catalina Fajardo Flores y Ana Belén Gabarre Asín, matronas del Hospital San Pedro de Logroño – La Rioja. Este trabajo lo presentaron como comunicación en el I Congreso Internacional Virtual de Matronas del 1 al 15 de junio de 2011, organizado por Matronas en Red.

Catalina Fajardo Flores. Diplomada Universitaria en Enfermería. Escuela Universitaria de Enfermería Antonio Coello Cuadrado, Logroño, La Rioja. Universidad de La Rioja. Especialista en Enfermería Obstétrico Ginecológica (Matrona). Matrona de la Unidad de Partos del Complejo Hospitalario San Millán- San Pedro, de Logroño. Su correo es: catidue@hotmail.com

Ana Belén Gabarre Asín. Diplomada Universitaria en Enfermería en la Universidad de La Rioja. Especialista en Enfermería Obstétrica y Ginecológica. En la Unidad Docente del Complejo Universitario de Albacete. Matrona de la Unidad de Partos del Complejo Hospitalario San Millán- San Pedro, de Logroño. Su correo es: belengaba@hotmail.com

FOTO AUTORAS

INTRODUCCIÓN
El oficio y la profesión de Matrona, al igual que la administración de cuidados materno- infantiles, se remonta al principio de los tiempos, tal y como consta en testimonios escritos, iconográficos, restos materiales, etc.

Los documentos y obras historiográficas en las que nos podemos basar para reconstruir la historia de las Matronas, tienen contenidos variados desde la aparición de la escritura: religioso (Antiguo Testamento, Evangelios Apócrifos, …), docente (tratados y manuales docentes ideados para la formación de la matrona), legislativos (leyes y decretos que intentan regular el trabajo de la matrona a lo largo de los siglos), administrativos (contratos de trabajo, que especifican las tareas a desarrollar por la partera) 1- 2- 3- 11- 12

La figura de la partera siempre ha existido, (desde los pueblos más antiguos, egipcios, griegos, romanos, hebreos, hasta nuestros días), pero con diferentes nombres. Esas parteras de la antigüedad eran mujeres autodidactas, que no tenían ninguna preparación, entrenamiento, o educación especial. Ejercían el arte de la obstetricia siguiendo las normas empíricas recibidas por la tradición oral a través de las parteras más antiguas y experimentadas, y de su propia experiencia.1- 2- 3- 4- 11- 12

OBJETIVO
Conocer las referencias historiográficas de la figura de la matrona en diversos Textos Sagrados.

MÉTODO
En este artículo se va a hacer una revisión historiográfica del Antiguo Testamento, en el que se hace referencia a la Partera en los libros del Génesis y del Éxodo, además del Protoevangelio de Santiago y del Protoevangelio Pseudo Mateo, en los que se recogen reseñas sobre la Matrona en el nacimiento tanto de la Virgen María como de Jesús.

DESARROLLO
Exposición de las citas en las que se hace referencia a la figura de la Matrona en los Textos Sagrados revisados.

ANTIGUO TESTAMENTO
Dentro del Antiguo Testamento, en el libro del Génesis, se recoge el nombre de la primera matrona conocida de la historia, a la que se sitúa en Palestina:Débora, la nodriza de Rebeca, murió y fue sepultada en las inmediaciones de Betel, debajo de una encina” (Génesis 35, 8). Débora fue nodriza de Rebeca, la mujer de Isaac y madre de Jacob y Esaú, a la que ayudó en sus partos y a lo largo de toda su vida.8- 11.

La figura de las comadronas es de cardinal importancia en la asistencia, acompañamiento y soporte de las mujeres en el trance del parto, ya que el origen del dolor durante el parto, según los Textos Sagrados, proviene del castigo impuesto a Eva por su desobediencia a Dios: “Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor”. (Génesis 3, 16).8

También en el Génesis se describe el parto complicado de Raquel, mujer de Jacob, que falleció en el parto, y el nacimiento de Benjamín. Partieron de Betel, y cuando aún faltaba un trecho hasta Éfrata, Raquel tuvo un mal parto. Sucedió que, en medio de los apuros del parto, le dijo la comadrona: «¡Animo, que también este es hijo!» Entonces ella, al exhalar el alma, cuando moría, le llamó Ben Oní; pero su padre le llamó Benjamín”. (Génesis 35, 16- 18). En este fragmento se hace referencia a la primera muerte materna durante el parto de la historia, además de describirse como la comadrona, con un tacto vaginal, descubre el sexo del bebé ya que se trataba de una presentación de nalgas.2- 4- 8- 11- 12

En otra cita del Génesis, se recoge el nacimiento de los gemelos de Tamar, nuera de Judá, y se describen las maniobras que la partera hace en este parto. Y ocurrió que, durante el parto, uno de ellos sacó la mano, y la partera le agarró y le ató una cinta escarlata a la mano, diciendo: «Este ha salido primero.» Pero entonces retiró él la mano, y fue su hermano el que salió. Ella dijo: «¡Cómo te has abierto brecha!» Y le llamó Peres. Detrás salió su hermano, que llevaba en la mano la cinta escarlata, y le llamó Zéraj” (Génesis 38, 28-30). De esta cita se concluye que la comadrona estaba presente y activa en el parto y era consciente del embarazo gemelar, además de ser capaz de enfrentarse a una presentación complicada. Ella dio fe del nacimiento de ambos gemelos, dejando claro quién era el primogénito. La supervivencia de los dos recién nacidos indica la competencia de la comadrona, que se abstuvo de tirar o amputar el brazo prolapsado.2- 4- 8- 11- 12

En el libro del Éxodo, se recoge la forma de parir de las hebreas sobre dos piedras, y que las comadronas eran mujeres en edad reproductiva. Incluso se cita el nombre de dos parteras: Sifrá y Púa, “El rey de Egipto dio también orden a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá, y la otra Puá, diciéndoles: «Cuando asistáis a las hebreas, observad bien las dos piedras: si es niño, hacedle morir; si es niña dejadla con vida.» Pero las parteras temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños. Llamó el rey de Egipto a las parteras y les dijo: «¿Por qué habéis hecho esto y dejáis con vida a los niños?» Respondieron las parteras al Faraón: «Es que las hebreas no son como las egipcias. Son más robustas, y antes que llegue la partera, ya han dado a luz.» Y Dios favoreció a las parteras. El pueblo se multiplicó y se hizo muy poderoso. Y por haber temido las parteras a Dios, les concedió numerosa prole. “(Éxodo 1, 15- 21).2- 4- 8- 11- 12

En otra cita del Libro del Éxodo también se alude a las comadronas diciendo que “ellas asistirán a la parturienta y remontarán su moral”. (Éxodo 18).8

EVANGELIOS APÓCRIFOS
El término “apócrifo” fue adoptado por la Iglesia para designar los libros cuyo autor era desconocido, en los cuales desarrollaban temas ambiguos, que aun presentándose con carácter sagrado, no tenían solidez en su doctrina e incluían elementos contradictorios a la verdad revelada. Esto hizo que estos libros fueran considerados como “sospechosos” y en general poco recomendables.

El “Protoevangelio de Santiago” (Siglo II) es el escrito apócrifo ortodoxo más antiguo que se conserva íntegro y que más ha influido en las narraciones sobre la vida de María y de la infancia de Cristo. Este escrito realizado por un desconocido, se atribuyó a Santiago el Menor, con el fin de que alcanzara popularidad y prestigio.

En el Protoevangelio de Santiago se recoge el nacimiento de María: Los meses de Ana se fueron cumpliendo, hasta llegar al noveno mes y dio a luz, cual fue la alegría de Ana, cuando sintió el primer llanto, y sin preocuparse del normal instante de dolor físico del parto, preguntó a la partera: ¿Qué he parido? La partera contestó: Una niña, la tomo en sus brazos, la acarició tiernamente, entonces Ana expresó: “Mi alma se ha glorificado en este día”. Y reclinó a la niña en la cuna. Habiéndose transcurrido el tiempo marcado por la ley, Ana se purificó, dio el pecho a la niña y le puso por nombre Miriam (María) (Protoevangelio de Santiago, XI, 5, 2).9

FOTO 002 Imagen 1: Nacimiento de la Virgen María. Giotto. Capilla Scrovegni. Padua. (Italia).Siglo XIV.5

Respecto al nacimiento de Jesús en el Protoevangelio de Santiago está escrito:
Y he aquí que una mujer descendió de la montaña, y me preguntó: ¿Dónde vas? Y yo repuse: En busca de una partera judía. Y ella me interrogó: ¿Eres de la raza de Israel? Y yo le contesté: Sí. Y ella replicó: ¿Quién es la mujer que pare en la gruta? Y yo le dije: Es mi desposada. Y ella me dijo: ¿No es tu esposa? Y yo le dije: Es María, educada en el templo del Señor, y que se me dio por mujer, pero sin serlo, pues ha concebido del Espíritu Santo. Y la partera le dijo: ¿Es verdad lo que me cuentas? Y José le dijo: Ven a verlo. Y la partera le siguió.

Y llegaron al lugar en que estaba la gruta, y he aquí que una nube luminosa la cubría. Y la partera exclamó: Mi alma ha sido exaltada en este día, porque mis ojos han visto prodigios anunciadores de que un Salvador le ha nacido a Israel. Y la nube se retiró en seguida de la gruta, y apareció en ella una luz tan grande, que nuestros ojos no podían soportarla. Y esta luz disminuyó poco a poco, hasta que el niño apareció, y tomó el pecho de su madre María. Y la partera exclamó: Gran día es hoy para mí, porque he visto un espectáculo nuevo.

Y la partera salió de la gruta, y encontró a Salomé, y le dijo: Salomé, Salomé, voy a contarte la maravilla extraordinaria, presenciada por mí, de una virgen que ha parido de un modo contrario a la naturaleza. Y Salomé repuso: Por la vida del Señor mi Dios, que, si no pongo mi dedo en su vientre, y lo escruto, no creeré que una virgen haya parido.

Y la comadrona entró, y dijo a María: Disponte a dejar que ésta haga algo contigo, porque no es un debate insignificante el que ambas hemos entablado a cuenta tuya. Y Salomé, firme en verificar su comprobación, puso su dedo en el vientre de María, después de lo cual lanzó un alarido, exclamando: Castigada es mi incredulidad impía, porque he tentado al Dios viviente, y he aquí que mi mano es consumida por el fuego, y de mí se separa.

Y se arrodilló ante el Señor, diciendo: ¡Oh Dios de mis padres, acuérdate de que pertenezco a la raza de Abraham, de Isaac y de Jacob! No me des en espectáculo a los hijos de Israel, y devuélveme a mis pobres, porque bien sabes, Señor, que en tu nombre les prestaba mis cuidados, y que mi salario lo recibía de ti.

Y he aquí que un ángel del Señor se le apareció, diciendo: Salomé, Salomé, el Señor ha atendido tu súplica. Aproxímate al niño, tómalo en tus brazos, y él será para ti salud y alegría.

Y Salomé se acercó al recién nacido, y lo incorporó, diciendo: Quiero posternarme ante él, porque un gran rey ha nacido para Israel. E inmediatamente fue curada, y salió justificada de la gruta. Y se dejó oír una voz, que decía: Salomé, Salomé, no publiques los prodigios que has visto, antes de que el niño haya entrado en Jerusalén”. (Protoevangelio de Santiago, Cap. 17- 22).9

FOTO 003 Imagen 2. Capitel románico de la galería porticada de la Iglesia de la Asunción de Duratón, Segovia. (España). 1203 (Siglo XIII). Escena neotestamentaria de influencia apócrifa. En el capitel se representa a la Virgen asistida por dos comadronas en el momento del parto (Salomé y Zelomí) y se muestra al Niño junto a las cabezas del buey y la mula.6

FOTO 004 Imagen 3: La partera Salomé muestra su brazo paralizado Friso de la Cátedra del Obispo Maximiliano de Ravena (Italia). Siglo VI.7

Esta escena con las comadronas solo se halla en los escritos apócrifos como el Pseudo Mateo y el Protoevangelio de Santiago. Se cuenta en esos apócrifos que la partera Salomé no creyendo que María seguía siendo virgen después del parto, decide comprobarlo por ella misma, palpando a María. Por su incredulidad su mano queda paralizada al instante, siendo después curada por el niño Jesús. La partera, maravillada por el milagro, decide ser la partera de Jesús de por vida.

Sobre este mismo hecho, en el Protoevangelio Pseudo Mateo se recoge:
Te he traído dos comadronas, Zelomí y Salomé, mas no osan entrar en la gruta a causa de esta luz demasiado viva. Y María, oyéndola, sonrió. Pero José le dijo: No sonrías, antes sé prudente, por si tienes necesidad de algún remedio. Entonces hizo entrar a una de ellas. Y Zelomí, habiendo entrado, dijo a María: Permíteme que te toque. Y, habiéndolo permitido María, la comadrona dio un gran grito y dijo: Señor, Señor, ten piedad de mí. He aquí lo que yo nunca he oído, ni supuesto, pues sus pechos están llenos de leche, y ha parido un niño, y continúa virgen. El nacimiento no ha sido maculado por ninguna efusión de sangre, y el parto se ha producido sin dolor. Virgen ha concebido, virgen ha parido, y virgen permanece.

Oyendo estas palabras, la otra comadrona, llamada Salomé, dijo: Yo no puedo creer eso que oigo, a no asegurarme por mí misma. Y Salomé, entrando, dijo a María: Permíteme tocarte, y asegurarme de que lo que ha dicho Zelomí es verdad. Y, como María le diese permiso, Salomé adelantó la mano. Y al tocarla, súbitamente su mano se secó, y de dolor se puso a llorar amargamente, y a desesperarse, y a gritar: Señor, tú sabes que siempre te he temido, que he atendido a los pobres sin pedir nada en cambio, que nada he admitido de la viuda o del huérfano, y que nunca he despachado a un menesteroso con las manos vacías. Y he aquí que hoy me veo desgraciada por mi incredulidad, y por dudar de vuestra virgen.

Y, hablando ella así, un joven de gran belleza apareció a su lado, y le dijo: Aproxímate al niño, adóralo, tócalo con tu mano, y él te curará, porque es el Salvador del mundo y de cuantos esperan en él. Y tan pronto como ella se acercó al niño, y lo adoró, y tocó los lienzos en que estaba envuelto, su mano fue curada” (Peudo Mateo, Caps. 3-5).10

FOTO 005 Textos sagrados

CONCLUSIÓN
Como conclusión sólo decir que estas citas vienen a confirmar que la profesión de matrona ha existido desde el inicio de los tiempos, pues siempre la mujer ha solicitado ayuda de otras mujeres con mayor experiencia para llevar a buen fin su maternidad.

Además, en el caso de las parteras hebreas, gracias a los textos sagrados podemos reconstruir su historia y constatar que tenían un elevado reconocimiento social, gracias a su arte (ya que se requerían habilidad, paciencia y condiciones naturales para ser parteras), y a su ciencia (ya que precisaban conocimientos contrastados y derivados de la experiencia), pilares ambos del oficio de partera en esa época.


BIBLIOGRAFÍA
1.- Cabré, M. y Ortiz, T. Sanadoras, matronas y medicas en Europa .Siglos XII-XX. Ed. Icaria. Barcelona, 2001.
2.- Cruz y Hermida, J., Las Matronas en la historia desde la mitología a nuestros días, Plaza Ed., Madrid, 2007.
3.- De la Fuente, P., Imágenes con Historia: Gestación, parto y lactancia, Ed. Lab. FERRING, Madrid, 2007.
4.- García, M. y García, A. C. Las funciones de la matrona en el mundo antiguo y medieval. Una mirada desde la historia. Revista Matronas Profesión. 2005. 6 (1): 11- 18.
5.- Imagen 1: Nacimiento de la Virgen María. Giotto. Capilla Scrovegni. Padua. (Italia). Siglo XIV.
6.- Imagen 2. Capitel románico de la galería porticada de la Iglesia de la Asunción de Duratón, Segovia. (España). Año 1203 (Siglo XIII). Escena neotestamentaria de influencia apócrifa, en la que se representa a la Virgen asistida por dos comadronas en el momento del parto (Salomé y Zelomí).
7.- Imagen 3: La partera Salomé muestra su brazo paralizado. Friso de la Cátedra del Obispo Maximiliano de Rávena (Italia). Siglo VI.
8.- La Santa Biblia; Antiguo Testamento (Génesis y Éxodo).
9.- Protoevangelio de Santiago.
10.- Protoevangelio Pseudo Mateo.
11.- Rodríguez Rozalén, M. A., Manual práctico para Matronas, Aran Ed., Madrid, 1999.
12.- Towler, J., Bramall, J., Comadronas en la historia y en la sociedad, Ed. Masson, Barcelona, 1997.


AGRADECIMIENTOS
Colegio Oficial de Enfermería de La Rioja
Pedro Vidal Hernández
AYER Y HOY DE LA ENFERMERÍA EN LA RIOJA.2012
Catalina Fajardo Flores
Ana Belén Gabarre
Matronas de la Unidad de Partos del Complejo Hospitalario San Millán - San Pedro, de Logroño


COLABORADORES:
Raúl Expósito González
Enfermero. Servicio de Salud de Castilla – La Mancha. Ciudad Real. Experto en Barberos, Ministrantes y Sangradores

Jesús Rubio Pilarte
Enfermero y sociólogo. Profesor de la E. U. de Enfermería de Donostia. EHU/UPV
Miembro no numerario de La RSBAP

Manuel Solórzano Sánchez
Enfermero Hospital Universitario Donostia de San Sebastián. Osakidetza /SVS
M. Red Iberoamericana de Historia de la Enfermería
Miembro no numerario de La RSBAP